ADVERTENCIA: Esta historia es subtexter, y transcurre durante la tercera temporada. Pero hay un pequeño cambio: en esta historia Vanessa Angel (la mujer que fuese a ser Xena antes que Lucy) no tuvo su problema intestinal y consiguió el papel, en vez de nuestra actriz favorita.
DEDICATORIA: Para Paula y sus preguntas, porque aunque no lo sepa me encanta hablar de ese tema y verla interesada, (¡No en ese sentido, niña!)

Para críticas instructivas o intercambio de opiniones, escribidme a:
lady_bardo@hotmail.com


ESPERANDO A LA AUTÉNTICA XENA

Lady_Bardo

Primera parte

Miró a la manzana con recelo. ¡Sus tripas sonaban y estaba claro que aquella fruta la estaba tentando! La decía: cómeme, cómeme. Así que alargó la mano y acató su orden. Incó en ella primero sus dientes y despues sus labios. Saboreó el líquido fresquito y jugoso que se derramaba por su boca.

-Ring, Ring-

El teléfono la asustó pues el piso se encontraba en el mas absoluto de los silencios. Se sobresaltó, la manzana cayó de sus manos y rodó por el suelo.

"Joder" farfulló, agachándose a por ella. Cuando la consiguió, toda sucia, se volvió a levantar, ahora a por el auricular. "¿Si?"

"¿Lucy?" preguntó una voz al otro lado del teléfono. Un escalofrío recorrió a la actriz por entero. La manzana volvió al suelo. Lucy no supo reaccionar del todo. No podía creer que fuese ella. Miró la manzana, y luego el auricular, un tanto trastornada, como pensando que alguno de los dos objetos tendría respuestas para aquella llamada. "¿Lucy, estas ahí?" insistió la voz al otro lado del teléfono.

"Si, si, disculpa, aquí estoy" contestó volviendo a la realidad. "Reneé, ¿eres tu?"

"Si, Lucy, ¿qué tal estas?"

"Bien, bien. Y ¿t... tu?"

"Todo genial." Silencio incómodo. "Tengo noticias de la serie, para ti."

"¿Si?" preguntó. Tenia una sonrisa en los labios. Estaba defraudada, pensaba que Reneé la llamaba por aquel papelito que ella dejó en su abrigo con su teléfono. Pero no era posible, pues eso había sido hacía casi un año. Aun asi tenía noticias de la serie y eso la alegraba, la compensaba.

"Quieren que retomes tu personaje. El tuyo fue uno de los capítulos con mas audiencia de la temporada. Los productores exigen a Callisto." anunció ilusionada Reneé, casi mas que Lucy.

"¿Lo dices en serio?"

"Bueno, solo si lo deseas, claro."

"Me encantaría, quiero decir, que es una buena oferta."

"Estupendo. Entonces ahora viene lo aburrido, llamaré a Rober Tapert y Sam Raimi. Tenían previsto hacer una reunión para ponerte al dia, y si aceptabas, entregarte tu contrato."

"Genial. Espero noticias tuyas."

"Las tendrás pronto. Cuídate."

"Igualmente. Chao."

"Adiós."

"Pi.pi.pi..." ya había colgado. Lucy se llevó las manos a la cabeza y respiró hondo. ¡Reneé O´Connor la había llamado! Despues de un año la había vuelto a escuchar y su corazón casi había dado un vuelco. Casi no, ya lo había dado y ahora, dentro de su pecho se calmaba poco a poco. Ah, si, y además recuperaría el papel de Callisto en Xena, la Princesa Guerrera. Y habia sido Reneé quien se lo había dicho. Suspiró. Nunca había entendido porque aquella actriz creaba esa alegría y ese alboroto dentro de ella. Se encogió de hombros. Quizás era por lo buena persona que llegaba a ser. Quizás. Se sentó en el sofa, dispuesta a relajarse...

1 AÑO ATRÁS

Una niña frente a la televisión observa la cabecera de una serie: Xena, The Warrior Princess. Salen los créditos: primero una sexy guerrera, rubia y despampanante, Xena, o la actriz, Vanessa Angel y despues su compañera, Gabrielle, o la actriz, Reneé O'Connor. La niña suele ver la serie, no es que cree en ella una emoción increíble, pero ciertamente, piensa que no esta nada mal.
Se tumba en el sofa, adecua el sonido y se relaja. El capítulo parece uno como cualquier otro, pero a los 10 minutos descubre que no es asi, aparece una mujer llamada Callisto, con su grupo de mercenarios. Dice haber formado parte de los huerfanos de guerrera gracias a Xena, y pide venganza. Esa mujer, de ojos azules y transparentes, sonríe y mantiene una presencia que irradia confianza, ademas de sobrada belleza. La niña sonríe, sorprendida gratamente. Le gusta ese personaje y solo por eso termina de ver el capítulo.

Pero tiempo antes, tras las cámaras, cuando el capítulo se grabó...

Sam Raimi estaba acompañado junto a el por una joven mujer, todos suponían que se trataría de Lucy Lawless, encargada de uno de los personajes de el capítulo que toca rodar. Ya la habían facilitado un guión, y Raimi la paseaba por el estudio seguramente para familiarizarla con él. Cuando acabó de enseñárselo, alguien quedaba cerca de ellos dos.

"Bien Lucy, esa mujer de alli..."

La actriz sonrió. "Se quien es, Sam."

"Lo suponía. Ven, te la presentaré." Ambos se acercaron a Vanessa y el productor hizo que se conociesen. Se dieron dos besos antes de que Sam, la recomendase ir a los vestuarios, a hacer una prueba de los mismos.

"Yo la acompaño" sonrió Vanessa. "Sígueme" pidió. "Veo que ya te han dado el guión. ¿Qué te parece?"

"Que voy a ser muy mala" sonrió Lucy.

"Jajaja, es cierto, vas a hacérmelas pasar muy mal" bromeó "y antes ibas a ser peor aun."

"¿A qué te refieres?"

"Íbamos a hacer una lucha sobre unas escaleras he ibas a colgar a Gabrielle sobre unos pinchos, o algo asi" comentó. "Pero me temo que no sabía ni como subirme a la escalera, y aunque parte de la pelea se basaría en efectos especiales, mi parte tampoco podía hacerla" resumió. Cogió el guion de las manos de Lucy, y mientras lo hojeaba como buscando algo, dijo. "Lo han cambiado, ahora tu dejas que tus mercenarios torturen a Gabrielle, mientras la intentas poner en mi contra diciéndola que yo te torturé y que ahora he permitido que la secuestres." Al fin encontró la hoja y se la señaló. "Pero yo junto a Joxer, que esta arrepentido, iremos noqueando uno a uno a tus mercenarios, hasta llegar a ti. Entonces tu y yo pelearemos en un uno a uno, ganaré, gracias a los ánimos de Gabrielle y tu acabarás entre rejas."

"Me lo tengo merecido" bromeó Lucy, antes de llegar frente a una puerta.

"Estos son los vestuarios, dentro tienen todos los trajes y te probaran el tuyo, para asegurarse de que todo esta bien." Abrió la puerta y se dispuso a girarse.

"¿Te vas?"

"Si, me marcho ya, pero te dejo en buenas manos" comentó. Asomó la cabeza y llamó a alguien "¡Reneé!" Volvió a girarse hacia Lucy. "Encantada de conocerte, y nos vemos mañana que comenzamos los ensayos. Chao." Y con esto, se fue, casi corriendo.

"¿Llamabas?" preguntó una mujercita rubia asomando la cabeza por la puerta. Estaba apoyada sobre el marco de la puerta, inclinada sobre el, y desde esa posición pudo ver como Vanessa se marchaba de alli. "Esta mujer es tonta del todo, ¡me llama y se va!" dijo para si aquella mujer. Miró entonces al frente y lo primero que vió fueron unas piernas admirables, recbiertas por unos vaqueros, según fue subiendo, un estómago que parecía tiernamente tallado a la perfección y sobre aquel ombligo, una camiseta que cubría... cuando se percató de que estaba observando con demasiada lentitud a alguien que desconocía, aumentó la velocidad de su mirada hasta los ojos de aquella chica, los cuales tambien observaban los suyos. Reneé se había quedado muda, no sabía que decirla. Pero Lucy ya había tenido tiempo para asimilar el efecto que aquella bellísima actriz había causado en ella, asi que comenzó hablando:

"Hola, me llamo Lucy. ¿Son aquí las pruebas de vestuario?"

"Yo soy Reneé, y si, es aquí. ¿Te ha dejado en la puerta Vanessa?"

"Sip."

"A veces es un poco ensimismada y olvida que no esta ella sola en el mundo, pero por lo demás suele ser un encanto, ya lo verás" sonrió. Por efecto dominó, Lucy tambien sonrió. Apenas había oido aquel comentario, aquella sonrisa la había dejado atontada. Entró en la habitación, y nada mas hacerlo, una mujer se acercó a ella y empezó a medir su cintura, sus hombros el largo de sus piernas, y todo lo que pudo. "Esta es Elena, nuestra modista, es una máquina en su trabajo" sonrió Reneé, mientras le entregaban un traje y se retiraba a una cabina a cambiarse.
A los pocos segundos le entregaron otro a Lucy. Venía dentro de una bolsa de plástico, pero se adivinaba oscuro y rígido, daba la sensación de ser mas malvado que el propio personaje. Como hiciese Reneé ella tambien ocupó una de las cabinas. El traje únicamente era una falda negra y corta que realzaba sus piernas, un top negro, mitad tela, mitad plástico o metal y con unas duras hombreras, ademas tenía una muñequera para uno de los brazos. Se colocó todo ello, saliendo por la puerta, cuando aun se estaba abrochando la muñequera, encontrándose de frente a Reneé, con su reconocido traje de Gabrielle. La actriz la miraba de forma curiosa como si al verla vestida de aquella forma le recordase a alguien:

"¿Tan mal me queda?" bromeó Lucy. Aun no se había visto en ningun espejo ni nada parecido, asi que no sabía como estaba exactamente, pero si sabía como le quedaba el traje a Reneé...

"¡No!" se apresuró a rectificar Reneé. "Es solo que se te ve rara" sonrió. "Ahí tienes un espejo" murmuró señalando una de las paredes se acercó y vió que en toda ella había un espejo inmenso. Observó su traje y como le quedaba:

"¡Es terrorifico!"

"Jajaja. Bueno, tengamos en cuenta, que estás loca, asi que quizás es justo eso lo que se pretende con ese traje" respondió Reneé. "De todas formas, a mi me gusta."

"¿Ha, si?" preguntó la guerrera elevando una ceja. "Te lo cambio" se miraron entre si antes de estallar en carcajadas. "Bueno, bien mirado, no esta tan mal" murmuró dando una vuelta.

"Es cierto, te queda bien... muy bien" susurró sintiendo como sus ojos volvian a ser tentados por un repaso al cuerpo de la actriz. Carraspeó recriminándose a si misma aquel comportamiento. "Elena ha dado en el clavo. Aunque quizás me podría arreglar las botas, las noto un poco raras."

"Ahora que me doy cuenta, ¿tu por qué haces prueba de vestuario? Es necesario un traje nuevo por cada capitulo."

"Lo cierto es que soy un desastre, pero no tanto como para cargarme un traje por capítulo" sonrió. "No, la verdad es que este traje es para las escenas con arneses, esta preparado para resistir tirones y para que le coloquen los enganches" explicó y mostró una evilla a la altura de su cuello.

"Es cierto" contestó Lucy, tocando aquel agarre. Al hacerlo dos de sus dedos rozaron su cuello y Reneé cerró los ojos. ¿Sería asi de suave el resto de su cuerpo? Se preguntó la rubia. Se alarmó, que la ocurría aquella tarde "¿En que escena los necesitas?"

"¿Cómo?" preguntó Reneé aun en su mundo.

"Los arneses" comentó Lucy señalando el cuello de la actriz. "¿Qué es lo que tendrás que hacer, para que te los pongan?"

"Cuando tu me ates sobre los pinchos, me los pondrán, nadie confía en que Vanessa sea capaz de salvarme ella sola, ni aunque tenga toda una vida" sonrió.

"¿Pero esa escena no se ha eliminado?"

"No, esta en el guión" contestó. "¿Me lo dejas?" preguntó mirándolo.

"Claro" se ofreció. "Pero Vanessa me enseñó la escena que la sustituirá."

"¿Te lo dijo ella? Le encantaría que la suprimiesen. Es la protagonista de una serie de aventuras, pero odia la acción. Supongo que no habrá podido en los ensayos y se lo estarán pensando, no lo se."

"¿Tan negada es?" preguntó Lucy con un gesto cómico.

"Puffff" sonrió la actriz. "No nos quedan mal los trajes, pero, ¿qué tal si nos cambiamos?"

"¿Ya hemos acabado?" Reneé asintió con la cabeza mientras se dirijía a uno de los cambiadores.

Ya con sus ropas abandonaron la sala, para encontrarse los estudios casi vacíos. Apenas circulaban unas pocas personas y parecían estar recogiendo.

"Creo que nos hemos entretenido hablando" bromeó Lucy, obteniendo otra sonrisa de Reneé. Parecía que sus sonrisas fueran inagotables y cada vez mas perfectas. Alguien, alto y mas bien delgado se acercó por detrás de Reneé, casi de puntillas para no ser oido, Lucy apenas le observó unos segundos, al percatarse de que querría asustar a la actriz, pero esta debió de notarlo y dijo alto y claro, pero sin omitir un tono simpático:

"Ni se te ocurre taparme los ojos, Ted."

"Jejeje, enana, cada vez eres mas lista" sonrió como saludo. Reneé se giró y le abrazó. "¿Qué tal?"

"Bien. Pero, ¿sabes? estabamos probándonos nuestros trajes y para cuando salimos, ya no había nadie."

"¿Ni mi hermano? ¡Eso es imposible, este hombre casi vive aquí!" exclamó. "Por cierto, ¿quién es tu amiga?"

"Oh, perdona Lucy" se sonrojó. "Ted, esta es Lucy Lawless, Lucy este es Ted Raimi."

"Encantado."

"Lo mismo digo" sonrió. "Te apellidas Raimi, como Sam Raimi."

"Si, son cosas de familia, jeje, al ser hermanos decidieron ponernos el mismo apellido" contestó sarcástico, pero con una dulce sonrisa. "Por cierto, chicas lamento deciros que tendréis que aguantarme al menos unos días, ¡saldré en vuestro capítulo!"

"¿De verdad? ¡Enhorabuena!" celebró Reneé, lanzándose a su cuello. "¿Qué serás? ¿Un mercenario? ¿Un mercader?"

"Digamos que un proyecto tonto e inútil de guerrero" susurró. "Algo es algo" añadió encogiendose de hombros. "¡Te invito a una cerveza para celebrarlo!" sonrió, mostrando su euforia. "Y a ti tambien por supuesto" añadió agrandando la sonrisa a Lucy.

"No gracias, no quisiera molestar" contestó, recogiendo su guión, con ánimo de irse.

"¿Cómo que molestar?" preguntó Reneé agarrando su mano, para evitar su marcha. "¡Celébralo con nosotros, seguro que te lo pasarás genial! Y además te vas familiarizando con este hombrecillo."

"¿Cómo que hombrecillo? Soy un hombretón, lo que pasa es que llevo este cuerpo para disimular" bromeó haciendo reir a ambas mujeres. "Vamos, señoritas, las invito a unas cervezas" añadió, ofreciendo sus brazos para que ambas se colgasen.

Lo cierto es que los siguientes días apenas hicieron algo más que lectura de guión y tomas sueltas, el auténtico rodaje empezaría tres días después. Pero antes de empezar con los gritos de "Acción", Vanessa se hizo notar.

"Bien, Lucy. La escalera esta asegurada, tu tan solo haz los movimientos, y esta se girará. Además quiero que estés tranquila, porque ni tu ni la escalera podéis caeros, ¿de acuerdo?" La actriz sonrió como respuesta. Se hallaba a unos dos metros de altura, subida a una escalera que casi tenía tantos arneses como ella. Respiró hondo y volvió a escuchar al instructor. "Quiero que en un movimiento acerques la escalera hacia tu pecho y muevas el pie izquierdo con ella. La escalera se moverá contigo. ¿Entendido? Pues estupendo. Una, dos y tres" Lucy cogió aire, movió la escalera hacia sí y al instante su pie se deslizó hacia atrás. Efectivamente la escalera la siguió y los arneses continuaron en su sitio, protegiéndola.

"¡Fantástico!" celebró el instructor. "¡A la primera!" añadió. "Eso es algo que no veíamos aquí desde..." murmuró dirigiendo su mirada hacia Vanessa. "... desde nunca, creo yo."

"Pero es que... ¡Ella es un prodigio!" sonrió Vanessa mirandolá asombrada.

"Si hace igual de bien el resto de los ejercicios, me temo que tendréis que hacer esa escena" la avisó en instructor.

"¿Qué?" preguntó alterada. "Nooooo" gimió Vanessa "Lucy, por favor, cáete" pidió.

"Lo veo dificil" siseó Reneé, sin perderse ni un detalle de los malabarismos que la morena realizaba sobre las escaleras. Sonrió mordiéndose el labio inferior. Realmente lo estaba haciendo muy bien.

"Joder, con el miedo que me dan las alturas."

"¡Pero si son dos metros!"

"Eso ya es mucho" se excusó Vanessa.

"Es casi lo que mides tu" aclaró Ted.

"¡Me da igual! No quiero hacerlo y ya está" contestó con aires de niña pequeña. "Mirar" Señaló a Lucy que bajaba la escalera mientras retiraban los arneses. Los que se encontraban allí habían comenzado a aplaudir y Lucy hacía burlonas y graciosas reverencias hacia todos. "Lo que yo digo, un prodigio, esa mujer es un prodigio."

"Si, de la naturaleza" pensó para si Reneé, con una sonrisa pilla en los labios.

"¿Y tu de qué te ríes?" preguntó Lucy alegre, mientras se acercaba a ella.

"De Vanessa. Esto si que va a ser un espectáculo" contesto Reneé, cruzando sus brazos a la altura de su pecho. "Quieren volver a intentarlo, haber si consiguen algo" susurró.

"¿De verdad es tan mala?"

"Más de lo que puedas imaginar" se jactó Ted "pero lamento deciros chicas, que no podréis disfrutar de su tiempo en la escalera. Dudan muchiiiisimo que lo consiga, asi que quieren ir ensayando las escenas para sustituir la pelea. Nos esperan en el decorado principal" indicó comenzando a andar hacia alli.


Lucy carraspeó, antes de leer las hojas que tenía delante. "¿Crees realmente que Xena es una heroína? El payaso de Hércules es un héroe, pero no tu guerrera, ella ha matado tres veces el número de inocentes que Hércules ha podido llegar a salvar. ¿Eso es de héroes?"

"No, quien hace eso, no es una heroína" contestó Reneé. "Pero quien hizo eso en su pasado y ahora busca redimirse, con la única recompensa de pagar su deuda, si es una heroína."

"¿Relamente te crees que se quiera reformar?" contestó. "Esa guerrera aun tiene la sangre de su última víctima en sus manos. ¿Cuándo decidió ser una chica buena? ¿Hace un año? Dale seis meses y volverá a caer."

"No" insistió ella. "Tu no la conoces como yo, no sabes como es, lo resistirá y vencerá su pasado."

Lucy rió sarcástica, como exigía el guión y se acerco a Ren. "¿Crees realmente que la conoces? ¿Piensas que porque te mantenga a su lado eres algo para ella? La he visto tener otros "amigos" aparte de ti, y todos pensaban lo mismo, por lo menos hasta que ella los mataba" susurró.

"¡Perfecto!" exclamó Sam Raimi "continuemos, pero chicas, ¿os sabeis el guión?" preguntó. "Es que me gusta lo que veo, pero no se empieza a actuar..."

"... hasta que no se recita el texto de memooooria, lo sabemos" sonrió Reneé.

"Entonces, ¿sin guión?" preguntó Sam. Ambas actrices se miraron entre si y no las hizo falta mas que sonreírse para saber que pensaba la otra.

"De acuerdo" contestó Lucy por las dos.

"¡Perfecto!" repitió Sam. "De acuerdo, entonces tu Reneé tendrás que estar sentada, y tu Lucy tambien, en frente suyo. Trae alguna cuerda o algo así" indicó a uno de sus ayudantes. "Gabrielle técnicamente tendrá las manos atadas. Perfecto..." siseó cogiendo unas cintas que trajeron. "Reneé, pon tus manos detras de la silla... hmm, no, mejor atadas sobre tus piernas, si, mejor" decidió mientras la ponía su atrape "ahora si, continuar."

Lucy respiró hondo y comenzó a recitar. "Ademas, niña, llevas aquí casi una agotadora tarde entera y aun no ha dado señales de que vaya a aparecer y menos para salvarte, ¿no te da que pensar sobre tu guerrera?"

"Un segundo, Lucy, intenta actuar esta parte, no te quedes sentada demostrándonos que te sabes el papel. Piensa quién eres, la loca Callisto, y dónde estas. Olvídate de nosotros. Estas en tu guarida, con tus guardias cerca y con todo bajo tu mandato. Todo es tuyo, porque Callisto tiene el poder" siseó. "Venga, otra vez" pidió. Lucy respiró hondo concentrandose. No estaba en un plato, aquella era su guarida y torturaba psicológicamente a una dulce y bellísima bardo. Alli todo era suyo, todo dependia de ella y se convenció de que todo la pertenecía: la guarida, los mercenarios, la bardo. No pudo evitar que una sonrisa se colara en sus labios, tras aquel pensamiento, y la aprovechó transformándola en una sonrisa cruel y maquiavélica, como reclamaba el personaje. Su tono de voz cambió, era mas siseante, mas provocativo, y hasta daba más miedo:

"Ademas, niña," susurró reclamando su mirada. "Llevas aquí casi una tarde entera..." se puso en pie "... y aun no ha dado señales de que vaya a aparecer..." caminó, rodeando a Reneé, mirándola en todo momento a los ojos "... y menos para salvarte," añadió, detrás de ella, sobre su hombro, hacia su oído, haciéndola temblar. "¿No te da que pensar sobre tu guerrera?" preguntó colocándose frente a ella. "¡Hasta ha dejado que te hiciésemos daño!" exclamó, acariciando su sien, sobre una ficticia herida. "Pero sabes, a mi tambien me hizo daño, y cuando tan solo era una adolescente" susurró acercando su rostro al de ella, como remarcando sus palabras. "Ya ves, a tu guerrera se le da bien hacer daño" sonrió. "Le gusta de echo, y no te fíes, porque si no a recaído ya, pronto lo hará" siseó con la sonrisa mas perversa de la que era capaz, de cuclillas, mirando a Reneé a los ojos, con ambos rostros a escasos centimetros. Pensó... pensó una locura... quizás podría besarla, como otra forma de tortura, si, podría acercarse a ella, lentamente y robarla un beso, y argumentar que era una improvisación, un añadido al diálogo que podía quedar bien... una locura, no era más que eso, se respondió a si misma antes de separarse de Reneé.

"No, no, no te separes" pensó para si Reneé. Sabía lo buena actriz que era, pero por un momento había creido que Lucy iba a besarla, le había dado esa sensación y esa esperanza, y ahora se separaba, esperando el veredicto de Sam. Definitivamente era muy buena actriz.

"Buena no, ¡buenísima!" exclamó Sam. "Lucy, ¿sabes cuando rezas y pides algo?" preguntó "¡yo te pedía a ti, a una actriz como tu!" insistió eufórico. "¿Dónde habías estado metida?"

"En mi casa, esperando tu llamada" sonrió ella. "Creo que exageras" añadió.

"¡No! Ha sido perfecto, quiero que lo hagas exactamente así en la grabación" sonrió. "Ese toque de locura, ese toque de erotismo..." Lucy pensó en añadir que tener a Reneé delante la había ayudado a conseguir ese último toque, pero descartó la idea de comentarlo en voz alta "... ese toque perfecto" terminó Sam.

"¡¡SAMY!!!!!" gritó una voz a sus espaldas. Todos miraron hacia Ted que se dirigía alli corriendo.

"¡Te tengo dicho que no me llames asi!" se quejó Sam. "¿Se puede saber qué te pasa?"

"ES Vane... es Vanessa. ¡Corred! Y si lo teneis a mano, traeros alguna cámara" pidió con una gran sonrisa.

Continuará...


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