"¡Te tengo dicho que no me llames asi!" se quejó Sam. "¿Se puede saber qué te pasa?"
"Es Vane... es Vanessa. ¡Corred! Y si lo teneis a mano, traeros alguna cámara" pidió
con una gran sonrisa. Miró a ambas actrices, como reclamándolas que le siguieran y
ellas no lo dudaron: se pusieron en pie y corrieron junto él y con Sam y Rob detrás.
Llegaron hasta el plato de la lucha de escaleras, parandose en seco. No se lo podían
creer...
Vanesa estaba colgada por los pies, pues ahí se había enredado su arnest de seguridad.
Se agarraba a la escalera, como haciendo el pino, mientras se balanceaba de un lado a
otro aun agarrándola. Los flecos de la falda de su traje habían cedido a la fuerza de
la gravedad, y girados, tapaban parte de su rostro.
Reneé abrió los ojos; incrédula, antes de sentir que no podía evitar reirse. Intentó
evitarlo, así que se giró para mirar a los demás y no ver aquella escena tan chistosa.
Pero al mirar a sus compañeros observó a todos, desde Sam hasta los cámaras, pasando
por Ted y Lucy (que se apoyaban el uno en el otro para no caerse de la risa). Todos
reían a mandíbula abierta, mientras Vanessa seguía enredada en las alturas, agarrando
una escalera que se balanceaba comicamente junto a ella. Reneé no quiso evitarlo más y
comenzó a carcajearse como hacía tiempo que no hacía:
"¡No os ríais! ¡No! Un error lo puede tener cualquiera" chillaba desde las alturas.
"¡¡Parad!!"
"Pues la verdad, no le veo la gracia, sin contar con el hecho de que ocurrió hace dos
semanas" refunfuñó Vanesa, sobre las risas de los demas y meneando furiosa la copa de
vino.
En el piso de la actriz, celebraban una íntima cena de despedida para Lucy. El día
siguiente sería el último en el rodaje del capítulo, asi que tanto Reneé como Ted y
Vanessa habían organizado aquella pequeña fiesta. Y entre cena y copas, había salido el
tema de conversación de la escena de la escalera, escena finalmente rodada, a pesar de
las quejas de la protagonista.
Y al recordar la escena fue imposible no pensar en la torpe equivocación de Vanesa. Asi
que mientras esta se enfurruñaba, Ren se apoyó en Lucy sin poder dejar de reir y Ted se
dejó caer sobre el respaldo, sin parar de carcajearse.
"¡Luego cuando rodamos me salió bien!" se quejó cruzándose de brazos.
"La verdad... la verdad es que eso es cierto" dijo Lucy recuperando el aliento tras
tanta carcajada. "Fue una escena de lo más entretenida de rodar y nos ha quedado
bastante decente" sonrió Lucy. "Un brindis por Vanessa."
"Por Vanesa" repitieron a coro Ren y Ted haciéndola sonreir. Acercaron sus copas entre
sí para chocarlas cuando se oyó la voz de Vanesa:
"¡No Lucy! No puedes brindar con zumo" casi parecía ofendida. "Trae mala suerte." Tanto
Ted como Vanessa alejaron su copa de la de Lucy.
"No seas supersticiosa" bromeó Reneé. "Tan solo es un brindis" añadió mirando a Lucy y
sonriéndola chocó su copa con ella. Lucy encandilada por la dulzura de su amiga
respondió contenta a la sonrisa y el brindis.
"Ademas Vanesa, no se si dará mala suerte, pero a la hora de conducir de vuelta a casa
es lo más útil."
"Cierto, y hablando de volver a casa, creo que yo me tengo que ir, mañana tendré que
madrugar. Y es casi la 1" puntualizó. "Llamaré a un taxi" decidió. "Porque me parece que
he bebido más de 5 copas y tengo más posibilidades de acabar en el plato que en mi casa"
siseó comicamente haciéndoles reir.
"¿Te acerco el teléfono?" ofreció Vanesa.
"No, déjalo" se adelantó Lucy. "Creo que a mi tambien se me empieza a hacer tarde.
¿Quieres que te lleve?" decidió sin pensarlo demasiado.
"Si no te importa... me harías un gran favor" celebró.
"Lucy, no te puedes ir" añadió Ted.
"¡Es verdad, es tu cena!" reclamó Vanesa. Ren sabía que debía apoyarlos y convencer a
Lucy para que se quedara, pero deseaba estar a solas con ella y que la acompañase a su
casa y no se veía con fuerzas de contradecir a esos deseos, asi que no dijo nada.
"¿Te quedas?" preguntó Vanessa.
"Lucy, no quiero estorbarte" contestó Reneé completamente tranquila. "No me importa
llamar a un taxi."
"No, yo soy mejor que un taxi" bromeó. "Ademas, tu nunca podrás estorbarme" remarcó
dedicándola una dulce sonrisa.
"Bueno, en ese caso no me queda más que decir a parte de que espero que te lo hayas
pasado bien en tu cena de despedida" comentó Ted, viendo como tanto Lucy como Ren
recogían sus abrigos.
"Desde luego que sí" aseguró Lucy. "Ha sido todo un detalle" agradeció acercándose a él
y dándole un fuerte beso en la mejilla. "Gracias" añadió acercándose a Vanessa y
dándola tambien otro cariñoso beso, antes de recoger todas sus cosas y acercarse a la
puerta, con Ren siguiéndola.
"¿Para mi no hay?" se encontró Reneé diciendo en voz alta. Quiso hacerse invisible en
ese mismo instante, cuando Lucy se giró sorprendida a mirarla.
Cuando vió como se despedía de Ted, extrañamente había deseado ser él, pero cuando se
despidió tambien de Vanesa, sintió como una oleada de envidia mezclada con celos la
recorría por entero. Y de repente se vió diciendo en voz alta lo que deseaba su
subcosciente: que a ella tambien la besara... en la mejilla, por supuesto.
Lucy sonrió divertida y se acercó a ella. Ren sin poder evitarlo se sonrojó de pies a
cabeza, cuando Lucy se paró frente a ella. Sentía que aquello que ocurría en apenas un
par de segundos se hacía eterno. Lucy agarró con suavidad su barbilla y besó su mejilla.
"Gracias a ti tambien Ren" sonrió. "¿Contenta?" bromeó.
"Si" siseó torpemente Ren, intentando recuperar la compostura.
"No sabía yo que fueses tan celosa" bromeó Ted, mientras las acompañaban hasta la
puerta. Ren frunció el entrecejo, fingiendo enfadarse, aunque Ted tenía razón, nunca
había reaccionado así, y jamás había sentido celos. Era por Lucy, la hacía sentirse
extraña, y por tanto comportarse igual.
"Jaja, no, no es celosa, solo muy mimosa" la excusó Lucy, estrechándola cariñosamente,
al rodearla con su brazo por los hombros. Reneé sonrió feliz de que su amiga se hubiera
tomado asi de bien su pensamiento en voz alta.
"Buenas noches" se desearon los cuatro entre sí, antes de que Lucy y Reneé se dirigieran
juntas al exterior del piso.
Continuará...