VENGANZA SOBRE SOMBRAS

Por Aly

Capítulo 2
Juego de sicarios


Llegaron agotadas al departamento, la rubia se instaló, dejando que la morena se adaptara al lugar, después de ver la situación de cómo dormirían, comenzó a revisar sus E-mail, introduciendo su contraseña, vió solo los cabellos negros regados en la almohada, la noche iba a ser larga.

Es extraño... estaré haciendo lo correcto, observó el respirar pausado de la morena si, ahora que puedo hacer... soy una asesina, con una mujer que asesina a sangre fría sin entender cómo, la pregunta es... ¿cuál es la verdadera identidad? El cursor parpadeaba esperando silencioso somos como almas perdidas... buscando las respuesta de un pasado tecleó una palabra, observó satisfecha y dió enter.

Entrando en línea:

The Souls...

*****

Las luces estaban apagadas, permitiendo que la hermosa luna, le sustituyera, entrando a través de la monótona ventana, los ojos azules se entretenían con las sombras que formaban la cortina, cuando el perezoso viento nocturno las mecía fantasmalmente.
La respiración pausada de su anfitriona daría a entender que estaba dormida, pero no era así.

Desde que llegaron al pequeño departamento que igualaba al de la ciudad que abandonaron. Dylan solo seguía sin cuestionar, ni aportar comentario, haciéndose casi imperceptible para la rubia; debes en cuando la miraba disimuladamente.

- No puedes dormir -El silencio fue roto por la voz tenue de la morena, haciendo respingar levemente a Aprill.
Pasó un tiempo moderado, antes de contestar, no sentía incomodidad, solo era todo tan extraño, se giró para contestar a la morena, la respuesta nunca llegó, Kain dormía apaciblemente, Genial rió mentalmente, mañana sería un día cansado. Los ojos verdes se cerraron acompañando a la morena en el profundo sueño.

*****

A la distancia un auto rojo se acercaba a una casa, donde una mujer con su hijo esperaban pacientes. Del auto bajó un hombre con gabardina que borró su rostro serio por uno mas tranquilo.

- Hola cariño... -besó a su esposa y abrazó a su pequeño hijo.
- Hola... tengo preparada tu comida favorita -sonrió al ver el agradecimiento en los ojos de su esposo, ambos entraron a la casa.
- Que bien... hoy tendré día libre... -recordó contento.
- Cariño, por cierto llegó un paquete... -avisó desde la cocina, el esposo fue a la caja.
- Ok, la tengo... -contestó- ¿qué será? -se preguntó a si mismo y comenzó abrirlo.

La casa fue destruída con una explosión, los bomberos llegaron tarde, nadie sobrevivió.

*****

Unos pájaros cantaban alegres anunciando la mañana, una mujer de cabellos grises, cortaba las manzanas y las colocaba en el cesto.

Sonrió ante el cálido sol que acariciaba su aun joven rostro, sus ojos casi violetas intentaban absorber el cielo despejado.

- Espero que tengas hambre... -comentó a la nada, continuando su labor, de los arbustos surgió una figura.
- Veo que se toma su tiempo... -el hombre de gris miró a la mujer que terminaba.
- Siempre hay tiempo para todo... -su rostro se tornó serio, para luego volver a plantar su sonrisa cáalida- no lo crees... -el tipo se sintió incómodo nunca comprendía a aquella mujer, mas solo asintió, guardando en su sobretodo el periódico del día.
- Si Madame... -concluyó dejando sola a la bella mujer, con su huerto.
- Bien hecho... -felicitó mirando la copa de un árbol, de donde cayó una jugosa y roja manzana, luego de él bajó una chica de cabellos castaños como sus ojos.
- Es un honor complacerte... Mam... -besó la mano de la mujer adulta, la cual besó su frente.
- Ahora ve a lavarte... que te haré un pay de manzana... -asintió y corrió entre los árboles ante la atenta mirada violeta, hasta perderle de vista, del cesto sacó una hoja de periódico.

Socio de la corporación Internacional Antiterrorismo Arch Dylan, esposa e hijo sufrieron un trágico accidente...

- Bien hecho... -sonrió dulcemente y caminó a la misma dirección donde se había ido corriendo la joven.

*****

- Apaga la luz... -pidió la niña a la mujer que le cuidaba.
- ¿No temes la oscuridad...? -preguntó arropando de nuevo a la pequeña.
- No... -a pesar de su edad, la frialdad de sus palabras salían natural.
- Bien... mañana tendrás una tarea... -la pequeña no contestó solo se limitó a escuchar- pero será mañana... -sonrió con ternura a la niña, que solo cerró los ojos, la luz fue apagada, pero la niña no dormía.


No amanecía, pero su cuerpo le obligó a despertar, dejó escapar los últimos rezagos de su sueño, se acercó a la ventana que daba a la calle principal, la luna le ofrecía una sonrisa, la poca luz que le regalaba, se reflejó en el relicario que había puesto cerca de la mesita.

- Una tarea... -murmuró tocando el relicario, sintiendo las figuras esculpidas, y formándolas en su mente- mañana... -alejó un cabello negro.- será...

*****

El aroma a café le hizo despertar, se fijó en el reloj numérico indicaba las 6:00 am, estiró la mano aun sintiendo la calidez ajena en el lado de la cama que nunca ocupaba, frunció el ceño, recordó que ahora su departamento albergaba a otra mas "Extraño..." sus divagaciones terminaron cuando una taza humeante fue colocado frente a ella.

Levantó la mirada para toparse con los impenetrables ojos de la morena, pero la disimulada sonrisa de Dylan le hizo relajarse.

- Espero que no este muy caliente -consideró con interés, al ver que Aprill aun no lo tomaba, en cambio la rubia, se permitía asimilar la información, llenándose del exquisito aroma del café al amanecer.
- Esta bien... -y se perdió en la aroma del café, al igual que su sonrisa ocultándose en al beber, la morena se limito a beber.

Aprill recordó las palabras de la morena, para permitirle quedarse con ella, sus ojos se desviaron hacia el relicario que estaba colocado comúnmente sobre la mesita de la lámpara.

La imagen de la puerta al jardín se formó en su mente, cerró los ojos intentando controlar sus recuerdos, al abrirlos la iris azul estudiaba y en cambio... ella no tiene recuerdos...

- No te preocupes... -dijo casi leyéndole la mente, Aprill disimuló su sorpresa, en cambio la sonrisa que le ofreció la morena era genuina, el silencio que se mantuvo fue relajante, acompañado con la aroma a café, esa sensación de paz fue interrumpida por el pitido incesante del portátil.

Sin decir nada Aprill se dirigió a la computadora que indicaba un mensaje privado, voltio levemente para ver a la morena levantar la tazas de café y perderse en la pequeña cocina. Su aroma...

Mensaje:

The Soul...

Reenvíe si acepta


Tecleó su contraseña y reenvió... solo tenía que esperar a que le mandaran el blanco, esperó el proceso y sus ojos se perdieron en dirección a la ventana, en la mesita de junto estaba el relicario, la luz tenue del sol que entraba por la ventana lo hacía tintinear, de nuevo la mensajera le regresó de su pasado, vio el trabajo y asintió para si, antes de decir algo, la morena le esperaba con la chaqueta puesta y la de Aprill en la mano.

- Bien -consideró sus palabras, pero el asentimiento de Kain dejó claro su intención.


Al atardecer, llegaron a un pequeño restaurante, Aprill terminaba su te, leyendo una revista, la mirada de Dylan se fijó en la televisión que estaba a una distancia bastante lejana, pero la fotografía que mostraba el reportaje la imagen de una casa en llamas, le dejó un amargo sabor, que no lo disipó con el chocolate, la foto de un hombre que le era familiar.

- ¿Pasa algo? -inquirió la rubia al dejar a un lado la revista y ver los gestos de la morena.
- No... -contestó quedamente, tomando la taza de chocolate con ambas manos.

Esa misma tarde fría hicieron su primer trabajo juntas, la situación casi se escapaba de las manos, Aprill se consideraba muy buena, pero Kain, reaccionaba de forma casi automática, cada movimiento era calculado y ejecutado a tal perfección que un escalofrió le recorrió al ver que le apuntaba, para matar al tipo que estaba a su espalda.

Terminó su propio té y se fijó en el reloj era pasada las 7.

- Creo que es hora de volver...

Kain pareció decepcionada.

- Al menos que quieras conocer algunos lugares... -consideró Aprill al darse cuenta.
- No es necesario -repuso la morena, mirando a un lado de la calle, Aprill vió también hacia aquella dirección.- Nos vamos... -ahora era Kain la que le esperaba para partir.


Otro clic mas y les perdió de vista, guardó la cámara y se dispuso a llamar.

- Las encontraste? -preguntó la voz del otro lado del auricular.
- Si... -confirmó el hombre corpulento oculto entre unos árboles.
- Síguelas... -ordenó- no intervengas... -agregó con serenidad.
- De acuerdo...

*****

Esta noche la luna dormía y las estrellas seguían dando chispas de iluminación a las calles parisinas, después de una leve cena, Aprill eliminó toda información del trabajo.

Kain no decía nada, mantenía la mirada perdida mirando hacia la calle.

- Gustas té -ofreció Aprill, la morena asintió.

El día llegó demasiado rápido y como el día anterior tenía una taza de café estaba ante sus ojos verdes. Quería decir algo pero lo consideró, solo tomó la taza y agradeció.

Después de la ducha Aprill tomó su chaqueta ligera y salió, dejando una nota a Kain, de pronto regresó.

A paso ligero recorrió el camino de división de cada tumba, antes de llegar a su destino, se detuvo al ver a alguien mas ahí, no le sorprendió, mas si esperó a que se marchara.

Era una mujer de cabello lacio casi gris, murmuraba probablemente una plegaria, y se retiró, Aprill se paró en la misma tumba, donde reposaba un ramo de lirios, iguales a los que llevaba.

Sarah Numa, una mujer a la que pudo llamar amiga, que la perdió en un trágico accidente, conocía las flores de todo el mundo pero Sarah amaba los lirios.

¿Quién será? Dejó los lirios junto a los otros.

*****

- Té -entregó la taza a la rubia que estaba entretenida en el computador y retornó a la cama.
- Gracias... -dijo mientras esperaba que la impresora comenzara a trabajar.
- ¿Cuál es el blanco? -preguntó la morena desde la cama, observaba el techo y contaba cada una de las figuras que formaba su imaginación.
- Alex Noriega... magnate, dueño de muchos hoteles, tuvo un accidente donde fue el único sobreviviente, no presentó cargo para investigación del suceso -le intrigó un poco, mas no tomó importancia, por fin la impresora sacó la foto de una mujer.
- ¿La conoces? -inquirió Dylan, la rubia no le sorprendió tenerla tan cerca.
- Tal vez... -era la misma mujer que estaba en la tumba de Sarah, luego vió el cambio que expresaban los ojos azules.
- Voy a lavarlo... -tomó la taza vacía, vió la espalda firme perderse en la cocina, no comprendía por qué sentía que le estaba traicionando.

Kain... vio de nuevo la imagen de la mujer, y la destruyó, se concentró en la imagen del atractivo hombre que estaba en la pantalla. Es hora de trabajar...

*****

Iban caminando por la calle principal.

- Localicé el lugar donde se encuentra... -dijo Kain, doblando el periódico.- el hotel en construcción -la gente se apartaba a su paso, su altura era una gran ventaja.
- Hoy nos movilizaremos -Aprill se detuvo frente a una florería- espera...
- Buen día... quiero una docena de lirios... -pidió.
- Por supuesto señorita... -sonrió a la rubia, aunque le dió una mirada temerosa a la morena.
- Lirios... -comentó la morena con serenidad, acariciando una rosa blanca, Aprill observó el gesto de aquellos dedos largos contrastar con aquella rosa.
- Si... -la señora le entregó la docena.- gracias...

Vio una expresión en la morena que no comprendía.

- Nos vamos... -ofreció con una sonrisa Kain, Aprill no se percató que se había quedado viendo el rostro firme de la morena.
-Claro...


La mujer de cabello gris, observaba la láapida de marfil, se liberó de la pañoleta que cubría su cuello y la dejó sobre los lirios, se disponía marcharse, y se topó con Aprill, que llevaba su propio ramo de lirio.

La mujer le sonrió al ver los lirios.

- Hace tiempo que no veía este lugar... -comentó Laura, mirando la fuente, Aprill también miraba lo mismo.
- Eso explica que sea la primera vez que te veo... por aquí -algunas palomas ululaban cerca- ¿dónde conociste a Sarah? -preguntó al fin.
- En Europa... asuntos de negocios, era un persona muy sociable... -recordó Laura tirando unas migajas de pan.
- Lo era... y amaba lo lirios...
- Lo se... aproveché el viaje de negocios... y no podía olvidar a una buena amiga... y encontrar otra... -ambas sonrieron.

*****

Estaban preparadas y se acercaron a la puerta de salida de emergencia, ambas revisaron sus armas, la noche seria su aliada, el Magnate se encontraba en uno de sus próximos hoteles, solo tenía que perfeccionar algunas cosas.

Kain, tenía un presentimiento contradictorio, mas no comentó de ello, Aprill se movía con confianza, ya habían estudiado el croquis del lujoso hotel.

- Iré por aquí... -avisó la rubia y apuntó la otra puerta- me cubrirás por ese lado -la morena asintió en comprensión, que extraño pensó Aprill la facilidad que seguía órdenes, sin deducir mas se separaron.

Aprill se fue desplazando por todo el lugar hasta llegar a la sala principal, pronto donde estaba el blanco, por otro lado la morena seguía moviéndose, desabotonó las mangas de su camiseta oscura, para tener mas libertad de movimiento.

Abrió lentamente la puerta, al final en penumbras una silla daba la espalda al enorme escritorio, apuntó sin dudar, y antes de que pudiera jalar el gatillo unas luces le segaron.

¿Qué demonios pasa? se cubrió Aprill de la luz ¡Es una trampa!... tres de los hombres del blanco le apuntaban mientras el aplaudía vigoroso. Kain.

- Vaya... vaya... no imaginé que el famoso The Soul... fuera una linda chica... -comentó acariciándose la barba- ¿no te parece? -preguntó a la persona a su lado.
- Si señor... -respondió quedamente la mujer que guardó su sorpresa al ver a Aprill, que tiraba su arma en rendición.
- Es una láastima que no fuese un verdadero reto... no pude usar a mi mejor arma... - colocó una mano sobre el hombro de Laura.

Aprill con la mente en frío buscando la manera de salir del asunto, calculó que eran 5 personas, la oscuridad ahora se volvía en contra.
Por otro lado Kain, iba a abrir la puerta, del otro lado 3 hombres armados con ametralladoras, su instinto le hizo evitar la puerta, para salir por la contraria, al ser sorprendidos Kain los tenóa, una sonrisa peligrosa se formó y disparó a los 3 con certeza.

- ¡¡¡¿Qué pasa?!!!- exclamó exigente El Magnate, sus hombres apuntaron hacia donde surgieron los tiros, las puertas se abrieron y cayeron los cuerpos de los desafortunados que se encontraron con Kain.
- ¡¡¡Son dos!!! -buscaron a Aprill, pero se había esfumado- esto es mejor... enciendan las cámaras quiero todo activado... la cacería acaba de iniciar... -sonrió satisfecho mirando a Laura que estaba expectante.
- ¡¡Si señor!!... -sus hombres se movilizaron.
- Claro The Soul... lo forman dos... interesante... -habló para si.

Laura estaba intrigada, se sentía traidora por alguna razón, es un trabajo, no mezcles lo personal se repetía así misma.

Ambas ya corrían por el pasillo principal.

- Empiezas la fiesta sin mi... -amonestó bromeando la morena, Aprill la miró sin detenerse, era el primer comentario juguetón que hacía y eso le llenó de una sensación de bienestar.
- Lo tendré en mente para la próxima -la morena asintió y entraron a al salón de conferencias, en su carrera Kain, disparó a varias cámaras dejando a ciegas al enemigo.

Aprill caminó por el oscuro espacio, subiendo la enorme mesa de juego.

- Era una trampa... -comentó para ambas- Alex estaba preparado... nos estaba esperando... -se sostuvo el mentón- la pregunta es ¿por qué?
- Asesinos profesionales... jugando a la cacería, probablemente es estatus de quien es mejor -su tono serio atrajo la atención de Aprill- lo que no esperaba es que fuéramos dos -dedujo.
- ¡¡¡Diablos!!! Y ahora... -intentaba ordenar sus ideas, estaba furiosa y Kain se mostraba tan relajada, observó del otro lado e hizo dos disparos, destruyendo dos cámaras.
- Debemos movernos ya saben nuestra posición... -avisó a la rubia que seguia frustrada, personas corriendo se escuchaban del otro lado del pasillo, ambas se colocaron en los dos extremos de la puerta.

Esperaron, pero Kain tenía otros planes, se colocó de frente a la puerta y en el momento justo disparó.

- Listo... -confirmó, dejando atónita a su compañera.

No me deja de asombrar, sonrió orgullosa.

En su trotar destruyeron las cámaras a su paso, llegaron hasta otra enorme sala, ésta era de juegos y bar.

Aprill estudió el lugar, y se sentó en la barra, respiró profundo intentando mantener la mente en frío.

- ¿Gustas trago? -imitó a un camarero- ¿o prefieres palomitas?... -se percató de la máquina de palomitas.

De repente las luces fueron apagadas, Aprill cargó su arma. Bien que comience el juego.

- Palomitas... -la voz de Kain le sacó de sus pensamientos.
- ¿Cómo? -preguntó aun sin entender.
- Prefiero palomitas... -repitió con tranquilidad, incrédula se le quedó mirando.


Alex y sus hombres se colocaron lentes para ver en la oscuridad y recargaron cartuchos.

- Atrápenlas si pueden... -lo consideró mejor- o mátenlas... -sonrió indicando que avanzaran, rodeando el salón de juegos.

Detrás de la barra de licores, Kain y Aprill esperaban, uno de los secuaces las había encontrado agachadas, con lentitud se fue acercando, pero aplastó una palomita.

Kain con calma, llevó su arma hacia atrás y disparó matándolo otro mas a su diestra, moviendo con agilidad el brazo disparó dando al objetivo las palomitas de maíz regadas eran de ayuda indicando la ubicación de sus atacantes, Kain, corrió hacia otro lado.

- Aaurg... -articuló Aprill, intentando detener a la morena que ya se había escabullido a otra parte, sin mas opción se dirigió hacia el lado contrario.

Kain agudizó sus oídos, colocando objetos, sus enemigos aplastaban y rompían vasos, dando su ubicación, actos aprovechados por la morena, la sensación de satisfacción no podía evitarla, la adrenalina liberada fluía como veneno por su sangre.

Una aroma diferente percibió.

Una mujer dedujo, preocupada por Aprill no... ella sabe cuidarse... y siguió con el resto que quedaban, Alex Noriega seguía vivo, sabía perfectamente que el mismo las había contratado desde un principio, la noche que Aprill salió dejando una nota monótona de Vuelvo mas tarde... A. Ocupó la computadora enlazándose con gran facilidad, descubrió cosas que aun le dejaba mucho que pensar, con respecto al cliente.

Revisó su escuadra, no tenía mas cartucho, se acercó a uno de los cuerpos, revisó la ametralladora corta, revisando que tanto tenía.

- Tomaré esto prestado... -cargó y preparó la cámara.

Aprill seguía oculta tenía que matar al desgraciado, escuchaba el intercambio de disparos, Kain... ten cuidado...

En su distracción no se percató que arriba de ella estaba una mujer, sus cabello gris atado en una larga trenza, sacó una enorme espada, lentamente se deslizaba para quedar a una altura prudente y acabar con Aprill.

Kain, estaba acorralada, y pocas municiones, la mesa iba a durar muy poco, ¡¡Demonios!! Gruñó en ira, se fijó que en la parte de arriba de sus atacantes, había una enorme lámpara de siglo XIX espero que les guste la reliquias les disparó una vez mas y luego a la cuerda que sujetaba la enorme lámpara, cayó sobre sus enemigos dándole una muerte dolorosa.

Los tiros habían cesado, eso le permitió darse cuenta del silencio, a excepción de un ruido muy cercano, como si fuese una voz interior que le pidiera que mirara hacia arriba, la luz que proporcionaba las chispas de los disparos, hizo que se reflejaraa en la espada, Aprill se percató de ello, y asustada, disparó hacia arriba, hasta que se acabaron las balas.

Alex Noriega estaba en el suelo con el brazo sangrando, Kain se acercó a él.

- ¿¿¡¡Tu!!?? -dijo con asombro al ver el rostro de la morena, que con la punta de la ametralladora vacía le atravesó la garganta, sin contemplaciones.

Escuchó los disparos, que provenían del arma de Aprill, cerró los ojos para controlar algo que deseaba surgir de su cuerpo violentamente, al abrirlos vió la sangre manchar el piso como si fuese una segunda piel.

- Terminó... -susurró Kain, guardando su arma en la estuchera que estaba bajo su brazo. Por ahora. Se acercó hasta el interruptor y la luz volvió.

Laura yacía en el suelo agonizando, Aprill solo se paró cerca de ella.

- No creo en las coincidencias... -dijo Laura con debilidad- pero no me parece otra cosa... -rió con dificultad.
- No creo en las coincidencias... lugar y momento equivocado... -dijo Aprill mirando a Laura que tosía sangre.
- Eso pensaba...
- ¿Para quién trabajas? ¿Y por qué querían eliminar a The Soul?, ¿cuál es tu nombre verdadero? -preguntó Aprill sintiendo la presencia de la morena.
- Demasiadas preguntas... mi querida amiga... -respiró profundo- me preguntas... algo que se supone ya sabes... -y la vida se le escapó.


En el departamento, Aprill baja información sobre el hotel incendiado, Kain, miraba la lluvia recargándose en el barandal.

- ¿Por qué Alex Noriega tenía tanto interés en nosotras? -preguntó en voz alta sin esperar respuesta- Probablemente era un simple juego... para él... -vio el reportaje en la impresión- que le costo la vida...
- Tal vez... -contestó la morena, recordando la mirada de reconocimiento en El Magnate.
- Quien sabe... a lo mejor un día de estos lo sabremos... -concluyó despreocupada, tirando en el cesto el reporte, y fue a la cocina.
- Si... un día... de estos -murmuró Kain, apreciando las gotas de lluvia que caían en su rostro.


La sombrilla le protegía de la lluvia helada, en sus brazos llevaba un ramo de lirios.
Llegó hasta la tumba de Sarah... las coincidencias no existen... pero siempre hay una excepción... siempre la hay Sarah Numan... lanzó los lirios al cielo... los pétalos cayeron sobre la tumba. Pero eso es solo una suposición... mi querida amiga... Laura... o Sarah.

De los bellos ojos verdes salían una lágrimas... y regresó por donde nunca debió venir.


Capítulo 3
Duda Interior


Semanas después...

La música clásica inundaba los oídos de los invitados, un hombre con uniforme del ejército reía y recibía a sus invitados, de todos llegó un comandante.

- Gregor... -abrazó al joven comandante con camaradería, él correspondió el gesto.
- Coronel Quintera... un gusto poder saludarle... -el general tomó dos copas de la bandeja, que le entregaba una hermosa mujer de cabellos negros y enigmáticos ojos azules.
- Deja de formalidades muchacho... que dice la embajada... te mandaron con niñera -bromeó indicando al guardaespaldas que intentaba no ser tan obvio entre la gente.
- Órdenes de allá arriba -se encogió de hombros- y Lorett no es mi niñera... es un amigo...
- De acuerdo... -continuo parloteando el General.

Del otro lado Lorett, se recargó en una columna, necesitaba un cigarrillo con urgencia, pero una risita lo distrajo, una chica de las que servían las copas, le sonreía y se le acercaba, era bella no muy alta, cabello rubio, que enmarcaba su delicado rostro, con inocentes ojos verdes.

- Ey... hola -saludó con coqueteo, mientras la chica le acariciaba el torax, deslizando las manos sobre un costado, la diversión acabó cuando la chica de inocente rostro tomó su arma.
- Adiós... -murmuró Aprill, dándole un tiro en la cabeza.

Algunos invitados se percataron que había alguien cerca de la fuente de marfil, y que el agua turquesa se teñía de rojo, comenzaron a gritar.

La distracción perfecta, Kain, tomó un tenedor y lo lanzó dando en el blanco, hizo una señal que solo entendía Aprill y ambas salieron aprisa, la fiesta había terminado.

El general se preguntó que pasaba, e intentó averiguar.

- Gregor... -llamó al chico, pero este estaba estático- Gregor... -se acercó, y éste cayó sobre el General, un tenedor incrustado en la nuca le dio la muerte.

*****

En un pequeño auto rojo, iban a la segunda parte del trabajo.

- La organización de servicio secreto, tiene asignado un nuevo Presidente, maneja agentes y tiene alianza con la armada, nuestro blanco es Arturo Magnamara... -decía mientras se metió en un desvío, aparcó el auto frente a una pequeña cabaña, con una hermosa avista al mar.

La cabaña tenía todo lo indispensable, a excepción que tenía una sola cama, Aprill no pareció importarle, Kain, se preguntaba si siempre vivió sola la rubia, para ser una mujer muy bella, la respuesta era mas que obvia; su trabajo no lo permitía.

Fue al pequeño balcón, con la vista al mar, se recargó en el barandal, mirando como la espuma del mar, se abrazaba a la blanca arena, no tenía que voltear, para saber que Aprill la estaba observando recargada en el marco de la entrada.

Cerró lo ojos aspirando la salinidad del aire, el agua color verde, le recordaban a los de su compañera.

- ¿Tomamos el sol? -preguntó risueña Aprill.
- ¿El sol? -preguntó confundida.

Continuará...


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