LA BESTIA

Cala_Ithil

6. VIAJE... AL PASADO

El calor era sofocante, pero seguíamos caminando para poder llegar a un buen lugar donde pasar la noche. El desierto podía ser realmente peligroso de noche. Las temperaturas descendían hasta el límite de lo humanamente soportable. Así que prefería llegar al pequeño oasis que recordaba de mis anteriores viajes. Era poco menos que dos palmeras y una laguna de agua tibia, pero el calor que las aguas guardaban durante el día suavizaban el clima de un modo muy acogedor.

Sus rápidos pasos resonaban en el suelo arenoso a mis espaldas, como si fuesen una ligera melodía de percusiones. No pude evitar sonreír al pensar en ella. Se había colado en mi vida de un modo de lo más extraño, casual... Por decirlo de alguna manera, ella era un accidente, un error fatal que yo había tenido la desgracia, o la suerte, de cometer. Era poco más que una simple equivocación, pero tan importante que había comenzado a cambiar mi existencia. Algo en mi interior estaba despertando, algo que llevaba dormido mucho tiempo, demasiado, y que todavía no era capaz de definir. Bueno... algo aparte de Ella...

- ¿Cómo consigues contenerla?- estalló de pronto, arrancándome brutalmente de mis pensamientos, pero coincidiendo con ellos ante mi asombro.

- ¿Contenerla? ¿De qué hablas?

- Pues...- dudó unos instantes antes de continuar-. De la Bestia que llevas dentro.

- ¿Cómo sabes que...?- Mi mayor secreto, uno que yo jamás le habría revelado por mi propia voluntad, se posaba sobre sus labios sin que pudiese hacer nada por evitarlo-. ¿Cómo lo averiguaste?

- Tu libro me lo dijo. Lo siento- susurró avergonzada agachando la cabeza-. No era mi intención inmiscuirme en tus asuntos. Sé que te dije que no haría preguntas, pero... tengo tanta curiosidad... Además tu libro dijo que yo debía saberlo...

- ¡Ese maldito libro entrometido! Tranquila... No tienes nada que sentir. Supongo que si vas a viajar conmigo deberías saber quién y qué soy...- suspiré profundamente-. Es una historia bastante larga y no sé cuanto te habrá dicho el estúpido libro, pero si estás dispuesta a escucharme compartiré mis secretos contigo.

Posó su mirada verde mar en mi cabeza gacha. No podía ver su rostro, pero sentía el peso de sus hermosos ojos sobre mi cuerpo. Y no era algo que me molestase, al contrario, me calmaba y me animaba a contar lo que jamás había revelado a ningún otro mortal. Miré fugazmente hacia ella, encontrando la más dulce de las sonrisas.

- Estaré dispuesta a escuchar todo lo que tú quieras decirme.

Exhalando un último suspiro me dispuse a abrirle completamente las puertas de mi pasado a una completa desconocida en la que confiaba ciegamente, a pesar de no tener ningún motivo para ello.

- Todo comenzó cuando yo todavía era muy joven, poco más que una niña... Tendría unos diecinueve años. Y a pesar de ser mucho más madura de lo que se esperaría de una muchacha de mi edad, no estaba preparada para afrontar la situación. Jamás lo habría estado...

"Vivía con mi madre y mi hermano pequeño; habíamos perdido a mi padre a manos de unos asaltantes que jamás fueron castigados, así que tanto mi progenitora como yo, nos veíamos obligadas a trabajar de sol a sol para mantener a la familia y conceder algún que otro capricho a nuestro niño mimado. A pesar de todo, nuestra existencia era feliz y apacible.

"Mi madre era una mujer alegre, con unos profundos ojos grises que marcaban el cansancio de toda una vida llena de penurias. Sin embargo, jamás perdía la esperanza. Solía decirme que pronto nuestra vida mejoraría. ¡Dioses! ¡Cómo se equivocaba! Mi hermano era un muchacho inquieto, quizás demasiado consentido. Tenía un talento innato con la espada y confiábamos en que se pusiese al servicio de un poderoso señor de la región en cuanto acabase su instrucción en la academia militar. Pero sus ansias de aventuras lo empujaron a cometer una locura que pudo haber acabado con su vida...

"Maldigo el día en que mi hermano escuchó hablar de Ella por primera vez. Volvió a casa magnetizado por la historia, creando en su mente maravillosas quimeras en las que regresaba victorioso de una feroz lucha a muerte con la Bestia. En la biblioteca del cuartel existía un libro de mitos y leyendas que nombraba al poderoso ser que se ocultaba en la tierra, huyendo de los diablos del infierno. Podría haber quedado como un mito, pero mi hermano comenzó a atar cabos; desapariciones, muertes atroces; ataques al ganado... Trató de localizar su paradero. Ojalá nunca lo hubiera hecho.

"Recuerdo cómo comenzó todo. Llegó a casa magnetizado por la historia. Si conseguía matar a la Bestia y llevar su cadaver ante el señor, sería reclutado incluso antes de terminar su instrucción...

- "¡Podría encontrarla!- anunciaba extasiado-. Imagináos... ¡Sería toda una azaña!

- "Tú come y olvídate de esas tonterías- le reprochaba yo.

- "Deja soñar al chico- susurraba mi madre cansada, mientras remendaba una ropas casi hechas añicos-. Que sueñe lo que quiere, que si le quitas eso entonces sí que no tendrá nada por qué luchar...

"Pero todas las discusiones acababan con mi hermano saliendo de casa con un portazo. Pensaba que yo lo menospreciaba, que no era capaz de admirar su valía. Pero yo sabía de su valor y su orgullo. Lamento no haberme dado cuenta de cuánto lo herían mis comentarios. Quiso demostrarme que sí era capaz de realizar esa gran gesta.

"Partió una fría noche de invierno, poco después de que comenzase a nevar. Por suerte, o por desgracia, mis sueños resultaron inquietantes aquella madrugada, así que me desperté angustiada y fui a buscar compañía entre sus mantas. Pero la cama estaba vacía. Imaginé sus intenciones, así que me vestí lo más rápido que pude y, tras poner a mi madre sobre aviso, salí a la frialdad de la oscuridad. Por suerte mi hermano había partido hacía poco tiempo, así que podía seguir sus huellas si me apuraba, porque la nieve que caía sobre mis hombros podría cubrirlas de un momento a otro.

"Dando un último vistazo hacia mi hogar, viendo la silueta de mi madre apoyada en la ventana, a la luz de una vela, partí para nunca regresar. Abandoné todo lo que quería sin dudarlo ni un instante, para tratar de salvar la vida de mi hermano. Claro que por aquella época no creía en la existencia de la Bestia...

"La nieve comenzaba a dificultarme el paso, y las huellas eran cada vez menos claras. Esperaba que no hubiese ido muy lejos, porque sino podía darlo ya por perdido. Él era un muchacho fuerte y vigoroso, y yo era poco menos que una tabla de madera. Mi pecho albergaba el temor de haber salido demasiado tarde, de llegar tarde, o no llegar nunca junto a él y perderme en la ventisca que se avecinaba.

"Al fin la oscura silueta de una solitaria montaña se alzó ante mí, dejándome descubrir en la oscuridad de su interior unas huellas mucho más claras que sabía que pertenecían a mi hermano. Caminaba a ciegas, maldiciéndome por no haber tenido la idea de traer algo con lo que iluminar mis pasos. Al fondo de la cueva se escuchaba el incesante repiqueteo de gotas de agua contra la fría y dura piedra. Marcaban un ritmo que me ponía nerviosa, trayendo a mi cabeza una única palabra: "tarde". Resonaban en mi cabeza mis remordimientos, una y otra vez: "ya es tarde".

- "Tienes razón- susurró una extraña voz serpenteando dentro de mi mente-. Ya es muy tarde para él. Vete ya, o no seré tan amable contigo."

"La sorpresa me sobresaltó, haciéndome buscar a mi alrededor el origen de tan horripilante sonido, que parecía arrastrarse reptando por cada poro de mi piel. Era como un chirrido metálico que se clavaba en mis tímpanos, desgarrando la poca cordura que me quedaba. Fue la primera vez que invadió mi alma; ojalá hubiese sido la última...

- "¿Quién eres?- grité con la voz quebrada por el pánico- ¿Dónde está mi hermano?

- "Eres patética... Te mueres de miedo y te atreves a exigir respuestas. No puedo negar que tienes agallas. Me gusta tu actitud... Pensaba darme un banquete con tu hermano, pero quizás podamos llegar a un acuerdo...

- "¿Qué clase de acuerdo?

"Recuerdo aquella risa como si acabase de escucharla ahora mismo. Era tan sádica, tan terrible, tan... diabólica. Sería mi peor pesadilla durante el resto de mi vida... Todavía hoy lo es. Daría lo que fuera por no volver a escucharla.

- "Algo muy simple, niña- anunció en un tono más grave-. Un cambio. Su vida por la tuya. ¿Qué te parece?

"Permanecí en silencio largo rato, no porque dudase de entregarme para salvar a mi hermano, sino porque trataba de imaginar qué ganaba Ella con el cambio.

- Si aceptase...- respondí al fin, con un hilo de voz-. Tendrías que respetar algunas condiciones.

- Dispara.

- "No volverás a acercarte a mi familia para hacerles daño.

- "Eso está hecho. ¿Algo más?

- "... No. Eso es todo.

- "Pides poco, teniendo en cuenta lo que te espera...

- "¿ Y qué es lo que me espera?

"De nuevo su risa invadió mi alma, destrozándola por dentro, mientras su voz reptaba por mis oídos, anunciándome el sufrimiento en el que se convertiría mi vida a partir de ese momento.

- "Arderás en el infierno, chiquilla- me susurraba-. Todo el dolor que hayas conocido hasta ahora será un recuerdo de la más intensa felicidad comparado con tu futuro. Vivirás los tormentos más despiadados, las torturas más humillantes, mancillaré tu alma y dejaré que el mundo le escupa encima... Sólo por placer; sólo porque puedo hacerlo.

- "¿Eso es todo?- mi voz, todavía temblaba, pero la ironía arrancó el comentario de mi boca-. Podré soportarlo. Acepto el trato.

- "Bien, cariño. Despídete del mundo que conoces, porque hoy despertarás en el interior de tus peores pesadillas. Sólo di las palabras mágicas... Entrégate a mí...

- "Antes de eso...- un gruñido salvaje me sobresaltó, era obvio que estaba impaciente-. ¿Qué pasará con mi hermano?

- "¡Ah, eso! Puede quedarse aquí. Despertará por la mañana y podrá volver a casa solito. Además, si lo deseas, puedo hacerle un pequeño regalito. La piel que utilizaba antes será suficiente como para transformarlo en todo un héroe. Es lo mínimo que puedo hacer por ti, después del servicio que vas a prestarme... Desgraciadamente tu hermano tendrá que cargar con la culpa de tu "muerte" durante el resto de su vida.

- "Mejor eso que su muerte... Está bien. Estoy lista.

- "Entrégate a mí, cariño. Dilo... Di que eres mía...

- "Soy... tuya.

"El dolor... jamás podré olvidarlo. Sentí como si mi cabeza estuviese a punto de estallar, como si una sombra me arrancase la piel a tiras y se instalase bajo ella, por encima de todo lo demás, quemándome por dentro y por fuera. Se instaló en el pecho, deteniendo completamente el latido de mi corazón. Por un instante pensé que estaba siendo amable, que se había apiadado de mí y que me estaba arrebatando la vida, olvidando todo lo que había prometido hacerme. Pero me equivocaba, ¡vaya, si me equivocaba!

"De mi hermano quería alimento, diversión y placer; de mí necesitaba un nuevo cascarón que vestirse, ya que el último se le había quedado un poco anticuado para los tiempos que corrían. Quería abandonar esa cueva, NECESITABA abandonarla. Y yo, ingénua de mí, me dejé engañar como la estúpida que soy... ¡Se habrían evitado tantas muertes si hubiese permitido la de mi hermano! Pero jamás habría podido perdonármelo... Por cruel que parezca, fue mejor así... Además, ya lo pagué con creces. Mi conciencia ya ha sufrido lo suficiente...

*****

- Se está poniendo el sol.

- Lo sé. Haremos noche aquí. El pueblo no está lejos, pero estoy demasiado cansada y tardaríamos al menos un día más. Y no nos conviene llegar con la oscuridad. Ya me temen bastante sin ella...

Por unos instantes dejamos la charla, mientras yo encendía una hoguera y ella extendía unas pieles por el suelo. Preparamos algo de carne en el fuego. Mientras comíamos, volvió a mirarme con la misma curiosidad, dándole vueltas con la lengua a la pregunta que estaba reteniendo. Pero ya había aprendido algo de ella, y era que su curiosidad siempre acababa venciendo la batalla.

- ¿Qué fue de tu familia?- susurró al fin con una dulzura infinita, sin atreverse a fijar su mirada verde mar en mí-. ¿Volviste a ver a tu madre y a tu hermano?

- No. A pesar de ser diabólica, mantuvo su palabra. Nunca más se acercó a ellos mientras estuvieron vivos. Pero asistí a su funeral.

- Ellos...- sus ojos se abrieron desmesuradamente y su mano temblorosa se posó en mi antebrazo-. ¿Los mataron?

- Es más complicado que eso, cariño. Hay algo que todavía no te expliqué y que creo que deberías saber. Las condiciones del acuerdo no eran tan claras como yo pensaba. Me había engañado como a una tonta. Yo esperaba toda una vida de sufrimiento, pero no había dicho nada de que fuera una vida humana... Y es obvio que Ella era de todo menos humana. No le bastaba con consumir mi cuerpo y mancillar mi alma. Y puesto que domina la magia, y pertenece al infierno, no es raro que haya hecho mi cuerpo tan duradero como el tormento eterno. Es decir: soy inmortal. Mientras ella viva en mí, no puedo morir.

"Mi madre era mayor, habría muerto pronto aunque no hubiese pasado lo que pasó. Pero mi hermano... Era un hombre maduro, serio, realista, con mucha vida por delante todavía... Ya no era aquel niño soñador que había partido a luchar con una bestia mítica... y que había provocado la muerte de su hermana. Apareció dos días después de haber partido, portando el cuerpo de una horrible criatura a sus espaldas. Cuando madre le preguntó por mí... él lloró como un niño en sus brazos, disculpándose por haber sido tan irresponsable. En su mente había un vago recuerdo de la Bestia avalanzándose sobre mí para devorarme. Si supiese que en lugar de engullirme había ocupado mi lugar...

"Pero gracias a su valor, obtuvo el puesto que tanto habíamos soñado para él. Creció y se hizo un muchacho responsable. Nunca más volvió a romper una norma, sólo atendía a las órdenes directas que le daban. Se casó, como cualquier hombre del pueblo, con una mujer hermosa y amable. Tuvo dos hijos preciosos, un niño y una niña. El niño era idéntico a mi hermano; rubio, de grandes ojos azules, con un gran corazón. Ella se parecía tanto a mi madre y a mí... Aunque en belleza nos ganaba a ambas, pues algunos rasgos los había heredado de su madre. Llevaba una mezcla de mi nombre y el de mi madre, pero no consigo recordarlo... Tendría tu edad, cuando dejé de oír noticias sobre ella...

"Así que, a pesar de todo, mi hermano era feliz. Pero su felicidad no duró tanto como a mí me habría gustado... Él era el mejor guerrero de su señor; el más noble, el más leal, el más valiente, el más capaz... Pero no le valió de nada cuando aquella panda de traidores se volvió contra la guardia. Su amo sobrevivió, pero él no tuvo tanta suerte. Murió por defender aquello en lo que creía. Estoy muy orgullosa de la vida que llevó... Mi madre no pudo soportar el dolor de perder a su otro hijo. Intentó suicidarse, pero la mujer de mi hermano se lo impidió. Aunque su condena ya estaba firmada. Murió esa misma noche, ahogada en llanto. Habría deseado algo mejor para ella. Se merecía mucho más...

"Asistí a su funeral, escondida tras la sombra de unos árboles. No te imaginas cuánta gente se acercó a presentar sus respetos... Ante las piras funerarias, una mujer hermosa, vestida de negro, lloraba silenciosamente mientras agarraba a dos hermosos niños... Fue la única vez que vi al resto de mi familia. Cuando todos se hubieron ido, me acerqué sigilosamente y deposité sobre las ardientes llamas dos rosas rojas, antes de que alguien volviese a apagar las hogueras y esparcir las cenizas al viento. Todavía visito el lugar donde los quemaron de vez en cuando. Soy la única que lo sigue haciendo, a parte de una viejecita que en su tiempo fue la más hermosa del lugar: la viuda de mi hermano y que dejó de venir hace tanto tiempo que ya no consigo recordarlo. No podrías imaginarte cuanto tiempo llevo caminando entre mortales...

La miré fijamente, mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas enrojecidas. Acaricié con mi mano su rostro, arrastrando con ella las pequeñas gotas saladas que lo perlaban.

- Descansa. Mañana será un día muy largo.

- No sé si podré dormir después de conocer tu historia...

- ¡Oh! ¡Claro que podrás! Necesitas tus fuerzas para mañana. Todavía nos queda mucho camino por delante. Además, es algo que permanece enterrado en el pasado. Yo lo he olvidado. Lo mejor es que tú no lo tengas en cuenta.

Sonrió dulcemente, sin decir nada más. Se acercó a mí, poniendo su cabeza sobre mi pecho, abrazándolo, mientras bostezaba sonoramente.

- Buenas noches- susurró mientras se acomodaba sobre mi cuerpo para dormir.

El gesto me parecía tan extraño, tan ajeno a lo que había sido mi vida hasta el momento... Pero no pude evitar acomodarme, disfrutar del calor de su cuerpo contra el mío, y por primera vez en mucho tiempo, sonreí de todo corazón.

- Buenas noches- respondí antes de cerrar los ojos sin lograr aplacar mi sonrisa.

Continuará...


Indice Fan Fiction

Página Principal