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COMO EL AGUA Y EL ACEITE
Por MET
CAPÍTULO I
Definitivamente éste no es mi día... todo tenía que salirme mal, desde la mismísima
mañana en la que ese bendito Jeep se recalentó y se me hizo tarde para la entrevista de
trabajo. Maldita carcacha, tengo que cambiarla de alguna forma, bueno, a ver como salgo
también de ésta..., pensó Jessy.
-Hola viejita -saludó la joven a su abuela dándole un abrazo tan fuerte que casi le
hace perder el equilibrio-. ¡¡Puff!!, ¡cómo detesto esto de andar toda arreglada!, y lo
peor... pa'ná.
Comenzó a sacarse los tacones y se dejó caer sobre un viejo sofá, cansada y sobre todo
decepcionada.
-¿¿Cómo que pa'ná?? ¿¿y el trabajo, niña, y la plata del Hotel...?? ¿¿y qué dice Julián??
-Ná, abue, creo de verdad que alguien nos ha puesto una maldición, porque ni pidiendo
las cosas saldrían peor. Mi liquidación quizás nos alcance para un par de meses y ya'stá...
Bueno, lo cierto es que ahora tenemos menos de lo que pensamos. ¡Ah!, lo de la
entrevista en la constructora..., como llegué tarde, el jefe ya había salido a no sé que
diab... cosa y mi cita se canceló, y claro, el baboso de Julián no apareció por ningún
lado... Viejita, tengo hambre y quiero bañarme, ¿se podrá?
-Claro, linda. Y mi'jita, no te preocupes, ya verás que las cosas se van a arreglar,
tarde o temprano, ya sabes que Dios aprieta, pero...
-...no ahoga -terminó la frase Jessy ya saliendo de la pequeña salita camino de su
cuarto.
Mmm... no ahoga..., ¿pero por qué siento que ya no puedo respirar más?, se dijo
a sí misma la jovencita.
*****
Mientras, a miles de kilómetros...
-¿Sabes, mi amor? Creo que debemos fijar una fecha para la boda, mis padres no me dejan
en paz y yo estoy más que loco por ti... ¿tú qué crees?, ¿podríamos tal vez planearlo
para este verano? ¿o quizás pa...? -se detuvo, ya que era obvio que Kim no le estaba
prestando atención, él podía seguir hablando horas y horas mientras ella seguía con la
mirada clavada en su pantalla, no cabía la menor duda, su pasión era el trabajo, y la
pasión de Rafael... el dinero.
Intentó llamar su atención nuevamente: -Gringuita, ¿qué tal si salimos a comer?, son
casi las 2:00, la gente ya debe de estar regresando de su almuerzo.
Como si una piedra le hubiera golpeado la cabeza, Kim regresó a mirar a su novio, odiaba
el apodo que éste le daba, intentando ser dulce o gracioso, ¿quién sabe? Ella sólo lo
detestaba. Okay, realmente era gringa, pero de todos modos no soportaba la palabrita en
sus labios.
-Shit!(1)... No me llames así, and just for the record(2),
yo no te pedí venir, ve tú a comer si quieres, yo tengo mucho que hacer. Ya sabes que
debes comprobar con Jane mi agenda antes de venir a mi oficina. -Se dio cuenta de que
estaba siendo muy dura con él y trato de suavizar un poco sus palabras-. Honey(3),
esta noche sí podremos salir a algún sitio, ¿ok?, ahora sólo... mm... ¡no puedo!
Inmediatamente se giró sobre su silla y continuó como si estuviera sola, Rafael ya la
conocía, pero realmente no estaba tan "encantado" con sus displicencias. Salió sin
decir nada más, sabía que no tenía sentido hacerlo, Kim estaba ya en otro mundo.
Esta mujer es, según mis padres, la "octava maravilla", sin lugar a dudas cumple con
todos los requisitos, es la "gringa" más hermosa que he visto jamás, la más inteligente
y sobre todo la más rica... Sí, es la octava maravilla, pero es también la más
insoportable, la más autoritaria, la mujer más fría que he conocido, pensaba él
mientras se alejaba.
Tampoco entendía como había conseguido "ennoviarse" con ella, bueno, en verdad mucho
era trabajo de sus respectivos padres; amigos y socios de negocios desde sus épocas de
Universidad allí en los Estados, de familias adineradas y de muy buenos contactos, sólo
que la suya había tenido serios y muy secretos reveses económicos últimamente y...
¡Uf!... todo es cuestión de tener un poco más de paciencia, quizá con algo o mucho de
suerte y mi innegable encanto latino, consiga desleír este hermoso témpano de hielo, o
por lo menos obtener una abultada cuenta en el banco... ¡¡lo que venga primero!!
*****
En la costa...
Tengo que conseguir un trabajo cueste lo que cueste... ¡bueno, no exageremos!,
pensó la jovencita, las cosas están verdaderamente duras aquí, mi abue necesita dinero
para sus medicamentos y su doctor. También está lo del arriendo, y todavía no entiendo
por qué todos los días tenemos que comer... ¡¡¡y a mí que me gusta tanto!!! ¡¡¡Mierda,
estoy frita!! ¿Dónde diablos estará Julián? Me prometió que hablaría con su jefe para
ayudarme.
-Nena, dejaron esta factura de la luz, te la pongo aquí para que vayas a pagarla... -le
interrumpió la voz de su abuela.
-Sí, viejita, no te preocupes, yo voy.
Al rato, la puerta se abrió y un hombre muy bien formado y con un aire de suficiencia
entró, acomodándose al instante en un sillón y prendiendo la tele.
-¿Cómo le va, mi amorcito? ¿Qué tal si me trae una cervecita bien fría, ah?
-¡¡Tú!! Eres un sinvergüenza, ¿¿ni siquiera tocas para entrar y ahora me pides una
cerveza?? Te estuve esperando en lo del Juancho, y claro, ni apareciste.
-Mi reina, tuve un montón de rollos en la Agencia, y me puedes creer... ni siquiera tuve
tiempo para darte una llamadita ni ná, ¡había tanto trabajo!
-¿Qué pasó con lo de tu jefe, le hablaste de mí, le preguntaste si tenía algún puesto
libre? Puedo hacer de vendedora, o de lo que sea... Julián, ¿me estás oyendo...? ¿Julián?
Pero de hecho él estaba en otra cosa, la tele y su famoso fútbol. Al rato...
-Sí mi nena, ya te oí, hablé, sí, hablé con el man(4), y
me dijo que por ahora ná, tienes que esperar un poco. Pero mi amorcito no te preocupes,
cuando te cases conmigo no vas a necesitar ni trabajar ni andar por ahí exhibiéndote y
sonriendo a todo el que pase.
-¿¿Quéeee?? ¡¡Estás loco!! Yo no voy por ahí exhibiéndome, y lo de casarme contigo...
¿yo y cuántas más? ¿¿¿Ah??? Mejor me callo... y en vista de que el único favor que te
pedí no me lo cumpliste, quedamos en lo de antes, o sea nada... y chaito contigo. -Se
alejó y se dirigió a su abuela-. Abue... voy a lo de Matteo, nos vemos luego.
-¡¡Ah!! Doña Pancha, su nieta sí que es como una gata salvaje -comentó Julián a la
señora.
-No, negro, mi nieta es de respetar.
La jovencita caminaba hacia donde su amigo pensando: ¿Quién me mandaría meterme con
ese infeliz? Y todavía más, hasta creí que me podía dar una mano. ¿Cuántas veces ya me
ha fallado antes? Menos mal que ya terminé con él. Mi viejo sí tenía razón en una cosa,
de verdad ese tipo es "un baboso". Y pensar que fui su novia por tanto tiempo... ¡ay!
¡Dios... cuánto tiempo perdido!
Al rato llegó al bar de Matteo, que en verdad no era de él sino de su tío, un viejo
recontra cascarrabias, pero que casi nunca aparecía por la costa.
Veamos que me cuenta mi pana, de pronto a él se le ocurre algo bueno...
-¿Quí'hubo chico? -Se abrazaron y besaron como si no se hubieran visto hace años, se
conocían desde la escuela y no hacían más que meterse en líos desde... toda la vida.
-Mi suca(5) querida, ¿dónde te habías metido? Estuve
preguntando por ti desde la mañanita, te tengo una buena y otra mala. ¿Cuál quieres
primero? Yo te aconsejo la buena, así te pones con el espíritu en alto, o quizás la mala,
así luego la buena te relaja, qué se yo, mejor....
-¡¡¡Basta enano, manda aire al cerebro, que pareces lora con huevo(6)!!!
Dime, ¿qué pasó?
-Vida mía... ni sabes, en la Deltex dicen que necesitan a alguien para el Departamento
de Personal o algo así, y eso es lo que tú hacías en el Hotel, ¿no? Bueno, lo cierto es
que tienes que presentarte mañana con el Dr. no-sé-cuantito, o mejor llama ahorita mismo
a la Bachi para averiguarle o quizás hacer una cita...
Jessy estaba a punto de comérselo vivo si no hablaba más despacio, no podía creer que
Matteo pudiera lanzar al aire tantas palabras juntas sin sentido y con tanta rapidez.
-¡Flaco!, ¡o paras el carro o aquí mismo te mato!, ya voy a llamar a la Bachi. Ahora
cuéntame la mala...
-El rollo es un poco feo, verás, dicen que vieron a tu novio...
-Ex novio, aclaremos.
-Bueno, como quieras, a Julián en el bar del pelado Vargas como a eso de las 12, en muy
buena compañía, con una morena despampanante. Bueno, ehmm... ¿ves como es un asco?, ¡un
gusano!, yo te lo he dicho desde hace mil años, tu viejo siempre te advirtió, y tú nada...
"que lo quiero, que me gusta y bla-bla".
-¡Ahora sí que te mato si no te callas! Sólo hay un pequeño detalle que parece que tu
cabecita no logra asimilar, ese gusano ya no es nada para mí, esta vez rompimos en serio,
por lo que él puede hacer lo que le de la gana con su vida... ¿está claro?
-Bue... no sería la primera vez ni la última que regresas con él, a pesar de sus
cochinadas, digo yo, ¿no?
-Ya estoy curada... mm... ¿me prestas tu celular?, al mío se le acabó la mier...
tarjetita.
Rápidamente se comunicó con su amiga Beatriz en la fábrica Deltex.
-¡Bachita!, mi amor, ¿cómo vas?, ¿qué me cuentas de bueno?, ¿qué hay de cierto de lo de
Deltex?... ¡júrame!... o sea que... podría tal vez mañana... segurísimo... a las 11:00
entonces, y mil gracias por pasarnos la voz... te amo, gorda... ¡¡hey!!, eres una
desgraciada, no hablaba en el sentido literal de la palabra. ¡Chaito! -Jessy cerró la
comunicación y comentó con su amigo-: Esta enana es de temer, si no me cuido se me tira
encima.
-Suerte la tuya, no sólo los hombres babean por ti, también las mujeres... ¡¡Ouch!!, eso
dolíó -dijo después de recibir un buen golpe en su brazo-, pero es verdad, yo en cambio
ni lo uno ni lo otro -comentó con una sonrisita picarona.
-Eres un bocón, pero te debo la vida si esto resulta.
-Ya me la debes desde hace rato, suquita linda.
*****
En Estados Unidos...
-Damn!(7), no me queda otra alternativa, tengo que viajar
a Sudamérica, Deltex nos está dando demasiados problemas... -contaba Kim a su novio
mientras terminaban la cena.
-Mi amorcito, si quieres yo voy contigo, es mi tierra y te puedo ayudar.
-¿Ayudarme?, ¿en qué?, eso sí sería chistoso. ¡Eh!, perdón..., no creo que sea necesario,
honey, tú quédate tranquilo aquí estudiando -ja-, yo voy, soluciono el problemita
y regreso, ¿ok? Además mi padre está tan molesto con este asunto que debo salir lo
antes posible y no tenemos tiempo para organizar tu viaje -yeah... whatever(8)-.
Además son sólo negocios que te aburrirían tremendamente y tú sabes que no tengo
problema con el idioma ni nada de eso, no te preocupes.
-Ojalá regreses enseguida, amor, sabes que te voy a extrañar mucho. -Por lo menos
tendré un tiempito libre para no andar siempre de monigote.
-¡Yep! Mmm... Raf, podemos irnos ya, tengo que salir mañana bien temprano. Es bueno que
descanse algo, ¿verdad?
-Sí, claro, linda, vamos. ¡Ah!, voy a pagar la cuenta.
-Deja, toma mi tarjeta.
Es raro, pero siento que a pesar de estimar al vago de Raf, me alegra separarme de él
aunque sea por unos días, tendré que analizar bien este asunto del noviazgo cuando
regrese, porque las cosas se están escapando de mi control, pensó la gringa.
Ya en su moderno y lujoso penthouse(9), Kim se liberó de
sus "deberes" de novia y se concentró en su equipaje.
Veamos, necesito ropa muy ligera, el clima sí que me va a matar esta vez, del hielo
directo al fuego, bueno son unos pocos días...
-Carmen, por favor, ¿vienes a mi dormitorio y me ayudas a preparar el equipaje? -llamó
la mujer a su nana por el intercomunicador.
-Mi niña, ¿vas a viajar?, no me lo habías dicho. ¿Pa' donde vas esta vez, pa' Europa? -
entró la mujer preguntando.
-Nop... Necesito sólo cosas muy cómodas para el calor de TU tierra. No me mires así, ya
se que sólo de pensarlo te emocionas, no te preocupes, ¡te traeré tus encarguitos!
-Y le llevas un par de cositas a mi nieta Charito, unas cartas a mis hijos y...
-Sorry(10) honey, pero salgo muy temprano por la mañana, no
creo que tengas tiempo para ir de compras, y yo no tendré tanto espacio en mis maletas.
-¿Que no tendré tiempo? ¿Bromeas?, apenas acabemos aquí pido al chófer que me lleve de
tiendas y...
-Oh my God!!, nana please...!(11)
<<Espero que Raf no se haya enojado por haberlo despachado así de rápido, él
de seguro quería "su despedida". ¡Mierda!, eso sí que pesa a veces. Y no es que sea malo,
quizás es el mejor amante que he tenido en mucho tiempo, pero... sigue siendo sólo eso,
sexo. Tal vez cuando nos casemos las cosas cambien. Sí chica, sigue repitiéndotelo para
que te lo creas. Bueno es temprano, trabajaré un par de horas más. Veamos...>>
Abrió nuevamente a su eterna compañera, su única amiga, la lap-top(12).
CAPÍTULO II
-¿Nenita?, ya es hora de levantarse, tienes que salir, ¿te acuerdas? El desayuno está
listo.
-¡Ay! Abue, un ratito más por fa.
¿¿¿¿¿Que tengo que hacer hoy?????, ná, creo que voy a dormir un poquito más...
Mientras sus neuronas comenzaban a despertar y también su estómago, se dio cuenta de
que no solo tenía algo que hacer, si no que era algo total y absolutamente importante en
su vida. De un salto estaba al pie de la cama, y con la cabeza dándole vueltas del
movimiento.
Mi abuela está loca, cómo se le ocurre despertarme tan tarde, a este paso y con mi
matraca no llegaré a tiempo a la planta de Deltex... ¡¡¡Dios, ayúdame!!!
-Vieja, sólo dame un café, es tardísimo, pero... ¡¡mmm!!, qué bien huelen esas arepitas(13)...
¡¡diablos, que tentación!!, está bien, sólo una mientras me alisto.
-Niña, que te vas a atragantar.
-Viejita, dame tu bendición, a ver si ésta sí resulta.
Aún con el cabello mojado y con los zapatos sobre su falda, Jessy tomó rumbo hacia la
carretera. Rogando que su viejo Jeep no le diera problemas esta vez.
Al llegar, le esperaba su amiga Bachi en la guardianía.
Como que no es muy buena señal que la gorda este ahí, ojalá no sea para decirme que
no hay tal cita, y que me vaya por donde vine, no creo que aguante una más.
-Jessy, apúrate que el jefe está saliendo pa'l aeropuerto. Viene el mandamás a resolver
algo desde los Estados, ¿te imaginas? Tiene que ser algo serio, esta vez sí debe haber
metido la pata el infeliz.
-Hola amor, ¿tú crees que a pesar de eso sí querrá hablar conmigo?, estoy tan nerviosa
que espero YO no meter las patas...
-Fresca no más, lo único que tienes que hacer es enseñarle tus hermosas piernas... perdón,
digo tu fabuloso currículum, ¡y ya está! Yo ya le hablé de ti, y dijo que si llegabas en
los siguientes 10 minutos, no había problema... ¡¡Muévete!!
Entró en la oficina del Dr. Vargas, y lo primero que le llamó la atención fue la
cantidad de sudor que tenía el pobre hombre sobre su frente, en verdad era un día super
caluroso, ella misma tenía su blusa pegada al cuerpo, cosa que le ponía un poco nerviosa
por las insistentes miradas del bendito doctor sobre sus pechos.
Paciencia, tengo que aguantar un ratito a ver por lo menos que pasa. ¡Ay! Si hubiera
aire acondicionado aquí, ¡pero qué raro que en tremenda empresa sólo tengan para un
pobre ventilador!
-Bienvenida Srta. Ramírez, soy el Dr. Vargas y estaba justo esperándola. Me hubiera
gustado tener todo el tiempo del mundo para usted, pero un compromiso urgente me impide
hacerlo. -Madre mía, qué pedazo de mujer, y yo aquí con apuro de salir porque al
maldito jefe se le ocurre venir.
-No se preocupe Dr. Vargas, sólo espero no causarle ningún retraso. Aquí tiene mi hoja
de vida, si quiere echarla un vistazo...
La tomó sin mucho interés y la comenzó a revisar.
-Bueno mi'jita, sabes... no tengo en realidad mucho tiempo para ponerme a leer nada, lo
que sí te ofrezco es revisarla tranquilamente luego y en un par de días volver a
conversar contigo, ¿está bien?, sólo con verte me doy cuenta de que eres una persona muy...
mm... capaz, y nosotros estamos necesitando justo eso... creo, o mejor dicho estoy
seguro de que pronto estarás trabajando aquí. La plaza que está disponible es de mi
asistente, aquí mismo en el Departamento de Personal. Linda, será un gusto inmenso
tenerte a mi cargo... por ahora debo dejarte, tú sabes... las obligaciones... -se
disculpó Vargas mientras se ponía de pie y tomaba la mano de Jessy entre las suyas.
Jessy inmediatamente sintió un nudo en el estómago y se dio cuenta del jueguito del tipo,
lastimosamente no podía hacer nada más que sonreír como una rubita boba, claro que ¡sólo
por ahora!
Viejo rabo verde, ¡vas a ver de lo que soy capaz!, pensó la joven.
-Bueno Dr., mil gracias por su tiempo y espero tener sus... noticias pronto.
-Adiós preciosa, más bien dicho... nos estamos viendo...
Estoy salada(14), ahora para conseguir un maldito
empleo tengo que dejarme desvestir con la mirada de un viejo asqueroso... ¡mierda, re
mierda, re-contra mierda! Pero bueno, tienes una esperanza, ¿verdad Jessy?, puedes
conseguir ese trabajo, otra vez sólo debes tener... ¡paciencia! Necesito una pequeña
oportunidad, ¡ojalá Deltex me la dé!
*****
<<Espero que el vuelo de conexión a la costa sea mejor que este internacional,
¡maldita sea!, que no se puede ni confiar en un buen servicio a bordo, con lo de los
famosos terroristas, estos vuelos son un asco... y supuestamente esto es primera clase.>>
-Hey, señorita, ¿qué pasó con el jugo que pedí hace media hora? O debo morir de
deshidratación para que usted me preste atención? ¡Ah!, y trate también de averiguar qué
está sucediendo con las líneas para internet, no puedo trabajar así... -se quejaba Kim,
perdiendo casi por completo ya su escasa paciencia.
Por fin llegaron a su destino, con un gran respiro de alivio por parte de la tripulación
que la atendía.
Como era de imaginarse, en el terminal la estaban esperando, recogieron su equipaje e
inmediatamente la condujeron a la salida nacional, donde según lo previsto una avioneta
particular la llevaría a la costa. El Gerente Regional viajaría también con ella, que a
pesar de sentirse como un perro apaleado por la mismísima Vicepresidenta de la
Multinacional dueña de la pequeña Deltex, tenía ánimos para tratar de entablar
conversación, cosa que por supuesto le resultaba francamente difícil.
-Y... Kim, ¿cómo está tu padre?, espero que hay superado sus problemas de úlcera, mmm,
se que el clima por allá esta bien feo, ¿verdad?, lo vi en la tele, y decían que se han
batido récords en cuanto a nieve y frío... ¿no?
-¿Sabes José?, creo que no es el mejor momento para que preguntes por la úlcera de papá,
con este asuntito de la planta bajo TU supervisión, estoy segura de que él necesitará
más de una visita al médico... -le cortó fríamente.
Luego de esa pequeña aclaración, no hubo ningún otro intento de diálogo y también este
vuelo llegó a su fin.
<<Ya me había olvidado el horno que es este sitio... ¡me estoy asando!>>
Con un impecable terno de lino en color hueso y unas sandalias de tacones altos, que la
hacían verse infinitamente alta, con su cabello recogido con un aire de descuido y sus
gafas oscuras, daba la impresión de ser una modelo en espera de ser descubierta por
cualquier famoso director de Hollywood, pero la delataba su inseparable maletín y ese
aire de autosuficiencia innegable en cualquier dueño del mundo. Junto a ella, casi
desapareciendo a su sombra, estaba el pobre José Hernández, un gentil cincuentón que era
el total y absoluto dueño de... nada. Jefe sí, de todo esto, pero que al paso de los
años había seguido delegando lo que más podía a cambio de no estropear su terno ni su
cómoda vida en la capital. Ahora vendrían los problemas y toda esa comodidad tan
"duramente" lograda, corría peligro de desplomarse en cualquier momento.
Al contrario que en la capital, aquí nadie los esperaba. El calor de la tarde se estaba
poniendo insoportable y para completar el cuadro no tenían transporte.
-Comenzamos bien, ¿no José? -preguntó sarcásticamente Kim.
-No se qué pudo haber pasado, yo avisé de que veníamos, la hora y todo, de seguro habrá
una buena explicación para este inconveniente.
Sin decir una palabra más y viendo la expresión de disgusto de Kim, decidió alejarse un
poco físicamente -por si acaso- y buscar un taxi.
Antes de llegar a la planta, Kim ya había realizado varias llamadas, y por su tono de
voz, José logró comprender que todas ellas eran como dardos lanzados en su dirección.
Por supuesto no entendía ni jota de inglés, ya que para eso estaba su hijo en la oficina,
pero igual las chispas invadían la cabina del auto... y él sólo lograba tragar saliva
con dificultad. Kim se quitó sus gafas para clavar aún más la mirada en el pobre hombre.
Dios mío... haz que hayan tenido un terremoto o un incendio en la planta, cualquier
cosa para justificar esta barbarie, y el que sea culpable es mejor que esté ya enterrado
bajo los escombros, porque de lo contrario será mi cuello el que va a desaparecer, pensó
él.
Pero para su desgracia, nada tan tremendo había pasado, y nadie los había ido a recoger
según el guardia. Mientras él hombre habría las compuertas para que el taxi entrara, por
la puerta lateral salía una jovencita con cierto aire de enfado.
<<¡Uau!, qué niña tan bonita! ¡Hey!, qué estas pensando Kim, ¿¿estás loca??
Creo que el calor está cocinando tu cerebro... mmm... pero parece estar furiosa...
¿dónde he visto esos ojos?>>, se preguntaba la morena.
Y frente a ella, unos intensos ojos verdes se clavaron en los suyos.
La joven rubia se quedó paralizada por unos instantes. ¡Qué ojos, Dios!... pero...
¿por qué me mira de arriba pa'bajo? Deben de ser las iras que tengo que me hacen ver
cosas raras... ¡Qué mirada! Me recuerda a alguien...
En seguida el auto pasó y a lo lejos ya se veía la figura de un gordinflón sudoroso que
trataba de bajar los escalones lo más rápido posible.
El Dr. Hernández se bajó y quiso extender la mano para ayudar a Kim, que por supuesto no
se la aceptó. Caminaron unos pocos metros juntos, ella totalmente erguida, elegante y
casi felina, él por su parte encorvado y preocupado como nunca antes lo había estado.
Siempre había tratado de resolver sus "pequeños" rollos él sólo, o encargar a alguien
para que se los resolviera, sin nunca antes haber tenido que recurrir a los grandes
jefes. Sin embargo, esta vez, sin saber cómo pasó, la noticia de la maquinaria dañada no
pudo detenerse... y obviamente llegó hasta donde no debía.
-Mi estimado Dr. Hernández, estaba en este preciso momento saliendo para el aeropuerto,
se adelantó su vuelo, ¿verdad? -El infeliz no supo que más decir ante la cruda realidad,
esto se veía venir peor de lo que esperaba... y todo por culpa de la rubiecita que
me entretuvo.
Cerdo desgraciado me las vas a pagar, pensó Hernández. -No, definitivamente no se
adelantó el vuelo, USTED se retrasó... mmm... le presento a la Srta. Kim McRyan, hija
del DUEÑO de la empresa y Vicepresidenta de la misma.
El Dr. Vargas, sudoroso como estaba, sólo atinó a limpiarse la mano en su camisa y
extendérsela a la belleza que Dios le había mandado como jefa, sin darse cuenta de que
éste no era el momento para desplegar su sonrisita libidinosa.
Kim devolvió el gesto, pero sus ojos parecían dos dagas que estaban a punto de clavarse
en algún objetivo, y todo daba a entender que él era ese centro...
-Señores, ¿podemos comenzar a trabajar? -comentó Kim sin más preámbulo.
-Enseguida reuniré a los jefes de planta, mientras, por favor pasen al salón de juntas,
y yo voy por unos refresquitos, ¿no? -desde la puerta dio un grito a la secretaria-:
¡Susanita, tráiganos unas colitas y que pongan unos ventiladores aquí en el salón, que
está que quema! -pedía esto mientras trataba de abrir las ventanas, para refrescar el
ambiente.
-Perdón, pero ¿NO tenemos aire acondicionado en las oficinas? -inquirió Kim, tratando de
respirar en ese horno, con una voz que sonaba más a gruñido.
-Sí, sí, claro que tenemos -respondió Vargas-, sólo que hace un par de días se
descompuso el sistema y parece que los técnicos no dan pie con bola, mmm... es cuestión
de un poquito de paciencia.
-¡¡Para mañana esto TIENE que estar arreglado!! -ordenó Kim, no dando lugar a ninguna
otra opción.
Al rato comenzaron a llegar una serie de personas, cada una más sorprendida por la
presencia de la mujer, su belleza y su innegable autoridad los dejaba impresionados.
Unos pocos la conocían ya que habían estado desde la construcción de la planta, otros
habían oído hablar de ella o simplemente la habían visto de lejos en sus viajes
relámpagos, pero en verdad ninguno había estado en una reunión con ella, nunca se
imaginaron que la gran jefa les iba a 'jalar las orejas' personalmente.
La reunión fue muy accidentada, entre acusaciones de los unos y excusas de los otros,
prácticamente no se lograba nada en concreto. Kim, fastidiada de tanta mediocridad, puso
en claro el porqué ella era la jefa, mandó a callar a todo el mundo, repartió órdenes
precisas y a pesar de no ser su campo el técnico, todos quedaron convencidos de cuál era
su tarea para solucionar la crisis inmediata.
Mandó retirarse a los trabajadores y pidió quedarse con Hernández, Vargas y el asistente
de Administración. Era obvio el hueco que existía en la fábrica, no había una cabeza que
los dirigiera, nadie se preocupaba del departamento técnico, si era necesario despedir
o contratar nuevo personal, las quejas eran muchas y nadie las solucionaba. Había que
tomar una decisión... Dando la espalda a todos, y con la mirada perdida en ese mar tan
azul como sus propios ojos, comenzó con una voz helada que casi hacia innecesario ya el
aire acondicionado.
-Caballeros..., el trabajo que ustedes deben realizar en esta planta es vital para todo
el esquema de producción que tenemos a nivel mundial, o sea, si algo falla aquí, la
exportación de materia prima se detiene, y con ello se retrasa también la confección, y
por ende la salida del producto final. ¿Con qué DIABLOS creen que puedo trabajar en el
mercado mundial, si el primer eslabón se ha roto?
-Pero Kim, querida, no te pongas nerviosa, esto se soluciona en dos patadas y ya está -
advirtió Hernández a media voz.
-No me hables de solucionar las cosas en dos patadas, si hubiera alguien capaz, ya lo
habría hecho, pero aquí sólo tengo una maraña de ineptos -hablaba tratando de controlar
su ira y haciendo énfasis en cada una de sus palabras.
-Por fav... -Con una sola mirada a la gringa, éste no pudo terminar la frase. Era mejor
callarse y rogar que el asunto no pasara a mayores.
-José, arregla el traslado inmediato de Vargas a las oficinas de la capital. También
liquida al Jefe de Mantenimiento y sus asistentes, contrata mañana mismo a los mejores
mecánicos de este pueblucho, yo ya me comuniqué con los constructores de la maquinaria y
están en camino sus técnicos, ustedes de Administración, revisen si tenemos todos los
seguros en regla... ¡ah!, y busca a alguien que entienda algo de Personal -lo dijo
mirando directamente a Vargas, que por supuesto estaba pálido y desencajado.
-Sí, Kim, ¿pero no crees que estás siendo es un poco drástica? -comentó Hernández.
-¿Drástica? -comenzó en casi un murmullo, para luego ir alzando la voz paulatinamente-,
¿millones de dólares en pérdidas por cada día de retraso, no-te-parece-suficiente-motivo
para ser... DRÁSTICA? -acabó casi gritando.
Vargas trataba de decir algo, pero no se le ocurría nada coherente, sabía que no había
controlado en años a su personal, que no le dedicaba tiempo a su trabajo y lo peor es
que ni se había dado cuenta de todos estos detalles hasta este momento. Lo único decente
que podía hacer, era salir disimuladamente del salón y rogar al cielo para que no lo
despidieran... todavía.
*****
El día terminó como era de imaginarse, entre visitas a la planta, reuniones con más
personal y ese calor tan intenso... Kim sólo deseaba llegar a su apartamento. Deltex
mantenía una hermosa suite en uno de los mejores sectores de la ciudad, para su padre o
ella cuando necesitasen venir. Por suerte ésta sí estaba lista para recibir a su huésped.
<<Darme un baño será lo único bueno de este día... mmm... tal vez esta noche
pueda entregar los "miles" de encargos para los hijos de Carmen, ¡qué mujer más loca!,
casi mete toda New York en mi maleta... me parece que es la única persona en este mundo
que hace conmigo lo que le da la gana... ¿será porque sabe que la adoro?>>, pensó
con una tierna sonrisa en sus labios, <<pero mejor los llamo antes de pasar por
su casa.>>
Después de tomar un merecido baño, y prepararse un pequeño snack(15),
decidió hacer sus llamadas.
-Hola, soy Kim McRyan, por favor, ¿está Joselo?
-¿Kim?, ¡oh Kim!, soy Charito, ¿cómo estás?, mi pá salió al bar, pero regresa enseguida,
¿dónde estás?, ¿cuándo llegaste?, ¿vas a venir a cenar? ¿aviso a má?
-Calma niña, eres igual que tu abuela, la misma velocidad para hablar, ¡casi no te puedo
entender...!
-¡Hey!, como mi abue nadie, pero en verdad, ¿vienes?
-Bueno, pero no a cenar, ya comí algo.
-¡¡¡Estás loca!!!, mis viejos te van a matar si no vienes a comer con nosotros.
-Te esperamos, ¿ok? Ciao.
-Ciao -eso fue... ¡loco!, como todo aquí.
Del otro lado de la línea, la jovencita comenzó a dar gritos a su madre toda emocionada.
-Má, ni sabes con quien acabo de hablar, ¡era Kim! Está aquí y viene a cenar con nosotros...
mm... hice bien en invitarla, ¿verdad?
-Pero, qué dices niña, claro que tenías que pedirle que viniera. A pesar de ser gringa y
la jefa de todos aquí, es muy buena gente, ya sabes que la queremos mucho... tengo que
preparar algo rápido y rico. Tráeme de la refri los camarones... también tienes que
arreglar la mesa... Llama a Pepito para que vaya a avisar a tu viejo y llama a tu tía
Sofi para que también venga. Dale niña, no te quedes ahí parada, ¡¡muévete!! -encargó
Rosario a su hija.
Luego de revisar sus provisiones, Charito recibió la orden de su madre de ir por extras
a casa de la vecina, de seguro la buena de doña Pancha le prestaría lo que les hacía
falta. La chica salió enseguida a cumplir con su encargo y de paso conversar un ratito
con Jessy, que era algo que le encantaba, total, apenas eran las 7:00.
-Hola, ¿se puede? ¿Jessy? ¿Doña Panchita?
-Pasa niña, estoy en la cocina, ¿cómo estás mi'jita? Mira, Jessy está duchándose,
enseguida sale.
-Yo estoy bien, y vengo a pedirle un par de favorcitos de parte de mi má. Hoy viene a
cenar con nosotros Kim, ¿se acuerda de ella?, es la gringa grandota jefa de mi abue en
los Estados, bueno, lo cierto es que no tenemos suficiente coco y sus vasos son más
lindos que los nuestros. ¿Me los puede prestar?, le prometo que se los cuido y no le
dejo al pilche(16) de mi hermano ni tocarlos.
-Pero claro niña, toma lo que quieras, no hay problema, y sí, me acuerdo de haberla
visto un par de veces por ahí, cuando Jessy estaba estudiando fuera, ¿verdad? ¡Era esa
gringa bella!
-Mmm, sí es ella -Se viró para ver a Jessy salir del baño-. Hola chica, por fin
bañándote, ya era hora... -Lo que le valió un toallazo en la cabeza.
-¿Qué haces por aquí, enana? ¿Se te perdió algo? Vente pa' mi cuarto, así conversamos.
-Sólo un ratito, porque estoy de carrera.
-¿Carrera por qué o de qué? -preguntaba mientras comenzaba a cambiarse con un par de
pantalones cortos y un top, con Charito tenía mucha confianza y a pesar de que era
todavía bien jovencita, se habían hecho muy buenas amigas. La muchachita quería ser como
Jessy cuando "grande" y hasta pensaba estudiar lo mismo que ella el próximo año, al
finalizar el colegio.
-Le contaba a tu abue, que la jefa de la mía está aquí de visita y claro, mi má le va a
preparar sus famosos camarones encocados, pero ¡oh sorpresa!, no teníamos coco, y
entonces me vine pa'cá.
-Claro, yo soy la despensa de todo el barrio, con razón no nos alcanza nunca ná...
-Está bien, no te quejes, te sobraré un poquito en pago, ¡hey! ¡nooooo! Ésta vez no me
alcanzas.
Salieron las dos corriendo de la habitación y casi atropellan a doña Pancha en su juego,
pero la viejecita ya estaba acostumbrada a las travesuras de su nieta y a pesar de que
ya había cumplido los 24, seguía siendo tan niña como antes. Y lo mejor de todo es que
ella disfrutaba mucho de estas locuras de su nieta y sus amigos. Prefería mil veces
verla así que toda preocupada por sus problemas.
-En serio enana, ¿quién dices que va a tu casa? -hablaba mientras comenzaba a saborear
la comida que su abuela le había colocado en la mesa.
-Ya te dije, es Kim, la jefa de mi abuelita que vive en New York, viene de vez en cuando
a chequear sus negocios, y claro está, nos trae noticias de mi abue y también lindas
cositas que nos manda la vieja, ¿chévere no? -ella también comenzó a meter mano en el
plato de Jessy y a disfrutar de esos manjares-. Es buena gente a pesar de que no habla
mucho, creo que es tímida, aunque hay algunos que dicen que es una diabla, ¡a mi no me
parece! Mmm... y además es guapísima, debería ser modelo o artista o algo, se parece a
ésas que vemos en la tele o en las revistas. Bueno mi'jita, creo que debo partir, mmm...
ya con mi barriguita llena... ¡je, je! ¿Me quieres dar una mano a llevar las cosas,
suca?
-Deja ahí algunos vasos, termino de comer y yo te los llevo, me conviene eso más que me
los rompas, ¡enana!
-Ciao doña Panchita, mañana le devuelvo los vasos y gracias del coco, nos vemos peleona,
a ver si luego me cuentas cómo te fue hoy.
Luego de mucho correteo, todo quedó listo para cuando Kim llegara. Sofi, la otra hija de
Carmen, también trajo sus especialidades para compartir con la invitada especial, pero
sobre todo trajo a sus hijos que se ocupaban desde ya en desordenar y armar tremendo
alboroto, muy típico de estas zonas.
Al rato llegó Jessy con su encargo y con cuidado les ayudó a preparar la mesa, ella no
tenía ninguna intención de quedarse al festejo, pero ante tanta insistencia de todos los
presentes, decidió estar un rato más, por supuesto para juguetear con los pequeñitos y
contarles alguna historia de esa manera tan especial que sólo ella podía lograr. También
a pasar el rato con Charito y molestar un poco a Pepe, su hermano menor, que siendo ya
un adolescente había descubierto recientemente su amor total y absoluto por Jessy.;
Cuando todos los muchachos estaban en plena guerra de cosquillas tirados en el patio,
unos sobre los otros, llegó Kim en un auto de la empresa. Se acercó y sin atinar qué
hacer ante tanta confusión, solo se quedó mirándolos y esperando a que alguien la
descubriera... Desde dentro de la casa se escuchó un grito de bienvenida, era Joselo que
la había visto por la ventana, todos los mayores salieron enseguida a saludarla con
besos y abrazos. Kim, siendo tremendamente reservada, se sentía un tanto incómoda a
pesar de que ya los conocía a todos, sabía como eran ellos y sus costumbres, pero no
dejaba de extrañarse de su efusividad... Ante tal conmoción también el grupo de
chiquillos se dispersó, quedando al centro sólo Jessy, que con todo su cabello
alborotado, y la ropa bastante estropeada, logró ponerse de pie... Joselo inmediatamente
comenzó a dar manotazos a los pequeños para que se comportaran educadamente frente a Kim,
e hizo las debidas presentaciones ante la única extraña a la familia.
-Kim, ésta es nuestra querida vecina Jessica Ramírez. Jessy, ésta es la Srta. Kim McRyan,
mi madre trabaja para ella -lo dijo con una gran sonrisa llena de cariño.
Ninguna de las dos se movió ni dijo una palabra por algunos segundos, nada más se
quedaron mirando fijamente, como si una corriente de electricidad las atravesara, eran
esos ojos azules que se fundían en aquellos verdes infinitos...
Como sacudida de repente, Kim reaccionó y extendió su mano a Jessy, sólo pudo decir un
tímido:
-Hola.
-Hmmm, hola mucho gusto -replicó Jessy ordenando a su cerebro volver a funcionar.
En ese momento, Rosario tomó del brazo a Kim y la encaminó dentro de la casa junto con
todos los demás. Kim miró sobre su espalda y descubrió que aún Jessy la seguía mirando.
Entre todo el alboroto de la llegada, nadie se percató de lo sonrojada que estaba Jessy,
nadie excepto Charito.
Uau,¿qué fue eso?, Dios mío... esa sensación de que la conozco y esos benditos ojos...,
pensó Jessy. Bueno, en realidad ya la vi en la puerta de Deltex,... pero esa
sensación no es de ahí, y ¿qué negocios serán los que tiene? Mmm... ya me enteraré.
Pepe salió corriendo hacia el auto de Kim, enviándole un beso volado a Jessy, iba a
sacar un montón de paquetes que de seguro eran los regalitos de Carmen a su familia. La
chica pensó que era el momento de retirarse y discretamente se acercó a Charito a darle
un beso de despedida, pero ésta al oído le dijo:
-Ni creas que te librarás de explicarme lo que pasó allá afuera.
-¿Qué?
-Mañana hablamos.
Definitivamente, esa niña es demasiado avispada. Jessy volvió a su casa y por
largo rato, sólo pudo pensar en esa mirada.
Ya en su apartamento, Kim tenía el mismo problema de concentración. Pasó un buen rato en
compañía de los Gómez, era una linda familia, muy bulliciosos para su gusto, pero buena
gente. Luego trató de trabajar un poco, pues en realidad era temprano todavía para ella,
pero no consiguió hacerlo... su cabeza daba demasiadas vueltas alrededor de esos ojos
verdes, ese cabello todo revuelto y ese... cuerpo.
<<Creo que después de todo sí estoy cansada, ya estoy pensando boberías... lo
mejor será que me de otro baño... ¡puff! Hace tanto calor... luego podré concentrarme
mejor, debo escribir a mi padre y explicarle por lo menos algo de las barbaridades que
están pasando aquí... sí... trabajar, ¡eso es!>>
CAPÍTULO III
El comienzo del día de seguro no traería nada nuevo ni nada bueno, Kim sabía que tendría
que estar en este sitio mucho más tiempo del previsto. Hoy llegarían los técnicos
especializados en la maquinaria, con lo que por lo menos el asunto más delicado estaba
cubierto. Luego venía la cuestión del personal reubicado o despedido, ella solía hacer
este tipo de cambios sin pestañear siquiera, pero aquí no contaba con opciones y eso le
molestaba un poco, ya que debía confiar en el buen juicio de Hernández, y eso
francamente al momento, no era garantía de nada bueno. Por eso decidió personalmente
dar una mirada al asunto... lo primero era ubicar a alguien aunque fuera temporalmente
en el departamento de Personal, así se solucionaría el problema del papeleo y de una
primera selección.
Se comunicó con sus oficinas en New York, y luego de ponerse al tanto de lo que pasaba
por allá, enviar indicaciones y órdenes vía e-mail, decidió salir para la planta. En el
camino también habló con Hernández indicándole que no la molestaran hasta que hubieran
llegado los técnicos, ya que iba a estar ocupada en otro asunto.
Se dirigió a sus oficinas y notó con satisfacción que el aire acondicionado había sido
arreglado. <<Siquiera eso sí lo hicieron>>, se dijo a sí misma.
Llamó a la secretaria del departamento de Administración y le dijo que durante estos días
ella debería estar a su disposición, le pidió que buscara en la maraña de oficina de
Vargas todo lo relacionado con el personal administrativo además de cualquier carpeta
que estuviera por ser estudiada. <<Tendré que buscar primero entre la gente que
ya está aquí y luego si no encuentro nada, veremos de fuera...>>. Luego de un par de
horas de infructuosa búsqueda, comenzó a hojear unas carpetas de posibles aspirantes.
<<Nada interesante, es más, nada de nada. Estos chicos más vale que comiencen
a pensar seriamente en volver al colegio. Por acá... sólo secretarias, ayudantes de
segunda, tal vez éste un poco mejor, y entre estas carpetas... mmm... veamos... ¡mierda!...
debe de haber alguien a quien pueda encargar, aunque sea por unos días, la oficina. No
quiero traer a Pablo desde la capital, quiero evitar más reubicaciones; prefiero a
alguien de la zona, que conozca su medio y sepa desenvolverse solo.>>
En la puerta abierta estaba una chica pequeñita y gordita, que tímidamente quería hacerse
notar, golpeó suavemente y carraspeó.
-Mmm..., perdón señorita, ¿puedo pasar?
-Pedí que nadie me molestara -advirtió Kim sin siquiera alzar la vista-, ¿qué quieres?
-Perdón, sólo quería entregarle esto, tal vez le interese, perdón, ¿puedo o regreso más
tarde?
Mirándola de reojo por primera vez, Kim le hizo un gesto con la mano para que entrara.
-Pasa... ¿qué es?
-Es un currículum que se le olvidó al Dr. Vargas archivar, lo dejó en mi escritorio al
salir corriendo hacia el aeropuerto ayer... -estiró su brazo para tratar de depositar la
carpeta sobre el escritorio de Kim.
-Corriendo... es un eufemismo, ¿verdad? Déjalo ahí, ya lo revisaré. ¡Hey!, pero... ¿por
qué crees que puede interesarme?
En ese momento Bachi se quedó completamente helada, la jefa le había hecho una pregunta
con ese acento tan bonito, pero... no sabía que contestar, su coraje se acabó en el
instante en que vio esos tremendos ojos azules posarse en los suyos de una manera tan
fría, no podía decirle que eran los datos de su pana(17) del
alma, y en realidad no sabía porque había mencionado la palabra "interese", claro que
sabía con toda certeza que Jessy era la chica más capaz de toda la zona, pero...
-¿Entonces...? -Kim le volvió a preguntar con una ceja perfectamente arqueada.
-Mmm, bueno, yo sólo pensaba que... tal vez... al-leer-va-a-ver-que-es-alguien-muy-preparado
-lo dijo todo de golpe y sin siquiera respirar, antes de perder otra vez el valor.
-¡Ajá!, alguien conocido, ¿verdad?, ¿familiar, amigo...? ¿De qué departamento eres tú?
Bachi ya se quería morir, nunca se imaginó que iba a mantener un diálogo tan largo con
la famosa jefa, sólo lo hacía por Jessy, y de seguro ésta tendría que luego pagárselo
(je,je... el pensamiento era halagador incluso en estos momentos de angustia...). Antes
de desmayarse tenía que contestar, no sabía por qué esta mujer con sólo una mirada podía
despertarle tanto... ¿temor?
-Errr... no, no es familia, sí una buena amiga, pero... ella se lo dio personalmente al
Dr. Vargas, yo no tengo ná que ver. De verdad, se le olvidó a él... y no era justo que
se perdiera, yo trabajo en despacho, ya me voy, se me hace tarde... gracias... con
permiso... ¿puedo retirarme?
-Esta bien, ve... ¡hey!, ¿cuál es tu nombre?
-Me llamo Beatriz Rivas, para servirle. -Y con esto salió disparada.
Que muchachita, por un rato me divertí al verla casi desmayarse del susto... ¿soy
así de mala gente? Yea, you bad girl!(18)
Siguió concentrada en lo que estaba haciendo, hasta que recibió la llamada de la planta
avisándole que sus coterráneos habían llegado. Guardó los papeles que estaba revisando
y metió en su maletín la carpeta que Beatriz le había entregado, para comprobarla más
tarde.
Las horas se pasaron volando, y el asunto de las máquinas era complicado, pero ya
estaban en buenas manos. Estaba agotada de lidiar con problemas, pero sobre todo lidiar
con el calor, era algo que podía tranquilamente matarla en pocos días, si sus enemigos
se enterasen de este método tan rápido para exterminarla...
Decidió salir a cenar fuera, frente al mar, para refrescarse un poco, además al almuerzo
no había querido comer nada por lo que a esta hora ya tenía hambre. Pasó por su
departamento para ponerse cómoda, y optó por algo sencillo ya que estaría sola. Se puso
un bikini negro, por si quería entrar luego al mar y aprovechar los últimos minutos de
sol, y sobre éste unos shorts muy cortos de jean con una blusa blanca transparente
amarrada a la cintura, sus infaltables gafas y un gorra por la que pasó su cola-de-caballo.
Claro, todo esto acompañado de su maletín...
Se acomodó en una zona de la playa junto a unas palmeras, el salonero inmediatamente se
acercó para tomar su orden. Al poco rato le trajo su pedido y ella comenzó a saborearlo,
mientras abría su laptop. ¡Tenía tantos mensajes de su oficina!, era imposible salir de
la ciudad. Con una sonrisa se dijo que era imposible también estar en la ciudad, siempre
tenía igual cantidad de trabajo.
Mientras avanzaba la tarde, varios jóvenes se iban agrupando en la playa, unos se
acercaban hasta el restaurante, otros sencillamente disfrutaban del paisaje. Ella pasaba
desapercibida, por su vestuario y porque no quitaba la mirada de su máquina.
A lo lejos escuchó una risas, definitivamente esos chicos se estaban divirtiendo, con un
poco de envidia Kim pensó en el tiempo que hacía que ella misma no salía con amigos sólo
a divertirse, no lo pudo recordar... volvió la mirada a ver a los pasantes, y entre el
grupo reconoció una figura que se le hacía familiar. Una rubia pequeña, de cabello corto
y de rasgos muy hermosos iba abrazada a un joven alto y bien formado, pero un poco joven
para ella, y aún más atrás, en brazos de un muchachito apenas salido de la escuela, estaba...
<<Charito, ¡esto no puede ser! pero si es sólo una niña, ¡maldita sea!, ¿cómo
le permiten sus padres salir así?>> Después de unos instantes de rabia, se dio
cuenta de que era ella la que estaba fuera de lugar... era sólo un grupo de jóvenes
divirtiéndose y no había nada de malo en eso, ¿verdad?
<<No sé si dejarme ver, tal vez sólo voy a molestar o a incomodar a Charito...
quizás voy a incomodarme yo. Mejor me quedo en lo mío.>> Pero de vez en cuando
alzaba a ver al grupo, en especial a cierta rubiecita, que le llamaba tanto la atención.
Mientras ella estaba en sus propias elucubraciones, no se había percatado de que Charito
se le estaba acercando... casi dio un salto al oír su nombre.
-¡Hey! Kim, ¿eres tú?
-¡Ah!, hola, sí, soy yo, ¿qué tal, cómo estás?
-Super... ven a que conozcas a mis amigos, ¿quieres?
-Mmm... no te preocupes, estoy trabajando un poco y... -Eran unos niños, no quería
lucir como la mamá de todos.
-¡No!, ven conmigo, es un minuto, ayer ya conociste a Jessy, te van a caer bien.
Ya que la niña insistía, no le quedó más remedio a Kim que levantarse y acercarse al
grupo. En realidad quería hacerlo, pero no iba de acuerdo a su posición.
-Miren chicos, ésta es Kim, la jefa de mi abue en New York.
Todos saludaron muy cortés y tímidamente, impresionados por el porte de la gringa, pero
sólo Jessy se aventuró a tenderle la mano con una sonrisita encantadora.
-Hola, nosotras ya nos conocemos, ¿verdad? ¿Cómo estás... Kim? -Nuevamente esa corriente
pasó entre ellas, para dejarlas sin palabra... Qué hermosa es y mira esas piernas...
es verdad que parece una modelo-. ¿Quieres venir con nosotros?, vamos a pasear un
rato y luego iremos hasta el bar de mi amorcito -ofreció dándole unas palmaditas a
Matteo, que aún la tenía de la cintura-, él tiene que comenzar a trabajar como en una
hora, ¿qué te parece?
-Muchas gracias, pero no puedo, tengo que terminar un montón de cosas... -señaló hacia
su computadora, aunque la verdad es que hubiera preferido mil veces ir con ellos a
quedarse sola en su apartamento, pero no podía poner en peligro su "imagen" de mujer de
negocios y tampoco le gustaba la idea de soportar a los tortolitos por mucho tiempo,
aunque no entendía por qué.
-Bueno, chica -zanjó Charito- nos vemos entonces, ve por la casa en una de estas, ¿okay?
-¡Ok!, y gracias de todas formas... ¡bye! -Regresó a su asiento, mientras miraba como
el grupo se iba alejando.
-¡Adiós! -repitieron los chicos, aunque Jessy trató de ocultar la desilusión en su voz,
¿por qué diablos quiero que Kim nos acompañe...?
Luego de haber caminado unos cuantos metros, Jessy no pudo contenerse y regresó a ver
sobre su hombro hacia donde había quedado Kim, sus miradas nuevamente se cruzaron y al
sentirse descubierta sólo pudo fingir mucho interés en las huellas que iban dejando en
la arena, enseguida Matteo la atrajo más hacia él, y le contó algo al oído que la hizo
reír.
A lo lejos Kim la vio y por unos brevísimos instantes se dibujó en esos hermosos labios
una sonrisa, pero luego, viendo la íntima camaradería de la pareja, prefirió mirar para
otro lado... dammed boy!!
Matteo, que se había dado cuenta de la interacción de las dos, se acercó más a Jessy y
le dijo al oído, con mucha picardía:
-Amorcito, ponte las pilas porque ésta es otra que se te quiere lanzar encima.
Por supuesto que tras este comentario, recibió su porción de cosquillas que terminaron
en una carrera dentro del mar tratando de escapar el uno del otro. Kim escuchó las risas
a lo lejos, pero no quiso mirar más.
Al comenzar a oscurecer, Kim decidió que era hora de regresar a casa, tampoco se sentía
tan segura caminando sola en la playa. El horizonte ya se pintaba de una hermosa gama
de colores naranja y rosados, una vez más ansió no estar tan sola aquí, quizás hasta
extrañó un poquito a Rafael, era el primer momento desde hacía dos días que pensaba en
él, raro...
Después de un baño refrescante, era hora de comenzar nuevamente a trabajar, con unos
sencillos pantalones cortos de pijama y una camiseta sin mangas, se ubicó en su cama con
una buena cantidad de papeles que necesitaban su atención. Revisó, hizo cálculos,
corrigió errores, despacho e-mails y cuando estaba a punto de dar su día por terminado,
ya cerca de medianoche, descubrió la carpeta que le había entregado la chica de
distribución, la nerviosita, sonrió al recordarla mientras abría la primera página.
Su sorpresa fue... eso justamente, ¡una gran sorpresa!
What the hell?!(19), ¿qué es... esto? Mejor
dicho... ¿quién es ésta? Comenzó a leer mientras sostenía en su mano la foto de la
rubia que la había perturbado por buena parte de su estadía aquí.
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- Nombre:
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Jessica Ramírez Vanderbilt
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- Edad:
|
24 años
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- Residencia:
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Los Alamos # 2815
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- Padre:
|
Juan Francisco Ramírez, muerto.
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- Madre:
|
Jess Vanderbilt
|
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- Estudios: |
Licenciatura en Ciencias Sociales, Universidad Estatal
Licenciatura en Lenguas, especialización Inglés y Francés
Maestría en Relaciones Públicas, NYU (Estados Unidos) |
Y así seguía con muchas más referencias personales, de estudios, laborales y todas sus
certificaciones, Kim realmente estaba impresionada con todos estos datos. Le resultaba
extraño que una muchachita tan joven hubiera estudiado tanto. Bueno yo también lo
hice ...¿no?>> En especial bajo las circunstancias en las que la había visto,
siempre jugando y haciendo relajo... no parecía el tipo de estudiosa o trabajadora.
Pero otro detalle que le llamaba poderosamente la atención era el nombre de la madre, su
familia tenía amistad con los Vanderbilt, que eran una familia norteamericana de mucha
tradición, con gran poder social y económico. Conocía también a Jess, una mujer de
mediana edad, quizás muy joven para ser madre de Jessy, de hecho no sabía que estuviera
siquiera casada, lo que sí sabía de ella es que se dedicaba mucho a la vida social,
llena de compromisos y un poquillo la oveja negra de la familia, era pintora y escultora,
según recordaba...
<<Es demasiada coincidencia, pero el nombre y definitivamente los rasgos de
Jessy no son muy comunes en la gente de aquí,... es más, casi luce como extranjera entre
los suyos. Me parece que tendré que pedir a Richard que investigue algunos detallitos de
Jess ¿Hey?... Pero, ¿a mi qué me puede interesar ese asunto? Kim, querida, estás
perdiendo tu objetividad, eso está mal... muy mal. Mañana con la cabeza fría...-ja, ja,
aquí nada es frío-, veré qué hago, tengo que lograr organizar lo del trabajo, y Jessy,
francamente, parece la más capacitada>>
Decidió ir a dormir, o por lo menos tratar de hacerlo...
En su casa, al otro lado de la ciudad, Jessy no lograba conciliar el sueño... había
pasado una linda tarde con sus amigos, había ayudado un rato a Matteo en el bar y luego
junto con Charito, regresaron a sus respectivas casas. En el camino la niña, como era
de esperar, comenzó con la preguntadera.
-Oiga mi'jita, ya me parece hora para que me comience a contar que hay.
-¿Que hay de qué...? -preguntó, sabiendo de que se trataba el rollo.
-No te hagas la loca, sabes que estoy hablando de las miraditas entre tú y Kim, lo
colorada que te pones cada vez que la ves, y cómo las dos se quedan mudas cuando se dan
sólo la mano. Yo la conozco a ella, y jamás la había visto tan nerviosa como cuando esta
frente a ti... y por supuesto te conozco más a ti, y esos colorcitos... pa'ná, dígame
panita, ¿qué esta pasando?
-¡Qué imaginación que tienes, pelada(20)!, en todo lado
ves algo raro, no pasa ná, creo que estabas tan acaramelada con el Carlitos, que se te
recalentó el cerebro... y hablando de recalentada, tengo que llevar mañana mismo mi
Jeep donde don Fermín a ver si me lo arregla.
-Hey, hey, no me cambie de tema usted, yo soy joven pero no boba, y tengo estos lindos
ojitos para ver...
-¡Mucha telenovela, negrita(21)...!" -dijo Jessy con una
sonrisa, tratando de no dar importancia a los comentarios de su amiga, pero dentro de
si tenía ya clavada la espinita desde hace rato...
Estaba ahí, mirando el techo de su cuarto y pensando en que no le quedaba más que
ponerse a contar ovejitas. ¡Mierda! ¿y ahora qué?... Mi vida es una porquería, estoy
sola, bien cuerneada por Julián, sin trabajo, sin un perro medio(22)
para los gastos de los próximos meses... y hasta la enana de junto(23)
me acusa de que me gustan las mujeres... incluso el bestia de Matteo también me dijo
algo parecido, sólo eso me faltaba, ¡diablos! Mmm... pero... sin necesidad de que eso
sea verdad... ¡qué buena que está la gringa! Madre mía, ¿en qué estoy pensando?, Jessy,
te ordeno que te duermas y ¡ahorita mismo!
*****
Al llegar Kim a su oficina, la secretaria le estaba esperando con todos sus reportes,
parecía que era una mujer bastante eficiente y se encontraba a gusto con su trabajo, el
resto del personal todavía no llegaba y eso le molestó un poco, tendría que aclarar las
cosas nuevamente con ellos.
-Susana, por favor, póngase en contacto con esta persona -le solicitó entregándole un
papel con unos datos-, necesito entrevistarla de ser posible en el transcurso de la
mañana... y pida al Dr. Hernández que venga a mi oficina enseguida.
-Señorita, el Dr. todavía no ha llegado, pero apenas lo haga le aviso, ¿está bien?
-Pero... -Se supone que él ya debería estar con el equipo a cargo de la maquinaria,
supervisándolos... shit! another one(24)...-. Ok,
Susana, no se preocupe, me avisa cualquier cosa de la entrevista... voy a estar en la
planta -prefirió salir ella misma a comprobar cómo iba el trabajo.
Apenas eran las 8:00 y ya se sentía que éste iba a ser otro día igual de caluroso, su
vestido de algodón de un celeste clarísimo ya comenzaba a estorbarle, parecía que la
única forma de estar fresca era en la ducha.
En la casa de la familia Ramírez, todo era ya movimiento, doña Pancha estaba comenzando
con sus labores de limpieza y a pesar que a Jessy le gustaba dormir mucho, su abuela,
con tanto ruido, no se lo permitía.
-Pero abue, si no tengo que ir a trabajar, ¿por qué me despiertas tan temprano?, no
necesitas limpiar mi dormitorio, lo hago yo luego... -refunfuñaba desde debajo de su
almohada.
-No mi niñita, porque "al que madruga..."
-... Dios lo ayuda" -terminó Jessy y pensó, ¿ayuda?, no la veo por ninguna parte...-.
Vieja, por fa'... -volvió a suplicar.
En ese momento el teléfono sonó y Jessy tuvo que levantarse a contestarlo, sabía que a
su abuela no le gustaba dejar su trabajo por nada. ¿Quién diablos es a la madrugada?
-Sí, buenos días, ¿con quién desea hablar? -preguntó con voz ronca por el sueño.
-Hola, buenos días, le estoy hablando de la Empresa Deltex, y deseo hablar con la Srta
Jessica Ramírez, por favor. -En el momento que escuchó el nombre de la Empresa, Jessy
despertó por completo, pero con la emoción, prácticamente ya no escuchó nada más...-
Perdón, ¿es la casa de la Srta. Ramírez? ¿Puedo hablar con ella? -Susana, al no recibir
ninguna respuesta pensó que se había equivocado de número.
-Sí... sí es aquí, soy yo, yo soy Jessy, digo Jessica Ramírez -espetó atropelladamente.
-Bien... -Susana se dio cuenta de la grata reacción que tenía su llamada y sonrió, por
un segundo recordó cuando fue también su turno de recibirla...-, Srta., le llamo para
preguntarle si es posible que usted venga a nuestras oficinas para mantener una
entrevista con la Srta... -Jessy le interrumpió.
-Claro, claro que sí, ¿a qué hora?, puedo ir ahora mismo, bueno dentro de unos minutos...
¿qué le parece?
-Perfecto, entonces... la esperamos, ¡hasta pronto!
Mientras Jessy llamaba a gritos a su abuela, comenzó a sacar ropa de su closet(25)
para buscar que ponerse. Luego entró a ducharse e inmediatamente salió con sus bendiciones,
hacia su cita de trabajo.
Al llegar eran casi las 9:00 y ya en el portón de la empresa, se dio cuenta de que no
sabía con quién debía entrevistarse, tampoco sabía cómo se llamaba la secretaria que la
llamó, con el apuro y la conmoción ni siquiera preguntó nada, bueno, tendría que buscar
a Bachi, para que ésta le sirviera de guía...
Luego de dejar su identificación al guardia, pasó y fue hasta las oficinas de despacho,
allí ubicó a su amiga, que estaba toda enterrada en papeles y le explicó lo que le había
pasado. Bachi, totalmente emocionada, decidió pedir unos minutos de permiso para
llevarle personalmente hacia donde con seguridad estaba la persona con la que tenía que
hablar.
-Chica, sabes que te habrán llamado de parte de la gran jefa, es a ella a quien le
entregué tu hoja. Es una mujer... ¡uau!, cosa seria, pero es como un témpano de hielo,
ya la vas a conocer.
-¡Okay!
Con esta pequeña 'aclaración', Jessy se puso más nerviosa todavía.
-Vente niña, aquí está Susana. ¡Hola Susi!, ¿tú llamaste a Jessy para la entrevista?
-Sí, fui yo. Enseguida voy a llamar a mi jefa, siéntate Jessy y tú, mi gordita querida,
ve a seguir...
-Sí, ya sé, trabajando. Chaito amor, llámame luego, ¿okay? Nos vemos en el comedor,
Susi.
Algunos minutos pasaron y Jessy sentía que se estaba desliendo, hacia tanto calor...,
pero más que nada eran los tremendos nervios, rogaba a todos los Santos para que esta
vez las cosas funcionaran.
Susana hizo una llamada y le indicó a la joven que la siguiera dentro de la oficina
principal, allí debía esperar. Al rato escuchó unas pisadas fuertes a lo largo del
corredor, luego un breve diálogo y enseguida la puerta que se abría, tragó fuerte y se
concentró en reflejar una actitud totalmente profesional.
Kim que había recibido la llamada mientras discutía diversas situaciones, con total y
absoluto control, ahora se encontraba ante la jovencita que le había quitado el sueño,
hecha un mar de nervios y sin saber realmente el por qué... La vio, era de verdad
hermosa, con una sencillez y una dulzura que la dejaban sin palabra.
Jessy llevaba puesto un terno en color melón, de falda no muy corta y chaqueta, que
lucía perfecto en sus bien delineadas formas, sandalias de tacón alto, con las que
adquiría un aire de ejecutiva difícil de empatar con la de la niñita traviesa de los
otros días.
-Buenos días y gracias por venir con tan poco tiempo de aviso -Kim sentía que su voz no
era todo lo fría que solía usar en estos casos.
Jessy se puso de pie y comenzaba a girar sobre sus tacones para saludarla, cuando al
escuchar esa voz un escalofrío recorrió su espalda, ya sabía quien era... estaba cara a
cara con su "mejor" pesadilla...
-Ho... hola, buenos días... mm... ¡qué sorpresa! -¡Qué comentario más inteligente!,
pensó irónicamente, mientras extendía su mano preparada ésta vez para la descarga
eléctrica.
-¿Cómo está, Srta. Ramírez? Espero no haberle causado ningún problema al pedirle venir
tan rápido. Tome asiento, por favor. -What the hell are you doing?(26)
¿Por qué te comportas como una bruja?, ¿estás loca...? Sí, no cabe duda...
Jessy se quedó paralizada al ver y sentir la actitud de Kim, pero tenía que reaccionar
rápido y no dejarse llevar por sus sentimientos... -¿sentimientos? ¿qué sentimientos?,
apenas la viste dos veces ¡boba! y ni es tú amiga-, seguramente eso era de lo que
hablaban cuando se referían a la JEFA.
-Gracias... su llamada no me causó ningún inconveniente... -ella también adoptó una
pose totalmente impersonal y esperaba con ello estar a la altura de las circunstancias.
-Tengo su hoja de vida y me parece interesante, pero... ¿podría usted explicarme por qué
abandonó su último empleo... en el Hotel del Mar? ¿...y hace cuánto fue eso?
-Tuve que dejar el empleo por reducción de personal, la compañía propietaria tenía una
situación económica delicada. Una zona del complejo fue mal construida y está a punto
de ser derrocada, por lo que los ingresos de la última temporada y una serie de mal
negociados seguros serán destinados a la reconstrucción. Tuve que reestructurar todo el
Departamento de Personal y me pareció lo más lógico presentar mi disponibilidad, en
vista de ser la persona de más alto rango y por ende de más alto rubro(27),
por ahora las cosas están a cargo de mi asistente... ex asistente, siendo eso mucho más
conveniente para la empresa. Esto sucedió hace menos de un mes... Usted puede confirmar
todo lo que he puesto, directamente con mis ex empleadores. Son sólo dos, en la primera
empresa estuve por casi tres años, inclusive todavía no había terminado mis estudios
cuando comencé a trabajar ahí, y la otra es el Hotel, donde estuve por dos... Bueno,
antes de éstas ya había trabajado en varios sitios, como ayudante en el bar de mi amigo
Matteo -a él, ya lo conoces, pensó Jessy- en la pizzería como mesera y luego como
cajera, y otras cosas, sólo que fueron trabajos de medio tiempo mientras estaba en el
colegio -decidió que ya debía callarse y darle chance a Kim de hablar.
-Mmm, ya veo, hasta ahora una corta pero muy productiva vida profesional. -<<Sí
que es impresionante la muchachita, es una hermosa cajita de sorpresas... ¡y cómo habla!,
todos aquí hablan tanto y tan rápido>>.
La entrevista se desarrolló normalmente, la una preguntaba y la otra contestaba, pero
cada una de ellas sentía que algo no andaba bien, había una tensión en el ambiente que
por lo menos a Jessy no la dejaba respirar, no mencionaron para nada el hecho de que ya
se conocían, ni sus mutuos amigos, los Gómez, ni nada que las hiciera salirse del plano
profesional. Hablaron de las aspiraciones económicas de Jessy y quedaron de acuerdo en
que Kim le comunicaría su decisión lo antes posible.
-Bueno... creo que eso es todo, ¿verdad? Chao... perdón... adiós y gracias por su tiempo.
-Adiós... -Oh, <<eres el cerdo más grande que hay en este mundo, Kim>>.
La rubia se alejó lo más rápido posible de las oficinas y mientras caminaba, sentía que
sus ojos se iban llenando de lágrimas, no sabía si era de ira o de desilusión o de qué
diablos, y el no entender sus emociones la ponía todavía peor, en su apuro casi golpea
a su amiga Bachi que la esperaba a la salida, quien, llena de expectativa y alegría, le
preguntó:
-¿Qué tal, amorcito, cómo te fue, qué tal la bruja, te dio el empleo? ¡Hey! ¿Qué pasa?
Por lo menos mírame, ¿estuvo tan mal, te dijo algo malo...? No se lo voy a permitir.
¿Qué pasó demonios?
Jessy no confiaba en su voz para hablar, solo trató de zafarse del agarre de Bachi y
esquivarla, no quería que la viera así, casi llorando, y lo peor de todo, sin motivo
alguno.
-No pasa nada, gorda. Sólo estoy... preocupada, la tipa estuvo... bien, quedó en
avisarme... cualquier cosa... -al sentir que su voz se quebraba, prefirió callarse.
Mierda, no puede afectarme tanto el simple hecho de que no me haya sonreído o no le
haya interesado conversar conmigo o lo que sea... Siguió caminando y llegaron a la
guardianía. Bachi le había pasado el brazo por los hombros, entendió que era mejor no
preguntar ahora, respetar la explicación de Jessy, aunque no se la creía para nada.
-Bueno, ya conversaremos cuando tú quieras hacerlo, recuerda que te quiero y me preocupa
lo tuyo, ¿okay?, chaito. -Le dio un beso en la mejilla y se alejó.
Jessy se subió a su jeep, tratando de no pensar en nada tomó camino hacia lo de Matteo,
tenía que llorar en brazos de su pana. Parqueó y con los ojos nublados por las lágrimas,
comenzó a subir hasta el departamento de su amigo, de seguro él estaría todavía
durmiendo.
Ella tenía las llaves de la puerta, por lo que ni siquiera se preocupó en llamar, fue
directo al dormitorio y se lanzó en la cama, junto al bulto del muchacho que dio
tremendo salto del susto.
-¡¡HEY!! ¿Qué pasa? Jessy, amor, ¿eres tú? -Bueno, ¿quien más entra así en mi cuarto?,
pensó en un instante. Sí, definitivamente era Jessy y estaba llorando, ¿y ahora qué
pasó? La abrazó tiernamente y dejó que se desahogara, antes de preguntarle nada.
Luego de algunos minutos ella lo miró y sólo pudo darle las gracias, casi como un
murmullo. Sabía que tenía que dar alguna explicación, pero no sabía siquiera por donde
empezar. Todo era realmente confuso, lo primero, por qué ella se sintió tan abatida
cuando Kim no le hizo caso como amiga o conocida siquiera, y en cambio la trató como si
nunca antes la hubiera visto. Ni una sonrisa... esa sonrisa que la llenaba de
sensaciones extrañas desde hace unos días.
-Bueno..., creo que ahora sí estoy totalmente loca.
-¡Qué dices amor, loca no!, vamos, no sólo ahora si no siempre, ja, ja -dijo pensando
en animarla un poco, pero al ver que no conseguía ni una pequeña sonrisa se calló.
-Matteo, tú que pensarías de mí si te dijera que estoy perdidamente enamorada...
-No, por favor, otra vez no, ¡el salvaje de Julián!
-No, déjame terminar..., si te dijera que... estooo, que me gusta tremendamente una...
mujer -sintió que sus mejillas se ponían de todos los colores, pero ya lo había soltado,
en realidad era la primera vez que ella misma lo escuchaba de sus propios labios, pero
dentro de sí, sabía que esa era la razón de todo su desconcierto, Kim le gustaba como
nunca antes nadie lo había hecho. Diablos, ¿por qué tienen que pasarme estas cosas a
mí?, pensó Jessy.
-Mmm, bueno, mi amorcito, veamos, primero creemos estar enamorados de Pepito, luego de...
Roberto, después... por años del baboso de Julián... y ahora para completar el panorama...
de la gringa, ¿verdad? Yo creo que las cosas aquí se están saliendo un poco de
perspectiva... o sea... ¿somos heterosexuales o no? Y segundo, ¿esa gringa te ha hecho
algo? ¡Porque si es así la mato! -afirmó con un tono de voz que dejaba completamente de
lado toda broma.
Jessy se levantó de la cama y comenzó a pasear nerviosamente por la habitación.
-¡No! Por supuesto que no me ha hecho nada, ni siquiera se ha dado cuenta de que existo,
bueno sí, para hablar de cosas de trabajo, ¡pero ná más!
-Ajá, y eso es justo lo que nos tiene así, ¿verdad? Hey y ¿qué trabajo? ¿de qué trabajo
me hablas?
-Hey. ¿Y tú cómo sabes que estoy hablando de la gringa? -se puso aún más colorada.
-Ay, nena... yo te conozco más que a mí mismo, y ya desde hace tiempo me di cuenta de
que te pasaba algo raro cada vez que veías o hablabas de la bendita gringa, pero dime
una cosita, ¿de cuándo acá a ti te gustan las nenas?, no es que tenga nada en contra de
eso o de ellas... todo lo contrario..., je, pero me extraña, nos conocemos de toda la
vida y tú nunca antes me habías mencionada ná de ná. Es algo que descubriste ahorita
mismo ¿o qué?, porque si no yo estoy loco de atar.
-No es que lo haya descubierto, no se QUÉ me pasa, eso es todo el rollo, ¡bobo!
-Gracias por el cumplido... mmm... vente pa'cá -la volvió a abrazar dándose cuenta de
que estaba otra vez a punto de llorar-. Suquita, déjame digerir un momentito la
información, ¿okay? Tú estás confundida -¡y yo más!, pensó Matteo- lo importante
es que te tranquilices, ¿qué tal si comemos mientras?, en vista de que me despertaste a
la madrugada... ¡ahora te toca a ti prepararme algo!
*****
Eran casi las cuatro de la tarde y Kim no tenía la más mínima intención de salir a
comer, estaba concentrada doblemente, su trabajo usual de New York y ahora el encarguito
de su padre aquí, y más aún no tenía ganas de dejar de trabajar para ponerse a pensar
en nada ni en NADIE. Se había portado como toda una bruja por la mañana, pero no sabía
por qué se sentía culpable, era su forma natural de tratar asuntos de negocios, sólo eso,
asuntos profesionales que requerían su total neutralidad y cabeza fría, helada, y sin
embargo...
Había algo que no dejaba de preocuparla, y era esa mirada triste de Jessy al despedirse.
¿Pero por qué le afecto a la jovencita su frialdad? Hablaron sobre todo lo concerniente
a su posible futuro en Deltex, era lo planeado, pero... ¿por qué esa reacción? ¿Y por
qué ella no fue capaz de entablar aunque sea una pequeña conversación? Ya la conocía, lo
lógico hubiera sido saludarla más cordialmente, como ayer cuando la vio en la playa,
hasta sonreír de vez en cuando hubiera sido más que correcto y esperado, ¿por qué
siempre se negaba hasta el más mínimo de los placeres?
<<Eres como una tortuga, que prefiere estar encerrada en su caparazón para
vivir... y ¿qué me pasa con esta niña, por qué no dejo de pensar en ella?>>, shit!
Se levantó inmediatamente y se dirigió a la planta, trataría de ocupar su mente en algo
diferente, aunque fuera por unas horas.
La temperatura milagrosamente era más suave, Kim tenía que ir a descansar, pero pensó en
comer algo primero. Quizás el sitio en el que estuvo ayer... no, no era muy buena idea,
podría encontrarse con sus "amigos", mejor ir en dirección opuesta.
Se dirigió hacia el otro lado de la playa y con los tacones en la mano se puso a caminar,
pensando en que de seguro encontraría algún pequeño restaurante donde comer. Su vestido
ya le molestaba, tenía que ducharse pronto... De pronto su celular sonó y al ver su
identificador de llamadas, dio un suspiro.
-Hi, Raf, ¿cómo estas? -contestó con una pequeña sonrisa.
-Hola preciosa, ¿cómo me le va?, ¿qué tal que no he escuchado de ti en tres días? Sólo
se por tú padre que estas muy ocupada.
-Sí, estoy muy ocupada, no tienes idea de la cantidad de problemas que tenemos aquí,
pero creo que ya se irán solucionando. Tú qué tal, ¿cómo estas?
-Pues imagínate, extrañándote y deseando poder abrazarte pronto. ¿Cuándo crees que
regresarás, amor?
-Well honey, hasta ahora no tengo ni idea de cuanto más me tomará este asunto, pero...
yo también te extraño.
-Bueno amor, si es así... espero que no sea tanto. Ya me despido, cuídate y piensa en mí
de vez en cuando, ¿okay? Te llamo en un par de días, ¿está bien?
-Sí claro, hablamos... bye!
No era exactamente lo que necesitaba, pero bueno... por lo menos escuchó una voz amiga...
<<¿Y si le pido que venga?, de seguro él lo haría enseguida, pero... ¿quiero
lidiar con Raf ahora? ¡Nah! creo que mejor me quedo sola>>.
Jessy había pasado la mayor parte del día con Matteo, sin hacer nada, sólo esperando a
que las horas siguieran su curso, y también sus confusiones. El joven no lograba todavía
que ella entendiera y aceptara que en realidad no había nada de malo en sus dudas y que
tampoco había nada reprochable en la actitud de la gringa, quizás Kim era así siempre,
de hecho... es lo que todo el mundo había oído de ella. ¿Entonces por qué preocuparse
más de la cuenta?
Jessy hizo una llamada a su abuela para avisarle donde estaba y advertirle de que se
quedaría con su amigo hasta la noche. Quería pasear junto al mar y respirar esa
tranquilidad, tal vez eso lograría calmarla y aclarar sus pensamientos.
Eran un poco pasadas las seis, y Jessy se había puesto unos shorts y una camiseta de
Matteo, ya que su traje de la mañana era muy incómodo y ya no servía para nada a estas
alturas del día. Salió del pequeño departamento, que estaba situado sobre el bar que el
chico administraba y bajó hasta donde estaba su amigo. Él comenzaba a realizar sus
actividades diarias y a recibir el dinero que se había hecho en la tarde; Manolo, que
era el otro empleado, acababa su turno y se despedía.
-¡Hey Jessy!, ¿de dónde sales? Mmm, por la ropa veo que estuviste muy ocupada allá
arriba, ¿eh?, suertudo el flaco, ¿no?
-Ná que ver infeliz, ¡y no molestes! -le corrigió Matteo desde dentro del local,
imaginándose que Jessy no estaba para bromas.
Y de hecho, la joven ni siguiera se volvió a verlos, siendo esto algo totalmente
extraño en ella, que siempre estaba lista para una broma o para dar una hermosa sonrisa
a sus amigos. El jovencito se quedó mirándola y estaba a punto de hacer otro comentario,
cuando Matteo se acercó y dándole un golpe nada gentil en la espalda, lo mandó retirarse.
-Hola amor, ¿descansaste un poco?, ven a que comas algo, ¿okay? -le invitó, notando que
ella seguía esquivándole la mirada.
-Hmmm, gracias flaco, creo que voy a dar un paseo por ahí, luego como y, por supuesto,
te ayudo un rato, ¿sí?
Y sin decir nada más, salió del local, ahora necesitaba estar sola, pero no quería ser
ingrata con su pana del alma, tenía que superar estos primeros momentos de confusión y
luego volvería a él, a su vida de siempre, ¡tenía que conseguirlo!
Mientras mojaba sus pies descalzos con las cálidas olas, sentía que no debía tomar las
cosas tan dramáticamente. Total, no ha pasado ná chica, ¡no seas boba! Ella es una
millonaria que tiene que hacer su trabajo de la forma más eficiente posible, ¿verdad?,
no se puede dedicar a estar de ji-ji y ja-ja con nadie, seguramente con un montón de
rollos en la cabeza y sin tiempo para una posible empleaducha que se deslíe sólo con
verla, bueno este detalle ella no lo sabe... Seguía caminando alejándose más y
concentrada en sus pensamientos mientras miraba sus pies, cuando sintió unas manos que
le sostenían por los hombros para evitar chocar...
-¡Huy!, perdón, ¡casi lo atropello! -alzó su mirada y se encontró sin más palabras que
decir, se estaba volviendo repetitivo, ella otra vez muda frente a la hermosa gringa de
sus tormentos. ¡Diablos!, de seguro nadie diría que tienes un máster en comunicaciones,
¿eh?
-No te preocupes, no pasó nada -Kim, que estaba también distraída, no esperaba ver tan
pronto a la pequeñita, no quería hacerlo hasta saber exactamente qué le estaba pasando
o por lo menos en qué iba a parar su entrevista laboral de esta mañana, todavía no había
estudiado a fondo su solicitud, pero a la vez tenía ganas de mirarla, de tocarla.
-Hola... buenas tardes Srta. McRyan -dijo Jessy haciendo énfasis en lo de Srta, quería
ser irónica... pero sus ojos la traicionaban, éstos de seguro estaban iluminados, ya
que ella por dentro se sentía así. Regresó a ver su hombro y vio que de una de las manos
de Kim colgaban sus sandalias, se dio cuenta de que ella seguramente acababa de salir
del trabajo. Se volvió a ver la cara y sólo se le ocurrió decir-: mmm... ¡bonitas!
Al escuchar esto, Kim retiró sus manos de Jessy como si su piel quemara... -Perdón...
-ahora sí que estaba en una situación incómoda, podría quizás reparar su frialdad de la
mañana, o seguiría igual. <<Kim, por favor, reacciona, ¡respira y piensa!>>-.
¿Cómo has estado?... ¿Estás paseando? -Duhh!!, <<¡qué perspicaz!>>.
-¡Parece que así es! -asintió Jessy sonriendo al notar el color que subía a las mejillas
de la gringa. -Por lo visto ella está tan nerviosa como yo...¡ja!. Lastimosamente
no podía ver la expresión de aquellos maravillosos ojos, por las infaltables gafas de
Kim.
-Mmm... ¿ya cenaste? Podríamos ir a comer algo por aquí cerca... -se le salió de la boca
antes de que ella pudiera siquiera pensarlo dos veces. Oh shit! <<Ahora sí que
la hice...>>, pensó Kim.
Jessy se quedó sin saber que contestar... Esta mujer esta definitivamente más loca
que yo, primero me ignora hasta el punto de hacerme sentir como un gusano y ahora me
está invitando a cenar...
-¿Qué? ¿Que quieres ir a cenar conmigo?
-Bueno, si no puedes o no quieres... ¡no hay problema! Creo que es mejor que me vaya...
adiós -dijo Kim toda cortada por la reacción de Jessy.
-¡Hey!, no, espera... sí... digo... bueno vamos a cenar por aquí cerca, qué tal al bar
de mi amigo, si quieres algo sencillo, o...
-Está bien... algo sencillo es perfecto.
-Jessy comenzó a caminar y Kim la siguió, la rubia no sabía que más decir, sentía su
cara toda colorada y las piernas no querían obedecerle... -Tal vez esto no es muy
buena idea, yo debería alejarme de ella y sólo esperar la llamada de la empresa, eso si
es que me llaman. Ahora que lo pienso... debe de ser ese el motivo de su actitud, no
quiere sentirse presionada para tomar una decisión en lo del trabajo, por eso tiene que
mantenerse distante... ¿pero por qué tan distante?
Kim estaba tan callada que Jessy pensó por un momento que estaba sola... pero en
realidad la gringa no podía dejar se preguntarse el por qué se le ocurrió invitarla a
comer... <<estás desquiciada, en la oficina ni siquiera la regresaste a ver una
vez, y ahora se te ocurre invitarla, ¿qué será lo próximo que hagas?, cuéntamelo Kim,
porque yo ya no entiendo nada...>>, se preguntaba a sí misma.
Al llegar hasta lo de Matteo, Jessy se adelantó un poco para saludar al chico y tratar
de 'hacerle ojos(28)' para que no metiera la pata.
-Hola muchachón, ya estoy de regreso y vengo 'acompañada', por favor, ¿nos ofreces algo
de beber? -¡Por Dios, que no diga nada...!
-¿Con quién andas?, pensé que estabas toda trist... -se quedó con la media palabra en la
boca, al ver detrás de su amiga a la famosa mujer de la que pasaron hablando toda la
mañana. Lo primero que se le cruzó por su mente fue dar un puñetazo a esa hermosa cara,
pero al ver los ojos suplicantes de Jessy, no pudo hacer nada más que mostrar una de sus
sonrisitas bobonas-. Ehm... claro, yo... voy por... algo, tomen asiento, ¿sí?
-Gracias amor... -dijo Jessy con un gran suspiro de alivio.
Las dos se ubicaron en una mesita en la playa, una frente a la otra y en vista de que
las palabras escaseaban entre ellas, prefirieron mirar el paisaje y tratar de respirar
con la mayor normalidad posible.
Al rato llegó Matteo a limpiar la mesa, y a preguntarles qué deseaban tomar, las dos
pidieron una cerveza, sintiendo sus gargantas totalmente secas.
-Flaco, te acuerdas de... Kim. Kim, éste es mi amigo Matteo, lo conociste en la playa.
-Hola, sí claro, ¿cómo estás? -saludó estrechándole la mano.
Kim se preguntaba que había entre este chico y Jessy, los había visto ayer muy juntitos,
pero luego parecía que... no, que había algo diferente, <<ojalá sea así, hey...
¿y ojalá por qué?>>.
Luego Jessy, ya sabiendo las especialidades del pequeño bar, le ofreció a Kim escoger
para ella lo mejor.
Matteo, desde la barra del bar, veía con tremenda preocupación la escena que se
desenvolvía frente a su local, casi no podía ni atender a sus otros clientes que iban
llegando conforme avanzaba la tarde. Tenía unas inmensas ganas de ir y sentarse junto a
su amiga y participar de la conversación, o mejor dicho, de la falta de ella, pero a la
vez sabía que no podía hacerlo, esta gringa le intimidaba hasta los huesos... y por otro
lado la rubia lo hubiera medio matado si se atrevía a interrumpir... ¡el silencio!
Lo que sí estaba claro era que entre las dos cruzaba algo realmente fuerte. La mirada
triste de Jessy había desaparecido por completo, y ahora tenía una hermosa sonrisa
dibujada en sus labios, lo poco que decían al parecer era suficiente, porque a las dos
se las veía muy contentas, de rato en rato Matteo descubría también una pequeña sonrisa
del lado de la alta morena.
Sin poder aguantarse más, se acercó con el pretexto de ver si necesitaban alguna otra
cosa:
-Suquita, ¿todo bien? ¿Quieren algo más? -lo preguntó dándole un pequeño empujón a la
silla de su amiga.
-No, todo está perfecto, gracias... ¿Tú quieres algo más... Kim? -lo dijo con un poco
de preocupación por tomarse tantas atribuciones.
-No, en realidad para mí también todo está perfecto -contestó Kim tranquilizándola y
ofreciéndole a la vez una de sus miradas para derretirla.
Al terminar la cena, Kim pagó la cuenta y se despidieron del joven, que por supuesto
estaba cada vez más preocupado por la rubiecita.
Como ya había anochecido, la brisa del mar comenzaba a ser fría, Jessy sólo tenía la
camiseta destartalada de Matteo y estaba descalza. Siguieron caminando por la playa, y
sin saber hacia dónde se dirigían, y ya que alguien tenía que hablar... en el mismo
momento las dos decidieron hacerlo... lo que ayudó a que la tensión desapareciera
definitivamente. Luego de reír por un buen rato...
-Creo que es mejor que vayamos hacia el norte, allá está mi auto -sugirió Kim- y así te
puedo acercar hasta tu casa -se había dado cuenta que la jovencita estaba con frío y no
tenía nada con que cubrirla... <<quizás mis brazos servirían para darle algo de
calor... >>, dammit!!
-Mmm... no te preocupes, yo tengo mi jeep del otro lado del bar. Voy caminando hasta
allá, incluso podría caminar hasta mi casa, sólo queda a unas pocas calles de aquí,
¿recuerdas que vivo junto a Charito? -Aunque quisiera vivir lejísimos y que pudieras
acompañarme...
-Sí, es verdad... no me había dado cuenta de que estábamos en esa zona... bueno, creo
que es hora de... despedirnos, ¿verdad?
-Claro, ya es tarde y... tú tienes que trabajar desde muy temprano, yo en cambio...
puedo... ¡descansar!
-Mañana... humm... voy a estudiar tus papeles, hoy no tuve tiempo de hacerlo, creo que
dentro de un par de días podrás tener alguna respuesta, ¿ok?
-No, no te preocupes... no lo decía por eso... únicamente lo comentaba... por favor, no
creas que quiero... presionarte. -Tenía los ojos muy abiertos, asustada por lo que había
dicho, podía haberlo arruinado todo.
-Sé que no es así, yo también sólo lo comentaba -sonrió.
En ese momento Kim tomó la mano de Jessy para despedirse, pero no quería soltarla, todo
lo contrario, tomó también la otra y con un suave movimiento la atrajo hacia ella, se
acercó a su mejilla y le dio un beso casi imperceptible, se separó e inmediatamente dio
la vuelta y se fue, sin decir ni una sola palabra.
Luego de una eternidad, Jessy reaccionó, y ya cuando la figura de Kim se perdía en la
oscuridad, ella dijo sólo un "chao"...
Continúa Parte 2...
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