Acababa de decirle adiós a mi larga melena, pasé mis dedos por mi pelo corto y disfruté
de la sensación. Se acabaron los enredos y las coletas.
Eran las dos en punto, a las tres tenia que ir a clase, no iba a llegar a tiempo a casa
para comer y menos a clase que me pillaba mas lejos todavía. Eché a correr lo mas rápido
que pude, me dirigía a casa, tenía que recoger unos libros. Seguí corriendo esquivando
gente. Llevaba corriendo media hora y mi cuerpo ya no daba mas de si. Solo estaba a unos
metros de casa y decidí caminar mas tranquila intentando normalizar mi pulso. Cuando
entré en casa lo primero que oí fueron los irritantes chillidos de mi hermana mayor, me
asomé a la cocina y ahí vi a mi madre y a mi hermana discutir.
- Pero mamá!
- Nada de peros!, se lo prometiste a tu hermana.
- Hermanastra mamá!, ella no es mi hermana.
- Cállate!, ella es tu hermana quieras o no.
- No lo es!, a ella la adoptaste de pequeña, no es mi hermana y no estoy obligada a
tener que hacerme cargo de ella, ya tiene 18 años!
- Mira Kelly, independientemente de que sea tu hermana o hermanastra, tu le prometiste
que esta noche la llevarías a ver esa obra, así que cumple tus promesas, porque aunque
tengas 23 años te recuerdo que mientras vivas en mi casa harás lo que yo diga, entendido?!
Kelly tardó en contestar, su mirada reflejada odio cuando se giró y se quedó mirando a
Noa. Tras unos segundos volvió a mirar a su madre.
- Entendido.
Kelly se giró y caminó hacia la salida de la cocina donde estaba Noa, se paró a su lado
y acercando su rostros al de ella la dijo.
- Te odio - y se fue.
No me dijo nada que no supiera, Kelly siempre me había odiado, desde pequeña, yo traté
de hacerme amiga suya pero fue inútil. La única persona que me dio amor fue mi madre
adoptiva, ella siempre ha estado a mi lado y me ha protegido de todo.
Kelly era hija única, supongo que a muchos niños les hace ilusión tener un hermano o
hermana con el que poder compartir, pero ese no era el caso de ella.
Miré a mi madre que me estaba mirando llena de amor, como hacia siempre. Extrañamente mi
madre y yo teníamos un parecido, teníamos el mismo color de ojos, verdes, ella siempre
ha dicho que el mío era más intenso que el de ella. Me acerqué hasta ella, la abracé y
ella me devolvió el abrazo.
- Siento que hayas discutido con Kelly por mi culpa mamá.
- No ha sido por tu culpa cariño, Kelly debe aprender a respetar sus promesas.
- Lo se, pero tampoco la obligues mamá, sabes que ella y yo no nos llevamos muy bien.
- Tranquila, estoy segura que un día se dará cuenta de que lo que esta haciendo es una
tontería.
- Tal vez...
- Oye!, estas preciosa con ese nuevo corte de pelo - dijo contenta la mujer separándose
un poco de ella para verla mejor.
- Gracias!
- Anda, date prisa que no vas a llegar a clase.
- Es verdad!
Noa subió corriendo a su habitación para coger los libros que le faltaban. Mientras
abajo Kelly se asomó a la cocina.
- Mamá me voy.
- Dónde vas?
- He quedado con una amiga.
- Tu amiga viene a recogerte en coche?
- Si, por qué? - se extrañó la rubia.
- Porque espero que no os importe llevar a Noa a sus clases, si va andando llegará
tarde.
- Maldita sea!!!!! - gritó Kelly.
- Tengo que volver a recordártelo?
- No! - Kelly salió de la cocina y se puso junto a la escalera - NOA!, BAJA DE UNA
MALDITA VEZ!
Noa no sabía a qué venia tanto grito, pero bajó por las escaleras para ver que quería
Kelly.
- Qué pasa? - preguntó Noa.
- Mamá quiere que te lleve a clase, así que andando.
- Puedo ir sola, no hace falta que nadie me lleve.
- Mira niña!, no ha sido idea mía, así que muévete, si te llevo es por que vamos a ir
en coche.
Noa no dijo nada más, simplemente se limitó a seguirla. Una vez salieron de la casa,
fuera había un coche esperándolas, ambas lo rodearon, Kelly abrió la puerta del copiloto
y se sentó, Noa se sentó en el asiento de atrás.
- Koy esta es mi hermanastra pequeña, espero que no te importe que antes vayamos a
dejarla a sus clases.
Koy se giró en asintiendo y miró a Noa que la estaba mirando, la mujer le extendió la
mano y le sonrió.
- Hola Noa, yo soy Koy.
Noa se sorprendió al ver los ojos de aquella mujer, eran los ojos mas azules que había
visto en su vida. Extendió su mano y la estrechó con la de Koy.
- Hola Koy, gracias por llevarme y perdona las molestias.
- No te preocupes.
Cuando Koy iba a volver su vista hacia delante, Kelly le agarró la cara con las dos
manos y la besó profundamente. Noa se quedó perpleja con lo que estaba viendo. Cuando
por fin se separaron Kelly le hablaba a Koy a pocos centímetros de su cara.
- Estaba deseando besarte.
- Y yo que lo hicieras - le respondió sonriente la morena.
- Ah!, una cosa - Kelly se giró para mirar a Noa - ni una palabra de esto a mamá, como
le digas algo te arranco la lengua estúpida.
- Kelly! - le dijo Koy.
- Dime cariño.
- No hables así a tu hermana quieres?
- Hermanastra!
- Como sea, me da igual.
- Y se puede saber tu por qué la defiendes?
- No la estoy defendiendo, simplemente...
- No te molestes - dijo Noa - gracias.
Koy la miró un instante, y en la mirada de Noa vio la súplica de la muchacha. Ninguna de
las tres dijo nada mas. Koy siguió conduciendo en silencio, de vez en cuando miraba por
el retrovisor a Noa. La rubia miraba por la ventana, parecía ausente y su mirada reflejaba
tristeza. Tras pensar un rato se preguntó por que Kelly la odiaba tanto.
Ya casi estaba anocheciendo cuando Noa salió de sus clases, iba a paso ligero ya que
tenia que llegar pronto a casa para cambiarse e ir a la obra. Mientras caminaba se puso
a pensar en lo que había visto en el coche, a Kelly besándose con otra chica, eso no se
lo llegó a imaginar nunca, lo cierto es que cuando lo vió no le pareció desagradable,
simplemente vió a dos personas besarse. Koy le había parecido una chica muy guapa y muy
simpática, a pesar de que habían hablado apenas por el camino, simplemente la sonrisa
que le dedicó y ese sencillo "hasta pronto" la hizo tener esa idea de ella. Decidió que
ya bastaba de pensar por hoy y que lo que quedaba de día lo iba a disfrutar esta noche
mientras veía la obra.
Noa acababa de salir del taxi, su hermana se quedó dentro.
- Cuanto dura es tostonazo de obra?
- Dos horas - respondió Noa - vendrás a buscarme?
- Que remedio - dijo de mal humor - son las diez, si a las doce no estas aquí fuera me
largaré, entendido?
- Si.
- Bien.
Cerró la puerta del taxi y el taxi se fue. Noa vio como se alejaba, con una sonrisa en
sus labios se dió la vuelta y corrió hacia la puerta, en ella había un hombre vestido de
esmoquin, Noa se acercó hasta el y le entregó su entrada.
- Buenas noches señorita, espero que disfrute de la obra - dijo el hombre amablemente.
- Muchas gracias.
Noa se quedó fascinada al entrar, era un sitio precioso y sobre todo enorme. Miró hacia
donde la obra se llevaría acabo y vió unas cortinas rojas que tapaban todo el escenario,
eso le daba a entender que la obra aun no había empezado. Las butacas no estaban
numeradas, así que buscó un asiento libre lo mas cerca posible del escenario, tras
mirar unos instantes vió uno libre. Una vez se acomodó miró a su alrededor, la sala cada
vez estaba mas llena, las butacas de su lado estaban ocupadas también. Noa sintió algo
de envidia, casi todo el mundo iba acompañado, a ella le encantaría compartir estos
momentos con alguien, pero ahora no quería pararse a pensar en eso, solo quería
disfrutar de la obra que iba a empezar ya.
La obra había acabado diez minutos antes, eran las doce menos diez, así que no tendría
que preocuparse por lo que le dijo Kelly. La noche estaba fría, la luna brillaba en todo
su esplendor, las calles cada vez estaban mas solitarias. Noa se refugió en su abrigo
todo lo que pudo tratando de entrar en calor.
Los minutos iban pasando, aunque para Noa iban mas lentos de lo normal, ya había pasado
una hora y Kelly no había aparecido, pensó en llamar a un taxi, dudaba mucho que su
hermana fuera a buscarla. Miró a su alrededor hasta ver una cabina a pocos metros, una
vez llegó, abrió su bolso y caso el monedero. Estaba buscando unas monedas cuando algo
punzante pinchaba su espalda, fue a girarse pero una voz se lo impidió.
- No te gires o te rajo aquí mismo - habló una voz camuflada tras un pasamontañas.
- Qué... qué quiere? - preguntó Noa con las lágrimas a punto de derramarse.
- Deja el bolso en el suelo - Noa fue haciendo lo que el atracador le indicaba - ahora
quítate ese abrigo.
- Pero me voy a congelar! - protestó la rubia con un hilillo de voz.
- Quítatelo o te mato!, y créeme que muerta no notarás el frío - Noa se quitó el
abrigo quedando tan solo con una fina camisa de tirantes - ahora túmbate en el suelo y
no me mires - Noa no se movió, su cuerpo estaba temblando y el frío no la dejaba
moverse, las lágrimas caían por sus mejillas - he dicho que te tumbes!
El atracador le dio un golpe en la cabeza haciéndola caer el suelo, la pequeña rubia
ahora lloraba fuerte tirada en el suelo, quería gritar pero no podía, la angustia que
sentía en ese momento la dejó muda. El hombre puso un pie en su espalda y rió.
- Quédate cinco minutos tirada en el suelo, será el tiempo que tarde en desaparecer,
jajajaja.
Sin decir nada mas el hombre echo a correr con todas sus cosas. Noa seguía en el suelo
llorando, cuando dejó de oír los pasos de su agresor se levantó despacio, notó como un
líquido frío resbalaba de su cabeza, tenía la vista nublada por las lágrimas y por el
golpe recibido, se agarró a la cabina para ponerse en pie, sin dejar de llorar cogió el
teléfono y marcó el número de llamadas a cobro revertido, no sabía si su hermana le
cogería el teléfono pero tenia que intentarlo.
El sonido le hizo apartar la vista de la carretera, se extrañó al ver el teléfono de su
novia en el asiento de al lado.
- Se le ha debido de caer... - dijo la morena, cogió el teléfono con una mano y
contestó a la llamada - si?
- Hola, desea aceptar una llamada a cobro revertido? - habló la voz de una mujer, Koy
se lo pensó unos instantes ya que el teléfono no era suyo, pero tampoco pasaría nada
no?
- Si, esta bien - dijo la morena.
- Muy bien, gracias - tras dos tonos unos ruidos comenzaron a oírse al otro lado del
teléfono.
- Si? - respondió la morena.
- ... Ke... Kelly? - con la voz temblando y un lloriqueo consiguió hablar Noa.
- No, soy Koy, quién eres?
- N... Noa... esta mi hermana por ahí? - su voz se quebraba cada vez más.
- Noa... tu hermana se ha dejado el móvil en mi coche, oye estas bien?
- Es que... - no aguantó más y se puso a llorar sin control - Kelly... quedó en... ve...
venir a buscarme a la salida del teatro y... no ha venido, me han atracado y me han
quitado el abrigo... yo... por favor...
- Tranquilízate, has ido a ver la nueva obra?
- Si...
- Oye, espera cinco minutos vale?, enseguida estoy allí.
- Gracias...
Koy colgó el teléfono y dio un volantazo cambiando de dirección, maldecía por lo bajo a
la vez que aceleraba más el coche.
Noa estaba abrazada a sí misma intentando cubrirse del frío, una gota de agua cayó en su
brazo, la pequeña rubia miró hacia arriba y vió como la lluvia iba a golpear de lleno
en su cara. Unos segundos mas tarde su cuerpo estaba totalmente cubierto de agua, Noa
lloraba desconsoladamente maldiciendo ese día. El derrape de un coche le hizo levantar
la cabeza, se acercaba a gran velocidad, dió un frenazo y paró justo delante de ella.
Koy salió deprisa del coche, cuando sus ojos se encontraron con los de la pequeña rubia
se quedó paralizada, la expresión que tenía Noa le rompió el corazón, ahora no podía
pararse mas tiempo a pensar, se quitó su abrigo y corrió hasta donde estaba Noa, se lo
puso encima y la ayudó a entrar en el coche, ninguna de las dos dijo una palabra. Koy
volvió a su asiento, cuando ya estaban las dos en el coche la morena encendió la
calefacción para que la rubia entrara mas rápido en calor, cuando ya estaba todo,
arrancó el coche y comenzó a conducir.
- A dónde me llevas? - preguntó la voz temblorosa de Noa.
- A mi casa, esta muy cerca y podrás entrar en calor antes.
- No quisiera ser una carga... para ti también - dijo casi llorando.
- Ey, tranquila, no eres ninguna carga, lo que Kelly ha hecho no tiene perdón, podría
baberte pasado algo... es una irresponsable.
- No le eches la culpa a ella, yo no le caigo bien, y seguro que no es agradable estar
pendiente de alguien que no quieres - dijo Noa secándose las lágrimas.
Koy no dijo nada más, condujo en silencio hasta su casa. Noa sintió el calor del hogar
de Koy nada más entrar, no era una casa muy grande, pero era muy acogedora, era el hogar
ideal para dos personas.
- Ven, te enseñaré donde esta el baño, puedes ducharte, yo te dejaré algo de ropa.
- Gracias, eres muy amable conmigo - dijo con una leve sonrisa Noa.
- No hay de que - sonrió levemente.
Koy la dejó a solas en el baño para que se duchara con tranquilidad, ella mientras fue
a prepararle algo caliente a su nueva huésped.
Noa acababa de salir de la ducha, después de la noche que había tenido el agua caliente
le vino muy bien. Se acercó hasta la ropa que le había dejado Koy, una camisa blanca y
un pantalón de chándal, lo cogió y lo olió, olía a ella, era un olor a limpio, fresco y
suave. Sonrió levemente y después comenzó a ponérselo.
Koy acababa de colocar en la mesa una sopa caliente, se sentó en el sofá y encendió la
televisión, cambiaba de canal constantemente hasta que oyó una puerta abrirse, tras unos
pasos, una cabecita empapada de asomaba por la puerta.
- Ya... he acabado - dijo con algo de timidez.
- Tienes el pelo mojado - le respondió la morena.
- Uhm... si, pero no pasa nada.
- No es bueno que te quedes con el pelo mojado después de lo de esta noche, ven, vamos
a secártelo.
Koy se levantó y se metió en el baño, Noa fue detrás de ella, se quedó observando a la
morena mientras ella sacaba el secador de un cajón.
- Siéntate aquí, como lo tienes corto no tardaremos nada.
- Si...
Noa estaba muy apenada con ella, encima de molestarla, de invadir su casa, de tener su
ropa, de prepararle algo caliente la iba a secar el pelo también. La joven rubia tenia
muchas ganas de llorar, no sabía como pedirle perdón a la morena, apenas se conocían y
Koy estaba haciendo mucho mas por ella de lo que hacia su hermanastra. Noa no se dió
cuenta cuando se encendió el secador y cuando se apagó, pero cuando se quiso dar cuenta
su pelo ya estaba totalmente seco.
- Bueno, ya esta, vamos, te he preparado una sopa caliente - la morena le sonrió y
salió del baño.
Noa no tardó en seguirla, fue al salón y vio en la mesa un plato con sopa, aun salía
humo de el. La voz de Koy sonó desde la cocina.
- Siéntate y come ahora que esta caliente, te sentará bien.
- Gracias - le dijo Noa alzando un poco la voz para que pudiera oírla.
La rubia se sentó en el sofá y comenzó a tomar la sopa. Realmente estaba buena, nunca
antes había probado una sopa así. Su cuerpo ya estaba entrando en calor con la ayuda de
la sopa, pero de repente sintió una manta encima de sus hombros, Koy se arrodilló ante
ella y le acomodó mejor la manta, para que estuviera bien tapada.
- Así estarás mejor - Koy le sonrió y le revolvió el pelo con una caricia.
Cuando la morena se levantó para irse escuchó un pequeño gimoteo, miró a la rubia que
tenia la cabeza agachada, sus hombros se movían como en pequeños temblores. Koy se
volvió a agachar y miró a Noa, sus ojos estaba cerrados, peor podía ver las lágrimas que
salían de ellos.
- Ey... por qué lloras? - preguntó dulcemente Koy.
- No se... como agradecerte todo lo que estas haciendo por mi - dijo llorando mas
fuerte pero sin mirarla.
- No es nada, por eso no te preocupes.
- Siento mucho... todas las molestias que te estoy causando yo...
- Eh, eh, no eres ninguna molestia, así que quítate eso de la cabeza vale?, además...
no me apetecía estar sola y estoy convencida de que tu eres una gran compañía.
Noa levantó la cabeza al oír esas palabras y se quedó mirando a la morena que la estaba
sonriendo. Koy limpió sus lágrimas con su mano y le acarició la cara suavemente.
- Gracias... - dijo con voz temblorosa y comenzaba a llorar otra vez.
- No llores por favor...
Koy apartó el plato de las manos de Noa, se sentó a su lado y la abrazó con todo su
cuerpo, Noa estaba apoyada en el pecho de la morena, sus manos también estaban apoyadas
en su pecho, Koy la acunaba con un leve movimiento, con una de sus manos acariciaba su
espalda y la otra la tenía enredada en su pelo corto.
- Shh... no llores pequeña, vamos, intenta dormir un poco, verás que luego te
encuentras mejor - le dijo la morena en un susurro.
Despacio Koy se fue echando para atrás hasta quedar tumbada y el pequeño cuerpo quedara
encima del suyo, arropó a Noa con la manta que tenía en los hombros y la rodeó
fuertemente con sus brazos.
- Ahora duerme... mañana será un buen día - Koy apoyó su mejilla en la cabeza rubia de
Noa.
- Buenas noches... - dijo Noa en un susurro.
Eran las diez de la mañana cuando unos ojos verdes se abrieron, estaba totalmente
desorientaba, sentía el calor de otro cuerpo bajo el suyo y unos brazos fuertes que la
rodeaban. Todo estaba en silencio, lo único que oía era la respiración de la persona que
estaba debajo de ella, era lenta y acompasada. Lo cierto es que no quería moverse de
donde estaba, cerró los ojos otra vez, pero los volvió abrir cuando sintió una mano que
acariciaba su espalda.
- Has dormido bien? - la voz de Koy rompió el silencio del salón.
- Oh... - Noa levantó la cabeza y miró a la morena que la estaba mirando con una leve
sonrisa - he dormido muy bien, muchas gracias - le sonrió - será mejor que me quite de
encima, ya es tarde y... mi madre debe estar preocupada.
- Si, te llevaré a casa, pero será mejor que te deje algo de ropa.
- Gracias.
- Deja de darme las gracias - le dijo la morena riendo a la vez que le tocaba la nariz
con un dedo, eso le hizo reír a la rubia - vamos! - con una sonrisa ambas se levantaron.
*****
El timbre de la puerta sonó, la madre de Noa abrió la puerta con los ojos llenos de
lágrimas.
- Mamá... - dijo Noa.
- Hija! - su madre se tiró encima de la pequeña joven para abrazarla, a la vez que
lloraba sin parar - Hija estas bien?, qué te ha pasado?, he llamado a la policía! -
decía a la vez que le acariciaba la cara.
- Tranquila mamá, estoy bien - dijo con una sonrisa para tranquilizar a su madre -
mira mamá, ella es Koy, ella me ha ayudado y he estado en su casa.
- Oh... - la madre de Noa se separó de ella para mirarla.
- Buenos días señora - dijo con una sonrisa Koy.
- Muchísimas gracias por cuidar de mi hija! - dijo muy agradecida.
- Ha sido un placer, si me disculpáis tengo que irme ya.
- Muchas gracias Koy... - dijo la rubia poniéndole una mano en el brazo de la morena.
- Ya te dije que no me des las gracias, cuídate mucho, ah, la próxima vez que pase por
aquí te traeré tu ropa.
- Ah!, si, yo tendré preparada la tuya - dijo mirándose así misma.
- Bien, hasta luego!, adiós señora.
- Hasta pronto hija - ambas sonrieron.
La puerta de la casa se cerró, Noa abrazó a su madre y sonrió al sentirse a salvo, en su
casa, con su madre. El ruidos de unos pasos bajando las escaleras las hizo separarse,
Kelly estaba enfrente de ellas, la cara de su madre le decía que era hora de las
explicaciones.
Continuará...