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EL MUNDO DE VALÉRIAN

Por: Ilem Evlasnom

Segunda parte

Valérian De Olivery estudiaba el último año de psicología en la Universidad Lomonósov, en Moscú. Irónicamente, terminó siendo la carrera que años antes había jurado jamás cursar. "La lengua es el castigo del cuerpo". La ojiazul se había despertado temprano ese día, y recorría los pasillos con una sonrisa tonta dibujada en sus labios.

- Val... préstame el libro que tenías ayer.
- Eh, lo tiene Oleg - a su lado iba un muchacho alto, de cabellos y ojos oscuros, con una piel blanca y lentes de vidrios rectangulares. Edik Luvinov se había convertido en un gran amigo de Val desde los primeros años de la carrera. Su particular inclinación sexual los había unido en las cintas de la comprensión.
- Uf... ya verá. Siempre se las arregla para quitarme las cosas - hizo un ademán de dar golpes a algún ser formado de aire.
- Ni me los quiero imaginar viviendo juntos.
- Eh, ¿perdona? Ni te mencionaré las tantas niñas perdidas en tu habitación.
- Es irrelevante, Doctor Luvinov - se detuvo mirando divertida a su amigo, al mismo tiempo que empujaba la puerta del salón donde recibían la primera clase del día - la actividad sexual de cierto ser humano no tiene relación con el escaso régimen de convivencia que usted posee.
- ¡Val! - alguna de las niñas perdidas le hacía gestos a la ojiazul para que se sentara junto a ella.
- ¿Ves? - Edik supuso que era obvio.
- ¿El qué? Aún no da muestra física de tu teoría, Doctor. Hola - besó la mejilla de la chica sentada a su lado, y la discusión con Edik se suspendió.

La clase pasó rápidamente. Val se despidió de su compañera de turno mientras un Edik con aire triunfador la esperaba en la puerta.

- Te lo dije - el muchacho sonrió. No hubo respuesta. Dio una media vuelta, buscando a Val pero ella no estaba. Se había detenido un par de metros atrás, y hablaba con una joven castaña que Edik reconoció vagamente como estudiante de artes - va por días - dijo al fin cuando Val se puso a su altura.
- ¿Cómo dices?
- Los ataques frenéticos de tus conquistas. - agitó la mano para desechar el tema - Te lo dije - y le sonrió ampliamente.
- No entiendo. Vamos al cafetín - dijo a tiempo de corregir una curva que Edik pretendía dar.
- Tu conducta... - buscó la palabra exacta - sexual sí está ligada con los parámetros de convivencia jovial - Val lo miró, perdida - lo dieron hoy en clase.
- Ah... ¡ah! No presté atención hoy.
- No me explico por qué - lanzó una mirada al cielo, justo al mismo tiempo en el que entraban en el cafetín. Ambos se detuvieron, recorriendo el lugar con la mirada, hasta encontrarse con sus demás compañeros, en una mesa algo retirada.
En ella habían otras tres personas, Borya Katyn y Alexandra Rodríguez estaban sentados en un extremo, y Oleg Volkov se hallaba algo más apartado, leyendo - con que tu me quitaste mi libro - dijo Edik al tiempo que se sentaba junto al lector.
- No entiendo - Oleg lo miró.
- Edik me pidió eso hoy temprano - Val señaló el libro que ahora estaba descansando en las piernas del peliazul.
- Pues lo siento - hizo un ademán de disculpa éste - necesito leerlo.
- Yo también...
- Pero yo se lo pedí primer - un ruidito frenó a Oleg, el cual volvió la mirada (al igual que Val y Edik) hasta donde estaban Alexandra y Borya.
- Ugh... un festival de lengua - Oleg pareció muy complacido, dio una palmada y empezó a comentar: es una maratón aguerrida, amados espectadores... Borya remota la delantera al alzarse, sin perder el contacto lenguil. ¡Eh! Esa es una mano femenina la que se escapa a los terrenos inferiores.
- ¡Oleg!
- ¡Alexandra! - dijeron al unísono Edik y Val. Los chicos que estaban... besándose descaradamente se separaron. Borya tenía ojos verdes y pelo marrón, con la piel blanca. Alexandra tenía la piel pálida (originalmente bronceada), y el pelo y ojos marrón claro. La chica era estudiante de intercambio y venía de Colombia, razón por la cual se hizo gran amiga de Val (el ruso es un idioma sumamente complicado).
- Hay hoteles para eso - señaló secamente Val - el rostro de Borya se iluminó.
- ¿Quieres dar una vuelta, Alex?
- Me encantaría - y con una mirada de disculpa la pareja se levantó y se perdió por la puerta del local. Oleg agitó la cabeza y miró a su novio.
- ¿Quieres hacer algo hoy?
- ¿Cómo qué?
- Vamos al cine - Edik tomó el brazo de Oleg y empezó a acariciarlo inconscientemente - están pasando bonitos filmes.
- Bueno... ya que insistes - sonrió y le dio un beso en la mejilla.
- Creo que iré a estudiar... debería terminar mi tesis.
- ¿No la has culminado ya? - Oleg preguntó. Val agitó la negativamente la cabeza.
- Tengo la idea... pero debo redactarla.
- ¿Hiciste los experimentos ya? - preguntó Edik.
- Si - asintió vagamente Val.

Media hora después, Val se encontraba sentada frente a 'Trémula' (su computadora) intentando escribir su tesis. "no tiene sentido..." ¿cuándo había dejado de escribir? No podía acordarse. Empezó a girar en la silla mirando a su alrededor, medio esperando que le viniera una idea por simple inercia.
Miró desafiante al cursor que titilaba ansioso por seguir sus órdenes y empezó a teclear: La teoría psicológica de la separación de los mundos posee una hermosa...
"No...'hermosa' no".
Borró el adjetivo. Nuevamente observó a su alrededor. "No es una teoría hermosa". Giró su cabeza al escuchar una voz al otro lado de la puerta. Intrigada se encaminó a la salida.

- Hola - Val observó a la chica parada frente a su puerta. Había hablado con ella esa misma mañana.
- Hey -sonrió. No recordaba su nombre.
- ¿Cómo estas?
- Bien... ¿y tu? - Un pequeño flash de duda cruzó los castaños ojos frente a Val - ¿estás bien?
- Si... si... - no parecía convincente.
- ¿Quieres entrar? - la chica negó con la cabeza. "Nasty... creo que se llama así."
- Realmente venía... a ver si querías caminar... conmigo - miró insegura a Val.
- Claro... déjame cerrar un documento - se internó en su habitación. La mirada castaña recorrió silenciosamente el cuerpo de Val, detallándolo sin pensar realmente - vamos.

Se encaminaron juntas y en silencio por los jardines principales de la Universidad. Era amplia y poseía mucha vegetación. A Val le gustaba esa vegetación, como que la llenaba... de algo. "Como sea" volteó a mirar con su silenciosa compañera. Detallándola por primera vez. Recordaba haberla conocido en una reunión... de algún compañero de clase. Nunca recordaba esas cosas. Era bonita, un rostro infantil (debía estar apenas comenzando en la Universidad) acompañado de una larga cabellera oscura.

- ¿Por qué me pediste que te acompañara? - no era un tono de reproche o acusación... era simple curiosidad. La chica la miró, sorprendida por la pregunta. Se encogió de hombros.
- No lo se. - admitió - No tenía realmente ganas de estar sola. - Val se apoyó en una de las columnas de la fuente de 'Los Ángeles' - Parece que el arquitecto de la Universidad tenía inclinación por las fuentes - "Cierto" habían muchas fuentes esparcidas por ahí.
- Fueron varios arquitectos. Tres si mal no recuerdo. - medio sonrió - A los tres les gustaba el agua.
- Y la naturaleza - le echó una mirada a los árboles que les rodeaban. La ojiazul emitió una débil risa.
- También. Pero uhm, si te fijas... - señaló las fuentes que estaban a lo lejos - hay tantas que parece todo un completo caos.
- Aunque no lo es...
- Exacto - sonrisa. Las dos figuras se sentaron en la fuente. - Conozco a alguien de arquitectura, éstos edificios son fascinantes - se detuvo "Claro... la teoría es 'fascinante'... debo escribir a penas llegue".

Val se había alegrado de poseer algo que le hiciera retrasar su tesis; eran casi las once de la noche y aún no entendía cómo había pasado tan rápido el tiempo. Es cierto, se quedó con Nasty (a la final resultó que ése si era su nombre) viendo el cielo nocturno. "es una chica agradable". Se lo había estado repitiendo durante todo el trayecto hasta su habitación, y aún lo estaba pensando mientras introducía la llave en la cerradura; pero bien no pudo ingresar en su habitación:

- ¡Val! - ojos azules se sorprendieron al chocar con unos verdes sobresaltados.
- Borya... - lo observó momentáneamente mientras el chico recuperaba el aliento - ¿todo bien? - el asintió.
- Necesitaba - bocanada de aire - hablar contigo.
- ¿Quieres caminar o algo?
- No... es simple. - al final se incorporó en toda su altura y miró a Val - Me han dicho que eres buena escribiendo - "Ouch" - y necesito tu ayuda - Val asintió mirando hacia el suelo, pero le hizo señas para que continuara - ¿puedes escribirme algo para Alex? Cumplimos los 3 años juntos... y quiero pedirle que se case conmigo - agregó esto último rápidamente.
- ¿Perdón? - Val tuvo que sonreír. Tenía que admitirlo, pese a ser una homosexual confesa, adoraba la pareja que hacían Alexandra y Borya: realmente se amaban - ¿vas en serio?
- Por supuesto - dijo sonriendo brillantemente - verdaderamente siento algo por ella... grande... mucho - dejó de intentar hablar. Val se rió.
- Esto es increíble - abrazó a Borya - me siento tan feliz - se separó un poco - ¿cuándo se lo pedirás?
- En el baile de graduación - volvió a ser abrazado por Val - ¿me ayudarás?
- Oh... eh... realmente me siento muy (muy) feliz de que te hayas decidido.
- ¿Pero?
- Sería mejor si se lo escribieras tú a ella - se separó y lo miró a los ojos.
- Pero yo no se escribir...
- ¿Cómo que no? Los poemas son pura esencia cristalina de lo que verdaderamente sentimos, sólo escribe lo que sientes. Puedo ayudarte a escribirlo.
- ¿Me ayudarás a escribirlo?
- Claro que sí.


- Ahora bien... ya que todos conocemos el impacto sexual en las relaciones amorosas... quiero que me hagan un ensayo sobre las teorías que hablan de este tema. Veamos - la profesora de Psicología relacional avanzada alcanzó la lista de sus estudiantes, la recorrió momentáneamente y escogió (sonriendo) a su víctima - Señorita De Olivery... ¿podría decir...?
- Ella no vino hoy - le informó Edik.
- ¿Ah no? - respingó ante la noticia - ¿se puede saber por qué? - Preguntó fríamente.
- Oh - Edik agitó la mano despachando la idea - se sentía mal - le sonrió a la profesora - Gripe.
- Bien... Arturo... ¿Podrías responder a mi pregunta inicial?


- Debes fingir resfriado - comentó la suave voz de Edik - tuve que mentirle a Callagalm - se estremeció notablemente.
- Gracias - susurró Val. Edik estaba intrigado. A su amiga realmente le gustaba la psicología, en serio, e incluso le gustaba asistir a las clases "Demonios, tiene talento para esta carrera". Así que no captaba la razón por la cual había faltado ya a tres clases. Sin mencionar el hecho de que se había pasado dicho tiempo encerrada en su habitación.
- Supongo que por tu desaliñada apariencia no has dormido nada.
- Realmente - seguía tecleando en Trémula. Tenía unas marcadas ojeras y su aspecto era deplorable. Edik suspiró y le sonrió a la espalda de Val.
- ¿Qué haces?
- No sé... pero encontré inspiración.
- Ya... - el chico se incorporó de la cama y empezó a caminar pro la habitación - dime algo... - esperó una respuesta. No la obtuvo - ¿Val?
- ¿Uh?
- Mírame - detuvo su paseo. Ojos azules lo miraron intrigados - ¿tienes algo con Borya? Sé de buenas fuentes que has estado encerrada con él durante muchas horas sin fin - "Que dramático es" - Alex también lo ha notado raro. No has ido a clases... así que, no tienes por qué mentirme - silencio - ¡Y no estoy siendo dramático! - Valérian sólo lo miró, sonrió rápidamente y se volteó para seguir tecleando. Edik soltó un débil aullido y se dejó caer estrepitosamente sobre la cama - ¡Ahora me ignoras! - puso una mano sobre su frente - ¿acaso estas enamorada de él? - levantó la cabeza - ¿qué sigue? ¿un ataque de Homofóbicos empedernidos? - volvió a incorporarse y señaló con un dedo acusador a la espalda de su ex amiga lesbiana - ¿acaso fundarás una asociación Homofóbica?
- No seas dramático - dijo sin voltearse - sabes que no hay nada entre él y yo - alguien llamó a al puerta y al segundo siguiente Borya entraba en la habitación.
- ¡Vaya! - Borya se congeló al ver a Edik con los brazos alzados.
- ¿Vine en mal momento? - preguntó.
- No - respondieron al unísono los homosexuales.
- Yo me quedé en mal momento - agregó Edik - iré a buscar a Oleg. - Agarró su bolso y medio tropezó con Borya al salir. Éste se le quedó mirando. Val giró los ojos.
- Sólo está molesto porque no quiero decirle de qué va mi tesis.
- Ah... claro; pensé que era otro de sus dramas. Hoy en el desayuno nos aburrió a todos con un discurso sobre la importancia de la fidelidad y la lealtad - imitó la voz de Edik-: 'Hay una diferencia entre la fidelidad y la lealtad' - Val se rió - cree que tu y yo somos algo.
- Como si pudiera pasar. Sólo está echando bromas a diestra y siniestra, él sabe perfectamente que tu y Alexandra se aman a morir. Además, me ha visto con Nasty - devolvió su atención hasta la pantalla de Trémula.
- ¿La chica de artes? - Val asintió - ¿cómo van ustedes? - preguntó la gruesa voz de Borya tras un instante. Val se encogió de hombros.
- Me agrada bastante.
- Eso es una novedad... bueno... no quiero quitarte más tiempo. - rebuscó en su bolsillo y le entregó un papel a Val - esto lo escribí en clases de arquitectura moderna - se veía apenado. Val lo miró y le sonrió mientras alcanzaba el papel. Lo leyó y lo releyó. Sonriendo en cada palabra. La tercera vez lo leyó críticamente, pero no encontró nada contra qué cernirse.
- Es hermoso - dijo sinceramente - esta muy bien utilizada la gramática que te expliqué. Preciosas metáforas - Borya sonrió cálidamente.
- Gracias - dijo de verdad


- ¿Alo?
- ¿Val?
- Hmm... si - "¿Quién me llama a las 3:26 am?" se preguntó tras ojear su luminoso reloj allá en la oscuridad.
- Soy Nasty.
- Oh... - sintió que despertó de golpe - hola.
- Hola... ¿te desperté?
- No... - dijo sin poder reprimir un bostezo. Nasty rió - no importa.
- Bueno... te llamo por que no podía dormir - admitió. Había estado vueltas en su cama intentando descansar, pero no podía evitar que pensamientos sobre la ojiazul se filtrasen en su mente; así que, derrotada, decidió llamarla - lo siento. Si quieres hablar después.
- No... no hay problema. ¿Por qué no podías dormir? - se paró a mirar por su ventana.
- No lo sé... - sonrió - supongo que por culpa de cierta Psicóloga que conozco - Val también sonrió.
- ¿Ah si? ¿qué tiene que ver esta... Psicóloga? - inconscientemente se encontró mirando aquél trocito del edificio de Artes que se veía desde su cuarto.
- ... hmmm... averígualo - "esto no puede estar bien" Val recorría el cristal con un dedo, delineando la silueta del edificio.
- No te preocupes, lo haré.


La locutora encargada de los chismes faranduleros se miraba críticamente frente a un espejo de mano.

- ¡Jhon! - gritó de improvisto. Inmediatamente vino hacia ella un hombre bajito y regordete. La miró expectante - quiero que me maquillen.
- ¡Maquillaje! - gritó éste, y la chica que estaba a dos metros de la locutora se precipitó a aplicar otra (innecesaria) capa de base a su rostro.
- Sales en 5 Albany - indicó otro hombre por ahí.

La figura de la mujer se movió por entre las cámaras de televisión hasta situarse en la silla principal, rodeada de directores fílmicos, detrás del escenario televisivo. Una mano se elevó sobre las cámaras: cinco... cuatro... tres... dos... uno...

- Buenos días queridos espectadores, al habla Albany Lozada. - Sonrió brillantemente - hoy la noticia del momento es la segura unión entre nuestra querida Elena Monquier (primerísima actriz de la pantalla grande y chica) con la heredera a la fortuna Jacsonville - se escucharon breves ovaciones alrededor del estudio. Detrás de la mujer apareció la imagen de dos mujeres jóvenes tomadas de la mano y sonriéndole a la pantalla - Nuestra Elena confirmó los rumores que se han ido sembrando durante los últimos cinco meses. Como bien sabemos, la heredera de la familia Jacsonville tiene 23 años de edad y estudia Publicidad y Mercadeo en el exterior, donde conoció a la actriz. Lo único que nos queda es desearles muchas felicidades y... - empezó a reírse - esperar que nos inviten a la boda.

Continuará...


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