Renuncias: Xena y Gabrielle, son propiedad de Renaissance Pictures y Estudios Universal.
Género: Uber. Así que la historia me pertenece por completo.
Clasificación: sub/alt. Esta historia está de acuerdo con el subtexto por lo tanto contiene escena de amor y de sexo entre dos mujeres. Si eres menor de 18 años o en tu país esto no está permitido, por favor no sigas... quiero seguir conservando mi libertad por muchos años más...
Dedicatoria: Este fanfic va dedicado a la persona que llena mi vida de amor y felicidad, esa con la cual aprendí lo que es amar y ser amada. Para vos K, Te Amo Con El Alma.
También se lo dedico a mis amigos, familia, a ustedes mis amigos del Msn y a todos lo que leen FF.
Aclaración: Todos los lugares aquí mencionados existen. Y forman parte de mi querida Argentina, así que junta un poco de dinero y ven a conocerlo, te aseguro que no te arrepentirás...
Pues... este relato nació después de la insistencia amig@s xenites, quienes me han alentado a que continúe con la historia de Xena, Gabrielle, Dana y Paula... espero que les guste.
¡¡¡Atención!!!: Para entender el relato deberías leer primero "Franca Austral"...
Comentarios: saludos o lo que quieras decirme, hazlo a mi mail: valxegab@hotmail.com

Enero 2005


CACERÍA DE BALLENAS

Autora: Valeria XG

Primera parte

"Entonces la ballena se posesionó del mundo entero y,
reina de la Creación , dejó su estela..."

Herman Melville, Moby Dick

Una estela blanca surca espumante el Atlántico, el cuerpo ovalado se desliza majestuoso por la superficie soltando una leve exhalación para volver a sumergirse por unos largos minutos.

El ruido de un motor se escucha a lo lejos y el agua se agita en torno al aspa de la turbina, una malla metálica cubre el hierro fundido acorde a las reglas de preservación de cetáceos.

Un esbelto y moldeado cuerpo se desliza grácil por la cubierta del mismo antes de sentarse en la escalerilla de la lancha. El traje térmico cubre su cuerpo y se coloca las aletas. Un pulgar es elevado y un gesto le da el visto bueno para sumergirse cámara subacuática en mano.

Ojos profundamente azules observan desde la cabina de conductor y siguen atenta a la majestuosa figura un par de metros delante de la proa, es increíble como nada sin temor alguno y se arriesga hasta estar a la mínima distancia de sus adoradas ballenas.
De repente sus ojos se abren mas de lo normal y sus manos aferran con fuerza el timón al ver caer con fuerza una gran aleta muy cerca de la camarógrafa. Sus facciones se relajan al verla salir sana y riéndose con fuerza, haciéndola reír a ella misma.

- Ja ja... wowwww... ¿¿¿viste eso??? ... ¡¡Mamá!!... ¿¿¿viste eso???
- Sí, lo vi... fue muy arriesgado Dana...- el cuerpo es alzado casi sin darse cuenta por un largo y musculoso brazo.
- Naaa... si estaba lejos.. ¿¿¿pero sabes que???- azul con azul se debaten en una mirada cómplice.
- ¿Qué?- un gesto de orgullo cruza el rostro cuando la joven se saca el traje y expone su trabajado torso.
- Está todo filmado mamita...- Dana se acerca a su madre y la rodea con sus brazos.- mmm, ya tengo hambre ¿podemos regresar?- un beso en la mejilla angulosa y una palmada en el trasero.
- Sip, la verdad yo también tengo hambre.

La casa de la playa esta tranquila o por lo menos eso se nota de afuera.
El mar azul golpea la playa pedregosa y el sol casi está a su altura, el viento sopla tibio en esta época del año.
Una camioneta azul hace su entrada por el camino de ripio y se estaciona frente a la puerta de la casa.

- Dan trae los bolsos del baúl.- Xena carga las bolsas de mercadería y sale de la camioneta.
- Má, el viernes hay que llevar los tanques a cargar, ya le avise a Tomás...
- ¿Tomás?- La morena para su marcha y se vuelva para ver a su hija, una ceja sale disparada hacia el nacimiento del cabello.
- Sí mamá... Tomás el nieto de José... esta trabajando durante el verano. Vino de Buenos Aires en diciembre.
- Ahh... sí el chico alto y moreno...
- Sip... es lindo ¿verdad?- sus ojos azules se abrieron desmesurados y la garganta se le volvió seca de repente.
- Mmm, si, si... es un lindo chico... pero que... mmm... Dana.
- Mamá tranqui okey... me gusta, pero no pasa nada...
- Mmm, está bien... pero ya sabes cielo...
- Ya má... tengo dieciséis años...
- Ok. Ok... lo sé pero eres mi hija y te amo.

Xena pasó el brazo por los hombros de su hija mayor y la estrechó dándole un beso en la cabeza.
Dana se ha desarrollado acorde a su edad y adquirido la belleza de su madre como así también su estatura. Está en tercer año de la secundaria y en las horas libres se dedica a ayudar a sus madres en la Fundación.
Es la encargada de realizar las filmaciones y tomar fotografías de cada nueva ballena y archivarla bajo un nombre y código numérico.

La puerta se abre antes de que Dana tome el picaporte y una niña rubia y de vivos ojos verdes- azulados, sale a recibirlas.

- ¡¡¡Tata!!!- bracitos flacos y pequeños se aferran de su cadera y la abrazan con fuerza- Tatita... sabes mami hizo helado de chocolate.
- Hola enana, ¿en serio mami hizo helado?

Dana entra en la sala y deja el bolso a un lado de los sillones blancos y sin pensar se dirige a la cocina aun con su hermana colgada de la cintura. Xena se ha quedado mirando desde la puerta la interacción de sus dos hijas. Se muerde el labio para no reír al verlas.

- Hola mami... la enana me dijo que hay helado.
- Mmm, pues esta enana es una chismosa... porque era sorpresa.- Gabrielle se acerca a su hija mayor y la envuelve con sus brazos.- Auuu Dan, ya deja de crecer por favor, que no te puedo abrazar.
- Jaja, pero yo si... si eres una enana igual que ésta- señala a Paula, la pequeña se cruza de brazos y las mira ofendida.
- Mejor me voy con mi mami Xena.- sale corriendo y al segundo vuelve en brazos de la morena.
- Hola amor- un beso en los labios- ¿porque pelean?
- No es nada solo estamos jugando.

Las cuatro mujeres se sientan alrededor de la mesa para almorzar. Gabrielle se ha quedado en la casa para preparar la comida sabiendo que luego de una larga mañana de buceo su hija llegaría hambrienta. Además para esperar un llamado importante desde Buenos Aires.

Ella y Xena son las encargadas de la Fundación de Conservación de la Ballena Franca y además se encargan de investigar un gran número de especies de cetáceos protegidos en el Santuario Ballenero del Atlántico Sur.
Allí las especies están protegidas de toda caza ya sea comercial o científica.

La fundación recibe subsidio del CONICET, de empresas privadas y del aporte de la gente.
Cuando decidieron fundarla hace ya cinco años, ambas sabían que se metían en un terreno riesgoso, pero pudieron sobrevivir gracias a los aportes nombrados anteriormente y a la publicidad realizada por el gobierno provincial y nacional.

- Y eso es lo que dijo.- Gabrielle se estiró en la silla y suspiró.
- ¿Eso quiere decir que los japoneses pueden cazar ballenas?- Dana tiró el tenedor en el plato y se levantó- No puede ser mamá... ¿tanto que hicieron durante estos años y no sirvió para nada?
- Dana, hija, es así... no podemos hacer nada, no se les puede prohibir cazar ballenas con fines científicos.
- Eso es injusto... así no funciona esto. Todas sabemos que eso no es científico.

Dana es de esas adolescentes que no deja pasar la injusticia, ella entiende bien de que se trata la caza de ballenas y de la acción que ejercen sus madres en esa lucha.

Desde hace cinco años que están en la Fundación, y han logrado sacar a la luz varios proyectos que entraron en vigencia hace poco mas de dos años.

Mantienen estrecha relación con el Área de Recursos Naturales con cede en Buenos Aires.

Las dos fundaciones se encargan de todo lo relacionado a la ecología a nivel nacional. Son las encargadas de autorizar la veda para la pesca en el Mar Argentino y la conservación de las especies autóctonas en la Argentina.

- Pero Xena eso es imposible, por mas que queramos prohibirlo no podemos si ellos presentan los papeles.
- ¿Estás segura Aldana?- la voz de la morena sonaba pesada y agobiada.
- Si... lo siento pero no podemos intervenir.- La joven se toma la sien derecha y comienza a hacerse masajes.- lo único es hablar con el Presidente... pero Xena... eso es imposible...
- Lo sé... ¿pero no podemos intentarlo? Aldana... Roberto ha visto un buque factoría cerca del área de alimentación en la Antártida.
- Él es encargado de sobrevolar el Santuario ¿verdad?...
- Aja, cada día por medio, ya llevan cazadas cuatro ballenas en una semana...
- ¿Qué especie?- la muchacha enciende la pc y entra en el sitio on-line de un grupo de socorristas ambientales y contacta a su jefe.
- Minke... pero también vio a una Franca, con cría... quedó sola.
- Xen... haré lo que pueda... dame unos días ¿sí?
- Claro, gracias... Tenemos que hacer algo... debemos hacer algo.

Un suspiro al otro lado de la línea y una maldición por lo bajo hace que en la cara redonda se forme una sonrisa que deja ver todos sus dientes y menea de un lado al otro la cabeza.

- Jaja, ya morenaza, tranquila que no quiero que tu esposa me llame en un rato para que la ayude a pagar la fianza...
- Uhmm... yo... es que... Dios amiga, es tan frustrante esto.
- Lo sé Xe... lo sé. Y dime ¿cómo está la familia?
- Ja, están todas bien, mis hijas creciendo y Gab ahí lidiando con las dos...
- Y contigo...- la directora suelta una gran carcajada.
- Mmm, pues si y conmigo... y ¿tú como vas?
- Muy bien, sabes mañana es nuestro aniversario...
- ¿Cómo, no es en Junio?
- Si, si... pero el 26 de enero me escribió el primer mail... je...- un rubor cubre las mejillas morenas y se rasca como un tic la nuca.
- Ahhh... ahora sí. Que época esa ¿verdad?... ¿aun sigues haciéndolo?
- ¿Escribir Fanfiction?... hummm... pues...
- ¿De veras sigues haciéndolo?
- Pues si, a veces me agarra esa locura y escribo alguno. Pero solo para mí y para Emi...
- ¿Sobre la serie?... eran muy buenos esos cuentos, a Gab y a mi nos gustaban mucho... deberías volver a pensar en publicar. Recuerda que gracias a ellos nos conocimos...
- Sabes me gustaría... estuve pensando pero... y tienes razón, parece que la escritura de Fanfiction ha cambiado radicalmente mi vida... sabes, me gustaría volver a publicar...
- Oye amiga... es tu pasión, no lo dudes... solo hazlo...
- Lo pensaré Xen... te lo prometo.
- Me parece bien... te mando un beso y nos mantenemos en contacto... ¿ok?...
- Claro... y a ver cuando se dan una vuelta por Buenos Aires.
- Jaja, lo haremos pero tenemos un problema gordo aquí que resolver. Oye... por que no vienen Emilia y tú...se pueden tomar unas vacaciones.
- La verdad suena tentador se lo diré a Emi, nos hablamos y saludos a la familia.
- Igualmente para ustedes.

La línea quedó en silencio y la mente a mil por hora... volver a escribir.
Sí que extrañaba hacerlo, aunque en algunas noches de insomnio se había sentado frente a la computadora y había dejado volar su imaginación.

Todo había comenzado hacía unos años atrás buscando en Internet información sobre una serie de televisión, se trataba de una Princesa Guerrera que intentaba redimir su pasado sangriento y era acompañada por una muchacha de pueblo en busca de aventuras.

Se había sumergido en ese mundo de aventura y ficción y dejando salir su deseo de ser feliz, la había llevado a escribir historias que dentro de ese mundo dejaba entrever su pequeña historia, había recibido mails de otros fanáticos de la serie y de la escritura y hasta se había hecho amiga de un par de ellos... el auge mas grande vino después de la publicación de su segunda obra, nunca pensó que llegase a gustar tanto, tampoco pensó que iba a poner su vida en esa historia. Se trataba de su sueño, años mas tardes concretado pero con increíbles esfuerzos, no todo en su vida fue tan de color de rosa como en el fanfiction.

Pero gracias a su historia conoció el amor, se enamoró casi al instante de esa persona, sus vidas eran otras, sus compromisos no estaban en el mismo carril, pero la amistad siguió por un par de meses hasta que la fantasía se hizo realidad.

Tampoco era fácil mantener una relación a distancia, pero lo superaron, meses de soledad eran recompensados con una o dos semanas de amor y entrega.
Un compromiso a las apuradas y un adiós con la promesa de volver a verse en poco tiempo, para su cumpleaños.

Esa separación fue dolorosa para ambas, haber compartido las fiestas y dos semanas les dio la certeza de que no podían vivir así.

Aldana conoció a Emilia gracias a los fanfiction, y de allí no se separaron más, pasaron por varios trances en sus vidas hasta que el amor se hizo evidente. Un golpe de suerte, una amistad y la flecha de Cupido en el momento justo hizo que Aldana aceptara lo que su corazón venía sintiendo por esa mujer que vivía a mas de mil kilómetros de su casa. Una noche, un chat y la palabra "Intentémoslo" hizo que no se separaran más.

Hoy a poco más de dos años de esa palabra ambas comparten un departamento en Buenos Aires.
La vida no les fue fácil pero han logrado salir adelante.
Aldana se ha recibido con esfuerzo de bióloga y ha encontrado trabajo en la Fundación, hace un año que está en la cabeza de las investigaciones.
Emilia tiene su profesión, es Intrumentadora Quirúrgica, trabaja en una clínica de la Capital, y esta haciendo una especialización en el área veterinaria. Tiene proyectos con Aldana, proyectos en común, proyectos que simbolizan la unión de dos almas.

*****

Paula se levanta casi sin hacer ruido y camina despacio por la alfombra. Se acerca despacio hasta la cama de su hermana y se mete con ella, ojos azules se abren y la observan. Ojitos verdes la miran húmedos y un gesto que le es casi mortal para ella hacen que la abrace con fuerza.
El llanto se hace evidente y Dana solo le dice palabras dulces a su pequeña.
Paula tiene cinco años y le teme a la oscuridad, son más de las tres de la mañana y ya esta en la cama con su hermana pegada a ella.
Dana sabe del terror de su enana y la acurruca junto a su cuerpo. Desde hace un año que lo hace y no le molesta. Sabe que su hermana se calmara cuando la escuche cantarle.

Una pequeña mano la toma de la camisa y esconde su carita en el cuello de la adolescente.

Dana comienza a tararear una canción y nota como su hermana se relaja. Cierra los ojos y también se deja llevar de nuevo a los brazos del Dios del Sueño.

En la habitación de al lado dos mujeres duermen en una misma cama, sus cuerpos desnudos dan la impresión de ser uno solo. Ojos azules están fijos y otros verdes la observa desde unos centímetros más abajo, una mano pequeña hace círculos olvidados en el estómago plano y se pierden un poco mas abajo. Los ojos azules se cierran al sentir la caricia y se abren para mirarla.
Una sonrisa pícara la hace sonreír también.

El cuerpo mas manudo se acomoda sobre el otro y apoya los brazos en el amplio pecho. Xena pasa las manos detrás de su cabeza y la mira, la observa. Las facciones siguen siendo las mismas, solo que un poco más acentuadas, pero esa cara de niña sigue allí, enamorándola de igual forma que hace ocho años.

Sus ojos verdes, ahora de color miel debido al reflejo de la lámpara. Siguen transmitiéndoles la paz que necesita para calmar las horas de trabajo diario en la Fundación.

Un movimiento justo del pequeño cuerpo sobre el suyo hace que contenga la respiración.

La sonrisa se hace mas grande y un beso en el esternón para luego sentir humedad en el mismo lugar hace que pierda la cordura y se entregue a las caricias que su amante ha emprendido sobre su cuerpo. Llevándola a sitios nunca antes conocidos. Dejándola en un estado de satisfacción que solo la hace amarla cada vez más.

Los cuerpos húmedos se relajan al cabo de un buen rato de exploración mutua y satisfechos se arriman hasta que vuelven a convertirse en uno como buenas almas gemelas que son.


El alba llega con la brisa recorriendo la playa y trayendo el aroma marino a todos los rincones de la casa.

Ojos azules se abren para que otros verdes lo hagan un par de segundos después. Unos gemidos muy cerca la terminan de despertar y gira la cabeza para ver a Laika al lado de la cama.

En el paseo se encuentra con los ojos verdes azulados mirándola pero increíblemente en silencio.

Dana levanta su ceja y es recompensada con una sonrisa chueca, una cara redonda enmarcada con unos cabellos rubios y su pequeña nariz hacen parecer al Paula un angelito... solo el aspecto físico... porque...

- Hola enana... ¿qué pasa que hoy no me han despertado tus gritos?- se pone de costado y la mira atenta.
- Nada Tata, sabes... gracias.

El ceño se frunce y una pequeña manito toma otra de dedos largos para apretarla con fuerza.

- ¿A que viene ese gracias?
- Porque siempre cuidas mis sueños... Dan... ¿por qué me pasa eso?
- ¿Por qué te pasa qué? ¿Tener miedo a la oscuridad?
- Si... yo no... no me gusta... y tu siempre estas aquí... cuidándome.
- Pau... eres mi bebé... mi hermana... siempre lo haré... y sabes... yo también le tenía miedo a la oscuridad... y mamá Gabby me cuidaba, me cantaba. Y cuando crecí me di cuenta que nada me podía pasar... sabía que mamá iba a estar siempre... tanto Xena o Gabby... pero para cuidarte también estoy yo... te quiero enana, y puedes venir a dormir conmigo todas las veces que necesites... pero recuerda que no hay nada...
- Pero no quiero tener miedo... como hago Dan...- sus ojos se llenaron de lágrimas y un pequeño llanto se escapó.
- Shh.... tranqui Pau... yo te voy a ayudar... veras que no es difícil...

Las dos hermanas se quedaron charlando un rato más hasta que sintieron al rico aroma a café, señal de sus mamás estaban levantadas.
Ambas se levantaron y la mas grande se vistió con unos jeans gastados y una musculosa color celeste. Iba descalza y el pelo recogido en una despreocupada cola. La pequeña se puso su short rojo favorito y una remera que alguna vez perteneció a su hermana y que ella aun conserva con admiración, también va descalza y el cabello suelto, un rápido paso por el baño y sale corriendo tras de su alta hermana.

Gabrielle estaba en la cocina y comenzó a reírse al escuchar el tropel que sus hijas producían al bajar por la escalera, Xena que estaba apoyada en la mesada se quedó mirando la puerta vaivén que en segundo fue abierta por unos largos brazos y un cuerpito pasó por debajo de las piernas provocando la carcajada de la pareja, Dana se quedó inmóvil y miró a su hermana.

- ¡¡Pau!!...
- Jaja, te ganeeeé... te ganeeeeé- la niña se puso a dar saltos y se reía.
- No, eso fue trampa, yo gané porque tu pasaste por debajo de mis piernas...
- ¿Y?... si tu dijiste que la que entraba primero a la cocina ganaba... y entré yoooo.. así que...
- Mhhff... está bien enana, pero mañana no lo harás.- ocultó su sonrisa y entró en la cocina.
- Jajaj... buen día cielo...- Gabby se acercó a su hija pequeña y la tomó en brazos.
- Hola mamita... hola má...- un beso a sus dos madres y miró a Dana que ya estaba sentada esperando para desayunar.
- Tata... ¿estás enojada?... mami, la Tata se enojó porque pasé por sus piernas...
- ¿Dan?- Xena se acercó a ella y le puso la mano en el hombro.- ¿Está todo bien?
- Sí... lo siento... Buen día a las dos y no enana, no estoy enojada... solo estaba pensando...
- ¿Pensando?- Gabrielle se sentó al su lado mientras que Xena se arrodillaba a su costado.- Dana sabes que puedes confiar en nosotras. ¿Ocurre algo?
- Mmm, no pero hay algo que me preocupa... ¿qué va a pasar con el Santuario?...
- ¿El Santuario?- Xena la miró y tomó asiento.- Mmm, no lo sé.
- Haremos todo lo posible para que se detenga la matanza Dana... te lo prometo, hija.- Gabrielle tomó la mano de su hija y le dio un beso.
- ¿Mamá tu crees que podamos hacer algo si nos unimos junto a Aldana?, ayer estaba con las chicas en el parque y pasó el director.
- ¿Alberto?
- Sí estaba paseando con su esposa y sus nietos, y se me ocurrió preguntarle... me dijo que los japoneses tienen el visto bueno para cazar...

Dana se levantó y caminó por la cocina. Tomó la cafetera y sirvió un poco en las tazas de sus madres y un poco en la de su hermana para luego agregarle leche caliente.
Mientras lo hacía le explicaba a sus madres lo que Alberto le había confiado.

- ¿Entienden?- Dana se apoyó en la mesada y observó a la pareja.
- Si, sabes... algo de eso me llegó en un informe... creo que podremos hacer algo si realmente lo hacemos público...
- Dan, yo hablé con Aldana hace unos días y me dijo que esperáramos un tiempo que ella iba a tratar de contactarse con el Presidente o con alguien cercano a él.
- Esperemos que eso suceda mamá.

Los ojos claros observaron a los de su hija y sintió una ola de orgullo al ver el esfuerzo que realizaba su hija para interferir en contra la injusticia que se estaba por cometer.
La pareja había estado charlando sobre los riesgos y se venían tiempos difíciles para la Fundación y tanto para las ballenas.

Xena sólo rogaba que Aldana pudiese conseguir el apoyo necesario para luchar en contra de los planes de caza de las ballenas.

Las cuatro mujeres se sentaron por fin a desayunar y a disfrutar de un fin de semana apacible.

*****

La puerta del departamento se abrió y una figura familiar entró a la sala. Ojos oscuros se encontraron con otros iguales inyectados en sangre por estar casi toda la noche en vela.

Un suspiro cansino retumbó en el lugar y una sonrisa se formó al sentir unos brazos rodear su cuerpo. Se permitió cerrar por un momento los ojos, pero programó su mente para no dormirse en la calidez de ese gesto.

Emilia había finalizado su guardia a las ocho de la mañana cuando había entrado veinticuatro horas antes, aunque trabajaba en una clínica privada las guardias eran pagas más del doble. Eran agotadotas, aburridas o simplemente... fastidiosas. Pero ella había elegido esa profesión.
Esa noche había trabajado mas que nunca, había asistido a tres operaciones realmente complejas, su cuerpo estaba cansado y rogaba acostarse de inmediato.

Aldana ayudó a Emilia a sacarse la ropa y luego de templar el agua de la ducha, ambas se sumergieron en la tibieza de la misma.
Los músculos tensos se fueron aflojando gracias a los masajes brindados por su amante y casi se rindió al sueño... casi.

Le gustaba eso, sentir las manos de Aldana recorrerla, aliviando sus malestares o solamente por el gusto de sentir el contacto cálido sobre su piel.

La sábana se ciñó en torno a su cuerpo e inspiró el aroma de su amor en la almohada. Sus ojos se abrieron perezosos y una sonrisa afloró.
El sol estaba descendiendo lentamente y vio que eran pasadas las cinco de la tarde. Giró su cuerpo hasta quedar boca arriba y contemplo el techo cubierto de estrellas que brillaban en la oscuridad, niñerías, já, se ridiculizó...

- Pero me gustan...- su sonrisa se hizo más grande al sentir el aroma a café y se apoyó en los codos para ver a Aldana entrar por la puerta, tratando de no tirar lo que había en la bandeja.
- ¿Que te gusta?- preguntó curiosa, sus ojos marrones oscuros recorrieron su cuerpo y una sonrisa se extendió en su rostro.
- Mmm, las estrellas en el techo... pensaba que eran bobadas... pero me gustan...- se encogió de hombros.

Aldana levantó la vista hasta el mencionado lugar y las observó, sí eran bellas... recordó el instante preciso en que las colocaban, era gracioso ver a Emilia subida a una escalera tratando de alcanzar las alturas y ella misma carcajeándose y negándose a subir...

- Al... ¿estás bien?
- ¿Mmm?... sí, sí... me acordaba de cuando las colocaste.- Aldana se sentó en la cama que compartía con Emilia desde hacia dos años y le pasó la taza con el café con leche.
- ¿De verdad le temes a las alturas?- ojos oscuros se posaron el su rostro y esperaron pacientes.
- Mas o menos, le temo a las escaleras, ya sabes el problema de mi vista afecta mi espacio tridimensional...
- Aja...- Emilia sabía cuanto dolía eso... sabía del problema de Aldana y de lo que ello significaba para la morena mujer.- Está delicioso el café... gracias.

Aldana sonrió y sorbió de su taza.
Emi la observó detenidamente y descubrió que aun tenía ese rostro de niña, su nena...

Aldana no poseía el cuerpo perfecto, es mas distaba de serlo... aunque los kilos de mas tampoco le molestaba, pero descubrió que lentamente iba bajando de peso, gracias al tratamiento que realizaba contra el mal funcionamiento metabólico. Tenia el cabello lacio a media melena de color oscura y ojos rasgados del mismo color.

Aldana se sintió observada y fijo sus ojos en los de Emilia.
Ambas miradas se cruzaron, se fusionaron. Una sonrisa apareció en los labios de Emi y estiró su mano.

- Ya no te incomoda que te mire...- preguntó mientras entrelazaba sus dedos en el cabello de su novia.
- Nunca lo hizo... solo me tenía que acostumbrar... Em... ya sabes...
- Sí, lo seee... solo jugaba.- Emilia corrió la bandeja y sonrió.- Veni... abrazame.

Aldana se acomodó a su lado y la abrazó. Era hermoso estar así.

Rodeada por esos cálidos brazos la mente de Emilia comenzó a regresar el tiempo atrás. Recordando el comienzo de su relación con Aldana.

La cosas que hicieron que la amara tanto.

A Em le gustaba la franqueza con la que podían hablar, sin escandalizarse de los temas tratados.
Desde el principio le pareció una gran persona, de buenos sentimientos, generosa, muy tierna, dulce y sobre todo alegre... eso era lo que más le gustaba... siempre había una sonrisa que le iluminaba el rostro, tenía el don de alegrarle el corazón con sus ocurrencias, sus gestos, sus miradas.

Sumado a su capacidad de saber escuchar y tener siempre una palabra de aliento, una palabra sincera. Todo eso hicieron que Emilia quedara completamente enamorada.

Las caricias comenzaron relajadas y confortantes.

Emilia giró en su abrazo y quedaron frente a frente. Sus ojos se encontraron y enredó sus dedos en el cabello oscuro y lo peino lentamente. Aldana se acomodó a media sobre ella y descansó su barbilla en el pecho de la mujer un año mas grande.

Los ojos oscuros de Emi, la miraban concentrados mientras seguía la rítmica caricia. Una inspiración por parte de Aldana y una sonrisa nacida de la admiración hacia la mujer más menuda.

- ¿Alguna vez te dije que sos hermosa?
- No... nunca...

Un pequeño juego...

- Pues si... ¿Y qué me tienes loca?
- No... nunca...

Una mano de dedos cortos se cuela por debajo de la sábana que cubre el cuerpo de su mujer... su amor... su vida, realizando una caricia sensual... en su estómago, lenta y rítmica.

- ¿Y que te amo?
- Tampoco...

Sus dedos van ascendiendo a lo largo del esternón y perfila el contorno de un seno, provocando que un par de ojos se cierren para disfrutar de la caricia...

- ¿Y que te deseo?...
- Mmm... no...

Un suspiro salió de la boca de Emilia cuando la mano tibia de Aldana se ciñó sobre su pecho y unos labios suaves y húmedos le acariciaron la base de la garganta.

Poco a poco Emilia fue despojando de la ropa a la morena mujer y se encontró recorriendo con sus manos la piel suave, provocando pequeños temblores y sensaciones similares a la que ella sentía cuando su nena le hacia el amor.

Aldana fue bajando por el cuerpo de su belleza dejando un reguero de besos suaves y húmedos, sus cuerpos enredados en la pasión parecían fundirse en la mas absoluta entrega de amor y deseo.

Gemidos mutuos mezclados con suaves besos y caricias, pasando a la entrega total y culminando con los cuerpos sudorosos y rendidos.

Aldana se toma con fuerza al cuerpo de su mujer y hunde su cara en la profundidad de hombro de Emilia, su respiración está acelerada y puede sentir el retumbar de su corazón en los oídos. Una larga inspiración para oxigenar su cuerpo y un suave y agradable sopor embriaga sus sentidos.

La calma va reinando en el ambiente y después de varios minutos Aldana abre por fin los ojos, para encontrar los de Emilia concentrados en su rostro.
Una sonrisa se extiende por su rostro y es recompensada con un beso.

- Mmm... te amo Emi...- aun podía sentir las caricias que su novia había regado en su piel. Caricias suaves y delicadas... ese pequeño beso desencadeno nuevas olas de placer y el temblor que comenzaba a calmarse volvió con mas fuerza.- Mmmmm- solo pudo abrazarse y dejarse llevar hacia un nuevo orgasmo.
- ¿Estás bien?...- Emilia la rodeó y esperó a que se calmara, era increíble como reaccionaba Aldana a su estímulo.

Le gustaba observarla en ese momento y sabía que su nena hacia lo mismo cuando la amaba, era estimulante y realmente excitante verla llegar.

- Si... mmm... no me lo esperaba...- una sonrisa volvió a formarse en sus labio y sintió como el rubor cubría su cara. Intentó disimularlo frotándose la cara con sus manos aun temblorosas y solo logró sonrojarse mas al oír las palabras de Emilia.
- ¿Alguna vez te dije que sos hermosa?

En un segundo unos brazos fuertes rodearon un cuerpo menudo y las risas de ambas mujeres retumbaron en el cuarto y más allá.

*****

Gabrielle estacionó su auto frente a la casa de sus suegros y tocó la bocina, Sara salió a recibirlas y Paula bajó de vehículo con una pequeña mochila a su espalda.

- Hola bebé- Sara se acercó al coche y miró hacia el interior.
- Hola Sara, ¿De verdad no le molesta cuidarla unas horas?- la rubia mujer miró a su suegra y sonrió cuando esta soltó un suspiro.
- No Gabby, ve tranquila a trabajar que la enana y yo nos arreglamos. ¿Verdad preciosa?- unos ojitos verdosos soltaron chispitas y una sonrisa se formó en los pequeños labios.
- Vamos a divertirnos abue...- sacudió la manito y tomó con fuerza la de su abuela.- Adiós mamita.
- Chau mi belleza... pórtate bien y no hagas renegar a los abuelos. Sara tal vez venga a buscarla Dana a la tarde, cualquier cosa yo la llamo.
- Está bien...

La oficina de la Fundación estaba orientada hacia el mar, el gran ventanal daba de llenos con la costa chubutense. Estaba plantada en el segundo piso y desde ahí se podía observar la playa de ripio y arena, el agua de a ratos calma y poco profunda y un cielo algo plomizo.

Xena se acomodó en su asiento ejecutivo y se quitó los lentes para frotarse la vista irritada y cansada. Observó su reloj y ya eran cerca de las nueve de la mañana y Gabrielle no había llegado. Era extraño tomó su celular y disco su número. Luego de dos timbres la voz de su esposa calmó su ansiedad.

- Ey, ¿Qué sucede que no estás aquí?
- Lo siento Xe, pero es que pinché un neumático y estoy en un taller... en media hora estoy por allí.
- Dale... entonces te espero, hay algo que quiero que veamos juntas... trata de apurarte porque a las diez tengo una reunión.
- Si, si, ya la están colocando... nos vemos.

Xena observó la pantalla de su PC y vio las ultimas noticias que Roberto le había mandado desde su base sobre los barcos que estaban cerca del santuario.
Las noticias eran desalentadoras y crueles. Algo estaba muy mal...

Gabrielle entró al edificio y se dirigió hasta su oficina, dejó sus cosas en el armario situado a un costado y tomó su taza de café. La llenó hasta la mitad y agregó azúcar suficiente y salió por el largo pasillo rumbo a la oficina de su esposa.
Abrió la puerta y con un suspiro se situó al lado de la morena mujer.

- Hola... perdón por la tardanza...- un beso en los labios y le ofreció su taza.
- Está bien, la reunión se aplazó hasta dentro de media hora.- bebió un buen sorbo y devolvió la taza a su dueña.- Rico... ¿es nuevo el café?
- Mmm, no lo sé aun no lo he probado...- una sonrisa apareció en su rostro y un guiño ocultó momentáneamente su esmeralda derecha.
- Siempre haces lo mismo...- Xena tomó la mano de Gabrielle y le dió un mordisquito.
- Auuu... duele Xe...- se miró la marca rojiza y meneo la cabeza.- ¿Qué es lo que estamos viendo?
- Esta área es la que esta protegida... y Roberto me ha pasado unos informes mira...- tecleo un par de claves y en la pantalla aparecieron unas fotografías de barcos de varias banderas, la mayoría japonesas, en el perímetro de protección.
- ¿Con fines científicos?- Gabrielle miró a su esposa y meneó la cabeza.- Hay que acelerar todo Xen...
- Hablé con Aldana, me dijo que se comunicó con la Secretaría de Medio Ambiente, tiene una entrevista urgente para mañana a las 3 de la tarde. Va a hablar con el secretario.
- ¿Crees que logre algo?- Gabrielle se levantó y paseó por la oficina, se detuvo frente al gran ventanal que daba hacia la playa y contempló el mar calmo.
- Eso espero Gab, esto se está poniendo cada vez más complicado.- Xena se acercó a la pequeña figura frente a los cristales y la rodeó con sus largos brazos.- Vamos a salir adelante Gabrielle. Ya verás que sí.- la rubia mujer soltó un suspiro y se acurrucó más en el abrazo.

El cielo celeste y el mar azul se fusionaban bajo una mirada tan clara como ellos dos. Dana había salido temprano de la casa y luego de llevar a cargar los tanques de oxigeno había decidido caminar por la tranquila playa, en su espalda una mochila y dentro de ella su cámara profesional. Había llegado a la ciudad junto a su madre muy temprano en la mañana y ya era cerca del mediodía y su estómago ya reclamaba comida.
Dirigió por última vez una mirada aviesa al mar y subió a la rambla para dirigirse calle abajo.
Caminó un par de cuadras hasta llegar a la casa de su abuela. Tocó el timbre y sonrió cuando una vocecita pregunto quien era.

- Enana soy Dana, abrime- se rascó la nuca, y su sonrisa se hizo mas grande al ver a su pequeña hermana disfrazada con ropa de la abuela.
- Hola Tata- alzó los brazos para que su hermana la tomara y dejó en la mejilla de la morena adolescente un manchón rojo que simulaba ser un beso.
- Hola Pau... estas bonita, ¿la abuela te ha prestado toda esa ropa?- preguntó mientras se dirigía hacia la cocina.
- Si, estábamos por comer...- informó.
- Hola abu- un beso a la pareja y se sentó con la niña en sus rodillas.
- Hola belleza, ¿mucho trabajo hoy?- Sara tomó el plato de su nieta y le sirvió algo de comida.
- Na... solo saque un par de fotografías pero desde la playa... vine mas que nada a rellenar los tanques y a despejarme un poco...- la mirada que recibió por parte de sus abuelos la hizo replantear sus palabras.
- Dan... ¿estás bien?... ¿sucede algo?
- No abue... solo es el problema con los japoneses... eso me tiene preocupada. Se esta poniendo cada vez peor.
- Ahh, algo de eso me enteré... parece que están cazando sin permiso en el Santuario.
- Si, y además nos engañan con papeles... dicen que es para fines científicos y es pura basura...

Dana y Paula caminaban tranquilas por la playa cuando una bocina muy conocida para ellas las hizo detener. Se subieron a la camioneta y sonrieron felices de ver a sus madres después de un largo día.
El vehículo dobló hacia el camino que las llevaría hacia la casa.

*****

Emilia cerró la puerta del departamento con llave y la guardó en su bolso. Tomó la mano de su novia y juntas bajaron por el ascensor.
La calle estaba tranquila y se dirigieron hacia la avenida para tomar el ómnibus que las llevaría a la casa de sus amigas.
Habían quedado en cenar esa noche para divertirse como cada vez que se reunían.

Era una noche calurosa pero despejada. La luna brillaba alto y apenas corría una brisa.

Bajaron del bus y caminaron unas cuadras hasta el departamento. Una voz respondió y se anunciaron.

Las tres amigas habían preparado la cena y se alegraron al ver a la pareja. Dos de ellas eran madre e hija y la tercera, la que había ayudado para que la pareja estuviesen juntas.

- ¿Cómo está todo en el trabajo?- Preguntó Fabiana, la mayor de las tres.
- Bien, tranquilo... bahh el mío mas que nada es rutina.- contestó Emi, antes de llevarse el vaso de gaseosa a la boca.
- Lo que está complicado es lo mío...- Aldana se levantó y caminó hasta la cocina para enjuagar su vaso que contenía cerveza... ya había sido demasiada...
- ¿Cómo es eso?- preguntó Virginia, o como ellas la llamaban... Cupido...
- Sip, parece que hay problema con la caza de ballenas en el sur... ¿se acuerdan de Xena y Gab... nuestras amigas?
- Si, si... las chicas que estuvieron a mediado de año aquí...- dijo Laura.
- Aja, ellas trabajan en conjunto conmigo y han descubierto una flota ballenera cerca del Santuario...
- ¿Pero eso no es área protegida?- preguntó Fabiana.
- Si, pero...- una mueca en la cara de Aldana hizo que todas entendieran.

Terminaron de cenar y de hablar de diversos temas pasando por los perfiles amorosos de las tres mujeres restantes que dejaron sin palabras a la pareja por parte de Fabiana al contar sus aventuras de adolescencia.

- Hacía mucho tiempo que no me divertía así- comento Emilia una vez que entraron al departamento.
- Es verdad, con todo el trabajo que tengo casi no hemos salido...- Aldana estiró su mano y acarició la mejilla de Emilia.- Perdón por hacer un poco aburrida nuestra vida...
- ¡¡Ey!! Yo no dije nada... sólo que hacia tiempo que no me reía con las ocurrencias de Fabi. Es una mujer muuuyy explícita...
- Jajaja, si lo sé... a veces me pregunto si no siente algo de vergüenza por la hija...
- Mmm, se ve que no... o por lo menos Laura ya está acostumbrada.- Emilia se acerco a Aldana y la abrazó.- Te amo cielo... y nuestra vida NO es aburrida.
- Si... casi no salimos y...
- Al... es tu trabajo y el mío no dista de ser menos complicado.- le dio un beso en los labios y la abrazó con fuerza.
- Emi... sabes estuve pensando... tal vez para las vacaciones podríamos ir a Madryn.- Una sonrisa por parte de su mujer le dio a entender que la idea era buena.
- Siiii... estaría genial, mira a mi en la clínica me deben días... y una vez que se arregle el problema con las ballenas... o tal vez le podemos ir a echar una mano por allí.
- Me gustaría... además necesitamos un descanso. Total en la fundación se puede quedar Fabio...
- Buena idea...- Emi se separó del cuerpo de Aldana, la tomó de la camisa y tiró de ella hacia el cuarto.- Pero ahora... se me ocurre una idea mucho mas interesante...
- Jajajaj...

La luna se cuela entre las cortinas y se extiende por sobre dos cuerpos unidos por un abrazo tan estrecho que no se ve donde empieza uno y donde sigue el otro.

Emilia se acuesta en la cama y suelta un largo suspiro, otro igual retumba en el cuarto y gira su cabeza para observar a su mujer. Se acomoda de costado y la acaricia, la sonrisa que bailaba en el rostro redondo se hace mas grande al notar el tacto de Emilia y gira para mirarla, apenas puede mantener los ojos abiertos y su cuerpo aun no ha dejado de temblar. Se acurruca contra la mujer mas menuda, pasa un brazo fláccido por la cintura y le regala un beso en el pecho.

- Te amo Emi... te amo tanto...

Emilia le acaricia la espalda a Aldana y siente como la respiración se hace más lenta. Se acomoda en la cama y cierra los ojos. Le encanta estar así... sentirla así... tan nena, tan suya...

- Yo más cielo... yo mucho más...

*****

FIN DE LA PRIMERA PARTE


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