En estas notas, algunas de mis consultantes personales dejaron testimonio de lo que más les había impactado o conmovido luego de sus entrevistas.
 
Marcela, de 23 años, consultó por su anorexia.

Una casa sin salidas oscura pálida, fría, ese era mi interior. Ciega de todo.

Exigencias, ataduras, llovían sobre mi ser. Cerrada hacia todo.

Solo, y de vez en cuando, podía ver una pequeña luz. Era mi yo más puro que quería salir. Pero tristemente era asustado y huía del mundo.

Así fue como se desató una enfermedad loca, disparatada, que no hizo más que obsesionarme por la comida, negarme hasta casi desaparecer y anularme por completo.

Duros fueron aquellos años de alegrías sin esencia, de sonrisas sin felicidad, de amor sin emoción, de vida sin latidos.

Y del cielo descendió un ángel...

De a poco, con paciencia y con amor sobre todas las cosas, logró que ese fantasma diabólico fuera disipándose de mi.

No comprendía, era todo inexplicable, hasta rechazo sentí. Sin embargo fue más fuerte esa energía estelar que se apoderó de mi e hizo la maravillosa obra de volverme a esta vida plena de tesoros.

Y ahora...

Es al caminar cuando siento que estoy viva, es al hablar cuando siento que fluyo, es al mirar cuando siento que trasciendo, es al esperar cuando siento mi transparencia.

Maravilloso es desenvolver y dar a conocer eso tan interno y puro como es ser uno mismo. Poder mirar las cosas a la altura del Universo, poder destellar a este mundo y llenarlo por que no, de amor. Me siento como si fuera una bomba a estallar en cualquier momento, y el menos pensado. Un fenómeno inesperado y cautivante se apodera de mi, y lo más excitante de todo este ir y venir es que soy yo misma la que sale a la luz de la vida... por primera vez.
 
Susana, de 31 años, había tenido relaciones sexuales con su padre.

Yo creo que nada en la vida se debe al azar, y así ocurrió en las circunstancias de mi niñez.

Una personita muy débil, aplastada por un hombre que ocultaba sus debilidades... La imagen paterna caída bajo las profundidades contenidas en algún lugar oculto de mi mente... Las ansias de crecer estaban detenidas por un viejo miedo transgredido a un sentimiento de culpa y no aceptación.

Cuando a través de los hilos invisibles que conectan personas, para encontrar situaciones, una mano bendita me orientó hacia Roberto... Tal vez, en lo profundo de mi ser deseaba con todas mis fuerzas gritar al Infinito...

El grito silencioso de vivir con la crisis a cuestas... el grito inaudible de la libertad.

Comenzó todo en los albores de mi infancia, escrutando experiencias del pasado... a través de la reapertura de mi herida, descubrir mi yo negado.

Esa parte oscura de mi conciencia, que se traducía también a mi cuerpo.... dormido de sentir, dormido de placer, dormido de dolor.

A través de las aperturas, comenzamos a develar el estigma.... y allí comenzó mi historia.... a revelar el origen de mi incontinencia.

Era niña, entonces, y no conocía los valores humanos, ni morales. Esta secuencia había dormido... A los treinta años, afloraron las imágenes a torturar mi herida. Allí comenzaron a a revelar el misterio y la incapacidad de sentir y de dar, de crecer y de estimarme, de valorarme. Mis relaciones eran de un tipo patológico, inestable, que sabía que en definitiva provocarían en mi una pérdida y separación, pero actuaba en consecuencia... y no lo sabía. Así, como en mis relaciones, se obstaculizaban otros aspectos de mi vida en diferentes niveles, por ejemplo: mi incapacidad de crear. A través del Canal de la Energía Divina, me estoy acercando, en esta búsqueda incansable... buscando nuevos horizontes de vida... abriendo canales desconocidos de mi existencia... para construir a partir de mi propio sentimiento, con un ideal universal. A partir de esta búsqueda, deseo vivir mi vida plenamente... y hacerme cargo de mi existencia.

Ahora es mi tiempo, mi precioso tiempo de sembrar y recoger frutos maravillosos.

Ahora sabré cuál es mi voluntad... y sabré encontrar el sentido de mi libertad.

Gracias Roberto, Gracias a la Energía Divina.

"La vida es maravillosa cuando traemos el Cielo a esta Tierra... de cada uno de nosotros depende este acto de Creación, porque en cada uno de nosotros esta el Cáliz Divino, el Amor Divino, porque en Esencia mi Alma, Tu alma. Viviran en la Eternidad."
 

Mariana, de 19 años, fue violada y quedo insensible.

Cuando me encontré en aquella calle a oscuras, grité y choqué mis gritos con lágrimas porque toda mi bronca se perdía en la inmensidad de la noche, sin que nadie apareciera, sin que yo ya no volviera a ser yo. Nadie vino a levantarme, ni mucho menos me ayudaron a caminar, yo solita salí de esa, yo y nadie más que yo enfrento al mundo con un miedo disimulado, con una verguenza tan grande como todo el dolor que me desgarraba el alma.

Si hay algo en lo que siempre creí es en el amor, porque yo aposté a él, y luché cada segundo por innovarlo día a día, pero nunca estaba conforme. A pesar de que el corazón me latía con toda furia había algo dentro mío que me opacaba y me obligaba a frenar. Ahí era cuando aceptaba de mala gana que no sentía el amor como hay que sentirlo; con el alma, con el corazón y con el cuerpo. Porque este último nunca se conformaba, porque desgraciadamente mi mente bloqueada lo obligaba a no sentir, a no desear, a no hacerme sonreír orgullosa por el hecho de la entrega absoluta, por el hecho de amar y ser amada.

Me resigne a fingir, me contentaba con dar y simular recibir placer. Sólo que nunca me conformó hacerlo porque era engañarme y engañar a la persona que me amaba. Por lo tanto bastaba con preguntarme si era justo y si era esa exactamente la idea que yo tenía del amor para que un NO me desbordara y me hiciera pensar en otra cosa, algo que lo tapara todo y no me arrancara un gran cargo de conciencia. Así fué como llegó la costumbre y con ella conviví hasta que surgió el nacimiento de algo en lo cual jamás creí: EL MILAGRO.

Yo puedo decirlo: EXISTE EL MILAGRO. Yo lo vi en persona, tiene forma de ANGEL y pudo conmigo. Me enseño otra manera de amar, esa que me faltaba y que tanto necesitaba, la de querer con el cuerpo, la de sentir el calor, la que una vez exahustos nos transpora, la misma que nos hace enloquecer de algría, y por la cual yo grite de felicidad, porque alcancé el cielo con mis manos. fabriqué el amor.

Llegué a ese punto máximo con mi pareja y me emocioné hasta las lágrimas, porque no podía creer que me estuviera pasando... Ya no disimulaba, porque no hacía falta, ya no, ahora siento, ahora mis sentidos reaccionan, hablan, y me cuentan que por fin gané la batalla.

Ya no me quedan secuelas de esas calles oscuras; ni de ese piso tan frío, sólo el recuerdo de una pesadilla que terminó. Entonces si pude lograrlo, si irradio tanta luz, es porque recibí la energía de la mano de Dios.

Nunca me imaginé cuanto importa el no fingir, cuanto significaba salir del blanco y del negro, para diferenciar todos y cada uno de los colores que pinta el amor.

Ojalá pudiera gritarlo a los cuatro vientos que vivo, que me desperté, que no hay nada más increible que un suspiro de placer, de amor, de alegría inagotable.

Por eso al recordarlo, quiero seguir sintiendo para llegar a ver la luz y tocar el cielo con mis manos, para que me vibre el cuerpo, para que se me erice la piel con el más leve acercamiento. ¡¡Tengo el calor dentro mio y me da felicidad!!
 
Irma, de 46 años, consulto por su hija de 13 años con un tumor oseo.

Dice el Talmud: "Cada brizna de hierba tiene a su lado un ángel que le susurra al oído: crece, crece, crece..."

Los médicos habían diagnosticado la existencia de un tumor óseo en la pierna izquierda y la necesidad de hacer la biópsia y posteriormente la operación.

Estaba muy angustiada, sin saber que decisión tomar. Sin embargo, desde esa primera vez, la desesperación fue convirtiéndose paulatinamente en esperanza. No sé por qué, pero lo que más recuerdo, más allá del temor de esos días, es la sensación de paz, la casi certeza interior de haber llegado al lugar indicado.

Sin embargo surgían dudas: ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Será esto bueno para Clara? ¿Será cierto que se va a mejorar?

Detrás de todo esto había muchos años de sufrimiento, humillaciones, y una reciente y muy dolorosa separación matrimonial.

La situación familiar era incierta, la soledad y la tristeza muy profunda.

Poco a poco Clara empezó a mejorar. El dolor de la pierna, que era muy agudo, se fue suavizando y se hizo más esporádico.

De todos modos continuamos los estudios y radiografías.

Vinimos a verte, religiosamente, primero dos y luego una vez por semana. Así empezaron a notarse los cambios. Aparecieron transformaciones en su caracter y en su crecimiento. La menstruación, que hacía más de un año se había suspendido, llego nuevamente.

Clara creció, empezó a tener interés por muchas cosas y dejó se ser una niña enferma para transformarse en una adolescente mucho más alegre y activa.

Como el dolor cesó, los médicos fueron postergando la operación y como el estado general era bueno, espaciaron los estudios, hasta que hace un mes atrás decidieron dejar en suspenso cualquier tipo de intervención, con la salvedad de realizar controles periódicos, pero a más largo plazo.

Clara continuó su tratamiento con vos en forma más espaciada y cada día la veo mejor.

Estos son los hechos, y quiero destacar la delicadeza, el respeto y el amor desinterezado con que trataste a mi hija en todo momento.

Decir gracias es poco, pero es cuanto puedo decir. Gracias a Dios; gracias a esa energía que te impulsa y gracias a vos por ser un buen canal, a través del cual esa fuerza puede manifestarse.

Todas las mañanas, cuando veo a Clara irse caminando para el colegio, te bendigo desde el corazón.
 

Isabel, de 48 años, Profesora de Yoga, había perdido totalmente el deseo sexual y el interes por las cosas. 

He estado en muchos consultorios médicos y sé como tratan muchos profesionales a sus "pacientes" enfermas.

Por otra parte conozco de cerca los ambientes donde la sexualidad es negada o prohibida, y conozco aquellos donde es aparentemente liberada, pero prostituída o degradada.

Creo que me estoy curando de una dependencia afectiva que me hizo soportar mi propia desvalorización como mujer y como persona.

En Yoga decimos que el espíritu empieza en el COXIS y que el hueso pélvico llamado SACRO no lleva ese nombre por casualidad.

Esos lugares son verdaderos templos, y esas personas chamanes de una espiritualidad cósmica, abierta al verdadero amor universal, y a la conciencia de que TODO ES SAGRADO. ¡Gracias por canalizar esa energía que cura, más allá de lo físico, las heridas del alma!
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