Querido sueño,
Cada noche te busco en lo profundo de mi mente con la esperanza de volver a verte junto
a mi, caminando a mi lado, allí donde por primera vez tus ojos se clavaron en los míos
deseando no despertar jamás. Pero no lo consigo, por más que lo intento no logro
encontrarte y por fin comprendo que busco en el lugar equivocado. Mi sueño está en mi
corazón y es allí donde me reúno contigo cada día, donde acaricio tu piel y me hundo en
tu mirada.
No sé en que momento sucedió, cómo traspasaste las fronteras de mi ordenador para
formar parte de mi vida, de esa segunda vida que siempre va conmigo. Eras el eco de mis
palabras, la mano amiga al otro lado del mundo pero conseguiste acortar distancias y
hacerme sentir como nunca pensé hacerlo. Desde el primer momento me demostraste tu
generosidad, tu sinceridad, y la curiosidad me fue invadiendo dejándome llevar por el
suave movimiento de tus palabras.
Muchos son los sueños a lo largo de nuestra vida: de alegrías, de riqueza, ilusiones,
amores, sueños lejanos, de una vida diferente, de una persona diferente. Sueños con los
que vamos creciendo y enriqueciéndonos. Y sí, yo vivo de mis sueños, sin ellos estaría
pérdida y con ellos me pierdo cada día para volver a encontrarte. Como desearía hacerlo
realidad, que de repente abriera la puerta y ahí estuvieras tú, frente a mi, con la
sonrisa que muestras en las fotos, escuchar el sonido de tu voz y la forma de tu risa.
Un encuentro de película donde las protagonistas, tú y yo, se funden en un abrazo sin
mediar palabra pues sobran cuando hablan los sentidos. Tus brazos rodeándome y
acercándome hacia ti, nuestras miradas creando una sola y nuestros labios conociéndose
por primera vez.
Eres mi sueño, un dulce dolor que no puedo ni quiero abandonar pues me hace sentir viva,
renovar sensaciones olvidadas, encontrar ilusiones pérdidas. Sé que nunca te tendré,
que no seremos la una para la otra, que nuestras vidas ahora unidas en la distancia,
seguirán caminos diferentes encontrándonos de vez en cuando en forma de frases en la
pequeña pantalla de mi ordenador. Pero siempre seré para ti. Cada vez que abrace ahí
estarás tú. Cuando bese, mis labios sentirán los tuyos sin serlos. Cada vez que ame mi
corazón también latirá por ti, dividiendo mi amor.
No sé por qué te he encontrado, no sé por qué vi tu pregunta, y mucho menos puedo saber
que me hizo contestarte a ti, precisamente a ti. Una maravillosa casualidad que aquel
día nos unió creando un vínculo invisible, una amistad tan especial como lo eres tú.
Así empezó todo con la más sencilla de las preguntas y la más sencilla de las
respuestas, ni una ni otra buscábamos más allá de eso, un simple intercambio de ideas.
Pero desde el primer momento las coincidencias nos fueron uniendo y fue, profundizando
en ellas, como comencé a conocerte. Sin darme cuenta te contaba mis más íntimos
secretos, hablando sin tapujos, sin miedos, refugiadas en el anonimato de esta
rudimentaria pantalla. Con cada nueva conversación tu ser antes difuso comenzaba a
emerger con claridad y fue así, al verte con la paciencia del tiempo, como mis
sentimientos también se transformaron apartando la niebla de la amistad. Y así surgiste
tú, así surgió mi sueño.
Y es a ti, a este sueño mío, a quién escribo esta carta sin más propósito que alejar de
mi el miedo a amar en la distancia. Quiero encontrar el camino que me lleve hacia ti
sin perderme entre palabras, entre archivos que reflejan mi verdad al ver tu cara, tu
cuerpo, tu mejor sonrisa. No sé si hago bien o mal pero bien sabes que necesito hacerlo,
si alguien puede entender esta carta eres tú.
Ahora tengo que dejarte pues acabas de conectarte y he de buscarte entre palabras
extrañas para hallarte en la oscuridad de mis sueños.
Para ti cariño,
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