Dió una vuelta en su gran cama y se sorprendió de estar sola en ella, trató de hacer
memoria de por qué estaba en aquel lugar, con aquella ropa y ese olor exquisito que
había en el ambiente, cerró los ojos y la figura de una mujer alta y morena y...
"Oh, mi cielo" de golpe se sentó en la cama, al menos tenía la pijama puesta, 'qué pasó
anoche' su cabeza no estaba funcionando del todo bien, recuerdos extraños, cosas que no
sabía si fueron verdad simple ficción de una noche agotadora, respiró profundo 'no puede
ser tan terrible' colocó los pies sobre la madera caoba sus ojos dieron justo con el
ventanal, se cubrió con el cobertor blanco y dio sus primeros pasos hacia el ventanal,
ya debían ser mas de las doce, el sol estaba en punta sobre los edificios y casas
vecinos. Mico, la imagen de la mujer vino a su mente, sus ideas se acaraban y las dudas
que tuviera en un principio se disiparon suspiró, no supo si por alivio o por algo mas,
se concentró en lo que pasa a su alrededor, ubicó ruidos provenientes de la zona externa
quizá la cocina.
Sonaba el teléfono móvil. "Maldición" lo tomó del velador, lo abrió y vió quien llamaba,
era la única persona que la llamaría "qué pasa?" con un murmullo mal humorado.
"Buenos días, Los Ángeles, como estuvo tu noche, por qué la mía fue lo mas genial que
he tenido desde mis años de universidad y pensar que creía que Morales no tenía ese
fuego interior, que mujer..." Mico le costó un instante para darse cuenta que no quería
tener esta conversación.
"Sebastián no me interesa lo que hiciste anoche con Morales, por qué no se lo cuentas a
tus amigos" ya sabía la respuesta.
"Eres mi amiga y además conoces a Morales, que manera de moverse si parecía..
"Eheeee, stop, para, no quiero saber nada, ya tengo suficiente con verla en el hospital
y mas encima imaginármela en eso, por qué no te vas a trabajar van a ser las nueve" se
sentó en la cama y observó a la chica dormir.
"No estas sola," vino la respuesta. "Estas con esa chica Gia, ohuuuu, que maestra eres,
Mico, mira los dos tuvimos una noche genial, pero parece que tu mas, eso de no ir a
trabajar es por estas molida" una risita maliciosa desde el otro lado.
"Estas muerto" esa no era una amenaza, era una promesa.
"Vale, pero deja que termine mis donnut y luego hablamos, que tengas buen día y
desgástate" colgó el móvil.
Sebastián tenía esa maldita forma de ser, dejó el móvil sobre el velador, eran ya las
nueve y hoy no iría al trabajo, no supo como había pasado de largo si que durmió, sería
un largo día, y que mejor empezarlo completo tonificaría su cuerpo.
Al entrar en el cuarto echó una ojeada en el material que tenía dentro, maquinas de
ejercicios, pesas, mesas, tiro, espejos, fue hasta la esquina y descubrió su costado, la
herida estaba casi curada, pero quedaría una cicatriz en forma de garra, 'genial' hay
iba la idea de ponerse bikini de dos piezas, no era que le gustaran solo para variar,
con ojo crítico descartó la idea tener infección, la sustancia viscosa del día anterior
ya había desaparecido por completo y solo quedaban la huellas de los puntos. Era una
suerte que se recuperará tan rápido, bueno no era una suerte era una maldición, recordó
que en el hospital no estuvo mas de dos semanas, ya estaba, fue al vestidor por una
camiseta y un short, se vistió y comenzó la sesión de ejercicios. Después de dos horas y
medias de ejercicios tomó una ducha, ya se sentía mejor y bueno su cabeza estaba en su
habitación con cierta rubia, se dió con la pared en la cabeza. 'Estoy con una completa
desconocida en mi casa, en mi cama, con mi ropa, me volví loca' se estaba volviendo
lenta para reaccionar, después de mas de veinte horas venía a reaccionar con lo que
había hecho y lo que no hizo, definitivamente la ducha la despertó por completo, se dió
una vueltas como tigre enjaulado, había una chica semidesnuda en su habitación, 'cielos'
dejó que el agua escurriera 'Sebastián tiene razón'.
Lo mejor era preparar el desayuno, no tenia ni la mas remota idea de lo que podía comer
Gia, solo se lo imaginó, preparó huevos, leche, jugo de naranja y cereales, y pan negro
con queso. Era lo que acostumbraba desayunar, por lo general comía en el trabajo con
Sebastián, pero dado el caso podía probar algo diferente.
Un dolor agudo en la base del estómago acompañado por un frío horrible la hizo caer de
rodillas, era difícil acostumbrase a esto, colocó su mano en la boca, se colocó de pies
como pudo y fue corriendo al baño, las náuseas matutinas, no tenía nada en el estómago,
le dolía devolver la saliva, al contraerse todo su organismo, sus ojos llorosos, ya no
quería que sucediera mas, tenía que parar. Un dolor mas punzante y un líquido rojo
brotó de su boca.
De las manos de Mico cayó el vaso al sentir un ruido en el baño, fue corriendo y ahí la
vio, arrodillada en el inodoro, vomitando, era una etapa, lo sabía pero no estaba
teniendo éxito en aceptarla. Se arrodilló a su lado y la abrazó.
"Shhh, calma, ya va a pasar" acunándola en sus brazos.
"No me dejes" asustada "tengo miedo".
"No te dejaré" con mayor fuerza.
"Si, y le dije, a eso si que no, comemos chino por que tailandes me esta pateando, pero
no insiste en ir a comer a ese restauran, y a que no adivinas fuimos a ver un película
y terminamos discutiendo todo es camino hasta su casa, y he pensado en ir a vivir con
ella, después de todo llevamos un mes, es increíble, nunca he durado tanto con una chica,
debe ser una señal, es buena en todo, puedo hablar con ella y todo eso, además ya hemos
coordinado los horarios y vamos a ir al partido de hocky el viernes por la noche"
Sebastián tenía medio estómago fuera de su paciente y quedó mirando a Mico. "Mico"
colocó los intestinos en la pesa. "Me estas escuchanfo" Mico no respondió se encontraba
absorta en lo que parecía un pulmón carcomido por el cigarro.
"Si, aquí estoy" apoyada en el microscopio.
"Vale" quitó del interior el estómago. "Qué fue lo último que dije?"
"Que lo pasas muy bien con Morales" era lo esencial que capto de la charla de su amigo.
Al no obtener respuesta levantó la vista, y se encontró con los ojos de Sebastián fijos
en ella "Qué?"
"Mico, te conozco desde la facultad, estábamos en la misma clase, creo que soy quien
mejor te conoce, así que no me engañas" se acercó con la bata verde chorreando sangre y
un pulmón en la mano. "Tiene que ver con Gia, no es verdad".
"Y que tiene que ver ella en todo esto" cada vez que sacaba el tema Mico se ponía de un
humor de perros.
"Bueno, que desde que la conoces estas rara, ella viene y cambias te pones esa cara de
felicidad que da miedo, pero se va y esto parece el infierno" se cruzó de brazos "y no
me digas que son tus amigos los que te ponen de malas, porque desde que te conozco has
dado las tremendas peleas y eso no te cambia, sé que es una nena bonita, dulce, tierna y
que... pero dime que futuro tienen, tu misma me dijiste que tiene un tumor maligno, no
esta bien que hagas esto, vas a sufrir ella y tu, mas tu que ella, dime que vas hacer".
Sebastián había dado en el clavo de todos sus temores.
"Seba, la puedo salvar" con las manos en el mesón "puedo hacerlo" Sebastián la quedó
mirando. "No me mires como si estuviera loca".
"No creo que estés loca, solo se lo has dicho". Mico asistió "y qué dijo" por la mirada
de Mico Sebastián se dejó caer en el piso. "Esta tan loca como tú".
"Solo quiero hacer lo correcto, ella es importante para mi, no quiero que sufra, pero
puede ser un punto en contra, ya sabes que irían contra ella y eso es lo que menos
quiero" ahora con toda la atención sobre su amigo. "Tu qué harías en mi caso".
"Buenoooo, yo no he regresado del lado oscuro, no tengo que pelear con demonios a cada
rato, no me anda siguiendo el cuernudo y no esta sobre mis hombros toda la humanidad, yo
me daría un respiro y si puedo salvar a esa cosita tan linda lo haría sin pensarlo dos
veces" era sincero pero al mismo tiempo gracioso.
"Eres un pastel" se largo a reír.
"De fresa con chocolate" volvió con su pulmón a su paciente. "Me vas a creer que este
tipo se tragó casi seis kilos de helado".
"He visto cosas peores" ya no había caso "mi amigo murió por fumar."
"Y éste por comer porquerías, tiene la arterias toponéadas con grasas, podrías freír
cientos y cientos de donnut... creo que nos deja una buena lección.
"Sip, no fumar y no comer porquerías".
"No, yo decía tener cuidado como preparan esas cosas," dejó al gordo "tienes hambre" se
quitó los guantes y fue hasta la caja de donnut, le ofreció.
"Qué mas da" se quitó los guantes y tomó una.
Las puertas abrieron y dos personas conocidas entraron, los agentes Adán y Roberto, los
dos quedaron asqueados por lo que vieron.
"No tienen estómago" murmuró Roberto, con una ficha en la mano.
"Provecho" Adán con la mano en la boca y fijándose en el cuerpo sobre la camilla a
medio cerrar y la sangre en el piso.
"Quieren, están buenas" ofreció Sebastián, sin embargo ambos negaron.
"Y a que se debe su visita, no creo que nos hayan extrañado, verdad" Mico cogiendo otra
donnut, al menos esto valía la pena, por ver la cara de estos tipos apunto de vomitar.
"Caso Parados" indicó la ficha.
"Lo tienes en frente" sonrió Sebastián.
"Tienes el informe" Roberto se acercó al cuerpo. "Qué asco" al ver los intestinos
colgados de la pesa.
"Umm, en serio" Sebastián se acercó, con una nueva donnut y una taza de café "lo tendrás
para mañana"
"Eso es lo que vienes diciendo desde hace dos días atrás, necesito ese informe ahora"
gruñó.
"Umm, bueno hazte tu mismo" le dio con los guantes. "Tienes que drenar todo el intestino,
vaciar completo el estómago, y no olvides que tienes que 'desocupar' el recto" Mico
suspiró y volvió a su pulmón carcomido por el cigarrillo.
"Qué basura, volveré mañana me escuchas mañana" Roberto con mala gana.
"Lo puedes creer, nosotros hacemos el trabajo sucio y ellos se llevan el crédito" con
cara de pocos amigos. "Qué se creen... veras... ya veras".
"Por qué no terminas con él de una vez, lo has estado dejando pasar".
"Estas de parte de ellos, no lo puedo creer". Fue directo a Mico. "Pensé que eras mi
amiga que me apoyarías y que..."
"Sip, lo soy, pero también no los quiero metidos aquí día y noche, más para un simple
caso de bula" Mico con la lapicera en los dientes y retirando las muestras del
microscopio. "Ves, aquí hay una prueba de que el cigarrillo habría su muerte segura pero
que el dióxido de carbono acabó primero con él, ah y también la botella de amoníaco que
se bebió". Mico con una sonrisa de triunfo.
"Esta bien, tienes razón" murmuró malhumorado "a drenar" Sebastián no volvió a hablar
en las próximas cinco horas, metido en pleno con su autopsia, el piso de la morgue
estaba completamente cubierto de sangre y helado descompuesto, todo el lugar comenzaba
a apestar como el demonio, Mico estaba con su segunda autopsia del día, un niño pequeño,
el diagnóstico fue muerte por inmersión y sus pulmones rebosaban en agua clorada de
piscina, no hay mucho que decir aparte de que encontró una masa bajo en riñón derecho,
un tumor.
"Bien, terminé por hoy, te quedas o te vas" Sebastián estaba muy cayado. "No me digas
que estas molesto".
Sebastián no respondió, al contrario se sentó mas derecho y observó la bandeja que
tenia al frente. "Quieres venir a ver esta mierda" Mico lo quedó mirando.
"Qué es" se acercó, Sebastián había drenado todo de los intestinos. "Helado".
"Si, pero fijate en ésto" acercó el microscopio.
"Parece papel, papel metálico, quizá se trago el envoltorio" murmuró, aunque pensó lo
mismo que Sebastián.
"Esos malditos van a tener que pagar por esto" riendo "que tal si lo coloco así" giró
los papales triturados que formaban una figura.
Mico se acercó al cuerpo, lo observó un instante. "Sabes, deberías que ellos hagan el
trabajo, yo digo para que hagan algo útil" Sebastián se volvió con fastidio.
"Odio cuando haces eso, dime de una vez, Morales me va a matar si llego tarde otra vez
a una cita" murmuró.
"Estas en presencia de un psicópata, déjalo tal cuál y que los forenses se encarguen,
mañana los tendremos metidos aquí de todas formas" solo de pensarlo ya se sentía
enferma "crees que noten si finjo enfermedad".
"He, eso no es justo, me toca a mí esta vez" cerró el informe. "Sabes, no creo que caiga
en los frigo esta muy grande" hasta la camilla y metiendo todo adentro y engrapando.
"Qué, si mañana lo van a abrir de nuevo".
"Haz lo que quieras" fue hasta el lavamanos. "Lo que es, será" lavando sus manos.
"Si," tomó el jabón. "La vas a ver hoy" Mico asistió "buena suerte".
"La voy a necesitar".
"Disculpa llego tarde" en la cafetería del hospital, Mico fue recibida por la amplia
sonrisa de Gia. "Llevas mucho".
"No, no mucho," Mico le dió un beso en la mejilla "te extrañe".
"Yo igual" se sentó en frente, Gia tenía un café a medio servir, la observó largo rato,
iba vestida con un chaleco de lana fucsia muy grande que la hacia ver mas pequeña, sabía
que debía preguntar pero ya era suficiente como para verla y comprender que era mucho el
dolor.
"Cómo estuvo tu día?" acercando el café.
"Muy movido, fueron unos agentes y colocaron a Sebastián de mal humor, ya sabes les
gusta sentirse superiores, Sebastián les retrasó el trabajo por lo menos unos días mas,
y lo típico" era un buen tema hablar de las personas que abrió durante el día.
"Ya veo" sus dedos jugaban con las servilletas.
"Quieres caminar o no sé, ir a" ofreció Mico notando la tensión.
"Es buena idea" sonriendo.
Dejaron atrás la sala de urgencia, el hospital y aquel día del infierno, Mico observó a
su acompañante durante una luz roja, y ya no podía seguir evitando el asunto, la
curiosidad la estaba matando, necesitaba saber.
"Quieres hablar de ello" mirando por la ventanilla, Mico era conciente que todo aquello
no era de su incumbencia y...
"El tumor avanzó mas, la quimio no sirvió de nada, moriré antes de perder el cabello"
sonriendo, fue la sonrisa mas triste, "ya no tengo miedo, estoy contigo gracias".
Mico apretó con furia e ira el volante, estaba molesta, frenó y le dio un puñetazo a la
bocina, descargando su ira, lo único que consiguió fue asustar a los transeúntes y a Gia,
permanecieron en silencio, los autos que venían detrás tocaron sus bocinas para que
avanzaran sin ningún efecto.
"No tengas miedo, yo ya no tengo, estoy contigo y no te dejaré" mirando con los ojos
llorosos a la mujer morena "tu no tengas miedo" acercó su mano y la entrelazó con fuerza.
"No tengo miedo" corriendo la cara, dejo que sus emociones la dejaran de la lado, el
viaje era tan largo que no pensó nunca que la trayectoria de su casa al trabajo fuera
tan larga, su corazón latía con furia e ira contenida, solo de pensar que esta chica ya
no estaría con ella la mortificaba de sobremanera.
Durante la noche Mico no pudo dormir, se encontraba sola en medio de una torre muy alta,
de construcción cuadrada, miró hacia las esquinas, tenían por lo menos un metro de alto,
con piedra lisa, era de noche, pero una noche que ya conocía, fue hasta una de las
esquinas, se paró en la punta y miró hacia abajo, su respiración se hizo lenta y
pronunciada, aquel era el mismo lugar, que visitó a los siete y seguía igual, frente a
ella una horda de demonios desfilaba en su dirección, hacia la torre, los demonios
entraban en la torre, Mico respiró con dificultad, echó una ojeada sobre su hombro,
allá estaba la luna ensangrentada, con un resplandor sobre natural, giró en su eje y
fue hasta la otra punta, los demonios salían por un gran portal hacia la luna, fijó su
vista en un demonio en particular que sobresalía del resto, era casi tan alto como los
pilares del portal, unas mancas en su espalda eran la señal de las alas que alguna vez
tuvo, su cabello estaba raído y su color era gris sucio, alzó una enorme garra para que
lo siguieran, Mico apretó las manos en puños, era Lucifugo, uno de los demonios
infernales, el demonio se daba vuelta, y bajo su sombra Mico quedó helada, a pesar del
calor infernal que hacia en aquel lugar, Gia yacía en el suelo a los pies de Lucifugo,
una enorme garra la apuntaba a ella, como la siguiente...
"Mierda" despertó sobresaltada, empapada en sudor frío, con la respiración entre cortada,
esto no podía significar nada peor, miró sus manos a través de la oscuridad, las cerró
con fuerza y dió puñetazos a la cama, Lucifugo entró en sus sueños y conocía a Gia.
"Maldito seas" se levantó, y fue directo al salón donde guardaba todo su antiguo arsenal.
"Sabes lo único bueno de trabajar aquí" con media donut en la boca y la infaltable taza
de café en la otra mano.
"Que podemos comer sin problemas?" Mico cubriendo a su primera autopsia del día, ni
siquiera miró a su amigo, estaba mas cansada de lo habitual.
"Nop, que los pacientes no se quejan" al parecer tenía que ser una buena broma. "Y no te
ríes?" esperando que su amiga le diera en el gusto.
"De qué?" con las hojas del informe a medio terminar.
"Mico que mal sentido del humor tienes, vele el lado positivo a todo esto" dejó la taza
de café junto a una mano media azul y la donut sobre el cuerpo de su primera autopsia,
que había estado dando vueltas para no hacerla.
"Seba, tu les perdiste el respeto, no el lado positivo". Cerró el informe y suspiro.
"Por cierto me cubres hoy tarde" metiendo el cuerpo en la gaveta.
Con el ceño fruncido y las manos en las caderas. "Así quieres que te cubra, ni siquiera
una risita, o algo para subir el ánimo" tomó la ficha de su paciente por enésima,
echándole una mirada de reojo a Mico.
"Seba" en un tono mas suave "si no tienes sentido del humor, tus chistes son malísimos,
tienes suerte de que estén muertos" Mico tirando la siguiente bandeja, con el cuerpo de
una mujer joven y de contextura similar a Gia, Mico dejó caer el fichero, sus pulmones
se vaciaron, Sebastián se dió cuenta del cambio de su amiga, recogió el fichero y lo
observó, y luego a la víctima.
"Isabel, 23 años, presunta causa de muerte, paro cardio-respiratorio." Miro a su amiga
un instante. "Te la cambio".
Mientras Sebastián leía, a Mico le volvía el alma al cuerpo, y no prestó mas atención a
su compañero, solo no podía dejar de mirar el cuerpo inerte de la chica y no pensar en
Gia, y el sueño que tuvo la noche anterior, era acaso un presagió.
"Qué has dicho?" volvió a preguntar al mirar los desconcertado ojos de Sebastián.
"Te lo cambio" volvió a tantear, picaría.
"Bueno" murmuró, mientras recibía la ficha del paciente de Sebastián.
Sebastián quedó mirando la ficha, "te acabo de cambiar un paro cardio-respiratorio por
una infección urinaria" Mico le dio la espalda "qué te paso hoy, una cosa es que no te
rías de mis chistes, eso lo entiendo, que te cubra hoy tarde es raro en ti, pero
cambiarme un paciente eso si no tiene precedentes" luego echó un vistazo por primera vez
al cuerpo.
"Mira no estoy de ánimo para discutir," murmuró colocándose los guantes de hule.
"Ya veo" en el mismo tono de Mico, pero con cierto dejo de conocer todas las respuestas.
"Qué?" Mico no comprendía lo que quería decir su compañero.
"Se parece a Gia, te juntas con ella hoy en la tarde, y ella te debe haber hecho reír
mucho por eso no tienes ganas de seguir riendo..."
"Me sorprende que hayas salido de la escuela con sobresaliente" atándose la mascarilla,
y con sarcasmo en su voz.
"Con razón me cedió a su paciente. Como que esa niña la tiene conquistada" hablando
como si no hubiera nadie mas allí.
Mico lo fulminó con sus ojos de águila, con la cierra en la mano dispuesta a abrir a su
amigo a la mitad si seguía con el tema.
"Ya entendí" se colocó sus prendas. "Umm, que haces el sábado" Mico lo quedo mirando.
"Aun no sé, venir a trabajar" vió un par de ojos esperanzados "oh, no, otra vez no"
dejó la cierra sobre el tipo desnudo hasta la cintura. "Seba, no entiendo por qué
jodiste tanto por la custodia de Beare si ahora no sabes que hacer con él, la morgue no
es un buen lugar para un niño de siete años, por qué no le dices a Sophi que no...
espera un momento que vas hacer el sábado" todo esto tenía un sentido de ser y Mico ya
sabía cual era el sentido de todo esto.
Antes de emitir cualquier palabra, juntó ambas manos y se colocó en frente de Mico en
forma de suplica "salgo con Morales" Sebastián era consciente de cómo el rostro de Mico
se transformaba.
"Y ella sabe que existe Beare?" ya sabía la respuesta de ante manos.
"Nop, mira Sophi no quiere nada, me lo va dejar, ella se va a Europa y no lo quiero
dejar con sus padres, me amenazó con dejarlo en un hogar de custodia... esta loca". Se
colocó de rodillas. "Crees que Appel entienda que soy padre soltero, a las chicas eso
las asusta de primera"
"Con mentiras no vas a llegar a ningún lado y vale trae a Beare" volvió tomar la cierra.
Algo que no llegaba a entender de su amigo era su mala suerte con las chicas, la madre
de Beare era una adolescente drogadicta que conoció en un pub y por un desliz nació
Beare, Sebastián luchó contra todos por su chico, hasta que la corte le cedió la
custodia permanente, ahora lo complicado eran las visitas de Sophi y sus amenazas el
trabajo de Sebastián a veces lo requería noches enteras y no era buena idea que un niño
de siete años se quedará solo en casa a pesar de lo listo que fuera, era habitual verlo
vagando en el hospital o en su sitio preferido, la morgue, no tenía problemas en ayudar
el las autopsias, de todas formas creció con cuerpos fríos, descompuesto y masacrados.
"Lo sé, el sábado le cuento" murmuró con su propia cierra el en pecho de la joven "pero
es difícil que entiendan que a veces hay otras prioridades, y sabes realmente me gusta
Appel, pero quiero mas que mi vida a Beare".
Ambos se miraron un momento, después quedaron en silencio hasta el final de aquel turno.
"Hace frío esta noche" con aquellas breves, pero dulces palabras en su cara se dibujo
una anhelada sonrisa.
"Hola" la abrazó con fuerza, la echaba de menos, parecía que no la había abrazado hace
siglos, sentir su aroma, su calor, su piel. "Llegas temprano".
"Hey" con la cara en el pecho de la mujer morena. "Recibí tu mensaje hace dos horas" le
dió un breve beso en la comisura de los labios "esto te va a sonar raro, pero estas
horas fueron como siglos, creerás que soy exagerada pero te extrañé mucho". Mico la
acunó en sus brazos.
"En realidad no" respiró en paz, por un momento, y nuevamente su corazón se apretó como
venía ocurriendo con regularidad en el último tiempo "vamos que hace frío" la cogió de
la mano y llegaron hasta un café cercano.
"Cómo estuvo tu día" Mico no podía creer lo bella que lucía Gia aquella tarde.
"Un par de cosas fáciles, lo de siempre" cogió la servilleta, acaso debería volver a
preguntar y arruinar la noche, Gia se veía bien eso era buena señal, pero quizás...
"Mamá quiere que vayas a cenar el sábado" bebiendo el café.
"Te importa si llevo acompañante?" evaluando mentalmente lo que debía hacer el sábado.
"No, a quién?" con curiosidad.
"A un amigo" con una sonrisa, después le preguntaría por los exámenes, no quería echar
a perder la noche.
Pasearon por el mall, compraron unos cuantos objetos curiosos en una tienda nueva, Gia
estaba mas alegre de lo habitual; en frente de los algodones dulces Mico se detuvo se
colocó rígida, Gia estaba unos pasos mas allá y no vió el cambio, en la vidriera de la
juguetería se reflejaba un ser horripilante de unos dos metros, a pesar que estaba
encorvado con el rostro desecho, solo relucían sus dos ojos negros como cuencas.
Mico echo una rápida mirada a Gia que aun seguía entretenida en los algodones dulces,
buscó en el interior de su chaqueta de cuero una esfera transparente del porte de una
pelota de golf, miró a su costado derecho y no había nadie, respiró profundo con la
esfera mas apretada de lo normal en su mano izquierda, giró a el costado izquierdo y en
un abrir y cerrar de ojos la gran sombra dio un salto hacia lo alto.
Dispuesta a seguirlo en forma instintiva, chocó contra un bulto negro que corría a toda
velocidad en su dirección contraría, ambos quedaron en el suelo, en la confusión, Mico
suspiró sonoramente, era típico que se encontrara a alguno de ellos, pero por qué
precisamente ahora.
"Mico" unos ojos grandes color miel se encontraron con los suyos, y esa sonrisa tan de
él, que lo hacia un niño grande. Mico se colocó de pie de un salto y extendió su mano
para ayudar a su hermano a colocarse de pie. "Gracias" era bastante mas bajo, un metro
setenta y cinco y no mas de sesenta kilos y eso. El muchacho tenía veinticinco años y
era medio hermano de Mico, se parecía a ella en el color de su piel, ya que su cabello
era cobrizo.
"Y por qué no te fijas por donde vas, Cristo" murmuró de mal humor.
"Lo siento" acomodándose la chaqueta negra, el cuello de sacerdote y la cruz que
llevaba en la mano "pero no te ví".
"Estas solo" al ver la calma con que se ajustaba el cuello.
"No" mostrando sus blancos y parejos dientes en la morena cara "Lorn y Brian están aquí"
esperando que Mico se uniera a ellos.
"Son novatos" miró al cielo oscuro y repletos de estrellas.
"Ellos se encargarán," murmuró "estarán bien" miró a ambos lados "Andas sola?"
"Tu no tienes un demonio que cazar?" Cristo sabía como sacarla de quicio.
"He... solo preguntaba, es tan raro verte en un lugar con gente con pulso, además mamá
se queja que nunca vas a la casa" con una sonrisa severa.
"Por qué será?" con cierta ironía en su voz, por detrás Gia se acercaba con dos sendos
algodones de dulces tan esponjosos como nubles.
"Hola" saludó Cristo con ojo crítico hacia su hermana "supongo que Mico no te ha hablado
de mi, Soy Cristo, hermano de Mico".
"Hola" Gia miró con curiosidad a Mico, hasta ese momento pensaba que Mico era al igual
que ella hija única. "Gia, amiga de Mico del hospital".
"Ah, eres doctora, pero si te ves tan joven" el chico no podía dejar de sonreír, por
primera vez pillaba a su hermana tan bochornada que ni una palabra había dicho.
"Estudiante, Mico no me contó que tuviera un hermano sacerdote" mirando a su amiga.
Mico cayó en cuenta que no le había contado nada de su vida a Gia, ahora venia lo grande
pues unos cuantos metros mas allá, divisó dos sombras, una mas pequeña que la otra, la
alta venía con paso desgarbado, Mico le dirigió una mirada cuestionadota a su hermano.
"Hay vienen los demás, bueno en realidad somos cuatro hermanos, Mico es la mayor,
después viene Andreas, yo, y Brian, y Lorn hija de Andreas" indicó hacia las dos sombras
que poco a poco se hacían mas visibles.
"Espero que no sea en serio" murmuró de mal humor Mico que acresentó mas al vera su
hermano menor de 19 años vestido al mas puro estilo matrix hasta con lentes oscuros, con
unas cruces colgando del cuello de diferentes modelos, todos obsequio de amigos y novias,
mas abajo la delgada figura de Lorn de trece años vestida al igual que Brian con abrigo
negro, y el uniforme del colegio que era falda entallada negra, suéter negro y asomaba
la camisa blanca. "Supongo que todo esto fue idea de Andreas".
"Hermanita" Brian era casi tan alto como ella, solo que Brian era mas musculoso y tenía
los ojos de un azul mas oscuro.
"Brian como has crecido" lo abrazó con sinceridad, después de todo hacia mucho que no
veía a su hermano.
"Tía, Tía" Lorn sería tan alta como Mico, cuando grande, pero solo se parecían en los
ojos, pues su cabello y piel eran claros.
"Lo tienen?" preguntó Cristo con un dejo de impaciencia, al no ser tomado en serio.
"Debe estar con sus amigos en infecundo..." Brian dándose importancia al ver a Gia.
"Ya entendí, muy bien" con las manos en las caderas. "Buen trabajo chicos" miró a Mico
con suficiencia "ves ellos también pueden hacerlo".
"Hola, soy Brian" con una sonrisa de seductor igual a la de su hermana.
"Hola, soy Gia, amiga de Mico" Gia con cierta sonrisa en su boca que descolocó a ambos
hermanos.
"Bueno, ya veo que pueden arreglárselas solos muy bien," con un dejo de mal humor "no
deben ir a dar un informe a alguien".
"Nadie es indispensable," con cierto sarcasmo en su voz. "Bueno ya tenemos que irnos"
avisó a sus dos compañeros, Brian trataba de hacerse el lindo con Gia, y Lorn miraba
embelesada los algodones de dulces.
"Pero si no acabamos con el..." miró a su hermano y luego a Gia, "demonio" dijo sin
darse cuenta de cómo salían esas palabras de su boca.
"Andreas nos espera en la casa" como última palabra Cristo. "Nos veremos pronto Mico,"
saludó con la cabeza a su hermana "un gusto en conocerte Gia" sonriendo a la chica
"vamos, Brian, Lorn".
Brian suspiró mirando a Gia y le dedicó su mejor sonrisa. "Espero que nos volvamos a
ver" mostrando sus impecables dientes.
"Corta quieres o vas a terminar tumbado en el suelo" le murmuró Cristo a Brian, éste
último sin comprender el por qué.
"Tía anda pronto a visitarme quieres, te hecho mucho de menos" la niña se abrazó con
fuerza a la cintura de su tía. "Ciao Gia" alzando la mano para despedirse de la mujer
rubia.
"Chao, un gusto en conocerlos a ustedes también, espero que nos volvamos a ver" con la
mano en alto y sonriendo a los recién conocidos.
Mico observó como se alejaban las tres sombras por el final del pasillo con vidrieras y
gente tan diferente a ellos, esos tres eran parte de su sangre y estaban ligados por
ella.
Sintió la mirada de Gia que le sonreía con curiosidad.
"Me perdí de algo" la encaró con una gentileza que Mico pensó mística.
"Olvide mencionar a mis hermanos" murmuró con culpa. "Después de lo de Dil, lo mío, mis
padres se divorciaron, las cosas no podían ser peor, mi madre se volvió a casar al
tiempo, como al año y medio, y bueno de ahí vienen mis dos hermanos Andreas y Cristo,
después se volvió a separar y se volvió a casar y nació Brian..." se apoyó contra la
baranda de uno de los balcones "parece chiste" con ironía "soy hasta tía, mi hermana
quedó embarazada a los quince, Cristo entró a la orden a los dieciséis y Brian esta en
medicina, Lonr como ya viste es igual a ellos" seguía viendo las estrellas.
"Quieres decir que hacen esas cosas que tu hiciste el otro día en el hospital" cada
cosa de Mico era aun más sorprendente y emocionante, la llevaba a pensar que era una
mujer única en su tipo.
"No todos pueden ver lo que tu viste" murmuró "nosotros somos iluminados, somos como
parabólicas localizadoras de demonios" con una tenue sonrisa "por eso Dil acabó con su
vida, es nuestro castigo".
Gia dejó el resto de su algodón dulce de lado, para abrazar a aquella mujer, todo eso
era doloroso, y esa revelación solo ha hacia pensar mas en lo tormentoso que era la
existencia de Mico, le habría gustado preguntar por qué era un castigo, pero quizás mas
adelante, por ahora solo la abrazaría y se quedaría con ella el resto del tiempo que le
quedaba por vivir.
"Como te fue en la última prueba" murmuró Mico en el oído de Gia, está se estremeció al
sentir el aliento tibio, se aferró con mayor fuerza de los costados de la mujer.
"No tan bien como esperaba" apenas audible. "Pero tampoco tan mal" con una suave sonrisa.
Mico no creyó aquello, lo estaba haciendo para no preocuparla, comprendió en aquel
momento que esta chica era la de su vida y que la estaba perdiendo poco a poco sin darse
cuenta de cómo pasaban los días, los minutos y los segundos y sin saber como retenerla
mas a su lado sin convertirse en un monstruo egoísta.
"Vamos" la cogió de la mano y se fueron lentamente por el centro de la calle iluminada
por altos faroles de luces aterciopeladas.
Mico no podía dormir, a su costado estaba unas de las razones de su insomnio y a unos
cuantos kilómetros las otras cuatro, le preocupaba sus hermanos, como podían soportarlo
así como así, si ella no pudo, recordó cuando tenía la edad de Lorn, no era así, no era
como esa niña risueña y llena de vida, su único motivo de existencia era descubrir por
qué pasaban todas esas cosas raras a su alrededor, comprenderlas de mejor forma, pasó
su adolescencia como un fenómeno con pocos amigos y metida en torres de libros, a la
edad de Brian, ya le faltaba muy poco para terminar la facultad de medicina y tenía muy
claro lo que quería hacer con su vida, se llevaba mucho mejor con los pacientes que
habían pasado a mejor vida que tratar a los vivos y por eso tomó como elección la
morgue como su santuario. A la edad de Cristo ya tenía claro todo, y con sus hermanos
formaban una especie de escuadrón anti demonios, ayudaban a algunos sacerdotes a
practicar exorcismos, exiliar demonios. Quizá por eso su preocupación iba mas hacia
Brian y Lorn que a diferencia de Andreas y Cristo, ellos no vivieron la etapa de
novicios, iniciados y maestros como la vivieron ellos, al contrario Brian pasó de
novicio a maestro en solo una semana saltándose un motón de reglas, y ahora poseía una
espada de maestro como la que tienen sus hermanos y Mico y la que costo un par de años
conseguir, su madre había sido dura con ellos, pero parecía dócil con los otros dos
chicos mas jóvenes. No tenía duda de que Lorn ya era maestra aunque no vio si poseía
espada, quizás tenia mas confianza en la niña que en su propio hermano, después de todo
era hija de una médium muy poderosa. Todo esto era culpa de su madre, dio como punto
final y no sacaba nada con darle vuelta al asunto si de todas formas iba a llegar a los
mismo, sus hermanos y sobrina no iban a cambiar por qué ella lo deseará ya eran así, lo
único que molestaba a Mico era que se sentían bien con lo que eran, sabiendo de ante
manos de donde provenía todo aquel poder místico. Cuantas veces durante la noche cuando
Dil aun vivía iba su madre y les relataba aquellas historias, sin piedad, por qué era
necesario conocer el pasado para enfrentar el futuro, con aquello Dil se volvía como
loco un fanático, Mico por su parte reconocía en aquellos relatos el pasado oscuro del
que provenía y que su destino ya había sido escrito con la sangre de inocentes... En la
oscuridad vio el suave perfil de Gia, que tan mal podía estar, lamentó que podía ser muy
malo, acarició el rostro de nívea de la joven dormida, con el contacto Gia se acercó
mas a la fuente de calor, a la escasa luz quedó un hombro descubierto; ya estaban
saliendo en forma seria hacia un par de semanas pero era pronto para... no eso era
mentira Mico ya la consideraba algo sagrado e importante a pesar de no ser dada a los
mimos, abrazos y besos con Gia era una necesidad todo aquello, había algo en aquella
chica que la hacia sentir especial y aunque no quería reconocerlo ya era una necesidad.
Besó la frente delicada, pasó su mano por el sedoso cabello y vió con horror que algunos
cabellos dorados quedaron en su mano, no quería, se negaba a aceptar que estaba llegando
el final, como había dicho el doctor Vortex, este tipo de cáncer acaba con el paciente
en poco tiempo y la quimio no tienen ningún sentido solo alargar la agonía del paciente
y llevarlo en un peor estado.
Veía a la muerte todo los días, pero no ahora no la quería aceptar, Gia estaba poniendo
resistencia, pero cuanto mas podía durar.
Su vida esta chica la estaba cambiando, hacia anhelar que el tiempo pasará, estar
abrazadas, sentir su olorcito, su cuerpo ahora pensar que la dejaría para siempre y que
estarían separadas en aquel lugar, Mico se tocó el pecho, la línea que corría hasta su
abdomen ella ya estaba destinada al igual que Dil al infierno, una chica como Gia iría
al cielo... no era justo, la mano de Gia subió por su pecho hasta unirse con los dedos
largos y firmes, cerrada pero en forma cariñosa, Mico besó aquellos dedos.
"No puedes dormir" murmuró entre dormida y despierta sobre su hombro.
"Solo pensaba" la besó en la frente. "Duerme mi vida" apretó en forma cariñosa la mano.
"Dime que es eso que no te deja dormir" incorporándose.
Mico sonrió a su pesar, la atrajo hacia sí, su carita de ángel entre sus manos.
"Hey" murmuró Gia "no vas a responder a mi pregunta" con un puchero.
"Pensaba en ti, y en mi" reconoció y no podía seguir ocultándoselo lo que realmente
sentía ya estaban juntas debía ser concreta.
"Ah" Gia se incorporó en la cama, esta debía ser una de esas conversaciones muy
importantes y debía tener todo su atención, comprendió lo que Mico quería decir esto le
oprimía el corazón evitó mirar a su amante, su hora estaba cerca. "No pienses en eso, no
tiene sentido es una estupidez" murmuró.
"Por qué no me miras" colocó su mano en el hombro de la chica, Gia se estremeció del
contacto, se dio vuelta y Mico vió la mas triste de las sonrisas, en un impulso que
vino de su interior fue y la abrazó con la mayor de sus fuerzas. "Todo saldrá bien te lo
prometo" murmuró contra su oído, pero no sabía si lo hacia para clamar el pesar acercaba
cada vez mas o solo palabras de consuelo.
"Mico" a punto de llorar "sabes mejor que nadie que esto no tiene vuelta, así que vivamos
el momento" tratando de evitar que el momento volviera ha ser otra vez sentimental.
"Perdona, pero no puedo dejar de pensar en ello, eres la primera con quien me siento
así" confesó "con quien puedo expresarme sin tener que ocultar mi defecto, y saber que
te voy a perder es frustrante" sus ojos brillaron.
"Tu también eres la primera quizás sea algo de otras vidas" con un dedo recorrió el
perfil alto y firme de la morena.
"Quizá" y lo dejó como pendiente sabia de alguien que podía decirle su ya se conocían
de otro tiempo "ahora duerme que mañana hay que salir temprano".
"Tienes turno de noche?" acomodándose en un lugar muy blandito y cómodo que ahora solo
le pertenecía a ella.
"Si, Sebas me cubrió y debo hacer mi turno de noche" mientras se cubría con las sábanas.
"Buen amigo" adivinó.
"El mejor". Cerró los ojos mientras sentía a su costado como la chica entraba también
en un sueño compartido.
Continuará...