Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!

El vestido más buscado

El vestido de novia es, probablemente, el vestido más difícil de elegir. La oferta es generosa y hay dónde escoger, pero conseguir un sueño hecho vestido es, para más de una futura esposa, casi imposible. Cuestión de ilusión y paciencia.

La ilusión más romántica convertida en vestido

La primera vez que una mujer se prueba un vestido de novia, sea o no el que llevará el día de su boda, la emoción ilumina su rostro. Empieza el cuento de hadas, el sueño más idílico (aunque a veces se pueda confundir con una verdadera pesadilla). El pánico y la del principio, unida a las múltiples opiniones indecisión desaparecen, y la novia consigue saber cómo quiere vestir el día de su boda.

El día señalado promete ser romántico, de ahí la locura por los clásicos vestidos princesa. La fantasía del momento lleva a la búsqueda de un vestido pomposo y exclusivo aunque hay quien prefiere seguir un estilo sencillo con toque personal.

Buscar y comparar

Al iniciar la búsqueda es conveniente estar pendiente de cualquier recomendación, obsesionarse con una idea o un modelo determinado de nada servirá si no resulta ser el más adecuado. Comprar un vestido ya confeccionado, tiene la ventaja de que éstos son siempre fieles a las últimas tendencias, están minuciosamente creados para mejorar y favorecer cualquier forma física, constitución o estatura. En caso de que la novia no encuentre un vestido de su agrado, o bien si tiene un concepto muy claro, cabe la posibilidad de recurrir a una modista o diseñador conocido o de confianza para que lo confeccione. Los vestidos a medida ofrecen la ventaja del control total de su creación y diseño, pero resulta más difícil conocer el presupuesto (no hasta que el vestido esté confeccionado y con todos los acabados).

Opciones que proponen los diseñadores internacionales

NOVIAS EN BLANCO Y NEGRO

Novias blancas, puras. Novias de negro, como en siglos pasados. La opción es para las novias del futuro que no olvidan el pasado.

En blanco

La moda de casarse con traje blanco no surgió hasta el año 1840, cuando la reina Victoria decidió revelarse en el día de su boda y abandonó el protocolo asociado a los colores vistosos como el rojo (símbolo de poder y color preferido por las novias de las casas reales europeas), el dorado (en túnicas y tejidos ricos) o el plateado (sobre todo en brocados), que delataban el status social de la novia. Desde entonces, el traje de novia blanco, que durante la época antigua ya tenía connotaciones de limpieza y pureza en los países católicos, se empezó a asimilar con la virginidad. Las posteriores retrasmisiones televisivas de las bodas reales de los años 50 y las revistas de moda empezaron a dar preferencia a los vestidos en marfil o blanco, con diadema o velo, como exclusivos para la boda.

En negro

¿Desde cuándo una novia vestida de negro? Desde siempre. Antes del Barroco, del Renacimiento e incluso antes de la Edad Media - épocas en que los colores ricos triunfaban entre las novias -, el traje de novia era de color negro u oscuro. Hasta bien entrado el siglo que dejamos atrás, y antes de que la tradición de casarse de blanco se generalizase, las novias vestían de negro (aunque la mayoría de las veces la mantilla blanca fuera un complemento imprescindible). Y ahora, a las puertas de la nueva era, los diseñadores internacionales más reconocidos crean una novia contemporánea invadida por la nostalgia de tiempos pasados.

NOVIAS EN ORO Y PLATA

Oro en tejidos brillantes, oro en gasas, oro en tul. Lujo y ostentación. Vuelve toda su riqueza y todo su esplendor y parece que dejará huella. Son muchos los diseñadores que incluyen en su paleta este color indescriptible que embellece a la mujer como ningún otro.

El plata, el color exhuberante más parecido al blanco nupcial, es exclusivo para ocasiones especiales (y una boda lo merece). Color que viste a novias atrevidas que jamás abandonan la elegancia, el plata aparece en todas las pasarelas.

NOVIAS ENTALLADAS

 Las novias se destapan y muestran sus cuerpos a golpe de cadera. Vestidos ajustados, de finas tiras y hombros descubiertos que contornean y marcan descaradamente las formas del cuerpo. Las novias sexy no están prohibidas.

NOVIAS CON TRANSPARENCIAS

En tul, las transparencias no solo triunfan en la noche, sino también convencen a las novias. En negro, el color de la energía y de la fuerza, las transparencias son ideales para novias sofisticadas que pisan fuerte en el altar.

NOVIAS EN TUL

El tejido con más volumen, el tul, esculpe en la novia toda su magnitud. Tul en faldas blancas de alto vuelo que envuelven la novia o tules teñidos que imprimen en sus cortes nuevas formas para un look desaliñado y diferente que viste de gala.

NOVIAS Y DRAPEADOS

Como las musas griegas, los drapeados envuelven a las novias más románticas y evocan reminiscencias latinas. Libertad de colorido, del marfil o blanco roto al rosa pálido y al salmón, para las novias más sugerentes que visten de largo.

NOVIAS ENTRE BORDADOS

De tiempos pasados, las novias heredan la pasión por los bordados. De confección elaborada y meticulosa, bordados de flores u otros motivos decoran vestidos, mantillas y velos. De sorprendente relieve, los valorados bordados son vistosos y no pasan desapercibidos (incluso sobre el negro).

NOVIAS EN ASIMETRÍAS

El Corte asimétrico en escotes (que permite que los hombros muestren su bronceado sin pudor) vienen triunfando temporada tras temporada. Y las asimetrías también son para las novias.

NOVIAS Y PLUMAS

Aires de libertad para novias con bonito plumaje. Como largos velos, como tocado o como detalle, las plumas blancas envuelven a las novias y dejan que vuele su imaginación.

NOVIAS CON VELO

El complemento más distinguido de las novias deja de ser opcional. Velo para todas, y cuanto más largo, más bonito. Combinación de tocados de fantasía adaptados a velos que cubren el rostro de las novias de la manera más sutil.

Más vale prevenir que curar

La confección de un vestido requiere un tiempo que oscila entre cuatro y seis meses. Empezar a idear el vestido debe hacerse con la antelación que sea posible y no está de más probarse varios trajes. Raramente el primer vestido será el definitivo y sólo así, probando y probando, la novia estará segura cuando decida finalmente que desea exactamente. Una vez seleccionado y confeccionado, llega la primera prueba y la novia puede empezar a familiarizarse con el vestido e incluso dejarse asesorar por los expertos sobre cuáles son los detalles de coquetería que el modelo permite (recoger la cola de forma elegante, como sentarse respetando las formas del traje...), y deberá intentar no escandalizarse si surge algún imprevisto. Todo se puede arreglar. El vestido de novia es uno de los vestidos que más modificaciones ofrece una vez confeccionado.

Por delante y por detrás

Al seleccionar y probar los vestidos y velos, la novia no debe olvidar mirar atrás. Es importante cuidar los detalles de espalda; durante la ceremonia, los invitados no verán a la novia de frente hasta la salida, y la espalda se convertirá en el objetivo de todas las miradas. Durante la última prueba, vestido, velo y peinado deben, con el tocado puesto y la cola extendida, examinarse con un espejo tridimensional.

Usar y no tirar

Después de todos los esfuerzos para encontrar el vestido sería bueno que se mantenga en buen estado. Para conservarlo, la mejor solución (y sin duda la más económica) es buscar una caja, cubrir el vestido con papel de seda blanco y poner unas cuantas más por debajo de la falda. La caja tiene que quedar bien sellada con precinto, y el lugar donde se guarde no debe ser ni caluroso ni húmedo, para evitar que se decoloren los tejidos. Es aconsejable un lugar fresco y seco. Sin duda vale la pena, se trata del vestido más buscado...

VOLVER