"Entonces la ballena se posesionó del mundo entero y,
reina de la Creación , dejó su estela..."
Herman Melville, Moby Dick
Una estela blanca surca espumante el Atlántico, el cuerpo ovalado se desliza majestuoso
por la superficie soltando una leve exhalación para volver a sumergirse por unos largos
minutos.
El ruido de un motor se escucha a lo lejos y el agua se agita en torno al aspa de la
turbina, una malla metálica cubre el hierro fundido acorde a las reglas de preservación
de cetáceos.
Un esbelto y moldeado cuerpo se desliza grácil por la cubierta del mismo antes de
sentarse en la escalerilla de la lancha. El traje térmico cubre su cuerpo y se coloca
las aletas. Un pulgar es elevado y un gesto le da el visto bueno para sumergirse cámara
subacuática en mano.
Ojos profundamente azules observan desde la cabina de conductor y siguen atenta a la
majestuosa figura un par de metros delante de la proa, es increíble como nada sin temor
alguno y se arriesga hasta estar a la mínima distancia de sus adoradas ballenas.
De repente sus ojos se abren mas de lo normal y sus manos aferran con fuerza el timón al
ver caer con fuerza una gran aleta muy cerca de la camarógrafa. Sus facciones se
relajan al verla salir sana y riéndose con fuerza, haciéndola reír a ella misma.
- Ja ja... wowwww... ¿¿¿viste eso??? ... ¡¡Mamá!!... ¿¿¿viste eso???
- Sí, lo vi... fue muy arriesgado Dana...- el cuerpo es alzado casi sin darse cuenta
por un largo y musculoso brazo.
- Naaa... si estaba lejos.. ¿¿¿pero sabes que???- azul con azul se debaten en una
mirada cómplice.
- ¿Qué?- un gesto de orgullo cruza el rostro cuando la joven se saca el traje y expone
su trabajado torso.
- Está todo filmado mamita...- Dana se acerca a su madre y la rodea con sus brazos.-
mmm, ya tengo hambre ¿podemos regresar?- un beso en la mejilla angulosa y una palmada en
el trasero.
- Sip, la verdad yo también tengo hambre.
La casa de la playa esta tranquila o por lo menos eso se nota de afuera.
El mar azul golpea la playa pedregosa y el sol casi está a su altura, el viento sopla
tibio en esta época del año.
Una camioneta azul hace su entrada por el camino de ripio y se estaciona frente a la
puerta de la casa.
- Dan trae los bolsos del baúl.- Xena carga las bolsas de mercadería y sale de la
camioneta.
- Má, el viernes hay que llevar los tanques a cargar, ya le avise a Tomás...
- ¿Tomás?- La morena para su marcha y se vuelva para ver a su hija, una ceja sale
disparada hacia el nacimiento del cabello.
- Sí mamá... Tomás el nieto de José... esta trabajando durante el verano. Vino de
Buenos Aires en diciembre.
- Ahh... sí el chico alto y moreno...
- Sip... es lindo ¿verdad?- sus ojos azules se abrieron desmesurados y la garganta se
le volvió seca de repente.
- Mmm, si, si... es un lindo chico... pero que... mmm... Dana.
- Mamá tranqui okey... me gusta, pero no pasa nada...
- Mmm, está bien... pero ya sabes cielo...
- Ya má... tengo dieciséis años...
- Ok. Ok... lo sé pero eres mi hija y te amo.
Xena pasó el brazo por los hombros de su hija mayor y la estrechó dándole un beso en la
cabeza.
Dana se ha desarrollado acorde a su edad y adquirido la belleza de su madre como así
también su estatura. Está en tercer año de la secundaria y en las horas libres se dedica
a ayudar a sus madres en la Fundación.
Es la encargada de realizar las filmaciones y tomar fotografías de cada nueva ballena y
archivarla bajo un nombre y código numérico.
La puerta se abre antes de que Dana tome el picaporte y una niña rubia y de vivos ojos
verdes- azulados, sale a recibirlas.
- ¡¡¡Tata!!!- bracitos flacos y pequeños se aferran de su cadera y la abrazan con
fuerza- Tatita... sabes mami hizo helado de chocolate.
- Hola enana, ¿en serio mami hizo helado?
Dana entra en la sala y deja el bolso a un lado de los sillones blancos y sin pensar se
dirige a la cocina aun con su hermana colgada de la cintura. Xena se ha quedado mirando
desde la puerta la interacción de sus dos hijas. Se muerde el labio para no reír al
verlas.
- Hola mami... la enana me dijo que hay helado.
- Mmm, pues esta enana es una chismosa... porque era sorpresa.- Gabrielle se acerca a
su hija mayor y la envuelve con sus brazos.- Auuu Dan, ya deja de crecer por favor, que
no te puedo abrazar.
- Jaja, pero yo si... si eres una enana igual que ésta- señala a Paula, la pequeña se
cruza de brazos y las mira ofendida.
- Mejor me voy con mi mami Xena.- sale corriendo y al segundo vuelve en brazos de la
morena.
- Hola amor- un beso en los labios- ¿porque pelean?
- No es nada solo estamos jugando.
Las cuatro mujeres se sientan alrededor de la mesa para almorzar. Gabrielle se ha
quedado en la casa para preparar la comida sabiendo que luego de una larga mañana de
buceo su hija llegaría hambrienta. Además para esperar un llamado importante desde
Buenos Aires.
Ella y Xena son las encargadas de la Fundación de Conservación de la Ballena Franca y
además se encargan de investigar un gran número de especies de cetáceos protegidos en
el Santuario Ballenero del Atlántico Sur.
Allí las especies están protegidas de toda caza ya sea comercial o científica.
La fundación recibe subsidio del CONICET, de empresas privadas y del aporte de la gente.
Cuando decidieron fundarla hace ya cinco años, ambas sabían que se metían en un terreno
riesgoso, pero pudieron sobrevivir gracias a los aportes nombrados anteriormente y a la
publicidad realizada por el gobierno provincial y nacional.
- Y eso es lo que dijo.- Gabrielle se estiró en la silla y suspiró.
- ¿Eso quiere decir que los japoneses pueden cazar ballenas?- Dana tiró el tenedor en
el plato y se levantó- No puede ser mamá... ¿tanto que hicieron durante estos años y no
sirvió para nada?
- Dana, hija, es así... no podemos hacer nada, no se les puede prohibir cazar ballenas
con fines científicos.
- Eso es injusto... así no funciona esto. Todas sabemos que eso no es científico.
Dana es de esas adolescentes que no deja pasar la injusticia, ella entiende bien de que
se trata la caza de ballenas y de la acción que ejercen sus madres en esa lucha.
Desde hace cinco años que están en la Fundación, y han logrado sacar a la luz varios
proyectos que entraron en vigencia hace poco mas de dos años.
Mantienen estrecha relación con el Área de Recursos Naturales con cede en Buenos Aires.
Las dos fundaciones se encargan de todo lo relacionado a la ecología a nivel nacional.
Son las encargadas de autorizar la veda para la pesca en el Mar Argentino y la
conservación de las especies autóctonas en la Argentina.
- Pero Xena eso es imposible, por mas que queramos prohibirlo no podemos si ellos
presentan los papeles.
- ¿Estás segura Aldana?- la voz de la morena sonaba pesada y agobiada.
- Si... lo siento pero no podemos intervenir.- La joven se toma la sien derecha y
comienza a hacerse masajes.- lo único es hablar con el Presidente... pero Xena... eso
es imposible...
- Lo sé... ¿pero no podemos intentarlo? Aldana... Roberto ha visto un buque factoría
cerca del área de alimentación en la Antártida.
- Él es encargado de sobrevolar el Santuario ¿verdad?...
- Aja, cada día por medio, ya llevan cazadas cuatro ballenas en una semana...
- ¿Qué especie?- la muchacha enciende la pc y entra en el sitio on-line de un grupo de
socorristas ambientales y contacta a su jefe.
- Minke... pero también vio a una Franca, con cría... quedó sola.
- Xen... haré lo que pueda... dame unos días ¿sí?
- Claro, gracias... Tenemos que hacer algo... debemos hacer algo.
Un suspiro al otro lado de la línea y una maldición por lo bajo hace que en la cara
redonda se forme una sonrisa que deja ver todos sus dientes y menea de un lado al otro
la cabeza.
- Jaja, ya morenaza, tranquila que no quiero que tu esposa me llame en un rato para que
la ayude a pagar la fianza...
- Uhmm... yo... es que... Dios amiga, es tan frustrante esto.
- Lo sé Xe... lo sé. Y dime ¿cómo está la familia?
- Ja, están todas bien, mis hijas creciendo y Gab ahí lidiando con las dos...
- Y contigo...- la directora suelta una gran carcajada.
- Mmm, pues si y conmigo... y ¿tú como vas?
- Muy bien, sabes mañana es nuestro aniversario...
- ¿Cómo, no es en Junio?
- Si, si... pero el 26 de enero me escribió el primer mail... je...- un rubor cubre
las mejillas morenas y se rasca como un tic la nuca.
- Ahhh... ahora sí. Que época esa ¿verdad?... ¿aun sigues haciéndolo?
- ¿Escribir Fanfiction?... hummm... pues...
- ¿De veras sigues haciéndolo?
- Pues si, a veces me agarra esa locura y escribo alguno. Pero solo para mí y para Emi...
- ¿Sobre la serie?... eran muy buenos esos cuentos, a Gab y a mi nos gustaban mucho...
deberías volver a pensar en publicar. Recuerda que gracias a ellos nos conocimos...
- Sabes me gustaría... estuve pensando pero... y tienes razón, parece que la escritura
de Fanfiction ha cambiado radicalmente mi vida... sabes, me gustaría volver a publicar...
- Oye amiga... es tu pasión, no lo dudes... solo hazlo...
- Lo pensaré Xen... te lo prometo.
- Me parece bien... te mando un beso y nos mantenemos en contacto... ¿ok?...
- Claro... y a ver cuando se dan una vuelta por Buenos Aires.
- Jaja, lo haremos pero tenemos un problema gordo aquí que resolver. Oye... por que
no vienen Emilia y tú...se pueden tomar unas vacaciones.
- La verdad suena tentador se lo diré a Emi, nos hablamos y saludos a la familia.
- Igualmente para ustedes.
La línea quedó en silencio y la mente a mil por hora... volver a escribir.
Sí que extrañaba hacerlo, aunque en algunas noches de insomnio se había sentado frente
a la computadora y había dejado volar su imaginación.
Todo había comenzado hacía unos años atrás buscando en Internet información sobre una
serie de televisión, se trataba de una Princesa Guerrera que intentaba redimir su pasado
sangriento y era acompañada por una muchacha de pueblo en busca de aventuras.
Se había sumergido en ese mundo de aventura y ficción y dejando salir su deseo de ser
feliz, la había llevado a escribir historias que dentro de ese mundo dejaba entrever su
pequeña historia, había recibido mails de otros fanáticos de la serie y de la escritura
y hasta se había hecho amiga de un par de ellos... el auge mas grande vino después de la
publicación de su segunda obra, nunca pensó que llegase a gustar tanto, tampoco pensó
que iba a poner su vida en esa historia. Se trataba de su sueño, años mas tardes
concretado pero con increíbles esfuerzos, no todo en su vida fue tan de color de rosa
como en el fanfiction.
Pero gracias a su historia conoció el amor, se enamoró casi al instante de esa persona,
sus vidas eran otras, sus compromisos no estaban en el mismo carril, pero la amistad
siguió por un par de meses hasta que la fantasía se hizo realidad.
Tampoco era fácil mantener una relación a distancia, pero lo superaron, meses de soledad
eran recompensados con una o dos semanas de amor y entrega.
Un compromiso a las apuradas y un adiós con la promesa de volver a verse en poco tiempo,
para su cumpleaños.
Esa separación fue dolorosa para ambas, haber compartido las fiestas y dos semanas les
dio la certeza de que no podían vivir así.
Aldana conoció a Emilia gracias a los fanfiction, y de allí no se separaron más, pasaron
por varios trances en sus vidas hasta que el amor se hizo evidente. Un golpe de suerte,
una amistad y la flecha de Cupido en el momento justo hizo que Aldana aceptara lo que
su corazón venía sintiendo por esa mujer que vivía a mas de mil kilómetros de su casa.
Una noche, un chat y la palabra "Intentémoslo" hizo que no se separaran más.
Hoy a poco más de dos años de esa palabra ambas comparten un departamento en Buenos Aires.
La vida no les fue fácil pero han logrado salir adelante.
Aldana se ha recibido con esfuerzo de bióloga y ha encontrado trabajo en la Fundación,
hace un año que está en la cabeza de las investigaciones.
Emilia tiene su profesión, es Intrumentadora Quirúrgica, trabaja en una clínica de la
Capital, y esta haciendo una especialización en el área veterinaria. Tiene proyectos con
Aldana, proyectos en común, proyectos que simbolizan la unión de dos almas.
*****
Paula se levanta casi sin hacer ruido y camina despacio por la alfombra. Se acerca
despacio hasta la cama de su hermana y se mete con ella, ojos azules se abren y la
observan. Ojitos verdes la miran húmedos y un gesto que le es casi mortal para ella
hacen que la abrace con fuerza.
El llanto se hace evidente y Dana solo le dice palabras dulces a su pequeña.
Paula tiene cinco años y le teme a la oscuridad, son más de las tres de la mañana y ya
esta en la cama con su hermana pegada a ella.
Dana sabe del terror de su enana y la acurruca junto a su cuerpo. Desde hace un año que
lo hace y no le molesta. Sabe que su hermana se calmara cuando la escuche cantarle.
Una pequeña mano la toma de la camisa y esconde su carita en el cuello de la adolescente.
Dana comienza a tararear una canción y nota como su hermana se relaja. Cierra los ojos y
también se deja llevar de nuevo a los brazos del Dios del Sueño.
En la habitación de al lado dos mujeres duermen en una misma cama, sus cuerpos desnudos
dan la impresión de ser uno solo. Ojos azules están fijos y otros verdes la observa
desde unos centímetros más abajo, una mano pequeña hace círculos olvidados en el
estómago plano y se pierden un poco mas abajo. Los ojos azules se cierran al sentir la
caricia y se abren para mirarla.
Una sonrisa pícara la hace sonreír también.
El cuerpo mas manudo se acomoda sobre el otro y apoya los brazos en el amplio pecho.
Xena pasa las manos detrás de su cabeza y la mira, la observa. Las facciones siguen
siendo las mismas, solo que un poco más acentuadas, pero esa cara de niña sigue allí,
enamorándola de igual forma que hace ocho años.
Sus ojos verdes, ahora de color miel debido al reflejo de la lámpara. Siguen
transmitiéndoles la paz que necesita para calmar las horas de trabajo diario en la
Fundación.
Un movimiento justo del pequeño cuerpo sobre el suyo hace que contenga la respiración.
La sonrisa se hace mas grande y un beso en el esternón para luego sentir humedad en el
mismo lugar hace que pierda la cordura y se entregue a las caricias que su amante ha
emprendido sobre su cuerpo. Llevándola a sitios nunca antes conocidos. Dejándola en un
estado de satisfacción que solo la hace amarla cada vez más.
Los cuerpos húmedos se relajan al cabo de un buen rato de exploración mutua y satisfechos
se arriman hasta que vuelven a convertirse en uno como buenas almas gemelas que son.
El alba llega con la brisa recorriendo la playa y trayendo el aroma marino a todos los
rincones de la casa.
Ojos azules se abren para que otros verdes lo hagan un par de segundos después. Unos
gemidos muy cerca la terminan de despertar y gira la cabeza para ver a Laika al lado de
la cama.
En el paseo se encuentra con los ojos verdes azulados mirándola pero increíblemente en
silencio.
Dana levanta su ceja y es recompensada con una sonrisa chueca, una cara redonda
enmarcada con unos cabellos rubios y su pequeña nariz hacen parecer al Paula un
angelito... solo el aspecto físico... porque...
- Hola enana... ¿qué pasa que hoy no me han despertado tus gritos?- se pone de costado
y la mira atenta.
- Nada Tata, sabes... gracias.
El ceño se frunce y una pequeña manito toma otra de dedos largos para apretarla con
fuerza.
- ¿A que viene ese gracias?
- Porque siempre cuidas mis sueños... Dan... ¿por qué me pasa eso?
- ¿Por qué te pasa qué? ¿Tener miedo a la oscuridad?
- Si... yo no... no me gusta... y tu siempre estas aquí... cuidándome.
- Pau... eres mi bebé... mi hermana... siempre lo haré... y sabes... yo también le
tenía miedo a la oscuridad... y mamá Gabby me cuidaba, me cantaba. Y cuando crecí me di
cuenta que nada me podía pasar... sabía que mamá iba a estar siempre... tanto Xena o
Gabby... pero para cuidarte también estoy yo... te quiero enana, y puedes venir a dormir
conmigo todas las veces que necesites... pero recuerda que no hay nada...
- Pero no quiero tener miedo... como hago Dan...- sus ojos se llenaron de lágrimas y
un pequeño llanto se escapó.
- Shh.... tranqui Pau... yo te voy a ayudar... veras que no es difícil...
Las dos hermanas se quedaron charlando un rato más hasta que sintieron al rico aroma a
café, señal de sus mamás estaban levantadas.
Ambas se levantaron y la mas grande se vistió con unos jeans gastados y una musculosa
color celeste. Iba descalza y el pelo recogido en una despreocupada cola. La pequeña se
puso su short rojo favorito y una remera que alguna vez perteneció a su hermana y que
ella aun conserva con admiración, también va descalza y el cabello suelto, un rápido
paso por el baño y sale corriendo tras de su alta hermana.
Gabrielle estaba en la cocina y comenzó a reírse al escuchar el tropel que sus hijas
producían al bajar por la escalera, Xena que estaba apoyada en la mesada se quedó
mirando la puerta vaivén que en segundo fue abierta por unos largos brazos y un cuerpito
pasó por debajo de las piernas provocando la carcajada de la pareja, Dana se quedó
inmóvil y miró a su hermana.
- ¡¡Pau!!...
- Jaja, te ganeeeé... te ganeeeeé- la niña se puso a dar saltos y se reía.
- No, eso fue trampa, yo gané porque tu pasaste por debajo de mis piernas...
- ¿Y?... si tu dijiste que la que entraba primero a la cocina ganaba... y entré yoooo..
así que...
- Mhhff... está bien enana, pero mañana no lo harás.- ocultó su sonrisa y entró en la
cocina.
- Jajaj... buen día cielo...- Gabby se acercó a su hija pequeña y la tomó en brazos.
- Hola mamita... hola má...- un beso a sus dos madres y miró a Dana que ya estaba
sentada esperando para desayunar.
- Tata... ¿estás enojada?... mami, la Tata se enojó porque pasé por sus piernas...
- ¿Dan?- Xena se acercó a ella y le puso la mano en el hombro.- ¿Está todo bien?
- Sí... lo siento... Buen día a las dos y no enana, no estoy enojada... solo estaba
pensando...
- ¿Pensando?- Gabrielle se sentó al su lado mientras que Xena se arrodillaba a su
costado.- Dana sabes que puedes confiar en nosotras. ¿Ocurre algo?
- Mmm, no pero hay algo que me preocupa... ¿qué va a pasar con el Santuario?...
- ¿El Santuario?- Xena la miró y tomó asiento.- Mmm, no lo sé.
- Haremos todo lo posible para que se detenga la matanza Dana... te lo prometo, hija.-
Gabrielle tomó la mano de su hija y le dio un beso.
- ¿Mamá tu crees que podamos hacer algo si nos unimos junto a Aldana?, ayer estaba con
las chicas en el parque y pasó el director.
- ¿Alberto?
- Sí estaba paseando con su esposa y sus nietos, y se me ocurrió preguntarle... me
dijo que los japoneses tienen el visto bueno para cazar...
Dana se levantó y caminó por la cocina. Tomó la cafetera y sirvió un poco en las tazas
de sus madres y un poco en la de su hermana para luego agregarle leche caliente.
Mientras lo hacía le explicaba a sus madres lo que Alberto le había confiado.
- ¿Entienden?- Dana se apoyó en la mesada y observó a la pareja.
- Si, sabes... algo de eso me llegó en un informe... creo que podremos hacer algo si
realmente lo hacemos público...
- Dan, yo hablé con Aldana hace unos días y me dijo que esperáramos un tiempo que ella
iba a tratar de contactarse con el Presidente o con alguien cercano a él.
- Esperemos que eso suceda mamá.
Los ojos claros observaron a los de su hija y sintió una ola de orgullo al ver el
esfuerzo que realizaba su hija para interferir en contra la injusticia que se estaba por
cometer.
La pareja había estado charlando sobre los riesgos y se venían tiempos difíciles para la
Fundación y tanto para las ballenas.
Xena sólo rogaba que Aldana pudiese conseguir el apoyo necesario para luchar en contra
de los planes de caza de las ballenas.
Las cuatro mujeres se sentaron por fin a desayunar y a disfrutar de un fin de semana
apacible.
*****
La puerta del departamento se abrió y una figura familiar entró a la sala. Ojos oscuros
se encontraron con otros iguales inyectados en sangre por estar casi toda la noche en
vela.
Un suspiro cansino retumbó en el lugar y una sonrisa se formó al sentir unos brazos
rodear su cuerpo. Se permitió cerrar por un momento los ojos, pero programó su mente
para no dormirse en la calidez de ese gesto.
Emilia había finalizado su guardia a las ocho de la mañana cuando había entrado
veinticuatro horas antes, aunque trabajaba en una clínica privada las guardias eran
pagas más del doble. Eran agotadotas, aburridas o simplemente... fastidiosas. Pero ella
había elegido esa profesión.
Esa noche había trabajado mas que nunca, había asistido a tres operaciones realmente
complejas, su cuerpo estaba cansado y rogaba acostarse de inmediato.
Aldana ayudó a Emilia a sacarse la ropa y luego de templar el agua de la ducha, ambas
se sumergieron en la tibieza de la misma.
Los músculos tensos se fueron aflojando gracias a los masajes brindados por su amante y
casi se rindió al sueño... casi.
Le gustaba eso, sentir las manos de Aldana recorrerla, aliviando sus malestares o
solamente por el gusto de sentir el contacto cálido sobre su piel.
La sábana se ciñó en torno a su cuerpo e inspiró el aroma de su amor en la almohada. Sus
ojos se abrieron perezosos y una sonrisa afloró.
El sol estaba descendiendo lentamente y vio que eran pasadas las cinco de la tarde. Giró
su cuerpo hasta quedar boca arriba y contemplo el techo cubierto de estrellas que
brillaban en la oscuridad, niñerías, já, se ridiculizó...
- Pero me gustan...- su sonrisa se hizo más grande al sentir el aroma a café y se
apoyó en los codos para ver a Aldana entrar por la puerta, tratando de no tirar lo que
había en la bandeja.
- ¿Que te gusta?- preguntó curiosa, sus ojos marrones oscuros recorrieron su cuerpo y
una sonrisa se extendió en su rostro.
- Mmm, las estrellas en el techo... pensaba que eran bobadas... pero me gustan...- se
encogió de hombros.
Aldana levantó la vista hasta el mencionado lugar y las observó, sí eran bellas...
recordó el instante preciso en que las colocaban, era gracioso ver a Emilia subida a una
escalera tratando de alcanzar las alturas y ella misma carcajeándose y negándose a subir...
- Al... ¿estás bien?
- ¿Mmm?... sí, sí... me acordaba de cuando las colocaste.- Aldana se sentó en la cama
que compartía con Emilia desde hacia dos años y le pasó la taza con el café con leche.
- ¿De verdad le temes a las alturas?- ojos oscuros se posaron el su rostro y esperaron
pacientes.
- Mas o menos, le temo a las escaleras, ya sabes el problema de mi vista afecta mi
espacio tridimensional...
- Aja...- Emilia sabía cuanto dolía eso... sabía del problema de Aldana y de lo que
ello significaba para la morena mujer.- Está delicioso el café... gracias.
Aldana sonrió y sorbió de su taza.
Emi la observó detenidamente y descubrió que aun tenía ese rostro de niña, su nena...
Aldana no poseía el cuerpo perfecto, es mas distaba de serlo... aunque los kilos de mas
tampoco le molestaba, pero descubrió que lentamente iba bajando de peso, gracias al
tratamiento que realizaba contra el mal funcionamiento metabólico. Tenia el cabello
lacio a media melena de color oscura y ojos rasgados del mismo color.
Aldana se sintió observada y fijo sus ojos en los de Emilia.
Ambas miradas se cruzaron, se fusionaron. Una sonrisa apareció en los labios de Emi y
estiró su mano.
- Ya no te incomoda que te mire...- preguntó mientras entrelazaba sus dedos en el
cabello de su novia.
- Nunca lo hizo... solo me tenía que acostumbrar... Em... ya sabes...
- Sí, lo seee... solo jugaba.- Emilia corrió la bandeja y sonrió.- Veni... abrazame.
Aldana se acomodó a su lado y la abrazó. Era hermoso estar así.
Rodeada por esos cálidos brazos la mente de Emilia comenzó a regresar el tiempo atrás.
Recordando el comienzo de su relación con Aldana.
La cosas que hicieron que la amara tanto.
A Em le gustaba la franqueza con la que podían hablar, sin escandalizarse de los temas
tratados.
Desde el principio le pareció una gran persona, de buenos sentimientos, generosa, muy
tierna, dulce y sobre todo alegre... eso era lo que más le gustaba... siempre
había una sonrisa que le iluminaba el rostro, tenía el don de alegrarle el corazón con
sus ocurrencias, sus gestos, sus miradas.
Sumado a su capacidad de saber escuchar y tener siempre una palabra de aliento, una
palabra sincera. Todo eso hicieron que Emilia quedara completamente enamorada.
Las caricias comenzaron relajadas y confortantes.
Emilia giró en su abrazo y quedaron frente a frente. Sus ojos se encontraron y enredó
sus dedos en el cabello oscuro y lo peino lentamente. Aldana se acomodó a media sobre
ella y descansó su barbilla en el pecho de la mujer un año mas grande.
Los ojos oscuros de Emi, la miraban concentrados mientras seguía la rítmica caricia. Una
inspiración por parte de Aldana y una sonrisa nacida de la admiración hacia la mujer más
menuda.
- ¿Alguna vez te dije que sos hermosa?
- No... nunca...
Un pequeño juego...
- Pues si... ¿Y qué me tienes loca?
- No... nunca...
Una mano de dedos cortos se cuela por debajo de la sábana que cubre el cuerpo de su
mujer... su amor... su vida, realizando una caricia sensual... en su estómago, lenta y
rítmica.
- ¿Y que te amo?
- Tampoco...
Sus dedos van ascendiendo a lo largo del esternón y perfila el contorno de un seno,
provocando que un par de ojos se cierren para disfrutar de la caricia...
- ¿Y que te deseo?...
- Mmm... no...
Un suspiro salió de la boca de Emilia cuando la mano tibia de Aldana se ciñó sobre su
pecho y unos labios suaves y húmedos le acariciaron la base de la garganta.
Poco a poco Emilia fue despojando de la ropa a la morena mujer y se encontró recorriendo
con sus manos la piel suave, provocando pequeños temblores y sensaciones similares a la
que ella sentía cuando su nena le hacia el amor.
Aldana fue bajando por el cuerpo de su belleza dejando un reguero de besos suaves y
húmedos, sus cuerpos enredados en la pasión parecían fundirse en la mas absoluta entrega
de amor y deseo.
Gemidos mutuos mezclados con suaves besos y caricias, pasando a la entrega total y
culminando con los cuerpos sudorosos y rendidos.
Aldana se toma con fuerza al cuerpo de su mujer y hunde su cara en la profundidad de
hombro de Emilia, su respiración está acelerada y puede sentir el retumbar de su corazón
en los oídos. Una larga inspiración para oxigenar su cuerpo y un suave y agradable
sopor embriaga sus sentidos.
La calma va reinando en el ambiente y después de varios minutos Aldana abre por fin los
ojos, para encontrar los de Emilia concentrados en su rostro.
Una sonrisa se extiende por su rostro y es recompensada con un beso.
- Mmm... te amo Emi...- aun podía sentir las caricias que su novia había regado en su
piel. Caricias suaves y delicadas... ese pequeño beso desencadeno nuevas olas de placer
y el temblor que comenzaba a calmarse volvió con mas fuerza.- Mmmmm- solo pudo abrazarse
y dejarse llevar hacia un nuevo orgasmo.
- ¿Estás bien?...- Emilia la rodeó y esperó a que se calmara, era increíble como
reaccionaba Aldana a su estímulo.
Le gustaba observarla en ese momento y sabía que su nena hacia lo mismo cuando la amaba,
era estimulante y realmente excitante verla llegar.
- Si... mmm... no me lo esperaba...- una sonrisa volvió a formarse en sus labio y
sintió como el rubor cubría su cara. Intentó disimularlo frotándose la cara con sus manos
aun temblorosas y solo logró sonrojarse mas al oír las palabras de Emilia.
- ¿Alguna vez te dije que sos hermosa?
En un segundo unos brazos fuertes rodearon un cuerpo menudo y las risas de ambas mujeres
retumbaron en el cuarto y más allá.
*****
Gabrielle estacionó su auto frente a la casa de sus suegros y tocó la bocina, Sara salió
a recibirlas y Paula bajó de vehículo con una pequeña mochila a su espalda.
- Hola bebé- Sara se acercó al coche y miró hacia el interior.
- Hola Sara, ¿De verdad no le molesta cuidarla unas horas?- la rubia mujer miró a su
suegra y sonrió cuando esta soltó un suspiro.
- No Gabby, ve tranquila a trabajar que la enana y yo nos arreglamos. ¿Verdad preciosa?-
unos ojitos verdosos soltaron chispitas y una sonrisa se formó en los pequeños labios.
- Vamos a divertirnos abue...- sacudió la manito y tomó con fuerza la de su abuela.-
Adiós mamita.
- Chau mi belleza... pórtate bien y no hagas renegar a los abuelos. Sara tal vez venga
a buscarla Dana a la tarde, cualquier cosa yo la llamo.
- Está bien...
La oficina de la Fundación estaba orientada hacia el mar, el gran ventanal daba de llenos
con la costa chubutense. Estaba plantada en el segundo piso y desde ahí se podía
observar la playa de ripio y arena, el agua de a ratos calma y poco profunda y un cielo
algo plomizo.
Xena se acomodó en su asiento ejecutivo y se quitó los lentes para frotarse la vista
irritada y cansada. Observó su reloj y ya eran cerca de las nueve de la mañana y
Gabrielle no había llegado. Era extraño tomó su celular y disco su número. Luego de dos
timbres la voz de su esposa calmó su ansiedad.
- Ey, ¿Qué sucede que no estás aquí?
- Lo siento Xe, pero es que pinché un neumático y estoy en un taller... en media hora
estoy por allí.
- Dale... entonces te espero, hay algo que quiero que veamos juntas... trata de
apurarte porque a las diez tengo una reunión.
- Si, si, ya la están colocando... nos vemos.
Xena observó la pantalla de su PC y vio las ultimas noticias que Roberto le había
mandado desde su base sobre los barcos que estaban cerca del santuario.
Las noticias eran desalentadoras y crueles. Algo estaba muy mal...
Gabrielle entró al edificio y se dirigió hasta su oficina, dejó sus cosas en el armario
situado a un costado y tomó su taza de café. La llenó hasta la mitad y agregó azúcar
suficiente y salió por el largo pasillo rumbo a la oficina de su esposa.
Abrió la puerta y con un suspiro se situó al lado de la morena mujer.
- Hola... perdón por la tardanza...- un beso en los labios y le ofreció su taza.
- Está bien, la reunión se aplazó hasta dentro de media hora.- bebió un buen sorbo y
devolvió la taza a su dueña.- Rico... ¿es nuevo el café?
- Mmm, no lo sé aun no lo he probado...- una sonrisa apareció en su rostro y un guiño
ocultó momentáneamente su esmeralda derecha.
- Siempre haces lo mismo...- Xena tomó la mano de Gabrielle y le dió un mordisquito.
- Auuu... duele Xe...- se miró la marca rojiza y meneo la cabeza.- ¿Qué es lo que
estamos viendo?
- Esta área es la que esta protegida... y Roberto me ha pasado unos informes mira...-
tecleo un par de claves y en la pantalla aparecieron unas fotografías de barcos de
varias banderas, la mayoría japonesas, en el perímetro de protección.
- ¿Con fines científicos?- Gabrielle miró a su esposa y meneó la cabeza.- Hay que
acelerar todo Xen...
- Hablé con Aldana, me dijo que se comunicó con la Secretaría de Medio Ambiente, tiene
una entrevista urgente para mañana a las 3 de la tarde. Va a hablar con el secretario.
- ¿Crees que logre algo?- Gabrielle se levantó y paseó por la oficina, se detuvo frente
al gran ventanal que daba hacia la playa y contempló el mar calmo.
- Eso espero Gab, esto se está poniendo cada vez más complicado.- Xena se acercó a la
pequeña figura frente a los cristales y la rodeó con sus largos brazos.- Vamos a salir
adelante Gabrielle. Ya verás que sí.- la rubia mujer soltó un suspiro y se acurrucó más
en el abrazo.
El cielo celeste y el mar azul se fusionaban bajo una mirada tan clara como ellos dos.
Dana había salido temprano de la casa y luego de llevar a cargar los tanques de oxigeno
había decidido caminar por la tranquila playa, en su espalda una mochila y dentro de
ella su cámara profesional. Había llegado a la ciudad junto a su madre muy temprano en
la mañana y ya era cerca del mediodía y su estómago ya reclamaba comida.
Dirigió por última vez una mirada aviesa al mar y subió a la rambla para dirigirse
calle abajo.
Caminó un par de cuadras hasta llegar a la casa de su abuela. Tocó el timbre y sonrió
cuando una vocecita pregunto quien era.
- Enana soy Dana, abrime- se rascó la nuca, y su sonrisa se hizo mas grande al ver a
su pequeña hermana disfrazada con ropa de la abuela.
- Hola Tata- alzó los brazos para que su hermana la tomara y dejó en la mejilla de la
morena adolescente un manchón rojo que simulaba ser un beso.
- Hola Pau... estas bonita, ¿la abuela te ha prestado toda esa ropa?- preguntó
mientras se dirigía hacia la cocina.
- Si, estábamos por comer...- informó.
- Hola abu- un beso a la pareja y se sentó con la niña en sus rodillas.
- Hola belleza, ¿mucho trabajo hoy?- Sara tomó el plato de su nieta y le sirvió algo
de comida.
- Na... solo saque un par de fotografías pero desde la playa... vine mas que nada a
rellenar los tanques y a despejarme un poco...- la mirada que recibió por parte de sus
abuelos la hizo replantear sus palabras.
- Dan... ¿estás bien?... ¿sucede algo?
- No abue... solo es el problema con los japoneses... eso me tiene preocupada. Se esta
poniendo cada vez peor.
- Ahh, algo de eso me enteré... parece que están cazando sin permiso en el Santuario.
- Si, y además nos engañan con papeles... dicen que es para fines científicos y es
pura basura...
Dana y Paula caminaban tranquilas por la playa cuando una bocina muy conocida para ellas
las hizo detener. Se subieron a la camioneta y sonrieron felices de ver a sus madres
después de un largo día.
El vehículo dobló hacia el camino que las llevaría hacia la casa.
*****
Emilia cerró la puerta del departamento con llave y la guardó en su bolso. Tomó la mano
de su novia y juntas bajaron por el ascensor.
La calle estaba tranquila y se dirigieron hacia la avenida para tomar el ómnibus que las
llevaría a la casa de sus amigas.
Habían quedado en cenar esa noche para divertirse como cada vez que se reunían.
Era una noche calurosa pero despejada. La luna brillaba alto y apenas corría una brisa.
Bajaron del bus y caminaron unas cuadras hasta el departamento. Una voz respondió y se
anunciaron.
Las tres amigas habían preparado la cena y se alegraron al ver a la pareja. Dos de ellas
eran madre e hija y la tercera, la que había ayudado para que la pareja estuviesen
juntas.
- ¿Cómo está todo en el trabajo?- Preguntó Fabiana, la mayor de las tres.
- Bien, tranquilo... bahh el mío mas que nada es rutina.- contestó Emi, antes de
llevarse el vaso de gaseosa a la boca.
- Lo que está complicado es lo mío...- Aldana se levantó y caminó hasta la cocina para
enjuagar su vaso que contenía cerveza... ya había sido demasiada...
- ¿Cómo es eso?- preguntó Virginia, o como ellas la llamaban... Cupido...
- Sip, parece que hay problema con la caza de ballenas en el sur... ¿se acuerdan de
Xena y Gab... nuestras amigas?
- Si, si... las chicas que estuvieron a mediado de año aquí...- dijo Laura.
- Aja, ellas trabajan en conjunto conmigo y han descubierto una flota ballenera cerca
del Santuario...
- ¿Pero eso no es área protegida?- preguntó Fabiana.
- Si, pero...- una mueca en la cara de Aldana hizo que todas entendieran.
Terminaron de cenar y de hablar de diversos temas pasando por los perfiles amorosos de
las tres mujeres restantes que dejaron sin palabras a la pareja por parte de Fabiana al
contar sus aventuras de adolescencia.
- Hacía mucho tiempo que no me divertía así- comento Emilia una vez que entraron al
departamento.
- Es verdad, con todo el trabajo que tengo casi no hemos salido...- Aldana estiró su
mano y acarició la mejilla de Emilia.- Perdón por hacer un poco aburrida nuestra vida...
- ¡¡Ey!! Yo no dije nada... sólo que hacia tiempo que no me reía con las ocurrencias
de Fabi. Es una mujer muuuyy explícita...
- Jajaja, si lo sé... a veces me pregunto si no siente algo de vergüenza por la hija...
- Mmm, se ve que no... o por lo menos Laura ya está acostumbrada.- Emilia se acerco a
Aldana y la abrazó.- Te amo cielo... y nuestra vida NO es aburrida.
- Si... casi no salimos y...
- Al... es tu trabajo y el mío no dista de ser menos complicado.- le dio un beso en los
labios y la abrazó con fuerza.
- Emi... sabes estuve pensando... tal vez para las vacaciones podríamos ir a Madryn.-
Una sonrisa por parte de su mujer le dio a entender que la idea era buena.
- Siiii... estaría genial, mira a mi en la clínica me deben días... y una vez que se
arregle el problema con las ballenas... o tal vez le podemos ir a echar una mano por
allí.
- Me gustaría... además necesitamos un descanso. Total en la fundación se puede quedar
Fabio...
- Buena idea...- Emi se separó del cuerpo de Aldana, la tomó de la camisa y tiró de
ella hacia el cuarto.- Pero ahora... se me ocurre una idea mucho mas interesante...
- Jajajaj...
La luna se cuela entre las cortinas y se extiende por sobre dos cuerpos unidos por un
abrazo tan estrecho que no se ve donde empieza uno y donde sigue el otro.
Emilia se acuesta en la cama y suelta un largo suspiro, otro igual retumba en el cuarto
y gira su cabeza para observar a su mujer. Se acomoda de costado y la acaricia, la
sonrisa que bailaba en el rostro redondo se hace mas grande al notar el tacto de Emilia
y gira para mirarla, apenas puede mantener los ojos abiertos y su cuerpo aun no ha dejado
de temblar. Se acurruca contra la mujer mas menuda, pasa un brazo fláccido por la
cintura y le regala un beso en el pecho.
- Te amo Emi... te amo tanto...
Emilia le acaricia la espalda a Aldana y siente como la respiración se hace más lenta.
Se acomoda en la cama y cierra los ojos. Le encanta estar así... sentirla así... tan
nena, tan suya...
- Yo más cielo... yo mucho más...
*****
FIN DE LA PRIMERA PARTE