CAPÍTULO I
-Joe, te he dicho mil veces... no, un millón de veces, que no me incluyas en ningún tipo
de actividad social de la empresa, para eso están mis tíos, o el Departamento de Eventos,
a ellos les encantan esas cosas -protestó airadamente la morena.
-Síp, pero hay un pequeño detalle... fue precisamente tu tío el que te puso en este
asunto, yo no tuve nada que ver. Es más, hasta le mencioné que no estarías de acuerdo,
pero...
-No entiendo, si él sabe que a mí no me gusta participar en nada de esto, ¿por qué lo
hizo?
En ese momento Samuel entraba al despacho y alcanzó a escuchar lo que de seguro era una
rabieta de su adorada sobrina, que a decir verdad, era como su hija, claro que la niña
tenía un carácter... Definitivamente la nena cada día se parece más a mi hermano,
pensó el hombre.
-¡Hey! ¿qué pasa aquí con ustedes? Val, deja en paz al hombre, por favor, no lo
atormentes más, y Joe, ve a buscar algo que hacer.
Este último salió refunfuñando pero a la vez agradecido porque su patrón lo salvó de lo
que se convertiría en instantes en uno de los famosos ataques de ira de la jefecita.
-Explícame tío... ¿por qué diablos tengo yo que ir a San Francisco a esas conferencias
o lo que sean?, ¿por qué me haces esto? Si tú sabes que yo prefiero quedarme aquí con
mi trabajo, que ya es mucho, a perder tiempo en boberías, ¿por qué no vas tú o la tía
Vivi?
-Amor, cálmate... esta vez de verdad no puedo ir yo porque tengo que ser modelador en
Chicago, tenemos una ponencia de la sociedad ornitológica, debo estar ahí, pero tu tía
sí te acompañará a San Francisco, las necesito a las dos ahí... es importante para
Vidissa, ella se encargará de la parte social de El Rancho que es su especialidad y tú
de la vinícola, eres la única persona que sabe de este negocio tanto como yo. Ahora...
¿está claro esto?
-No, no está claro, pero ni modo... voy a respirar aire puro, luego volveremos a hablar
del asunto. -Val se alejó realmente molesta por esta decisión de Sam, pero sabía que no
le quedaba más que cumplir con las 'órdenes'.
Era casi hora de cenar pero el apetito se le había ido a los suelos, tomó su jeep y
prefirió dar un paseo por el Rancho, que como de costumbre estaba lleno de movimiento a
esta hora, los empleados de los diferentes turnos iban o regresaban de sus puestos de
trabajo y toda la zona lucía como un verdadero pueblito de Toscana, que comenzaba a
recibir a los turistas que habían decidido permanecer para la cena o incluso hospedarse
ahí. Saludó a algunos de ellos y prefiriendo alejarse un poco de la confusión, tomó el
camino hacia los viñedos.
Éste era realmente su mundo, los campos inmensos y silenciosos pero a la vez llenos de
vida y que dentro de poco se convertirían por el milagro de la naturaleza y de su mano,
en la más deliciosa de las bebidas, el vino.
Todo el resto del complejo, los restaurantes, los albergues, las visitas guiadas, no
eran más que un fastidio para ella, ¿cuánto daría por poder aislarse y vivir sólo con
lo que tenía enfrente ahora? ¡¡Sería fabuloso!!, pensó la hermosa y alta morena
Valentina Di Stefano.
*****
Chantal tenía poco tiempo para completar su solicitud y enviarla, la verdad, aún estaba
esperando a que sus dos amigas lo hicieran y eso la estaba desesperando, detestaba
depender de otros para ejecutar sus planes.
-Karen, por favor, decídete si vas o no al congreso de la IBA (International Bar
Association - Asociación Internacional de Estudios Legales), sabes que se deben enviar
los datos esta tarde como fecha tope... y también lo de las visitas turísticas para
después de la convención... -le insistía a su amiga con voz más que cansada, a través
de la línea telefónica.
-¡Oye chiquita! ¿Por qué tanto apuro? Déjame revisar unos datos de un juicio y enseguida
estoy contigo, ¿ok?, tengo al jefe respirándome al cuello por este asunto y en verdad
quiero deshacerme de él, me entiendes ¿no?, te llamo luego ¿sí?
-Mmh, está bien... hablamos. -Cerró la llamada y pensó que era mejor ir directamente a
la oficina de su amiga dentro de un rato para volver a recordárselo, y de paso ver
también a Joan.
Creo que me estoy poniendo neurótica... pero ese par me vuelven loca, ¿por qué
siempre tienen que esperar al último instante para hacer todo? ¡No lo entiendo!, pensó
la joven abogada.
La hora del almuerzo llegó y ninguna de las tres había podido salir de sus respectivas
oficinas, era fin de mes y sus fechas para cerrar archivos las estaban presionando. Aún
así se comunicaron y se pusieron de acuerdo en ir por un breve almuerzo a la cafetería
del mismo edificio.
-¡Hola chicas...! -saludó Joan a sus amigas-. ¿Saben?, el imbécil de Peter, el nuevo
asociado, me está matando, cree que soy su esclava y me ha puesto con papeles hasta el
techo, piensa que soy una simple secretaria o menos aún, sin ánimo de ofender a nadie,
claro -lo dijo mirando a su alrededor para ver si nadie más la había escuchado, mientras
se retiraba un mechón de sus rizos rojizos que le cubrían los ojos, y se acomodaba junto
a Chantal.
-Paciencia churona(1), todas estamos igual o peor, sino es
un bobo con trabajo extra, es un bobo con sus ataques de 'Don Juan', como en mi caso. El
'irresistible' Mark tiene la impresión que yo me derrito por él y no pierde oportunidad
de mandarme sus sonrisitas libidinosas, y hasta se le ha ocurrido ponerme en sus
mensajes de e-mail unos corazoncitos flotantes, ¡puaj! ¡qué asco! -comentó Karen
haciendo un gesto de disgusto.
-Ja, por lo visto ustedes están mal, yo no tengo ningún jefe nerviosito ni tampoco un
admirador acosándome, pero ahora que lo pienso... mmm... no sé si alegrarme o
preocuparme -las chicas rieron y se concentraron en sus respectivas comidas.
-Oigan, tenemos solamente un par de horas más para poder mandar las benditas
inscripciones, ¡¡¡ahora sí tienen que decidirse!!!, pero si ustedes no quieren ir, igual
díganmelo para yo sí poder hacerlo... -les informó Chantal con tono decidido.
-¿¡Cuál es el apuro!? Definitivamente, ¿estás menopáusica o simplemente estás en ese
período del mes...? -insinuó Karen, mientras daba un mordisco a su emparedado.
-Si crees que a los 26 puedo estar menopáusica, veo que no pusiste mucha atención a tus
clases de biología, ¿eh? El asunto es que quiero ir a esa conferencia, es bueno para mi
Hoja de Vida y suena divertido, no sé por qué pero este año estoy verdaderamente
interesada, aparte de que es la primera vez que puedo participar como abogada de una
firma importante, y no como lo había hecho antes, de asistente de algún leguleyo... mmm...
y también está el otro rollo, el programa post-convención, la visita a los viñedos en
Napa que estoy segura me van a encantar. Se acuerdan de donde viene mi familia, ¿no?, y
que mis abuelos también se dedican al negocio de los vinos y bla-bla... -dijo la
jovencita, cuyos hermosos ojos verdes brillaban llenos de expectativa.
-Ok, ok, hecho, yo estoy dentro, ¿¿tú qué dices Joani?? -inquirió Karen con aire
resignado.
-Bueno, si ustedes dos van... ¿yo qué voy a hacer más de una semana SOLA? Está
bien, también estoy dentro, tengo que hablar con el baboso de mi jefe y listo... ¡San
Francisco ahí vamos!
-Hey, y de paso podemos conocer ciertos bares 'interesantes' en la ciudad del arcoiris,
¿no? -preguntó Karen con una sonrisita picarona que las chicas ya sabían que
significaba problemas, todas rieron nuevamente.
Completado el trámite, por fin Chantal pudo respirar tranquila y ya sólo restaba
esperar a que llegara septiembre.
*****
En el lobby(2) del San Francisco Marrito,
las chicas se aprestaban a registrarse para sus habitaciones y también para la
convención, tenían varias horas libres ya que la Ceremonia de Inauguración era hasta
las 7:00, y luego vendría la Fiesta de Bienvenida.
Después de refrescarse y tomar un pequeño descanso, decidieron salir hacia el centro de
la ciudad en busca de aventuras.
Las tres compartían una buena amistad desde sus años de universidad, habían sido
compañeras de estudios y de dormitorio gran parte de su época estudiantil, y lo que era
aún mejor, habían conseguido trabajo en el mismo estudio de abogados, primero como
practicantes y, al paso del tiempo, habían logrado una posición sólida en la firma.
Karen era la mayor por tres años, también había sido siempre la más dejada y traviesa,
sus estudios durante una temporada se vieron relegados a un segundo plano, por lo que
se graduó junto a las otras dos. Compartía su departamento con ellas hasta que tuvo una
relación amorosa que aparentemente era bastante seria, las otras chicas prefirieron
buscar otro alojamiento, para dar privacidad a su amiga. Las cosas lastimosamente no
salieron muy bien con la pareja de la morena, por lo que al cabo de unos meses se
encontró sola y con una abultada renta que cubrir, las amigas ya no podían ayudarla
pues ya habían adquirido un compromiso a largo plazo para su nuevo hogar. Ahora ella
tenía anuncios para compartir el piso, en todas las carteleras de la ciudad. Por suerte,
su carácter despreocupado la ayudaba a salir de todos los rollos en los que se metía
ella o metía a su grupo.
Joan no tenía problemas con nadie, excepto en estos días con su nuevo jefe, pero como
era ya de suponer, poco a poco a éste también lo conquistaría con su eficiencia y
dulzura, todo saldría bien. Siempre se había dejado llevar por sus amigas en un
sinnúmero de travesuras que disfrutaba inmensamente. Por ahora su vida amorosa se
limitaba a un par de citas casuales, sin que ninguna de ellas representara nada, tenía
la filosofía de no complicarse la vida por nada ni por nadie, le iba bien así.
Chantal, por su parte, era la más 'tranquila y madura' de las tres, ella se lo tomaba
todo, todo, en serio, era tremendamente organizada, hasta el punto de exasperar
en más de una ocasión a Joan, cosa muy difícil de conseguir. Tenía una rutina diaria de
ejercicios a una hora precisa, luego su desayuno, baño, preparación para el trabajo...
con horarios inflexibles, y por la noche después de la cena, quizás una película hasta
retirarse a su habitación para leer o preparar cualquier asunto 'pendiente' para el
siguiente día. Las salidas con las chicas tenían que estar anunciadas con la debida
anticipación y sólo así se unía al grupo. Lo pasaba muy bien con sus amigas, realmente
eran divertidas y ella hacía lo posible por acoplarse a la manera de ver la vida de ellas,
las quería muchísimo y eran parte importante de su vida desde hace años. En lo
referente a su vida privada-sentimental, las cosas no iban muy bien, talvez un par de
salidas en la universidad, otro par en la temporada actual, pero no lograba adaptarse a
esa idea de 'pasarla-bien-sin-ningún-tipo-de-ataduras', que era lo que todo el mundo
buscaba últimamente. Por lo que prefería mantenerse al margen de cualquier problema, ya
que sabía en el fondo de su mente calculadora que si 'bajaba la guardia', era una seria
candidata a la decepción amorosa y claro, al sufrimiento, ya le había pasado una vez en
la universidad, cuando creyó poder confiar en alguien y éste alguien sólo la utilizó,
desde ese momento se prometió a sí misma... de ahora en adelante te vas a dedicar a
tus estudios, luego con suerte vendrá el trabajo y al diablo con el corazón... eso es
para los débiles...
Todas estas elucubraciones no les impedían a ninguna de las tres pasarlo bien y
disfrutar su juventud.
Y en eso estaban, ya que San Francisco representaba muchas novedades y curiosidades que
satisfacer. Las tres sabían desde hacía tiempo cuáles eran sus respectivas inquietudes
y orientaciones sexuales. Una de ellas era heterosexual, pero de mente 'muy' abierta y
las otras dos... definitivamente homosexuales, lo cual no significaba que eran pareja
entre si, sólo que compartían los mismos gustos hacia miembros del mismo sexo, esto las
ayudaba a comparar 'notas'.
Recorrieron unos cuantos sitios turísticos muy hermosos y luego optaron por comer algo
en un famoso bar en la zona de Castro.
A la hora prevista, estaban listas para ser recogidas por el transporte oficial del
hotel para ir al sitio de la convención junto con todo el grupo de asistentes.
Encontraron a muchos colegas de la misma firma y de varias más de su ciudad, pero
también había una gran variedad de participantes de otras partes del mundo, por lo que
la velada se presentaba de lo más interesante.
Como era de imaginar, en esta primera noche lo social era lo primordial, tras las
debidas introducciones y presentaciones, ellas estaban listas para pasar unas cuantas
horas de diversión.
El lunes y el martes fueron días llenos de actividades, después de las diferentes citas
y reuniones de trabajo, con sus almuerzos y cenas respectivas, Karen estaba ansiosa de
salir a la ciudad. Se informó con todo detalle de los sitios más recomendados y
organizó lo que sería una jornada de 'profunda inmersión' en el mundo gay, sabía que sus
amigas la matarían si se enteraban de esto, por lo que creyó oportuno guardarlo como una
sorpresa.
*****
En uno de los salones del Hotel...
-Hola Vivi, qué gusto verte por aquí, no esperaba encontrarme contigo hasta mañana,
¿dónde está Sam?
-¿Qué tal, Richard?, Sam no vino esta vez, tiene una serie de conferencias en Chicago,
ya sabes... ¡por sus pájaros!, pero yo estoy aquí con mi sobrina, conoces a Val,
¿verdad? Ven nena, ¿recuerdas a Richard MacPherson?
-Sí claro, hola ¿cómo estás? -saludó la morena sin mostrar mucha emoción.
-Definitivamente no tan bien como tú, linda... hace mucho que no te veía y ahora me
pregunto, ¿cómo pude dejar pasar tanto tiempo sin hacerlo? -respondió el hombre, tomando
la mano de Val y rozando suavemente sus labios en ella.
-Sí es mucho tiempo, recuerdo que fuiste con tu esposa al Rancho, creo que a celebrar un
aniversario o algo así -Val contestó con un aire irónico, ante los coqueteos de Richard.
-¡Qué buena memoria tienes, preciosa!, pero ¿sabes?... ahora estoy solo, ¿tal vez
ustedes tengan un tiempito libre para pasar con este triste caballero?
-Claro que sí amigo, pero por ahora tenemos que seguir con nuestro trabajo, mañana será
un gran día para ViDissa y tenemos mucho que hacer, si nos disculpas... -dijo Vivi
extendiendo la mano al hombre.
-Las veo entonces, yo también tengo mucho que hacer, sabes como es mi jefecito y sus
temas, adiós hermosas damas.
Cuando el tipo ya se había alejado lo suficiente...
-Espero no volver a verlo en un lapso de otros 5 años como mínimo -comentó Val a su tía.
-No seas exagerada nena, es un gran tipo y muy guapo.
No pierdes las esperanzas de encontrarme pareja..., pensó Val.
La presentación para la próxima noche debía ser perfecta, tanto para El Rancho como para
Vinícola ViDissa, especialmente para esta última, que en realidad era el fuerte de la
familia. Val se encargaría de ello, como de costumbre, y toda su atención se focalizaba
en el asunto, ya que lo social no le llamaba la atención en lo más mínimo. Había que
discutir miles de cosas con los encargados del salón, el equipo de sonido, los técnicos
de sistema que iban a pasar los videos informativos y tantas cosas más. Val se
aseguraría de atraer la atención del mayor número de personas posibles para su negocio.
Naturalmente contaban con un buen asesoramiento de todo un equipo publicitario, pero la
responsabilidad recaía sobre sus hombros, ella lo quería así, no confiaba mucho en los
demás y le gustaba supervisar todo personalmente.
Durante una de las conferencias de la tarde, tuvo que entrar al salón principal para
comprobar el sonido. Estaba lleno de un grupo muy diverso de mujeres, todas abogadas y
con una actitud de 'ejecutivas duras' que le provocó una sonrisa. En uno de los costados,
relativamente cerca de donde ella se encontraba, había una mesa con unas ocho o diez
mujeres bastante jóvenes y mucho más animadas que el resto de la concurrencia del salón,
le llamó la atención porque en ese momento al parecer alguna de ellas hizo un comentario
sobre el expositor, por las miradas dirigidas a él, y todas rieron animadamente.
Dentro del grupo había una joven muy hermosa, de cabello corto y rubio, que sonreía a
sus compañeras, al alzar su copa de vino para beber, se detuvo un instante y cruzó su
mirada con Val, con un gesto de su mano apenas perceptible hizo un brindis a la morena,
enseguida bajó la cabeza y puso atención a la joven que, sentada junto a ella, le decía
algo. Val se quedó paralizada, la rubia se había dado cuenta de que la estaba mirando.
En ese mismo momento, un asistente llamó la atención de Val, y le salvó de lo que de
seguro era uno de los momentos más incómodos de la morena. Aprovechó y salió
inmediatamente del salón, tenía la respiración agitada y sentía que su cara todavía la
cubría el rubor.
¿¿Qué diablos fue eso?? ¿Por qué reaccionaste así? Casi como una adolescente pescada
'in fraganti', pensó Val, pero sin darse mucho tiempo para contestarse, siguió
revisando sus papeles.
Dentro del salón, Chantal también se quedó con una sensación extraña, había visto a la
alta morena desde que ésta entró, y cuando tuvo oportunidad, hizo contacto con esos
hermosos ojos azules, puede que fuera osado por su parte brindar con su copa, pero no
pudo evitarlo, y le pareció realmente divertido ver la reacción de la mujer, casi
tropieza con el joven junto a ella, y por poco sale corriendo, no podía ser más evidente
el nerviosismo de la mujer.
¡¡Interesante, muy interesante!!, se dijo para sí la rubia. Ojalá la vuelva a ver
allá afuera, aunque no creo que sea de este grupo, me la hubiera encontrado antes, ya
que ella sobresale, vaya si lo hace... ¡¡uf, qué pinta!!
La noche transcurrió como Karen había planeado, y cuando se acercaba la madrugada, las
tres estaban de lo más entretenidas con unas cuantas copas demás y en medio de una total
algarabía en la pista de baile llena de sexys y sudorosas mujeres, que al más mínimo
descuido, aprovechaban para rozar sus cuerpos con las tres bellas amigas.
En un lugar apartado del bar y casi en la penumbra, con una copa en la mano y una mirada
llena de curiosidad, se encontraba la morena alta que no perdía de vista a cierta joven
rubia.
*****
A la mañana siguiente, con un gran dolor de cabeza y sin saber bien como acabaron las
cosas, las chicas bajaron a lo que sería su tercer día de conferencias. Esta vez ninguna
de ellas tenía mucho ánimo para nada, incluso Chantal sentía que le daba vueltas todo,
por lo que hubiera preferido quedarse en la cama, rompiendo con su esquema de trabajo.
Luego de una serie de ponencias sobre Legislación Europea, todos salieron a un receso en
el lobby del salón donde tomaron unos pequeños bocadillos y agua, mucha agua para tratar
de calmar la sed.
-Creo que se nos pasó la mano, chicas... -dijo Karen apenas entre dientes.
-Te lo dije, yo a medianoche ya no sabía ni mi nombre, imagínate el de lo que estaba
bebiendo y con quién... ¡Hey Joanni, despierta!, ya vamos a entrar otra vez y quizás
adentro podamos dormir un poquito... -suspiró Chantal.
-Lo que si me acuerdo es de esa muchachita tan hermosa que estaba colgada de mi cuello y
no me quería dejar ni un momento, claro que cuando quiso pasar a mayores, tuve que
colgarme yo al cuello de Karen para disimular y poder escaparme... -comentó Joan
con los ojos aún cerrados.
Todas rieron por un rato y junto con los demás participantes, entraron nuevamente.
Val a lo lejos había visto salir al grupo y buscó al rostro familiar que no la dejó en
paz toda la noche.
Es absurdo, pero no puedo evitarlo... tengo que verla, esos ojos se están
convirtiendo en mi tormento, y ese cuerpo... tengo la imagen clavada en mi memoria de
sus movimientos sensuales mientras bailaba... su sonrisa... sus labios al hablar al oído
a su pareja en la pista, ¡mierda, esto es demasiado!
-Vivi, voy un momento a mi habitación -anunció Val apresuradamente.
-¿Qué pasa nena, te sientes mal? -definitivamente era una mala señal que Val le llamara
sólo por su nombre.
-No... no es nada, solamente un poco de dolor de cabeza, además tengo que hacer un par
de llamadas. Es mejor que ya me cambie para la noche, regreso en un rato, ¿ok?
-Sí claro... yo subo después a prepararme también.
Ya en su habitación, y sin poder evitar que su mente volviera a la rubia, tomó una larga
y relajante ducha. Se dejó llevar por sus fantasías, con la esperanza de que sus
frustraciones desaparecieran por lo menos unas horas.
Para las 5:30 de la tarde todo estaba listo, ViDissa y sus expositoras habían bajado y
se disponían a entrar al salón, era una de las auspiciantes, junto con otra vinícola
famosa, del evento de la IBA. La primera parte sería básicamente la presentación de El
Rancho, el complejo turístico de la Familia Di Stefano. Una gran empresa que comprendía
varios restaurantes y hostales en una hermosa villa al estilo italiano para ofrecer lo
mejor al visitante en su recorrido por el valle de Sonoma. Para esta velada Viviana Di
Stefano se había esmerado, preparando una gran variedad de sus especialidades
gastronómicas y todo su encanto mediterráneo estaba a disposición de los concurrentes,
muchos de los cuales habían ya hecho sus reservas para una visita a la zona en fin de
semana.
Durante la exposición de su tía y luego de los diferentes brindis, Val se mantuvo
alejada, controlando que todo estuviera en orden y que el nombre de la familia quedara
por todo lo alto.
La siguiente hora sería suya y esto no le emocionaba en lo más mínimo.
Aún estando detrás de la expositora, Val era fácilmente identificable y Chantal no
perdió oportunidad de admirarla en todo su esplendor, la rubia estaba fascinada con esos
ojos y el porte real de la morena. En la semioscuridad de la sala y mientras pasaban un
video de la propiedad y sus maravillas, Chantal podía fijar su vista en ella sin temor
a ser descubierta y así seguía muy cuidadosamente cada paso de la morena, se veía que
era alguien importante ya que con sólo pequeños gestos ponía en movimiento a todo el
mundo.
Tras la charla, se sirvieron deliciosos entremeses y por supuesto su famoso vino, siendo
la morena en persona quien se encargó del descorche de la primera botella, como dicta la
tradición de las mejores casas vinícolas, tomándose unos instantes para oler y apreciar
el bouquet de su vino antes de pasarlo al salonero para que lo sirviera.
Al llegar la bebida a la mesa de Chantal, ésta supo sin lugar a dudas que era una de las
mejores cosechas que había tenido oportunidad de probar, era deliciosa, y como buena
conocedora del tema, también se tomó su tiempo para degustarlo. Sin imaginarse que en
ese instante ella también estaba siendo objeto de un cuidadoso estudio y que Val, con
gran satisfacción, había notado la manera en que la rubia saboreaba su bebida. Estaba
claro que la pequeña también sabía del tema.
En un impulso inusual para Val, se permitió tomar una copa y alzarla para brindar con la
joven rubia, aunque fuera en la distancia. Este gesto tomó por sorpresa a Chantal y no
pudo ocultar su rubor, esta vez fue ella la descubierta. El pequeño intercambio no pasó
desapercibido para Karen, que enseguida miró hacia el objeto en cuestión y sólo se
limito a dar una sonrisa cómplice a su amiga, más tarde podría sacar provecho de la
gama de colores de su rostro.
Terminada la degustación, subió Val al estrado a presentar a su empresa, y haciendo
referencia a lo que acababan de probar comenzó su exposición. La gente estaba
maravillada con la presencia de la mujer, su voz de tono armonioso y fuerte mantenía la
atención de todos, se pasaron videos de la vinícola y ella explicaba cada uno de los
pasos que se veían en las imágenes. Era una charla perfecta y clara, de manera que todos
pudieran entender y conocer el proceso con todo detalle. Las luces se volvieron a
prender, y las dos mujeres se encontraron mirándose una a la otra por breves instantes,
luego Val miró a su tía, quien con un gesto de satisfacción se puso de pie y comenzó a
aplaudir, seguida por todos los presentes.
Val bajó del estrado y se mezcló con varias personalidades que la estaban esperando para
felicitarla, siguieron por varios minutos conversando en un grupo grande, junto a su tía.
Ésta le tenía pasado un brazo por la cintura en señal de afecto y orgullo, mientras la
seguía presentando a los más famosos abogados de la nación. Hombres y mujeres estaban
fascinados con la morena y no lo ocultaban.
Después de algún tiempo de estar en el 'mostrador', Val se disculpó y dijo que se iba a
refrescar un poco. Se dirigió al vestíbulo y pidió una copa de vino blanco, se sacó su
chaqueta, quedándose únicamente con un hermoso chaleco de seda negro de un profundo
escote, el cual estaba adornado con una cadena en oro cuyo dije era un diamante que
hacía juego con sus aretes. Esta prenda y sus pantalones resaltaban su estilizado y
hermoso cuerpo, Armani era su diseñador favorito.
-Hace calor ahí adentro, ¿verdad? -observó una voz suave a lo lejos. Val, sin regresar
a mirar aún, ya sabía de quién se trataba. Su corazón comenzó a golpear con fuerza en
su pecho, trató de tomar aire para calmar el martilleo, pero sus pulmones también se
resistían a trabajar normalmente, hasta que encontró su voz y se giró con una sonrisa
tratando de sonar lo más natural posible.
-Sí... ¿te puedo ofrecer algo fresco? -señaló a la mesa de vinos-, quizá una champaña
bien helada... -casi había recobrado el control-. Así podremos realmente brindar.
-Mmh, sí, por fin lo podremos hacer. -Chantal sonrió mientras tomaba su flauta y
golpeaba suavemente con la copa de Val-. Felicitaciones por tu exposición, fue muy
interesante... mmm... hola, soy Chantal De Lancel -extendió su mano a la morena.
-Hola, yo soy Valentina Di Stefano, mucho gusto -mantuvieron sus manos unidas por un
instante más largo del necesario.
-Lo sé, escuché cuando te presentaron, ¿eres la hija de la dueña de ViDissa? -sonrió.
-No, soy su sobrina, y estoy segura de que no le agradaría nada saber que alguien la
cree tan vieja para tener una hija de mi edad, ¡ni se lo menciones!
-¡Ok!, pero no es que ella luzca mayor, es el apellido y... francamente, no parece tu
hermana, aunque es muy hermosa también... -¡¡oh, oh, eso no lo debía decir!!,
¡mierda, yo y mi bocota!
-Mmm... gracias, por mi tía, ¡claro! -Una vez más sintió que su cara se ruborizaba,
tenía que cambiar de tema inmediatamente-. ¿Tú eres abogada? -¡¡qué pregunta boba!!
-Ajá, estoy aquí con los de IBA... -obviamente, nena.
-Bien... mmm... ¿entramos?, tengo que seguir con... las formalidades -siguieron
caminando hacia la puerta pero antes de entrar, Val encontró fuerzas para preguntar-:
Acaso podamos conversar tras de la cena, ¿qué te parece?, por supuesto si no tienes otro
compromiso.
-Perfecto, ¿es una cita entonces? -lo dijo sonriendo mientras entraba al salón, evitando
con esto que Val pudiera darle una respuesta.
Al volver a su asiento Chantal sentía que sus rodillas eran de gelatina, nunca se había
comportado tan descaradamente, estaba admirada de todo lo que había dicho, en especial
de su actitud. Bueno, al diablo, vamos a ver a donde para todo esto... ¡lo único que
sé es que la tipa me encanta! -murmuraba para sí misma mientras el salonero
comenzaba a servir la cena, y Karen, junto a ella, no dejaba de mirarla.
-¿¿Qué?? -dijo Chantal fingiendo molestia.
-¿Qué?... tú debes decirme, ¿qué pasa? -sonrió a su amiga-. No le has quitado la vista
a la hermosa morena durante toda la noche, pero lo mejor es... ¡que ella tampoco ha
dejado de mirarte! ¡Rápido, necesito detalles, querida!
La conversación llamó la atención a Joan, que estaba del otro lado de Chantal, y
disimuladamente se les acercó para poder escuchar mejor.
-Yo también quiero saber del asunto, ¿qué morena... qué miradas? ¡Hey Karen!, ¿qué pasa?
-¡Despistada!, deja que la señorita aquí presente y toda 'roja', nos explique a qué se
deben las 'calenturas'.
-Ustedes dos son... son... ¡incorregibles! No pasa nada, sólo un par de miradas, un
brindis, una cita para después de la cena... -antes de que pudiera terminar la frase
Karen la interrumpió.
-¿Qué?... ¡¿cita?!... ¡uau!, si que te mueves rápido enana, y yo que la quería conquistar
para mí. Pero en serio, ¿qué pasó?
-Luego se lo cuento todo, dejen que yo misma lo digiera, ¿ok?
Las amigas se mantuvieron en silencio y disfrutando de una exquisita comida, de rato en
rato Chantal participaba de algún comentario hecho en la mesa, pero no podía dejar de
pensar en las posibilidades que le depararía la noche y, francamente, su apetito había
desaparecido.
Al otro lado del salón, Val estaba pasando por las mismas incertidumbres, casi-casi se
había arrepentido de haber sido tan lanzada con la jovencita, pero por otro lado estaba
maravillada por las nuevas sensaciones que ésta había despertado. ¡Sí, ésta será una
noche especial!
La cena pasó lentamente y Val sentía que su calor aumentaba a cada minuto, casi no pudo
probar bocado y a cada pregunta de su tía, solo podía contestar con si o no, cosa que
estaba poniendo nerviosa a Vivi.
Antes de terminar la reunión, Val se puso de pie y al oído le dijo a su tía que iba a
salir a dar un paseo, que no la esperase para subir a sus habitaciones. Tomó su chaqueta
y sonrió a los miembros de la mesa, se despidió y se retiró.
En el lado opuesto del salón Chantal se disponía a hacer lo mismo sólo que Karen y Joan
se morían de la curiosidad y decidieron, a pesar de las protestas de la rubia,
acompañarla hasta el lobby.
-Diablos, me siento como una quinceañera con sus chaperonas(3),
déjenme ir sola, ¡¡por favor!!
-No preciosa, esto es demasiado 'bueno' para no ser testigos directos, sabes que es la
primera vez que vas a salir con alguien desde hace... ¡siglos!, además no te vamos a
abochornar, estaremos calladitas, ¿verdad Joanni? Sólo permítenos verla de cerca y
seguiremos haciéndonos las locas hacia los baños, ¡te lo prometemos! -hizo un gesto
sobre su pecho de promesa solemne.
-Bueno pero 'haciéndoos' no, ustedes sí están 'locas', y pobre de la que diga una sola
palabra, ¡la mato! Vamos, ¡mierda!
Las tres tomaron sus cosas y se despidieron, Chantal no sabía si dar un golpe a sus
'amigas' o agradecerles por la compañía, estaba realmente nerviosa. Para decir la verdad,
no tenía mucha experiencia en estas cosas, y hasta ahora no comprendía cómo había
llegado a meterse en este lío.
Al salir, Chantal vio la silueta de Val junto a los ventanales e hizo un gesto a sus
amigas para que se fueran, éstas no le hicieron caso, todo lo contrario, comenzaron a
hablar entre ellas fuertemente como para llamar la atención.
-Las voy a matar... -dijo entre dientes y aclaró su garganta para que Val la regresase
a ver.
-Hola... ¿estás lista? -inquirió la rubia en una voz muy suave.
-Sí, claro... -se giró Val y se sorprendió al ver a Chantal junto a las dos chicas.
-Ellas son mis 'amigas', Karen y Joan... pero ya se van, ¿verdad niñas? -les lanzó una
mirada fulminante.
-Mmm... síp, ya nos vamos, y hola, mucho gusto -Karen extendió su mano dando mientras
un pequeño codazo a Joan, que se había quedado con la boca abierta, ésta reaccionó y
también saludó.
-Hola, mucho gusto también, yo soy Valentina... -dijo con una pequeña sonrisa al ver la
cara de la pelirroja-. Mm... ¿nos vamos Chantal? -preguntó tímidamente.
-Sí, vamos, nos vemos luego chicas, pórtense bien ¿ok? -comentó la rubia dirigiéndose a
sus amigas.
Las dos salieron del lobby y se dirigieron a los ascensores, ahí la tensión era evidente,
ninguna sabía que decir, hasta que por fin llegó el ascensor y ellas entraron. Ambas
comenzaron a hablar al mismo tiempo y rieron por la coincidencia.
-Tú primero... -invitó Val.
-Ok... bueno, iba a preguntar ¿a dónde vamos?
-A donde tú quieras, pero tal vez puedo sugerir un sitio en particular... a cenar ya no
te puedo invitar, por lo que quizás podamos ir a un bar a escuchar algo de música y
conversar, mmm... ¿te parece bien?
-Perfecto.
Val pidió al valet(4) que le trajese su
auto y salieron. En el trayecto no hablaron mucho, las dos se sentían un tanto extrañas.
-Mmm... ¿hasta cuando te quedarás aquí en San Francisco? -preguntó Chantal.
-Bueno, teóricamente ya podría regresar a casa mañana, pero conociendo a mi tía sé que
ella querrá quedarse hasta ver la exposición de la 'competencia', mañana por la noche, y
luego el viernes sí salir... mmm... y tú, ¿qué piensas hacer después de la convención?
-Tenemos organizado un tour a Napa a visitar los viñedos, el tuyo y el de Coppola, para
el fin de semana... mmm... por lo que no te vas a poder librar de mí todavía.
-¿Librarme?, será magnífico tenerte, tenerlas por allá... ¿vienes tú y...? -Val no
quería ser indiscreta.
-Mis amigas que ya conociste, también son colegas en la misma firma. Tomamos esta
semana más como unas vacaciones, en realidad no habíamos salido desde hace mucho tiempo
a ninguna parte, necesitábamos un descanso -respondió Chantal.
Llegaron al bar y entregaron el auto, era un sitio hermoso y al parecer muy exclusivo,
con música suave en vivo y un ambiente muy acogedor, las dirigieron a su mesa la cual
tenía una vista fabulosa de la Bahía. Pidieron sus bebidas y se dispusieron a escuchar
a los músicos.
A los pocos minutos tenían sus pedidos, y comenzaron a conversar de todo y nada por
algún tiempo, las dos se sentían ya más relajadas y con ganas de pasarlo bien, reían y
disfrutaban de la compañía.
-Chantal, discúlpame si soy indiscreta, pero tu apellido me resulta conocido...
-No se cuán conocido sea en general, pero quizás has escuchado del Champagne 'Chateau
De Lancel', es de la familia, allá en Francia... -lo dijo con una sonrisita.
-¡Sabía que tú eras una conocedora, pero no me imaginé tanto! Vi como saboreabas el vino
que mandé para tú mesa, era especial... para ti.
-Gracias, y sí, definitivamente lo aprecié, claro que no sabía que te habías tomado la
molestia de escogerlo para mí, pero aún así lo disfruté mucho. -Chantal estaba encantada
de la deferencia que había tenido Val con ella, aún sin conocerla.
-Y... ¿qué hace una De Lancel por aquí? -preguntó la morena.
-Parte de mi familia es americana, incluso mi bisabuela Eve vivió aquí mucho tiempo,
pero luego por cosas de su esposo que era diplomático, tuvieron que regresar a París y
voilá, allá se quedaron hasta que después de la guerra se hicieron cargo de Valmont,
ella se convirtió en una experta y era conocida como la 'Dama de Champagne' según tengo
entendido, luego su hija Delphine siguió sus pasos y ahí está todavía. Por otro lado su
hermana Freddy, mí abuela, se dedicaba a la aviación... ¡imagínate en esa época una
mujer aviadora!, siempre hemos sido muy lanzadas las De Lancel, se casó con un americano
y se instalaron definitivamente en California. Yo estudié en Harvard y al graduarme tuve
oportunidad de conseguir trabajo en Boston, en la firma en que aún estoy... y ahora
heme aquí, conversando con la heredera del emporio que produce uno de los mejores vinos
de California.
-Bueno, tanto como heredera, no sé... mis tíos tiene dos hijos, pero a mi definitivamente
me apasiona la vinicultura, y por ahora soy yo quien ayuda a manejar ViDissa, y por
supuesto tengo mis propios negocios, después no sé que pasará y realmente no me interesa,
pero mientras, lo disfruto.
Sí nena, se ve a simple vista cuanto lo disfrutas... quizás seas igual de apasionada
para todo - pensó Chantal.
-¡Hey!... Eve, luego tu abuela, tu madre ¿y por qué el apellido te llegó a ti? -preguntó
la morena.
-En mi familia, por tradición y por común acuerdo con sus respectivos esposos, y en
vista de que no habría ningún heredero directo del apellido, todos usamos oficialmente
el nombre De Lancel, sin importar si eres hombre o mujer o de qué lado vienes, mi
segundo apellido es el de mi padre, Hughes... si ya sé... de aquellos Hughes, ¡diablos!
-dijo la joven sonriendo al ver la mirada impresionada de Val, y luego las dos volvieron
a reír.
Luego de algunos tragos más y con una conversación muy amena, salieron a caminar un poco
por la costa. La noche se estaba poniendo fría por lo que regresaron al hotel, y ya en
el lobby, Chantal no podía ocultar su cansancio, después de todo la noche anterior casi
no había dormido y a pesar de estar encantada con la compañía sabía que no podía
aguantar mucho más.
-Bueno Val, ha sido una noche maravillosa pero... auu... creo que Morfeo me llama a
gritos -se cubrió la boca para disimular un gran bostezo.
-Si, así veo, jaja, yo también estoy algo cansada, será mejor que vayamos a dormir...
¿quizás mañana podamos repetir la velada? -había mucha expectativa en su voz.
-Será un placer... ¿a qué piso vas? -preguntó la rubia al tomar el ascensor.
-Al ático, ¿y tú...?
-Yo al 15º, ¡vaya, el ático!... ¿qué tal las alturas?
-Es una suite hermosa, pero me daría lo mismo estar en el 15º, o en el 30º, me basta una
buena cama.
Al llegar a su piso, Chantal puso la mano para detener la puerta del ascensor y tener
unos instantes más para despedirse. Sin pensar siquiera en lo que hacia y sin perder de
vista esos intensos ojos azules, se acercó apenas a la morena y rozó con sus labios los
de Val, enseguida se viró y soltó la puerta. La morena se encontró una vez más
paralizada, las puertas se cerraron inmediatamente, ella estaba ahí con su imagen
reflejada en ellas y mirando en el vacío hasta que una pequeña sonrisa comenzó a
dibujarse en su rostro.
¡Síííí!... eso es nena.
*****
Val tenía todo el día por delante y eso la estaba volviendo loca, ya no tenía más que
hacer en la convención, su tía quería ir de compras -cosa que ella detestaba- y la idea
de tener a Chantal tan cerca y no poder hablar con ella, era algo con lo que no podía
lidiar, no estaba acostumbrada a este tipo de sensaciones, no las comprendía y no sabía
qué hacer con ellas.
A lo mejor si bajo tan sólo un momentito al área de conferencias, y si sólo quizás
doy una mirada al salón... ¿para comprobar que todo vaya bien? Acéptalo Val, necesitas
verla... y ojalá esto no resulte tan evidente...
En la conferencia el expositor daba a conocer las normas jurídicas para Asia en casos
específicos de tráfico de estupefacientes en los que estuvieran involucrados ciudadanos
extranjeros, el tema en sí era muy interesante, pero la mente de Chantal estaba tan
lejos como Asia en ese momento. Joan tomaba ciertos apuntes en su palm(5)
y hacía algún comentario con su compañero de banca, Karen escuchaba la charla con un
oído y con el otro se percataba de los suspiros de su amiga, cosa que le provocaba una
sonrisa de vez en cuando.
Chantal ya les había hablado -con gran detalle- sobre su salida con la morena, era obvio
que había gran atracción entre las mujeres, y ella estaba contenta por su amiga, pero...
conociendo a Chantal y sabiendo lo predispuesta que estaba a las complicaciones
sentimentales, no podía dejar de preocuparse un poco, si hubiera estado en el mismo caso
Joanni o ella misma, de seguro no habría ningún problema, gozarían el momento y punto,
pero Chantal no era de ese tipo. Bueno, confiemos que la mujer espectacular no le
arruine la vida a mi amiga, pensó Karen.
Con el filo del ojo alcanzó a ver una figura que se les acercaba, era la susodicha Val,
y por supuesto hermosa como siempre. ¡Diablos! ¡qué suerte la de la enana!
-¡Hey, chiquita, mira quién viene por ahí! -le susurró Karen a su amiga.
-¡Madre mía...! -es lo único que pudo articular Chantal antes de perder el habla al
sentir a Val acercársele y disimuladamente sentarse detrás de ella.
Chantal se volvió a verla y como saludo recibió un guiño de la morena. Ahora sólo tenía
que concentrarse en respirar con la mayor normalidad posible y esperar a que el receso
llegara pronto.
Al cabo de unos treinta minutos, anunciaron el ansiado descanso, todos salieron
inmediatamente, excepto las dos mujeres. Con un buen codazo de parte de la rubia, Karen,
que no se había movido, entendió que ella también tenía que irse.
-No sabía que te interesaban las leyes... -dijo la rubia en un tono juguetón poniéndose
de pie.
-Bueno... mmm... las leyes no tanto, pero sí una legista... -Val, sonriendo, utilizó el
mismo tono para contestarle.
Para ese momento las dos se encontraban de pie y Val se había apoyado ligeramente con
sus dos manos al espaldar de la silla que las separaba, lo que las ponía casi al mismo
nivel. Chantal sentía que su corazón estaba a punto de estallar y sus ojos estaban
clavados en los de la morena.
-Mmm... no quería interrumpirte en tu conferencia, pero tenía ganas de verte.
-Yo... yo también quería verte, esperar a la noche era... mucho -al decir esto, cubrió
con sus manos las de Val y puso su rodilla en la silla, quedando aún más cerca la una
de la otra.
Val movió apenas su cara hasta encontrar frente a sí los más hermosos labios que había
visto jamás, los rozó suavemente. El encanto se rompió al sentir que alguien se acercaba,
no era el momento ni el mejor lugar para explorar sus emociones. Se incorporaron y
comenzaron a caminar hacia la salida.
Las dos se pusieron a conversar y sin imaginárselo siquiera ya las horas habían pasado.
Almorzaron juntas y Chantal no volvió a la conferencia en la tarde, pasearon por la
Bahía y aprovecharon el buen clima y los últimos minutos de sol antes de volver al hotel.
Quedaron en encontrarse en una hora para salir a cenar.
En la suite Val se encontró con una tía nada alegre.
-Nena, ¿dónde te metiste todo el día?, estuve como loca buscándote para ir de compras,
como habíamos quedado...
-Bueno, la verdad es que tú quedaste en ir de compras, ya sabes cómo lo detesto yo, pero
si me hubieses necesitado, bastaba con timbrarme a mi celular, tía...
-Si, tienes razón, pero de todas formas me hubiera gustado saber dónde estabas, o ¿tenías
algún compromiso...? -lo dijo en tono esperanzador y mostrándole una sonrisa.
-Ja, eres incorregible, enseguida se te pintan corazoncitos en los ojos, quieres
deshacerte de mi, ¿¿verdad?? Pues fíjate que sí, tuve un compromiso inesperado, pero
encantador -lo pronunció con un aire misterioso, mientras iba hacia su dormitorio.
-Hey, espera... ¿eso es todo?, ¿me vas a dejar aquí parada sin ningún detalle?, me
quieres matar de un infarto, sabes que soy vieja y mi corazón no resiste ese tipo de
emociones. Nena, ven acá... ¡diablos! - no importa, luego se lo saco, ahora tengo
que ir al salón y ver qué de nuevo ofrece la competencia... -. Val, nos vemos abajo,
¿vienes a la conferencia? -interrogó desde la puerta.
-Nop... tengo otros planes, ya tú me contarás como estuvo la exposición, ¿ok?
-Definitivamente me quieres matar de la curiosidad. Bueno, ¿nos vemos luego?
-Nop... no me esperes despierta.
Chantal por su parte, había entrado en su dormitorio para encontrarlo vacío. Las chicas
por lo visto ya bajaron al salón. Por suerte, ¡así me evito la preguntadera!
La rubia tomó una ducha y comenzó a prepararse para la noche, cosa que era complicada,
pensaba en lo que debía usar, quizás algo no muy serio, más bien deportivo... pero no
tanto, no muy caliente, pero tampoco que luego le diera frío... atractivo pero no
exagerado. ¡Qué lío!, pensó.
Optó por unos jeans blancos muy pegaditos a sus hermosas curvas, una blusa verde de seda,
con un par de botones abiertos y sus mangas ligeramente alzadas y para más tarde una
chaquetita de lana en un tono más claro que su blusa, colocada sobre sus hombros por
ahora.
Val se había decidido por unos jeans negros, un top de color blanco muy ceñido a su
cuerpo y llevaba consigo una chaqueta negra de cuero, como adorno un pendiente de
turquesas que resaltaba el color de sus ojos.
Se encontraron en la recepción y luego de recobrar mutuamente la compostura, por fin
salieron al auto.
-Y... ¿a dónde iremos esta noche? -preguntó la rubia.
-No sé... mmm... creo que podemos optar por algo un poco más informal hoy, si estás de
acuerdo.
-La otra noche con mis amigas, conocí un sitio bastante interesante... mmm..., pero no
sé si sea tu tipo. Por lo menos la comida estuvo excelente, y hay una pista de baile en
la que puedes quemar todas las calorías que consumiste antes... ¿te gustaría probar?
-Me encantaría... y por curiosidad, ¿de qué 'tipo' crees que soy yo? -dijo la morena.
-Sólo era una forma de hablar, pero tal vez me refería al hecho de que me parece que tus
preferidos son los sitios serios, elegantes o algo así.
-Me gusta de todo un poco, depende de la ocasión realmente, cuando quiero estar
tranquila y conversar, 'esos' son mis preferidos, pero cuando quiero otra cosa, puedo
ser bastante flexible -hizo un guiño.
-Mmm... ¡perfecto!
Y hacia allá fueron. Era aquel bar en la zona gay, muy reconocido por su magnífica
comida y también por su entretenido ambiente.
Pudieron probar una deliciosa variedad de platos y también aprovechar para degustar unas
copas de buen vino. Al terminar pasaron al piso inferior, que era un bar con una
congestionada pista de baile, todo muy bien decorado.
Ellas escogieron un sitio un poco apartado del centro, para poder conversar y a la vez
mirar el baile.
Diablos... no he bailado en años... de seguro esta nena quiere hacerlo y yo voy a
quedar como un pez fuera del agua... ojalá Chantal se conforme con conversar... y quizás
algo más, murmuró para si misma y sonrió.
-Hey, ¿qué te causa gracia, de qué te ríes?
-Nada en particular... mmm... sólo miraba...
-¿Quieres bailar? -preguntó Chantal, con los ojos llenos de emoción.
¿Cómo puedo decir que no a esos ojos, pero dónde quedó mi orgullo?, ¡diablos, estoy
perdida!
-Ok... pero te advierto que no sé hacerlo muy bien que digamos...
-No importa... yo te guío.
La canción era muy conocida y Chantal comenzó a tararearla mientras bailaba... Val casi
no podía moverse, no por su ineptitud para el baile, sino más bien por lo hipnotizada
que estaba con los movimientos de la rubia. Su cuerpo se balanceaba perfectamente al
compás de la música y Val no podía y no quería quitar sus ojos de la joven. Al rato ésta
le tomó de las manos para acercarla un poco y al cabo de un par de canciones, las dos
se movían al unísono. Sus cuerpos habían encontrado la armonía ideal y únicamente sentían
su respiración agitada y el latir de sus corazones.
La sensación de sentir a Val en sus brazos era tan intensa que Chantal sabía que esto
iba a complicarle toda la vida, detestaba comprobar que su cuerpo respondía de una
manera tan primitiva e irracional al roce de la otra mujer, ella creyó durante muchos
años que había logrado racionalizar esa porción de su ser, estaba convencida de que ya
nunca más tendría ese tipo de problemas, sabía que con su mente calculadora estaba a
salvo... ¡¡pero al parecer no esta vez!!
La música seguía y las manos de Val no podían detenerse en su ansia de explorar el
cuerpo que tenía junto a si, necesitaba sentir más de la mujer que le quitaba la
respiración. Su boca también había encontrado el punto perfecto, y casi sin proponérselo
estaba apoyando sus labios en el delicioso cuello de Chantal. Al escuchar un leve gemido
de la joven, supo que las dos estaban en iguales condiciones y eso la alentó a seguir.
Sus labios se unieron por primera vez en un beso real, al comienzo con suavidad y luego
con gran pasión. Val saboreaba esos labios como una de sus mejores y más preciadas
cosechas.
El baile había quedado de lado y a pesar de aún seguir los movimientos de la música,
sabían que sus cuerpos deseaban más.
-Linda... ¿qué tal si vamos por nuestras cosas y... regresamos al hotel? -se acercó más
aún a su oído para que ésta la pudiera escuchar.
Chantal se alejó un poco de la morena para mirarla directamente, estaba en serios
problemas, pero sabía también que no los quería evitar.
-Mmm... vamos.
El trayecto de regreso lo hicieron en silencio, ninguna de las dos quería decir nada
que rompiera el hechizo en el que se encontraban, Chantal tenía su mano apoyada en la
pierna de Val y ocasionalmente movía su pulgar en pequeños movimientos circulares, los
cuales mandaban descargas eléctricas por todo el cuerpo de la morena.
Val pensaba que no quería apresurar los acontecimientos entre ellas, pero tampoco quería
'retrasarlos', estaba en la disyuntiva y tenía que escoger en ese instante, la invitaría
a su suite o la acompañaría hasta dejarla en la puerta de su habitación. Su cuerpo pedía
lo primero, pero no se podía arriesgar a incomodar a la joven. Ok, espero unos
minutos a ver lo que ella quiere hacer, y si no da ninguna señal, entonces actúo, pero
¿cómo? A pesar de su gran experiencia en el arte de la conquista, no entendía el
porqué se sentía totalmente nerviosa, ¡quizás esta vez era diferente a todas las otras!
Al llegar al ascensor, alguien tenía que tomar la iniciativa... Chantal sentía que su
cabeza daba vueltas y no era exactamente por el vino, era la tensión de no saber si
seguir adelante con su actitud de mujer 'fatal' o volver a su caparazón, dejarse llevar
por sus instintos o poner a funcionar sus neuronas.
Val puso su mano en los controles del ascensor y regresó a ver a Chantal, ésta, con una
sonrisa, apoyó su mano sobre la de la morena, presionando juntas el botón que las
llevaría al penthouse(6), habían tomado su
decisión.
*****
Karen y Joan estaban un tanto preocupadas por su amiga, pero no podían intervenir y
optaron por seguir con el programa.
Las exposiciones de la otra vinícola y la cena ofrecida por estos anfitriones, estuvo
también magnífica, la disfrutaron y luego de los consabidos brindis se retiraron a ver
en que podían entretenerse por unas horas más. En la habitación había indicios de que
Chantal había pasado por ahí y por supuesto era obvio que había vuelto a salir, ellas
también lo harían y quizás lograrían 'atrapar' un par de afortunados o afortunadas según
el caso, para disfrutar la noche.
Vivi en cambio se había reunido con un grupo de amigos y pasaría a la casa de uno de
ellos a seguir con la fiesta, estaba muy satisfecha del papel que hizo ViDissa la noche
anterior y quería festejar. Sabía que su sobrina no regresaría pronto y le dejó un
mensaje por si preguntaba por ella.
En un extremo del vestíbulo del penthouse, había una mesita con una lámpara prendida,
lo que permitía apreciar lo grande y hermoso que era, decorado en estilo clásico y
lleno de flores que le daban un aire fresco a la sala. En sus costados se veían un par
de puertas que de seguro llevaban a las habitaciones.
Val encendió las luces centrales e hizo un gesto para que Chantal entrase, la rubia no
podía evitar admirar el sitio, era bellísimo. Pero a la vez no podía tampoco dejar de
sentir el corazón que estaba a punto de escapársele por la boca sólo con la idea de que
la morena estaba detrás de ella...
-¡Vaya... es lindo! -no pudo decir nada más.
-Sí... mm... ¿te puedo ofrecer algo? -le dijo indicándole el bar.
-Creo que no, gracias... ya bebí suficiente por esta noche... -Chantal estaba muy
nerviosa y no quería complicarse más con exceso de alcohol en su sangre, nunca se había
permitido estar en una situación así, no estaba a favor del sexo casual y sin embargo
eso era exactamente lo que le estaba a punto de suceder. A pesar de conocer a Val apenas
dos días le parecía conocerla de siempre, se sentía no sólo atraída físicamente hacia
ella, sino que era algo mucho más profundo, que sin lugar a dudas le atemorizaba de
muerte.
Val tomó de la mano a Chantal y sintió que ésta temblaba levemente, la llevó hacia una
de las puertas y, antes de entrar, la miró por unos instantes, con la mano libre
acarició su mejilla suavemente, la rubia cerró los ojos ante el contacto.
Val susurró al oído de la joven: -No tengas miedo nena, sólo llegaremos hasta donde tú
quieras, sin ninguna presión, ¿ok?
Chantal abrió los ojos y descubrió frente a sí una mirada llena de ternura y emoción en
la que podía confiar. Sonrió.
Entraron en la habitación y con la espalda apoyada en la puerta, Val atrajo a la rubia
y comenzó a demostrarle con sus labios todo lo que la deseaba, Chantal respondía con
igual entusiasmo a cada una de las caricias y besos. Sus manos buscaban contacto con la
piel de la morena... y ella estaba ahí para satisfacer hasta el más mínimo de sus
deseos.
La blusa de Chantal cayó lentamente al piso, y junto a ella se fueron depositando cada
una de la prendas de las mujeres, la rubia se estremeció al contemplar por primera vez
el magnífico cuerpo desnudo de Val, fuerte y terso a la vez, invitándola a tocarlo,
como así hizo.
Chantal descubrió que Val era una amante deliciosamente experimentada, sus manos
recorrían su cuerpo y sabían exactamente como llevarla hasta el borde de la pasión una
y otra vez, hasta dejarla totalmente satisfecha. Ella por su parte, dejando sus miedos
de lado y siguiendo con sus labios y manos los caminos ofrecidos por la morena,
disfrutó del éxtasis inigualable de dar y recibir placer.
Cuando las dos habían agotado toda su energía, se abrazaron, dejando que sus cuerpos se
recobraran. Dulcemente Val acariciaba la pierna de Chantal que estaba sobre las suyas y
ésta con su cabeza apoyada en el hombro de la morena, disfrutaba de la suavidad de su
piel también acariciando el bien formado abdomen de Val.
-Hey nena... ¿estás bien? -preguntó Val dándole un beso en la frente.
-Nunca estuve mejor... ¿y tú?
Sin necesidad de palabras se lo demostró en un apasionado beso.
-¿No es obvio...mmm? -le dijo al recuperar el aliento.
*****
A la mañana siguiente las cosas se presentaban un poquito más complicadas de lo pensado,
Chantal tenía que regresar a su habitación para lo cual debía cruzar un amplio ático sin
saber con quién se cruzaría en el camino... luego afrontar el millón de preguntas que
de seguro sus amigas tendrían ya listas para ella... volver a la convención, pero lo
peor de todo... despedirse de Val que en una horas tenía que regresar al Valle. Claro
que no sería muy malo, ya que al día siguiente se volverían a ver. De todas formas
ninguna de las opciones inmediatas le resultaban muy halagadoras. Pero lo que comenzaba
a preocuparle realmente era su debilidad ante la morena, no pudo resistirse la noche
anterior, no podría siquiera tratar de hacerlo, ella que siempre había puesto su cabeza
antes de nada, y ¿¿¿ahora....???
-Hola preciosa... -saludó Val al sentir que la rubia se movía junto a ella.
-Buenos días... mm... se supone que debo levantarme... mmm... pero se está tan bien
junto a ti.
-Me alegra que pienses eso... así no te aburriré muy pronto ¿hmmm?
-Aburrirme... ¡creo que nunca!
-Sabes, yo también debo levantarme... tengo que prepararme para viajar... mmm... las
obligaciones...
-Síp... ¡las obligaciones! -se acercó un poco más al rostro de Val y le dio un beso
mientras con su dedo delineaba las curvas de su pecho, provocando que el cuerpo de la
morena despertara inmediatamente y su mente dejara de lado por completo sus
'obligaciones'.
Luego de una larga y amorosa sesión de exploración mutua y comprobando que en realidad
ya era hora de prepararse, Chantal se vistió y con toda la valentía de que era capaz,
se alistó a salir...
-Nena, ¿estás segura de que no quieres desayunar antes de bajar? Vamos, tomemos algo y
luego te vas, ¿¿sí??
-Mmm... con esa sonrisita quién puede negarse... pero algo ligero, tengo todavía que ir
a ducharme y se está haciendo tarde.
-¿Por qué no nos duchamos juntas...? Yo te ayudo con tu espalda y tú con la mía...
-Creo que no adelantaríamos mucho si lo hacemos... juntas.
Val se puso una bata de seda y salieron al recibidor... aparentemente las dos estaban
aún solas, ordenaron al restaurante y mientras esperaban, Chantal abrazó fuertemente a
la morena, se quedaron por algunos minutos sin decirse nada... admirando la hermosa
vista de la ciudad a través de un amplio ventanal.
-Mmm... Val, no quiero parecerte una boba sentimental, pero... igual te lo tengo que
decir... puede que esto te haga huir, pero tranquila que no necesariamente tiene que
significar lo mismo para ti. Bueno, el asunto es que para mi lo de anoche fue...
realmente especial... completamente diferente a lo que antes había vivido, y quisiera...
si es que tú también así lo quieres... compartir algún tiempo contigo para ver si esto
nos lleva a algún lado...
Sabía que estaba hablando atropelladamente pero estaba también siendo totalmente sincera,
como siempre. Esto podía provocar que la morena se alejara, ya le pasó una vez, la gente
se asusta cuando cree que tú quieres ponerle cadenas y peor aún si apenas tienen una
relación de un par de días...
-No creo que seas una boba sentimental... tranquila nena, disfrutemos de estos hermosos
momentos, y démonos tiempo, ¿ok? -se lo dijo tomándole de la cara y acariciándosela.
Al estar abrazada esos minutos, Chantal supo por la respuesta de la morena que sí la
había asustado... pero no pudo evitarlo, ella quiso ser sincera, además ya estaba hecho
y ya no podía retirar sus palabras...
Luego de desayunar se despidieron cariñosamente, cada una tenía que iniciar su día.
Al entrar Chantal a su habitación recibió un almohadazo en la cabeza, seguido de una
morena cuyos ojos intentaban atravesarle...
-¿Te das cuenta de lo preocupadas que nos tenías?... podía haberte pasado algo...
¡¡malo!! O de hecho, ¿te pasó algo?... ¿dónde diablos te metiste?, ¿por qué no se te
ocurrió dar una llamada o dejar por lo menos un mensaje?, mierda... ¡¡no eres una niña!!
Chantal se dio cuenta de que en verdad se había portado irresponsablemente, claro que
Karen no tenía necesidad de exagerar, después de todo no era su mamá.
-¡Hey, tranquila!, discúlpenme, se me pasó por alto lo del mensaje, pero no me pasó nada
MALO... todo lo contrario...
-Bueno, ¡¡sinvergüenza!!... ahora que ya me desahogué comienza a contarnos todo, y me
refiero a ¡¡TODO!!
-Déjale que por lo menos comience a prepararse, porque se nos va a hacer tarde... y yo
'tengo' que estar abajo en 30 minutos -dijo Joan.
-¿Qué pasó contigo? ¿Por qué 'tienes' que estar abajo? -inquirió Chantal.
-No preguntes enana, evítame el mal rato -Karen respondió.
-Estás loca... ¿por qué mal rato?... yo la pasé muy bien. Fuiste tú la que se quedó
plantada. El asunto, mi estimada chiquita, es que mientras tú... pasabas revista a las
amígdalas, y quién sabe qué más, de una alta y despampanante morena, nosotras salíamos
de parranda. Yo con un hermoso y gentil caballero italiano y la aquí presente y
despechada Karen, con una arrebatadora inglesa, pero ¡oh!, pequeño detalle, luego de
unas copas la rubiecita optó por abrirse y coquetear con cuanta chica se le cruzaba por
el camino y no pararle más 'bola'(7) a
nuestra amiguita, ¿te imaginas? -explicó Joan.
-No fue así, ella sí me paraba bola, pero quería que lo 'hiciéramos' en grupo, según
ella es más ¡¡divertido!!, y como ustedes saben, yo soy tímida...
Lo único que recibió como respuesta, fueron dos sonoras carcajadas de sus amigas, Karen
podía ser de todo menos tímida.
-Bueno, chiquitas, me voy a duchar y luego seguimos conversando... -trató de escaparse
Chantal.
-¡Hey, hey no tan rápido! Mi querida Joani tiene una cita, pero sólo para ir a la
conferencia abajo, por lo que perfectamente tenemos tiempo para seguir con nuestra
charla, ¿en dónde íbamos? ¡Ah sí!, ¿qué hiciste desde ayer como a las 11:00 de la mañana
hasta ahora que son las 9:00? O sea, prácticamente tenemos 22 horas ¿de...?
-¡De maratón!, ¡uau!, seguro que es MUY buena la morena, y vaya, ¡¡QUÉ AGUANTE!!,
comentó riendo la pelirroja.
-Joannnnn... -Chantal tenía su cara de todas las tonalidades de rojo posibles.
-Si no fuera verdad... no habría necesidad de tantas evasivas ¿hmmm? -acotó Karen.
-Bueno... es verdad, pero no fue sólo sexo, sino todo lo demás, creo que me estoy
enamorando, amigas.
-Oh, oh, eso es malo... cuando la nena comienza con esas cosas... ¿por qué tan rápido?,
ya te he dicho que tienes que aprender a pasarla bien sin meter los sentimientos de por
medio... ¿¿cuándo vas a aprender?? ¡Qué ganas de complicarte la vida! -dijo Karen
molesta.
-Ya déjala en paz Karen, puede ser que esta vez resulte, además si no prueba, ¿cómo
quieres que encuentre a 'su-media-naranja'? Bueno, muévanse por fa'...
Sin decir nada más, Chantal entró al baño, su cabeza estaba a mil por hora, sabía que
Karen tenía razón pero ella no podía evitar involucrarse con Val, era algo más fuerte
que su buen sentido y creía que esta vez podía resultar. ¡¡No son sólo ganas de
complicarme la vida!!, pensó mientras sentía las lágrimas que comenzaban a mojar
sus mejillas.
El día transcurrió sin novedades, excepto para Karen, que a pesar de su mala
experiencia de la noche anterior recibió la visita durante el almuerzo de una cierta
rubia despampanante y verdaderamente nada tímida, en su mesa.
Las dos salieron al lobby después de la comida y por lo visto a hacer planes para la
cena y Fiesta de Clausura que iba a realizarse a bordo de un crucero, recorriendo las
zonas de la Bahía y Alcatraz.
Mientras Joan y Chantal conversaban animadamente, el celular de la rubia sonó, comprobó
el identificador, pero no reconoció el número, contestó.
-Hola...
-¡Hola linda!, soy Val, ¿cómo estás amor? -¿¿Amor?? ¡oh, oh, eso es grave!
-Hey, ahora estoy bien, ¿qué tal tú? ¿Cómo estuvo el viaje? -Eso de 'amor' me gusta.
-Mmm... acabamos de llegar, tuvimos que hacer un par de paradas por las típicas cosas
de mi tía, pero ya estoy en casita nuevamente y... desde ya esperándote.
-Me muero de ganas de estar ahí, pero ni modo, recién salimos como a las 9:00 de la
mañana, y tengo entendido que el tour recorrerá cada uno de los sitios turísticos de la
zona, por lo que llegaremos allá a la tarde, creo...
-Síp... eso es lo que normalmente pasa, siempre a los turistas los esperamos para la
cena, luego se les hace un tour nocturno por el Rancho y se deja lo más importante para
el siguiente día, claro que las dos podemos comenzar con lo 'importante' muuuucho más
temprano... ¿qué te parece... mmm?
-Querida... no puedo esperar a que llegue el día de mañana.
-Mmm... yo tampoco. Nena me tengo que despedir, voy a ver que diabluras han hecho en mi
ausencia, nos vemos mañana ¿ok?, cuídate y... pórtate bien, ¿sí?
-Siempre, nos vemos, ciao. -Cortó la comunicación y Joan pudo ver los ojos de Chantal
llenos de un brillo especial, por primera vez en su vida estaba viendo a su amiga tan
emocionada.
-Chiquita... sí que te está pegando duro... -comentó la pelirroja.
-Síp... pero es hermoso, ¿vamos a la última conferencia? ¡Quiero que esto se acabe
pronto! -la rubia le tomó de la mano a su amiga para apurarla.
La velada nocturna fue muy hermosa, pero Chantal pensaba que hubiese sido mucho mejor
con la morena a su lado. Sus amigas estaban disfrutando del momento en compañía de sus
respectivos 'intereses', pero igual se daban modos para incluirla en sus festejos.
De todas formas al llegar al hotel ya Karen había desaparecido con Shyla, y antes de
hacerlo sólo les dio un guiño a manera de despedida. Joan estaba con su italiano muy a
gusto, pero parecía que no llegarían a mayores y Chantal no quería ser una molestia para
la pelirroja, a pesar de que ésta le aseguró que no había ningún problema y que podían
ir todos juntos hasta el hotel.
La rubia trató de liberar a su amiga de su presencia y se unió a otro grupo de colegas
muy simpáticos que estaban regresando, así Chantal disfrutó de un rato más y Joan salió
con su nuevo amigo. Al cabo de un par de horas y ya sola en la habitación, la rubia sólo
podía pensar en Val y ansiar que llegara pronto el momento de estar juntas.
Continuará...