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Historia

Princesa Gracia en 1956

Princesa stephani, con el príncipe Rainier y el príncipe Albert en 1982

Boda de la princesa Gracia 1956

Princesa Gracia con el presidente Eisenhower 1956

HISTORIA

La superficie que ocupa actualmente Mónaco estuvo habitada desde la Era de Piedra. La roca de Mónaco, ubicada sobre las costas del Mar Mediterráneo, sirvió de refugio a numerosas poblaciones primitivas. Los ligures, primeros habitantes sedentarios de la región, eran montañeses habituados a trabajar en condiciones duras. El territorio de Mónaco (de menos de dos kilómetros cuadrados) ocupa una zona de tupidas montañas y su cabecera mira al Mediterráneo. La costa y el puerto de Mónaco eran la salida al mar de uno de estos pueblos de ligures, Oratelli de Peille.

La región fue ocupada por fenicios, griegos y cartagineses, a los que se sumaron los romanos, a finales del siglo II a.C. Mónaco pasó a formar parte de la Provincia de los Alpes Marítimos. Durante la ocupación, los romanos edificaron en La Turbie, el Trofeo de Augusto, que celebra el triunfo de sus campañas militares. Durante el mismo período, marinos fenicios y cartagineses trajeron prosperidad a la región. Mónaco fue anexada por Marsella y cristianizada en el siglo I.

A partir de la caída del Imperio Romano (siglo V d.C.), la región fue invadida a intervalos regulares por diferentes pueblos. En el siglo VII fue parte del reino lombardo, y cien años después del reino de Arles. Estuvo bajo dominación musulmana tras la invasión de los sarrancenos a Francia. A partir del siglo X, tras la expulsión de los sarracenos por el Conde de Provenza, la costa comenzó a poblarse poco a poco.

En 1191, Mónaco fue cedido a Génova como colonia. El 8 de enero de 1297 los Grimaldi, una familia de exiliados de origen genovés, se aferró a la fortaleza y colocó la primera piedra de la plaza fuerte (hoy en día el Palacio Principesco). Su jefe, Fulco del Castello obtuvo del emperador Enrique VI el reinado del conjunto de tierras que rodean la Roca de Mónaco y para atraer una población estable, les concedió una serie de ventajas como la concesión de tierras y la exención de impuestos. A partir de entonces, la Roca se convirtió en el objetivo de la lucha entre los dos grandes partidos de Génova: los gibelinos (partidarios del emperador) y los güelfos (fieles al papa) y aliados de los Grimaldi.

Recién en 1331 Carlos I reconquistó la Roca y adquirió los bienes de los Spinola, aliados de los gibelinos, y los dominios de Menton y Roquebrune. Carlos I es considerado por muchos el verdadero fundador del principado, y el primer señor de Mónaco. Carlos I murió en 1357 y su hijo Rainiero II combatió a los genoveses hasta que en 1489 el rey de Francia y el Duque de Saboya reconocieron la soberanía de Mónaco.

En 1612 Honorato II tomó el título de Príncipe y Señor de Mónaco. En setiembre de 1641, luego de una década de negociaciones, Honorato II y Luis XIII de Francia firmaron el tratado de Peroné, por el cual reconocían el derecho soberano de Mónaco.