Disclairmers: A ver empiezo, los personajes en los que se basa esta historia son de propiedad de estudios Universal o como se llame, realmente no soy tan buena para el ingles. Bueno el caso es que no son míos, pero el FAN FIC sí, qué más? Creo que es todo.
Advertencias: Esta es una historia de amor entre dos mujeres, así que... ahh no sé para que tanto, en realidad lo que no sé es cómo podría el amor ofender, pero en fin. Violencia no la hay, eso sí solo una historia de amor.
Dedicatorias: Pues en especial a mi amiga de hace años a quien no he visto y que estoy segura que no la va a leer, snif, snif, a mi mami de Monterrey, a Fer, a mis lindas hermanas y sobre todo a Rosycis grax,... y sisisisi a ti que te has tomado la paciencia de leer este mi primer FIC que publico, es por ello que se llama introducción, pero aclaro... esta historia esta completa.
Comentarios: Pues en cuanto al nombre que les he puesto a las protagonistas…este, ejem, bueno ni siquiera tienen nombre, soy tan mala para eso que bueno, por mi se hubieran llamado Petronilda y Pánfila, que a final de cuentas es solo un nombre y en esta historia ni les hace falta, algo así dice Eduardo Galeano en "El libro de los Abrazos":

"Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno: Entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado."

En fin, después de tanto mareo, pueden dejar cualquier nota, algún halago, reclamo, oferta de trabajo, beca económica, jitomatazasos, abucheos, donativos con cheques en blanco o propuestas de matrimonio(¿?), todo a: herz_rein@hotmail.com


INTRODUCCIÓN

Caro

La tranquilidad de la noche fue interrumpida por la presencia de una mujer en el interior del bosque. Sus pisadas no mostraban seguridad, ni decisión como en ocasiones anteriores, ahora su caminar lo hacía meditabundamente y sus pies casi eran arrastrados sobre el piso entre cada pequeño paso que sus largas piernas lograban realizar. Asistía a ese lugar con frecuencia sobre todo cuando necesitaba despejar su mente y liberar su alma al estar en contacto con ese hábitat, pero esta ocasión era diferente, no había en su mirada esa calidez de hace tiempo, ni esa alegría azul en su mirada, mirada que ahora parecía tener un dejo de tristeza y gran desesperanza.

Las pisadas se detuvieron justo enfrente de un gran árbol, la joven colocó suavemente los finos dedos de su mano sobre la superficie áspera del tronco, esa era la forma de comunicarse en aquel lugar, sin palabras, hablando solo con el lenguaje del alma transmitido algunas veces con una mirada, algunas otras con una caricia, pero todo, absolutamente todo hecho con el corazón. Ante este acto la naturaleza de inmediato le respondió enviándole un ligero viento que no solo acarició su piel, sino que consiguió penetrar en lo más profundo de su ser, tratando así, de aliviar un poco su penar.

Levantó su mirada azul hacia lo alto del árbol en señal de agradecimiento y una hoja se desprendió de alguna rama posándose sobre la nariz de la joven morena, fue entonces que ella comprendió que no debía estar triste y sonrió dulcemente sin poder evitar que rodara una lágrima por su mejilla, aquello fue la señal y dentro del bosque un fuerte viento movió con furia las copas de todos los árboles, logrando arrancar aquella lágrima de su piel. Incluso podía escucharse el movimiento del agua de una pequeña cascada que se encontraba a pocos metros de ahí, provocado por el mismo viento. Ella no comprendió el por qué de aquella ofuscación... la hora había llegado.

Fue en ese momento en que la joven mujer sintió la presencia de alguien más y sus sentidos se alertaron instintivamente, ella trató de percibir donde estaría aquella persona tan inoportuna, sobre todo en esos momentos de intimidad con el bosque, sin embargo no le fue posible. Podía sentir su cercanía, mas no así escuchar su respiración, ni mucho menos sus pisadas sobre la hojarasca. Siligiosamente se dio medía vuelta y lo que vio la dejó pasmada puesto que no había sentido el momento en que aquella silueta se colocara justo detrás de ella.

Intentó ver de quien se trataba, pero una capucha oscura que cubría aquel rostro se lo impidió, así como una manta del mismo color envolvía su cuerpo. Inconscientemente se puso en guardia, pero pronto entendió que no sería necesario porque curiosamente y contrario a lo que ella esperaba, la energía que brotaba de su adversario no era agresiva, más bien le era familiar, le inspiraba confianza y le complementaba en todos sentidos.

-¿Q... quién eres?

No respondió, tan solo unas manos suaves y blancas salieron de la túnica oscura dirigiéndose hacia la capucha que cubría el rostro que tanto le intrigaba y lentamente se fue despojando de ella dejando tras de sí una imagen angelical.

La pupilas azules que ya estaban dilatadas debido a la oscuridad del lugar, se expandieron aun más tratando de capturar por completo aquellas facciones, aquella mirada y aquellos cabellos de hilos dorados que se movían a la par del viento, sentía que a aquel hermoso ángel ya lo había visto antes, más no recordaba donde. El manto cayó por completo al suelo, dejando ver una fuente intensa de luz tan blanca y pura que la alta mujer no pudo más que cerrar sus ojos para abrirlos una vez más después de que se acostumbrara a ese halo de luz casi divino.

Inesperadamente comenzaron a llegar una serie de sonidos distorsionados en forma de eco, que poco a poco tomaron forma y sentido en los oídos de la morena.

-P...pero, ¿Qué es todo esto?

"Yo no soy de aquí, llévame contigo..."
"... pero para eso somos los amigos, para apoyarnos cuando existen problemas..."
"... Te amo..."

Aquellas palabras resonaron en su mente una y otra vez. El movimiento de sus ojos mostraban su impaciencia por recordar donde fue que las había escuchado, cuando al fin pareció haberlo hecho, sintió como una gran emoción se apoderaba de su ser dejándola sin fuerza alguna en sus piernas. Clavó su mirada en los ojos verdes de la angelical mujer que se encontraba frente a ella, motivo suficiente para que en el interior de su pecho se encendiera una llama que no solo podría quemarla por dentro sino también sería capaz de incendiar el bosque entero.

-Tú eres...

La imagen comenzó a alejarse en el horizonte hasta que su luz se confundiera con una estrella más del firmamento.

-... ELLA, tú eres ELLA.

En ese momento, la mujer morena comenzó a elevarse en el aire, su cuerpo se evaporó hasta convertirse en un hálito azul que a la velocidad de la luz viajó hasta donde se había perdido la imagen de su doncella.

Y así, viajando años luz de distancia se detuvo en un bello hogar donde comenzó a tomar forma física justo dentro de la morada donde una joven rubia que dormía plácidamente, la observó minuciosamente y con mucha ternura acarició su mejilla, la joven rubia despertó al momento, desde ya hace mucho tiempo sentía que una energía llegaba a ella invadiéndola por completo, llenándola por dentro y por fuera, conquistando su corazón y haciéndola sentir vacía cada vez que despertaba y se encontraba sola... esta ocasión es diferente, ahora esta delante de ella una mujer que mas que mujer es un ángel, un hermoso ángel de ojos azules tan profundos que la observan con gran devoción, en este momento solo podía saber una cosa y eso era que ya no estaría sola nunca más.
La alta mujer le extendió su mano, invitándola a salir de donde estaba, sin pensarlo la pequeña la tomó y salió de su lecho, al contacto supo lo que sintió desde el primer momento en que la vio: ella era su eterna compañera.

Antes de salir tomaron la sábana blanca que estaba en la cama de la joven rubia y emprendieron camino, a dónde... ni siquiera lo sabía, simplemente se dejó llevar, lo único de lo que estaba segura en ese momento era de que al estar con ella, todo, absolutamente TODO estaba bien.

Caminaron, ¿cuánto? Que importaba, en realidad ni siquiera ellas tenían noción del tiempo, y es que en ese instante el tiempo dejó de existir, solo eran ella dos, reunidas nuevamente después de una larga vida separadas.

Por fin llegaron a su destino, a un bello bosque, el mismo bosque donde comenzó todo. La alta mujer tomó entre sus manos las de la pequeña jovencita de ojos verdes y depositó un dulce beso en sus delicados dedos, la miró fijamente y esto provocó un ligero rubor en la rubia. La soltó por un instante y acomodó la sábana blanca sobre el césped, encendió alguna velas alrededor de aquella sábana y la forma en que lo hacia parecía ser que las orientaba perfectamente con los astros, una vez terminada su labor, se dirigió hacia su amada, la tomó tiernamente entre sus brazos y la recostó sobre aquel lugar que con tanto amor había preparado.

Colocó su hermosísimo cuerpo sobre el frágil y pequeño cuerpo de la rubia, mirándola a los ojos y sosteniéndose sobre sus propios codos colocados sobre la manta blanca acercaron lentamente sus labios, temblaron al primer roce, unieron sus labios al mismo tiempo que sus cuerpos se adhirieron y fue tal aquel contacto que parecería que sus cuerpos estaban hechos el uno para el otro, esperando el momento en que se pudieran unir de nuevo, ansiosos el uno del otro.

Apartaron sus labios por un momento, y los azules ojos examinaron el cuerpecillo de su amada el cual temblaba, al principio creyó que era a causa del frío, así que acomodó perfectamente el suyo sobre el de ella, pero eso hizo que temblara aun más, lo que provocó una leve sonrisa en sus labios al saber que no temblaba precisamente por el frío así que ávidamente dirigió sus labios al cuello de su amante, lo mordió ligeramente, se escuchó un gemido y una mano se posó sobre sus oscuros cabellos deslizándose suavemente por su espalda hasta detenerse en su estrecha cintura.

Los labios que minutos antes se posaran sobre el cuello de la rubia comenzaron a bajar, pero una mano se lo impidió... levantó su mirada asustada al creer que la había ofendido, sin embargo comprendió de que se trataba de un juego, así que insistió nuevamente y colocó su pierna en el aquel sitio bendito y lo que logró despertar la serpiente sagrada de la espalda de su amada... quisieron decirse cuanto se amaban, mas no pronunciaron palabra alguna, no era necesario, no entre ellas, no en ese lugar... SU LUGAR, tan solo eran miradas, con sus almas y cuerpos desnudos.

Aquel ritual de amor continuo desde suaves miradas hasta ardientes caricias, suspiros profundos, dulces gemidos, hasta que por fin en un doble suspiro que se hizo uno solo, indicó que la unión había sido perfecta y un torrente de sensaciones indescriptibles sacudieron frenéticamente sus cuerpos y dos pequeños volcanes ardientes de pasión se hicieron estallar unánimemente logrando que el afluente de lava al rojo vivo que de sus cuerpos brotaba fuese capaz de derretir todo lo que a su paso tocaba, haciendo crecer incluso al fuego de las velas las cuales parecían comprender lo que en esos momentos estaba pasando en el corazón, en el alma y en el cuerpo de aquel par de amantes.

En ese preciso instante se comenzó a escuchar una música celestial digna de ser tocada por querubines y serafines, ambas abrieron sus ojos y observaron a su alrededor para darse cuenta de que miles de hadas tocaban el arpa desde lo alto de los árboles, y angelillos con la lira las acompañaban, voces de divinos querubines completaban aquel espectáculo, poniéndole un hermoso fin los serafines que tomados de los bordes de la sábana blanca lograban elevarlas por los cielos.

La llama de las velas se encendieron de tal forma que lograron envolverlas por completo, transformando sus cuerpos que fusionados formaron un bello vaho de siete colores que se disiparon en el infinito en busca de otro mundo con nuevas misiones que cumplir, con nuevos retos y obstáculos que vencer para hacer triunfar donde quiera que se encuentren, a aquel amor que las ha unido desde el principio de todo: desde la creación.

FIN


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