SOBRE EL PROBLEMA
DE STALIN
COMENTARIO SOBRE LA CARTA ABIERTA
DEL CC DEL PCUS
Por la Redacción del Renmin Ribao y
la Redacción de la revista Hongqi
(13 de septiembre de 1963)
El problema de Stalin es un problema de importancia mundial que
ha tenido repercusión en todas las clases sociales de los
diversos países del mundo y sobre el cual todavía hoy continúa
la controversia. Las diversas clases y los partidos o grupos
políticos que las representan, sostienen diferentes puntos de
vista al respecto. A lo que parece, no se podrá alcanzar en este
siglo una conclusión definitiva sobre este problema. Sin
embargo, en el seno de la clase obrera internacional y de los
pueblos revolucionarios, la mayoría sostiene en realidad un
criterio común: desaprueba la total negación de Stalin y venera
su memoria más y más. Lo mismo ocurre incluso en la Unión
Soviética. Nuestra controversia con los dirigentes del PCUS es
una controversia con un sector determinado. Esperamos
persuadirlos, a fin de hacer avanzar la causa revolucionaria. He
aquí el objetivo que perseguimos al escribir el presente
artículo.
El Partido Comunista de China ha sostenido siempre que, al negar
totalmente a Stalin mediante la llamada "lucha contra el
culto a la personalidad", el camarada Jruschov se equivocaba
completamente y perseguía objetivos ocultos.
El Comité Central del PCCH señala en su carta del 14 de junio
que la llamada "lucha contra el culto a la
personalidad" contraviene a la teoría íntegra de Lenin
sobre la relación entre jefes, partido, clase y masas, y socava
el principio del centralismo democrático del Partido.
La carta abierta del Comité Central del PCUS elude la respuesta
a los argumentos de principio que presentamos, y se limita a
pegar a los comunistas chinos la etiqueta de "defensores del
culto a la personalidad y difusores de las ideas erróneas de
Stalin".
Al luchar contra los mencheviques, Lenin decía: "el no dar
respuesta a los argumentos de principio del adversario,
atribuyéndole simplemente el estar 'apasionado', no es debatir,
sino injuriar". La actitud del Comité Central del PCUS,
manifiesta en la carta abierta, es exactamente la misma que la de
los mencheviques.
Aunque la carta abierta del Comité Central del PCUS sustituye el
debate por las injurias, preferimos contestarla recurriendo sólo
a argumentos de principio y a la abundancia de hechos.
La gran Unión Soviética fue el primer Estado de dictadura del
proletariado del mundo. Al comienzo, el dirigente principal del
Partido y del Gobierno de ese Estado fue Lenin, y después de su
muerte, Stalin.
Después de la muerte de Lenin, Stalin pasó a ser no sólo el
dirigente del Partido y del Gobierno de la Unión Soviética,
sino también el jefe reconocido del movimiento comunista
internacional.
Hace sólo 46 años que la Revolución de Octubre inició la
historia del primer Estado socialista. Y durante cerca de treinta
años, Stalin fue el dirigente principal de ese Estado. Toda la
actuación de Stalin ocupa un lugar importantísimo tanto en la
historia de la dictadura del proletariado como en la del
movimiento comunista internacional.
El Partido Comunista de China siempre ha sostenido que el
problema de cómo apreciar y enfocar a Stalin no es simplemente
la evaluación del propio Stalin, sino, lo que es más
importante, cómo sintetizar la experiencia histórica de la
dictadura del proletariado y del movimiento comunista
internacional a partir de la muerte de Lenin.
El camarada Jruschov negó por completo a Stalin en el XX
Congreso del PCUS. En este problema de principio, que afecta a
todo el movimiento comunista internacional, no consultó de
antemano con los partidos hermanos e intentó imponerles luego un
hecho consumado. Quienquiera que haga una apreciación de Stalin
diferente de la que hace la dirección del PCUS, es acusado no
sólo de "defender el culto a la personalidad", sino
también de "intervenir" en los asuntos internos del
PCUS. Pero nadie puede negar ni la significación internacional
de la experiencia histórica del primer Estado de dictadura del
proletariado, ni el hecho histórico de que Stalin fue dirigente
del movimiento comunista internacional; por consiguiente, tampoco
puede negar que la apreciación de Stalin es un importante
problema de principio que afecta al movimiento comunista
internacional en su conjunto. ¿Qué razones tienen los
dirigentes del PCUS para prohibir que otros partidos hermanos
hagan un análisis y evaluación realistas de Stalin?
El Partido Comunista de China siempre ha considerado que es
necesario analizar de manera cabal, objetiva y científica los
méritos y errores de Stalin, empleando el método del
materialismo histórico y presentando la historia tal como es, y
que no se debe emplear el método del idealismo histórico,
tergiversar y falsificar arbitrariamente la historia, ni negar a
Stalin en forma subjetiva, ruda y total.
El Partido Comunista de China siempre ha considerado que Stalin
cometió en efecto algunos errores. Estos tienen sus raíces
gnoseológicas y socio-históricas. Es necesario criticar, desde
una posición justa y con un método correcto, los errores
efectivamente cometidos por Stalin y no los que se le imputan sin
ningún fundamento. Pero siempre hemos estado en contra de la
crítica inadecuada de Stalin, hecha desde una posición falsa y
con métodos erróneos.
Aún en vida de Lenin, Stalin luchó contra el zarismo y por la
difusión del marxismo; después de haberse incorporado a la
dirección del Comité Central del Partido bolchevique encabezado
por Lenin, luchó para preparar la Revolución de 1917, y tras la
Revolución de Octubre, luchó en defensa de las conquistas de la
revolución proletaria,
Fallecido Lenin, fue bajo la dirección de Stalin que el PCUS y
el pueblo soviético lucharon resueltamente contra todos los
enemigos internos y externos, defendieron y consolidaron el
primer Estado socialista del mundo.
Dirigidos por Stalin, el PCUS y el pueblo soviético persistieron
en la línea de la industrialización socialista y de la
colectivización de la agricultura del país y lograron grandes
éxitos en la transformación y edificación socialistas.
Dirigidos por Stalin, el PCUS, el pueblo y el Ejército
soviéticos libraron arduas batallas y obtuvieron la gran
victoria de la guerra antifascista.
En la lucha contra el oportunismo de todo tipo, contra los
enemigos del leninismo, los trotskistas, zinovievistas,
bujarinistas y demás agentes de la burguesía, Stalin defendió
y desarrolló el marxismo-leninismo.Con sus obras teóricas,
literatura inmortal del marxismo-leninismo, Stalin hizo un aporte
imborrable al movimiento comunista internacional.
Dirigidos por Stalin, el PCUS y el Gobierno soviético aplicaron
una política exterior que, en su conjunto, correspondía al
internacionalismo proletario, y prestaron gran ayuda a las luchas
revolucionarias de los pueblos de diversos países, incluida la
del pueblo chino.
Stalin se colocó al frente de la corriente histórica,
dirigiendo la lucha revolucionaria; fue enemigo irreconciliable
del imperialismo y de todos los reaccionarios.,
La actuación de Stalin está indisolublemente ligada a las
luchas del gran PCUS y del gran pueblo soviético, y es
inseparable de las luchas revolucionarias de los pueblos del
mundo entero.
La vida de Stalin fue la vida de un gran marxista-leninista, de
un gran revolucionario proletario.
Es verdad que mientras conseguía grandes éxitos para el pueblo
soviético y el movimiento comunista internacional, Stalin, el
gran marxista-leninista y revolucionario proletario, cometió
ciertos errores. Algunos fueron errores de principio y otros
cometidos en el trabajo práctico; algunos pudieron haberse
evitado, otros eran difíciles de evitar, en ausencia de un
precedente que sirviera de ejemplo a la dictadura del
proletariado.
En ciertos problemas, Stalin se apartó, en su manera de pensar,
del materialismo dialéctico, cayó en la metafísica y el
subjetivismo y, como consecuencia de ello, perdió a veces el
contacto con la realidad objetiva y con las masas. En la lucha
tanto dentro como fuera del Partido, a veces y en algunos
problemas, Stalin confundió dos categorías de contradicciones
de distinto carácter, esto es, contradicciones entre los
enemigos y nosotros y contradicciones en el seno del pueblo, y
confundió los métodos diferentes para resolverlas. En la labor
de liquidar a los contrarrevolucionarios, efectuada bajo la
dirección de Stalin, se castigó con justicia a un gran número
de contrarrevolucionarios que se lo merecían; pero, al mismo
tiempo, se sentenció equivocadamente a algunos inocentes y se
cometió en 1937 y 1938 el error de ampliar el radio de la
represión. En materia de organización del Partido y del Estado,
Stalin no aplicó plenamente, o violó hasta cierto punto, el
principio proletario del centralismo democrático. Al resolver
los problemas en las relaciones con los partidos y países
hermanos, cometió ciertos errores. Además, dio algunos malos
consejos en el movimiento comunista internacional. Estos errores
causaron algunos daños a la Unión Soviética y al movimiento
comunista internacional.
Los méritos y errores en la vida de Stalin son una realidad
objetiva histórica. Comparados sus méritos y sus errores, pesan
más los primeros que los últimos. Las acciones principales de
su vida son acertadas, y sus errores son de segundo orden. Todo
comunista honrado que respete la historia, al hacer. el balance
de las actividades teóricas y prácticas de Stalin en conjunto,
verá primero, sin duda, lo que constituye el aspecto principal
de su vida. Por lo tanto, al apreciar, criticar y vencer con
acierto los errores de Stalin, debemos salvaguardar el aspecto
principal de su vida, y salvaguardar el marxismo-leninismo que
él defendió y desarrolló.
Sería beneficioso que los errores de Stalin, que sólo son de
orden secundario, se consideraran como lecciones históricas que
sirvieran de escarmiento a los comunistas de la Unión Soviética
y de otros países, con el objeto de que no repitan los mismos
errores o cometan menos. Para todos los comunistas, las
experiencias históricas tanto positivas como negativas son
beneficiosas, siempre que sean acertadamente resumidas en
conformidad con la realidad histórica y no tergiversándola.
Lenin señaló más de una vez que los marxistas diferían
totalmente de los revisionistas de la 2da. Internacional en la
actitud que tomaban hacia personas como Bebel y Rosa Luxemburgo,
quienes, a pesar de sus errores, fueron grandes revolucionarios
proletarios. Los marxistas no encubrían los errores de Bebel,
Rosa Luxemburgo, etc., sino que, en los ejemplos de estos
revolucionarios, aprendían "la manera de evitarlos y de
satisfacer las exigencias más rigurosas del marxismo
revolucionario"'. Por el contrario, los revisionistas
"se alegraron malévolamente" y "se
entusiasmaron" con los errores de Bebel y Rosa Luxemburgo. A
este respecto, Lenin citó una fábula rusa para ridiculizar a
los revisionistas: "Ocurre que las águilas descienden más
bajo que las gallinas; pero éstas nunca se elevan como
aquellas." Bebel y Luxemburgo fueron "grandes
comunistas" y, a pesar de sus errores, siguieron siendo
"águilas", mientras los revisionistas eran una parvada
de "gallinas" "en el traspatio del movimiento
obrero, en medio de un montón de estiércol.
El papel que desempeñaron Bebel, Luxemburgo y otros en la
historia está lejos de ser comparable con el de Stalin. Stalin
fue un gran dirigente de la dictadura del proletariado y del
movimiento comunista internacional durante una época histórica;
se debe ser más prudente al apreciarlo.
Los dirigentes del PCUS han acusado al Partido Comunista de China
de "defender" a Stalin. Sí, lo defendemos. Cuando
Jruschov tergiversa la historia y niega por completo a Stalin, es
natural que tengamos el ineludible deber, en bien de los
intereses. del movimiento comunista internacional de salir en
defensa de Stalin.
Al defender a Stalin, el PCCH defiende su aspecto correcto,
defiende la gloriosa historia de lucha del primer Estado de
dictadura del proletariado del mundo nacido de la Revolución de
Octubre, defiende la gloriosa historia de lucha del Partido
Comunista de la Unión Soviética, y defiende el prestigio del
movimiento comunista internacional entre todos los trabajadores
del mundo. En una palabra, defiende la teoría y la práctica del
marxismo-leninismo. No sólo proceden así los comunistas chinos,
sino también han procedido o proceden de la misma manera todos
los comunistas fieles al marxismo leninismo, todos los
revolucionarios firmes y todos los hombres honrados.
Al defender a Stalin, no defendemos-sus errores. Hace mucho los
comunistas chinos experimentaron en carne propia las
consecuencias de algunos errores de Stalin. De los errores de las
líneas oportunistas de "izquierda" y de derecha
cometidos en una u otra ocasión en la historia del PCCH, en
cuanto a sus causas internacionales, algunos se produjeron bajo
la influencia de ciertos errores de Stalin. A fines de los años
veinte, durante los años treinta, y luego, a principios y
mediados de los años cuarenta, los marxista-leninistas chinos
representados por los camaradas Mao Tse-tung y Liu Shaochi,
opusieron resistencia a la influencia de estos errores de Stalin,
eliminaron gradualmente las erróneas líneas oportunistas de
"izquierda" y de derecha, y finalmente condujeron la
Revolución China a la victoria.
Sin embargo, en vista de que las ideas erróneas planteadas por
Stalin fueron aceptadas y puestas en práctica por ciertos
camaradas chinos y que los mismos chinos debimos asumir la
responsabilidad por ello, nuestro Partido, en la lucha contra el
oportunismo de "izquierda" y de derecha, siempre se
limitó a criticar a nuestros camaradas que habían cometido
errores y nunca echó la culpa a Stalin. El objetivo de nuestra
crítica consistía en distinguir lo justo de lo erróneo, sacar
las lecciones correspondientes y hacer avanzar la causa de la
revolución. No exigimos sino que los camaradas que habían
cometido errores los corrigiesen. En caso de que no lo hiciesen,
se podía esperar que los comprendiesen gradualmente a través de
sus experiencias prácticas, a condición de que no organizasen
grupos secretos ni realizasen actividades clandestinas de
sabotaje. El método que adoptamos fue el método normal, o sea,
la crítica y autocrítica en el seno del Partido: partir del
deseo de la unidad y, mediante la crítica y la lucha, alcanzar
una nueva unidad sobre una base nueva. De este modo, logramos
buenos resultados. En nuestra opinión, como se trata de
contradicciones en el seno del pueblo y no contradicciones entre
'los enemigos y nosotros, se debe adoptar este método
resolverlas.
(...)
Ver: "Polémica acerca de la línea general del movimiento
comunista internacional" Ediciones en lenguas extranjeras,
Pekín, 1965.
LO QUE DICE MAO TSE TUNG:
"Respecto al XX Congreso del PCUS, quisiera decir algo. A mi
juicio, existen dos "espadas": Una es Lenin y la otra,
Stalin. Ahora, una de esas espadas, Stalin, ha sido abandonada
por los rusos. Gomulka y algunos húngaros han echado mano de
ella para caer sobre la Unión Soviética y combatir el llamado
stalinismo. Los Partidos Comunistas de muchos países europeos
también están criticando a la Unión Soviética, y es Togliatti
quien va a la cabeza. Los imperialistas, a su vez, hacen uso de
esta espada para matar a la gente. Dulles, por ejemplo, la
blandió durante algún tiempo. Lo ocurrido con esta espada no es
que haya sido dada en préstamo, sino simplemente botada. Los
chinos no la hemos abandonado. Como primer punto, defendemos a
Stalin y, como segundo, criticamos sus errores; es por eso que
hemos escrito el artículo "Sobre la experiencia histórica
de la dictadura del proletariado". A diferencia de aquellas
gentes que denigran y liquidan a Stalin, nosotros lo tratamos
conforme a la realidad.
"En cuanto a la otra espada, Lenin, ¿no habrá sido
abandonada en cierta medida por algunos dirigentes soviéticos?
Me parece que lo ha sido en medida considerable. ¿Tiene aún
validez la Revolución de Octubre? ¿Puede todavía servir de
ejemplo para los demás países? En su informe ante el XX
Congreso del PCUS, Jruschov afirmó que era posible conquistar el
Poder por la vía parlamentaria, lo que quiere decir que para los
demás países ya no es necesario aprender de la Revolución de
Octubre. Abierta esta compuerta, el leninismo ha sido
prácticamente abandonado".
Mao Tse Tung, 1956: Discurso en la II sesión plenaria del
VIII Comité Central.
Tomo. V°, Obras Escogidas., pág. 371.
"En el transcurso del año pasado se desataron varias
grandes tempestades en el plano internacional. El XX Congreso del
PCUS lanzó su violento ataque a Stalin; posteriormente, los
imperialistas levantaron dos grandes tormentas anticomunistas y,
en el movimiento comunista internacional, también se desplegaron
dos grandes y tempestuosas polémicas. Algunos Partidos europeos
y americanos salieron seriamente afectados de dichas tempestades
y sufrieron pérdidas considerables, en tanto que el impacto y
las pérdidas en los Partidos de los países de Oriente fueron
relativamente pequeños. Bastó que el XX Congreso del PCUS
hiciera lo que hizo para que algunos de los que se habían
presentado como fervientes partidarios de Stalin pasaran a
combatirlo con igual fervor. En mi opinión, ellos han dejado de
lado el marxismo-leninismo, no tienen un enfoque analítico de
los problemas y, en fin, carecen de moral revolucionaria. El
marxismo-leninismo conlleva, entre otras cosas, la moral
revolucionaria del proletariado. Ya que ustedes fueron antes tan
ardientes partidarios de Stalin, ¿no tendrían que haber
explicado de alguna manera su actual viraje? Pero, sin brindar la
menor explicación, han dado de repente un viraje de 180 grados,
como si estas Sus Señorías nunca jamás hubieran sido
partidarios de Stalin, no obstante haberse adherido a él, en el
pasado, de manera muy fervorosa. El problema de Stalin atañe al
movimiento comunista internacional en su conjunto y a los
Partidos Comunistas de todos los países.
"La aplastante mayoría de los cuadros de nuestro Partido
están descontentos con el XX Congreso del PCUS y consideran que
ha ido demasiado lejos al atacar a Stalin. Este es un estado de
ánimo natural, una reacción natural. Sin embargo, unos cuantos
vacilaron".
(...)
"En Stalin hubo mucho de metafísica; además, él enseñó
a mucha gente a ponerla en práctica. En el Compendio de Historia
del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, planteó que al
método dialéctico marxista lo caracterizaban cuatro rasgos
fundamentales. Presentó como el primero de ellos la conexión de
los objetos y fenómenos y lo hizo como si todos ellos estuvieran
vinculados sin más ni más. Pero, ¿qué es lo que se halla
vinculado? Los dos términos contrarios. Toda cosa supone la
existencia de dos términos contrarios. Al explicar el cuarto
rasgo - las contradicciones internas implícitas en los objetos y
fenómenos - se limitó a hablar de la lucha de los contrarios
sin mencionar su unidad. De acuerdo con la ley de la unidad de
los contrarios - la ley fundamental de la dialéctica -, los
contrarios están en lucha pero al mismo tiempo conforman una
unidad; se excluyen mutuamente pero también están vinculados
entre sí y, en determinadas condiciones, se transforman el uno
en el otro.
"La cuarta edición del Diccionario filosófico abreviado,
redactado en la Unión Soviética, refleja en su definición de
la "identidad" este punto de vista de Stalin. El
diccionario dice: "Fenómenos tales como la guerra y la paz,
la burguesía y el proletariado, la vida y la muerte, no pueden
ser idénticos, porque son radicalmente contrarios y se excluyen
mutuamente." Esto quiere decir que tales fenómenos
radicalmente contrarios, en vez de tener una identidad marxista,
sólo se excluyen entre sí, no están mutuamente vinculados ni
pueden, en determinadas condiciones, transformarse el uno en el
otro. Tal afirmación es por completo errónea.
"Según la opinión de ellos, la guerra es la guerra y la
paz, la paz, sin que entre una y otra haya conexión alguna sino
simple exclusión mutua; la guerra no puede transformarse en paz,
ni viceversa. Lenin citó una vez las siguientes palabras de
Clausewitz: "La guerra es la continuación de la política
por otros medios." La lucha en los tiempos de paz es
política, y lo es también la guerra, aunque valiéndose de
medios especiales. La guerra y la paz se excluyen mutuamente y al
mismo tiempo están interconectadas; además, en determinadas
condiciones, la una se transforma en la otra. Si la guerra no se
incubara en los tiempos de paz, ¿cómo podría estallar de
repente? Y, si durante la guerra no se incubara la paz, ¿cómo
podría ésta llegar súbitamente?"
(...)
"A Stalin se le escapó la conexión existente entre la
lucha y la unidad de los contrarios. La mentalidad de ciertas
personas en la Unión Soviética es metafísica; es tan rígida
que, para ellas, esto es esto y lo otro es lo otro, sin que
reconozcan la unidad de los contrarios. De ahí sus errores en lo
político. Nosotros, por nuestra parte, nos atenemos firmemente
al concepto de la unidad de los contrarios y adoptamos la
política de "Que se abran cien flores y que compitan cien
escuelas". Cuando se abren flores fragantes, es inevitable
que aparezcan hierbas venenosas. Esto no tiene nada de temible y
hasta es provechoso en determinadas condiciones".
(...)
"Durante largo tiempo, Stalin se mantuvo sin reconocer que
en el sistema socialista subsisten la contradicción entre las
relaciones de producción y las fuerzas productivas y la
contradicción entre la superestructura y la base económica. No
fue sino en su obra Problemas económicos del socialismo en la
URSS, escrita un año antes de su fallecimiento, en la que se
refirió, pero a medias palabras, a la contradicción entre las
relaciones de producción y las fuerzas productivas en el sistema
socialista, afirmando que podrían surgir problemas si la
política no era correcta o si faltaba una regulación apropiada.
Sin embargo, ni siquiera entonces planteó como un problema que
afectase a todo el conjunto la contradicción entre las
relaciones de producción y las fuerzas productivas y la
contradicción entre la superestructura y la base económica en
el sistema socialista, ni llegó a comprender que éstas son las
contradicciones fundamentales que impulsan hacia adelante la
sociedad socialista. Él estimaba que el Estado bajo su
dirección, era ya estable y sólido. Por lo que a nosotros
respecta, no debemos considerar que el nuestro sea ya estable y
sólido, pues simultáneamente es y no es así".
Mao Tse Tung, 1957: Discursos en una conferencia de
Secretarios de Comités Provinciales, Municipales y de Región
Autónoma del Partido. Ver: V° tomo, O.E.
PABLO NERUDA DICE:
"Ésta ha sido mi posición: por sobre las tinieblas,
desconocidas para mí, de la época staliniana, surgía ante
mis ojos el primer Stalin, un hombre principista y
bonachón, sobrio como un anacoreta, defensor titánico de
la revolución rusa. Además, este pequeño hombre de
grandes bigotes se agigantó en la guerra; con su nombre en
los labios, el Ejército Rojo atacó y pulverizó la fortaleza de
los demonios hitlerianos.
"Sin embargo, dediqué uno solo de mis poemas a esa
poderosa personalidad. Fue con ocasión de su muerte. Lo
puede encontrar cualquiera en las ediciones de mis obras
completas. La muerte del cíclope del Kremlin tuvo una
resonancia cósmica. Se estremeció la selva humana. Mi
poema captó la sensación de aquel pánico terrestre".
Neruda, Pablo: Confieso que he vivido, cap.
"Stalin", pág: 380-383