¡... Fantasma no podía creerlo! La había oído, estaba segura de que no había sido una
simple alucinación. Lucy había pronunciado aquellas palabras y lo había hecho
dirigiéndoselas a Reneé. Se había quedado paralizada al oir a su actriz favorita decir
aquello, y en esa paralisis continuó, cuando en medio del pasillo, Lucy salió de su
camerino, tras haber recogido su móvil y pasó a su lado, mientras andaba veloz para
alcanzar a Reneé.
Fantasma sonrió maravillada, y otra vez consciente al ver a Lucy salir con prisa por ir
a su lado. La había oído decir, alto y claro y dirigido a Reneé "¿Como has podido
enamorarme tanto?"
¡No eran fantasias suyas! Al menos por un bando, ese amor existía. Un torrente de
energía que no sentía desde que muriese, la recorrió mientras alcanzaba a la pareja de
actrices. Estas volvían a hablar entre ellas, asi que se encargó de escuchar que se
decían:
"Tenía un mensaje de mi abogado en el teléfono. Ya han fijado la hora para esta tarde."
"¿Es una buena hora?"
"Depende de cómo se mire... después del rodaje, pero eso supone que empieza muy tarde y
acabará aun más. Que pesadez" suspiró.
"¿Llamarás a tu canguro?"
"No se si podrá con tan poca antelación" susurró, pensando en ese inconveniente.
"Entonces, yo estaré encantada de sustituirla" sonrió Ren que había estado esperando el
momento para ofrecerse.
"¿Segura?" preguntó preocupada. "Será hasta muy tarde" susurró torciendo la boca.
"Segura y encantada" sonrió. Lucy rodeó con un brazo sus hombros y abrazándola
levemente contra sí le dió las gracias.
Fantasma, sin el cinturón de seguridad que ya no necesitaba, acompañaba a Reneé en el
asiento del co-piloto. Sonreía con ganas, pensando en que "ayudaría" a Ren a hacer de
"canguro" en casa de Lucy. Aumentó su sonrisa y miró a la pilota que tambien parecía
contenta.
"¿Y esa sonrisa?" la preguntó Fantasma. Reneé pareció aumentar su sonrisa como
contestación. "Supongo que te apetece mucho ir a ayudar a Lucy, ¿verdad?" Reneé no
modificó el gesto. "Nunca es difícil ayudar a un amigo, sentimos que así nos querrá más
y eso nos motiva para estar ahí cuando nos necesite. Pero si encima es algo más que eso,
si sobre pasa la amistad, y llega al amor, no es fácil sino un placer." La actriz
torció la cabeza, al tiempo que cogía una curva como si evitase contestar a la pregunta
que no había oido, pero sin borrar la sonrisa. "Jeje, la quieres, ¿verdad?" preguntó
curiosa, mirándola fijamente a los ojos. Reneé se mordió el labio inferior, como siempre
silenciosa. "No importa lo que digas, se que ese sentimiento es mutuo" comentó
marisabidilla, mientras sonreía segura de su opinión. Torcieron una vez más hasta que
se vió la casa de Lucy. Reneé condujo hacia ella sin perderla de vista, mientras
Fantasma observaba un precioso fulgor en los ojos de Ren, que solo Lucy sabía producir.
"¡Ese brillo es inconfundible! Me da igual lo que digas, ¡¡¡se que la quieres!!!"
comentó satisfecha. El coche frenó poco a poco, y mientras aparcaban, Lucy salió a
recibirlas.
"Puntual como siempre" sonrió. "Gracias por venir."
"Anda ya, sabes que lo hago encantada." Se quejó Reneé entrando al tiempo en el hogar
de su amiga.
"Bueno, sea como sea, gracias" repitió encantada. Reneé torció el gesto como quejándose,
pero sonrió agradecida. "Tengo aun unos minutos antes de irme. Han retrasado una hora
el juicio" susurró, como si desease quitáselo de encima cuanto antes. "¿Quieres tomar
algo?"
"Claro. Pero hagamos una cosa, tu te sientas y te relajas y yo saco algo para tomar,
¿si?" propuso Ren.
"No, no" rehusó la actriz yendo hacia la cocina. Reneé la retuvo y la arrastró hacia
sus sofás.
"Siéntate" pidio dulce como ella sola, mientras agarrándola por los hombros la obligaba
a tomar asiento. "¿Cuando te avisaron?" peguntó Reneé mientras caminaba hacia la cocina.
"¿Del retraso?" preguntó. "Fue Rob, justo antes de que saliese del rodaje." Echó la
cabeza hacia atrás apoyándola en el respaldo, mientras cerraba los ojos. "Los niños
están arriba jugando y ya han cenado."
"Lucy, ¿te avisó Robert?" preguntó extrañada Ren desde la cocina. "¿Y por qué no tu
abogado?" Lucy abrió los ojos de sopetón y la miró mientras se asomaba a la entrada del
salón.
"No creerás que..." Ella se encogio de hombros. "Se trata de Rob, es capullo, pero no
tanto... ¿no?" preguntó mientras casi se atragantaba. "Tengo que llamar" susurró
angustiada mientras recogía su móvil y marcaba un número que ya se conocía de memoria.
"Hola... si soy yo... Dime que nuestro juicio se a retrasado, por favor... ¿Que no? ¿El
horario acordado?... Pues estoy en casa, ya te contaré... ¡Ya, ya se que no llego!...
Voy Volando."
"Hijo de su madre" farfulló Reneé.
"Le mato, le mato" gruñó. "Ren..."
"No te preocupes, sal corriendo, me encargo de todo, ¿si?" sonrió la actriz, mientras
intentaba ayudarla a hacerse con su bolso y su chaqueta.
"No llegaré."
"Si, si corres" la animó. "Bueno, tampoco corras mucho, bueno o corre, pero con
muchisimo cuidado..." se retractó, comenzando a liarse.
"Está bien" musitó sonriendo. "Se lo que quieres decir. Corro para intentar que el
retraso sea el menor posible" contestó alterada. "Hasta esta noche" se despidió,
abriendo la puerta a toda velocidad. Antes de cerrarla Reneé pudo oírla decir. "Estúpido
cerdo, lo mato."
El abogdo de Lucy se llevaba desesperado las manos a la cabeza. Su cliente había
llegado media hora tarde y la oposición machacaba la imagen de la actriz a sus anchas,
comenzando por relaccionar el retraso con una falta de interés por aquel juicio.
Lucy apenas podía pensar. Se sentía morir al creer que pudiese perder la custodia de
sus hijos, la perdida de algunas propiedades carecía de importancia, pero necesitaba a
sus hijos. Asi que por otro lado evitaba recordar las ganas que tenía de matar al que
pronto sería su ex-marido.
Su abogado intentó arreglar aquellos duros golpes, procurando no dejarse decaer, aunque
ya toda la sala sintiese que el juicio estaba decidido.
Quizas el personaje de Gabrielle había aportado alguna de sus cualidades a Reneé, pero
fuera como fuese, los niños estaban encantados con la actriz y sus historias. Mientras
un principito corría en su caballo para salvar a la pobre princesa, los ojitos de los
niños iban cerrándose poco a poco hasta que en la habitación de Lucy se oyó el llando
de Julius.
"Ahora vuelvo" susurró Reneé.
"No, ¡no!. Quédate a terminar la historia" pidió uno de los niños, terminando con un
profundo bostezo.
"Tu hermano está llorando" se excusó.
"No, ya no" sonrió inocente.
"Hmmm... es cierto" contestó sorprendida.
Julius sonreía mientras una niña frente a él le hacia pedorretas. Aquella chica se
tapaba los ojos y se sorprendía al volver a verle, mientras el bebé reía sin parar. Le
hizo cosquillitas mientras el niño agarraba sus dedos y apretándolos con su manita
jugaba con ella.
En la otra habitación los niños al fín se había dormido. Reneé dió por terminado el
relato mientras los arropaba y se iba de la habitación encaminada a la de Lucy. Ese
dormitorio era precioso, estaba muy bien decorado, Lucy tenía muy buen gusto. Sin
embargo no era por eso por lo que alguna vez había deseado pasar allí la noche. Apartó
de su mente aquellos recuerdos mientras andaba hacia Julius.
El peque la miró apenas un instante antes de devolver su atención a otro asunto. Ren no
sabía de que se trataba pero Juluis se estaba riendo y no perdía de vista un punto
vacio en el aire.
Fantasma decidió que antes de que aquello comenzase a ser realmente raro para Reneé, se
tenía que retirar. Acarició la mano de Julius, se soltó de él y guiñándole un ojo se
apartó de su cuna.
Reneé se asustó al oirle reir de nuevo mientras abría los dedos de su mano. Decidió
calmarse e intentar dormirlo, olvidando sus extrañas reacciones. Lo recogió de la cuna
y lo meció en sus brazos, sin conseguir que la hiciese caso. Miraba hacia la puerta
como si algo se fuese y estiró los brazos como intentando coger aquello.
Fantasma salió definitivamente de la habitación, para dejar que Reneé le durmiese y que
Julius dejase de jugar con ella o la actriz acabaría asustándose. Apoyada fuera en el
marco de la puerta se preguntó ¿Cómo un bebe podía verla? Estaba claro que los bebes
eran raros... o quizás especiales.
Ya no se oía ninguna risa ni balbuceos, solo una respiración profunda y tranquila.
Julius había caído dormido en los brazos de Reneé. Lo dejó de nuevo en la cuna
sonriendo ante su sueño.
Lucy entró en su porche con cuidado. Había dejado su coche fuera para no despertar a
nadie con la puerta y en ese instante procuraba cerrar la puerta del porche y abrir la
de la casa en completo silencio. Avanzó por el pasillo cuando la figura de Reneé se
asomó por la entrada del salón mirándola.
"Hola."
"Hola" sonrió
"¿Qué tal el juicio?"
"Mal" resumió. "¿Te he despertado?"
"No, que va, estaba viendo la tele" aclaró. "¿Mal? ¿Qué ocurrió? ¿Cuándo llegaste?"
preguntó angustiada. "¿Lucy?" insistió mientras esta andaba hacia el salón.
"Veamos, llegué media hora tarde y no pararon de sacarlo durante todo el juicio. Los
abogados de Rob nos han machacado y los mios, no me lo dicen, pero se que se rinden y
están planeando un pacto" siseó. "Ba... basicamente eso ha sido todo" susurró.
"Lucy..." suspiró Reneé agarrando sus manos.
"¿Cómo un hombre tan corto como para que solo se le ocurriera como final Friend in need,
puede maquinar todo esto" preguntó cabreada. "¿Cómo no ví lo macabro y retorcido que
era?" suspiró angustiada, dirigiéndose al sofá y dejándose caer como un saco.
"No importa lo cabrón que es, ni si antes tambien era así. Olvídate de él, no merece la
pena" decidió Reneé sentándose junto a ella. "Céntrate en tus hijos, solo piensa en
ellos y aunque solo sea por esto no te des por vencida" le rogó. Su amiga la miró a los
ojos buscando contagiarse de esa esperanza. Suspiró, no era fácil.
"Ren, no es tan sencillo" murmuró con la voz húmeda. "No me doy por vencida, me vencen"
siseó. Respiró evitando llorar, mientras Reneé rodeaba sus hombros y no apartaba la
mirada de sus ojos.
"Lucy, para todo hay solución" aseguró, aunque ni ella lo creía. "Y aun queda mucho
juicio, ¿de acuerdo?"
"Da igual cuanto quede de juicio, Rob lo trucará" contestó cabreada. "Solo quiero que
se acabe ya. El juicio y todo. No quiero volverle a ver, no quiero ni continuar con la
película" anunció. "Voy a abandonar el rodaje" añadió firme.
"No puedes" respondió. "Sencillamente no te dejaré abandonar. Ni el juicio ni la
película."
"¡Me da exactamente igual que no quieras!" respondió cortante. "Quiero a los fans, sin
ellos no estaría donde ni como estoy, pero no son suficiente como para continuar con el
rodaje" gruñó distante.
"Lucy, esto es muy sencillo" anunció Ren autoritaria. "¿Tu me quieres?" preguntó
mirándola a los ojos. La actriz retiró su mirada oscamente, pero no evitó contestar.
"Si, claro que te quiero" gruñó vencida.
"Pues ahora viene lo sencillo: Un trato. En cuanto dejes de apoyarme y estar a mi lado
con el embarazo, yo permitiré que te vayas del rodaje y abandones la película" decidió
firme. "¿Que te parece grandullona?" preguntó mirándola a sus ojos, cada vez un poco
más húmedos. Sin embargo Lucy no pudo evitar sonreir y despues soltar una carcajadita.
Reneé sonrió con ella antes de que Lucy se lanzara a abrazarla. "¿Y bien?" preguntó más
tranquuila.
"De acuerdo, acepto" contestó sumisa sin romper el abrazo. "¿Tu me quieres?"
"¿Como no querer a mi mejor amiga?" sonrió Reneé disfrutando aquel abrazo.
"No sabes cuanto me alegro de que sea así" murmuró separándose de ella y mirándola a
los ojos... practicamente perdiéndose en ellos. Reneé la sonrió atontada... la extraña
mirada de su amiga la derretía. Lucy acarició su rostro, convirtiendo aquel silencio en
un momento realmente extraño. Comenzó a alargarse más de lo que se podían permitir, asi
que Lucy bromeó intentando volver a la normalidad. "No se, quizás eres incluso más"
sonrió haciéndola reir.
"Si yo fuese algo mas, te prometo que no sería como Rob, jamás te haría daño" siseó
firme. Casi al segundo de pronunciar aquello se arrepintió como pocas veces, por haber
sido tan explícita y quizás haberse delatado. Pero Lucy no pareció sin embargo
entenderla así.
"Se que no" siseó con una sonrisa. "Tu eres un cielo de persona" murmuró mirándola.
"Debí haberme casado con alguien como tú" dijo intentando bromear y reirse, pero Reneé
vió que el recuerdo del juicio la había derrumbado de nuevo, pero esa vez, al no estar
ya cabreada, la reacción fue muy diferente. Se llevó ambas manos a la cara al tiempo
que sus ojos y su rostro se humedecían. Su gesto se torció por el llanto, acompañado
por un suave sollozo.
"Lucy, no te preocupes" pidió Reneé lanzándose a abrazarla. Lucy se aferró a ella con
fuerza, desahogándose. "Tranquila, todo saldrá bien" aseguró besando su pelo y
meciéndola mientras continuaba llorando.
Continuará...