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ENTRE SECRETOS, UNA PELICULA
Y ENTRE SILENCIOS... UN AMOR
Lady_Bardo
Primera parte
Se encontraba sentada sobre unas cajas llenas de no sabía qué, en un estudio de
grabación. Veía a la gente circular de un lado a otro, con caras de dormidos, pero con
sonrisas de felicidad. Se veían entre si y se saludaban y abrazaban. Ella no podía
creer que estuviese allí.
Asi, poco a poco, aquel estudio fue llenándose de gente y gente que se saludaba entre
si, pero que desde luego a ella no la veían.
Empezó a aburrirse. Ella queria ver a un grupo de gente, exactamente a dos mujeres,
pero nadie de quienes ella conocía estaban allí y no entendía el por qué. En sus
pensamientos estaba, alli, aburrida, cuando comenzó a recordar...
Como adolescente quizás tenía mil metas, o mil ilusiones, pero dentro de su corazón,
guardaba algo diferente, algo más imposible y por tanto más anelado: conocer a las que
en ese momento, eran sus ídolos. Se trataba de dos actrices que compartían reparto en
un serie llamada Xena, the warrior princess. Se llamaban Lucy y Reneé y la traían loca
desde que comenzase a seguir la serie. Como mil fans más, se moría por conocerlas.
Aunque en ese instante que estaba viviendo, realmente iba a morir por ota cosa...
Llevaba nueve años siguiendo la serie incondicionalmente, y como empezó a verla con tan
solo 7años, prácticamente toda su vida contenía recuerdos de aquella guerrera y su fiel
"amiga". Ante tal curriculum, era de esperar que ella, sobre cualquier deseo, se
empeñara en verlas, en conocerlas en persona alguna vez.
Pero eso iba a convertirse en el mayor imposible de toda su vida... quizás porque ya no
tenía vida. La moto había chocado de frente contra aquel coche salido de su carril y
las tres ocupantes volaban en distintas direcciones por el aire, despues de que su
vehículo hubiese atravesado la luna del automóvil. Creía ver todo a cámara lenta.
Sobrevolaba la carretera al menos a dos metros de altura, mientras que Cristina y Paula
se encontraban en el suelo, pues ya habían caído. Pero ella no. Ella parecía destinada
contra un árbol y aunque sentía una sensación de vértigo en el estómago, no notaba
realmente la velocidad a la que era proyectada. Pero lo que no pasó desapercibido fue
el golpe que recibió su cuerpo contra la vegetación que había al lado del camino. Todo
su cuerpo parecía quemarse por un aniquilante dolor que dejaba cada parte de su cuerpo
sin vida.
Y más o menos asi relató el accidente la mujer del teledíario de la noche del día
siguiente.
"Encontradas las tres joven que desaparecieran la noche anterior. Encontraron la moto
en la que viajaban las tres con una persona mas de lo debido, estrellada brutalmente
contra el parabrisas de un coche, cuyo conductor, borracho debió de desviar de su
carril, llevándose a las adolescentes por delante. Ademas de el alcohol, la hipótesis
que mas se barajea tambien es que la carretera, antigua y poco frecuentada, pudo
dificultar aun más la conducción del conductor beodo. Este y una de las jóvenes, han
resultado muertos, mientras que las otras dos adolescentes, amigas de la fallecida
permanecen en estado crítico por lo tarde que recibieron la atención médica. La noticia
ha sido recibida con horrible pesar por las familias de ellas. Ademas se encontraban en
el pueblo de una de las supervivientes, disfrutando del final de sus vacaciones, a un
par de horas de sus hogares habituales. Tras la autopsia de los cadáveres se procederá
al entierro de los mismos. Nuestro enviado especial se encuentra en Mádrid para hablar
con quien dió el aviso de la desaparición, uno de los amigos de las accidentadas, quien
ademas avisó de donde podían estar. Miguel Angel buenos días, te pasamos la conexión:
"Buenos días" dijo un reportero que a su lado tenía a Jaime, un chico que tambien
veraneaba en el pueblo. "Tengo junto a mi a un gran amigo de las chicas, quien denunció
a los padres de una de las supervivientes su desaparición. ¿Qué nos puedes contar,
Jaime, qué ocurrió?"
"Habíamos quedado con ellas en un monte del pueblo, una especie de colina con un
castillo, para pasar alli la noche. Cuando vimos que las tres se retrasaban volvimos al
pueblo y avisamos a todos, sobre las tres de la madrugada" se notaba en su voz un tono
de lágrimas contenidas, como una laguna húmeda que le dificultaba hablar. "Ellas
debieron de coger la moto y aquel... aquel hijo de puta, se las llevó puestas en ese
camino de graba" susurró. "Empezamos a buscarlas rapidamente, pero no estaban en ningun
lugar. Cuando ya a la mañana nos dimos cuenta de que la moto no estaba hicimos recorridos
por todos los caminos que conducían al castillo, pero nunca se nos pasó por la cabeza
mirar en el que ocurrió el accidente porque no solemos ir por allí. Atraviesa el bosque
y sobre todo de noche da realmente miedo, aunque es el más corto" explicó. "Debían...
debían llegar tarde y ellas fueron por alli, como atajo. No sabemos por qué pero justo
esa noche lo atravesaron.
Asi que siguió el día, y seguíamos organizando redadas por el pueblo, pero no servían
de nada. Recuerdo que las llamábamos al móvil, pero alguno estaba roto y nos salía
desconectado y en el que se oía señal, acababa por saltarnos el buzón de voz. Estabamos
despeserados y encima a nosotros nos obligaron a quedarnos en casa. En ese momento,
mientras los adultos patrullaban, no se muy bien como se nos ocurrió donde podían estar.
Dimos la voz de alarma y dimos con ellas. Pero... pero fue muy tarde, somos unos idiotas...
¡fue muy tarde!" gimoteó.
"Gracias por tu relato. Aquí Miguel Angel Gonzalez desde..."
Miraba sus manos. Parecian corpóreas. Las entrelazaba y tenía la sensación de que
realmente aun conservaba su cuerpo. Pero era consciente de que no era así. Se encontraba
en un hospital, en la planta forense y veía a varios médicos hablando sobre un cuerpo
que mantenían sobre una camilla, tapado con una manta. Sabía que aquel era su cadáver,
y aunque le costase decirlo, sabía que ella era un fantasma.
Acababa de oir las noticias, junto a la enfermera que se encontraba en recepcción.
Tenía una televisión porátil, donde había estado escuchando las noticias. Y ella la
había acompañado. Había escuchado a Jaime y todo su relato, lo cual la hizo recordar...
Estuvo mucho tiempo intentando levantarse, pero era como si algo en ella no la dejase
moverse. Pero necesitaba moverse. Notaba a su alrededor un charco de sangre y la
estaban entrando arcadas. Ademas necesitaba saber como estaban Cristina y Paula,
necesitaba asegurarse de que estaban bien. Pero de nuevo algo en su cuerpo... intentó
levantarse... no la dejaba moverse. Se empezó a desesperar. EL charco crecía y un mareo
en su interior la hizo sentirse perdida, desorientada y confusa. Y entonces, ¡ocurrio!
Notó en su cuerpo una especie de suspiro, una especie de gemido de ultratumba, que
parecía que lo hubiese producido ella misma. Y entonces, zas, por fín pudo ponerse de
pie. Sonrió y vió que la sangre no la había manchado lo más mínimo y que todo su cuerpo
estaba bien. Ninguna herida o rasguño, tras el accidente, habían dejado señal en su
cuerpo o en su ropa. Entonces observó a su alrededor.
Frente a ella saliendo del coche, un hombre, con andares borrachos y farfullidos de
beodo, se meneaba torpemente. Pestañeó un par de veces. Fuera del coche un hombre y una
mujer, vestidos de blanco le recibían con gesto serio. Cuando al fin el torpe borracho
salió, ambos seres lo recogieron entre sus brazos y lo sostuvieron. La mujer la miró,
como ella los había mirado a los tres y la dijo con tono triste y apagado:
"Él no desea que te llevemos. Tu habrás de esperar" tras eso, compungida, agachó la
cabeza.
"¿Qué? Perdón, ¿de que me habla? ¿Nos conocemos?"
"Mira detrás de ti" pidió el otro hombre blanquecino. Ella, poco interesdada se dió la
vuelta y rapidamente volvió a girarse dispuesta a preguntar ¿Qué?, pero cuando les
volvió a dirigr su mirada ya no estaban. Así que prefirió volver a mirar hacia atrás.
En fin, ellos se habían ido. A ver que era lo que querían quie ella observase detrás
suyo. Asi que definitivamente se giró.
Y entonces se vió. Se vió a si misma. Y si estaba manchada de sangre y sus ropas
estaban rotas, al igual que algunas partes de su cuerpo. Corrió hacia si misma e
intentó moverse, pero de repente no podía tocarse. Sus manos atravesaban su cuerpo.
Pero... ¿pero como era posible que estuviese en dos lugares a la vez? ¿Cómo era posible
que estuviese herida en el suelo, y ademas estuviese perfectamente y de cunclillas
junto a si misma? La cabeza le dolió. No entendía nada. Tenía que hablar con Paula y
Cristina a ver si al menos ellas lograban explicárselo. Entonces cayó en la cuenta de
que aun no las había visto, no sabía donde y como estaban. Volvió a mirar a su alrededor,
encontrándose con dos siluetas tumbadas sobre el suelo, cerca la una de la otra. Andó
hasta ellas y confirmó que eran Cristina y Paula. Esta primera tenía el brazo en una
postura muy rara, casi parecía que estuviese roto por lo retorcido que estaba y tenía
ademas un rasguño, quizas una brecha, en la frente, por la que salía sangre. Intentó
limpiar aquel hilito de sangre, pero al acercarse, su mano no topo con su frente, sino
que la atravesó. Se quedó quieta en el sitio, completamente paralizada y casi al
segundo aquella parálisis se sustituyó por un ataque de histeria. Gritó agudamente
mientras se ponía de pie. ¿Cómo podía ser que ellas dos no se hubiesen despertado con
aquel grito? Comenzó a preocuparse. Caminó hacia delante, buscando con la vista los dos
hombres blancos y al borracho con el que cargaban. Pero no estaban.
Al caminar un poco más observó que en la cabina del coche, había tambien alguien. Esa
cara... ¡era el borracho! Pero algo no encajaba. Ella había visto como se lo llevaban.
Quizás no se lo habían llevado a él, sino... sino a su alma. Pero un cuerpo, sin alma,
es un cadáver. ¡Aquel hombre estaba muerto! Volvió a gritar.
¿Cris y Paula tambien lo estarían? No. Ella había visto sus cuerpo pero no sus almas.
Seguramente seguirían siendo una. Pero ¿y ella? Ella se había visto dos veces. Una
completamente normal y otra herida, inmóvil, bañada en sangre, muerta al fin y al cabo.
Era un fantasma.
Ella, la joven fantasmal, meneó su cabeza, apartando aquellos recuerdos de ella. Era un
fantasma, tenía toda la libertad del mundo, había aprendido a levantar objetos, lo que
solía hacer gritar a la gente y ademas se encontraba en Nueva Zelanda siendo testigo
del comienzo ultra secreto del rodaje de la película de Xena, la Princesa Guerrera. Se
había enterado por casualidad una vez habia llegado al país, pero lo que no entendía
era por qué lo ocultaban. Quizás querían darle una sorpresa a los fans.
Ella, como fan, lo que más amaba de la serie era a sus dos protagonistas, era el
principal motivo por el que había decidido ese viaje. ¡Pero ellas no aparecían por el
rodaje! Aunque bien mirado no había ningún directivo, productor o actor que ella
conociese. Quizás estaban todos en otra parte. Como empezaba a pensar que en cielo, en
el hades o en lo que demonios hubiese se habían olvidado de su alma, creía que aquel
estado fantasmal sería perpetuo, asi que para nada le importó perder parte de su
inmortalidad buscando a los actores y los directivos.
Abandonó aquella sala llena de gente, atravesándolos, pues ni si quiera se molestó en
ir esquivándolos. Notaba que cada persona que atravesaba, sentía un escalofrío.
Así, uno, a uno, llegó hasta la entrada. El exterior tenía un extenso parking, cuya
entrada estaba franqueada por la caseta de un vigilante y una barra blanca y roja que
el mismo guardía subía a su merced. Y en ese momento, el guardía de la caseta subió su
barra al ver aparecer un precioso Mazda azul MX-5.
Bastó que el vigilante viese de lejos al conductor para levantar la barra. La fantasma
se colocó en el cento del corto tramo de carretera que conducía al parking, con el fin
de ver mejor. Según el auto iba acercándose poco a poco, distinguió unas gafas de sol,
sobre un rostro precioso, que protegían los ojos de el astro amarillo y del azote por
el viento de su larga melena morena. Aquella conductora, ademas de acelerar,
seguramente tenía prisa, desprendía un candor y una belleza inusuales. El fantasma
pestañeó varias veces. El coche se acercaba cada vez a mas velocidad, pero a ella no la
importaba... ¡se trataba de Lucy!
Sonrió como una niña mientras el coche la atravesaba por la mitad. Lucy sintió un
escalofrío mientras la fantasma tras haber pasado por la mitad del automóvil, se giraba
y la seguía con la vista. Comenzó a correr. O eso creía ella pues realmente estaba
volando sobre la superficie, por el aire.
Embelesada y algo histérica, observó como giraba en una esquina y se dirigía ha otro
aparcamiento, algo mas pequeño y reducido, donde había menos coches. Aparcó apresuradamente
y bajó del coche casi tan rápido como había llegado a conducir su coche. Cerró con
prisa y sin darse cuenta dejó su puerta abierta. Pero eso no fue un problema, pues la
fantasma la cerró antes de alcanzarla. Comenzó a andar junto a ella a su trepidante
ritmo. Lucy abrió una puerta exterior y avanzó por un pasillo. Definitivamente la
fantasma no había visto aquel lugar aun. Quizás allí estaban quienes le faltaban.
Y efectivamente, había acertado. La actriz avanzó si dudar hasta una última puerta y la
abrió respirando hondo. Dentro de la sala, sentados alrededor de una mesa estaban Rob
Tapert, Sam Raimi, Reneé O´Connor, Alexandra Tydding, Karl Urban... etc. Lucy Se quedó
de pie frente a todos sin saber muy bien que decir, hasta que finalmente:
"¡Lucy! Buenos días" sonrió Reneé. La fantasma se acercó a ella. Tenía un rostro tan
lindo y tierno, se la adivinaba buena persona. Al saludo de Reneé le siguieron el de
todos los demas, que ademas la sonrieron, a pesar de su retraso.
"Vaya, vaya, llegas tarde, para variar. ¡Igual que en el juzgado!" se jactó entonces
Robert, mirándola de forma maquiavela. Tenía un tono asqueroso y sus palabras solo
pretendían molestar. EL fantasma se cabreó. Le miró con asco y comenzo a andar por
dentro de él. Asi que todos los que observaban a Tapert, vieron como este tenía un
escalofrío tras otro y asi seguidamente. Lucy no pudo evitar una cómica sonrisa.
"Ya ves, patán, es que alguien le dijo a la niñera que hoy no tenía que pasarse por
casa, asi que tuve que pedirle a mi vecina que se quedara con los niños."
"Nuestra vecina" recalcó el productor.
"No, tu ya no tienes ni vecina, ni casa, ni familia."
"Todo eso depende del juzgado y como sigas por este camino, me da que yo ganaré."
"Ni lo pienses" siseó, fiungiendo una sonrisa dura y tensa. "Me alegro de veros a todos
los demás. ¿Qué os parece si comenzamos?" preguntó con una embriagadora sonrisa. Los
demas fingieron no haber presenciado aquella escena, menos Reneé, que aun estando
sentada en la otra punta de la mesa, le dedicó a Lucy una sonrisa de apoyo y un guiño
de complicidad, a lo que la actriz contestó con una ilumanda mirada.
"Bien, pasar estos montones de papeles tan gruesos, es uno para cada uno" comentó Sam
Raimi, pasando tacos de folios encuadernados y ordenados "por si os lo estais pensando,
si señores, es el guión" recalcó. "Y siento deciros que aunque no os guste es lo que
habreis de representar, por culpa del contrato que hace unas semanas firmásteis" bromeó
haciéndoles reir. "Aquí os presento a una incorporación al casting, este es David
Boreanz, que creo, nunca a trabajado con nosotros. Asi que no le espanteis y tratarle
bien porque el será nuestro nuevo Dios de la Guerra" aclaró. "Bien, en esos libretitos
vuestros donde pone guión de la película, teneis en un principio una sinopsis, el
horario del rodaje que espero cumplamos y tras una breve introducción el texto. ¿Alguna
duda?" preguntó. Todos se miraron entre sí, y en ese breve descanso, actriz y actriz,
es decir Lucy y Reneé, volvieron a sonreirse como hicieran al verse aparecer por la
puerta. "Bien, pues disculparme pero he de dar órdenes a todos esos personajillos que
estan ahí fuera. Reneé, antes de irte quiero que vengas a verme. Tenemos que hablar con
tu preparador físico sobre tu embarazo." Como si un cubo de agua fría cayera sobre Lucy
todo su cuerpo se extremeció y aquella vez el fantasma no la había atravesado, lo había
sentido por aquella noticia y todos lo notaron.
"Es verdad, Lucy, tu no lo sabes porque no has llegado a tiempo de escucharlo: Nuestra
Ren vuelve a estar embarazada. De nueve semanas sino me equivoco" se regocijó Rob. La
actiz fingió una sonrisa, que aun bella demostraba no tener el candor que sus sonrisas
solían poseer.
Abandonando la sala, todos hablaban entre si, menos Lucy que salía mirando sus manos,
como consternada. Alguien puso una mano mas sobre la suya. Era Reneé. Dejó de andar y
la actriz buscó su mirada:
"Cuanto tiempo" sonrió eufórica la rubia, apretando con fuerza sus manos entre las suyas.
"Te echaba de menos."
"¡Y yo a ti!" musitó Lucy. "¿Estas embarazada?" preguntó.
"Si..." susurró Reneé extrañada. Esperaba un dulce y estrecho abrazo de reencuentro,
llevaba días imaginándoselo y alli estaba, apretando su mano y nada más.
Últimamente la estaban ocurriendo muchas cosas que la tenían un poco atosigada y había
esperado encontran en Lucy ese aislamiento, ese acogedor apoyo, esa extremadamente
dulce amistad, pero Lucy no parecía querer dársela. Realmente Reneé ansiaba su amor, la
quería desde años atrás y como único consuelo a su desamor tenía la esperanza de su
magnífica amistad. Y quería seguir teniendo esa amistad. Pero no se atrevía a pedírselo
directamente. Quizás indirectamente... "Sabes, este embarazo va a ser diferente..."
susurró buscando la mirada de Lucy.
La actriz morena respiró hondo. ¡No quería oirla hablar de lo maravilloso que era ese
embarazo! ¿Eso iba a decirle? ¿Que estaba muy contenta e ilusionada? No quería
escucharlo. Pero Reneé tenía otro plan. Apretó su mano con la suya, aun entrelazadas,
para llamar su atención.
"Lucy, ¿me estas escuchando?"
"Si, si..."
"Digo que será diferente y no se hasta que punto difícil. Voy a ser madre soltera."
"¿Que vas a ser qué?" preguntó Lucy parando en seco de caminar, mirandola a los ojos.
Sin poder evitarlo su voz había sonado aguda y sorprendida y Ren se rió por ello.
Aquella melodiosa risa volvía a ser ambrosía para la actriz morena.
"¡Vas a ser madre!" sonrió abrazándola fuertemente. "Vaya sorpresa" susurró sorepndida
agarrando con su mano libre la otra mano de Reneé "es algo maravilloso" siseó, antes de
volver abrazarla. "¡Ay!, ¡enana, cuanto te he echado de menos!"
Reneé sonrió abiertamente dejando que la abrazara con todas sus fuerzas. Ahora entre
aquellos brazos ya se sentía bien. "Yo tambien te extrañé" contestó. "Ahora más que
nunca te necesito, Lucy."
"No hace falta ni que lo pidas" contestó separándose de ella y mirándola a los ojos. No
pudo evitarlo y volvió a abrazarla, haciéndola reir.
"Jajaja, Lucy, yo tambien me alegro de verte pero ten cuidado, que me vas a aplastar"
susurró, aunque en el fondo deseaba que aquel abrazo fuese eterno.
"¿Y... y qué ocurrió con Steve?" preguntó entonces Lucy separándose finalmente de ella.
"Lo nuestro no marchaba. Hacía ya tiempo que se había quedado parado" comentó,
encogiéndose de hombros. "Ambos estamos de acuerdo. El se encuentra ahora con sus
padres."
"¿Por qué no me has llamado antes?" la cuestionó Lucy buscando su mirada. Reneé se la
concedió sin tapujos, aunque le costó un poco más hablar.
"Sabía que tu ya tenías tus propios problemas, y no quería cargarte ademas con los mios."
"¡Eh, Ren, no digas tonterías, tu nunca podrás ser una carga!" se quejó Lucy. "Y con
problemas o no, siempre querré estar a tu lado" sonrió.
"Sabes, han llegado a pasar tres meses desde la última vez que nos vimos..."
"Demasiado tiempo me parece a mi" bromeó.
"Tienes razón" corroboró Reneé. "Prometemé que no dejaremos que vuelva a pasar tanto
tiempo, ¿de acuerdo?"
"Trato hecho" susurró contenta. "¿Y si recuperamos estos 3 meses, empezando por una
comida?"
"Me parece una idea fantástica" murmuró encantada. Le dió su mano a Lucy y juntas
caminaron hacia la cafetería del set.
Fantasma no podía cerrar los ojos, abiertos como platos de la alegría. Las había visto,
lo había echo en "persona" y la habían dejado aun más impresionada de lo que imaginó...
Y alli, las dos juntas y unidas tanto como ella no llegó a esperar. De hecho casi le
pareció que se querían como algo más que unas amigas..., no, seguro que eran sus
propios deseos subtexter los que la hacían imaginar cosas, pensó mientras las seguía
volando sobre sus cabezas por aquel set, set que recorrería durante varias semanas.
Fantasma nunca había imaginado como se desarrollaría un rodaje y aunque lo hubiese hecho
no se habría acercado lo mas mínimo a lo que en esos días estaba viendo.
Se encontraba en los decorados interiores del set, en la segunda semana de rodaje,
observando, subida en un andamio, todo lo que ocurría. No era una altura superior a
tres metros, pero evitaba caerse, lo cual en esos momentos era dificil porque no dejaba
de reirse. Y parecía no ir a detenerse en breve.
El rodaje se centraba en la escena que Lucy y Reneé intentaban rodar. Se suponía una
escena triste y seria, pero Ren, quien tenía que decir la gran mayoría del texto, no
podía dejar de reirse por las pantomimas de su amiga. La cámara estaba colocada tras
Lucy y como solo se veía su hombro y a Reneé se la veía por entero, la actriz entornaba
los ojos, resoplaba y le sacaba la lengua, haciendola reir y no parar y al equipo con
ella.
Reneé respiró hondo, reduciendo las carcajadas, se secó las lágrimas que se habían
escapado de su rostro, suspiró y se centró de nuevo en su texto:
"Xena, yo no pude mas que pensar en ti en ese momento, pero... psssstt ja ja ja" Lucy
se había frotado comicamente los ojos, como secando unas lágrimas ficticias. "Por...
jeje... por favor, para" siseó rogativa.
"Esta bien enana, ya me porto bien" sonrió encantadora. Cambio su gesto y aguantó seria,
mientras Reneé volvía a actuar... hasta que unos brazos agarraron los de Lucy. Ted,
tras ella, comenzó a moverla a sus anchas, mientras la actriz continuaba inmutablemente
seria.
Ren intentó no reírse, pero la escena era aun mas comica. Lucy estaba quieta y sin
sonreir, mientras Ted movía sus brazos y los hacia bailar "El Asereje" como si fuese
una graciosisima maniqui. De nuevo Reneé estalló en carcajadas, acompañada de quienes
las rodeaban, incluída Fantasma, mientras Lucy decía pilla. "Je je, que conste que yo
no he hecho nada, ¿eh?"
Lucy, en su camerino, repetía un texto para si frente al espejo y detrás Reneé jugaba
con los sais. Lucy repitió una vez mas la escena antes de anunciar:
"Vale, creo que ya la tengo."
"¿Quieres que la ensayemos?" preguntó.
"Si no es molestia" contestó Lucy poniendose en pie.
"No, claro que no" sonrió encantada Reneé. Se acercaron y ella comenzó. "¿Qué quieres?"
preguntó molesta, ya metida en el papel. Actuaba como Gabrielle. Aquella escena
correspondía a la primera vez que se veían tras la muerte de Xena y su posterior
resucitamiento.
"Verte, ¿acaso no puedo?" cuestionó sonriendo. Ren la fulminó con la mirada, pero al
encontrarse con aquellos ojos que tanto amaba no pudo evitar sonreir timidamente,
acompañandola Lucy con una sonrisa pícara. Carraspeó y continuo. "Estas enfadada"
murmuró. "¿Por qué?"
"¡¿Por qué?!" preguntó enfadada encarandola "¿abandonarme te parece poco?" insistió
acercandose a ella.
Fantasma las miró sonriente. Ambas eran fantásticas, actuando, sin hacerlo y en resumen,
en todo momento. Era fantástico poder observarlas en aquellos momentos. Ambas se
acercaban, alejaban y miraban con una atracción increíble y una pasión desbordadora. En
esos instantes, mientra se miraban a los ojos, estos se iluminaban y parecía que ambos
cuerpos buscaban la cercanía de la otra. Eso hacia que Fantasma, durante todos aquellos
días, se replanteara los límitres de su amistad, la cual igual, llegase aun mas lejos...
"¿Morir es abandonarte?" preguntó acercandose a ella como retadora.
"No" siseó Reneé. "No resucitar es abandonarme" contestó cabreada apartandose de ella
bruscamente. "Dijiste que este mundo te aburria. ¿Eso era yo? ¡¿Un aburrimiento?!"
"No, sabes que no" añadió mirandola fijamente a los ojos. En un instante abandona su
actitud fria y distante y la mira tierna a los ojos. "Tu eras lo único bueno que tenia,
pero no fue suficiente como para arriesgar cuarenta y dos mil almas del cielo."
"Y sin embargo estas aquí" susurró.
"No lo elegi yo" siseó acercandose a ella lentamente. "Perdoname" pidió acariciando su
rostro.
"¿Qué te perdone qué?" preguntó Reneé, con un tono en su voz que hacia pensar que
intentaba no dejarse llevar por aquella deliciosa caricia. Fantasma se preguntó si
estaría actuando o realmente tenía que hacer un esfuerzo para no disfrutar aquella
caricia.
"Resumiento: todo" contestó Lucy. "Tenía que haberme quedado contigo. Como otras tantas
veces hiciste tu por mi" alzó la barbilla de Reneé con una dulce sonrisa, para que esta
la mirase a los ojos. En ese instante, como marcaba el guión, Reneé se lanzó a abrazarla.
"¿Entonces no te molesta que haya venido?"
Reneé sonrió encantada. "Claro que no. Gracias."
"De nada" sonrió, antes de separarse de ella. "De acuerdo, Ren. ¡Al fin la memorice!"
susurró aliviada. "¿Vamos llendo para la zona de rodaje?"
"Claro" sonrió. "Por cierto... pienso vengarme por tus muecas y por los movimientos de
Ted" musitó entre cerrando los ojos, guasonamente amenazante, haciendo reir a Lucy.
"No serás capaz, ¿verdad?" preguntó, andando junto a ella hacia el set, abandonando la
zona de los camerinos.
"Tu me conoces" siseó mirandola sonriente. "¿Qué crees?"
"Hmmm... que contigo nunca se sabe..." dedujo mirándola a los ojos. "¡Mierda!" farfulló
llevandose la mano a la frente. "Me he olvidado el movil y tiene que llamarme mi
abogado" susurró. "Ren, vete andando y ahora te alcanzó, ¿si?" pidió. Reneé aceptó y
comenzó a andar, mientras Lucy giraba e iba en dirección contraria. Fantasma comenzó a
andar junto a ella, mirándola mientras Lucy iba regañándose a si misma. Pero aparte de
lo que por su mente debía circular, Lucy iba centrada en otra cosa, sentía algo.
Fantasma se fijó: la sentía a ella. De repente, paró de andar y miró a todos lados,
como buscando a Fantasma. Esta la miró fijamente, ¿era posible que la sintiese hasta
ese punto?
Lucy pareció dejar de lado esa búsqueda, sacudió su cabeza y dió otro vistazo a su
alrededor, encontrándose con la silueta de Reneé que se alejaba por el pasillo andando
lentamente, como esperándola. Lucy sonrió como una niña y suspirando dijo...
Continuará...
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