Renuncia: Los personajes aquí presentes están basados en la dichosa serie que todo el mundo conoce con lo cual yo no me llevo ni un céntimo con esta paranoia escrita en una tarde de pocos quehaceres.
Advertencia: Contiene sexo, así de claro.
Agradecimientos y dedicatorias: Si este fan fic no se lo dedicase a alguien es como si yo no lo hubiese escrito así que... se lo dedico única y exclusivamente a mi niña que por algo ha sido la primera en leerlo/escucharlo así que en caso de queja hablas con ella que te deja las cosas claritas. (aunque hubo bastantes personitas que tuvieron que aguantarme en cuanto al trabajo que me costó la escenita de sexo, GRACIAS).

Cualquier sugerencia duda o tirada de trastos: Valky89@hotmail.com


¿Y SI DESPIERTO A TU LADO?

Por: Valky

Primera parte

-Marta, Marta ¿Quieres volver a la tierra?- Sara repetía cientos de gestos ante los ojos de su amiga que parecía encontrarse en otro mundo- ¿Me estás escuchando?

-Eh? ¿Qué? Oh... Sí claro me estabas hablando de eso.- Unos ojos verdes miraron a Sara en un intento más bien desastroso de demostrarle atención.

-¿Y según tú qué es eso?

-Pues... eso, es... eso.- suspiró- vale... lo admito no te estaba escuchando ¿es un delito?

-Desde que ha llegado la nueva te veo muy en los Campos Elíseos.

Marta tragó saliva. No le hacía la menor gracia ser tan evidente. Se agachó y cogió el balón de básquet que había rodado hacia sus pies desde la otra punta del campo.

-No creo que te importe lo que piense o deje de pensar.- Con toda la rabia que le provocaba hablar del tema de "la nueva" lanzó la pelota en la misma dirección que había venido.

-¡Joder mierda!- Ambas levantaron los ojos para ver venir a una enfurecida morena de metro ochenta con cara de pocos amigos caminando en su dirección.- ¿Es que no sabes pasar un balón sin intentar matarme?

-Lara yo... Yo lo siento... no, no sabía que estebas ahí... yo...- Genial, acababa de darle en todo el pecho a la chica más guapa y borde de todo el instituto, ni a propósito podría tener un día peor que éste.

-Si mirases de vez en cuando por donde andas no tendría que estar perdiendo el tiempo aquí contigo.

Marta agachó la mirada para poder esconder la rabia y no sólo rabia que le había provocado la respuesta de Lara. Ni una sola palabra amable, ese debía ser el lema de la morena. Desde que había llegado de sabe Dios donde, porque realmente nadie lo sabía, lo suyo era ponerse los cascos con la música a todo volumen y pasar de todo el personal; así de simple. Su filosofía consistía en pasar desapercibida el máximo tiempo posible y si en algún momento alguien tenía la valentía de romper la armonía que ella misma se había establecido se llevaría, a parte de una mirada que le quitaría el hipo a cualquiera, una buena letanía de palabras poco agradables al oído humano. La rubia la admiraba, desde que se había cruzado con ella el primer día de clase encontró una razón más que convincente para escuchar las explicaciones de matemáticas sin bostezar ni una sola vez. Ese aire de misterio que llevaba encima junto con la sombría ropa de un marcado estilo gótico hacían a la morena tan interesante para la vergonzosa y sensible Marta que no podía reprimir el deseo que la impulsaba a preguntarse que había más allá de esa coraza férrea que guardaba el corazón de Lara. ¿Podría llegar a cambiarla?


-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Señorita Capdevila!!!!!!!!!!!!! ¿Es mucho pedir que me preste atención y deje el discman para cuando acabe la clase?- El profesor, un calvo bajito miraba sobre sus gafas a la aburrida Lara que se estudiaba atenta y distraídamente las uñas como si la cosa no fuese con ella.

-Señor Salazar ¿Es qué no ve usted que eso que dice es muy aburrido?

-¡¿Quién se cree que es para decirme eso?!- La cara del profesor se estaba poniendo de un rojo intenso que le otorgaba aun mas comicidad si cabe.- ¡Déme el discman!

-Jooooooo.... Es que lo acabo de estrenar.- Lara puso una voz infantil acompañada por unos graciosos pucheritos.- Bueno vale... pero venga usted mismo por él... si es que le llega.

La morena se levantó poniendo el aparato a una altura que lógicamente el poco dotado mentor no podría alcanzar. Toda la clase se echó a reír dejando en completo ridículo al maestro que con una paciencia infinita y sin decir una palabra se subió las gafas a la vez que agachaba la cabeza escribiendo algo mientras apuntaba en dirección a la puerta, invitando muy amablemente a la morena a salir.

-Como se siga estresando se le va a caer el pelo.- Dijo Lara acercándose a la mesa del profesor a la vez que una carcajada general recorría toda la clase.- o el poco que le quede...

Con una sonrisilla maliciosa cerró la puerta con la mayor rabia posible. Colocándose de nuevo el discman a todo volumen, apoyó su espalda contra la pared dejando el pie izquierdo bien situado sobre la misma sin importarle que las botas de cuero negro dejasen una mancha de barro en la pintura. El timbre acababa de tocar así que sin perderle el ritmo a la estrepitosa canción que escuchaba, supuso que los de primero no tardarían en pasar por el pasillo con sus comentarios super pijos sobre la ropa que llevaba o dejaba de llevar. Con un poco de suerte ni la mirarían.

-Genial... mi suerte se ha acabado ¿Otra vez tú? ¿Es qué no sabes mirar por donde vas?- Marta se había empotrado de lleno contra ella dejando una patética hilera de libros por todo el pasillo.

-Yo... lo siento... no era mi intención, pensé que...- La rubia tartamudeaba a sabiendas de lo que se le avecinaba.

-¿Y quién te manda pensar? Anda toma...- se agachó para ayudarle con algún libro.- y si quieras suicidarte por favor... que no sea utilizando un método kamikaze contra mi.

-Gracias.- Marta dibujó una leve sonrisa con un grado de timidez ante la broma de la impenetrable y borde Lara.

-¿No llegas tarde o es que yo soy más entretenida?- El tono bromista de la morena se había esfumando obligando a la rubia a darse la vuelta para irse sin mediar una sola palabra.- Adiós, que te vaya bien...- soltó irónicamente a la vez que movía la cabeza negativamente de un lado a otro.

Marta aceleró el paso para quedarse a la altura de sus compañeros. Algo la consumía por dentro, no tenía claro lo que era; sólo que... ¿Qué? Pues que la idea de que Lara fuese así con ella dolía demasiado, era auténtica rabia lo que sentía. Se intentaba acercar a ella, era amable, simpática, era... puuuff un desastre. Siempre que se veían era porque se habían chocado o ella la había intentado asesinar de un balonazo. Si Lara aún le dirigía la palabra, aunque fuese para insultarla, era de puro milagro. Marta suspiró a sabiendas de las pocas posibilidades de entablar aunque fuese una mera amistad con la morena.

-¿Te encuentras bien?- Sara se acercó a ella sabiendo de primera mano lo que le había ocurrido.- ¿Tanto te importa lo que "esa " piense de ti.

Marta levantó la mirada ante la forma evidentemente despectiva que tuvo su amiga para referirse a Lara. A pesar de todo no le gustaba que se metiesen en ninguno de los casos con quien le robaba el sueño.

-No la llames así... y no es que me importe, vamos... no sé, yo...

-Te gusta.- Sentenció Sara.

-¿Qué si me gusta?

-No te lo estoy preguntando, te lo estoy afirmando. Lara te gusta.- Marta no soltó ni una sola palabra más, tan solo se sentó en su silla custodiada por la mirada de su amiga.- ¿Quieres qué te ayude en algo?

-¿Ayudarme en algo? ¿Crees que existe una forma humana o sobrehumana de encontrarle un absurdo sentimiento a esa chica?- Unos ojos verdes miraban a Sara como si hubiese dicho la mayor barbaridad en los últimos dos mil años.

-Simplemente la veo tímida y desconfiada. Es cuestión de tiempo y mucha paciencia con ella... no sé... ¿Por qué no hacemos una fiesta y la invitas? Ya sabes que el alcohol suelta la lengua, sube la moral y lo que haga falta...

-Me manda a la mierda antes de saber porque quiero hablar con ella.

-Si no lo intentas... Mírala, ahí la tienes. Díselo.- Sara empezó a empujar a Marta, de un modo realmente absurdo y cómico, hacia la puerta por donde pasaba en ese instante Lara con sus manos en los bolsillos y con esa música a todo volumen que la alejaba del mundo.

-Ehhh, Lara...- La morena se quitó los cascos y la miró con cara de "oohh por primera vez no vienes para agredirme" a la vez que a Marta le entraba un repentino e inoportuno tartamudeo que le hacía gracia incluso a Lara.- esto... yo pensé que... bueno, a lo mejor... que si tú... pero vamos... solo si quieres... porque yo... a ver si me entiendes... no es por meterme por supuesto y... si te apetece... pero... vamos... sólo si te... apetece...

-¿Es para hoy?- Miró el reloj como si llevase prisa dejando ver, por primera vez en su vida, una leve sonrisa en público provocando que a la rubia se le cayesen las expectativas, los esquemas, las intenciones y los libros si los llevase en la mano.

-Sí... esto perdona.- Suspiró buscando fuerza o rogándole a cualquiera de los dioses que la estuviesen escuchando que se la dieran.- es que voy a dar una fiesta y bueno... ¿te gustaría venir?

A quien se le rompieron los esquemas y todo lo demás en ese instante fue a Lara ¿Alguien la estaba invitando a una fiesta? ¿A ella? ¿A la chica de hielo? Al fin y al cabo esa pequeña rubia no sería tan mala persona... ¿o intentaba burlarse de ella? Eso no le hacía la menor gracia. No había muchos que le hubiesen tomado el pelo y siguiesen con dientes por esas fechas. Se cruzó de brazos dando a conocer más su altura si eso era posible y retiró la vista por un instante con un gesto de total pasotismo que no dejaría impune a cualquiera.

-Mira enana... para poder meterte conmigo tienes que crecer unos centímetros o mejor... unos metros más.- La miró con tanto asco que a Marta no le quedó otro remedio que tragar saliva- y si quiero amigos me compro un perro que aunque se baba más me jode menos.- Afirmó a la vez se sentía el ser más miserable del mundo.

-Siempre pensé que merecías la pena...- Susurró la rubia con un tono que para nada buscaba provocación u ofensa, era como una pequeña confesión que llegó a los oídos de Lara quien veía como la chiquilla se iba con la vista clavada en el suelo.


Sara vio como llegaba su amiga con la mirada, el alma, y el ánimo arrastrándose por las losas que formaban la fila que separaba los pupitres.

-¿Qué ha pasado? ¿No quiere venir?

-¿Qué no quiere? No es sólo eso ¡Piensa qué lo único que pretendo es burlarme de ella!- Se sentó en su silla y encajó la cabeza entre sus manos a la vez que apoyaba sus codos sobre la mesa.- Me ha insultado...

-¡¡¡¡¿Esa creída te ha insultado?!!!!!- Sara golpeó la mesa como si fuese la mismísima Lara la que hubiese pillado por banda.- Se va a enterar la niñata esa de lo que es ponerle las cosas en su sitio...- Sentenció levantándose con las intenciones más que claras.


Lara seguía en el pasillo. En esta ocasión, por raro que parezca, hablando con una chica mientras mantenía esa cara de haber matado y torturado a media legión de soldados que la caracterizaba desde el comienzo del curso. Sara empujó a la chica hacia un lado, quien se quejó por la intervención, a la vez que se situaba ante los ojos de la impasible Lara que seguía de brazos cruzados mientras se preguntaba que narices hacía esa loca poniéndosele toda chula.

-¿Pero se puede saber de que vas muerta viviente?- Le soltó Sara mientras la amenazaba con un dedo ante los asombrados ojos azul gélido de la mujer más alta.- A mi porque seas una maldita amargada de mierda no tienes porque joder al resto del personal. Porque a mi me la sudas ¿te enteras? Me paso por el forro lo que tú digas...

-¿Y si te importa tan poco porque estás aquí dándome la brasa?- Lara se miraba las uñas como si el asunto no fuese con ella.

-Porque le importa a mi amiga.- La morena levantó la vista de golpe acordándose de la escenita que le había montado a la pobre chica.- quiere que vayas a su fiesta y tú te piensas que medio universo está en tu contra. Ni que fueses el centro de todo... y aun por encima vas de sabe Dios que y te metes con ella. No te mereces ni la mitad de la importancia que te da...

-¿Le importo?- Inmediatamente Lara cambió de tema notando por primera vez en su vida algo de remordimiento.- ¿Dónde es la dichosa fiesta?

-En su casa.- Sara sonrió por su victoria y dio gracias a quien fuese por no recibir un rapapolvo por parte de la "muerta viviente".- El sábado a las nueve.

Sara ni siquiera esperó respuesta. Con esa chulería que ni ella sabía de donde había sacado, se dio la vuelta ante esos ojos azules que aun no se estaban creyendo lo que habían visto ¿Había permitido que una cualquiera le dijese tantas cosas absurdas por segundo y ni siquiera le había respondido? O se estaba haciendo o vieja o en verdad le había metido miedo.


Marta vio llegar a su amiga con un aire triunfal y una sonrisa que harían que muchos se atragantasen. ¿La habría convencido? Imposible. Esa chica no se dejaría convencer tan fácilmente. Quizá por ello le gustaba tanto a la rubia. Ese misterio que la envolvía, esa duda que aparecía a cada paso que ella daba con sus manos siempre metidas en los bolsillos y sus ojos azul hielo clavados en el suelo, alejados de todo. Nadie le importaba, nada le importaba, sólo existía ella y su música gótica a toda máquina que mismamente podrías escuchar al pasar por su lado. Era, en pocas palabras, todo lo que Marta admiraba y nunca sería...

-Resuelto- Sara se limpió las manos con aire autosuficiente en los pantalones- A las nueve, el sábado, en tu casa la tendrás a ella y a otro regimiento dispuestos a montárselo como si fuese el último día de su vida.

-Mis padres me van a matar.- Suspiró.- pero al menos moriré joven.- Dijo a la vez que miraba con cierto aire de tristeza a su amiga.

-Te digo yo que a la quinta cerveza te cuenta su vida desde la primera vez que le pegaron en el parvulario.- Sara no pudo evitar sonreír al imaginarse a la imponente Lara siendo pequeña.


-Genial... has venido.- Marta sonreía de oreja a oreja al ver a una Lara ataviada con unos tejanos negros y una camisa blanca, totalmente diferente al estilo radical que siempre la había caracterizado.

-Bueno, supongo que no tenía mucho que hacer- La morena se rascó la oreja intentando sonar creíble- ¿Me dejas pasar o tendré que hacer de portera?

-Ahhh no... perdona, pasa, no te preocupes. Toma lo que quieras...


Aquello se había convertido en una auténtica selva: la música repetitiva y estrepitosa solo parecía ambientar, las botellas rodaban por el suelo, algún que otro loco se subía a la mesa y Sara con una cerveza en la mano le contaba su vida a la lámpara en forma de gato que estaba colocada sobre la mesa de la sala. Lara estaba sentada en una esquina con una sonrisa de felicidad nunca vista en ella, se había adueñado de la botella de vodka y eso se hacía más que evidente en la desenfrenada chispa de sus ojos. A su lado se situaba una chica que apostaría que era la primera vez que la veía y al parecer le estaba recitando la Biblia en verso o algo peor.

-¡¡¡¡¡Voy hacer un streeptease!!!!!- Gritó Lara a pleno pulmón dejando a la aburrida de turno con la palabra en la boca, mientras se levantaba para subirse a la mesa, eso sí... con la botella de vodka bajo el brazo- Os lo dedico jijiji a todos vosotros- El alcohol le hacía difícil la pronunciación a la vez que le provocaba una risa contagiosa.- A Marta noooo jijijijiiij porque quiere matarme jijijji ha hecho un complot para matarme a balonazos... se lo veo yo en los ojos... ya me decía Dios que no me fiase de ella jajajajajajaja...

Marta venía con más botellas de cerveza de la cocina cuando vio el numerito que Lara estaba montando. Le clavó sus ojos verdes de total impresión, esperándose esa actitud de cualquiera menos de Lara, mientras veía como la morena se empezaba a desabrochar la camisa al son de la música. La rubia soltó las botellas y se abrió paso en medio de todos los vítores y aplausos que rodeaban la insinuante actuación a la par que se repetía mentalmente que tenía que controlar la situación, o mejor dicho a Lara, como fuese.

-¡¡¡Lara!!!- Le gritó desde abajo mientras veía como la ignoraba- baja de ahí que estás mal.- El volumen de la música no permitía que pudiese oírla y no le quedó otra opción que subirse a la mesa con ella.

-¡¡¡¡¡¡¡¡uuuuuuuuuuhhhh!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡Que se desnuden las dos!!!!!!!!- Desde abajo media legión de chicos con apestoso aliento a alcohol comenzaban a corearlas.- ¡Qué se desnuden! ¡Qué se desnuden!...

-Lara... anda baja y te tranquilizas ¿no crees que es mejor?

-Tú te callas jajajaj... Aburrida... ya me dijo mi madre jijijiji que eras pariente del monstruo de las galletas jajaja...

Marta puso los ojos en blanco y con toda la paciencia del mundo la ayudó a bajar de la mesa por la fuerza para disgusto de todos los presentes. La morena le llevaba unos tres palmos más pero en ese instante no estaba en condiciones de hacerle frente ni a una mosca.

-No me quieres...- Lara empezó a llorar con un acento infantil- tú no me dejas jugar a lo que me apetece, cuando se lo diga al profesor te vas a enterar.- La seriedad de sus palabras provocó una sonrisa por parte de la rubia.

-Mira... yo sí te quiero, pero no te encuentras bien ¿entiendes?- La morena afirmó como si hubiese dicho la mayor verdad del mundo.- Siéntate aquí hasta que te sientas mejor.

-Oyeeeeeee... ¿tú crees en los fantasmas?- Marta no podía sino reírse ante la actitud tierna e inocente que le estaba mostrando Lara.- ¿De qué te ríes? A ellos no les gusta que te rías así... esta noche te van a visitar, si lo sabré yo que me lo dijo Madonna...

-Anda... ven conmigo al lavabo y te lavas un poco la cara ¿Te parece bien?

La morena simplemente asintió dejándose acompañar por Marta quien hacía lo posible por que no se quedasen tiradas por el camino. Le indicó donde estaba y la dejó entrar a ella mientras la esperaba apoyada en el marco de la puerta con miedo de que se cayese o algo peor. Lara se lavó la cara y se frotó los ojos que los tenía totalmente rojos por el humo que abarrotaba el ambiente.

-¿Esa de ahí soy yo?- Sonrió estúpidamente señalando al espejo- ¿A qué estoy buena?

-Sí... mucho- Marta solo pudo suspirar resignadamente con lo que se le estaba viniendo encima.

-Marta...- Lara se pasó mano por los ojos- Tengo sueño...

-Ven. Te llevó a mi habitación y descansas un poco. Te despierto cuando acabe la fiesta. No te preocupes.

-Noooooo...- Dijo o más bien suplicó la morena.

-¿Por qué no?

-Ven a dormir conmigo- La sugerencia dejó sin palabras a Marta quien estaba intentando recuperar la cordura y contestar algo inteligente y de lo que no arrepentirse a la mañana siguiente.

-Es... es mejor- le sonrió tímidamente.- que vayas tú... yo... es que...

-No me quieres... ya lo sabía. Da igual, seguro que esta chica si que quiere.- Señaló a la que antes estaba hablando con ella que se encontraba aún en peores condiciones si eso era humanamente posible.

-De acuerdo, de acuerdo... no te preocupes.- Marta ya se temía lo peor si metía a las dos chicas ebrias en un mismo cuarto.

Agarró a Lara lo mejor que pudo y la ayudó a subir las escaleras medio tambaleándose y agarrándose a la pared como si se encontrase en plena montaña rusa.

-¡¡¡¡¡Ayyyy!!!!! ¿Quieres matarme?- La morena se había dado de lleno contra un cuadro nunca mejor situado- Ya lo sabía yo... tu quieres acabar conmigo, con lo buena que yo soy...

-Deja de decir cosas absurdas- Marta se mordía el labio para no reírse directamente delante de ella.- Ven... ya hemos llegado.

La rubia encendió la luz para ayudar a Lara que se sentase en la cama. Se agachó para quitarle las botas de cuero, que la levantaban del suelo unos diez centímetros más de su ya destacada altura, y la ayudó a tumbarse.

-Bueno...- tartamudeó- ahora vengo no te... preocupes... yo...- Se vio interrumpida por un movimiento de Lara que la colocó justamente debajo de ella.

-Tú...- Pegó su nariz a la de Marta mirándola directamente a los ojos.- te quedas.

-Lara... no tienes la menor idea de lo que estas haciendo- Tragó saliva al notar su cuerpo totalmente atrapado por el de la morena.- Has bebido demasiado y no tienes las cosas claras...

Lara pegó sus labios a los de Marta quien inicialmente se resistía dándose cuenta de que lo que allí sucedía era un completo error. La morena la besaba porque no sabía lo que hacía no porque sintiese algo por ella y eso le dolía más de lo que en realidad podía imaginar. Notó como poco a poco iba levantando su camiseta sin ninguna pretensión de separarse de sus labios para permitirle rechistar antes lo que estaba ocurriendo.

-Por favor para... te vas a arrepentir- Lara volvió a besarla pero esta vez la rubia se resistió- en serio, sé que no sientes nada por mi y mañana desearás no haber hecho nada.

-Sé lo que deseo o no... y ahora te deseo a ti.

Lara, quien estaba situada entre sus piernas, empezó a moverse con ese desenfreno que sólo el alcohol y la pasión mezclados pueden lograr. Ambas estaban vestidas, era lo de menos. La actuación por parte de la morena estaba quitándole a Marta la poca capacidad de negación que le quedaba a la vez que notaba tímidos jadeos salir de sus labios que estaba siendo mordidos, lamidos y saboreados por su ahora amante.
Lentamente comenzaron a desprenderse de sus ropas. El deseo consumía a Lara y ese deseo era tan solo el sentir su cuerpo desnudo bajo. La besó, introduciendo su lengua húmeda entre sus labios y provocando un más que notable gemido en la rubia. No podía más, toda ella necesitaba probarla y como si lo hubiese echo cada día su vida bajó sus labios a sus pechos y su mano a su sexo donde los gemidos comenzaban a ser jadeos.

Fue en ese instante cuando el ritmo aumento y a cada acometida Lara notaba una mayor excitación que la llevó a introducir dos dedos dentro de ella mientras un escalofrío que parecía eterno recorrió la espalada de Marta que se había entregado al completo. La morena no se detuvo y dejando un camino por su abdomen entre besos, lametones y leves mordiscos llegó a su intimidad donde unas piernas abiertas la recibieron ya al borde del completo éxtasis. Comenzó su juego de excitación con suaves besos que pronto pasaron a ser algo más cuando con su lengua la recorrió de arriba abajo. Necesitaba escucharla más, necesitaba escuchar gritar a Marta, saber que era suya y solo suya en ese instante. Introdujo su lengua sin dilaciones dentro y un jadeo se fundió en la oscuridad del cuarto, más adentro y sus manos se agarraron a las sábanas, más adentro y los ojos de Marta se cerraron al notar el brutal orgasmo que resultó de los interminables movimientos que Lara realizaba en su interior.

-Para... para- Suplicó sin poder abrir los ojos.

Hizo oídos sordos a sus súplicas y de nuevo se introdujo dentro de ella utilizando esta vez sus dedos y subiendo para ser testigo de cómo a cada acometida Marta no podía sino gemir. Lara agarró la mano de la rubia mostrándole el camino que la llevaría al lugar, a ese lugar donde quería sentirla. Esta vez el juego de la pasión pertenecía a ambas quienes pasaron de un ritmo lento al ya conocido movimiento que las llevaría de nuevo al cenit del deseo y del placer. Lara no pudo más que gritar al notar como todo su cuerpo se consumía en un fuego que quemaba allí donde la piel de Marta la estaba tocando, allí donde Marta tenía sus manos.

Con un suspiro todo cesó y así como todo había empezado, todo se había quedado en silencio. Un silencio donde Lara se quedó recostada sobre Marta que sólo podía mirarla y repetirse mentalmente cien mil veces que al fin había sido suya, aunque no completamente.


Marta se frotó los ojos. Ya había amanecido y el sol se había empeñado en despertarla. Notó un peso sobre ella y se incorporó levemente. "Mierda" se dijo a si misma. Se había acostado. Vinieron a su mente las imágenes de la noche anterior donde casi sin quererlo fue esclava del Amor y el deseo que Lara llegaba a provocarle.

-Tengo que irme.- Cerró los ojos y suspiró.- O Lara me echará de aquí por si misma...

Continuará...


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