Importancia de la investigación sobre la muerte
celular
Aunque la apoptosis se
caracterizó por vez primera en 1972, su importancia en la biología y la
enfermedad no se ha aceptado de forma generalizada hasta hace poco tiempo.
Ello se debe en parte a la extrañeza que causa la idea de que la muerte
celular pueda ser una fuerza creativa que contribuye a la construcción y el
mantenimiento de los tejidos. Pero es importante tener en cuenta que en los
organismos pluricelulares cada una de las células individuales tiene en sí
misma poco valor: su única función es atender las necesidades del organismo
completo del que forma parte. En general, si una célula está dañada, sobra o
supone algún riesgo para el organismo por ser cancerosa o estar infectada, la
opción más segura es activar su suicidio.
La apoptosis es también
una defensa
vital frente a las enfermedades infecciosas y el
cáncer. Las células infectadas por virus tratan de activar el programa de
apoptosis para impedir que el virus se difunda a sus vecinas. Nada tiene de
extraño que muchos virus hayan adquirido a lo largo de la evolución genes cuya
función específica es neutralizar la apoptosis para así mantener a las células
hospedantes como incubadoras de virus. Muchas mutaciones que inducen cáncer
parece que también suprimen la activación de la apoptosis, lo que da a entender
que el cáncer no se caracteriza sólo por el crecimiento celular desordenado,
sino también por la muerte celular insuficiente.
Por último, muchas
enfermedades degenerativas que afectan a los sistemas inmunitario, nervioso y
cardiovascular, como el SIDA, el mal de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson
o la, tienen en común la activación inadecuada de la apoptosis y la muerte de células
vitales en tejidos importantes. Se espera que conocer mejor el mecanismo de
regulación y activación de la apoptosis contribuya a encontrar tratamientos
mejores y más específicos para estas enfermedades