
FUKAN-ZAZENGI (La Vía de Zazen
Recomendada a todos)
Maestro DOGEN ZENJI (1200-1254)
Para la difusión universal de los
principios de Zazen:
La Vía es fundamentalmente perfecta,
Lo penetra todo ¿Cómo podría depender de la práctica y de la realización?
El vehículo del Dharma es libre y está desprovisto de obstáculos. ¿Para qué
es necesario el esfuerzo concentrado del hombre? En verdad el Gran Cuerpo está
mucho más allá del polvo del mundo. ¿Quién podría creer que existe un medio
de desempolvarlo? Nunca es distinto de nada, siempre está allí donde se está.
¿De qué sirve ir allá o acá para practicar? Sin embargo, el que crea
una separación, por estrecha que sea, la Vía permanecerá tan alejada como el
cielo de la tierra. Si se manifiesta la menor preferencia o antipatía, el espíritu
se pierde en la confusión. Imaginad a una persona que se jacta de comprender y
que se hace ilusiones sobre su propio despertar –viendo a medias la sabiduría
que penetra en todas las cosas que une la Vía y clarifica el alma- y hace nacer
en ella el deseo de escalar el mismo cielo. Esta persona apenas ha emprendido la
exploración inicial de las zonas fronterizas pero es aún insuficiente en la Vía
de la Emancipación Absoluta.
¿Tengo necesidad de hablar del Buda
que estaba en posesión del conocimiento innato? Aún se siente la influencia de
los seis años que vivió sentado en Loto en una inmovilidad total. Y
Bodhidarma... la Transmisión del Sello ha conservado hasta nuestros días el
recuerdo de los nueve años que pasó en meditación delante de un muro. Puesto
que los sabios del pasado eran así, ¿cómo pueden los hombres de hoy dejar de
practicar la Vía?.
Debéis por lo tanto, abandonar una práctica
basada en la comprensión intelectual, dejar de correr detrás de las palabras y
de seguirlas al pie de la letra. Debéis aprender la media vuelta que dirige
vuestra luz hacia vuestro interior para iluminar vuestra propia naturaleza. El
Cuerpo y el espíritu desaparecerán por ellos mismos y vuestro rostro original
aparecerá. Si queréis alcanzar la
“mismidad” debéis practicar la “mismidad” sin tardar.
Para zazen conviene una sala
silenciosa. Comed y bebed
sobriamente. Abandonad todo compromiso y alejad toda preocupación. No penséis:
“esto está bien, esto está mal”. No toméis partido ni “por” ni
“contra”. Detened todos los movimientos del espíritu consciente. No juzguéis
vuestros pensamientos ni vuestras perspectivas. No tengáis ningún deseo de
llegar a ser Buda. Zazen no tiene absolutamente nada que ver con la posición sedente o acostada.
En el lugar donde habitualmente os
sentéis, extended una estera espesa y disponed encima un cojín. Sentaros en
loto o medio loto. En la postura de loto, poned primero vuestro pie izquierdo
sobre el muslo derecho y el pie derecho sobre el muslo izquierdo. En la postura
de medio loto contentaros con presionar vuestro pie izquierdo contra vuestro
muslo derecho.
Aflojad vuestras ropas y vuestro
cinturón. Ordenadlos convenientemente. Poned entonces vuestra mano izquierda
sobre vuestra mano derecha (ambas mirando al cielo) y apoyadlas sobre el pie
izquierdo. Las puntas de los pulgares se tocan.
Sentaros bien derechos, en la actitud
corporal correcta; ni inclinados hacia la izquierda ni hacia la derecha, ni
hacia adelante ni hacia atrás.
Aseguraos de que vuestras orejas estén
en la misma línea que vuestros hombros y que vuestra nariz se encuentre en la
misma línea vertical que vuestro ombligo.
Situad la lengua contra el paladar. La
boca está cerrada, los dientes en contacto.
Los ojos deben permanecer siempre
abiertos. Debéis respirar suavemente por la nariz.
Cuando hayáis tomado la postura
correcta, respirad profundamente una vez, inspirad y espirad.
Inclinad vuestro cuerpo hacia la
derecha y hacia la izquierda e inmovilizaros en una posición estable.
Pensad en no pensar. ¿Cómo
se piensa en no pensar? Sin pensar (hishiryo). Este es en sí el arte
esencial del zazen.
El zazen del que yo hablo no es el
aprendizaje de la meditación. Es el Drama de la Paz y de la Felicidad, la Práctica-Realización
de un Despertar Perfecto. Zazen es la manifestación de la Ultima realidad. Las
trampas y las redes no pueden atraparlo. Una vez que hayáis comprendido su
esencia seréis parecidos al tigre cuando entra en la montaña o al dragón
cuando penetra en el océano. Ya que es preciso saber que en ese momento
–cuando se hace zazen- el Verdadero Drama se manifiesta y desde el comienzo se
descarta la relajación física y mental y la distracción.
Cuando os levantéis, moveros
suavemente y sin prisas, tranquilamente, deliberadamente. No os levantéis
precipitadamente ni bruscamente.
Cuando se lanza una
mirada al pasado,
Se observa que
trascender la iluminación
Y la no-iluminación
al mismo tiempo,
Que morir sentado o
de pie,
Ha dependido
siempre del vigor del Zazen..
Por otra parte, la iluminación
provocada por un dedo, por una bandera, por una aguja, un mazo ...
La Realización gracias a un
caza-moscas, a un puñetazo, a un bastonazo o a un grito . . . Todo esto no
puede ser comprendido por el pensamiento dualista del hombre. En verdad, tampoco
puede ser conocido mejor por la práctica de poderes sobrenaturales. Esto está
más allá de lo que el hombre ve y oye -¿no se trata acaso de un principio
anterior a los conocimientos y a las percepciones?-. Dicho esto, poco importa
que sea inteligente o no. No hay diferencia entre el tonto y el avispado. Cuando
uno se concentra con un solo espíritu, esto es, en sí, practicar la Vía. La
Práctica-Realización es pura por naturaleza. Avanzar es una cuestión de
asiduidad. En general, en este mundo y en los demás, en la India y en la China,
todos respetan el Sello del Buda. La particularidad de nuestra escuela
prevalece: devoción a la postura sedente, simplemente sentarse inmóvil en un
compromiso total. A pesar de que se dice que hay tantas clases de almas como
hombres, todos practican la Vía de la misma manera: ejercitándose en Zazen. ¿Por
qué abandonar el lugar que os está reservado en la casa y errar por las
tierras polvorientas de otros reinos? Un solo paso en falso y os apartáis de la
Vía trazada claramente delante de vosotros.
Habéis tenido la suerte de nacer con forma
humana. No perdáis vuestro tiempo. Aportad vuestra contribución fundamental a
la obra de la Vía del Buda. ¿Quién preferiría
un placer vano y fugaz como la llama surgida del pedernal? Forma y
substancia son como el rocío sobre la hierba; el destino es parecido a un relámpago,
rápidamente se desvanece. Os lo ruego, honorables discípulos del zen.
Desde hace mucho tiempo estáis acostumbrados a tantear el elefante en la
oscuridad. ¡No temáis ahora al verdadero dragón!
Consagrad vuestras energías a la Vía
que indica lo Absoluto sin rodeos.
Respetad al hombre realizado que se
sitúa más allá de las acciones de los hombres.
Armonizaros con la iluminación de los
Budas. Suceded a la dinastía legítima del Satori de los Patriarcas. Conduciros
siempre así y seréis como ellos fueron.
La cámara que conduce al Tesoro se
abrirá por ella misma.