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La Corona al Arcángel Rafael 

Traducción Angie W

Manantial Divino



En la medalla decir la siguiente oración

 

"Rafael Tú eres el Medico ,

Rafael Tú eres nuestra Guía,

Rafael Tú eres nuestro compañero,

Fiel Asistente  en el dolor humano"

 

 

 

En cada una de las tres cuentas pequeñas, 

decir un  Ave María en honor a Virgen María Reina de los ángeles.

 



En cada una de las nueve cuentas decir la siguientes oración ,

en honor de los nueve coros angélicos,

uno en honor de cada coro,

1.Ángeles

2.Arcángeles

3.Tronos

4.Dominaciones

5.Virtudes

6.Principados

7.Potestades

8.Querubines

9.Serafines



Se dice la siguiente oración para cada coro

 

Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.

El cielo y la tierra están llenos de tu Gloria!

Gloria al Padre:

Gloria al Hijo;

Gloria al Espíritu Santo!

 

Concluir la coronilla con la siguiente oración:

"San Rafael,

ángel de la salud,

de amor,

de la alegría

y la luz,

ruega por nosotros. "









Promesas de San Miguel


A los que practican esta devoción en su honor, el Arcángel promete grandes bendiciones. Promete enviar a un Ángel de cada Coro Angelical, para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que reciten estas nueve Salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aún más. Serán acompañados de todos los Ángeles; y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.


Método para rezar el Rosario


Se empieza el Rosario rezando en la medalla, la siguiente invocación:

V. Oh Dios, Ven en mi ayuda.

R. Señor, apresúrate en socorrerme.

Gloria al Padre, Etc…


En las cuentas grandes, se dice: Un Padrenuestro y tres Avesmarías, después de cada Salutación, así:


Por la intercesión de San Miguel y el Coro celestial de los Serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas, y así recibir dignamente en nuestros corazones el fuego de la Caridad perfecta. Amén.

Un Padrenuestro y tres Avemarías.


Por la intercesión de San Miguel y el Coro celestial de los querubines, Que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado y seguir el camino de la Perfección Cristiana. Amén.

Un Padrenuestro y tres Avemarías.


Por la intercesión de San Miguel y el Coro celestial de los Tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.

Un Padrenuestro y tres Avemarías.


Por la intercesión de San Miguel y el Coro celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro Señor nos conceda la Gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.

Un Padrenuestro y tres Avemarías.


Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Potestades, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.

Un Padrenuestro y tres Avemarías.


Por la intercesión de San Miguel y el Coro de las Virtudes, que Dios Nuestro Señor nos libre de todo mal y no nos deje Caer en la tentación. Amén.

Un Padrenuestro y tres Avemarías.


Por la intercesión de San Miguel y el Coro celestial de los Principados, que Dios Nuestro Señor se libre llenar nuestras almas con el verdadero espíritu de la obediencia. Amén.

Un Padrenuestro y tres Avemarías.


Por la intercesión de San Miguel y el Coro celestial de los Arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la Gracia de perseverancia final de la Fe y en las Buenas obras y así nos lleve a la Gloria del Paraíso. Amén.

Un Padrenuestro y tres Avemarías.


Por la intercesión de San Miguel y el Coro celestial de los Ángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la Gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal y que nos guíen a la Gloria Eterna. Amén.

Un Padrenuestro y tres Avemarías.


En las cuatro cuentas después de la medalla se reza un Padrenuestro en honor de cada uno de los siguientes Ángeles, como se indica:


1ro. A San Miguel Arcángel

2do. A San Gabriel

3ro. A San Rafael

4to. Al Ángel de la Guarda


El Rosario de San Miguel se termina con las siguientes oraciones:


Oh Glorioso Príncipe, San Miguel, Jefe Principal de la Milicia celestial: Guardián fidelísimo de las almas: Vencedor eficaz de los espíritus rebeldes; fiel Servidor en el Palacio del Rey Divino, sois nuestro admirable Guía y Conductor. Vos que brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección; para que seamos más y más fieles al servicio de Dios, todos los días de nuestra vida.


V. Rogad por nosotros, oh glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.


Oración


Omnipotente y Eterno Dios, os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa Bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis escogido al glorioso Arcángel, San Miguel, como Príncipe de vuestra Iglesia. Humildemente os suplicamos, Padre celestial, que nos liberéis de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque, para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor nuestro, guiarnos por medio de este mismo Arcángel. Enviadle que nos conduzca a la Presencia de vuestra Excelsa y Divina Majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.