ADVERTENCIA: Esta es subtexter.
DEDICATORIA: Para David, por ser la caña de persona, sobre todo con... ¿como era? Adolf... no, no, ¡ah! Alfonso. Y para Ines, xk es una amiga a la que no podría querer mas ni aunque viviese a menos kilómetros.

Para críticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a:
lady_bardo@hotmail.com


ENTRE SECRETOS, UNA PELICULA
Y ENTRE SILENCIOS... UN AMOR

Lady_Bardo

Tercera parte

No había escena más hermosa que la que se desarrollaba frente a fantasma: Mientras Ren calmaba a Lucy habían caído dormidas y en una postura realmente dulce: Reneé estaba tumbada a lo largo del sofá y sobre ella y entre sus piernas Lucy, apoyando su cabeza y su espalda sobre el hombro y el estómago de Reneé respectivamente.
La fantasma decidió que definitivamente mostraría a aquellas mujeres que eran correspondidas entre sí. Preparando sus mquiavélicos planes se encontraba cuando Lucy abrió los ojos, primero bruscamente como confundida y después máas despacio. Se hizo consciente de donde y en que brazos estaba y sonrió tontamente, haciendo carcajearse a la fantasma. No importaba la fuerza de su risa, nadie la oía. Volvió a observar a Lucy. Se acomodaba con todo el descaro del mundo entre los brazos de Ren. La fantasma descendió del aire y observó la escena más de cerca. Eran una pareja, solo faltaba que se diesen cuenta, pero lo eran, faltaban los besos, pero lo eran y se querían y trataban como tal, como una pareja. ¡Cegatas!
Notó entonces que Lucy se inquietaba. Seguramente estaba notando su fantasmal presencia. La fantasma comenzaba a pensar que algunas personas ultra sensibles eran capaces de intuirla y sentir su presencia. Se alejó de la actriz, pero esta estaba inquieta, algo alterada. Salió de entre los protectores brazos de Reneé, se puso en pie, se colocó la ropa y se giró hacia la actriz rubia. Un escalofrío la recorrió hasta la boca, donde la hizo sonreir. Allí, dormida, tranquila y silenciosa parecía un angel. Suspiró hondo, con la cara de tonta que se le había quedado era de agradecer que su mejor amiga estuviese durmiendo. Volvió a la realidad. Quizás era mejor llevarla a la habitación... de invitados, no a la suya. Se acercó hasta el sofá y paso sus manos por debajo de su cuerpo. La notó templada, con un agradable calor que hacía pocos instantes habían compartido. Cerró los ojos y suspiró. Querer a quien no te quiere y tener a esa persona siempre junto a ti, no es facil y Lucy lo tenía bien sabido. La levantó suavemente. Aun en sueños Reneé instintivamente rodeó su cuello y apoyó la cabeza en el hombro de Lucy, como momentos antes hiciese la morena antes de despertarse. Lucy besó su frente y Ren sonrió.
La fantasma llegó a creer, mientras Lucy subía a Ren por las escaleras, que ambas estaban conscientes y despiertas, pero que disimulaban para aprovechar la situación. Se acercó más a Ren, quería comprobar si realmente estaba dormida. Flotando en el aire, junto a Lucy, atravesó con la suya la mano de Reneé. A esta le invadió un potente escalofrío, pero apenas emitió un leve quejido y siguió durmiendo. Lucy observó el comportamiento de su amiga, notó una presencia junto a ella, se puso nerviosa y al mínimo movimiento de Reneé perdió el equilibrio con su amiga aun en brazos. La fantasma corrió a parar el golpe, pero no vió otra forma de ayudar que colocándose bajo Reneé. Cuando notó todo el peso de las dos actrices sobre ella aguantó como pudo mientras iba notando como poco a poco ella traspasaba las escaleras e iba hacia abajo.
Lucy no daba credito a lo que veían sus ojos. No habían chocado y de hecho era como si se fuesen acercando poco a poco al suelo. Pestañeo varias veces, atónita. Ya había alcanzado el suelo.
Mientras la fantasma atravesaba las escaleras alucinando al observarse dentro de ellas, se impulsó hacia arriba con velocidad, saliendo de entre las maderas. Volvía a tener a la pareja frente a a ella, pero ahora las cosas habían cambiado. Ren finalmente se había despertado, pero continuaba entre los brazos de Lucy y rodeando el cuello de la morena. Sus rostros se encontraban cerca, tanto que la una podría pestañear por la otra. Pero de hecho no pestañeaban, mantenían sus ojos en los de la otra, con una linda mirada que quería decir mucho, pero no alcanzaba a decir nada.
La fantasma decidió que ya era suficiente. Volvió a introducirse en las escaleras y reapareció tras la cabeza de Ren. Aun seguían tan solo mirándose. Era desquiciante. Fantasma tenía al fin su oportunidad para unirlas y no la iba a dejar escaparse. La iba a agarrar. Y asi fue. Agarró su cabeza y la elevó hasta alcanzar la de Lucy. Realmente ella elevó el rostro, pero Reneé lo encaminó concienzudamente a los labios de Lucy. Y se produjo lo que llevaba siendo retrasado ya mucho tiempo. Un dulce y ligero beso, tierno y con los sentimientos de la mirada. Pero ademas de breve fue simple: apenas la improvisada presión de unos labios sobre otros.

Reneé roja y avergnzada se separó de Lucy y se puso en pie sin tan siquiera mirarla. Dirigió los ojos al suelo mirando por él, inquieta, antes de girarse y dar la espalda a Lucy, como si buscase algo. Fuese lo que fuese dejó de buscar cuando notó una mano en su hombro.
Se giró suspirando y con los ojos cerrados. Cuando los abrió, dos lágrimas se derramaron antes de evaporarse en sus rojizas y ardientes mejillas. Y sin embargo, aun con los ojos abiertos, no pudo ver nada. Lucy la había embestido, su rostro se había acercado y los labios se amoldaban y jugueteaban con los suyos en una auténtica pelea. En ese beso no había dulzura, sino solo pasión y quizás desenfrenada. Lucy invadió su boca con su lengua y permitió que Ren hiciese lo mismo.
Mordisqueando su labio inferior la apoyó contra la pared, mientras entrelazaba su mano izquierda con su derecha y viceversa. Se pegó a Reneé, se amoldó a su cuerpo y continuó con sus desarraigados y rápidos besos. Entonces su boca se deslizó por su barbilla y perfiló su mandíbula antes de comenzar a deborar lenta y cruelmente el cuello de su amiga. Esta se encontraba preocupada, esa no era su Lucy, ella siempre era el ser más dulce de la faz de la tierra y en ese momento parecía desbocada,
Era cierto que el simple hecho de ser consciente de que era su Lucy quien la besaba la hacía estallar de alegría, pero la quería a ella por entero, no a la versión "furiosa por culpa de Rob".

"Lucy" gimió. Esta depositó otro beso en la base de su cuello y otro lento y torturador en sus labios.

"¿Qué?"

"Tengo que irme a casa".

"¿Qué?" insistió.

Reneé acarició su cara. "Ésta no eres tú, eres lo que la furia hacia Tapert te hace sentir" susurró. "No quiero ser un desahogo" añadió girándose dispuesta a irse.

"Ren, no. Espera, por favor" rogó agarrando su mano mientras esta se dirigía a bajar las escaleras.

"Lucy, no soy capaz de decirte lo que ha significado esto para mi, por miedo a exponerme demasiado y porque además no sé que es lo que ha ocurrido realmente. Pero sea lo que sea, este no es un buen momento para aclararlo. Mañana hablamos, ¿sí?" pidió dándola un cariñoso apretón con su mano, antes de soltarse y comenzar a bajar.

"No, yo..." ¿yo? Ella no era lo importante en ese momento. "¡Ren!" gritó. La actriz apenas giró el rostro hacia ella, cuando se oyó el llanto de un bebé.

"Adios" se despidió. Lucy no sabía que hacer. Oía a Julius llorar y veía como el amor de su vida se marchaba.

"Ren, tu no eres mi desahogo, eres mi vida" siseó de manera casi inaudible.

Fantasma no quería que eso quedara así. Cogió carrerilla para empujar a Lucy, a fin de darla el impulso que necesitaba para ir tras su amiga. Si era necesario ella calmaría a Julius. Sabía que podía.
Pero estaba muy cansada por el esfuerzo hecho al levantar a Reneé, asi que unicamente logró darle un levísimo empujón, antes de atravesarla por completo. Lucy se sobrecogió por la sensación, antes de empezar a mirar a todas partes.

"Joder, espero que sean alucinaciones, porque como realmente haya un maldito espíritu o cualquier mierda de esas, yo..." resopló furiosa, antes de golpear la pared con su puño. El llanto de Julius aumentó. "Ya voy, cariño" siseó más calmada, pero alarmada por haberlo desatendido.
Aun asi Fantasma la oyó susurrar mientras se acercaba a la cuna. "Lo he estropeado todo, lo he estropeado". Después tuvo a Julius en sus brazos y se dejó invadir por la serenidad y paz que traen consigo los bebes. Aun así y a pesar de la oscuridad, pudo observar que los ojos de Lucy brillaban con más fuerza que nunca ¿Estarían quizás reteniendo un torrente de lágrimas?
Lucy era una persona extrovertida, confiada y muy cariñosa, pero sabía ser fuerte y en ese momento lo estaba siendo y no iba a mostrar con facilidad sus sentimientos.
Creyó más útil ir a ver a Reneé.
Pero más útil, ¿para qué? ¿Para cotillear? Se estaba entromentiendo en sus vida como quería, ¿actuaba correctamente? Hizo desaparecer la moralidad de sus pensamientos, como apagando un interruptor y partió hacia el hogar de la otra actriz.
Cuando llegó la encontró dormida. Pero Reneé era mucho más sensible que Lucy y no tenía su resistencia: no tuvo que acercarse a tocar su almohada, de lejos se distinguía húmeda. Estaba mojada con el amargo sabor de las saladas lágrimas del que podría ser un dulce amor.
Fantasma decidió permanecer allí el resto de la noche.


Se sabía el horario de las actividades de memoria. Se estaban rodando las escenas en interiores, asi que cada mañana a las 10 se las esperaba en los estudios.
Sin embargo Reneé tenía algo en mente, pues esa mañana su despertador sonó a las 7.30. Y según entonó su popular canto de "Bib-pip, bib-pip", la actriz salió de entre las sábanas sin su pereza acostumbrada, sino con una decisión increible que se veía rara al mezclarse con su actitud zombie. Mientras se duchaba, se vestía y desayunaba mantenía la mirada firme y dura, pero por lo demas parecía haber puesto el piloto automático.
Pero Fantasma observó que no solo la hora era inusual. Tambien lo era su mochila: su guión, su móvil, sus notas, sus llaves, su monedero y dos grabadoras.
Cuando subió al coche respiró hondo y suspiró. Fantasma pensó que quizás pasaría por casa de Lucy antes de ir a rodar, pero no iba en la dirección adecuada. Manejaba el volante dirigiéndose a los estudios. La miró a la cara, buscando el por qué de todo aquello, pero no pudo mas que comprobar que volvía a ser ella y no el robot decidido y automatzado. Eso la tranqulizó.
Reneé tamborileaba los dedos sobre el volante mientras tararareaba una canción. Fantasma decidió probar aquellas grabadoras. Alcanzó una de ellas dentro de la bolsa y comenzó a grabar, inmortalizando su tarareo... hasta que volvió a grabar encima. Paró la cinta y volvió a su principio. Sonrió. Una y otra vez grabo y regrabó los sonidos de la actriz. Se estaba divirtiendo. Pero se le acababa el chollo, pues llegaban a los estudios. Observó el gesto de Ren. Iba a decir algo, seguramente una observación para sí misma. Perfecto, aquella vez grabaría palabras y no una canción. Le dió a Rec cuando la actriz pronuncio en tono algo gutural y triste:

"No sé si tengo tu amor, Lucy. No entedí lo de anoche, pero si entiendo algo: sin tu amistad si que no puedo vivir. Asi que voy a hacer todo lo posible por mantenerla, sobretodo si eso supone descubrir al cabrón de Tapert" sonrió. Fantasma dió a Stop. Excelente declaración. ¿Podría utilizarla más adelante? Pero lo que era más importante, ¿en adelante, qué quería hacer Reneé con Rob?

Iba pensando hipótesis mientras acompañaba, sin que ella fuese consciente, a Reneé, hasta los estudios. Iba con un paso normal, tranquila, relajada. Comprobó que las dos grabadoras tenían cinta suficiente para ¿qué? (se volvió a preguntar fantasma) y continuó andando.
Fantasma había comenzado a memorizar los coches de con quienes más trataban sus actores favoritos y mirando en ese momento, no supo exactamente quienes eran los dueños de los autos aparcados, pero pudo imaginar que el director y algún otro ejecutivo estaría por allí. Quizás tambien Rob. Ren siguió avanzando. "Va a ser que si" decidió fantasma. Entraron por la puerta principal y como siempre, Ren la abrió y ella la atravesó.
Llevaba meses sin dormir, su condición fantasmal no se lo permitía, pero aun así, sentía la mañana como su despertar, como su comienzo diario, y francamente era muy desagradable comenzar el día viendo a Rob. Inclinó la cabeza mirándolo más detenidamente: ¿cómo podía nadie enamorarse de él? Tenía ese perpetuo color rojizo que le hacía parecer siempre un borracho, esa sonrisa tan similar a la del Joker y esa barriguita tímida de cervecero empedernido.

"Hola O´Connor" la saludó él con su voz, no menos desagradable que el resto de su cuerpo.

"Hola, ¿has dormido bien?"

"Si. ¿Acaso te interesa?"

"No, es solo que quería asegurarme de que no tienes conciencia".

"Jaja. Chispeante" se burló. "Guarda algo de ese talento para cuando actues, ¿quieres?" propuso con intención de alejarse.

"Espera Rob. No es que me apetezca, pero ¿puedo hablar contigo un momento?"

"¿Es necesario?" se quejó igual que lo haría un niño perqueño. Reneé asintió molesta. "Se trata de Lucy, ¿verdad? Bueno, en un momento así mis abogados deberían estar delante, pero tu por no ser no eres ni peligrosa. Asi que hablemos, pero en mi despacho" concluyó comenzando a andar sin esperarla. "¿Y bien? ¿Qué querías, defensora de las causas perdidas?" preguntó desde su silla sin ofrecerle asiento a ella. Pero Reneé no lo quería.

"Que dejes de joder a Lucy" resumió. Rob se la quedó mirando, pasivo, como sino la escuchase, pero si que lo había hecho.

"¿Sabes que? ¡Esta bien! Lo haré" sonrió. Aquella respuesta tenía truco, Fantasma lo tenía claro. "Pero solo si no tienes una grabadora en tu mochila" añadió satisfecho, apropiándose de la grabadora de Reneé. "¡Oh! Que lástima. Que conste que te he dado la oportunidad, pero tu has fallado a Lucy. ¡Oh, pobre!" suspiró poniendo morritos. Le dio a Stop y se quedó con la cinta. Fantasma era consciente de que aun quedaba otra grabadora, pero no sabía sí Reneé lo recordaba o si es que no se atrevía a rebuscar en el bolso, por no ser descubierta. Pero eso no sería problema, ya encontraría ella la grabadora, solo necesitaba que Reneé siguiese hablando. Y lo hizo:

Fantasma dió a Rec antes de que ella añadiera: "¿Cómo puedes ser tan cabronazo?"

"Años de práctica".

"Pues no los demuestres con Lucy".

"¿Por qué no? Es una madre maravillosa, ejemplar. Es inteligente, capaz, con una buena economía y ademas una ricura y un bombón. ¡Con la verdad no puedo ganar!" rió.

"Y entonces tienes que mentir y mentirla, ¿no?"

"Ella me dejó. Asi que como consuelo yo ganaré el juicio. Lo malo es que como consecuencia me tendré que quedar con mis hijos" susurró fastidiado.

"Eres un monstruo".

"Si, si. Y ahora me irás a decir que no me merecía a Lucy, ¿no?" siseó. "Y que tú si te la mereces, ¿no?" preguntó. "Bonito chupetón. Y por cierto, ¿a que Lucy besa bien?" preguntó señalando el cuello de Ren. La actriz ya sabía a que se refería. La noche anterior Lucy la había dejado un dulce recuerdo.

Se llevó la mano al cuello, tapándolo, antes de decir. "Mentiroso esquizofrénico" siseó.

"¿Mentiroso? Quizás. En fín, ayer Lucy llegó media hora tarde gracias a mí y va a perder el juico por lo mismo, no te quepa la menor duda. Pero no, O'Connor, no soy esquizofrénico. Se perfectamente que os queréis" farfulló alejándose.

"Ojalá" susurró Ren cuando estaba lo suficiente lejos. Volvió de nuevo la mirada al despacho de Rob, recordando la grabadora. Se deprimió pensando en el fracaso de su plan. Rebusco en su bolso y agarró la otra máquina, podía volver a intentarlo. Sintió una vibración extraña y la sacó. Estaba funcionando. Se quedó sin habla, no solo estaba encendida sino que grababa. La detuvo, rebobinó levemente y escuchó -... un monstruo -Si, si, y ahora me irás a decir que...- Reneé botó en el sitio. ¡Se había grabado! ¡¡Se había grabado!!

Entró casi temblando al edifico, cuando la vió a lo lejos y eso no hizo más que acelerar los pensamientos que no abandonaban su mente y que la habían ocupado desde la noche anterior. La observó mientras Ren saltaba de felicidad y no pudo evitar sonreír encandilada: ¿Por qué la había besado? Había sido el mejor beso que jamás la habían regalado, pero necesitaba tanto un porque como otro beso de su mejor amiga.
Lucy sabía que ella era guapa, pero daba por supuesto que no tanto como para provocar esa reacción en su mejor amiga. Tenía que ser algo mas. Quizas ¿la querría? Dijo que no quería exponerse, ¿se referiría a eso? Una sonrisa se dibujo en su rostro.

Fantasma vió a Lucy a lo lejos, sonriendo ante la imagen de Ren contenta. Se tenían que ver.
Reneé, sin saber muy bien como, sintió que su reloj se desataba, antes de caer. Golpeó suavemente el suelo, sin apenas dañarse y mientras se agachaba a recogerlo, se fijó en una figura que la observaba.
Lucy no apartó la mirada de esos ojos que brillaban por ella. Caminó hacia Reneé, quien sin dejar de sonreir comenzó a andar tambien, dirigiéndose a la parte de atrás de algunos escenarios. Lucy caminó entre algún telón y cartones estructurales, siguiendo a Reneé. Cuando giró tras uno de los escenarios se encontró a Ren de pie observándola.
Suspiró mirándola como si fuese la primera vez. Para que engañarse, amaba a esa mujer. No sabía como había podido escondérselo a todos y ocultárselo a si misma durante tanto tiempo, pero fuera como fuese, no volvería a hacerlo, le costase lo que le costase.
Reneé suspiró, insegura de haber hecho lo correcto al apartar a Lucy de esa forma a aquel rincón. Se sentía morir de vergüenza y no tenía idea de cómo comportarse. Apenas pudo sonreir levemente cuando se encontró con aquella abrasadora mirada.
La sonrisa atravesó a Lucy, como librándola de su parálisis, haciéndola andar hacia ella y abrazarla con fuerza, sin permitirse pensar en las consecuencias. Reneé devolvió el gesto con igual intensidad.

"Hola grandullona".

"Buenos días, peque".

Disfrutaron de aquel abrazo sin importar la duración, porque el momento no se enrarecía, solo las hacía sonreír más. Era un gesto dulcemente importante, pero que ya no las intimidaba.

Continuará...


Indice Fan Fiction

Página Principal