No había escena más hermosa que la que se desarrollaba frente a fantasma: Mientras Ren
calmaba a Lucy habían caído dormidas y en una postura realmente dulce: Reneé estaba
tumbada a lo largo del sofá y sobre ella y entre sus piernas Lucy, apoyando su cabeza y
su espalda sobre el hombro y el estómago de Reneé respectivamente.
La fantasma decidió que definitivamente mostraría a aquellas mujeres que eran
correspondidas entre sí. Preparando sus mquiavélicos planes se encontraba cuando Lucy
abrió los ojos, primero bruscamente como confundida y después máas despacio. Se hizo
consciente de donde y en que brazos estaba y sonrió tontamente, haciendo carcajearse a
la fantasma. No importaba la fuerza de su risa, nadie la oía. Volvió a observar a Lucy.
Se acomodaba con todo el descaro del mundo entre los brazos de Ren. La fantasma
descendió del aire y observó la escena más de cerca. Eran una pareja, solo faltaba que
se diesen cuenta, pero lo eran, faltaban los besos, pero lo eran y se querían y
trataban como tal, como una pareja. ¡Cegatas!
Notó entonces que Lucy se inquietaba. Seguramente estaba notando su fantasmal presencia.
La fantasma comenzaba a pensar que algunas personas ultra sensibles eran capaces de
intuirla y sentir su presencia. Se alejó de la actriz, pero esta estaba inquieta, algo
alterada. Salió de entre los protectores brazos de Reneé, se puso en pie, se colocó la
ropa y se giró hacia la actriz rubia. Un escalofrío la recorrió hasta la boca, donde la
hizo sonreir. Allí, dormida, tranquila y silenciosa parecía un angel. Suspiró hondo,
con la cara de tonta que se le había quedado era de agradecer que su mejor amiga
estuviese durmiendo. Volvió a la realidad. Quizás era mejor llevarla a la habitación...
de invitados, no a la suya. Se acercó hasta el sofá y paso sus manos por debajo de su
cuerpo. La notó templada, con un agradable calor que hacía pocos instantes habían
compartido. Cerró los ojos y suspiró. Querer a quien no te quiere y tener a esa persona
siempre junto a ti, no es facil y Lucy lo tenía bien sabido. La levantó suavemente. Aun
en sueños Reneé instintivamente rodeó su cuello y apoyó la cabeza en el hombro de Lucy,
como momentos antes hiciese la morena antes de despertarse. Lucy besó su frente y Ren
sonrió.
La fantasma llegó a creer, mientras Lucy subía a Ren por las escaleras, que ambas
estaban conscientes y despiertas, pero que disimulaban para aprovechar la situación. Se
acercó más a Ren, quería comprobar si realmente estaba dormida. Flotando en el aire,
junto a Lucy, atravesó con la suya la mano de Reneé. A esta le invadió un potente
escalofrío, pero apenas emitió un leve quejido y siguió durmiendo. Lucy observó el
comportamiento de su amiga, notó una presencia junto a ella, se puso nerviosa y al
mínimo movimiento de Reneé perdió el equilibrio con su amiga aun en brazos. La fantasma
corrió a parar el golpe, pero no vió otra forma de ayudar que colocándose bajo Reneé.
Cuando notó todo el peso de las dos actrices sobre ella aguantó como pudo mientras iba
notando como poco a poco ella traspasaba las escaleras e iba hacia abajo.
Lucy no daba credito a lo que veían sus ojos. No habían chocado y de hecho era como si
se fuesen acercando poco a poco al suelo. Pestañeo varias veces, atónita. Ya había
alcanzado el suelo.
Mientras la fantasma atravesaba las escaleras alucinando al observarse dentro de ellas,
se impulsó hacia arriba con velocidad, saliendo de entre las maderas. Volvía a tener a
la pareja frente a a ella, pero ahora las cosas habían cambiado. Ren finalmente se
había despertado, pero continuaba entre los brazos de Lucy y rodeando el cuello de la
morena. Sus rostros se encontraban cerca, tanto que la una podría pestañear por la otra.
Pero de hecho no pestañeaban, mantenían sus ojos en los de la otra, con una linda mirada
que quería decir mucho, pero no alcanzaba a decir nada.
La fantasma decidió que ya era suficiente. Volvió a introducirse en las escaleras y
reapareció tras la cabeza de Ren. Aun seguían tan solo mirándose. Era desquiciante.
Fantasma tenía al fin su oportunidad para unirlas y no la iba a dejar escaparse. La iba
a agarrar. Y asi fue. Agarró su cabeza y la elevó hasta alcanzar la de Lucy. Realmente
ella elevó el rostro, pero Reneé lo encaminó concienzudamente a los labios de Lucy. Y
se produjo lo que llevaba siendo retrasado ya mucho tiempo. Un dulce y ligero beso,
tierno y con los sentimientos de la mirada. Pero ademas de breve fue simple: apenas la
improvisada presión de unos labios sobre otros.
Reneé roja y avergnzada se separó de Lucy y se puso en pie sin tan siquiera mirarla.
Dirigió los ojos al suelo mirando por él, inquieta, antes de girarse y dar la espalda a
Lucy, como si buscase algo. Fuese lo que fuese dejó de buscar cuando notó una mano en
su hombro.
Se giró suspirando y con los ojos cerrados. Cuando los abrió, dos lágrimas se derramaron
antes de evaporarse en sus rojizas y ardientes mejillas. Y sin embargo, aun con los
ojos abiertos, no pudo ver nada. Lucy la había embestido, su rostro se había acercado y
los labios se amoldaban y jugueteaban con los suyos en una auténtica pelea. En ese beso
no había dulzura, sino solo pasión y quizás desenfrenada. Lucy invadió su boca con su
lengua y permitió que Ren hiciese lo mismo.
Mordisqueando su labio inferior la apoyó contra la pared, mientras entrelazaba su mano
izquierda con su derecha y viceversa. Se pegó a Reneé, se amoldó a su cuerpo y continuó
con sus desarraigados y rápidos besos. Entonces su boca se deslizó por su barbilla y
perfiló su mandíbula antes de comenzar a deborar lenta y cruelmente el cuello de su
amiga. Esta se encontraba preocupada, esa no era su Lucy, ella siempre era el ser más
dulce de la faz de la tierra y en ese momento parecía desbocada,
Era cierto que el simple hecho de ser consciente de que era su Lucy quien la besaba la
hacía estallar de alegría, pero la quería a ella por entero, no a la versión "furiosa
por culpa de Rob".
"Lucy" gimió. Esta depositó otro beso en la base de su cuello y otro lento y torturador
en sus labios.
"¿Qué?"
"Tengo que irme a casa".
"¿Qué?" insistió.
Reneé acarició su cara. "Ésta no eres tú, eres lo que la furia hacia Tapert te hace
sentir" susurró. "No quiero ser un desahogo" añadió girándose dispuesta a irse.
"Ren, no. Espera, por favor" rogó agarrando su mano mientras esta se dirigía a bajar
las escaleras.
"Lucy, no soy capaz de decirte lo que ha significado esto para mi, por miedo a
exponerme demasiado y porque además no sé que es lo que ha ocurrido realmente. Pero sea
lo que sea, este no es un buen momento para aclararlo. Mañana hablamos, ¿sí?" pidió
dándola un cariñoso apretón con su mano, antes de soltarse y comenzar a bajar.
"No, yo..." ¿yo? Ella no era lo importante en ese momento. "¡Ren!" gritó. La actriz
apenas giró el rostro hacia ella, cuando se oyó el llanto de un bebé.
"Adios" se despidió. Lucy no sabía que hacer. Oía a Julius llorar y veía como el amor
de su vida se marchaba.
"Ren, tu no eres mi desahogo, eres mi vida" siseó de manera casi inaudible.
Fantasma no quería que eso quedara así. Cogió carrerilla para empujar a Lucy, a fin de
darla el impulso que necesitaba para ir tras su amiga. Si era necesario ella calmaría a
Julius. Sabía que podía.
Pero estaba muy cansada por el esfuerzo hecho al levantar a Reneé, asi que unicamente
logró darle un levísimo empujón, antes de atravesarla por completo. Lucy se sobrecogió
por la sensación, antes de empezar a mirar a todas partes.
"Joder, espero que sean alucinaciones, porque como realmente haya un maldito espíritu o
cualquier mierda de esas, yo..." resopló furiosa, antes de golpear la pared con su puño.
El llanto de Julius aumentó. "Ya voy, cariño" siseó más calmada, pero alarmada por
haberlo desatendido.
Aun asi Fantasma la oyó susurrar mientras se acercaba a la cuna. "Lo he estropeado todo,
lo he estropeado". Después tuvo a Julius en sus brazos y se dejó invadir por la
serenidad y paz que traen consigo los bebes. Aun así y a pesar de la oscuridad, pudo
observar que los ojos de Lucy brillaban con más fuerza que nunca ¿Estarían quizás
reteniendo un torrente de lágrimas?
Lucy era una persona extrovertida, confiada y muy cariñosa, pero sabía ser fuerte y en
ese momento lo estaba siendo y no iba a mostrar con facilidad sus sentimientos.
Creyó más útil ir a ver a Reneé.
Pero más útil, ¿para qué? ¿Para cotillear? Se estaba entromentiendo en sus vida como
quería, ¿actuaba correctamente? Hizo desaparecer la moralidad de sus pensamientos, como
apagando un interruptor y partió hacia el hogar de la otra actriz.
Cuando llegó la encontró dormida. Pero Reneé era mucho más sensible que Lucy y no tenía
su resistencia: no tuvo que acercarse a tocar su almohada, de lejos se distinguía
húmeda. Estaba mojada con el amargo sabor de las saladas lágrimas del que podría ser un
dulce amor.
Fantasma decidió permanecer allí el resto de la noche.
Se sabía el horario de las actividades de memoria. Se estaban rodando las escenas en
interiores, asi que cada mañana a las 10 se las esperaba en los estudios.
Sin embargo Reneé tenía algo en mente, pues esa mañana su despertador sonó a las 7.30.
Y según entonó su popular canto de "Bib-pip, bib-pip", la actriz salió de entre las
sábanas sin su pereza acostumbrada, sino con una decisión increible que se veía rara al
mezclarse con su actitud zombie. Mientras se duchaba, se vestía y desayunaba mantenía
la mirada firme y dura, pero por lo demas parecía haber puesto el piloto automático.
Pero Fantasma observó que no solo la hora era inusual. Tambien lo era su mochila: su
guión, su móvil, sus notas, sus llaves, su monedero y dos grabadoras.
Cuando subió al coche respiró hondo y suspiró. Fantasma pensó que quizás pasaría por
casa de Lucy antes de ir a rodar, pero no iba en la dirección adecuada. Manejaba el
volante dirigiéndose a los estudios. La miró a la cara, buscando el por qué de todo
aquello, pero no pudo mas que comprobar que volvía a ser ella y no el robot decidido y
automatzado. Eso la tranqulizó.
Reneé tamborileaba los dedos sobre el volante mientras tararareaba una canción. Fantasma
decidió probar aquellas grabadoras. Alcanzó una de ellas dentro de la bolsa y comenzó a
grabar, inmortalizando su tarareo... hasta que volvió a grabar encima. Paró la cinta y
volvió a su principio. Sonrió. Una y otra vez grabo y regrabó los sonidos de la actriz.
Se estaba divirtiendo. Pero se le acababa el chollo, pues llegaban a los estudios.
Observó el gesto de Ren. Iba a decir algo, seguramente una observación para sí misma.
Perfecto, aquella vez grabaría palabras y no una canción. Le dió a Rec cuando la actriz
pronuncio en tono algo gutural y triste:
"No sé si tengo tu amor, Lucy. No entedí lo de anoche, pero si entiendo algo: sin tu
amistad si que no puedo vivir. Asi que voy a hacer todo lo posible por mantenerla,
sobretodo si eso supone descubrir al cabrón de Tapert" sonrió. Fantasma dió a Stop.
Excelente declaración. ¿Podría utilizarla más adelante? Pero lo que era más importante,
¿en adelante, qué quería hacer Reneé con Rob?
Iba pensando hipótesis mientras acompañaba, sin que ella fuese consciente, a Reneé,
hasta los estudios. Iba con un paso normal, tranquila, relajada. Comprobó que las dos
grabadoras tenían cinta suficiente para ¿qué? (se volvió a preguntar fantasma) y
continuó andando.
Fantasma había comenzado a memorizar los coches de con quienes más trataban sus actores
favoritos y mirando en ese momento, no supo exactamente quienes eran los dueños de los
autos aparcados, pero pudo imaginar que el director y algún otro ejecutivo estaría por
allí. Quizás tambien Rob. Ren siguió avanzando. "Va a ser que si" decidió fantasma.
Entraron por la puerta principal y como siempre, Ren la abrió y ella la atravesó.
Llevaba meses sin dormir, su condición fantasmal no se lo permitía, pero aun así, sentía
la mañana como su despertar, como su comienzo diario, y francamente era muy
desagradable comenzar el día viendo a Rob. Inclinó la cabeza mirándolo más detenidamente:
¿cómo podía nadie enamorarse de él? Tenía ese perpetuo color rojizo que le hacía
parecer siempre un borracho, esa sonrisa tan similar a la del Joker y esa barriguita
tímida de cervecero empedernido.
"Hola O´Connor" la saludó él con su voz, no menos desagradable que el resto de su cuerpo.
"Hola, ¿has dormido bien?"
"Si. ¿Acaso te interesa?"
"No, es solo que quería asegurarme de que no tienes conciencia".
"Jaja. Chispeante" se burló. "Guarda algo de ese talento para cuando actues, ¿quieres?"
propuso con intención de alejarse.
"Espera Rob. No es que me apetezca, pero ¿puedo hablar contigo un momento?"
"¿Es necesario?" se quejó igual que lo haría un niño perqueño. Reneé asintió molesta.
"Se trata de Lucy, ¿verdad? Bueno, en un momento así mis abogados deberían estar delante,
pero tu por no ser no eres ni peligrosa. Asi que hablemos, pero en mi despacho"
concluyó comenzando a andar sin esperarla. "¿Y bien? ¿Qué querías, defensora de las
causas perdidas?" preguntó desde su silla sin ofrecerle asiento a ella. Pero Reneé no
lo quería.
"Que dejes de joder a Lucy" resumió. Rob se la quedó mirando, pasivo, como sino la
escuchase, pero si que lo había hecho.
"¿Sabes que? ¡Esta bien! Lo haré" sonrió. Aquella respuesta tenía truco, Fantasma lo
tenía claro. "Pero solo si no tienes una grabadora en tu mochila" añadió satisfecho,
apropiándose de la grabadora de Reneé. "¡Oh! Que lástima. Que conste que te he dado la
oportunidad, pero tu has fallado a Lucy. ¡Oh, pobre!" suspiró poniendo morritos. Le dio
a Stop y se quedó con la cinta. Fantasma era consciente de que aun quedaba otra
grabadora, pero no sabía sí Reneé lo recordaba o si es que no se atrevía a rebuscar en
el bolso, por no ser descubierta. Pero eso no sería problema, ya encontraría ella la
grabadora, solo necesitaba que Reneé siguiese hablando. Y lo hizo:
Fantasma dió a Rec antes de que ella añadiera: "¿Cómo puedes ser tan cabronazo?"
"Años de práctica".
"Pues no los demuestres con Lucy".
"¿Por qué no? Es una madre maravillosa, ejemplar. Es inteligente, capaz, con una buena
economía y ademas una ricura y un bombón. ¡Con la verdad no puedo ganar!" rió.
"Y entonces tienes que mentir y mentirla, ¿no?"
"Ella me dejó. Asi que como consuelo yo ganaré el juicio. Lo malo es que como
consecuencia me tendré que quedar con mis hijos" susurró fastidiado.
"Eres un monstruo".
"Si, si. Y ahora me irás a decir que no me merecía a Lucy, ¿no?" siseó. "Y que tú si te
la mereces, ¿no?" preguntó. "Bonito chupetón. Y por cierto, ¿a que Lucy besa bien?"
preguntó señalando el cuello de Ren. La actriz ya sabía a que se refería. La noche
anterior Lucy la había dejado un dulce recuerdo.
Se llevó la mano al cuello, tapándolo, antes de decir. "Mentiroso esquizofrénico" siseó.
"¿Mentiroso? Quizás. En fín, ayer Lucy llegó media hora tarde gracias a mí y va a perder
el juico por lo mismo, no te quepa la menor duda. Pero no, O'Connor, no soy
esquizofrénico. Se perfectamente que os queréis" farfulló alejándose.
"Ojalá" susurró Ren cuando estaba lo suficiente lejos. Volvió de nuevo la mirada al
despacho de Rob, recordando la grabadora. Se deprimió pensando en el fracaso de su plan.
Rebusco en su bolso y agarró la otra máquina, podía volver a intentarlo. Sintió una
vibración extraña y la sacó. Estaba funcionando. Se quedó sin habla, no solo estaba
encendida sino que grababa. La detuvo, rebobinó levemente y escuchó -... un monstruo -Si,
si, y ahora me irás a decir que...- Reneé botó en el sitio. ¡Se había grabado! ¡¡Se
había grabado!!
Entró casi temblando al edifico, cuando la vió a lo lejos y eso no hizo más que
acelerar los pensamientos que no abandonaban su mente y que la habían ocupado desde la
noche anterior. La observó mientras Ren saltaba de felicidad y no pudo evitar sonreír
encandilada: ¿Por qué la había besado? Había sido el mejor beso que jamás la habían
regalado, pero necesitaba tanto un porque como otro beso de su mejor amiga.
Lucy sabía que ella era guapa, pero daba por supuesto que no tanto como para provocar
esa reacción en su mejor amiga. Tenía que ser algo mas. Quizas ¿la querría? Dijo que no
quería exponerse, ¿se referiría a eso? Una sonrisa se dibujo en su rostro.
Fantasma vió a Lucy a lo lejos, sonriendo ante la imagen de Ren contenta. Se tenían que
ver.
Reneé, sin saber muy bien como, sintió que su reloj se desataba, antes de caer. Golpeó
suavemente el suelo, sin apenas dañarse y mientras se agachaba a recogerlo, se fijó en
una figura que la observaba.
Lucy no apartó la mirada de esos ojos que brillaban por ella. Caminó hacia Reneé, quien
sin dejar de sonreir comenzó a andar tambien, dirigiéndose a la parte de atrás de
algunos escenarios. Lucy caminó entre algún telón y cartones estructurales, siguiendo a
Reneé. Cuando giró tras uno de los escenarios se encontró a Ren de pie observándola.
Suspiró mirándola como si fuese la primera vez. Para que engañarse, amaba a esa mujer.
No sabía como había podido escondérselo a todos y ocultárselo a si misma durante tanto
tiempo, pero fuera como fuese, no volvería a hacerlo, le costase lo que le costase.
Reneé suspiró, insegura de haber hecho lo correcto al apartar a Lucy de esa forma a
aquel rincón. Se sentía morir de vergüenza y no tenía idea de cómo comportarse. Apenas
pudo sonreir levemente cuando se encontró con aquella abrasadora mirada.
La sonrisa atravesó a Lucy, como librándola de su parálisis, haciéndola andar hacia ella
y abrazarla con fuerza, sin permitirse pensar en las consecuencias. Reneé devolvió el
gesto con igual intensidad.
"Hola grandullona".
"Buenos días, peque".
Disfrutaron de aquel abrazo sin importar la duración, porque el momento no se enrarecía,
solo las hacía sonreír más. Era un gesto dulcemente importante, pero que ya no las
intimidaba.
Continuará...