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Junio/Julio 2001
 
Informe Especial
Los pueblos aborígenes

de la República Argentina

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Por región:
 
Patagonia
Noroeste
Noreste
Región central.
 
Por pueblo:
 
Patagones, Chonecas o tehuelches meridionales
Onas.
Tehuelches septentrionales.
Mapuches.
Yamanas.
Charrúas.
Guaraníes.
Timbúes
Abipones.
Tobas y mocovíes
Matacos
Atacamas.
Tonocoté-Lule-Vilela
Calchaquíes o diaguitas
Querandíes.
Puelches.
Huarpes.
Comechingones.
Sanavirones.
 
 
REGIÓN: Patagonia.

TRIBU: Patagones, Chonecas o tehuelches meridionales.

CARACTERÍSTICAS: Los Chónik, chonecas, patagones o aoniken, eran hombres de talla muy elevada, de constitución física atlética, cabeza grande y maciza, cara ancha y angulosa. A partir de estas concepciones, fueron llamados "patagones" por los españoles, que vieron sobre la superficie de la helada tierra del sur la marca del enorme tamaño de sus botas.

Vivieron en las actuales provincias argentinas de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Se llamaban a sí mismos "chonik", que en su lengua significaba "nosotros los hombres", y se dividían en tres sub-tribus: los tehuelches meridionales (o patagones del sur, desde el río Chubut hasta el estrecho de Magallanes), los téuesch (sobre la cordillera) y los selk’nam, también conocidos como onas, específicamente en la isla de Tierra del Fuego. También se los conocía como "tehuelches del sur".

COSTUMBRES: Tanto los tehuelches como los téusch y selk’nam tenían costumbres nómades. Toda la actual Patagonia argentina era suya: la cordillera y el mar parecían ser sus únicos límites. Se alimentaban con ñandúes, guanacos y otros animales ya extinguidos, en cuya caza invertían buena parte de su tiempo, como así también en la recolección de frutos y raíces silvestres. Para capturar a sus presas utilizaban arcos y flechas, arpones, lanzas y boleadoras, aún antes de la llegada de los caballos a América.

Animales como las llamas les proveían también del cuero para la confección de sus ropas y las paredes de sus tolderías, y de los huesos con los que construían elementos de uso cotidiano.

Las viviendas de los patagones se construían entonces con las pieles de los animales, erguidas por tirantes de madera que se enterraban en forma de círculo en la tierra. Los onas, habitantes de la actual isla grande de Tierra del Fuego –compartida por la Argentina y Chile–, construyeron sus chozas en forma cónica, con pequeñas paredes de treinta centímetros de alto, de pasto y barro, que evitaban que se escapara el calor.

La entrada de estas viviendas, de cerca de cuatro metros de diámetro, se orientaba siempre hacia el este, dirección de la que solía soplar menos el viento.

Sobre fines del 1600, los indios tehuelches comenzaron a utilizar el caballo –animal traído por los españoles al continente americano desde Europa–, para su traslado cotidiano. Los viajes por la extensa Patagonia se volvieron entonces más sencillos.

Creían en un dios supremo llamado Temaukel, cuyo mensajero –Kenos–, era la estrella Alfa. Los hechiceros de la tibu luchaban contra los malos espíritus.

Con respecto a su vestimenta, aunque vivían en zonas de muy bajas temperaturas, apenas se cubrían con un taparrabos en forma de triángulo, y una capa desde los hombros hasta los pies, en el caso de los hombres, y hasta las rodillas en el caso de las mujeres. Las integrantes femeninas de la tribu vestían también un cuero que les envolvía el cuerpo desde debajo de los brazos y hasta las rodillas, con el pelo hacia adentro.

En los pies solían llevar una especie de zapatos de cuero con el pelo hacia fuera, en tanto que, con relación al maquillaje, solían pintarse de color rojo oscuro, no sólo por criterios artísticos o decorativos, sino también para evitar el contacto directo del frío viento de la región con la piel descubierta. Se adornaban también con collares y pulseras de tendones de guanacos, pastos, huesos de pájaros de la zona o caparazones de crustáceos.

Usaban cabello largo y solían emprolijar su flequillo. Se depilaban las cejas y solían también tatuarse el cuerpo, especialmente, el antebrazo.

Eran monógamos en su mayoría, y concretaban sus "matrimonios" a partir de la compra y venta de las mujeres. Las familias eran llamadas "askas", comandadas por un cacique.

Nunca trabajaron la cerámica ni la confección de tejidos: apenas utilizaban algunos recipientes de barro cocido.

ACTUALMENTE: Este pueblo se ha extinguido.

 

TRIBU: Tehuelches septentrionales.

CARACTERÍSTICAS: Llamados en su propia lengua "günün-a-künna", los tehuelches septentrionales habitaron fundamentalmente las actuales provincias argentinas de Río Negro y La Pampa, hasta los ríos Limay y Negro.

A fines del siglo XVII los araucanos llegaron a la región de los tehuelches septentrionales, procedentes de Chile, provocando su virtual desaparición en las provincias de Buenos Aires, La Pampa y Neuquén. Algunos sobrevivieron en el oeste del país, fusionándose finalmente con los araucanos tras los ataques militares del gobierno argentino en 1886.

Se distinguían fundamentalmente de sus vecinos meridionales por su lengua.

COSTUMBRES: No existen demasiados detalles sobre sus costumbres, y ninguno que en demasía los diferencien de los tehuelches del sur. Sobrevivieron relatos religiosos relacionados con el Elemgasem, padre y generador de la raza que, según la mitología, vive en una cueva y fue quien realizó las pinturas rupestres que los antecesores de este pueblo dibujaron en las cavernas patagónicas.

Según la tradición, el Elemgasem era un gran animal con una cáscara parecida a la de los armadillos, para algunos con cara humana que, de acuerdo a los relatos de los más viejos, solo podía morir por un rayo.

Al igual que la mayoría de los aborígenes de tierras abiertas utilizaban las mismas boleadoras que sus ancestros habían abandonado en cuevas o en el desierto, las cuales, según la leyenda, eran fabricadas por un enano llamado Tachwüll, que tenía su taller en las quebradas de las sierras.

ACTUALMENTE: Este pueblo se ha extinguido.

TRIBU: Mapuches.

COSTUMBRES: Los antecesores de los mapuches se instalaron en el valle central de Chile y en la zona de los lagos precordilleranos cerca de 500 años antes de Cristo, hasta el río Maullín en Chile, como límite sur, y hacia el oeste, hasta el actual el norte y el centro de la provincia argentina de Neuquén.

Su nombre significa "gente de la tierra", y junto con los picunche ("gente del norte") y los huiliche ("gente del sur") compartían un mismo idioma. También se los conoce como "araucanos", dado que los españoles habían denominado Araucanía a la región, y araucanos a los habitantes.

En el siglo XVII, ante el avance español, los mapuches fueron introduciéndose aún más en territorio argentino, instalándose en las provincias de San Luis, el sur de Córdoba, La Pampa, Neuquén y Buenos Aires, pero, desde la capital argentina, las campañas contra los indígenas del siglo XIX los hicieron retroceder hasta la zona del río Limay.

Su economía se basaba en cultivos de maíz, papa y ají, entre otros vegetales, y la caza y cría de llamas y animales en el norte y la pesca y recolección de mariscos en la zona marítima. También se dedicaron a la ganadería, e incluso llegaron a manejar la compra y venta de animales en el sur, con los españoles instalados en Chile.

Sobresalieron también en el trabajo de la madera, el cuero y el tejido.

Se organizaban en familias, y estas a su vez, en linajes, establecidos por los parentescos de los varones de las casas. Estos linajes funcionaban, a la vez, como "asentamientos": todo una estirpe se instalaba en una misma zona, y se organizaban en forma mancomunada para la agricultura y la ganadería.

La poligamia –común en los principios de la historia mapuche–, fue perdiendo espacio frente a las relaciones matrimoniales monógamas, entre hijos de distintos linajes, y basadas en la compra de la mujer por parte del varón. Aunque la mujer mantenía una situación de supeditación al hombre, ésta, sin embargo disponía de ciertos bienes personales –algunos animales, cierta tierra y sus piezas de uso personal.

El varón más anciano del linaje actuaba como jefe (toki). Su poder, relativo antes de la llegada de los españoles, comenzó a acrecentarse en los tiempos de la guerra permanente que establecieron los mapuches con los blancos.

En el siglo XIX el pueblo mapuche se organizó en grandes cacicatos, de extensos territorios.

A diferencia de otros pueblos indígenas de la Argentina, los mapuches conocían el manejo de los metales, principalmente la plata, el cobre, y se cree que, antes de la llegada de los españoles, incluso el oro y la plata. Este arte les permitió diferenciarse económica y culturalmente del resto de los pueblos aborígenes de la zona, obteniendo a la vez prestigio y riquezas por estos trabajos de orfebrería.

Con respecto a la religión, el mundo mapuche está organizado en siete niveles o plataformas: en las cuatro superiores habitan divinidades, ancestros y espíritus benéficos. Entre la plataforma terrestre y estas otras cuatro se encuentra una zona en la que viven los wekufe o entidades maléficas. Los mapuche viven en la sexta plataforma con fuerzas del bien y del mal, en tanto que, por debajo del nivel de la tierra viven los caftrache, hombres enanos también malignos.

Durante el Nguillatun, su principal ceremonia religiosa, los mapuche agradecen y piden a sus dioses y antepasados por el bien común. La celebración dura cuatro días, y suele realizarse generalmente en el mes de marzo.

ACTUALMENTE: Los descendientes del viejo pueblo mapuche viven en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut. Su subsistencia se basta actualmente en la ganadería ovina y caprina.

TRIBU: Yamanas.

CARACTERÍSTICAS: Los yamanas o yahganes vivían en los alrededores de Tierra del Fuego. Se trataba de un pueblo fundamentalmente canoero que pasaban la mayor parte de su tiempo en las precarias embarcaciones que construían con cortezas de árboles.

COSTUMBRES: Los yamanas solían estar desnudos, con apenas un manto de piel de foca u otro animal cubriéndoles el cuerpo, aunque sí vestían polainas en los pies y guantes sin dedos en las manos. Al igual que otros pueblo patagónicos solían pintarse el cuerpo y la cara –de distintos colores– y depilarse.

Su alimentación dependía en gran medida del mar: peces, lobos marinos, nutrias, aves, mejillones, almejas, cangrejos, erizos y otros animales similares integraban su dieta. Cazaban incluso ballenas, a las que rodeaban y arponeaban.

Eran monógamos, aunque existían excepciones. Los hombres ejercían un gran poder en la familia, pero el rol de la mujer era importante: remaban en las canoas, dirigían y recolectaban moluscos mientras los hombres pescaban y cazaban animales marinos y peces. Los niños permanecían en el centro de la canoa, protegidos por el fuego con el que también cocinaban. Es que los yamanas pasaban buena parte de su día en sus barcazas, construidas por cortezas de hayas cocidas entre sí con barbas de ballena y fibras vegetales, de entre tres y cuatro metros de largo.

Sus viviendas, en tanto, eran similares a las de sus vecinos, los onas: tenían forma de cono, y solían estar cubiertas por hojas y ramas en verano y por pieles en invierno. Para mantener el calor, excavaban en el interior de la choza.

ACTUALMENTE: Este pueblo se encuentra totalmente extinguido.

Indígenas de la región NE

Charrúas.

Características:

Habitaban el actual Uruguay, aunque antes del arribo de los conquistadores europeos, llegaron a asentarse en la provincia argentina de Entre Ríos (los minuanes) y en el sur de la actual provincia de Corrientes.

Costumbres:

Los charrúas estaban formados por un grupo principal –los charrúas en sí–, y otros menores. De estas pequeñas tribus las más importantes eran los guenoas o guenoanes y los bohanes. Eran cazadores y recolectores.

Actualmente:

Se encuentran extinguidos.

Guaraníes.

Características:

La cultura guaraní –de más de 1.500 años de antigüedad– se originó en el este del Paraguay y en actual estado brasileño de Paraná. Desde estas regiones, los guaraníes se fueron extendiendo hacia lejanas áreas del continente sudamericano: el Atlántico –donde fueron conocidos como Tupi-Guaraní–, el Amazonas, el Caribe, y desde los años 1300 y 1400, hacia la Cordillera de los Andes y el río de la Plata.

Su presencia dejó huellas en otras culturas de la zona, como los kamgang, charrúas, gualachis o timbúes.

Los asentamientos más importantes de la Argentina en épocas de la conquista se encontraban en el norte de Corrientes, en las costas de la provincia de Misiones, y en la desembocadura y el delta del río Paraná, cerca de Buenos Aires.

Costumbres:

Las aldeas de los guaraníes eran establecidas a las orillas de los ríos, por los que navegaban con facilidad gracias a las canoas que construían con troncos. Sólo cuatro u ocho viviendas –llamadas malocas–, formaban parte de la villa. Estas construcciones eran, en definitiva, grandes casas comunes con capacidad para entre 30 y 100 familias, hechas con troncos y ramas. Cada poblado estaba a cargo de un "tubicha" o cacique, para quienes trabajaban el resto de los vecinos y cuyo poder era hereditario.

Según la cosmovisión guaraní, el paraíso es terrenal y la muerte no es el camino para dar con él. Esta "tierra sin mal" era llamada Iwy Mara’ey, y para llegar a ella, la gente debía seguir las indicaciones de los "karai" o profetas y "ava tumpa" u hombre-dios. Era costumbre también rezar "plegarias" para agradecer por los recursos de la naturaleza y pedir permiso a la hora de recurrir a ellos.

Practicaban la antropofagia ritual, en la ceremonia del Avapuru, homenaje al enemigo vencido que tenía como eje el incorporar el alma del contendiente vencido a través de la ingesta de su cuerpo.

En cuanto a su economía, practicaban una agricultura "de roza", basada en el desmonte del terreno por tala y la quema de árboles y malezas. Sus cultivos habituales eran el maíz, el zapallo, los porotos, la batata, el maní, el mate y el algodón.

Cazaban y pescaban, y curaban las carnes para poderlas conservar por más tiempo.

Los hombres solían estar desnudos y las mujeres vestir apenas un cubre-sexo triangular de algodón o plumas. Recién conocieron las ropas con la llegada de los jesuitas y otros grupos religiosos que, una vez instalados en la zona, se encargaron de difundir el "tipoy", una túnica larga de algodón hilado que les llegaba hasta los tobillos.

Tenían también conocimientos de alfarería y cestería, sus principales artes.

Actualmente:

Cerca de 5.000 descendientes directos de guaraníes viven en la Argentina, y muchos más en el Paraguay, en donde el idioma guaraní es uno de los dos oficiales en el país.

Como sus ancestros hace quinientos años, viven fundamentalmente de la agricultura, la cestería, y a partir del trabajo de la tierra para hacendados que los contratan. Algunos pocos conservan características seminómades y recurren a la caza para su supervivencia.

Los problemas socio-económicos complican aún más la supervivencia de este pueblo, que supo estar formado por más de un millón y medio de personas en los años 1500 en todo el Gran Chaco, argentino, paraguayo y brasileño.

Timbúes

Características:

Los timbúes fueron un grupo de distintas comunidades que vivían a ambas márgenes del río Paraná en territorios de las actuales provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, en el siglo XVI. Se los conoce como chaná-timbúes.

Costumbres:

Claramente afectados por la presencia del pueblo guaraní, el pueblo chaná-timbú era principalmente pescador. Integraban la familia lingüística de los "arawak", y se dividían en timbúes propiamente dichos, carcaráes, corondas, quiloazas y calchines en Santa Fe y entre Ríos, mapenes y mocoretás en Corrientes y chanaes y mbegueaes en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.

El pueblo chiriguano –o tupí-guaraní– los redujo a la servidumbre.

Actualmente:

Sus actuales descendientes viven en la comunidad de Tuyunti en la provincia de Salta.

Abipones.

Características:

Formaban parte del grupo de los guakurúes, integrado por las etnias toba, pilagá, aquilot, mocovíes y abipones. Habitaban en el Chaco austral, fundamentalmente.

Costumbres:

Eran cazadores y recolectores.

Al igual que su vecinos, los mocovíes y los tobas, aprendieron a utilizar el caballo, modificando sustancialmente sus costumbres. Hábiles jinetes, lograron extender sus territorios a partir del "nuevo medio de transporte", y de hecho, entre 1720 y 1740, estos pueblos del Gran Chaco estuvieron a punto de expulsar totalmente a los españoles de la zona.

Actualmente:

Los abipones desaparecieron en tiempos de la colonia.

Tobas y mocovíes

Características:

Oriundos del Chaco, vivían en la amplia zona comprendida por los ríos Pilcomayo al norte, Salado al sur, Paraná-Paraguay al este y el meridiano 62° al oeste. Los tobas se instalaron principalmente en la provincia de Formosa, mientras que otros pueblos de la misma etnia –los pilagá, abipones y mocovíes– lo hicieron en el Chaco austral.

Integran el pueblo de los Guaycuru, cuyo origen arqueológico es aún un misterio, tanto en cuanto a su antigüedad como a su sospechada relación con el pueblo tehuelche, por su parecido físico. Sus antecesores, mbaya y payagua, perecieron en tiempos de la conquista, en tanto que los abipones, también de la misma familia, un par de siglos después. Solo sobreviven los toba, los pilaga y los mocoví.

Costumbres:

Se organizaban en conjuntos de familias emparentados por el jefe del grupo, de poder hereditario, y cuya soberanía solía alcanzar a unas ochenta personas. Sin embargo, su dominio era controlado por un consejo de ancianos.

Vivían en chozas construidas por ramas y cubiertas de paja, de cerca de dos metros de alto; y utilizaban "paravientos" de esteras que aún son populares entre sus descendientes. Cada grupo se hacía cargo de un área de caza y cosecha, en la que se asentaban. Como ocurrió con otros pueblos indígenas, la llegada del caballo les permitió expandirse geográficamente.

Cazaban utilizando señuelos y el fuego para encerrar a los animales; pescaban con arcos, flechas y redes, y recolectaban frutos de árboles como los algarrobos, chañares, mistol, molle y otras raíces. Esta última tarea solía estar a cargo de las mujeres de la tribu. Sabían cómo conservar los pescados a partir de su ahumado.

Actualmente:

Cerca de 50.000 descendientes de los tobas viven en las provincias argentinas de Chaco, Formosa, Salta y Santa Fe y en algunos barrios pobres de las ciudades de Buenos Aires y Rosario. En Resistencia, capital del Chaco, existe el Barrio Toba, y en esa misma provincia, una serie de colonias establecidas en tierras del Estado o en asentamientos de misiones religiosas.

Los tobas que habitan en el campo continúan viviendo de la caza, la recolección de frutas, la pesca y la agricultura, pero también como obreros en ingenios, talleres y algodoneras. La cestería y las artesanías tradicionales son también una más que pequeña opción económica para los tobas.

A la grave realidad económica de este pueblo se le debe sumar la sanitaria: tuberculosis, sífilis, mal de chagas, parasitosis y anemia son algunas de las enfermedades que los afectan, ya sea por la falta de control y vacunación como por su deficiente alimentación.

Con relación a la educación, las grandes distancias y la falta de escuelas –bilingües, especialmente– vuelve más complejo el panorama escolar de la región.

Los piligás y mocovíes llegan a ser cerca de 5.000 (cada pueblo), los primeros en el centro-norte de Formosa y los segundos en el norte de la provincia de Santa Fe y en la Colonia Matheu, en el Chaco. Cerca de la mitad conserva el idioma.

En el siglo XVI la población de tobas y de las etnias cercanas llegaba a los 200.000 personas. La mayoría perecieron como consecuencia de las "cacerías de indios" del siglo pasado, y la explotación descontrolada de quebrachales y algodón en los fines de 1800 y principios del 1900.

Matacos

Características:

Los matacos o "wichis" son, según varios antropólogos, uno de los pueblos más antiguos de la región, cuyo origen geográfico sería el Amazonas.

Costumbres:

Cazadores, pescadores y recolectores de semillas y frutos, eran semi-nómades: permanecían parte del año en sus poblados cercanos a las áreas de pesca y recolección –cerca de los ríos Bermejo y Pilcomayo–, y a partir del mes de octubre, se adentraban en los montes para la caza y la recolección de frutos como el algarrobo, el chañar y la tusca.

Pescaban con redes-tijera, arpones y flechas.

Vivían en chozas con formato de cúpula llamadas "huet" o "lewet", con techos de barro y paredes construidas con ramas, por las que pasaba el aire que permitía bajar la temperatura de la vivienda, en zonas de altas temperaturas casi constantes. Los integrantes de una misma tribu vivían juntos, formando pequeños poblados, y compartiendo un mismo territorio de caza, bajo el mando de un cacique.

En cuanto a la religión, su dios Nilataj (o Shipilaj) fue el responsable de la creación del mundo, cuya extensión se debió a los vientos de los cuatro costados. Entre su obra, además de todos los wichis, están los animales, las aves que no comen carroña y las plantas.

Quien coordina la actividad religiosa diaria es el chamán, conocedor de todas las leyendas sobre lo incomprensible. Es, además, el médico de la tribu, único capaz de alejar a través de su monótono canto la presencia de los malos espíritus de los cuerpos enfermos.

Según la tradición wichi las mujeres bajaban del cielo a través de una cuerda para robar la comida de los hombres, hasta que un indio cortó esa cuerda y logró dominarlas. El rol del sexo femenino en la comunidad mataco incluía todo lo relativo al hogar y las tareas de alfarería.

Actualmente:

Los 20.000 wichis que sobrevivieron han adoptado también cierta horticultura en pequeña escala, o se han volcado al trabajo en ingenios azucareros y empresas de la región. La mayoría habita en las cosas del río Pilcomayo, en la provincia argentina de Salta, en la ciudad de Tartagal y en la República de Paraguay.

En el siglo XVI llegaban a cerca de 100.000.

NO

Introducción.

Desde la actual provincia argentina de La Pampa hasta el límite con Bolivia, el Gran Chaco al este y la cordillera de los Andes al oeste, vivieron en tiempos precolombinos –desde 3 a 5 siglos a.C hasta la llegada de los españoles.–, varios pueblos de diversas características y orígenes, como los diaguitas, atacamas, lule-vilelas, comechingones o huarpes, entre otros.

La mayoría de ellos basó su economía en la agricultura y el pastoreo, y fueron fundamentalmente sedentarios, organizando en ciertas regiones verdaderas ciudades amuralladas, como Tilcara o Quilmes, en las que llegaron a vivir millares de personas.

 

Atacamas.

Características

El desarrollo de la cultura atacameña se prolongó por varios años, en la zona de la hoya del río Loa, en donde actualmente se encuentra la localidad de San Pedro de Atacama. La ocupación de los Incas y el hecho de que el área fuera atravesada por quienes se dirigían en dirección norte -sur, permitió a los atacameños incorporar elementos y costumbres de otras culturas cercanas.

Costumbres

Fundamentalmente centrados en la agricultura, los atacameños regaban sus sembradíos a través de un sistema de terrazas y favorecían sus cultivos con riego artificial y el uso de salitre sódico como fertilizante. El comercio resultaba ser, a la vez, una alternativa más para mejorar su situación económica: la lana de alpaca, el maíz, los frijoles eran intercambiados en la costa del Pacífico por moluscos y pescados, y en la actual Bolivia, por hojas de coca.

Se cree que los atacameños se consolidaron como pueblo cerca de 500 años antes de Cristo. Restos de cerámicas y vasos, cántaros y urnas, y otras piezas metalúrgicas encontradas en la región dan cuenta de su progreso.

A lo largo de los 1500 años siguientes al inicio de la era cristiana, los atacameños dejaron muestras de sus trabajos en metal, madera, piedras, lana y cestería. Imponente, los pukaras –fortalezas de piedras construidas entre el 900 y la llegada del europeo– aún sobreviven, como el de Tilcara, fiel reflejo del esplendor de esta civilización.

Los investigadores opinan que el pueblo atacameño se vio directamente influenciado por el imperio inca, a partir de 1450, y a través de fluídos contactos con los habitantes del Tihuanaco, en la región del altiplano boliviano. De los incas importaron el uso del adobe y los techos a dos aguas en las construcciones, entre otras costumbres.

Actualmente

El pueblo atacama habría desaparecido con la llegada de los españoles.

Tonocoté-Lule-Vilela

Características

Originarios de la región del Gran Chaco, a la llegada de los españoles se encontraban, sin embargo, instalados en el noroeste argentino, el oeste de Salta y el norte de Tucumán, y en parte del noroeste de Santiago del Estero.

Se denominaba Tonocoté a un grupo de pueblos ya desde el Siglo XVII. Los Mataráes eran vivían en las costas del Río Bermejo desde el meridiano 61 al 63. Parte de estos Mataráes convivían desde el Siglo XVIII con parcialidades Vilelas.

Costumbres

Los tonocotés además de dividirse en varias sub-tribus, se repartían en dos grupos, nómades y sedentarios. Los primeros eran fundamentalmente cazadores y recolectores mientras que los segundos eran agricultores. Estos últimos utilizaron técnicas de riego por terrazas, a la vez que se dedicaban a la cría de llamas. Sus viviendas eran de bloques de piedra con techos de ramas y barro.

Su alfarería era bastante básica, construían algunos instrumentos musicales básicos –como pipas u ocarinas–, y conocían la molienda de granos en molinillos.

Actualmente

Se encuentran extinguidos.

Calchaquíes o diaguitas

Características

Se denomina calchaquíes o diaguitas al conjunto de pueblos aborígenes que habitaban la región argentina de los valles y quebradas del noroeste del país. Aunque hablaban el mismo idioma, estaban integrados por parcialidades como los pulares, luracataos, chicoanas, tolobones, yocaviles, quilmes, tafís y hualfines, entre otros.

Costumbres

Varias de las costumbres originales de estos pueblos –agricultores y sedentarios– se modificaron con la llegada de los incas, desde el Perú. La influencia de esta poderosa cultura en la zona se distingue en la arquitectura, la decoración y en la construcción de caminos, que unían la región con el norte.

No obstante, las lenguas originales de los diaguitas– el cacan y el omaguaca–, no lograron ser reemplazadas por el quechua.

Subsistían a partir de la cría llamas y recolección de frutos como la algarroba y el chañar, cazaban eventualmente y –al igual que sus vecinos del norte, los atacameños–, habían logrado un importante desarrollo en la cerámica y el manejo de metales.

Se organizaban bajo el control de un jefe que dominaba a varios grupos en tanto que, en cuanto a su faz religiosa, veneraban al sol, al trueno y al relámpago, y fundamentalmente, a la tierra, a través del culto a la Pachamama, que aún perdura en sus descendientes.

Actualmente

Los descendientes de estos pueblos habitan en gran parte del noroeste argentino, manteniendo aún ciertas costumbres de sus ancestros, como el culto a la Pachamama, la madre tierra dadora de vida.

Durante el mes de agosto –desde el 1°– se suceden las ceremonias de ofrenda: la gente cava un hoyo en la tierra de sus casas en el que deposita las ofrendas a medianoche: comida, hojas de coca, cigarrillos encendidos y lana de alpaca, entre otros elementos. Durante la noche se agradece a la Pachamama a través de oraciones y cantos, generalmente en quichua, para finalmente tapar el foso con una piedra sobre la cual se romperá una botella de vino o un recipiente con chicha, bebida fermentada típica de la zona.

En el siglo XVI, vivían en la zona cerca de 400 mil indígenas, 320 mil en el Noroeste, cerca de 35 mil en Cuyo y entre 60 y 100 mil en el centro argentino. Actualmente, sus descendientes más puros sobreviven fundamentalmente del pastoreo de cabras y ovejas y la agricultura. Otros, en tanto, se han mudado a las ciudades de la zona, y otros tanto trabajan como mano de obra barata en la zafra, ingenios, minas y otras empresas del área.

Región central.

Querandíes.

Características

Integraban el grupo de los pampas, junto a los taluhet y diuihet. Habitaban la zona central de la Argentina, eran altos, de piel oscura y solían vestir ropas de cuero.

Su nombre proviene del guaraní: significa "hombres con grasa", apelativo que se origina en su dieta alimenticia, basada –en una buena parte– en grasa de animales.

Costumbres

Nómades por naturaleza, se alimentaban con raíces y frutos que ellos mismos recolectaban, y con una extraña pasta basada en langostas asadas. Solían prender fuego los pastizales pampeanos en época de plaga de estos insectos, para así cocinarlos. Luego los juntaban y finalmente producían una masa con ellos, que formaba parte de su alimento.

También producían una harina con pescado seco y luego molido.

Cazaban animales de la región, como perdices, venados y ñandúes, con arco, flecha y boleadoras.

Con respecto a sus viviendas, éstas solían ser simples paravientos de cuero, fáciles de armar y desarmar.

Los querandíes eran monoteistas: creían en un gran dios al que llamaban Soychu, y en un espíritu del mal, Gualichu, palabra que derivó en el vocablo "gualicho", que en el idioma popular argentino significa "maleficio" o "embrujo".

Actualmente

Se encuentran extinguidos.

Puelches.

Características

Si bien ellos se llamaban a sí mismos "gumun a ken", fueron conocidos por cómo los araucanos los llamaban a ellos: "puelches", que siginifica, "gente del este". Vivieron en la región comprendida por el norte de la actual provincia de Chubut, la provincia de Río Negro, el este del Neuquén, el sudoeste de La Pampa y el sur de la provincia de Buenos Aires.

De características similares a los tehuelches, tenían espaldas anchas y cabellos negros y lacios.

Costumbres

Basaban su alimentación en guanacos y ñandúes que ellos mismos cazaban –con arcos, flechas y boleadoras–, y en vegetales y raíces con los que preparaban bebidas –a partir de su fermentación–, y moliendas para la realización de panes.

La aparición de los caballos –con la llegada de los conquistadores españoles–, le dio a los puelches no sólo una nueva opción de transporte sino de alimentación.

Vestían resistentes ropas confeccionadas con cuero.

Actualmente

Este pueblo se encuentra extinguido.

Huarpes.

Características

Los huarpes eran físicamente altos, delgados, de cutis oscuro y en general, los hombres solían usar barbas. Eran de cabeza y cara alargadas, medían cerca de 1,70 en promedio, usaban cabello largo y se adornaban con plumas –ambos sexos– y pinturas, especialmente las mujeres. Habitaban la región argentina de Cuyo, en las actuales provincias de Mendoza y San Juan y en el noroeste San Luis.

Costumbres

A la llegada de los españoles, el desarrollo de los huarpes era importante.

Eran estupendos rastreadores, buenos cazadores y también pescadores.

Cultivaban maíz, zapallo, calabaza y mate, y para hacer pan molían algarrobo como los comechingones, en morteros cavados en las rocas.

Recolectaban también otros frutos típicos como el del chañar, con el que hacían una bebida alcohólica tras su fermentación. No usaban ningún medio de transporte: caminaban por ende grandes distancias, en tanto que, en relación con su desarrollo arquitectónico, vivían en construcciones de piedra –en las montañas– y paja y caña –en las planicies–.

Vestían ropas sin mangas hechas con lana o fibra vegetal y sandalias en los pies. En cuanto a las actividades manuales, manejaban el arte de la cestería –hacían vasos y tazas de estos materiales– y el de la cerámica.

Creían en el bien y el mal, representados en Soychu y Valichu, respectivamente. Además de estos dos espíritus creían en Humuc Huar, dios que vivía sobre la Cordillera de los Andes. Rendían culto también al sol, a la luna, al lucero, al viento y a los ríos.

Sostenían la idea de la inmortalidad del alma, por eso enterraban a sus muertos orientados hacia las montañas, en donde vivía su dios.

Se organizaban en grupos de origen familiar, a cargo de un cacique –título hereditario–, propietario de la tierra en la que vivía la tribu. En el ámbito familiar, el hombre tenía el dominio total de clan, y disponía de la compraventa de las hijas mujeres. Eran monógamos.

Actualmente

Se encuentran extinguidos.

Comechingones.

Características

Los comechingones habitaban principalmente en cuevas naturales de la provincia argentina de Córdoba, desde la zona de Cruz de Eje hasta la de Achiras, hacia el sur. En San Luis ocupaban el área de Conlara.

Se dividían a partir de su idioma: los del norte hablaban el benia y los del sur, el camiares.

Eran altos, de piel oscura y usaban barba, tenían cabeza alargada y eran en general bastante parecidos a los diaguitas.

Costumbres

Subsistían gracias al cultivo –maíz, porotos, zapallo–, la caza –guanacos, liebres, ciervos–, la recolección de frutos –algarrobo, chañar– y la cría de animales –llamas–.

Se armaban con boleadoras, hachas, flechas y armas similares, construidas con huesos y piedras, elementos que también utilizaban para ornamentos.

Vivían fundamentalmente en las cuevas de las sierras, o en pozos que cubrían con madera o paja, y solían vestir una especie de delantal largo hecho de la lana de las llamas que criaban. Adornaban sus vestidos y su cabello con piezas hechas en madera y en barro. Trabajaban también la cestería, y en forma menor, la alfarería.

Su cosmovisión incluía la idea de un dios único –el Sol–, y algunas ceremonias rituales de origen amazónico y otras similares a los de sus vecinos, los huarpes. Enterraban a sus muertos en posición acurrucada.

Se agrupaban en "parcialidades" comandadas por un cacique. Por debajo de esta estructura estaba la de cada familia.

Actualmente

Se encuentran extinguidos. Quedaron como testimonio de su existencia importantes restos pictográficos y estatuillas de barro, y los gentilicios de muchos lugares de la zona: Camicosquin, Olahen, Tohaen, en el valle de la Punilla.

Las pinturas rupestres más importantes –en las que se ven imágenes cotidianas, gente y animales, fundamentalmente–, son las de la sierra de Comechingones, cerca de la provincia de San Luis; las de las sierras de Guasapampa y de Cuniputo, cerca de la provincia de La Rioja, y hacia el norte, las halladas en las Sierras del Norte.

Sanavirones.

Características

Habitaban en la zona de influencia de la laguna de Mar Chiquita, en la actual provincia de Córdoba, hasta el río Salado al norte, hasta el Suquía hacia el sur, la sierra Sumampa hacia el oeste y el actual límite con Santiago del Estero y Santa Fe, al este. Algunos antropólogos opinan que eran originarios del actual territorio brasileño.

Costumbres

Cultivaban maíz y frijoles, recolectaban frutos salvajes y pescaban en los cauces de agua y lagunas de la región, además de crías ovejas, llamas y ñandúes.

Cazaban con arco, flecha y mecana, una especie de garrote triangular que se usaba para la defensa personal y la lucha cuerpo a cuerpo.

Los sanavirones vivían en grandes casas, construidas con elementos vegetales y en las que solían vivir varias familias a la vez.

Conocían los principios de la alfarería, y de hecho, según los restos arqueológicos hallados en Córdoba, trabajaban con cerámicas grises y coloreadas con extractos vegetales.

Se presume que también conocían el hilado.

En cuanto a la religión, se cree que enterraban a sus muertos.

Actualmente

Los sanavirones puros desaparecieron ya en el siglo XVII.