Todo comenzó un día en la noche, estaba con mi amiga Alejandra en su habitación
escuchando música, nos gustaba eso y conversábamos casi siempre del mismo tema, ella me
preguntaba si había besado a una mujer y yo por supuesto le contesté que no pero, si
tenía la duda de saber que se sentía estar con una, la Ale me miró con sus preciosos
ojos verdes como las hojas de primavera y me dijo, que ella tenía también la misma
curiosidad. Ella tenía los cabellos rubios y largos, una melena, y yo en cambio tenia
los ojos azules, los heredé de mamá y el cabello largo y negro azabache y era más alta
que mi amiga.
Un día estábamos escuchando a Paulina Rubio en su pieza y un tema bastante sexy por
decir lo menos y ella me mostraba un mapa de la ciudad, puso su mano encima de la mía y
yo temblaba de nervios, me dijo en ese instante: "Carolina si no pruebas lo que quieres
no podrás saber como es" y se retiró de mi lado burlándose de mi, por como me había
puesto y yo solo quería besarla pero, era inexperta en esa situación, no acostumbraba
ser así; cuando estuve en el colé, una vez tomé por sorpresa a un compañero con el cual
me molestaban bastante y le di un tremendo beso que lo dejé sin habla y me marché pero
ahora era distinta la situación, por que era una mujer.
Bueno el gran día llegó estábamos en su pieza como siempre, ella puso su tema favorito
yo estaba recostada en la cama de ella escuchando música y conversando muy gratamente,
cuando ella se me acercó pero, no para conversar precisamente, a mi se me puso un nudo
en el estómago, cuando la vi tan cerca de mi sabía a lo que iba pero no reaccioné a nada,
ella se apartó y me quitó las gafas le molestaban para darme el beso.
- Relájate no te haré nada, solo déjate llevar - yo pensé en ese instante que ella era
bastante atrevida para ser su primera vez conmigo, yo estaba mas nerviosa que ella.
Sus labios eran pequeños junto a los míos pero, besaba muy bien, deslizaba su boca suave
por la mía incitándome con su lengua a seguirla, luego sin notarlo estaba encima de mi,
y yo seguía recostada aun en su cama, empezó suave a besar mi cuello y deslizaba su
lengua lentamente por él yo estaba sin aire, tuve que tragar saliva porque lo que hacía
me tenía bastante exaltada, ella se daba cuenta y en un instante paró y me dijo:
- Que pasa Caro estás incómoda si quieres paro y lo dejamos para otra ocasión.
- No - le dije - estoy bien pero si no era hoy cuando.
Ella me miró a los ojos y me dijo:
- ¡¡Si claro ya estaba harta!! De tirarte la pelota pero atinabas a nada y tu sabias,
ya no aguantaba mas lo quería, yo no soy muy paciente.
- Si lo se, lo siento pero, yo no sabía como y cuando acercarme a ti - terminé de decir
eso y tapó mi boca con un beso, desperado expresándome que continuara besándola mas y
mas, ya estaba mas suelta y tomé la iniciativa le di unos suaves besos en su cuello y
unos mordiscos en el lóbulo de su oído, eso la hizo estremecerse la sentí entre mi
cuerpo junto al suyo.
Ella empezó a recorrer, con sus manos mis pechos por debajo de mi polera, yo andaba con
una chaqueta de buzo con el calor que ya hacía ahí juntas, me la saqué solo quedé con
mi polera, la cual no duró mucho en mi porque ella la subió y empezó a acariciar mis
senos suavemente, ya no podía mas con lo sentía cuándo ella hacía eso, ni con un hombre
lo había sentido así, uf las dos ardíamos en pasión, ya estaba mas tranquila a su lado
también recorrí su espalda y luego sus pechos pequeños y de repente me detuvo, "Que pasa"
le pregunté cuando, me dirigía entre su hombro y su pecho, me miró apenada que tenía una
cicatriz ahí y no le gustaba mostrarla, la tenía desde pequeña ahí me dijo, me contó
que se le pegó una blusa al cuerpo cuando, se le dio vuelta una olla con agua caliente y
le quedó esa fea cicatriz, yo la escucha atentamente y en ese instante entendí por qué
no usaba poleras escotadas de cuello ni de hombros, solo le dije no me importa eso, no
me burlaré ni nada parecido y se quitó la polera para que se la viera bien, le dije es
grande y le besé su hombro para que se olvidara y se dejase llevar conmigo, sin darme
cuenta yo estaba encima de ella, le daba suaves besos y me retiraba, ella me buscaba
con los suyos, le bese esa noche desde los labios hasta su abdomen, ella igual a mi ya
estábamos en un punto que los gemidos comenzaban a salir espontáneamente. Ella llevaba
su mano por mis pantalones y me apretaba los muslos de mi trasero, me pedía mas,
colocaba su mano entre mis piernas yo estaba atenta con lo que hacia y la detuve pero,
ella no hizo caso a las advertencias jugando con mi sexo por encima de mi pantalón, yo
estaba mas excitada con lo que me hacia mientras me besaba, mi cuello pero sus manos
estaban peligrosas y juguetonas, hice lo mismo que ella, hasta que se desabrochó sus
pantalones ajustados y me tomó la mano invitándome a seguir adelante, que le tocara su
entre piernas, mas bien su sexo, empezó a retorcerse de placer y me enseñaba como
hacerlo, yo estaba tragando mucha saliva, las dos ya estábamos con el torso desnudo solo
con los sostenes puestos, ella también hizo lo mismo, me desabrochó mi cinturón que no
lo podía abrir, pare y la ayudé, la hebilla sonaba mucho, ella me hacía callar para que
no escucharan sus padres, la Ale tenía su habitación en el piso de arriba, y sus padres
en una pieza abajo, yo le saqué al final la hebilla al cinturón y volvimos a lo que
estábamos, ella me empujó en su cama y siguió su recorrido por mis pantalones y empezó
a jugar con mi sexo y yo también, me metí en el suyo con mi mano, los gemidos iban y
venían de ambas, estábamos las dos llegando al climax máximo, me acerqué a sus labios y
sin dejar de hacer lo que hacia en sus pantalones, ella igual, ambas nos retorcíamos de
placer con su otra mano, la Ale me apretaba mis muslos, en un instante me dieron ganas
de despojarla por completo de sus prendas de vestir pero, no lo hice era tanta la pasión
quería mas de ella, al parecer ella sentía lo mismo que yo, de repente paró y miró la
hora "es tarde", ya eran como las 1:30 de la mañana, se hizo bastante tarde no nos
fijamos en la hora le dije pero, no quería parar e irme.
- Ya basta - dijo - mejor que paremos esto aquí.
Yo la miré mientras ella se vestía.
- No esto va muy rápido y no quiero terminar en algo mas - me decía.
- Por qué si estábamos pasando tan bien - le dije cuando me arreglaba mi ropa.
- Estábamos sintiendo algo mas, y no mejor lo dejamos para una próxima ya es tarde te
tienes que ir amiga.
- Esta bien le respondí - pero no dejaba de estar extrañada con lo que decía, salíamos
en dirección hacía la escalera, yo iba adelante y me dió un piñescon en mi trasero
juguetona - ¡ay! - le dije y me di vuelta para encararla frente a mi, estaba todo ya
oscuro es su casa todos estaban acostados, la miré y le planté un buen beso en su boca
que quedó con una mirada extraña en los ojos, yo tomé mi bici y me iba, ella me fue a
encaminar no quedaba muy lejos donde vivíamos me subí y cuando me acerqué para
despedirme en su cara, ella se volvió y me dió el beso en la boca, me agarró la cara yo
quedé helada y miré para todos lados.
- Tranquila - me dijo - si no anda ni una alma en la calle.
- Ya me voy - le dije de nuevo y no me acerqué para despedirme, ella me reprochó - no
no porque te aprovechas - le dije, ella con voz juguetona "no enserio, no te haré nada"
me aproximé con miedo y lo hizo de nuevo pero me tomó por mi cuello la expresión en su
cara era de risa y se aproximó a mi oído y me dijo "estuvo bien para ser tu primera vez
verdad" me dijo "pero te faltaba un poquito de iniciativa" - a mi también me gusto - le
dije en voz baja y me marché a mi casa.
Habían pasado 3 días después de aquello que no se puede describir tal vez un juego de
pasión porque no había un compromiso de por medio para ella era una curiosidad, para mi
ya no lo era porque me empecé a enganchar con mi amiga me sentía tan bien a su lado mas
que con mi pololo, me hizo sentir cosas que ni el lo había hecho pero como decírselo si
era mi mejor amiga ella ya había saciado su curiosidad.
Debes en cuando jugábamos haciéndonos cariños pero, para mi era aferrarme mas y para
ella solo era una distracción pasar el rato, pasaba mas tiempo con ella que con mi
pololo Jaime el me lo reprochaba a cada instante y peleábamos mucho por eso debes en
cuando, el era de pocos amigos y quería que yo no tuviera amigas que solo estuviera con
el, pero yo sentía la necesidad de verla, un día por casualidad estábamos conversando
con mi amiga en su casa y le dije "Alejandra", "que" me respondió, le planté una mirada
intensa y penetrante le dije "sabias que te quiero mucho", ella me miró "yo igual amiga
te estimo mucho", la Ale sabia que mi cariño era distinto no dijo nada, se hizo la lesa
y me dio un suave abrazo yo me sentí derrotada y me marché a mi casa, sin antes darle
un beso en su mejilla y no me di vuelta para verla, por mi cara rodó un lágrima que se
desprendió de mis ojos.
Continuará...