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LA NACION LINE | 19.03.01 | Exterior

Revés para Chirac en las históricas elecciones municipales
El socialismo ganó en París por primera vez en 130 años
Aunque triunfó también en Lyon, la izquierda perdió en la mayoría de las ciudades
  • Bertrand Delanoë, un homosexual declarado, será el nuevo alcalde de la capital
  • Ganó sólo por el 3%
  • Antes, Chirac había sugerido "una tercera vuelta" y hasta un recuento

    PARIS.- Hemingway también lo habría dicho: París era ayer una fiesta. O al menos lo era para los socialistas que se agolparon frente al tradicional Hotel de Ville para festejar, rosas rojas en mano, el "retorno" de la izquierda al timón de la alcaldía por primera vez desde la Comuna de 1871. Su candidato, Bertrand Delanoë, se convirtió así en el primer homosexual declarado en alcanzar el más alto cargo político en Francia después del de presidente y primer ministro.

    Vestido de estricto traje y corbata gris, este hombre hasta ahora prácticamente desconocido declaró su triunfo en una ciudad famosa por su conservadurismo prometiendo "hacer todo lo posible por mejorar la vida cotidiana de todos los parisienses", agradeciendo el apoyo del Partido Verde y hasta enviando un "mensaje de respeto" a sus rivales Philippe Séguin y Jean Tiberi.

    Su sobrio discurso fue el reflejo de una victoria por extrema justeza. Todo dependió del resultado de un solo barrio, el sureño arrondissement 12, por tener el mayor número de consejeros vecinales y, por lo tanto, el poder de volcar la balanza. En esta ocasión lo hizo hacia la izquierda por un 3% de los votos.

    La pérdida de la capital es un duro revés para el presidente Jacques Chirac, fundador del partido neogaullista Reunión por la República (RPR) y alcalde de la capital desde 1977 hasta 1995. Tan terrible es el impacto que el titular del Elíseo procuró hasta último momento evitarlo tratando de convertir a París en una nueva Florida, al sugerir la convocatoria a una "tercera vuelta" y hasta la posibilidad de un recuento.

    Pero la admisión de la derrota por parte de su ex lugarteniente Jean Tiberi -el hombre que él hizo expulsar del partido por haberlo involucrado en una serie de casos de corrupción-, a las 22 horas, lo convenció de tirar la toalla.

    Otro sismo ya se cernía sobre la derecha de la segunda ciudad más importante del país: Lyon. En el feudo de Raymond Barre, el matrimonio de conveniencia del candidato de derecha disidente Charles Millon, expulsado del RPR por haberse aliado con la ultraderecha para ganar otra elección, con el candidato oficial Jean-Michel Dubernard terminó en un rotundo fracaso.

    Muchos neogaullistas, disgustados por el perdón que Chirac dio esta semana por teléfono al "fascista" Millon, votaron por el "frente republicano" del socialista Gérard Collomb.

    Pero estos comicios evidenciaron un fenómeno de una naturaleza mucho más profunda que el mero cambio de filiación de un partido a otro: el avance de la descentralización.

    Porque con su voto castigo a aquellos políticos que ya detentan un cargo político, la mayoría en París (ministros, diputados, etcétera), los franceses dejaron en claro que aspiraban a contar con un alcalde de tiempo completo y no más con un "figurín" para presidir las fechas patrias.

    Jospin pagó facturas

    Y, en ese sentido, el gobierno socialista de Lionel Jospin pagó ayer la factura. La ministra de Empleo, Elizabeth Guigou, perdió por gran margen en Avignon, e igual fortuna sufrieron su colegas Jack Lang (Blois) y Pierre Moscovi (Montpellier).

    Martine Aubry, la hija de Jacques Delors que impuso el concepto de la jornada semanal de "35 horas", ganó en Lille, pero con un magro resultado. Peor aún, la ex ministra de Cultura Catherine Trautman se vio desalojada de Estrasburgo, la capital de Alsacia, dirigida por ella durante doce años, víctima de la "traición" de su ex lugarteniente Jean-Claude Petitdemange, que sirvió en bandeja la victoria a la candidata de derecha Fabienne Keller (liberal UDF).

    Los comunistas, en tanto, están de luto. Ya habían perdido en la primera vuelta Montlucon y Pantin, y ayer fueron expulsados de su más antiguo bastión, Nimes.

    Todo esto tira por la borda el prestigio de las encuestas, que antes de la primera vuelta predecían una "ola roja" en todo el país. En términos de ciudades grandes y medianas -París y Lyon son la excepción-, lo que se constató fue una "ola azul", es decir, el progreso de la derecha moderada.

    El mejor ejemplo fue el triunfo en Toulouse de Philippe Douste-Blazy por un 55%, frente a la unión del socialista François Simon con el Partido Verde y la alternativa Motivé-e-s, fundada por el grupo de rock Zebda. Douste-Blazy, ridiculizado por la canción de rap "Allez, ouste Douste!" (¡Dale, desalojá a Douste!) que Zebda llevó esta semana al tope del ranking musical, se ganó el respeto de los tolosanos recorriendo las calles para incitarlos a no dejarse llevar "por los que sólo hacen fiesta".

    Si los resultados municipales se repiten en las legislativas del año próximo, la derecha formará gobierno y Jospin verá sus ambiciones presidenciales dañadas. Un pensamiento que anoche debía consolar a Chirac en su solitaria vigilia electoral en el Elíseo.

    Por graciela Iglesias
    Enviada especial

    Avance verde y de Napoleón

  • PARIS (De una enviada especial).- Uno de los fenómenos más inesperados de estas elecciones ha sido el avance del Partido Verde en las comunas de más de 9000 habitantes. Su presencia diez veces mayor en los consejos vecinales de todo el país contrasta con las derrotas sufridas por los comunistas. Otra sorpresa fue la victoria del socialismo en Ajaccio, capital histórica de Córcega, tras recibir en la segunda vuelta el respaldo del candidato independiente Charles Napoleón, heredero de los títulos del emperador y jefe de la familia Bonaparte.

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