CAPÍTULO VI
Oh shit! ¡Qué frío!
-Frank, my coat(41), please.
-Yes, Ms. McRyan, here... -dijo su chófer mientras le pasaba el abrigo a Kim y salían
del aeropuerto.
Carmen la estaba esperando en la puerta de su apartamento, emocionada de verla después
de casi dos semanas de ausencia y también ansiosa de las novedades que podría traerle
de su tierra.
-¡Mi niña! ¿Cómo estás? Te veo más delgada, no te daban de comer esos costeños... ¿Qué
tal el viaje, estás cansada, pequeña? Ven, ven, yo te tengo listo un delicioso baño y
luego una sopita de la que a ti te gusta... ¿Qué pasa mi amor? ¿Qué te hicieron allá,
tuviste problemas? Pero si me dijiste que todo estaba bien con las máquinas. ¿Qué fue
entonces? -y mientras Carmen seguía hablando y preguntando, Kim sólo tenía clavados en
su mente y en su corazón el dolor de esos hermosos ojos verdes-. Frank, lleva el
equipaje... I mean(42), put the luggage upstairs, please!
Pero mi niña, dime algo, hasta ahora no me has dicho ni hola -comentó apresuradamente
su nana.
-Carmen, te extrañé... -Kim la abrazó y no pudo contenerse más, toda la fuerza que había
demostrado hasta este momento, se desmoronó y comenzó a llorar como no lo había hecho
desde cuando murió su madre y era casi una niña, lo hacía ahora en los mismos brazos
protectores de entonces.
-Pero mi chiquita... -no necesitaba decirle nada más, sólo abrazarla y tratar de
consolarla de lo que parecía hacerle mucho mal. Qué te pasó mi pequeñita, ¿quién te
hizo tanto daño?
Luego de unos minutos, Kim aclaró su garganta y trató de controlarse... no quería
preocupar a su nana con algo que no tenía solución.
-No pasa nada... bueno, pasó algo, pero ya no hay nada que hacer, por favor, ¿me
preparas algo de comer y quizás también ese baño que me ofreciste?
-Sí, por supuesto mi pequeñita, vamos a tus habitaciones... dame ese abrigo, y tu
maletín... te lo dejo en la oficina... -Carmen sabía que era mejor no presionar a la
morena, ella ya le contaría que pasó cuando se sienta con fuerzas para hacerlo, pero
definitivamente sabía que era algo serio. Kim era una mujer tremendamente centrada y
según muchos, como un hielo, claro que ella sabía que no era así, pero no la había visto
perder su compostura prácticamente... ¡nunca! Esto era preocupante. Algún bendito
costeño te rompió el corazón, mi nena... espera que investigue quién es y lo mato, yo me
encargo de eso... ¡¡condenado!!- Mmm... mi niña, el señor Rafael llamó y dijo que
estaba de camino pa'cá.
-Oh, oh... pásame el teléfono, ¡hoy no estoy para visitas!
-Hi Raf, sí... estoy ya en mi departamento... sé que estás llegando... pero podríamos
vernos mejor mañana... por favor... estoy muerta y... si, sé que me extrañaste... por
favor, mañana llama a Jane para comprobar mis citas y quizás ella te pueda ubicar en
algún momento... yo también quiero hablar contigo, pero de verdad estoy cansada... ok
honey hablamos, sí... un beso, bye. -Eso estuvo mal Kim... pero no podría soportar
sus manos sobre mí... ahora menos que nunca.
Kim fue a refugiarse en su cama y no quiso saber nada del mundo, en su mente ya tenía
demasiadas cosas en qué pensar, más aún después de la conversación con Matteo en el
aeropuerto:
"-Hey Kim... Te parecerá raro verme aquí... bueno, ni yo mismo pensé en venir a...
despedirte... -dijo Matteo con recelo en su voz.
-¡No, no me imaginé verte aquí! -contestó la morena mientras sacaba sus papeles para
presentarlos en el mostrador y que le dieran las indicaciones necesarias.
-Te preguntarás por qué estoy aquí.
-Sí, definitivamente, ¡y prefiero que seas directo y me lo digas ya! -Kim se lo puso de
una forma que el chico comenzó a preguntarse si podría continuar.
-Mmm, bueno, verás Kim... la enana... digo Jessy, representa todo para mí, es más que mi
hermana, y te digo francamente que no quiero verla sufrir. No sé cuáles son tus
intenciones con ella, pero de seguro no son las mismas que ella tiene contigo... o sea...
no te conozco pero no entiendo que puedes tú querer con ella... Bueno, ¡si sé!, pero
aparte de eso... tú te vas a tu vida lejos de aquí, lo más probable es que ni regreses...
allá estarás rodeada de lujos y demás... no es el mundo que Jessy conoce, y por lo que
sé, tú ya tienes un compromiso... -espetó todo atropelladamente antes de que la morena
le interrumpiera.
-Creo que te estás metiendo en cosas que no te incumben... pero en vista de que eres el
mejor amigo de Jessy, me tomaré un par de minutos para explicarte algo... yo no tengo
ninguna intención ni buena ni mala con Jessy, simplemente la pasamos bien y te aseguro
que todo fue de mutuo acuerdo. Ahora... las cosas se me escaparon un poco de las manos,
yo soy una persona totalmente práctica y no me dejo llevar por impulsos, pero... Jessy
es realmente especial... y yo estoy confundida -dijo Kim bajando la mirada al sentir
que sus ojos comenzaban a humedecerse, esto no le podía estar pasando, un momento de
debilidad así y frente a un extraño.
Matteo al sentir el titubeo en la voz de la gringa, tomó fuerzas para seguir, aunque
sabía que eso podía costarle la vida. ¡Ojalá no tanto!, pensó mientras aclaraba
la garganta
-Entonces con mayor razón te diré lo que vine a decirte... si es que Jessy te importa
aunque sea un poquito, déjala en paz, que lo que pasó entre ustedes se quede sólo en un
recuerdo, que ella no espere más de ti porque eso la puede matar... la enana es super
sentimental y si la dejas con la ilusión o la idea de que vas a volver o que la quieres...
que sé yo lo que le puede pasar, pienso sinceramente que lo mejor sería que trataras de
no alimentar ninguna esperanza, la distancia entre ustedes dos no sólo es logística...
es todo... tu mundo y el de ella son como 'agua y aceite', ¡no se pueden
mezclar! Y si alguien se entera de este rollo, no serían únicamente sus sentimientos los
afectados, estaría hundida, perdida... su abuela se moriría de la vergüenza... en el
trabajo no podría seguir porque no tendría autoridad frente a nadie, eso tenlo por
seguro... así la fábrica sea tuya, peor aún... ¿me entiendes? Yo lo digo porque conozco
a mi gente y sobre todo conozco a la 'suca' desde que éramos pelados... a mí en
particular ese asunto de que sean las dos mujeres y bla-bla me tiene sin cuidado, pero
¡a los demás no!, y lo que más me preocupa es que tú... no puedas estar junto a ella
para apoyarla cuando lo duro se presente, sencillamente estarás allá, quién sabe con
quien, y ojo, no me importa, pero... -acabó Matteo con una mirada llena de dolor.
La morena sabía que lo que estaba balbuceando este jovencito era cierto... ella no tuvo
la suficiente fuerza de voluntad para detener las cosas a tiempo y ahora no sólo le
estaba causando un gran dolor a Jessy si no quizás hasta un daño irreparable en su vida.
-Mmm, tengo que irme, mi avioneta está lista para salir -sin decir nada más comenzó a
caminar hacia la puerta que antes le habían señalado, sin saber por qué se giró y
regresó un par de pasos hasta estar frente al chico, se acercó y le dio un beso en la
mejilla-, eres un buen amigo, me alegra que Jessy pueda contar contigo.
El joven se quedó sin poder decir ni una palabra más, la gringa definitivamente tenía un
magnetismo en esa mirada del que nadie podía escapar. -Esto sí que fue lo más loco
que podías haber hecho pelado, pero espero que sirva de algo para que mi suquita no
sufra más... bueno, ¡mucho más! Salió del terminal antes de que despegara la
avioneta de la morena."
A la mañana, ya habiendo descansado algo después del viaje y antes de salir a su oficina,
la morena marcó un número que ya sabía de memoria, sin percatarse que para Jessy era
muy temprano.
-Hola -contestó la rubia.
-Sweetie? Cariño, ¿cómo estás? -a Kim se le hizo difícil pronunciar estas palabras sin
que se le formara un nudo en la garganta.
-Hey! Mami, no esperaba tan pronto tu llamada... ¿cómo estuvo... el viaje? -también su
voz comenzó a quebrarse.
Damm it Kim, esto es lo más ridículo que te ha pasado, que no puedas decir una
palabra sin comenzar a llorar... oh baby, se te escucha tan triste... y ¡todo por mi
culpa!
-El viaje... estuvo bien, pero yo... te extraño tanto... -eso no debías decirlo, es
peor para ella, what the hell is going on with you?(43)
Pasaron unos segundos sin que ninguna de las dos dijera nada, ninguna podía hablar,
hasta que Jessy hizo un esfuerzo.
-Yo te estoy extrañando desde antes que te fueras... pero ya pasará, ¿verdad? Tú
seguirás con tus cosas, yo tendré que seguir con las mías y lo que vivimos en estos días
será siempre algo maravilloso para... recordar.
-Yeah! Algo maravilloso... bueno, honey, cualquier duda que tengas del trabajo
pregúntale al Dr. Hernández o mejor aún me llamas, ¿okay? Y cuídate por favor, saludos
a tu abuela -era mejor terminar esta llamada lo antes posible, si no quedaría como una
tonta llorando al teléfono, ésta fue otra debilidad que hubiese sido mejor evitarla.
-Sí, gracias... tú también cuídate, ¿sí? Y si quieres puedes recordarme de vez en cuando...
ciao, amor -tenía que cerrar porque ya no podía contener más las lágrimas.
*****
Toda la semana fue como una pesadilla para Jessy, en el trabajo actuaba de la mejor
manera posible, pero le resultaba tremendamente difícil contenerse de pasar por la
oficina de Kim y no preguntar a Susi por la jefa, o sencillamente mirar sus cosas ahí
abandonadas. Como nadie había tenido mucha experiencia en el trato con Jessy, no sabían
que su carácter no era el de ahora, sino completamente diferente, siempre había sido
conversona, chistosa, molestosa con todo el mundo... en su lugar a la que estaban
conociendo era callada, seria y más bien de temer, casi como la gringa. Sólo Bachi que
era su amiga, sabia que Jessy estaba mal, trataba de invitarla a la cafetería o a salir
al jardín a medio día, pero no lo conseguía... Jessy quería quedarse sola... trabajando.
En las tardes al salir de la fábrica, se iba directo a donde Matteo, él era el único
que con su cariño y sus locuras la hacia sentirse un poquito mejor, comenzó a quedarse
en su local hasta muy tarde, evitando ir a su casa para no afrontar la mirada preocupada
de su abuela, o sencillamente se subía a su auto para sentir a Kim, su perfume estaba
todavía en él y quería que nunca se fuese de allí.
Luego de la llamada del jueves, no volvió a hablar con Kim, irónicamente sonrió pensando
que era lógico... ella volvió a su vida... de hecho volvió a su novio y lo que pasó en
la costa ya debía estar olvidado -diablos... ¡como duele esto!, pensaba.
El fin de semana llevó trabajo a la casa para avanzar algo supuestamente, pero sabía
que era para mantenerse ocupada y no pensar tanto en la gringa... el domingo en la tarde
aceptó por fin una invitación de Charito a salir con los amigos a dar un paseo.
Tomaron su jeep, que se lo había dado a Matteo y se dirigieron a los acantilados, sin
ella darse cuenta que el sitio del paseo eran las grutas, sólo hasta cuando llegaron y
ella alzó su cabeza del hombro de Matteo. Se quedó inmovilizada y sus hermosos ojos
comenzaron a llenarse de lágrimas, los chicos estaban ya preocupados con la actitud de
la 'suca', pero esto... ¡era una locura!
-¡Hey Jessy! ¿Qué te pasa, panita?, sé que el paisaje es hermoso, ¿pero tanto como para
llorar? -quiso bromear Matteo, pero sólo recibió unas miradas matadoras de las chicas,
que lo hicieron sentirse como un macho insensible.
-Está bien amor, si necesitas llorar hazlo -dijo Charito acercándose a ella y tomándola
entre sus brazos. Jessy se mantenía en silencio.
-Claro que cuando vuelva a ver a la gringa de mierda... le voy a sacar el alma -anunció
Matteo entre dientes, alejándose un poco. Le dolía tremendamente el sufrimiento de su
amiga y temía que su conversación con la morena no haya servido de nada, o lo que es
peor lo arruinó todo, la gringa definitivamente parecía que le había hecho caso y se
estaba portando como una bruja, todo esto estaba causando aún más dolor a Jessy, tal
vez sino hubiese dicho nada esa tarde ellas seguirían hablándose y esa ilusión hubiese
sido mejor para la rubia que el vació que ahora se veía en sus ojos, ¡diablos, por qué
me metí! ¿O de verdad la gringa es una bruja?
El tiempo siguió su curso y Jessy se preguntaba a cada instante por qué las cosas tenían
que ser tan duras... por qué no podía sencillamente olvidar a la gringa y volver a la
normalidad, ¡eso fue lo planeado! Dentro de sí sabía perfectamente que ya nada sería
igual, lo que había tenido antes de conocer a la gringa no era nada comparado con lo
que ella le hizo vivir y sentir, ahora ya no lo tenía y al parecer nunca volvería.
CAPÍTULO VII
Para Kim los días se volvieron eternos y las cosas cada vez le pesaban más, no quería
trabajar y tampoco quería quedarse en su casa, esas cuatro paredes la estaban ahogando.
Su nana trataba de entretenerla o sacarla de su melancolía, pero prácticamente esto le
estaba resultando 'misión imposible', la preocupación por su niña era cada vez más
grande ya que nunca antes la había visto así.
Una mañana Kim llamó a Susana con el pretexto de que le diera algunos datos que no le
habían llegado aún:
-Deltex, buenos días, habla Susana, ¿en qué le puedo ayudar?
-Hola Susana, soy Kim, ¿cómo van las cosas por ahí?
-Buenos días Srta., ¡qué gusto escucharla!, aquí todo va bien, ¿y allá?
-Bien, bien... dime que pasó con el permiso del furgón B15, sabes que necesito entregar
a la verificadora ese dato lo antes posible.
-Sí, claro, yo ya lo mandé ayer con FedX, como siempre, estará a punto de llegar...
perdón por la demora, pero ya le di este dato al Sr. Thomas ayer, como de costumbre
estas cosas se las informo a él.
-Bueno, no hay problema, es sólo que estoy un poco preocupada, tú sabes como es eso...
Susana... ¿cómo están en el Departamento de Personal, alguna novedad?
-¿Eh? Novedad no, ninguna, todo bien, por lo menos eso creo yo. Jessy, perdón, la Srta.
Ramírez, es muy buena en lo que hace y todos estamos bien contentos con ella a cargo...
lo único quizás es...
-¿Qué pasa? -preguntó Kim sobresaltada.
-Hmmm... bueno, no estoy segura, pero la vemos bien triste o por lo menos muy callada,
tal vez ella sea siempre así, ¿quién sabe? Creo que algo 'personal' la está afectando...
pero de seguro yo la veo cada vez peor... cuando recién llegó estaba todo el tiempo
sonreída... ahora en cambio... ¿Srta? Aló, ¿todavía está ahí? -Susana pensó que se había
cortado la comunicación por el largo silencio del otro lado.
-Mmm... sí -trató de componer su voz.
-Srta., ¿necesita que le mande por fax la guía de los documentos?
-No, no necesito nada más, gracias Susana, adiós -Kim sabía que no podría contenerse por
mucho tiempo, se sentía peor que una adolescente sin poder controlar sus emociones y
eso era algo que le molestaba tremendamente.
Por qué esta aventurilla de fin de semana esta vez sí me tenía que afectar, damm it,
por qué no fue como tantas otras veces en que la pasé bien y punto... y lo peor de todo
es que mi pobrecita nena por lo vista esta igual o peor que yo... definitivamente tengo
que hacer algo al respecto. Esto no le conviene a ella y claro está tampoco a mí.
Kim recordó su última conversación con Matteo y tomó una decisión.
*****
-Jessy, tienes una llamada de Estados Unidos en la línea uno... -avisó Pilar, su
secretaria.
Con una gran sonrisa y con sus ojos inmediatamente llenos de lágrimas, la rubia tomó el
teléfono y suavemente murmuró para sí misma "gracias Dios".
-Hola.
-Hey, soy yo Kim... ¿cómo estás, Jessy? -la morena puso su tono de voz más serio posible.
-Amor, ¿cómo estás tú?, pensé que no volverías a llamar y yo no quería molestarte... -
Jessy sintió que algo extraño pasaba y no sabía si podría soportarlo.
-Todo bien, muy bien por aquí... lo he pasado tan ocupada... ya sabes como es eso.
-¿Algún problema?
-No, nada en particular, únicamente lo de siempre... me han dado muy buenos reportes de
Deltex y tu Departamento, qué bueno que te contraté... -éste será el comienzo para
que también aprendas a odiarme, baby, es lo mejor para ti.
-Sí claro, ¡buenos reportes! -¿qué diablos me dices? Kim, ¿qué te pasa?
-Sabes, tengo un dato que quisiera confirmar contigo, ¿puedes abrir tu hoja de trabajo y
así lo revisamos? ¿Me escuchas Jessy?
-Sí, sí, claro, dame un momento para entrar a la hoja de servicios... -no puedo dejar
que ella note que estoy llorando, ¡mierda!...- ¿me das el código, por favor?
Pasaron algunos minutos trabajando en algún problema que Kim había creado para molestar
a Jessy, por supuesto todo era una farsa de su parte, ya que sólo quería crear entre las
dos un ambiente hostil que las llevara a alguna discusión o quizás algo peor. Tenía que
conseguir que Jessy se desilusionara y así la joven pudiese continuar con su vida.
-No, Jessy, ¡pensé que sabías cómo hacer ese cálculo! Deja, lo hago yo... shit!, lo
tienes en tu pantalla... no es tan difícil -cada vez Kim trataba de ponerse más
insoportable, y lo estaba consiguiendo.
-Sabes, espera sólo un minuto, yo también lo puedo sacar, pero... hey, ¿qué te pasa?
¿Tienes mucho apuro por terminar esto y salir con tu novio o algo así que no puedes
perder un segundo?
-Hmm... tal vez, pero volvamos a la hoja... ¿Ves las cifras en rojo?, tienes que
llevarlas hasta la columna tres y ahí haces la operación... ¿entendiste? -perdón baby.
-Entendí y ya está, ¿quieres que las mande a archivo? -las lágrimas rodaban por sus
mejillas y no podía contenerlas, pero trataba con todas sus fuerzas de mantener su voz.
-Síp... mmm... Jessy, prepárame un informe del nuevo personal de mantenimiento, ok?, y
mándamelo enseguida... cuando lo tengas listo avisa a Jane. Bueno, ahora me despido,
tengo cosas que hacer, adiós Jessy, que estés bien, cuídate -cerró la comunicación con
un dolor profundo en su corazón ya que estaba segura que había conseguido lo que quería.
Jessy se quedó con el auricular en sus manos por varios minutos, no sabía que había
pasado, no entendía nada. Bueno, quizás sea mejor así, nuevamente sólo trabajo y nada
personal... pero diablos, ¿qué voy a hacer sin ti, amor?, ya veo que yo no representé
nada, ¿fue todo sólo un juego para ti?, ¿nada más?, pero se sentía tan real... cuando
nos abrazábamos yo sentía tú corazón latir con tanta fuerza... cuando nos besábamos...
¿por qué?
Las dos volvieron a hablar varias veces, siempre fue Kim quien la buscó pero para
asuntos de trabajo, cada vez la distancia entre ellas era más grande. Jessy había
aprendido a controlarse a tal punto que la jefa a veces se quedaba sorprendida por la
dureza de su voz.
Por supuesto esta máscara de frialdad sólo la tenía entre las paredes de la planta, ya
que fuera de ella, Jessy cada vez estaba peor. Su depresión estaba preocupando
realmente a su abuela y amigos, no quería salir para nada y casi ya no iba al bar de
Matteo.
*****
La vida de Kim estaba igualmente bloqueada, en ella había mucho... muchísimo trabajo
para ocupar cada minuto de su día, y así no tener oportunidad de sufrir. No volvió a
ver a Rafael y no le interesaba, de vez en cuando iba hasta Long Island a la casa de su
padre para tratar algún asunto de la empresas, se quedaba ahí a pasar el fin de semana
pero no para estar junto a él, sólo para disfrutar de la tranquilidad del sitio, del
paisaje y de su soledad.
Una mañana mientras estaba en la terraza de la mansión, Carmen se acercó a ella con un
refresco y sin que se lo pidiese la tomó entre sus brazos, como si fuese todavía una
niña pequeñita a la que tenía que acunar, Kim en un primer instante se sorprendió, pero
luego se dejó llevar, lo necesitaba tanto... Desde la noche de su regreso a Estados
Unidos no se había permitido ninguna debilidad, y menos aún frente a otros. En silencio
comenzó a llorar.
-Sabes, mi niña, hoy hablé con Charito... -enseguida sintió como el cuerpo de Kim se
ponía tenso- me estuvo contando como les va por allá, y... -Carmen sabía que lo que le
iba a decir a Kim era difícil, y que lo más probable era que ésta le hiciera callar de
un grito, pero igual tenía que intentarlo -me dijo mi nieta que su amiga Jessy está muy
mal, que cada vez la ve más deprimida y ya no saben qué hacer, me parece que está
pasando por lo mismo que tú, mi niña. Estoy segura de que tu táctica de tratar de
alejarla no funcionó, sólo las está destruyendo a las dos.
La morena no decía nada, se mantenía con la cabeza baja entre los brazos de su nana,
cosa que era buena, y esto le dio a ella más valor para seguir hablándole.
-Mi chiquita, ¿por qué no aceptas la realidad? No seas testaruda... ésta vez perdiste...
nena, en el amor es así. En el momento que llega no puedes hacer nada, ni tu fuerza de
carácter te podía haber librado de él, las cosas serán difíciles pero nada será peor
que esto que está ahora pasando, tú estás consumiéndote y, por lo que tengo entendido,
también Jessy. La distancia es su peor enemigo, pero... con un poco de paciencia e
imaginación conseguirás arreglar este rollo, lo importante es que ella te quiere,
niñita mía, ¡y tú la adoras!, ¿qué más necesitas? -Carmen sintió un profundo suspiro de
parte de Kim... no dijo nada más y sólo espero a que sus palabras hicieran efecto, rogó
a Dios para que así fuera.
En ese momento y en los brazos seguros de su nana, Kim decidió que iba a regresar a la
costa, necesitaba hacerlo, aunque fuese por un par de días, lo tenía que hacer no sólo
por sí misma, si no sobre todo por demostrarle a Jessy que lo que pasó entre ellas no
fue una simple aventura. O quizás si lo fue, pero la más hermosa e importante de sus
vidas. Tenía que conseguir que la rubia le perdonase por todo lo mal que se había
portado en estas semanas, y hacerle entender que todo fue por tratar de protegerla de
ella.
Después de aquella mañana, Kim se dedicó a trabajar tan intensamente que casi no salía
de su oficina, no quería distraerse con nada y organizar lo que más pudiera hasta el
fin de semana en que viajaría de regreso a... Jessy, era lo único que la motivaba. No
quería contarle nada a su padre, porque sabía que él no la entendería, además eran un
par de días y no había necesidad de preocuparlo, como de costumbre ella lo tenía todo
bajo 'control'.
Sólo Carmen y su asistente Jane, sabrían donde localizarla en caso de emergencia. Este
fin de semana sería totalmente suyo y por supuesto de Jessy.
La noche antes de viajar, llegó hasta su oficina Richard con el informe que Kim le había
pedido sobre Jess Vanderbilt, tenía así sobre su escritorio los datos más importantes
de los últimos 25 años de la artista. Pensó que sería mejor revisarlos durante el vuelo
y los guardó en su maletín.
De hecho, en el viaje estuvo leyéndolos y todo daba a entender que dicha mujer era la
madre de Jessica. El informe confirmaba el viaje de ésta durante casi un año al país
sudamericano, que coincidían con el año de nacimiento de Jessy, claro que los padres de
la heredera no tuvieron muchas noticias de su hija por largos períodos en los que la
entonces jovencita de apenas 18 años andaba de aventura en aventura con un grupo de
amigas. Justamente por indiscreción de una de ellas, se supo que Jess había tenido
amoríos con un joven costeño, luego las amigas se separaron, ya que ella decidió
quedarse con su nuevo amor por un tiempo. El resto era lo que todo el mundo conocía, la
artista tenía una vida llena de excentricidades y romances, era reconocida y muy
apreciada en muchos círculos en el mundo, aún se dedicaba a viajar y exponer su obra y
claro... estaba llena de dinero, propio y de su familia. You BITCH(44)!!
... y pensar que Jessy ha pasado tantos apuros...
Tal vez ella sabe todo esto, tiene el nombre de su madre, y también vivió aquí en New
York por un par de años, debe de saber quién es su familia, pero.... No puedo
presionarla ni decirle que la hice investigar... es mejor esperar a que ella me tenga
la suficiente confianza para mencionárselo, si es que algún día vuelvo a tener esa
confianza.
*****
Un viernes después del trabajo y luego de ducharse en su casa, Jessy quiso pasar por el
bar a dar una mano a su amigo con la clientela, talvez eso la animaría un poco.
Pero en vista de que aún no anochecía, primero decidió bajar un rato a la playa hasta
que comenzara el movimiento. A lo lejos podía distinguir a su amigo organizando sus
cosas, hablando con medio mundo y haciendo sus locuras. Rió para si, y pensó que el
flaco era un caso.
Dejó que el agua mojara sus pies por algunos minutos y comenzó luego a caminar con la
cabeza baja, y las manos en los bolsillos, como era su costumbre... hasta que unas manos
fuertes la detuvieron por los hombros para evitar que chocara, también como siempre le
pasaba.
-¡Ups!, perdón, estaba distraída... -fue lo único y último que pudo decir antes de
perderse en aquella mirada azul tan intensa que la dejó sin aliento. Solo consiguió
llevarse la mano a la boca para evitar así dar un grito, sus ojos estaban ya llenos de
lágrimas y todo su cuerpo temblaba.
Kim tampoco dijo nada, la abrazó con todo el amor del que era capaz y tenía que
hacérselo sentir.
Pasaron unos minutos en los que las dos únicamente escuchaban su respiración
entrecortada por el llanto. Era poco el tiempo en que habían estado juntas, pero había
sido tan fuerte el lazo que llegaron a tener que incluso a ellas mismas las asustaba,
pero ahora... no, no era el momento de preguntarse nada ni de temer nada, sólo de
entregarse la una a la otra.
Desde su local, Matteo vio las siluetas que se abrazaban... en un primer momento no supo
de quién se trataba, pero luego se dio cuenta... una sonrisa de alivio se dibujo en su
rostro. -¡Maldita gringa! -dijo en voz baja.
Jessy recogió sus sandalias y tomó la mano de Kim que estaba extendida hacia ella...
caminaron en silencio hasta estar junto a unas palmeras que les servían de refugio y
comenzaron a besarse.
-I love you, sweetie! Like I never, ever did before(45)!!
Perdóname amor, por favor... -le susurró Kim al oído.
Luego de largo rato, Jessy reaccionó como si recién despertara de un sueño, se separó
bruscamente de Kim y la miró a los ojos
-¿Qué diablos haces aquí? -había ira y resentimiento en su voz.
-Tenía que regresar... necesitaba verte y tenerte en mis brazos.
-¿Qué? ¿Tú necesitabas? ¡Estás loca! Cada vez que hemos hablado me has demostrado que
sólo fui un juego para ti... que ya no te importaba ni un comino... ¡y ahora me dices
que viniste por mi! Es esto otro tipo de jueguecito o tienes la costumbre de satisfacer
tus 'necesidades' de esta forma... destrozando a los demás -comenzó a alejarse y no
podía ni quería contener su rabia.
-Shit! No es así, pensé... bueno, creí que lo mejor era separarnos, qué sería mejor para
ti.
-¿QUÉ SABES TÚ LO QUE ES MEJOR PARA MÍ? Soy capaz de tomar mis propias decisiones -se
lo dijo casi gritando y siguió alejándose.
-No quise decir eso, por favor espera, baby!! Sólo trataba de alejarte para que las
cosas fueran más suaves -oh, oh... mi explicación no está resultando como yo esperaba.
-¿Alejarme? Entonces era algo como un maldito experimento para ver cuánto te tomaba
olvidarte de mi, pues bien Srta. McRyan... ¡lo conseguiste!, ¡me alejaste lo suficiente
para que no vuelva a molestarte más! -Jessy salió de la playa corriendo y Kim se mantuvo
en el mismo sitio sin saber qué decir, ni qué hacer.
La morena vio a la joven dirigirse hacia la calle de su casa, no sabía si debía seguirla
o esperar a que se tranquilizase, por ahora las cosas estaban ya suficientemente
complicadas. Se dirigió al bar de Matteo y lo vio mirando la escena, tal vez si hablaba
con él podría lograr que Jessy la volviera a escuchar. Decidió hacerlo, igual ya no
tenía nada que perder.
-Hola, viste lo que pasó, ¿verdad? -indagó Kim sentándose en una banca de la playa.
-Mm... síp... y era de imaginarse, ¿no crees? Después de todo este tiempo y tu actitud...
-Hey... sólo hice lo que tú me sugeriste, shit! ¿Por qué todo tiene que ser mi culpa?
No se dan cuenta de que para mí también todo esto fue un infierno. Está bien, cometí un
error, lo acepto, pero ahora estoy aquí, quiero solucionar las cosas o por lo menos
tratar de entenderlas, yo... la quiero -lo dijo como un murmullo que apenas pudo ser
escuchado por el joven.
-¿Qué dijiste? ¿Tú la quieres? ¿Y eso qué significa, la quieres en tu cama, en tu vida?
¿Ahora representa algo para ti... ahora sí tienes alguna 'intención'? ¡Hey!, no quiero
ser duro, ni lavarme las manos de todo este rollo, pero creo que se te fue la mano...
bueno de todas formas no necesitas decirme nada a mí, sólo te digo que es bueno que
dejes a Jessy sola hasta que digiera un poco el asunto, luego vuelves a tratar, igual
tienen que hablar en algún momento... yo voy a encargar a alguien aquí y voy a buscarla,
tal vez me necesite -se dio la vuelta para entrar en el bar.
-Mmm... yo estaré en... por ahí, luego nos vemos.
La morena comenzó a caminar por la playa, el calor, como de costumbre, la estaba
matando y las malditas lágrimas no le dejaban en paz.
Tal vez ya es muy tarde para nosotras, ¿habrá valido la pena mi regreso?, me parece
que no, nunca me imaginé ver en los ojos de Jessy tanta ira, o era... odio, ¡Dios, no
lo permitas!
Estaba ya obscureciendo, la clientela comenzaba a llegar para comer y pasar un buen rato
tas una larga semana de estudios o trabajo, pero a pesar de eso, Matteo encargó el local
a un amigo y salió enseguida hacia la casa de los Ramírez.
-Hola doña Panchita, ¿ya llegó la enana? -él sabía que ella ya debía de haber llegado,
pero no quería preocupar a la viejita.
-Hey, mi´jo, cómo estás, qué bueno que has venido... sí, mi niña llegó, pero ya sabes
como'stá, sólo me sonrió y se fue pa' su cuarto, anda pa' ver si la sacas a pasear o
algo -comentó la señora con preocupación.
-Síp, ñora, a eso voy.
Matteo tocó a la puerta de Jessy pero ella no contestó, de seguro sabía que era él y no
quería hablar con nadie.
Al joven esto no lo detuvo y entró, si la encontraba desnuda... ya la había visto muchas
veces así... no importaba -bueno, algo sí importaba, pero no es el momento para
preocuparme de eso.
-Hey amorcito, ¿cómo vas? -el chico la vio acurrucada en un costado de su cama, ella no
le contestó y él espero unos segundos antes de volver a hablar.
-Sabes mi vida, yo no tengo mucha experiencia en estos rollos, pero para serte sincero
creo que deberías darle una oportunidad a la gringa de que se explique... de pronto no
es tan bestia como parece... o tal vez te confirme que sí lo es y así de una vez por
todas te la quitas de la cabeza, ¿no?, gordita, mírame, por fa'.
-¿Pa' qué quieres que te vea? Ya te conozco más que de memoria, bobo -protestó Jessy con
la cabeza aún metida entre sus brazos. Por su voz se podía sentir que estaba llorando y
eso a Matteo le dolía mucho.
-¡Bueh!, por lo menos ya me insultaste. Hey nena, te voy a contar algo que me va a
costar más que un puñetazo tuyo, sólo espero que después de eso todavía quieras ser mi
amiga. Ya sé que soy un metido, pero... tú me importas demasiado y ése es el problema.
-¿Qué me quieres contar? -Jessy se giró al escuchar la seriedad en el tono de Matteo.
-¿Te acuerdas del día que Kim regresó a los Estados? Bueno, yo fui al aeropuerto...
espera, antes de interrumpirme, ya te explico todo. Quería saber qué era lo que ella
sentía por ti, cuáles eran sus intenciones, eso suena cursi, ¿no? Quería hacerla de
hermano mayor... bueno menor, pero hermano al fin... la verdad es que estaba muy
preocupado por ti, enana, no quería verte mal, justo como ahora, ¡mierda! La cuestión es
que le dije a la gringa que te dejara en paz, que no te volviera a molestar, y miles de
cosas para que 'supuestamente' tú no sufrieras más, le dije que lo de ustedes era algo
imposible, como tratar de mezclar agua y aceite, ¿te das cuenta?, y que te iba a
arruinar, no sólo tu vida sentimental, sino todo lo demás, le metí también a doña
Panchita, la vergüenza si se enteraba de lo de ustedes... del trabajo... de todo, que
si ella sentía algo por ti debía dejarte. Amor... sólo lo hice pensando que era por tu
bien, ahora veo que no necesariamente fue así, suerte que la condenada no se aguantó más
y vino... es por eso que ella cambió tanto, por lo menos eso creo, tú me dijiste que de
un día para el otro todo era diferente, ¿no?
Ya no sabía que más decir, sólo tenía los ojos de Jessy clavados en los suyos... hubiera
preferido que la joven le gritara, le golpeara como solía hacerlo cuando el decía alguna
bobería, pero ésta vez no. Se quedó mirándolo hasta que un par de lágrimas rodaron por
sus mejillas.
Matteo se levantó del filo de la cama donde se había sentado... movió su boca para
decir algo más, pero la joven movió su cabeza para negarle esa posibilidad, fue hasta
la puerta, la abrió suavemente y salió. Por suerte afuera no estaba la abuelita de
Jessy, él tenía que salir y respirar por fin... Sí que la embarré esta vez, ¿podrá la
enana perdonarme algún día?, diablos, ahora soy yo el sufrido, esta vida apesta.
Matteo dio una pequeña carrera hasta su local, ya aquí no lo necesitaban más.
Jessy se incorporó en su cama, por la ventana podía ver el cielo que comenzaba a
pintarse con estrellas, fue hacia ella y la abrió aún más... el aire era húmedo pero
con ese delicioso olor a mar, sin el que ella nunca podría vivir.
Matteo, pana, ¿por qué hiciste eso?, ¿por qué le dijiste todas esas cosas a Kim? Kim,
y ahora qué hago con ella... le dije tantas cosas feas yo también... ¿por qué regresó?,
¿será que sí le intereso de verdad?, ¿y si sólo se trata de pasarla bien otra vez?,
¿podré soportar una separación nuevamente? ¡Nah!, puede que te estés haciendo ilusiones
bobas, puede ser que ella viniera por algo de la planta... pero me hubiera enterado en
la oficina, es raro esto. Dios, haz que sea verdad, que haya venido por mí, no puedo
estar más sin ella...
A la mañana siguiente, después de haberse duchado, Kim estaba tratando de desayunar algo
pensando en qué podía hacer para hablar con Jessy, cuando el timbre de su puerta sonó.
Inmediatamente corrió para abrirla, pensando que la única persona que sabía que estaba
en la costa era Jessy, tenía que ser ella, pero para su decepción era Matteo.
-Hey chica, ¿te interrumpo? -indagó el joven al ver que Kim sólo estaba cubierta con una
pequeña toalla y tenía el cabello mojado. Esta gringa me va a matar, es demasiado
buena para un pobre cristiano... con razón que mi panita está loca por ella, qué pinta,
madre mía.
-No, sólo desayunaba, perdón por la... ropa, espérame un minuto y voy a cambiarme con
algo más... apropiado.
-No, por mí no te preocupes -le dijo con una sonrisita pícara.
-¿Aquí son todos así de tremendos? -la morena comenzó a caminar hacia su habitación.
-Casi todos -lástima, prefería que se quedara con lo que estaba... o no estaba.
Al poco rato regreso Kim con unos shorts y una camiseta, que tampoco cubrían mucho más,
pero...
-¿Quieres tomar un café? ¿Y a qué debo el honor de esta visita? -Le acercó una taza de
la humeante bebida.
-No seas sarcástica, no hay necesidad, ya sé que yo no soy de tus preferidos... pero
igual... Vine a decirte que anoche hablé con mi pana, le hablé de nuestra conversación
del aeropuerto, ella ahora me odia, yo también me odio, pero qué le voy a hacer, juro
que fue de buena intención y casi podría asegurar que tú hiciste lo que hiciste también
de buena intención, ¿no?
-Lo que tú y yo pensemos ahora no importa, si regresé es porque... shit!, no puedo estar
sin ella, maldita sea, no sabes cuánto me ha costado entenderlo. Ahora tengo que hablar
con Jessy, explicarle y tratar de que ella me entienda, quizá lo haga, quizá no... pero
yo tengo que intentarlo -aseveró con la voz llena de impotencia.
-Bueno, eso era todo, ya me voy... Sabes, espero de verdad que todo esto se arregle, no
podría soportar que las cosas se hayan arruinado por mi culpa, lo siento.
-Hey, no es para tanto, no todo fue culpa tuya, tú querías ayudar a Jessy y yo no supe
actuar a tiempo, parece que eso se está convirtiendo en una constante en mi vida... y
créeme, yo también espero que esto funcione.
-Ok, gracias por el cafecito, ¿nos vemos entonces?, ¿pasas por el bar en una de estas?
-Ajá, pasaré más tarde... con Jessy -se lo dijo con una sonrisa.
Diablos, si mi pana no se pone las pilas y regresa con esta 'maravilla' yo voy a
comenzar a atacarla, capaz que sí me hace caso y logro enderezarla con mis encantos
masculinos, vaya, qué mujer. Hey flaco, más te vale que te enfríes, ella ya tiene dueña...
mierda, pero ¡qué sonrisa! -suspiró Matteo mientras se alejaba.
Kim terminó de desayunar y pensó en salir a dar un paseo por la playa, quizás podría
ver a la joven sin tener que ir a buscarla y molestarla. Se puso sus gafas y una gorra,
tampoco quería que nadie de la planta la reconociera.
Al otro lado de la ciudad, Jessy ayudaba a su abuelita con el arreglo de la casa mientras
pensaba en que tan cerca y a la vez tan lejos estaba el único ser humano que la había
convulsionado de esa manera. Luego de haber dado mil vueltas en su cama tratando de
organizar sus pensamientos y al no haber podido dormir prácticamente nada, había llegado
a la conclusión de que estaba y estaría atada a Kim hasta el fin de sus días, ahora el
asunto era como solucionar sus diferencias, y aclarar definitivamente eso de 'lo mejor
para ti'.
-Abue... voy a dar un paseo y luego iré hasta la planta a ver como van las cosas, creo
que estaré de regreso como para medio día, ¿está bien?
-Sí mamita, ve tranquila. ¡Ah!, de regreso a ver si me traes un poco de aceite, ya se
me está terminando.
-Okay... -Al salir tomó las llaves del auto para más tarde y guardó su billetera en el
bolsillo del jean que llevaba, comenzó a caminar hacia la playa.
Mi vida... ¿dónde estás ahora? Debes de estar furiosa por mi reacción, pero no la
pude evitar, fueron tantas emociones juntas... ojalá me puedas perdonar, iba
pensando Jessy mientras caminaba.
Kim reconoció inmediatamente la figura que estaba acercándose, para variar la jovencita
tenía su cabeza baja y las manos al bolsillo igual que la tarde anterior, la morena
dudaba si su nena estaría de humor para otro 'choque', o talvez la mandaría nuevamente
al diablo, no quería arriesgarse, y cuando estuvo suficientemente cerca para escucharla,
Kim la llamó.
-Hi, sweetie -saludó con toda la suavidad de la que era capaz en vista de sus nervios.
Jessy alzó a ver y sonrió como sólo ella podía hacerlo, con esos rayos en su mirada que
a uno lo dejaban paralizado y con esa expresión tan característica en su hermosa
naricita. Kim le extendió la mano, casi segura de que Jessy la tomaría. Tras unos
instantes de incertidumbre, lo hizo, la morena la acercó a sus labios y la beso
delicadamente. Tomadas de la mano siguieron caminando.
Al rato, Kim comenzó a hablar pero la rubia le puso los dedos en los labios para
evitarlo una vez más, y le señaló un sitio en el que se podían sentar.
-Deja que yo comience, ¿si? -le preguntó y la morena sólo movió su cabeza-. ¿Sabes?, he
pasado los meses más horribles de mi vida, al principio estaba la tristeza de no tenerte
aquí, pero era algo llevadero, la habíamos pasado muy bien y ahora estábamos afrontando
las consecuencias como dos personas adultas, total, ninguna de las dos había prometido
amor eterno ni nada de eso, por lo que las expectativas eran bajas y, francamente, yo
tenía la esperanza de que me recordaras y... por lo menos pudiéramos mantener una bonita
amistad... Luego, cuando cambiaste drásticamente, tuve una sensación de frustración tan
grande... me sentí utilizada de la peor manera, pensé que en esos pocos días te había
llegado a conocer y de repente... no, se presenta frente a mí una Kim totalmente
desconocida a la que le entregué no sólo mi cuerpo, sino también mi alma. Aunque haya
sido una relación pasajera, por mutuo acuerdo, llegué a sentirme como una prostituta a
la que pagaste con un empleo. Espera, no he terminado... entonces sí fueron meses
asquerosos y era peor cada vez que hablábamos, tenía ganas de mandar todo al diablo,
pero lastimosamente necesitaba el trabajo, aparte de que era lo único que me mantenía
ocupada y sabía que era buena en él. Luego... ayer llegas como si nada hubiera pasado,
me tomas en tus brazos y yo obviamente caigo... como era de imaginarse, ¿verdad? Mi
cabeza se pone a funcionar y me doy cuenta de lo absurdo del rollo, tú eres el enemigo
y mi cuerpo tiene que rechazarte, y hasta cuando hablé con el flaco, seguía convencida
de que viniste otra vez a burlarte de mí. Así, por el enano infeliz, me entero que lo
que tú tratabas de decirme a gritos ayer mientras yo corría a mi casa, sí tenía algún
sentido.
-Vaya, sí que te encanta hablar, ¿verdad? -dijo Kim con una gran sonrisa-, yo no soy
tan elocuente, pero quiero decirte que lo siento mucho... todo me salió al revés, quería
evitarte malos ratos y resultó mil veces peor. Yo también viví un infierno, pero ahora
estoy aquí para demostrarte y demostrarme a mí misma que esto puede funcionar... si
quieres darme otra oportunidad, por favor... y lo más importante de todo... te amo.
-¿Qué tal si las dos nos damos otra oportunidad? Y... definitivamente yo también te amo.
-Jessy se secó sus lágrimas y con un suspiro de alivio se acercó a su gringa. Kim la
sostuvo en sus brazos y supo que esto era real, que no tenía nada que temer esta vez-.
Hey mami, ¿por qué no vamos a un lugar más... privado? -lo sugirió tras mirar a su
alrededor y comprobar que la playa se estaba llenado a esta hora de la mañana-, pero
antes debo hacer una llamada a mi abue para avisarle que llegaré tarde.
-Yep, tarde, bien tarde -lo dijo levantando juguetonamente sus cejas.
-Creo que sí, ¿qué tal si vamos a... comer, o a matar a Matteo? -sugirió riendo.
-No quiero que culpes a Matteo de nada, soy la única responsable. Te imaginas, yo,
Kimberly McRyan, que maneja negocios de millones de dólares a diario con tipos tan duros
como Rambo, escuchando consejos de un chiquito que aprendió a cortarse la barba antes
de ayer. Pero supuestamente debía ser más fácil para mi alejarte que 'enfrentarte', qué
equivocada estaba, si lo mejor del mundo es 'luchar' contigo. -Sus miradas se cruzaron
y las dos entendieron que no podían ir contra sus destinos-. Honey, necesito salir de
aquí en este instante para poder demostrarte toda la falta que me hiciste -pronunció
Kim con voz ronca de deseo.
-Vaya, te hizo bien la separación. -Jessy tenía ganas nuevamente de reír, jugar y amar.
-Vámonos de aquí, por favor, ahora mismo -Kim casi lo suplicaba.
Al llegar al departamento, apenas esperaron a cerrar la puerta para lanzarse una hacia
la otra. La fuerza que ahora las consumía era más una necesidad de posesión, de angustia
y casi desesperación por tenerse, era todo el tiempo de separación e incertidumbre. Kim,
esta vez, no podía ser tierna y gentil, tenía que hacerla suya inmediatamente, sentirla
gritar su nombre y arrancarle lágrimas de placer a esos mágicos ojos verdes.
Jessy por su parte tampoco quería desperdiciar un segundo, sentía que Kim la necesitaba
tanto como ella, con una ferocidad que la atraía tremendamente, quería dejarse
arrastrar por esa pasión y explotar en sus brazos. Nunca se había sentido tan excitada
en su vida, y estaba segura de que no podría controlarse por mucho tiempo. Comenzó
también a dar a Kim lo mismo que ella estaba recibiendo... satisfacción total. Sus manos
exploraban con insistencia a su amante, y con movimientos guiados más por instinto que
por conocimiento encontraron lo que buscaban... sus dedos estaban dentro de Kim y su
boca iba a continuación.
Pasaron horas de desenfrenada pasión en las que lo único importante era satisfacerse
mutuamente. Una y otra vez sus cuerpos se sacudieron por la intensidad de sus orgasmos
y sólo pudieron abrir los ojos cuando cada uno de sus músculos se relajó.
Kim levantó la cara de Jessy y se besaron suavemente. Era el momento de sentirla
satisfecha y feliz, hoy las penas no existían y ella tenía que conseguir que esto durara.
Después de tantas noches de angustias y malos sueños, ésta por fin sería diferente y
podrían descansar la una en brazos de la otra. Kim abrazó fuertemente a Jessy, que apoyó
su cabeza en el hombro de la morena, pasándole una posesiva mano por su cintura, Kim en
la penumbra de la noche sonrío antes de cerrar los ojos.
*****
Este viaje de regreso había sido tan inesperado para todos que hasta su padre aún la
pensaba trabajando normalmente en New York, sólo Carmen sabía por lo que había estado
pasando su niña y no quería por ningún motivo verla sufrir así, claro que después de
haberse enterado que era UNA costeña y no UN costeño quien la tenía de esa manera, sabía
que nuevamente comenzarían los problemas con su padre, pero por ahora prefería dejarse
llevar por su corazón de madre... ya habría tiempo para preocuparse luego...
-Mi chiquita, ¿por qué no la llamas? No quiero verte así de triste, esa no eres tú, si
ella es tan especial como me cuentas, de seguro se merece tener tus noticias.
-No, nana, no quiero hacerla sufrir más todavía, no tiene sentido, es mejor cortar todo
ahora.
-Entonces, ¿qué?, ¿te vas a dejar morir? Ya ni siquiera quieres hablar con el 'señorito'
Rafael, y el pobre ya no sabe que hacer para verte, aquí sola pasas trabajando hasta la
madrugada, y ni siquiera te preocupas de tu alimentación, creo que voy a tener que hablar
con tu padre.
-¡Hey!, ¿estás loca?, ¿qué le vas a decir?, ¿que volví a las andadas, que estoy
locamente enamorada de una costeñita, que ni siquiera los negocios me interesan?, y lo
mejor de todo, ¿que quiero terminar con mi noviazgo?
-Bueno... quizás no es muy buena idea irle con el chisme. Pero mi niña, trata de
reaccionar, y sobre todo, aclara tus cosas con Rafael, ya sabes que él nunca ha sido
'santo de mi devoción', pero de todas formas estoy convencida de que le debes al menos
una explicación, yo ya no se qué decirle cada vez que llama.
-Yeah, creo que en eso sí tienes razón, esta noche hablaré con él. -Y espero que sea
la última vez que necesite hacerlo-. Bueno, ahora déjame seguir con estos papeles,
okay?
-Te traigo algo de comer, por favor...
-No, a lo mejor más tarde.
En la noche, Kim había aceptado por fin la visita de Rafael, el cual no estaba nada
satisfecho con la actitud de su novia en estos días, pero su situación en esta relación
era realmente precaria por decir lo menos, y él lo sabía.
-Hola amor, ¿cómo has estado? Carmen me dijo que no te sentías nada bien, ¿consultaste
al médico? -Se acercó a darle un beso, al que Kim apenas respondió.
-Hi, ya estoy bien, no te preocupes... creo que fue algo que comí allá. -Mmm, algo
que comí...
-Bueno, lo importante es que ya estás aquí, ¡y te vamos a cuidar bien! -La tomó de la
mano.
-Sabes Raf, tenemos que hablar. Ven, vamos a mi oficina.
Luego de ofrecerle un trago y algunos minutos de un incómodo silencio, Kim se decidió a
enfrentar el problema.
-Raf, quiero ser sincera contigo y espero que entiendas lo que te voy a decir. Estoy
segura de que es mejor para los dos que nos separemos ahora que estamos a tiempo, ya te
habrás dado cuenta de que yo no soy la mujer que tú necesitas y, francamente, yo no
quiero cas...
-¡Qué dices!, no puedes estar hablando en serio Kim, mi amor, yo te adoro y ya estamos
a punto de casarnos, creo que estas todavía enferma, mejor hablamos otro día cuando ya
te hayas recuperado totalmente, ¿sí? -No puedo dejarla escapar... primero muerto.
-Raf, escúchame, por favor, no va a haber otra oportunidad, ya lo decidí y tú me conoces,
siento haberte hecho... perder el tiempo. Tú no me amas ni yo a ti, todo se te olvidará
en un par de días y volverás a tu vida de playboy. Tranquilo, no me mires así, que yo sé
de todas tus 'escapadas', honey, pero precisamente no me importaban porque no había nada
serio en esta relación, fue una cuestión del momento, quizás comodidad para mi y
definitivamente conveniencia para ti, pero ya no va más, la pasamos bien por un tiempo
y eso fue todo.
-¡No sabes de lo que hablas!, tú no sabes lo que yo siento por ti, sí, tal vez tuve mis
aventuras, pero tú eres la única, eres la mujer de mi vida. ¿Qué crees que va a decir
tu padre de esto?, no lo va a permitir -lo dijo en un tono amenazador.
-What? ¿De cuándo acá crees tú que yo hago lo que dice mi padre?, pensé que me conocías
mejor -comentó Kim en un tono irónico y con una pequeña sonrisa en su rostro.
-No, amor, no quería decir eso, es sólo que no puedo creer lo que me dices, no puede ser
que ya no me quieras, hasta antes de tu viaje todo iba bien entre nosotros... ¿qué pasó?,
¿conociste a alguien que te hizo... esto? -ahora su voz estaba cargada de celos y de
rabia, definitivamente Kim se le estaba escurriendo entre los dedos.
-Rafael, ¡basta ya!, es suficiente lo que nos hemos dicho hasta aquí, no quisiera que
esto acabase en una pelea disgustosa, soy muy práctica en mis cosas... lo nuestro no
tiene sentido y se acabó, estamos claros. Pasa por aquí mañana para retirar tus cosas,
te las dejaré con el portero... -anunció alejándose hacia la puerta, se detuvo un
instante y se dio la vuelta, volvió hasta estar frente a Rafael y sacó del bolsillo su
anillo de compromiso, poniéndoselo en la palma de la mano le dijo suavemente-: Sorry...
querido, de verdad no quería que esto pasara.
*****
Ese fin de semana fue realmente especial para las dos, no querían separarse la una de
la otra por ningún motivo, ya que sabían que esto pronto acabaría otra vez. Las
responsabilidades de Kim eran muchas y no podía evadirlas, pero a diferencia de antes,
esta vez las dos sentían que algo muy especial las mantendría unidas a pesar de la
distancia... y ojalá por mucho tiempo.
Jessy casi no vio a su abuela ni a sus amigos esos días, se la pasaba con Kim. Su
carácter volvió a ser alegre y travieso.
Se prometieron que en esta ocasión no se dejarían vencer por la tristeza y que iban a
ser fuertes. Las circunstancias eran diferentes, Jessy sabía que ahora podía contar con
su gringa y que ésta estaba tratando por todos los medios posibles de arreglar su
situación. No todo sería 'color de rosa', por supuesto, ya que igual se iban a extrañar
tremendamente, pero siempre estaría la ilusión de volverse a ver pronto, se mantendrían
en contacto 'sin llorar' al teléfono, y apenas una de las dos pudiera se reunirían.
Llegó así el domingo en que Kim tenía que viajar, consiguió una conexión lo más tarde
para la capital y su vuelo para Estados Unidos en la mañana siguiente casi al amanecer.
No importaba el hecho de tener que pasar una noche en hotel, se trataba de ganarle unas
pocas horas más a la inevitable despedida, y ella llegaría a tiempo para estar en su
Junta de los lunes a mediodía.
-Sweetie, esta vez te acepto el 'aventón' al aeropuerto, ¿me llevas? -le dijo mientras
la tenía abrazada.
-Claro, terminemos de recoger tus cosas y salimos... pero mami, necesitas soltarme para
que podamos acabar -sonrió mientras se separaban.
-Bueno, si no tengo otra alternativa...
-Sabes, me da pena que tengas que pasar sola esta noche en la capital.
-No te preocupes amor, llamaré a Hernández para tratar algunos asuntos que tenemos
pendientes, así aprovecho las horas ahí y a la vez no pasaré tanto tiempo sola, pensando
en ti... deseando que estés a mi lado y poder tocarte y... mejor no sigo porque no vamos
a salir nunca.
-Ajá, además necesitas descansar algo, hemos tenido un fin de semana... deliciosamente
agotador -exclamó Jessy bajando su cara para no dejar ver su rubor. La morena acarició
su mejilla y le alzó la cara para darle un tierno beso.
-Amor, no tienes que abochornarte por nada, nos queremos y nos deseamos intensamente,
todo eso es hermoso y esperemos que esa pasión dure por muchísimo tiempo más, ¿no lo
crees? -sonreía mientras con su dedo trazaba los labios de Jessy.
Terminaron de arreglar el ligero equipaje y salieron, deteniéndose sólo unos minutos en
la puerta del apartamento para acariciarse y besarse por última vez, obviamente en el
aeropuerto no lo podrían hacer.
Al llegar al terminal, Jessy sentía que sus fuerzas comenzaban a dejarla, todo lo que
ella misma se había prometido ahora no parecía tan fácil de cumplir... sus ojos estaban
ya nublados y desde hace unos minutos no habían dicho nada, ambas temían que sus voces
las delataran.
Luego de despachar su maleta y revisar su boleto, se dirigieron a una pequeña salita de
espera que ya estaba llena, era domingo por la noche y el tráfico de regreso a la
capital era intenso. Kim no podía viajar en avioneta privada, por seguridad no era
permitido hacerlo en las noches, lo que la obligó a utilizar un vuelo comercial. Estaban
rodeadas de familias despidiéndose ruidosamente, parejas abrazadas amorosamente,
viajeros solitarios y ellas... sentadas la una junto a la otra rozándose apenas. Kim
estaba fastidiada por este tipo de situaciones, quería abrazarla y besarla como
cualquier otra pareja, pero aquí eso no se podía hacer. Dammit!
Jessy tímidamente extendió su mano hacia Kim, y con una sonrisa de agradecimiento ésta
la tomó, necesitaba sentir su contacto y saber que a pesar de ser 'nueva' en esto,
Jessy aceptaba la situación por la que estaban pasando, y que podía lidiar con las
miradas o los murmullos de la gente a su alrededor. Tampoco se trataba de dar un
espectáculo y horrorizar a las abuelas del pueblo, pero quería tener algo de libertad
para sentirla... por lo menos en New York eso si se puede hacer, pensó Kim.
Kim se acercó un poquito más y le pasó su brazo al hombro, dejó que la rubia se
recostara en el suyo y sintió como las lágrimas mojaban su blusa. Al rato anunciaron la
salida del vuelo y las dos prefirieron esperar a que la sala se despejara un poco antes
de levantarse.
Al parecer era lo que varias de las parejas habían decidido hacer, al girar la cabeza
Kim pudo ver que todos ellos se encontraban en situaciones 'emocionales'. Ellas se
limitaron a pararse frente a frente, Kim sostenía a la rubia suavemente de la cintura y
Jessy tenía sus manos apoyadas en los brazos de la gringa, ésta última se acercó
lentamente, por si la joven no se sentía cómoda, dándole oportunidad de que se retirara,
le dio un ligero beso en los labios y alzando su mano limpio una lágrima que rodaba por
su mejilla.
-Nos veremos pronto, te lo prometo, sweetheart, cuídate, okay?
-Mmm... nos vemos, y tú también cuídate.
-I love you so much baby!
-Dido... ¡también te amo! -se lo dijo con una triste sonrisa en sus labios.
-Bye!
-Bye mami.
Kim salió hacia el pequeño avión que una vez más las separaría. Jessy la miró por unos
instantes e inmediatamente se dio la vuelta, ya que no podía contener más sus lágrimas.
CAPÍTULO FINAL
A pesar de las circunstancias especiales, Kim y Jessy lograron mantenerse unidas y
crear una relación profunda. Los viajes hacia la costa se hicieron muy frecuentes por
parte de la morena, y no era el trabajo su principal objetivo, en esa ciudad chiquita y
pintoresca de la costa del Pacífico se encontraba la mitad de su vida.
Pasaban temporadas largas en las que la gringa se mudaba completamente a Sudamérica, lo
que en un principio supuso serias discusiones con su padre, que no lograba entender el
porqué de tanto viaje, hasta que Carmen le hizo entender que Kim ya no era una niña y
necesitaba formar su propia familia, por fin estaba dejando un poco de lado los negocios
ya que tenía una vida que vivir.
Las cosas en la planta iban de lo mejor y esto era en buena parte gracias al trabajo
dedicado y preciso de Jessy, que para el siguiente año ya había sido designada como
Gerente de Deltex. Al paso del tiempo, muchos de sus empleados sabían de la relación de
las dos mujeres, y a pesar de lo que se podía suponer, a nadie le importaba, la gente
respetaba y apreciaba mucho a Jessy, su vida privada era eso, privada, y así debía
mantenerse. Ninguna de las dos ocultaba sus sentimientos, pero tampoco provocaba
situaciones que pudiesen causar incomodidades a nadie.
Kim hizo construir una hermosa casa cerca a las grutas, esta zona siempre representaría
algo muy especial para ellas. La cabaña se convirtió en su refugio y en el sitio de
reunión de todos sus amigos. Durante las temporadas que Kim pasaba allí, también su nana
la acompañaba, así ella podía disfrutar después de tantos años de una vida junto a su
familia, aunque era sabido que jamás Carmen dejaría a su niña.
Para Doña Panchita, la situación al comienzo resultó de lo más confusa, la señora no
lograba entender muy bien la naturaleza de la relación de su nieta con la gringa, fue
Carmen quien con mucha paciencia y cariño le fue haciendo caer en cuenta de lo que se
trataba, y que lo realmente importante en todo este asunto era que Jessy y Kim fueran
felices, el resto eran solo detalles, le decía su amiga. Así, luego de un tiempo y sin
siquiera darse cuenta, la viejita había asimilado la situación y todo era normal en
casa. Con su amiga y vecina pasaban dedicadas al chisme y mimando con igual intensidad
a Kim y a su nieta.
Jessy realizaba también esporádicos viajes a Estados Unidos, casi siempre cuando la
separación ya se hacia insoportable, por lo que decidía ir a traérsela de regreso. En el
primero de ellos conoció a su "suegro", y como era de imaginar, el magnate quedó
encantado con la preciosa costeña, claro que él no sabía en aquel momento "quién" era
la niña en realidad. Después, cuando lo supo, ya era demasiado tarde, él había aprendido
a estimarla, sabía de su excelente desempeño en Deltex y a pesar de siempre haber
preferido otro tipo de vida para su hija, veía a Kim por primera vez completa, centrada
y feliz, eso era maravilloso.
En uno de sus viajes a New York, estalló el tema de los Vanderbilt en la vida de Jessy,
fue el padre de Kim quien, sin conocer nada de su historia, organizó una recepción en
su mansión de Long Island para festejar su cumpleaños. Los invitados eran cientos y
entre ellos, por supuesto, estaban sus buenos amigos los viejos Vanderbilt, que por
casualidad habían conseguido convencer a sus hijos de que los acompañasen. Fueron
Roger, Michael y la enigmática Jess, cada uno con sus respectivas parejas e hijos,
exceptuando a la artista que estaba sola.
Jessy ya conocía esta mansión del padre de Kim, pero cada vez que entraba en ella se
quedaba asombrada de lo hermosa y grande que era. Para esta ocasión especial, las dos
mujeres habían salido en el día anterior de compras y durante esa tarde las estaban
atendiendo un grupo de expertos que las maquillaban y arreglaban el cabello, para que a
la noche todo fuera perfecto. Al cabo de un par de horas, las dos lucían más hermosas y
elegantes que nunca, Kim era la anfitriona y su pareja tenía que estar a la altura de
las circunstancias.
En el transcurso de la noche, atendieron a muchos de los amigos invitados, fueron
presentadas a tantos otros y siempre Jessy estuvo de la mano de su gringa, ocupando un
lugar de honor.
Al llegar a la mesa de los Vanderbilt, ya era muy tarde para que la morena reaccionara,
Kim apretó la mano de la joven para darle su apoyo aunque Jessy no sabía el porqué hasta
que fue presentada.
<<-Queridos amigos, tengo el honor de presentarles a nuestra estimada amiga y
gran colaboradora, la gerente de Deltex Sudamérica, la Srta. Jessica Ramírez -y
dirigiéndose a la joven le dijo-: querida, éstos son los Vanderbilt.>>
Jessy sintió que el corazón le daba un vuelco, y a no ser por el apoyo que le brindaba
Kim, hubiera preferido salir corriendo. Frente a sí se encontraba todo lo que ella había
odiado durante muchos años, desde que supo la verdad de sus orígenes no había hecho más
que despreciar a su progenitora y ahora la tenía ahí, y lo que era peor, la mujer
también lucía sobresaltada, estaba tan pálida como la misma Jessy. Al verlas juntas
cualquiera podía deducir que eran madre e hija, o por lo menos parientes muy cercanos.
Los ojos eran los mismos, la hermosura de sus facciones, el color de sus cabellos que
ahora por coincidencia ambas llevaban cortos..., lo único diferente era el tono de sus
pieles y la estatura, ya que Jess Vanderbilt era una mujer muy alta.
Kim trató de aliviar en algo la tensión y pasó su mano por la espalda de Jessy para
darle un suave masaje, enseguida se acercó para saludar al viejo Vanderbilt, y tuvo que
alejarse apenas de la joven para dar un beso en la mejilla a Sofie, la abuela, que como
siempre la recibió con mucho cariño, después saludó a los demás. Uno de los hombres
tenía los rasgos muy similares a Jessy, junto a él había una jovencita apenas menor que
su costeña y con la misma sonrisa hermosa, además se hallaban las dos esposas, que de
hecho eran amigas suyas, y dos apuestos muchachos para completar la segunda generación.
<<Bueno, por lo menos conoció a toda su familia de una sola>>, pensó Kim.
Apenas hizo un gesto con la cabeza hacia la artista, actitud que sorprendió a su padre.
Todas las miradas se centraban en la joven, incluso uno de los chicos codeó a su padre
y dirigió su mirada hasta su tía Jess. También la abuela regresó a ver a su hija y el
parecido con la chica era asombroso, no podía pasar desapercibido.
Jessy estaba totalmente paralizada, casi no podía respirar y Kim era conciente de esto,
por lo que con una cortés sonrisa pidió que las disculparan porque debían saludar a
otros invitados. Paul McRyan sabía que algo raro estaba pasando, la reacción de su hija
y su pareja no era la más convencional, pero ya luego encontraría el momento para
aclarar sus dudas. Además el malestar de Jessy era evidente y sólo deseaba que no fuera
nada malo lo que le estaba ocurriendo, mientras siguió hablando y brindando con sus
amigos, a pesar que todos ellos se sentían algo incómodos y no sabían porque.
La morena pasó un brazo por el hombro de Jessy para guiarla, la joven temblaba y le
costaba trabajo caminar.
-Ven amor, no te preocupes, toda va a estar bien -le susurró.
Al tratar de llegar a la terraza para que la rubia tomase un poco de aire, fueron
interceptadas por un joven que era el vivo retrato de Kim: alto, muy guapo y con una
sonrisa igual de encantadora.
El muchacho desde la distancia dio un gran grito de saludo a la gringa, y a ésta, a
pesar de lo preocupada que estaba en tratar de sacar a Jessy del salón, no le quedó más
alternativa que saludar a su eufórico primo. Pero el cambio de escenario ayudó en algo
a la rubia con su malestar, casi sonrió al sentir el fuerte apretón que el chico le dio,
el parecía también un costeño y no un gringo. Tras conversar unos minutos, se
disculparon y siguieron hasta la puerta.
-Perdóname amor, debí haber revisado personalmente la lista de invitados para evitarte
este mal rato, no quería que esto pasara sin que tú estuvieras lista. Baby, ¿cómo te
sientes? -preguntó muy preocupada Kim.
-No, tranquila, no es culpa tuya, es la vida, ¡que apesta! Ya me siento mucho mejor,
fue solamente la impresión del primer momento, ahora ya estoy bien. Además tu primo me
alivió el mareo, necesitaba alguien bien amigable que me hiciera sentir como en mi
tierra... y hablando de primo... ¡uau! ¿Dónde lo tenías escondido?
-Bueno, por lo visto ya se te pasó todo el malestar. ¡¡Hey!!, pero ¿por qué tanto
interés en él? Mira que yo soy muy celosa, ¿eh? Sabes, no te lo había presentado antes
porque estaba en viaje de "descubrimiento" por el mundo, por lo menos eso dijo, ese
muchacho sólo nos ha dado dolores de cabeza desde que comenzó a crecer, es una bestia,
pero lo adoro... Creo que es mi propia versión de tu Matteo, prácticamente es un genio
para todo, pero eso incluye también todo tipo de líos de faldas que te puedas imaginar,
es mejor que te cuides de él, ¿ok?, no me gustaría tener que retarlo a duelo. Vamos a
refrescarnos un poco.
Pero antes de que pudieran alcanzar la puerta, parecía que medio mundo quería saludar a
Kim, todos querían preguntarle algo, consultarle sobre algún negocio o felicitarle por
algo que había hecho, otros tantos tan sólo tenían curiosidad de conocer a su pareja,
Jessy se dio cuenta que no iba a llegar a ningún lado así.
Acercándose al oído de la morena le dijo que ella saldría sola por un rato, que luego
se encontrarían nuevamente, Kim asintió con la cabeza y le dio un beso en la frente,
prometiéndole que la alcanzaría lo antes posible.
La joven se puso su abrigo y salió a una de las terrazas, hacía mucho frío pero en ese
momento ella necesitaba aire fresco, se notaba cansada de la espantosa calefacción y
los ambientes cerrados. El cielo estaba totalmente despejado, se podía ver claramente
la luna y era una noche hermosa, aunque gélida.
Antes de salir había tomado consigo una copa de champagne, en vista de que las otras
bebidas le resultaban horribles y aquí no podía conseguir un ron. Necesitaba calentar
con algo su sangre.
Cuando estaba acercándose a la baranda, escuchó un ruido hacia un costado y regresó a
mirar, era una mujer, aunque no se podía distinguir bien porque estaba totalmente
apoyada al borde con la cabeza baja entre sus brazos. No tenía abrigo y temblaba, Jessy
en un primer momento pensó que debía de estar loca o borracha al haber salido así con
ese clima, pero luego al poner un poco más de atención se dio cuenta de que estaba
llorando, y en un estado así, de seguro lo que menos le importaba era el frío, casi le
había pasado lo mismo hacía unos pocos minutos.
Comenzó a acercársele para ver si la podía ayudar, cuando de repente la mujer alzó su
cabeza y sus miradas se cruzaron, para las dos era como mirarse en un espejo. La joven
nuevamente sintió esa sensación de mareo que nacía en su cabeza y viajaba a gran
velocidad por todo su cuerpo, hasta llegar a su estómago, para provocarle una náusea
casi insoportable. Sus manos comenzaron a temblar hasta el punto de que su copa cayó al
suelo.
Pasaron unos instantes y Jessy trató de recobrarse, la mujer mayor sólo la veía mientras
su rostro seguía bañado de lágrimas.
-Jess Vanderbilt, ¡maldita la hora en que tenías que cruzarte en mi camino! -las
palabras le salieron de entre los dientes, como espadas con una voz ronca de despecho.
La gringa parecía no entender español y Jessy no quería averiguar tampoco si lo hacía,
inmediatamente se viró y comenzó a regresar a la puerta del salón, cuando escuchó en un
casi murmullo:
-Espera, por favor... -en un español bastante claro.
La joven se detuvo pero no regresó a ver y dándole aún la espalda dijo:
-¿Para qué?
-No sé, quizá para hablar un momento -murmuró la mujer.
-Hablar... ¿de qué? Nada de lo que tú digas puede interesarme.
-Tienes razón, pero me gustaría... conocerte un poco... -antes de poder continuar su
voz se quebró.
-¿Conocerme? ¿Después de 26 años te gustaría hacerlo? ¡Qué gracioso! -exclamó la joven
con todo el rencor del que era capaz.
En ese momento Kim salió y pudo escuchar las últimas palabras de Jessy, nada más se
acercó y la abrazó por los hombros para guiarla adentro. Antes de cruzar la puerta se
giró dirigiéndose hacia la mujer.
-<<Jess, es mejor que te retires, aquí no eres bienvenida... ah, y cúbrete porque
vas a pescar una pulmonía.>>
La joven comenzó a caminar lo más rápido posible, no quería que nadie las detuviera en
el trayecto, esta vez necesitaba encontrar un baño. Al llegar se desplomó en el piso
junto al inodoro y vomitó, la morena la ayudó sosteniéndola. Cuando logró recuperarse
un poco le cubrió la frente con una toallita húmeda y le dio a beber agua, entonces
Jessy comenzó a llorar desconsoladamente, Kim no sabía cómo tranquilizarla y solamente
la tenía abrazada a su pecho. Luego de algún tiempo, la joven pudo hablar.
-Maldita sea, ¿por qué tenía que encontrármela?, ¿por qué ella puede querer hablar
conmigo y conocerme sólo ahora?
-Sshh... cálmate amor, nunca dejaré que esa tipa te vuelva a hacer daño, ni siquiera
dejaré que se acerque a ti, si tú no lo quieres, tranquilízate sweetie -con todo cariño
y cuidado comenzó a levantarla, lo mejor era llevarla hacia sus habitaciones para que
ella descansara. Carmen de seguro sabrá que hacer para que mi nena se sienta mejor...
Subieron por las gradas posteriores, que eran privadas, y fueron directo hacia la cama,
donde Kim ayudó a que la rubia se sacara su vestido, y la cubrió con una manta,
enseguida llamó a su nana para que le trajese algo para el estómago, tras apenas
explicarla que la joven se sentía mal. Después de que Jessy tomara unos pocos sorbos de
té, comenzó a dormirse en los brazos de Kim, ésta la acariciaba tiernamente diciéndole
al oído palabras de amor.
-Mi niña, ¿por qué no bajas?, acaban de servir la cena y tu padre ya está preguntando
por ti. No te preocupes por la chiquita, aquí yo la cuido, y si necesita algo te mando
a buscar, ¿sí? -propuso Carmen tratando de tranquilizarla.
-De acuerdo, nana, pero por favor, quédate con ella, no quiero que esté sola si
despierta... ya luego te contaré lo que pasó -se levantó con mucho cuidado para dejar
espacio a que Carmen se acomodara junto a Jessy, les dio a las dos un beso y se fue.
Abajo la reunión estaba de lo más animada, los invitados habían comenzado a cenar y una
orquesta tocaba suaves notas para acompañarlos. Kim fue hasta la mesa de su familia y
se disculpó por la demora, Brian, su primo, preguntó por Jessy y ella les explicó que
se sentía indispuesta. Su padre pensó que tal vez era oportuno llamar al médico, pero
Kim le aseguró que no era necesario y que pronto se sentiría mejor, con seguridad se
trataba de algún virus pasajero.
Al paso de las horas, la morena fue un par de veces a revisar a la joven,
afortunadamente seguía dormida en brazos de Carmen. Kim trató de cumplir con sus
responsabilidades como anfitriona y al parecer todo estaba saliendo de lo mejor, la
fiesta era un éxito.
Desde lejos la morena pudo observar que en la mesa de los Vanderbilt ya no estaba Jess,
por lo que decidió acercarse a charlar un poco con ellos, siempre los había considerado
buenos amigos de la familia.
-<<Espero que la estén pasando bien amigos, ¡hey Roger!, veo que no has sacado a
bailar a tu esposa, qué pasa, ¿ya no tienes fuerzas para eso? Mira a tu hermano... ¿y
dónde está Michael Jr.?, no me dirán que está con el Gobernador dedicándose otra vez a
la política?>> -todos rieron por el comentario y los aludidos salieron a la pista de
baile, Kim se sentó junto a Sofie y comenzó a conversar animadamente, mientras a su
izquierda se sentó la jovencita hija de Roger.
-<<Kim, ¿donde está tu... amiga?>> -preguntó tímidamente Nina.
-<<Querida, se sintió un poco indispuesta y tuvo que retirarse a descansar>>
-contestó Kim girándose hacia la chica, un tanto alerta por la pregunta.
-<<Qué pena, espero que se restablezca pronto, también mi tía Jess se sintió mal,
el tío Michael tuvo que llamar al chófer para que la llevara de regreso a Manhattan, ya
que ni siquiera quiso quedarse en casa de los abuelos. Es raro, ¿verdad abuela Sofie?>>
-inquirió la jovencita con picardía en la mirada.
-<<Pequeñita, eres demasiado traviesa para tu propio bien, pero sí, en verdad todo
esto resultó algo extraño... Kimberly querida, ¿tú conoces muy bien a la jovencita
sudamericana? >> -preguntó Sofie.
Kim no sabía hasta qué punto revelar los orígenes de Jessy, talvez ella no quería que
nadie más se enterase del asunto, pero a la vez tenía el deseo de obtener justicia y
una vida normal para la joven.
-<<¡Más de lo que te imaginas, Sofie!>> -Kim sonrió aclarando así cualquier duda
de la mujer mayor, la orientación sexual de Kim había sido siempre muy conocida en los
ambientes en que todos ellos frecuentaban, aunque luego cambio por un tiempo, además a
Kim no le interesaba en lo más mínimo ocultar sus sentimientos por Jessy y menos aún a
su posible "familia", era mejor que se enterasen antes de nada-. <<¿Qué es lo que
te preocupa, Sofie?>>.
-<<Te parecerá extraño, pero cuando la vi, sentí algo muy especial, incluso lo
comenté con Michael Jr., y más aún viendo a mi hija reaccionar de esa manera. Estoy muy
confundida. Discúlpame, tal vez sólo sean cosas de la edad>> -observó la señora
visiblemente turbada.
-<<Es que Jessica es exacta a mi tía Jess, todos nos dimos cuenta de eso, y
también de que la pobre parecía a punto de desmayarse, por eso se retiró, ¿verdad Kim?>>.
-<<Sí, algo hay de eso, pero ¿saben?, ni siquiera yo he discutido el asunto con
Jessica, no quisiera ser indiscreta, ¿por qué no lo dejamos un poco al destino para ver
si se aclaran las cosas para las dos partes?, ¿está bien? Lo único que sí puedo decirles
es que Jessy es una gran mujer, que ha trabajado muy duro para llegar al lugar en el que
está y que la vida ha sido tremendamente injusta con ella... y algo muy importante, que
yo trataré con todas mis fuerzas de compensar en algo todos esos malos ratos y no
permitiré que nada ni nadie la haga sufrir más>>.
-<<Más claro que el agua, ¿verdad abuela?>>.
-<<Así es, querida>> -dijo dando un suave apretón a la mano de Kim-, <<y
realmente me alegra que la jovencita cuente contigo en su vida>>.
*****
Pasaron algunos días desde la recepción en casa de los McRyan y Jessy había recuperado
por completo su buen ánimo. Las dos comentaron superficialmente lo ocurrido aquella
noche, ya que claramente la rubia no quería profundizar en el tema. Kim, por supuesto,
no quería causarle más dolor, y únicamente le había dicho de su investigación
"profesional" de hacía aproximadamente dos años atrás, y que nunca le había comentado
el asunto por no querer incomodarla. Jessy entendió perfectamente el por qué lo había
hecho y ahí quedó el tema. Ese fin de semana debían ir a Long Island para despedirse de
Paul ya que las dos volverían a la Costa por tiempo indefinido, como era su costumbre.
El padre de Kim era un hombre muy discreto, y antes no había querido importunarlas con
sus preguntas acerca de los Vanderbilt, pero Jessy sintió la necesidad de ser sincera
con él y darle una explicación. Las dos mujeres le contaron lo mucho o poco que sabían
del asunto, él se quedó muy impresionado y admiró aún más a la pequeña por su fuerza de
voluntad y valentía ante la vida. Se sintió muy agradecido con el gesto de la rubia y
comenzó a considerarla realmente como a otra hija.
El domingo por la mañana, mientras estaban en la mansión, recibieron la visita del tío
de Kim, Joseph, su esposa e hijo, el "pequeño" Brian. Pasaron unas agradables horas en
compañía de la familia, luego del brunch (desayuno/almuerzo), Joseph comentó con su
hermano un negocio que tenía que revisar con un socio, por lo que se había tomado la
libertad de invitarlo a pasar por ahí, ya que el amigo estaba visitando muy cerca a sus
padres. Paul no tuvo ningún inconveniente.
Un personal de servicio comunicó que el invitado había llegado y que los esperaba en el
estudio.
Paul pensó que al tratarse de un asunto informal y más aún en domingo, bien podían
recibirlo en el salón familiar donde se encontraban todos tomando un café.
Jessy estaba distraída conversando y jugueteando con Brian, y ninguno de los dos se
percató de quién entraba, hasta que Kim le topó el hombro para que regresase a ver.
Eran Roger Vanderbilt y su hija Nina.
-<<Hola a todos, espero que nuestra visita no sea inoportuna, no quisiéramos
molestar a la familia>> -advirtió Roger claramente sorprendido por la presencia de la
joven. Ya toda su familia había tratado el tema de una u otra manera, prácticamente
habían regresado a la "inquisición" con Jess, pero no habían conseguido sacarle nada,
es más, como era costumbre de la artista, había desaparecido.
-<<No, ¿cómo crees? Pasen por favor, es un gusto, hola querida Nina, tan hermosa
como siempre>> -se acercó Joseph a dar un beso a la jovencita y recibir a su socio, él
no tenía idea de nada y tampoco captó la mirada de desesperación de su hermano.
Tras unos instantes de incertidumbre, Paul reaccionó y saludo también a su viejo amigo
y a su hija, siguió con su cuñada que, como era se suponerse, preguntó a la joven por
su madre, luego siguió Kim muy cordial con ellos, pero sin retirar su mano del hombro
de la joven, después Brian, que era amigo personal de Nina y que había tratado por
todos los medios de conquistarla en infinidad de ocasiones, siendo uno de los raros
fracasos del muchacho. Sólo faltaba Jessy, la cual sentía que las miradas se centraban
en ella. Paul, entendiendo lo difícil del momento, la tomó de la mano y la atrajo hacia
sí protectoramente, ella se sintió mucho mejor y pudo decir un suave "hello" y extender
su mano.
Su tío Roger, siendo un hombre tremendamente sensible y bueno, no pudo dejar pasar el
momento y, sin saber cómo, tuvo el coraje para hacerlo, se acercó a Jessy y
prácticamente quitándosela de los brazos a Paul, la abrazó fuertemente. Nina, que se
encontraba junto a él, puso su mano sobre el brazo de su padre en apoyo.
Todos se quedaron sin palabras ante tal reacción de Roger, Kim inmediatamente se puso
junto a Jessy y los demás se mantuvieron observando la escena. Para los tíos de Kim
esto era extraño, pero no se imaginaban hasta qué punto.
-Dear... dear Jessica -fue lo único que pudo decir el hombre totalmente emocionado.
-<<Hey papi, está bien, ven conmigo>> -la jovencita tomó en sus brazos al hombre
que estaba avergonzado por su falta de control y temía el rechazo inmediato por parte
de Jessy.
La rubia se había quedado sin poder reaccionar ante tal demostración de su "tío", no
sabía qué decir ni cómo actuar. Se dejó abrazar por Kim y apoyó su cabeza en el hombro
de ésta, respirando por fin algo de paz, pero sabía que tenía que decir algo, el hombre
se merecía alguna respuesta de su parte, también la jovencita.
-Mami, ¿qué hago? No sé qué esperan de mí -dijo en voz baja y en español para que solo
Kim la escuchase y entendiese.
-Lo que tú quieras hacer, lo que tú sientas hacer, estará bien, no te preocupes de los
otros, tú eres lo más importante, mi amor -le levantó la cara y le dio un suave beso.
Pasaron unos minutos sin que nadie supiera realmente qué hacer, los tíos de Kim no
comprendían ahora nada, Brian tomó de la mano a Nina para darle su afecto al verla
también tan perturbada.
-<<Paul, ¿podemos utilizar un momento tu estudio, por favor?>> -preguntó Jessy a
su suegro.
-<<Por supuesto, querida mía, vayan para allá, nadie los molestará, y si necesitas
algo sólo avísame>> -le dio un cariñoso beso en la frente.
La joven tomó de la mano a Kim y con una sonrisa pidió a su tío y prima que las
acompañasen.
Al entrar al estudio los cuatro se sentaron en los sillones y Kim les ofreció algo de
beber, cuando sus respectivas bebidas llegaron, Jessy aclaró su voz y comenzó a hablar:
-<<Esto será una novedad para ustedes, ¿verdad? Y seguramente tienen varias
preguntas, pero lastimosamente yo no sé mucho, sólo lo que mi padre me comentó en un
par de ocasiones cuando era yo muy niña. Después ambos nos juramos nunca más volver a
hablar de ella, y así fue hasta hace poco, cuando le hablé a Kim de este desafortunado
asunto... pero lo que sí sé es que Jess Vanderbilt es mi madre, que me "cedió"
totalmente a mi padre y abuela, que desapareció de la noche a la mañana de mi país y
que nunca... nunca en estos 26 años supe de ella... y eso es todo>>.
-<<Lo siento tanto Jessica, nosotros tampoco nunca supimos nada de ti, en realidad
sabemos tan poco de la loca de mi hermana... mis padres ahora están convulsionados por
esta noticia, ninguno de nosotros sabe cómo actuar frente a ti... lo sentimos tanto
pequeña...>>.
-<<No es tu culpa, no tienes por qué disculparte, y tampoco ninguno de ustedes
tiene que preocuparse por mí, ya pasaron los años difíciles de mi vida, ahora lo tengo
todo, todo lo que necesito y quiero está aquí>> -lo dijo tomando fuertemente la mano de
Kim-. <<Y tengo a mi abuela, un muy buen trabajo en mi tierra, un excelente suegro
y, por supuesto, buenos amigos que siempre han estado junto a mi. No necesito nada más,
pero... tal vez un par de amigos nuevos no me caerían mal>> -terminó con una gran
sonrisa mientras se levantaba extendiendo sus manos a Nina y a Roger, quienes la tomaron
y sonrieron también.
Se quedaron conversando por unos minutos más, Jessy les contó algo de su vida, sólo
algo ya que no le interesaba que nadie supiera de todo lo que padeció en especial luego
de la muerte de su padre, ellos también le comentaron de la familia.
Al salir, Roger fue hasta Joseph y fijó con él otra cita para tratar lo de sus negocios
en la ciudad, se disculpó por la incomodidad que les hizo pasar y se despidió. Pero
Nina no quería irse todavía, estaba totalmente emocionada con la idea de tener una
prima y tenía mucha curiosidad por conocer todo de ella. Kim, al notar este detalle, y
consultando con Jessy brevemente, se ofreció a llevarla con ellas de regreso a la ciudad,
esa noche.
Es bueno que mi nena tenga una amiga, así cuando estemos aquí, no tendrá que estar
sola mientras yo me dedico a mis negocios, además es alguien de su familia...
Cuando ya estaban llegando a la ciudad, Nina le dio las indicaciones necesarias al
chofer para llegar a su departamento, que se encontraba en el área de la Universidad
donde ella estudiaba.
-<<Hey, Jessica, ¿quieres subir a conocer mi casa? La estoy casi estrenando, ya
que sólo este año mis padres aceptaron que yo viviera sola, ¡los viejos son tan
protectores! Antes tenía que vivir en una casa dentro del Campus y lleno de "chaperonas",
¿te imaginas?>> - todas sonrieron.
-<<Sabes... creo que eso lo podemos dejar para otro día, todavía nos quedaremos
en New York esta semana, ¿te parece si yo te llamo uno de estos días para ir a almorzar
juntas? Ahora ya es muy tarde y de verdad estoy cansada.>>
-<<Ok, pero no te olvides de hacerlo.>>
Durante la semana y mientras Kim terminaba con una serie de negocios y organizaba la
mayoría de sus cosas para poder dirigirlas desde la costa, Jessy aprovechaba de sus
últimas vacaciones para recorrer la ciudad y hacer compras, también para visitar un par
de conocidos de su época de Universidad y, por supuesto, todo esto junto a su nueva
mejor amiga, Nina.
Una tarde incluso aceptó el ir a tomar el té con sus "tías" y su abuela en un café de
la ciudad. Las cuatro mujeres de la familia pasaron un momento muy agradable, y Jessy
constató que no siempre los ricachones son insoportablemente presumidos y que lo único
que hacen es hablar de dinero, también exceptuando a Kim, claro está.
Su abuela Sofie demostró ser una señora encantadora, no tanto como su abuela Panchita,
pero no podía quejarse. Todos la trataban con mucha dulzura y por fin Jessy comenzó a
sentir que tenía una familia, lejana, pero familia al fin. También tuvo oportunidad de
hablar con su abuelo y sus tíos, ellos se preocuparon más de las cosas prácticas de su
vida, para lo cual le hicieron firmar una serie de papeles y cosas que tuvo que consultar
con los abogados de Kim, todo estaba en orden y en su mayoría eran reconocimientos
legales de Jessica Ramírez Vanderbilt, dentro de su familia y sus empresas. A pesar de
que ella no quería nada de esto, los hombres insistieron tanto que ella lo aceptó, así
son los hombres de negocios. En resumen, fue una semana llena de nuevas experiencias y
nuevas personas en su vida.
Kim se sentía muy satisfecha por este giro en la vida de su pequeña, sabía que ahora
Jessy no estaría nunca más sola y que si algo le llegase a pasar a ella, su nena tendría
a quien recurrir. Tomando en consideración que los Vanderbilt en verdad eran buenas
personas.
El sábado en la tarde por fin llegaron a la costa, y luego de pasar inmediatamente por
donde su abuela a recogerla, fueron hasta su casa en la playa. Carmen y Doña Panchita
comenzaron a organizar todo mientras las chicas descansaban del viaje.
Las dos aprovecharon al máximo las últimas horas de sol junto a la piscina, Jessy sentía
que sus huesos se habían congelado por ese par de semanas en el frío, y no entendía
cómo a Kim le podía gustar aquel clima.
-Amor, hey mami, podemos ir esta noche a donde Matteo y ver si nos reunimos con los
amigos, tengo ganas de bailar y tomar unos roncitos, ¿qué te parece?
-Okay, pero eso será si te quedan fuerzas para salir... después de mi tratamiento
intensivo de... mmm... -fue interrumpida por los besos de una joven apasionada y que ya
se sentía totalmente reanimada con el calorcito de su tierra-, síp, de esto... mmm...
me leíste el pensamiento... como siempre.
Por lo que no salieron esa noche, y la joven únicamente se comunicó con sus amigos por
teléfono.
Al siguiente día, muy temprano, Jessy apareció en la cocina, quería contarle a su abue
lo que le había pasado. Su abuela apenas comenzaba a preparar el desayuno, ya que a
pesar de tener una empleada doméstica para que la ayudase, prefería hacerlo sola.
-Hola viejita -se acercó a su abuela a darle un abrazo fuertísimo-, hola María, ¿nos
dejas solas, por favor? -dijo dirigiéndole una sonrisa a la joven empleada.
-Nena, me vas a romper... ¿y qué milagro es éste?, tú tan temprano ya levantada, ¿no
estarás enferma, mi niña?
-Nah, sólo quería verte tempranito, ¿cómo has pasado, viejita linda? Sabes que te
extrañé cantidades -comentó Jessy mientras mantenía sus brazos alrededor de la señora.
-Yo también mi'jita, aunque por suerte están los chicos que todo el rato vienen a verme,
ya sabes como es el flaco de preocupado cada ves que tú tienes que viajar, también
Charito y Rosario pasan conmigo todo el tiempo. ¡Hey nena!, pero tú tienes algo... ¿qué
fue, ah?, ¿por qué esa carita de seriedad?
-Mmm... me conoces demasiado, abue, ¿sabes a quién vi en este viaje? A mi madre... y a
su familia.
-Ajá, ¿y? -por fin... ¡gracias Dios mío!, pensó la viejita.
-¿Cómo que Y? Imagínate... casi me da un ataque... y creo que a ella también... pero
ná, la muy cobarde también esta vez huyó, pero no importa... Ah, con quien sí conversé
y salí varias veces es con Nina, es mi prima, tiene como 20 años y es una linda chica,
también vi a la abuela... No te pongas celosa, es sólo una señorona estirada pero buena
gente, en verdad todos parecen buenas gentes.
-Me alegra, mi chiquita, así ya no estarás sola más nunca. -Se acercó la viejita a
darle un cariñoso beso y luego se fue hacia la estufa a seguir preparando el desayuno,
para ella el asunto estaba cerrado y siguió haciendo sus cosas con una gran sonrisa de
tranquilidad.
Su abuela siempre la sorprendía, Jessy se imaginó que iba a preguntar algo más o que
iba a hablar pestes de la infeliz de su madre, etc, etc, pero no. ¡Ah!, mi vieja es una
maravilla, pensó la joven y con una gran sonrisa salió de la cocina.
La rubia se sentó junto a la piscina a revisar unos papeles que tenía pendientes
mientras esperaba que su gringa despertara, en vista de que terminó pronto su trabajo,
decidió ponerse su traje de baño y unos pantalones cortos e ir a caminar por su tan
querida playa. Se situaban bastante lejos de la ciudad, y la zona estaba prácticamente
desierta, por lo que no esperaba encontrarse con nadie.
En un área llena de palmeras se sentó a admirar el paisaje y meditar sobre lo que había
ocurrido en su vida en estos días.
-Es un sitio maravilloso, ¿verdad? -escuchó que alguien le hablaba desde atrás, la
persona tenía un fuerte acento extranjero pero ella no lo identificaba, definitivamente
no era nadie conocido.
-Sí, es bello. -Se giró hacia su interlocutora, preguntándose cómo no la había visto al
sentarse allí.
Esto está resultando como una pesadilla que se te repite cada noche, chica, se
dijo Jessy al ver a su madre sentada entre unas palmeras detrás de sí.
-¿Qué haces aquí? -inquirió furiosa la joven.
-Podría preguntarte lo mismo, yo estoy descansando y mirando el mar, ¡igual que tú!
-Sabes a lo que me refiero... ¿qué haces en éste país, en este sitio en particular? -
interrogó Jessy cada vez más molesta.
-Bueno, creo que podría decirte que éste es un país libre, ¿o no? Pero no quiero que te
pongas más furiosa, la verdad es que yo vengo a veces aquí y me gusta el sitio.
-¿Cómo que vienes a veces? ¿Has venido otras veces y nunca me has buscado? ¡Esto cada
vez se está poniendo mejor!
-No te he buscado porque... mmm... tú padre me lo prohibió y con toda razón, yo no soy
de confiar y como todo el mundo dice... ¡soy una loca! -Jess lo dijo con una sonrisa
llena de amargura.
-¿Mi padre te prohibió? -Esto de estar sólo repitiendo sus palabras ya me está
cansando...
-Yo solía venir a verte algunas veces al año, cuando eras pequeñita iba a tu escuela o
a la playa a jugar contigo... hasta que él un día se enteró y casi me mata, pero yo no
lo culpo, si hubiese estado en su lugar quizás hubiera hecho lo mismo. Bueno, lo cierto
es que llegamos a un acuerdo... yo podría seguir viéndote pero con la condición de nunca
volver a acercarme a ti -la mujer mayor tenía el sufrimiento reflejado en su rostro.
-¿Por qué mi padre nunca me lo dijo? Tal vez hubiera sido mejor saber que sí te
acordabas de mí -Jessy comenzó a llorar.
-Él hacía lo que creía mejor para ti, nunca debes juzgarlo, siempre pensó sólo en tú
bienestar. -La mujer quería con todo su corazón acercarse a su hija para consolarla,
pero sabía que no podía hacerlo.
-No, no lo juzgo, pero ahora siempre tendré esa duda en mí. ¿Y tú por qué no te
impusiste? Acaso era más cómodo sólo verme de lejos.
-Como ya te dije... estoy loca, y definitivamente mi irresponsabilidad me llevará a la
tumba algún día. Sí, era cómodo aunque doloroso, verte crecer, a veces feliz, a veces
triste, y no poder consolarte... como ahora... Tenías tus amigos, tu vida y yo no cabía
en ella, no podía darte nada, y si cualquier día de esos se me ocurría desaparecer
nuevamente... ¿cómo te hubieses sentido? Durante muchos años estuve bajo la influencia,
la fuerte influencia de todo tipo de drogas. ¡Siempre he sido un asco! -lo dijo
hundiendo la cabeza entre sus brazos, no podía soportar más la mirada dura de su hija-.
Hasta cuando nos encontramos en casa de los McRyan... nunca me imaginé tenerte frente a
frente, pero no te preocupes, no te traeré más malos ratos, te lo aseguro.
Jessy por fin bajó los ojos y se quedó en silencio pensando sobre esas palabras que le
estaban martillando el cerebro. Tras unos minutos, se sacó el short y se metió al mar.
Se dejó envolver en sus olas como pidiendo que la lavaran de tanta amargura guardada por
años.
Perdió la noción del tiempo y cuando salió su madre ya no se encontraba ahí, la buscó
alrededor pero no vio a nadie, miró hacia el mar y en el horizonte se veía la silueta
de aquel yate que siempre la había acompañado a través de los años, el Jessica II,
entonces entendió.
En la casa, Kim estaba preocupada por la rubia, eran más de las 11:00 y aún no había
regresado, según la abuela eran varias horas desde que le dijo que iba a pasear, por lo
que decidió ir a buscarla. Apenas salía por la puerta de atrás cuando escuchó que un
auto se acercaba, regresó para ver quién era.
-Hola gringa -oyó a lo lejos al conductor gritar, era Matteo que llegaba con otros
amigos.
-Hola, ¿qué tal chicos? -saludó con la mano desde la terraza y en instantes se preguntó
por qué ya no le molestaba aquel término que antes había odiado tanto.
-¿Dónde está la suca? No me digas nada, ya sé. Está dormida, ¿verdad? -dijo Charito.
-Nop... entren chicos -contestó Kim.
Luego de los consabidos besos de bienvenida, les explicó que iba a salir a buscarla, ya
que había ido de paseo hacía rato y eso la estaba preocupando un poco. Todos estuvieron
de acuerdo y decidieron acompañarla, así sería más rápido encontrarla.
Matteo y Carlos tomaron una dirección y Charito, Irene -que era la nueva novia del flaco-
y Kim fueron para la otra.
-Hey Matteo, ¿tienes tu celular? Nos comunicamos por cualquier cosa, ¿ok?
Después de caminar un buen tramo, el flaco vio a lo lejos a su pana del ama, estaba
sentada sobre unos troncos en la playa, se la notaba toda pensativa, algo le había
pasado.
Se acercó y le hizo un gesto a Carlos para que esperara, él lo entendió y se quedó unos
pasos detrás.
-Suquita, mi amor -ella regresó a ver y él se dio cuenta de que su amiga estaba llorando.
Pelearía con la gringa, pero ella parecía toda fresca, pensó el joven al verla.
-Flaco -se lanzó a sus brazos como siempre lo hacía cuando estaba sufrida.
La dejó llorar un rato mientras le acariciaba la cabeza, pero sabía que debía avisar a
Kim que la había encontrado, sino la gringa lo mataría, aunque primero debía averiguar
si era la morena la causante de este sufrimiento para ser él quien la matara.
-Chiquita, qué pasa, ¿Kim te hizo algo? ¿O fue al viaje?
-Kim... ¡NO! Mmm, tengo que ir a la casa, de seguro ella estará preocupada, vamos
-comenzó a ponerse de pie.
-Hey, hey, espera, sí Kim está preocupada y te está buscando por el otro lado, déjame
llamarla, ¿ok? -Marcó el número de la gringa y apenas contestó le dijo que todo andaba
bien y que se encontrarían al ratito en la casa. Carlos escuchó esto y se dio vuelta
para también él regresar, despidiéndose con la mano.
-Ahora dime qué pasa, ¿por qué estás llorando y aquí toda solita? ¿Sabes que es peligroso?
A pesar del guardia que tienen a la entrada de la casa, acá atrás en la playa estás
totalmente sola, ya sé que es tu playa pero igual, no fue muy inteligente de tu parte
alejarte tanto, enana -observó Matteo muy preocupado.
-La ví, vi a mi madre... aquí, ¿te imaginas?
-¿Qué? Estás loca, te pegó duro el sol en la cabeza, ¿cómo la vas a ver? ¡Si ni
siquiera la conoces!
-No, enano, ya la conocí en los Estados, hace como una semana, y ahora la vengo a
encontrar aquí, casi en el patio de mi propia casa. Me voy a volver loca... yo también -
lo último lo dijo con una sonrisa al recordar las palabras de su madre.
-Creo que es mejor que te tranquilices y que me cuentes todo, pero vamos caminando pa'
la casa, no sea que la gringa me quiera degollar vivo por la demora.
Regresaron a la cabaña, ya Jessy estaba más tranquila para cuando entraron y ella
saludó cariñosamente a todos sus amigos, luego abrazó a Kim y se quedó así por unos
instantes, sobre su cabeza la gringa regresó a ver a Matteo preguntándole con su mirada
sobre lo que había pasado, el chico sólo se encogió de hombros.
Jessy se disculpó para ir a bañarse y cambiarse, así podrían salir todos a almorzar,
Kim la siguió hasta su habitación, necesitaba saber que le había pasado. La encontró en
el baño y Jessy trató de explicarle lo mejor que pudo sobre el encuentro con su madre.
Por supuesto que la joven todavía estaba muy sensible y Kim no quería arruinarle más el
día, pero pensó que había llegado el momento de intervenir.
Pasaron varias horas con sus amigos y ya bien tarde se despidieron los chicos para
dejarlas descansar.
Kim, Jessy y su abuela estaban disfrutando de la brisa de la noche en la terraza,
Carmen les vino a ofrecer algo de tomar. Luego de unos minutos, la joven comenzó a
contar lo que le había dicho su madre en la mañana y definitivamente estaba intrigada
por esa conversación, quería saber más.
-Abue, ¿tú sabías de sus visitas a la costa?
-Sí, nenita, pero tu papá no quería que lo supieras, yo siempre le dije que era mejor
decírtelo, pero ya sabes como era él.
-¿Y alguna vez ella habló contigo?
-No, sólo con tú padre, él me contaba y me daba el dinero para que lo guardase.
-¿Qué ella le daba dinero? ¿Por qué él lo aceptaba?
-Porque lo necesitábamos, con lo que ganaba tu papá nunca hubiéramos logrado sobrevivir,
ni mandarte al colegio privado y menos a la Universidad. Ay mi'jita, la vida es
demasiado dura. Niña, tú te merecías lo mejor aunque fuera en este pilche pueblo, y
ella quería darte eso y mucho más, solo que tú padre no aceptaba más que lo
indispensable. Cuando él murió, yo no sabía cómo buscarla y creo que ella quería
cumplir con la palabra que le había dado de no acercarse a ti nunca para no causarte
más daño.
Kim y Carmen no habían dicho nada durante la conversación, estaban muy preocupadas por
la joven. Las mujeres se quedaron en silencio por algún tiempo, luego la viejita se
levantó y junto con Carmen se despidieron para ir a dormir.
En ese momento Jessy sólo necesitaba sentir el apoyo de la morena, se mantuvieron
abrazadas mientras se balanceaban suavemente en la hamaca, escuchando los sonidos del
mar.
*****
Kim y Jessy volvieron a sus respectivos trabajos, cada una más ocupada que la otra y
sin tiempo para más preocupaciones por ahora. Doña Panchita había vuelto a su casa en
el centro para tener más compañía en vista de los horarios complicados de las chicas, y
si a ellas se les hacia tarde simplemente se quedaban en el departamento de Kim, para
evitarse el viaje hasta la casa de la playa.
Una mañana Kim pidió a Susana que le ubicara al administrador de VCE inmediatamente.
-Qué tal Pablo, te habla Kim McRyan, necesito que me digas donde puedo ubicar a Jess
Vanderbilt, sé que está en la zona, he visto el yate... sé que es información privada,
pero diablos, necesito hablar con ella ahora mismo. ¿Quieres que me comunique con
Michael en New York para que te dé la orden directamente? Mmm... así está mejor... sí
espero. -Tengo que solucionar de una vez por todas este asunto-. Síp, lo tengo,
y gracias, adiós.
Llamó enseguida al número de celular que le dieron en "Vanderbilt Coffee Enterprice",
una voz más que dormida contestó:
-<<¿Quién diablos llama a esta hora?>>
-<<Perdón, pero te comunico que ya son las 10 de la mañana, Jess, soy Kim McRyan,
necesito hablar contigo hoy mismo, ¿me escuchaste?>>
-<<Síp, dime dónde y a qué hora.>>
Después de haber fijado una cita, Kim se alistó para salir, prefería que Jessy no se
enterase de esto por ahora, ya se lo diría en el momento oportuno, por lo que le dijo a
Susana que si ella la buscaba solamente le dijera que tenía una cita de negocios en la
ciudad, que ya se comunicaría luego.
En un restaurante del centro, Kim se sentó a esperar a la mujer, en unos minutos la vio
llegar.
A sus cuarenta y pico años, Jess Vanderbilt se conservaba fabulosamente bien, como
cualquier jovencita, atraía miradas hacia sí sin siquiera proponérselo, con ese aire de
esnobismo y coquetería que su hija había heredado definitivamente de ella.
Realmente es una mujer muy hermosa, por suerte para mí ya que ese será el futuro de
mi nena. Kim, no tienes remedio, rió para sí misma la morena.
-<<Jess, toma asiento por favor.>>
-<<¿Para qué me necesita la magnífica Kimberly McRyan?>> -preguntó la mujer en
tono sarcástico.
-<<Tanto como necesitar... no, pero sí quiero hablar contigo de algo que
definitivamente me está molestando, y voy a ser muy directa contigo. Jessy está muy
perturbada con estos encuentros entre las dos, y estoy convencida de que no le están
haciendo ningún bien.>>
-<<Mira que yo no los he provocado.>>
-<<¿No? ¿Qué haces aquí entonces?>>
-<<Tú no tiene por qué saberlo, pero ha habido largas temporadas en estos últimos...
¿26 años?... que he pasado aquí, y te imaginarás el motivo, aparte de que siempre me ha
gustado mucho este paisaje y me ayuda a crear mi obra, como le dije a Jessy el otro día...
éste es un país libre. Pero dejando de lado la ironía, no pensé encontrarla en una playa
desierta a las 8 de la mañana un sábado, dime tú cuáles eran las probabilidades reales
de hacerlo, ¿eh? ¡Ahh!, y otro pequeño detalle, supuestamente ustedes estaban en New
York, ¿o no?>>
-<<Creo que tienes razón, estoy un poco paranoica, pero volviendo al tema, ¿qué
piensas hacer con respecto a tu hija?>>
-<<¿Mi hija? ¿Tú crees que ella se considere así? Bueno, dejemos eso de lado, yo
en verdad no pienso hacer nada, ella me odia... literalmente me odia, y con razón
obviamente... yo como de costumbre sigo teniendo una vida de... ¡una buena vida! No le
puedo ofrecer nada, ni siquiera aceptaría mi amistad, ya sabes que no soy muy
recomendable, ¿no? Lo que definitivamente me agrada es que ella ahora esté en contacto
con los míos, ellos sí son respetables y le convienen... ojo, no estoy hablando del
dinero, porque cuando yo muera ya tendrá bastante con lo mío.>>
-<<¿Qué quieres decir con eso?>>
-<<Lo lógico, ella es mi única heredera, pero por lo que sé, eso no le interesa
para nada, ¡igual que yo! Hey Kim, no te preocupes más de la cuenta, yo desapareceré
como antes lo hice y no volverá a saber de mí... aunque de verdad me hubiera gustado
poder conversar con ella en un campo neutral, saber qué piensa de la vida, cuáles son
sus planes... a parte de tenerte a ti, claro está, que de paso te digo me parece
fabuloso. Ya que veo que tiene agallas la niña, algo tenía que sacar de mí, ¿no? Pero
sé que todo eso no será posible y ya hace rato me acostumbré a la idea... ahora lo único
que te puedo ofrecer es tratar de no pasar con el yate por esta zona, para que ella no
vuelva siquiera a pensar en mí, ¿ok?>>
-<<Veo que a pesar de tus... excentricidades, tienes en claro algo y es no hacer
daño a Jessy, para mí eso es lo más importante. Bueno Jess, creo que ya no tenemos más
de que hablar, gracias por haber venido y... cuídate, ¿sí?>>. -Kim se levantó y puso
unos cuantos billetes en la mesa para cubrir el costo de sus bebidas.
-<<Hey Kim, si algún día mi hija quiere darme una oportunidad, sabes dónde
encontrarme, ¿verdad? Y cuando necesites otra vez al "Jessica", sólo avísame para yo
bajar a tierra, mientras ustedes... lo disfrutan>> -dijo la mujer mayor con una gran
sonrisa.
-<<No creo que pueda convencer a tu hija para que vuelva a subir a ese yate, pero
gracias de todas formas>>, bye!
*****
Esa noche y tras cenar, Kim tomó de la mano a Jessy y se la llevó hacia la playa,
preparó una fogata y se sentó acomodando a la joven entre sus piernas. Tenía muchos
planes en su cabeza y quería por fin decírselos a ella, también quería que la joven
olvidara siquiera por un tiempo las malas experiencias de los últimos días.
-¿Qué pasa mami? Te noto algo callada, ¿hay problemas en New York? No me dirás que
tienes que irte pronto... -inquirió preocupada la rubia.
-Nop, no hay problemas sweetie, sólo estoy en silencio disfrutando de tu compañía.
Pasaron algunos minutos...
-Hey amor, ¿has pensado en alguna vez tener hijos? Nunca hemos hablado del asunto,
¿verdad?
-¿De dónde viene esa pregunta? No, nunca antes habíamos hablado de eso, ¿por qué se te
ocurrió ahora? -Jessy estaba realmente intrigada.
-Bueno, llevo algún tiempo pensándolo, ya sé que yo no soy del tipo maternal, ¿verdad?,
pero aunque no lo creas, me encantan los niños y... ya tengo 34, creo que mi reloj
biológico comenzó a funcionar, ¡debe de ser eso! -Shit! Siempre me hago líos con
estas cosas sentimentales.
-¿Qué me quieres decir Kim? Que quieres tener hijos y necesitas... ¿que nos separemos
para buscar un hombre con quien tenerlos o algo así? -Jessy sentía que su corazón se
estaba partiendo y sus ojos estaban ya nublados.
-Hey, qué imaginación desenfrenada tienes, no se trata de eso amor -se acercó aún más
abrazándola, y dándole seguridad a sus palabras, le dijo-: no me malinterpretes, Jessy,
déjame explicarte en qué he estado pensando, okay?
-Ok, pero hazlo rápido porque mi corazón no está para muchas sorpresas.
Kim se giró y se incorporó apenas para poder mirar directamente a Jessy.
-Quiero tener hijos pero... contigo, quiero que los tengamos juntas... si estás de
acuerdo, sentirlos crecer en tu vientre o quizá en el mío y formar una verdadera familia
junto a ti sweetie... Jessy amor, no podemos casarnos legalmente, por ahora, pero...
¿aceptarías formar parte de mi vida... para siempre? -Kim sacó de su bolsillo una cajita
y se la dio a la joven, a la vez que se acercaba para rozar suavemente sus labios con
los de ella.
Jessy la abrió y encontró un hermoso anillo de diamante, que en ese momento reflejaba
todas las gamas de colores del fuego que estaba frente a ellas, Kim se lo puso y la
miró a los ojos.
-Mmm... sería bueno tener alguna respuesta -dijo sonriendo.
-Sí... sí... claro que sí mami -contestó aturdida y abrazó fuertemente a la morena
mientras rodaban lágrimas por sus mejillas-, es lo que más quiero en la vida, ¡estar
junto a ti siempre! Pero... mmm... tengo una duda con respecto a lo de los hijos, sé
que eres capaz de muchas cosas, de hecho tienes muchas, pero muchas habilidades, sólo
que creo que hay una cosa que TÚ no puedes hacer por más que tengas toda la
buena intención, ¿sabes a qué me refiero, no? -sonrió con picardía la joven.
-Nah, no te preocupes por eso, también lo puedo hacer, ¡hey, tranquila!, no como te lo
imaginas... Déjame explicártelo, primero vamos a una clínica de fertilidad para que nos
den el equipo necesario, buscamos un donante, que creo saber quién puede ser, luego él
me entrega el... el producto final y yo... mm... te lo pongo, es fácil y ahora lo hace
todo el mundo, tengo unas amigas que lo hicieron así y ahora son "madres" de unos
preciosos gemelos, ¿qué te parece?
-Amigas, ¿eh? Y no creas que yo no sé de inseminación, sólo estaba bromeando, ¡boba!
Necesitamos pensarlo un poco, ¿si? No es que los pelados no me gusten... todo lo
contrario y tú lo sabes, en realidad me fascinan, pero... ¿qué tal el asunto de la
distancia con la que siempre estamos lidiando?, mi trabajo no lo puedo dejar y también
tú sabes eso... no quisiera que nuestro hijo o hija tenga que estar separado de alguna
de las dos. -Jessy hizo una pequeña pausa para tomar de la cara a Kim y darle un tierno
beso-. Creo que no sería muy práctico por ahora, pero por otro lado... sería hermoso
tener un bebito nuestro para quererlo y cuidarlo y ser unas verdaderas madres...
¡fabuloso, definitivamente fabuloso! -Jessy comenzaba a madurar la idea y su mirada iba
tomando esa característica tan especial de cuando ella tenía un proyecto en su cabeza.
-Carmen una vez me dijo que con un poco de paciencia y mi gran imaginación lograría
arreglar cualquier "rollo", y que lo único importante era que yo adoraba a la "niña" y
ella al parecer también sentía lo mismo por mí, sabes a qué niña se refería, ¿no? En
este caso también se puede aplicar esa frase, pero podemos esperar a estar totalmente
seguras, eso no es un problema... ¡hey nena!, lo que sí podemos hacer mientras es...
practicar. ¿Qué te parece si... comenzamos ahora mismo? -lo propuso alzando sus cejas
juguetonamente, mientras se acercaba más a la joven hasta susurrarle al oído-: ¿sabes
que "la práctica hace al maestro"?
-Mami, ¡tú ya no necesitas practicar nada! -Jessy comenzó a jugar con el cabello de Kim
entre sus dedos-, y sólo por curiosidad... ¿quién podría ser el donante?
-¿Qué piensas de Brian? Creo que nos parecemos mucho, ¿verdad? Así el bebé tendría
también un buen porcentaje de mis genes en su sangre, ¿qué te parece mi idea? Y si
decidimos que sea yo la del embarazo, podríamos optar por tus lindos primos, así
estaríamos seguras de tener tus hermosas pequitas también en el bebé.
-Excelente idea amor, en verdad excelente, y ahora... ¿qué tal si nos dedicamos a lo de
la práctica? Que aunque en este caso y científicamente hablando no lograremos nada,
valdrá la pena intentarlo, ¿no? Ya que de todas formas el proceso será tremendamente
divertido -pronunció sugestivamente Jessy.
-Nena, creí que nunca lo pedirías -Kim la tomó entre sus brazos y las dos rieron.
fin
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