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Hechos 2:38
Lord I Lift Your Name On High
Jesus Es Dios
Por David K. Bernard
“Porque en él habita corporalmente toda la
plentitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).
El hecho que Jesús es Dios se halla tan firmemente
establecido en la Escritura como el hecho que Dios es
uno. La Biblia enseña que Jesús es totalmente Dios y
totalmente hombre. En este capítulo nosotros consideraremos
el anterior; en el Capítulo V el posterior.
En las próximas secciones presentaremos y consideraremos
pruebas bíblicas de que Jesús es Dios, enumerándolas
para la conveniencia del lector.
El Antiguo Testamento
Testifica Que Jesús Es Dios
1. Isaías 9:6 es una de las pruebas más poderosas de
que Jesús es Dios: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos
es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su
nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno,
Principe de paz.” Los términos hijo y niño se refieren a la
Encarnación o manifestación del “Dios fuerte” y “Padre
eterno.”
2. Isaías profetizó que el Mesías se llamaría Emanuel,
que es, Dios con nosotros (Isaías 7:14; Mateo 1:22-23).
3. Isaías describió al Mesías como un vástago de Isaí
(el padre de David) y también como la raíz de Isaí (Isaías
11:1, 10; véase también Apocalipsis 22:16). Según la
carne El era un descendiente (vástago) de Isaí y David,
pero según Su Espíritu El era su Creador y fuente de vida
(raíz). Jesús usó este concepto para confundir a los
Fariseos cuando El citó el Salmo 110:1 y preguntó, en
esencia, “¿Cómo podía David llamarle al Mesías Señor
cuando el Mesías había de ser el hijo (descendiente) de
David?” (Mateo 22:41-46).
4. Isaías 35:4-6 demuestra que Jesús es Dios: “he aquí
que vuestro Dios . . . vendrá, y os salvará.” Este pasaje
sigue a decir que al venir Dios los ojos de los ciegos se
abrirían, los oidos de los sordos serían abiertos, el cojo
saltaría, y la lengua del mudo hablaría. Jesús aplicó este
pasaje de la Escritura a Sí mismo (Lucas 7:22) y, por
supuesto, Su ministerio produjo todas estas cosas.
5. Isaías 40:3 declara que uno clamaría en el desierto,
“Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la
soledad a nuestro Dios.” Juan el Bautista cumplió esta
profecía cuando él preparó el camino para Jesús (Mateo
3:3); asi que Jesús es Jehová y nuestro Dios.
6. Miqueas 5:2 comprueba que el Mesías es Dios.
“Pero tú, Belén Efrata . . . de ti me saldrá el que será
Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio,
desde los días de la eternidad.”
Entonces el Antiguo Testamento claramente afirma
que el Mesías y el Salvador que había de venir sería Dios
mismo.
El Nuevo Testamento Proclama
Que Jesús es Dios
1. Tomás confesó a Jesús como ambos Señor y Dios
(Juan 20:28).
2. Según Hechos 20:28, la iglesia fue comprada con la
sangre propia de Dios, específicamente la sangre de
Jesús.
3. Pablo describió a Jesús como “nuestro gran Dios y
Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).
4. Pedro lo describió como “nuestro Dios y Salvador
Jesucristo” (II Pedro 1:1).
5. Nuestros cuerpos son los templos de Dios (I Corintios
3:16-17), pero sabemos que Cristo mora en nuestros
corazones (Efesios 3:17).
6. El Libro de Colosenses enfatiza fuertemente la deidad
de Cristo. “Porque en él habita corporalmente toda la
plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9; véase también
1:19). Según estos versículos de Escritura, Jesús no es
simplemente una parte de Dios, sino que el total de Dios
es residente en El. Si hubiera varias personas en la Deidad,
según Colosenses 2:9 ellos todos serían residentes
en la forma corporal de Jesús. Nosotros somos completos
en El (Colosenses 2:10). Todo lo que necesitamos de Dios
lo podemos hallar en Jesucristo solamente.
Concluimos que el Nuevo Testamento atestigua la
plena deidad de Jesucristo.
Dios Fue Manifestado en la Carne como Jesús
La declaración que Jesús es Dios necesariamente
implica que Dios tomó sobre sí carne humana. Esto es de
hecho lo que la Biblia dice.
1. “Dios fue manifestado en carne, Justificado en el
Espiritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles,
Créido en el mundo, Recibido arriba en gloria” (I Timoteo
3:16; véase el versículo 15 para confirmación adicional
de que Dios es el tema del versículo 16). Dios fue manifestado
(hecho visible) en carne; Dios fue justificado
(demostrado como justo) en el Espíritu; Dios fue visto de
ángeles; Dios fue creido en el mundo; y Dios fue recibido
arriba en gloria. ¿Cómo y cuando sucedió todo esto? En
Jesucristo.
2. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con
Dios, y el Verbo era Dios . . . Y aquel Verbo fue hecho
carne . . .” (Juan 1:1, 14). Literalmente, el Verbo (Dios)
fue entabernaculizado en carne. ¿Cuando se entabernaculizó
o se vistió Dios en carne? En Jesucristo. Ambos ver-sículos
de Escritura prueban que Jesús es Dios—que El
es Dios manifestado (revelado, dado a conocer, hecho evidente,
desplegado, demostrado) en carne.
Dios es un Espíritu—sin carne y sangre e invisible al
hombre. A fin de hacerse visible al hombre y a fin de der-ramar
sangre inocente para nuestros pecados, El tuvo
que ponerse carne. Jesús no es otro Dios o una
parte de Dios, sino que El es el Dios del Antiguo Testamento
vestido en carne. El es el Padre; El es Jehová quien
vino en carne para unir la brecha entre el hombre y Dios
que el pecado del hombre había creado. El se puso carne
como un hombre se pone un abrigo.
Muchos versículos de la Escritura declaran que Jesucristo
es el Dios del Antiguo Testamento vestido en carne
con el propósito de la auto-revelación y la reconciliación.
3. “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo
al mundo” (II Corintios 5:19).
4. “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que
está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer [declar-
ado, revelado]” (Juan 1:18).
5. “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas
maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en
estos postreros días nos ha hablado por el Hijo . . . siendo
el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia
. . .” (Hebreos 1:1-3).
6. Jesús es “la imagen del Dios invisible” (Colosenses
1:15; II Corintios 4:4).
7. El es Dios cubierto con un velo de carne (Hebreos
10:20). Como Abraham profetizó, probablemente sin
comprender el significado pleno de sus propias palabras,
“Dios se proveerá de cordero” (Génesis 22:8). Dios desde
luego proveyó un cuerpo para Sí mismo: “Sacrificio y
ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo” (Hebreos
10:5).
8. Jesús era el constructor de la casa (Dios el Padre y
Creador) y también un hijo sobre su propia casa (Hebreos
3:3-6).
9. El vino a Su propia creación y a Su propio pueblo
escogido pero ellos no le reconocieron ni lo recibieron
(Juan 1:10-11).
El Verbo
Juan 1 enseña de una manera hermosa el concepto
de Dios manifestado en la carne. En el principio era el
Verbo (griego, Logos). El Verbo no era una persona
aparte o un dios aparte, tal como la palabra de un hom-bre
no es una persona aparte de él. Más bien el Verbo era
el pensamiento, plano, o la mente de Dios. El Verbo esta-ba
con Dios en el principio y realmente era Dios mismo
(Juan 1:1). La Encarnación existía en la mente de Dios
antes que el mundo comenzó. Desde luego, en la mente
de Dios el Cordero fue inmolado antes de la fundación
del mundo (I Pedro 1:19-20; Apocalipsis 13:8).
En la usanza griega, logos puede significar la expre-sión
o el plano como existe en la mente del pregonero—
como un drama en la mente de un dramaturgo—o puede
significar el pensamiento como proferido o de otra manera
físicamente expresado—como un papel que se juega
sobre el escenario. Juan 1 dice que el Logos existía en la
mente de Dios desde el principio del tiempo. Cuando
llegó el cumplimiento del tiempo, Dios puso a aquel plano
en acción. El puso carne sobre aquel plano en forma del
hombre Jesucristo. El Logos es Dios expresado. Como
dice John Miller, el Logos es “Dios expresándose a Sí
mismo.”
1
De hecho, La Biblia Amplificada (inglés) traduce
la última frase de Juan 1:1 así: “El Verbo era Dios
mismo.” Flanders y Cresson dicen, “El Verbo era el medio
de divulgación propia de Dios.”
2
Este pensamiento es
ilustrado a mas profundidad por el versículo 14, que dice
que el Verbo encarnado tuvo gloria como del unigénito
del Padre, y por el versículo 18, que dice que el Hijo ha
dado a conocer al Padre.
En la filosofía griega, el Logos llegó a significar razón
o sabiduría como el principio controlador del universo.
En el día de Juan, algunos filósofos griegos y teólogos
judíos influidos por el pensamiento griego (especialmente
el filósofo judío, Filo de Alejandría) le observaban al
Logos como una deidad secundaria inferior o como una
emanación de Dios en el tiempo.
3
Algunas herejías Cristianas,
incluyendo una forma emergente del Nosticismo,
ya estaban incorporando estas teorías en sus doctrinas, y
por lo tanto relegándole a Jesús a un papel inferior. Juan
deliberadamente usó su propia terminología para contraprobar
estas doctrinas y para declarar la verdad. El
Verbo no era inferior a Dios; era Dios (Juan 1:1). El
Verbo no emanó de Dios a través de un periodo de tiempo;
estuvo con Dios en el principio (Juan 1:1-2). Jesucristo,
el Hijo de Dios, no era otro que el Verbo, o Dios,
dado a conocer en la carne. Anote también que la palabra
griega pros, traducida “con” en el versículo 1, es la misma
palabra traducida “en lo que a . . . se refiere” en Hebreos
2:17 y 5:1. Juan 1:1 podría incluir en sus significados,
por lo tanto, lo siguiente: “El Verbo se refería a Dios y el
Verbo era Dios,” o, “El Verbo se refería a Dios y era Dios.”