Fiebre en los labios

 

por A. Raynaud, dite Melusine

 

Me gustó tanto Los nombres del aire (Les visages de l’air) que esperaba con cierta impaciencia la segunda entrega de este ciclo de novelas ordenadas por los cuatro elementos. Y no me decepcionó. Lo devoré con algo de fiebre y dejándome embrujar por esta escritura tan peculiar de Alberto Ruy-Sánchez.

       El libro está atravesado por cierto misterio. Tiene la promesa de una revelación subyacente y un fino simbolismo. No sabemos muy bien si soñamos que leemos o leemos que soñamos.

       Volvemos a encontrar la misma sensualidad que en el primero pero más intensa. El agua, elemento eminentemente femenino vuelve incesantemente para ritmar el relato, como la voz cristalina de una fuente en el patio es la melodía que acompaña a la voz del narrador.

       Es difícil resumir en algunas líneas el contenido de la novela. Es en parte la historia de una vida, el diario de un hombre que se lanza a la búsqueda de un maestro calígrafo de Mogador, autor de un tratado sobre el amor, La espiral de sueños, que se encuentra perdido.

       Sin saberlo terminará por encontrar sus orígenes: descubrirá su propia naturaleza y su pertenencia a una misteriosa Casta de los Sonámbulos. Como poseído por el espíritu de Aziz Al-Gazali, se deja invadir por los nueve sueños del calígrafo y buscará su destino amoroso a través de nueve mujeres, como si tratara de encontrar entre ellas a la que es hoy como Hawa, la amante que controló tanto el corazón como la razón de Aziz.

 

•Reseña de Les Levres de l'eau, de Alberto Ruy Sánchez. Editions Du Rocher, 1999. Publicada en La Tour d'Ivoire, Francia,1999. Para leerla en francés, aquí.