- ¡¡Nicole!!- gritó de nuevo Miguel, aunque esta vez mas fuerte, mientras seguía
haciendo aspavientos con el cartel que tenía entre las manos.
Y la respuesta no se hizo esperar... santa Nicole debía de ser muy popular en Inglaterra
porque al menos 8 chicas en la sala dirigieron sus miradas en ese momento hacia mi
padre.
- ¡¡Noo!! ¡¡No vosotras Nicoles!! ¡¡Esa Nicole!!- dijo ahora señalando a su supuesta
sobrina, la cual lo miraba con una mezcla de miedo e incredulidad ante el espectáculo
de llegada.
- ¿¿Por qué eres Nicole Vizza, no??- preguntó para cerciorarse mientras le plantaba a
su vez el cartel en los morros a la pobre chica.
La chica asintió suavemente con su cabeza, intentando apartarse el cartel de la cara,
aun sin palabras ante la clamorosa bienvenida que le estaban ofreciendo.
- ¡¡Hola Nicole!! ¡¡Woohh!! Donde quedó aquella niña que apenas levantaba un palmo del
suelo la última vez que la vi... estás... estás... ¡¡estás grandee!!
Aplaudí mentalmente el recibimiento de mi padre... tan de el... "Genial papá... ¡¡vivan
las primeras impresiones!!"
- Me alegro de volver a verte... sé que las circunstancias no son las mejores pero de
corazón que me alegro de que estés aquí con nosotros.
Baste decir que la cara de la chica era todo un poema. Suficiente para que mi padre
creyendo que la chica no le entendía hiciera gala de su magnífico conocimiento en
idiomas.
- ¿Ar yu pikin espanis?- chapapurreó vocalizando exageradamente y hablando en un tono
una octava mas elevado de lo normal.
"Eso papi, que se note que eres de mundo" pensé para mi misma mientras observaba con
vergüenza ajena tan entrañable escena.
Eso pareció bastar para sacar a la chica de su ensimismamiento y arrancarle una sonora
carcajada.
- Si, hablo español. ¿Tío Miguel?- al fin respondió una suave y aterciopelada voz.
- ¡¡El mismo!! ¡¡Dame un abrazo cariño!!- la chica obedeció dando y recibiendo a su vez
un estrecho abrazo por parte de su tío- Nicole, déjame te presento a la tropa. Ella es
mi esposa Diana, ¿¿te acuerdas de ella?? Te encantaban sus postres.
- No recuerdo demasiado, era algo pequeña. Pero estoy segura que apenas pruebe uno
seguro que recuerdo- Nic sonrió a su tía a la vez que la abrazaba y la besaba- Me alegro
de verla de nuevo, ha pasado algo de tiempo desde la última vez.
- Si, la verdad es que un poco... me alegro de que al fin estés con nosotros... siento
mucho lo que le ocurrió a tu padre, era un buen hombre.
- Si, lo era.- respondió apenada.
- Bueno, sigamos con las presentaciones. Esta chica tan guapa es tu prima Natalia, y de
ella si que deberías acordarte señorita, que buenos tirones de pelo os dabais de
pequeñas por las barbies.
Nicole volvió a sonreír, pero esta vez en mi dirección. Estuvo un breve instante así,
mirándome con una sonrisa asomando a sus labios, como si mentalmente estuviera
reviviendo en su cabeza aquellos momentos de gloria en los que me arrancaba mechones
completos de mi preciosa melena rubia, hasta que por fin pareció reaccionar y se acercó
a mí para besarme la mejilla. Todo ocurrió en un breve instante, pero mi sensación fue
que duró toda una eternidad. Un cúmulo de sensaciones se apoderaron de mí en ese
preciso momento. Todo pareció ralentizarse a mi alrededor... fui capaz de sentir todo...
desde el calor de su cuerpo, al agradable olor de su perfume, pasando por su calido
aliento en mi mejilla y el suave roce de sus labios.
Tras besarme volvió a sonreírme de nuevo antes de mirar hacia la dirección donde estaba
el sapo y a quien en ese momento mi padre le estaba presentando.
"Que buena presentación Nat... ¡¡te luciste!! Para la próxima vez que se te acerque ya
de paso te tiras a sus brazos... si es que hija, eres mas simple que el mecanismo de un
chupete" me reclamaba mientras intentaba serenar el latido de mi corazón y hacía
esfuerzos sobrehumanos por mantenerme sobre mis pies y no sobre mi espalda. "¡¡Diablos!!
¿¿De dónde ha venido todo eso?? ¿¿Que me ocurre??... Va a ser que no merendé... Sip, va
a ser eso, un ataque momentáneo de hipoglucemia" trataba de autoconvencerme.
- Este muchachote de aquí es tu primo Daniel, recuerda no dejarle a cargo nunca de tu
comida, puede volar a su estomago- bromeó mi padre.
- ¡¡Papá!!- intentó defenderse el sapo.
- Y este es el hombrecito de la casa, el pequeño Alex... Alex saluda a la prima.- Y Alex
comenzó a mover su manita mientras escondía su carita en el hombro de su madre.
Nicole volvió a sonreír nuevamente y se acercó para plantar otro beso en la mejilla
ahora de mi hermano pequeño a la vez que él mismo giró su cabecita y puso otro besito,
aunque este mas baboso, en su mejilla.
- Jeje, que tierno- rió Nic mientras se limpiaba como podía las babas que aun le
colgaban de la cara.
- Si, creo que le gustas- respondió mi madre.
- Y bueno, creo que ya es hora de agarrar los trastos e ir moviéndonos de aquí... ¿no
tenéis hambre?- preguntó mi padre mientras agarraba el equipaje de Nicole.
*****
"Bueno, ya está. Después de todo parece que no ha resultado tan mal el primer contacto.
Reconozcámoslo, se ven un poco raritos pero sin duda son buena gente. Quieras o no al
menos compensa... no sé, quizás después de todo no sea un mal año... solo necesito
amoldarme a convivir con 5 desconocidos, un hámster, una tortuga, tres peces y un perro...
Lo del hámster, la tortuga y los peces ya medio va, lo del perro me tomará su tiempo y
en cuanto a los 5 desconocidos... mejor no meto gafe y no adelanto acontecimientos.
Suspiré mientras miraba al techo blanco impoluto."
"Noté la presencia de alguien entrando en la habitación, me giré y allí estaba mi prima
Nat con un bonito pijama de ositos amorosos, disponiéndose a tomar sitio en la otra cama.
No pude evitar sonreír ante la visión, algo que al parecer no le hizo demasiada gracia
a ella."
- ¿Que? ¿Que te parece tan gracioso?- dijo mientras miraba a su alrededor.
- Nada, solo sonreía... ¿qué no puedo hacerlo?- le respondí bastante a la defensiva y
con un tono mas fuerte del que hubiera deseado, la verdad es que no quería pelear con
ella ya en mi primer día allí, pero si esa niña quería guerra sin duda la tendría.
- Por supuesto, pero al menos digo yo que podrías compartir tremenda felicidad.
- Buenas noches Natalia- dije mientras apagaba la luz y dejaba a un lado la rabia que
iba creciendo rápidamente en mí. "Pero que demonios se piensa esta niñata egocéntrica,
como si yo no tuviera otra cosa que hacer que andar contándole el porque de mis actos".
- ¡¡Oyee!! ¿¿Quien te crees que eres para dejarme con la palabra en la boca??- reclamó
de nuevo a la vez que encendía la luz y me miraba con aire desafiante.
- Mira, lo siento mucho, pero hoy he tenido un día bastante duro y estoy demasiado
cansada como para discutir con niñas egocéntricas y sabelotodo, así que por favor, si
gustas, me encantaría poder dormir- y apagué de nuevo la luz, la cual no tardó
demasiado en volverse a encender.
- ¿Niñas egocéntricas y sabelotodo?... ¿tratas de decirme algo niñata?
- Si, trato de decirte que me dejes de una puñetera vez dormir tranquila, ¿¿estamos??-
volví a espetar mientras apagaba por tercera vez la luz, la misma que por tercera vez
volvió a encenderse.
- No, no estamos- contestó de nuevo, a la vez que se levantaba para dirigirse hacia el
armario de donde sacó algo. Parecía una especie de diario, pues inmediatamente que lo
sacó se puso a escribir en el despertando mi mas curiosa curiosidad.
No tardó demasiado en anotar lo que se suponía debiera de anotar, solo cuando acabó y lo
guardó me miró de nuevo a los ojos para decirme- ya si estamos.- y apagó la luz,
sumiéndome en la profunda oscuridad de la noche y de mis pensamientos.
*****
"Niñata maleducada... ¿que en Inglaterra no le enseñaron modales o qué?... ¿¿pero qué
demonios se cree?? Si acaba de llegar y ya se cree la reina de Saba, ¿de aquí a un año
esto que será?" nada mas apagar la luz mis pensamientos hicieron acto de presencia.
Estaba indignada, esta tipa acababa de aparecerse en nuestras vidas, y ya se creía la
mandamás solo porque venia de fuera "no, no, niñita, si quieres algo tendrás que
currártelo como todos, nadie te va a dar nada mascado solo por lastima de que estés
solita en este mundo".
"Demonios Nat, no seas tan cruel, ¿has tratado de ponerte acaso en su lugar?... acaba
de perder a su padre, está en un país extranjero, con la familia Adams como parientes
mas cercanos... un poquito de por favor que la niña lo sufre en silencio..." mi otro yo
de repente salía a escena en el papel de abogado del diablo. Y lo cierto es que por
mucho que tratara de buscarle excusas, por una vez tenia razón, por muy indignada que
estuviera, por muy molesta... debía de tratar antes de juzgarla intentar verlo todo
desde sus ojos.
"Sí, mañana me disculparé..." decidí al fin en un suspiro "... aunque por supuesto
después de que ella lo haga antes."
*****
- Y bien Nic, ¿que tal tu primera noche? ¿Dormiste bien? ¿O la princesita te estuvo
dando palique hasta altas horas de la noche?- me preguntó mi tío mientras ponía media
tarrina de mantequilla sobre su tostada.
- No tío, dormí genial.- respondí asombrada mientras veía como además de la mantequilla
añadía ¾ del bote de mermelada de fresa en un lado y otros ¾ del bote de ciruela en el
otro.
- No hay nada mejor para la circulación matutina- añadió mientras señalaba su manjar
antes de llevarlo a la boca.
- ¡¡Tostadas!! ¡¡Tostadas!!- apareció gritando y como salido de la nada Dani, a la vez
que ocupaba su lugar en una mesa cargada hasta los topes de todo tipo de alimentos.
"Está claro que esta gente no es normal... seguro son caníbales cuyo plan es cebarme
para después echarme a la olla de la sopa".
- Que se dice Dani...
- ¡¡Buenos días!! Y tan buenos...- dijo mientras se relamía ante la esplendorosa visión.
- Dani, al desayuno no le van a salir patas- volvió a reprender Diana a su hijo ante la
voracidad de este- Buenos días Nicole, ¿has dormido bien?- Preguntó dirigiéndose ahora
hacia mi mientras colocaba al pequeño Alex sobre la silla.
- Si tía, dormí bien, gracias.
- Buenos días...- se oyó una pastosa y adormilada voz desde el marco de la puerta. Miré
y allí estaba ella, el motivo de mi insomnio con el pelo alborotado... porque las bellas
durmientes también roncan y se despeinan, ¿o que creíais?
- Nat, ya que estas de pié, por favor, ve a la cocina y tráete la bandeja que queda.
- Si mamá- bostezó mientras se dirigía hacia el lugar ordenado para acto seguido
aparecer con una bandeja cargada también hasta los topes, pero esta vez de churros-
Buen provecho- dijo una vez se había colocado en su sitio, comenzando también así su
particular lucha con la primera comida diaria.
- Bueno chicos, ya que estamos todos en la mesa os digo que en algo así como 2 horas
salimos para el apartamento de la playa a pasar unos días allá.
- ¿Qué?- Nat casi escupe la tostada que masticaba en ese momento- Pero papá, ayer
dijiste que no iríamos hasta pasado mañana. Ya tenía planes para hoy.
- Pues lo siento señorita, pero tendrá usted que cancelarlos porque ya está decidido,
salimos en menos de 2 horas.
Nat siguió comiendo su tostada bastante mosqueada con la dirección que llevaban los
planes, pero se limitó a eso, solo a comer sabiendo que por mucho que intentara
discutir su batalla estaba perdida.
- Cariño, sabemos que ya tenías planes con Andi... pero ya las cosas han salido así...
si quieres llámala y dile que puede venirse a pasar unos días al apartamento de la playa
con nosotros.
"Éramos pocos y parió la abuela" no pude evitar pensar mientras seguía centrada en mi
desayuno y dejaba al mundo correr".
*****
Después de 2 horas de atasco para un trayecto de 30 minutos y 3 paradas en la gasolinera
al final llegamos al apartamento de la playa.
La salida del monovolumen debió de ser todo un espectáculo de pasarela para los
transeúntes que en es momento pasaban por la calle a juzgar por lo que fueron sus caras.
El apartamento tampoco es que fuera muy grande, apenas 3 habitaciones, un baño y un
salón con barra americana que conectaba con la cocina. Vamos, una caja de cerillas pero
con un poquito de más glamour. Una vez acoplados y ordenados todos los bártulos nos
pusimos los bañadores y nos dispusimos a ir a la playa.
Apenas dos manzanas mas abajo la arena dorada y el cálido mar se abría paso ante seis
pares de escandilados ojos.
- Bien chicos, ¡¡llegamos!! Apalancaos donde podáis que mamá y yo iremos a pillar sitio
con sombra en el chiringuito. Nos vemos en un rato. Comportaos.
Dicho y hecho, Miguel, Alex y Diana no tardaron en desaparecer dejándonos allí, solos
ante el peligro, en medio de esa playa abarrotada de gente.
Viendo que Nicole y Andi colocaban sus toallas, me dispuse a hacer lo mismo, mientras
por el rabillo del ojo observaba como Dani trataba infructuosamente de clavar el pincho
de la sombrilla en la arena. "Normal que no pueda... este niño necesita gafas... ¿es que
no ve que estamos sobre un pedrusco?" Cinco minutos bastaron para que el chico se
rindiera en su intento desesperado y sustituyera tan laboriosa entrega por un
refrescante baño en el salado charco.
- Metete todo lo adentro que puedas. Que no pienso ir a buscarte- exclamó Nat en cuanto
vio que su hermano se dirigía hacia el mar.
- Muy graciosa...- oí decir a Dani antes de verlo desaparecer entre la multitud de
sombrillas.
*****
- Has estado muy callada durante todo el camino. Nat, ¿hay algo que no me hayas contado?
- ¿Eh? No, nada... no te preocupes Andi... es solo que aun ando medio dormida.
- Bueno...
- ¿No me crees?
- Si, claro, ¿acaso no debería de hacerlo?- Me cuestionó mirándome inquisitivamente.
- Anoche tuve un pequeño altercado con Nic- dije tan rápido que ni siquiera estaba
segura de que Andi hubiese sido capaz de entenderlo.
- Cuando dices que tuviste un pequeño altercado con Nic, ¿a qué te refieres exactamente?
- A que anoche discutimos.
- Agghh... ya sabia yo que algo había pasado, ¿es por eso que no os dirigís la palabra?
- No... para serte sincera tampoco es que nos la hubiéramos dirigido demasiado antes de
la discusión.
- Tratas de decirme que por una mísera vez que habéis hablado... ¿lo habéis empleado
para discutir?
Traté de mirar a todos lados excepto a la cara de mi amiga antes de darle una respuesta.
-Si, algo así- confesé al fin más que avergonzada.
-Nat, Nat... que voy a hacer contigo... Pero te daré un consejo, tal vez debería usted
de dejar por un momento a un lado su orgullo y tratar de acercarse a ella para pedirle
disculpas.
- Es necesario, ¿verdad?
- Pues teniendo en cuenta que como mínimo tendrás que vivir un año con ella bajo el
mismo techo... me temo que si que es necesario.
- Gracias conciencia- dije mientras me levantaba de donde estaba sentada y me dirigía
hacia donde estaba mi prima poniéndose crema.
- Fue un placer- fue lo último que oí decir a mi amiga antes de alejarme de su lado.
*****
Ya que Natalia y Andi iban a su bola, yo decidí ir también a la mía. Apenas habíamos
cruzado palabra desde lo sucedido anoche, aunque tampoco es que antes de que sucediera
hubiéramos cruzado muchas. Tan solo había hablado para dirigirse a mi cuando me
presentó a su amiga Andi. Al parecer eran amigas desde la infancia. Parecía una chica
simpática y agradable, todo lo contrario que mi prima.
"Como papá diría, no la juzgues y la crucifiques ya... aun no la conoces bien..." me
recordé.
Decidí matar el rato poniéndome protector solar por todo el cuerpo, tampoco es que lo
necesitara para evitar quemarme, pues a pesar del poco sol de Londres siempre tuve la
suerte de tener un tono tostado en mi piel. "Cosas de genes supongo".
Mientras me ponía la crema no pude evitar mirar hacia donde estaban tumbadas mi prima y
su amiga que no paraban de reír tontamente cada vez que algún chico pasaba por su lado.
"La edad del pavo, como no". Mi prima al contrario que yo tenía una piel muy clara. Con
el cabello nos pasaba igual, mientras ella lo tenía rubio yo era morena. "Seguramente
nuestros genes compartidos se fueron de cañas una noche, pillaron una cogorza y no
regresaron. Si, es una teoría razonable, con el suficiente peso para sostenerse por si
misma sin evidencia empírica" seguí divagando mientras seguía poniéndome potingue.
- Ey Nic, ¿cuando acabes me la pasas?- me interrumpió en mitad del ritual mi prima a la
vez que se sentaba a mi lado en la toalla.
- Si, claro.- respondí pasándole el bote.
- Gracias.
Me puse mis gafas de sol mientras de reojo observaba como se ponía la potingue también
ella por todos lados.
- Se está bien aquí, ¿verdad?- dijo mientras seguía concentrada en tan ardua labor.
- Si, aunque para mi gusto sobra gente- comenté con tono malhumorado mientras por
tercera vez seguida limpiaba mi lado de la toalla de arena y miraba con mirada asesina
al crío que jugaba haciendo castillitos un metro más adelante nuestro.
- Lo siento, ya me marcho- la oí decir en apenas un susurro.
- ¡¡No!! No es necesario yo... no me estaba refiriendo a ti...- traté de disculparme
torpemente.
- Esta bien... solo quería disculparme por lo de anoche... la verdad es que no estuve
demasiado fina. Lo siento mucho.
- No te disculpes, no fuiste solo tu... un tango es para dos... yo también lo siento. Me
hubiera gustado empezar con mejor pie contigo.
- Y a mi... ojalá pudiera volver atrás en el tiempo...
- Pues ya que está algo dificilillo eso... solo hagamos borrón y cuenta nueva, ¿te
parece?
- Me parece- dijo mientras me sonreía por segunda vez desde que nos conocíamos.
Continuará...