Los días de calor junto al mar pronto pasaron, dando lugar a la vuelta a la vida
cotidiana en la gran ciudad. Apenas fueron dos semanas las que estuvimos en el
apartamento pero en mi interior tenía la sensación de que habían pasado siglos desde que
bajé de ese avión.
Mi relación con mis tíos y mis primos había ido considerablemente en aumento, la única
que aun se me resistía era Nat. Habíamos conseguido limar asperezas en el primer día que
llegamos pero luego nuestra relación fue viéndose limitada dando lugar a que solo fuese
un vago espejismo lo que afloró ese día. Lo cierto era que no habíamos vuelto a discutir,
aunque claro, tampoco es que se hubiera dado la oportunidad para ello.
Con Andi fue mas o menos igual, aunque al contrario, a pesar de que ella si que hacia
esfuerzos por acercarse a mi lo cierto es que yo me alejaba de ella. Era una chica
agradable aunque con unos puntos un tanto raritos. Había algo en ella que no sé... pero
me daba yuyu... era como si siempre lo supiese todo...
Los días posteriores a la llegada a la ciudad pasaron entre el papeleo de mi traspaso al
nuevo instituto donde continuaría con mis estudios. Había conseguido que me convalidaran
algunas asignaturas, pero para otras debería de volver a pasar examen.
Y puesto que no me apetecía perder un curso por un par de asignaturas (quien dice un par
dice cinco) decidí que las cursaría junto con las materias del último año. Estaría
difícil que pudiera con todo pero al menos iba a intentarlo.
*****
- Y bien chicas... ¿nerviosas ante vuestro primer día de clases?- preguntó mientras
conducía mas emocionado si cabe mi tío que nosotras por volver a la rutina diaria.
- Uhm, no demasiado- respondí mas para mi misma que para mi tío.
- Un primer día como el de cualquier otro curso- se limitó a responder Nat.
- Uys, que ánimos se respiran en el ambiente -intentó bromear mientras giraba la esquina
y aminoraba la marcha hasta parar frente a un edificio abarrotado de gente joven.-
Bueno, ya llegamos, ¿me dan mis niñas un besito de despedida antes de entrar al cole
con sus amiguitos?
- ¡¡Papá!!
- Jajaja, ok ok... ya veo que cada día queréis menos a este viejo... supongo que tendré
que acostumbrarme a que me rompáis el corazón... aish, c´est la vie... venga, daos prisa
o llegareis tarde a clase, que tengáis suerte chicas.
- Gracias tío- dije mientras salía del coche y miraba al viejo edificio.
- Igualmente papá- le dijo Nat a su padre antes de besarlo en la mejilla y apearse del
coche también.- Bueno, ya estamos aquí, ¿Qué te parece si entramos?- dijo ahora
dirigiéndose a mi.
- Pss... ya que hemos madrugado y hemos llegado hasta aquí... es lo idóneo, ¿no crees?
- Me parece justo- respondió sonriéndome e iniciando la marcha.- ¿Tienes a mano tu
horario?
- Si, espera, lo tengo justo aquí- dije mientras me sacaba un papel doblado del bolsillo
trasero de mi pantalón.
- Genial, veamos que clase tienes... lengua española en el aula 9...-dijo quedándose un
momento pensativa- Pues estas de suerte, te acompaño hasta allá, tengo la misma clase
que tu, es la asignatura que tienes pendiente del curso pasado, ¿no?
- Eso parece.
- Bueno, no te preocupes, sé que la pasaras, tienes cara de chica inteligente.
- Jajaja- no pude evitar reír ante el comentario de mi prima- ¿tu crees?
- Claro... ¿que no ves que tu y yo compartimos genes? A la fuerza tuviste que heredarlo
de mi- dijo mientras se paraba frente a una puerta- Bien, hemos llegado. ¿Lista para
enfrentarte a la jungla?
- Supongo.
- Supones, uyy... je, venga entremos a coger buen sitio en la ultima fila.
Nada mas abrir la puerta el ruido del interior del aula invadió nuestros oídos. Mientras
fuimos avanzando a través de la sala pude oír susurros y voces que aunque me empeñara en
ignorar no podía evitar escuchar gracias a la agudeza de mi oído.
- Mira, Nat llegó... ¿y quién es esa con la que va?
- Por ahí he oído que es su prima o no sé que se quedó huérfana y ahora vive con ellos.
- Pero parece mayor...
- No, en realidad es menor, es de fuera... creo que es alemana...
- Sí, eso explica la altura... es muy guapa...
Giré mis ojos ante la credibilidad que le daban aquellas niñas a sus fiables fuentes
mientras seguía avanzando tras mi prima por el aula hasta llegar a un par de pupitres
vacíos.
- ¿Te parece bien aquí?- Preguntó mirándome expectante.
- Si, aquí está bien- Respondí ausente observando el lugar.
- ¡¡Nat!!- se oyó gritar una voz conocida desde una esquina de la parte delantera del
aula. Era Andi. Estaba rodeada por 3 chicas más con las que parecía estar hablando. No
tardó demasiado en despedirse de ellas y acercarse a nosotras.
- ¡Nic! ¿Que hay? ¡Cuanto tiempo chica! No sabía que estabas en nuestra clase.
- Solo en algunas materias- se apresuró a aclarar Nat.
- Si, solo- cercioré yo.
- Entonces en el resto seguro te toca compartir clase con mi hermano.
- Es cierto- exclamó Nat como recordando- Es un año mayor que nosotras.
- Seguro que en cuanto le veas le reconoces. Es un chico peculiar, de apariencia tímida
y solitaria, seguro sentado por el fondo del aula.
- Recordaré la descripción- le dije a Andi mientras le sonreía.
Poco mas pudo ser dicho pues el profesor hizo de inmediato acto de presencia.
*****
La clase transcurrió con normalidad, la típica presentación del primer día de lo que
sería la materia en sí, el sistema de evaluación y poco más. Treinta minutos bastaron
para que nos viéramos liberados.
- ¿Qué tienes ahora?- me preguntó Nat mientras salíamos del aula y nos sumergíamos de
nuevo en aquellos laberintos que llamaban pasillos.
- Economía, de segundo, en el aula 10.
- Ok, entonces vayamos a la busca y captura.
- No, no te preocupes Nat, ya me las apañaré, además, tenéis vuestra siguiente clase en
apenas cinco minutos.
- ¿Segura?- me cuestionó mirándome fijamente.
- Segurísima- vi la preocupación reflejada en su cara así que le sonreí- Sabré defenderme.
A la hora de la comida os veo.
Ni que decir tiene que anduve dando más vueltas que un trompo por esos malditos pasillos
por lo menos durante cinco minutos, hasta que al fin conseguí dar con el aula 10, o
debiera decir aula 1 ante la ausencia indebida del 0 en la placa.
- ¿Ya te cansaste de dar paseitos por el pasillo?- oí decir a alguien mientras cruzaba
el umbral de la puerta.
Miré a la dueña de tal voz. Era una chica alta, aunque algo menos que yo, rubia de bote
y de tez más bien morena. Sus ojos marrones me miraban entre burlones y desafiantes.
- No, pero gracias por interesarte tanto por la integridad ajena- le respondí entrando
al aula y dejándola con la palabra en la boca.
La escena que me recibió no era muy diferente a la que ya me había recibido en el
anterior aula; chicos sentados sobre las mesas, chismorreos a mi paso, tizas invadiendo
el espacio aéreo...
Centré mi atención en tratar de localizar al chico peculiar, de apariencia tímida y
solitaria seguro sentado por el fondo del aula, a la vez que trataba de esquivar los
avioncitos de papel que esos momentos volaban sobre mi cabeza. "Niños..."
Noté como todo el ruido ambiental cesó de inmediato dando paso a un silencio casi
sepulcral, giré mi cabeza pensando que se trataba de la llegada del profesor pero en
lugar de ello mi mirada chocó con la de la chica de la entrada que ahora venia
acompañada por otro chico moreno y mas alto que ella. Aguanté su mirada unos instantes,
hasta que por fin la chica pareció rendirse y comenzó a hablar con su acompañante.
Continué mi afanosa búsqueda hasta localizar así mi objetivo. Como su hermana bien dijo
estaba sentado solo al fondo del aula, sumergido en la escritura en un viejo cuaderno
de notas. Por su tamaño sentado supuse que no debería de ser muy alto, lo cual como
luego comprobaría era cierto pues lo superaba con creces. Al igual que su hermana era
castaño y de ojos color café, pero a diferencia de ésta él llevaba gafas. Parecía el
típico chico empollón y solitario, vamos, el incomprendido de la clase a juzgar por como
las tizas volaban hacia el desde varios grupitos cercanos.
- ¿Está libre el pupitre de allá?- le pregunté cortésmente.
- Si- respondió tratando apresuradamente de cerrar el cuaderno en el que con tanta
insistencia escribía instantes antes de mi profanación.
- Hola soy Nicole, la prima de Natalia- ante su cara de perplejidad añadí- la amiga de
tu hermana Andi- eso pareció bastar para sacarlo de su ensimismamiento y hacerlo
reaccionar.
- Ahh si, un gusto conocer a la famosa Nicole, mi hermana me ha hablado de ti, soy Iván-
dijo alargando su mano y estrechándola aparatosamente con la mía.
- Espero que cosas buenas- le sonreí bromeando.
- No lo dudes- me sonrió a su vez.
Quedamos un instante en silencio, lo suficiente como para que mis divagaciones sobre a
que tipo de pirado acababa de presentarme hicieran acto de presencia, divagaciones que
no tardaron en esfumarse al sentir la presencia de alguien no grato no solo para mí sino
al parecer también para mi acompañante.
- Vaya, vaya, pero que ven mis ojos, gafitas granulado y miss doy paseitos al pasillo.
- Ya ves, dios los crea y ellos se juntan- dije irónicamente mirando a ella y al chico
que la acompañaba.
- Muy graciosa. ¿Eres la nueva?
- Depende de que nueva hables.
- No te hagas la graciosa y responde.
- Podría ser la nueva, ¿algún problema con ello?
- Por supuesto que ninguno, pero te echaba mas inteligente.
- Así como tu ¿verdad?, pero que pena que no siempre todo lo que se espera se cumpla.
- Ya veo que la altanería viene de genes.
- ¿Segura? Porque que yo sepa tu y yo no compartimos nada.
La chica estaba por responder algo cuando el profesor entró por la puerta.
- Salvada por la campana miss paseitos con título honorífico recién adquirido de payasa,
felicidades, nos veremos a la salida... y dile a tu primita que también va por ella,
porque de esta no se libra ni rezando el rosario al revés- dijo a la vez que me guiñaba
un ojo y volvía a su sitio contoneando exageradamente las caderas a cada paso.
- Tu primer día y ya la has pifiado... enhorabuena, batiste el record... olvida que me
conoces- me dijo Iván a la vez que abría otro cuaderno y esperaba impaciente el dictado
del profesor.
- No puede ser tan malo- me limité a responder indiferente mientras hacia lo mismo que
el.
- Cierto, podría haberte partido la cara aquí mismo, pero mira que piadosa fue que te
dejó la oportunidad de hacerlo a la salida y con un aforo de espectadores menos limitado.
- Hombre de poca fe... sorpréndeme y dime que también hacen apuestas con las peleas...
*****
La hora del almuerzo llegó mas rápido de lo que esperaba. Exceptuando la "cálida"
bienvenida con la que me abrumaban algunos de mis nuevos compañeros de clase, la mañana
podía decirse que había sido buena dentro de lo que cabía, con algunas materias habíamos
empezado ya desde ese primer día y los profesores parecían no defraudar.
Como acordé con Andi y mi prima, Iván y yo nos reunimos con ellas a la hora del almuerzo.
El comedor no podía ser menos que los pasillos y las aulas, así que mejor os evito el
trauma y lo dejo a la imaginación. Nat y Andi nos esperaban sentadas en una mesa, debido
a nuestra tardanza habían comenzado a comer y mejor así, porque después de lo que oyeron,
exceptuando la saliva, no se quedaron con ganas de tragar mucho más.
- ¿Que ha hecho qué?- preguntó por tercera vez aun incrédula y como deseando oír otra
cosa distinta Natalia.
- Pues eso, que aquí tu querida prima nos ha salido contestona- respondió Iván.
- Oye, a ver que va a pasar... que la tipa fue a por mí desde el principio.
- Sí claro, como gracias a dios se te ve presa fácil-dijo Nat girando sus ojos - no
podías estarte calladita, ¿verdad?
- Oye guapa, ¿qué acaso crees que a mi me gusta ir pillando bulla con tó dios o qué?
- Venga chicas, que haya paz, con pelearos no conseguiréis nada.-intentó aplacar los
ánimos Andi.
- Da igual, pero por lo menos me desquito con alguien.
- Pues si te parece a la salida en lugar de un asalto, ya puestas hacemos dos.
- No seas bocazas Nic, que en buena te metiste.
- No sufras, sé cuidarme
- Ya está visto lo bien que te cuidas que no puedes dar ni un paso sin meterte en algún
lío.
- Pues al parecer tú tampoco eres santo de devoción de la tipa, lo cual quizás explica
sus intensas ganas de partirme la cara.
- Chicas, no os pongáis nerviosas... nadie va a partirle la cara a nadie... tranquilizaos
y no os peleéis- de nuevo intentó prevenirnos Andi.
- Eso, guardad fuerzas para la salida- aconsejó Iván mientras tranquilamente partía sus
macarrones con el cuchillo, como si la cosa no fuera con el.
*****
Dicho y hecho, a la hora de la salida Iris nos esperaba en la puerta junto a sus
secuaces y un dilatado público que víctima del chisme había acudido deseoso de ver
sangre.
- Ya pensé que no nos daríais el gusto de recrearnos con vuestra magnífica presencia,
¿asustadas?-espetó Iris nada mas vernos salir por la puerta del instituto.
- ¿Lo estas tu?- le pregunté.
- ¿Debería?
- Entonces ya tu misma respondiste a tu pregunta...-respondí con una sonrisa irónica
colgada en mis labios.
- Eso, tu enciendela mas, que aun no se le ve la mecha...- oí que me decía Nat casi en
un susurro a la vez que me sujetaba del antebrazo.
- Nat, veo que el verano te dejó tan ridícula como siempre, me alegro de que al fin te
decidieras a aceptar también la invitación.
- Mira, si tienes un problema con alguien es conmigo, pero a Nat la dejas en paz,
¿estamos?- intenté salir en su defensa.
- Salió la defensora... ¿qué pasa? ¿Qué tío gilito luego te castiga si su niña va con un
rasguñito?
- Hija de...- soltó Nat antes de que apenas pudiera sujetarla para evitar que hiciera
una tontería de la que se lamentara luego.
- Eso, además de enana, deslenguada... ¿qué tu papito no te dijo que eso está feo?
- Ya está bien niñata... si tienes algún problema lo dices y si no te apartas y nos
dejas pasar.
- ¿Ya te me pones en plan gallito?
- Prefiero pensar que es un plan razonable para todos, pero especialmente para ti.
- ¿Y desde cuándo te preocupas por mi?
- Mira niña, ya me cansé del jueguito, ¿qué no sabes responder nada más que con
preguntas? o te apartas o te aparto.
- Está bien me aparto, pero me quedo con la rubita... es un buen trato, ¿no crees?
- Te apartas o te aparto, no te lo repito más. Te aparto.
La impasividad de la tipa unida a la tensión acumulada en mi cuerpo hizo que actuara
casi de forma automática agarrando a mi prima de un brazo mientras con el otro golpeaba
a la chica que tenia de frente con un gancho en todos los morros. La reacción no se hizo
esperar: sangre por todos lados, un labio roto, clamor popular y primera visita oficial
a la oficina del director.
*****
- Whoo... así que un labio partido... este Ricardo... Veo que te enseñó bien a defenderte-
comentaba mi tío mientras conducía.
A él había sido a quien habían llamado desde la oficina del director para que fuera a
recogernos tras la pelea y muy al contrario de lo que supuse no parecía para nada
molesto con el asunto, mas bien al contrario, era como si encima me aclamara por mi
valentía, la misma valentía que me había costado una semana de expulsión y la apertura
de un expediente.
"Maravilloso Nic, simplemente divino... no podías haber comenzado mejor tu primer día de
clases" me castigaba a mi misma mientras mi tío seguía divagando y comparando la
situación con sus años mozos de instituto. Miré a mi prima sentada a mi lado en el
asiento trasero, miraba por la ventana la calle con aire ausente. A pesar de que nos
habían llevado juntas al despacho del director no habíamos hablado desde lo sucedido.
"Seguro la asustaste... ¡¡burra!! ¡¡Qué eres una burra!! ¿¿Cuéndo aprenderás que las
cosas no se solucionan liándote a hostias con tó el que se te ponga por delante??"
suspiré. "Al menos me queda el consuelo de que ella salió indemne de todo el asunto".
- Recuerdo que el tipo estaba por partirme la cara cuando...- suena un móvil- ¿si?
- Miguel, ¿¿dónde estáis?? Hace más de una hora que deberíais de haber llegado...
- Tranquila Didi, estamos en ello, solo surgió un imprevisto. En menos de 5 minutos
estamos ahí.
- ¿Sucedió algo?
- Luego te cuento cariño, lo siento es que ahora voy al volante.
- Esta bien, no tardéis.
- Si, hasta ahora- dejando el teléfono a un lado- era mamá- dijo a la vez que me sonreía
como bobis por el espejo retrovisor y continuaba con la batallita del año la pera.
*****
- ¿¿Pero viste como voló la tipa?? ¡¡Fue espectacular!! Al fin alguien pone en su sitio
a Iris, ¡¡que se joda!! Se lo tiene bien merecido por todas las putadas que nos ha
gastado en todo este tiempo.
- Jaja, vaya que es cierto que nos saliste deslenguada... ¿y qué pasó en la sala del
director? ¿Os castigaron?
- A mi no pero a Nic... a Nic la expulsaron por una semana y le abrieron un expediente.
- ¡¡No jodas!! ¿Y a Iris?
- ¿¿Tu que crees?? Es la sobrina del director.
- Cabrón.
- ¿Y ahora quién es la deslenguada?
- Eso es que me lo pegaste, como la hermosura.
- Entonces mejor me despego de ti antes que me robes la poca que me queda.
- ¿Y cómo lograste salir indemne de todo el lío?
- Nic se culpó de todo.
- Pero ella no tuvo la culpa... diablos ni tu la tenías... la única que se lo guisó y se
lo comió fue Iris... me pregunto que hubiera pasado si hubiera sido al contrario y
hubierais sido vosotras las escaldadas...
- Hubiera pasado lo mismo... se las habría ingeniado para involucrar a Nic como la
instigadora del asunto... eso es lo que hubiera pasado... Aggg, me da tanta rabia, Nic
no hizo nada para ganarse la losa que le cayó... y encima no pude decir nada para
ayudarla... no se dejó, ¿te lo puedes creer?
- ¿Qué? Un momento... ya me perdí... ¿a qué te refieres con que no se dejó?
- A que desde el principio se culpó de todo... Traté de defenderla ¿pero qué crees? Que
ni colaboraba, al contrario, se echaba mas tierra encima.
- Bueno, ya conoces el código.
- ¡¡A la mierda con el código!! ¡¡A la mierda con todo!!
- Vaya, gracias.
- Lo siento Andi... me enerva, no lo puedo evitar...
- Ya lo sé amiga... ¿has hablado con Nic en casa?
- No, aun no lo he hecho... y me gustaría agradecerle el que después de todo me
defendiera.
- Deberías hacerlo... está claro que la chica tiene carácter... tenía mis dudas pero
ahora ya sé que viene de genes.
- Sin duda lo tiene... debo dejarte Andi, mi hermano quiere ocupar esto un rato.
- Entiendo, nos vemos mañana en clase. Saludos para Nic.
- Yo se los mando, gracias, nos vemos mañana.
Desconecté el Msn, cerré mi sesión en el pc y me dispuse a subir a mi habitación a
hacer lo que hace rato ya debía haber hecho.
*****
Toc toc
- ¿Se puede?- dijo Nat entreabriendo la puerta y metiendo media cabeza a través.
- Claro, te recuerdo que es tu habitación- respondí dejando a un lado el libro en el
que estaba sumergida leyendo.
- Ya lo sé, pero ahora ya no es solo mía- contestó a la vez que me sonreía tímidamente
y se sentaba sobre su cama.
- Aun así, no necesitas pedir permiso.
- ¿Qué lees?
- Hamlet.
- ¿Te gusta Shakespeare?
- No me gusta, me encanta.
- Es curioso, pero nunca lo hubiera imaginado.
Me limité tragarme mi sarcasmo y a sonreírle, evitando así decir algo que rompiera el
calmado ambiente que se respiraba en ese momento.
- Hay tanto que no sé de ti...
- A veces es mejor así, no saber nada de nadie.
- ¿Aun arriesgándote a perder cosas buenas?
- También ganas el no saber las malas.
- ¿Y romper el equilibrio?
- El equilibrio no se rompe. Si no sabes lo bueno, no sabes lo malo. Así de simple.
- ¿Siempre eres así de complicada?
- ¿Siempre haces tantas preguntas?
- Lo siento, es una fea costumbre- me dijo sonriendo tímidamente a la vez que notaba un
pequeño rubor en sus mejillas.
- No tienes por qué disculparte. Todos las tenemos.
- Nic...
- ¿Si?
- Quería agradecerte por lo de esta tarde...- me dijo levantándose de su cama y
sentándose sobre la mía invadiendo peligrosamente mi espacio personal- ... gracias por
defenderme frente a Iris...
- No hace falta que agradezcas nada, aquello era entre ella y yo, no tenía que meterte
en medio.
- Ya, pero no quita que me defendieras aun habiéndome comportado como una cerda contigo
en todo este tiempo.
- No te has comportado como una cerda.
- Si, Nic, te he ignorado... y lo sabes.
- ¿Y? Yo también lo he hecho contigo.
- Pero no es lo mismo.
- ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué yo estoy sola en el mundo? ¿Es eso? ¿Ahora me vas a tener
lástima?- me apresuré a decir a la defensiva.
- No, no es eso... además, sabes que no estas sola.
- ¿Entonces?
- Que debería haber intentado ponerme en tu lugar, tratar de conocerte... no lo hice
porque estaba molesta... molesta porque de pronto te aparecías en nuestras vidas para
cambiarlas...
- Eso yo no lo elegí.
- Ya lo sé... pero te culpaba por ello... yo, lo siento mucho...
- Yo ya he estado aquí, yo ya he vivido esto...
- Entiendo que estés molesta conmigo.
- No estoy molesta contigo, y a decir verdad no te juzgo por ello... si te soy sincera,
si yo hubiera estado en tu lugar, habría sido peor...- le dije a la vez que le sonreía
tratando de quitarle hierro al asunto. Funcionó porque me sonrió a la vez que miraba
hacia el suelo, pareció quedarse un rato pensativa hasta que de pronto oí de nuevo su
voz.
- Si hubiera sido al contrario... ¿me hubieras defendido igual?
- ¿Aun lo dudas?
- Y si hubiera sido al contrario... ¿también te hubieras inculpado?
- Es el código, Nat.
- Pues hay que ir pensando en reeditarlo, porque no pienso permitir que te expulsen de
nuevo.
No pude sino sonreír ante su determinación.
*****
El comedor mostraba su máximo apogeo a las 3 de la tarde, hora en la cual casi todos los
estudiantes tenían su segundo descanso del día. Andaba de camino a reunirme con Andi e
Iván en la misma mesa de siempre cuando Guille se cruzó en mi camino haciendo que
tuviera que hacer malabarismos con mi bandeja para evitar que mis albóndigas nadaran en
zumo de naranja.
- Lo siento.
- No pasa nada- respondí algo nerviosa, no en vano tenía frente a mis narices al tío
mas bueno y popular de todo el insti.
- ¿Te ayudo?
- No, no hace falta... ya puedo yo- le sonreí.
- Como quieras. No sé si te habrás enterado de lo de la fiesta de mañana en la casa de
José...
- Si, algo he oído por ahí- le contesté mientras seguíamos caminando por el pasillo del
comedor hacia donde mis amigos me esperaban expectantes.
- ¿Te gustaría acompañarme?
Me detuve en seco y le miré con cara de no haber entendido bien.
- ¿Acompañarte en el sentido de... yo... tu... salir... fiesta?
- Sí, algo así. ¿Te parece bien que te recoja a las diez?
Parpadeé varias veces antes de responder.
- A las diez estará bien.
- Ok, entonces nos vemos mañana... y cuidado con la bandeja.
- Sí, nos vemos- dije caminando en piloto automático, bandeja por completo olvidada en
mis manos, mientras mis cabeza aún trataba de asimilar si lo sucedido instantes antes
realmente había ocurrido y no era sólo producto de mi alocada imaginación.
- ¿Qué quería Guille? ¿Qué le ha pasado a tu comida?- me empezó a interrogar Andi nada
mas llegar a la mesa.
- Nada importante... solo invitarme a salir con él el sábado- contesté ausente aún
mientras apartaba los fideos de la sopa de las albóndigas y lamía el pan manchado del
caramelo del flan.
- ¿Qué? ¡¡¿¿Qué saldrás con el chico más guapo de todo el insti??!! ¡¡Pero qué te has
fumao!!- gritó escupiendo la sopa de la boca y haciendo que varias cabezas de alrededor se giraran a mirarla.
- Y porque no era nada importante...- comentó Iván mientras hacia a un lado su comida y
comenzaba a devorar el postre.
- Dilo un poco mas fuerte que los de la séptima mesa no se enteraron- dije avergonzada.
- Lo siento, pero es que... buff a mi mejor amiga no todos los dias la invita a salir el
buenorro del insti... ¿Y qué le dijiste? ¿Aceptaste? ¿Qué te pondrás?
- ¿De verdad que tu no eres de la GESTAPO?
- ¡¡Ya!! ¡¡Dime!! ¡¡No me tortures de esta forma tan cruel!!
- Sí, acepté... o al menos lo intenté- dije mientras mordía mi cuchara- Y antes de que
vuelvas a preguntar... no, no sé que me pondré- añadí.
- Se me ocurre que podría dejarte ese conjuntito de cuero de falda y top que...
- No pienso ponerme esa cosa.
- ¿Pero por qué?
- Porque va diciendo a gritos "cómeme"".
- ¿Y? es que es eso lo que se supone que debe de decir.
*****
Estaba viendo la televisión sobre el sofá cuando mi tía llegó junto con mi primo pequeño.
- Hola Nic, ya estamos aquí.
Inmediatamente salté de donde estaba y me dispuse a ayudarla con las bolsas que cargaba.
- Gracias- me agradeció.
- De nada- respondí camino a la cocina, seguida de cerca por Alex que cargaba a duras
penas el paquete de rollos de papel higiénico.
Dejé todo sobre la encimera de la cocina y ya me disponía a darme la vuelta para salir
cuando noté que alguien me tiraba del elástico del pantalón. Bajé mi mirada para
descubrir a mi primo mirándome con ojos suplicantes mientras con un bracito sujetaba el
paquete y con el otro me señalaba hacia arriba.
- Yo quero- me decía.
- ¿Qué quieres?- le pregunté poniéndome a su altura.
- Yo...- trataba de explicarse mirando el paquete y hacia arriba. Seguí su mirada
captando de inmediato lo que quería.
- Ohh- exclamé levantándome para acto seguido cogerlo en brazos y acercarlo a la
encimera donde cuidadosamente colocó el paquete.
- Yap- me dijo sonriente volviéndose hacia a mí.
- Sí, que bien lo hiciste... como los niños grandes- le sonreí a su vez.
- Jeje- rió alegre- Si, yo niño grande- se palmeó en el pecho antes de acercarse a mí y
sorprenderme con un baboso besito en la mejilla.- Gasias.
Aún sorprendida lo dejé en el suelo donde no tardó en salir corriendo hacia el salón
antes de que su madre llegara a la cocina.
- ¿Aún no llegó Nat?- preguntó mientras se ponía a guardar la compra.
- No, pero ya debe de estar al caer- no me dio ni tiempo a acabar cuando la puerta
trasera que daba a la cocina se abrió.
- Hablando de la reina de Roma, por la puerta asoma.
- Hola mamá- dijo besándola- Nic- me saludó con la cabeza.- ¿De que hablabais?- preguntó
soltando la mochila y poniéndose un vaso de agua.
- Nada, que andaba preguntándole a Nic si habías llegado, ¿cómo te fue el día, cariño?
- No estuvo mal. Uhm, mamá... me invitaron a una fiesta mañana por la noche... ¿puedo
ir?
- ¿A una fiesta? ¿Dónde?
- En la casa de José, un chico del insti. Es una fiesta de bienvenida al nuevo curso.
- Oh, vaya. ¿Irá Andi también?
- No, no creo, ya sabes como es su má para esas cosas... además, creo que trabaja...
- Pues es una mujer coherente.
- Ya... ¿pero puedo ir?
- Tendrás que pedirle permiso a tu padre antes, además, ya sabes que este fin de semana
estaremos fuera, es la boda del socio de tu padre, ¿no te acordabas?
- Oh, lo había olvidado completamente...
"¿Cómo que bodorrio? ¿Y cuándo pensaban decirme? ¿Que aquí soy la última mona o que?" el
miedo empezaba a apoderarse de mi mientras observaba en silencio la interacción entre
madre e hija.
- Pero dije que no iría- continuó Nat.
- Ya lo sé, y hablamos de ello, te quedarías en casa de Andi el fin de semana, pero ya
que está aquí Nic te quedas mejor con ella en casa.
"Ahh bueno, así pues si... esto me gusta mas. Un momento... fin de semana, casa, solas,
Nat y yo... me suena a combinación perversa"
*****
- ¡¡Maldita sea papá!! Ya estoy lo suficientemente crecidita como para poder ir a una
fiesta, no me vengas con esas ahora...- dije indignada mientras discutía con mi padre.
Me irritaba que para unas cosas me consideraran mayor y para otras aun me trataran como
la niña que ya no era.
- Si, se nota lo crecidita que estas que mira el escándalo que estas armando, además, ya
dije que no y es no, te quedaras en casa con Nic y que no me entere yo que sales,
¿estamos?
Subí rápidamente las escaleras dispuesta a encerrarme en mi cuarto.
- ¿Estamos?
- ¡¡Si!! ¡¡Estamos!!- grité dando un portazo con la puerta de mi habitación.
*****
Estaba leyendo sobre mi cama cuando Nat entró como un huracán en la habitación. Parecía
como un perro enjaulado dando vueltas de un lado para otro. Había escuchado la discusión
que habían mantenido ella y su padre, no es que fuera una cotilla solo que me había sido
imposible ignorarla por el decibelio que le habían puesto desde el principio.
- Es increíble... increíble...- decía mientras seguía dando vueltas y moviéndose mas que
una pulga con hipo- ¡¡maldita sea!!- exclamó sentándose sobre la cama y pareciendo
calmarse.
- ¿Tu padre también era peor que cancerbero?- preguntó de repente.
- Un poco, tirando a mucho mas que el tuyo.
- Buff, y yo que pensaba que el mío era especial.
- Herencia, supongo.
- Pos va a ser que si... Llamaré a Andi para decirle que no voy a la fiesta- dijo
mientras agarraba su móvil.
- Creí que ella no iba.
- Y no va, solo que mejor bajarla de la nube ahora y que no se me emocione tanto... esta
niña es capaz de no dormir de la intriga en todo el fin de semana.- afirmó mientras
marcaba el número.
- ¿Si?
- Andi...
- ¡¡Si Nat!! ¿Quieres el conjunto de falda y top?
- No, no te llamo para eso... en realidad es para decirte todo lo contrario... no voy,
mi padre se ha emperrado en no dejarme salir por lo de que no están en casa en el fin de
semana.
- ¡¡No jodas!! ¡¡Arrástrate!! ¡¡Suplica!!
- Con mi pá no funciona.
- ¡¡Pues me arrastro yo!!
- Ya, payasa, no hay nada que hacer... adiós al sueño...
- Pero no te puedes rendir así... ¡¡Nat!! ¡¡Reacciona!! ¡¡Es el chico mas popular del
insti!!
- Ya... ¿pero qué puedo hacer si estoy encerrada en el castillo?
- Si, pero sola, nadie tiene porque saber...
- Sabes que no es así exactamente.
- Pero es buena tía... alguien que respeta el código no se chivará... ¡¡vamos Nat!!
¡¡No es la primera ni será la última vez que incumplas las normas!! Además, si lo haces
bien ella tampoco tiene porque enterarse, así evitas ponerla en el compromiso de que
mienta por ti...
- No sé Andi, demasiadas meteduras de pata ya.
- Si, pero mas vale pájaro en mano que ciento volando, lo cual no tienes que tomarlo
en el sentido literal, ¿eh?
- Jaja, ok, lo pensaré.
- Vale, que sepas que espero impaciente tu respuesta, nos vemos.
- Nos vemos- colgó.
No había podido evitar escuchar a mi prima mientras hablaba con su amiga por teléfono.
Puede que no hubiera escuchado lo que se oía al otro lado de la línea pero no era
imbécil, aquí se cocía algo... algo que no tardaría en descubrir.
Continuará...