OBEDIENCIA PARA VIDA ETERNA


        Capítulo 18

        LA HUMILDAD

          Omar:
            Entre el siervo y el amo,
            uno es rico, otro no.
            ¿Cuál crees que es el humilde
            si comparas a estos dos?

          Juan:
            Pues por supuesto que el siervo,
            porque a su amo complace,
            y sin preguntar razones
            las órdenes fiel las hace. (Lucas 17:7-10)

          Omar:
            La humildad es obediencia, (Sofonías 2:3)
            y nos la requiere Dios.
            Si eres rico y obedeces
            la ley que El ordenó,
            eres un rico humilde,
            con un carácter hermoso.
            Si eres pobre y no obedeces,
            eres un pobre orgulloso.

          Dina:
            Tenemos que ser humildes
            y temer al Dios del cielo.

          Rita:
            ¿Le tengo que tener miedo?

          ¿QUE ES TEMER A DIOS?

          Dina:
            Temer es estar consciente
            y entender la diferencia
            entre mí, la criatura,
            y Dios, quien da la existencia.
            Es la acción de discernir (Lucas 16:17)
            que el Divino está presente, (Mateo 5:17,19)
            que es un Dios que no cambia, (Santiago _____)
            y que escudriña las mentes. (_______)
            Cuando este concepto inspira
            en nosotros reverencia,
            se llama tener temor,
            y se expresa en obediencia.

          LA VIDA ETERNA

          Rita:
            Yo escojo el obedecer
            a Jesús a cada hora.
            Y así la vida eterna
            la comienzo desde ahora.

          Juan:
            Yo también lo voy a hacer
            aunque la lucha sea dura. (Efesios 6:11-18)
            Por su gracia he de vencer.
            Le pediré a Dios ayuda.

          Sara:
            La vida eterna empecemos.
            ¡Hagamos todos igual!

          Joel:
            ¡Verdad que sí! ¡Ideal!
            ¡En su Nombre triunfaremos!

          Dina:
            Jesús satisfecho está.
            El escogió la cruel suerte.
            Pero los frutos llegaron.
            Son ustedes que lo amaron.
            ¡Valió la pena su muerte! (Isaías 53:11)

          Continuación =>

          Indice