La silueta, tenia ganas de divertirse, y sabía que esta chica nueva la iba a divertir,
se fijó que en la mesita, había un libro y un pensamiento se le pasó por la cabeza y lo
realizó, lo removió y lo tiró al lado de Zaira.
- ¡Ahh! Mira no medas miedo seas quien seas, que te quede claro eh- "Joder que no
tengo miedo, pero como es que no veo a nadie, esto no puede ser imaginación mía, las
pisadas están ahí esa voz el libro, no puedo estar volviéndome loca, pero nadie puede
ser invisible ¿no?"
- ¿Y qué vas a hacer si salgo eh niñata?- "Vamos a ver que contesta la cría."
- Pu... Pues si sales nada, si no ni lo quieras sa saber, y como vuelvas a llamarme
niñata te parto la boca- "Por que no puedo seguir el consejo de mi madre, ha veces
tienes que tener la bocota cerrada Zaira, bueno es mujer como yo ¿bueno Zaira te dice
algo de que sea invisible?"
- JAJA, sabes hace tiempo que no río con ganas, niñata rubita, dudo que llegues a
partirme la boca, además tu estatura sería un problema jajaa. "Me estoy divirtiendo
como una cría, ¿cuándo fue la última vez que divertiste así Xelian?"
- ¡¿NO ME LLAMES RUBITA NI NIÑATA?! No te rías de mi estatura, ¿qué eres más alta?
¿Quizás unos centímetros más y por eso te crees superior? Sabes que creo que eres de
esas que se te creen superiores a los demás, y seguro que tu tienes más defectos, y que
por eso te metes con la gente y les sacas sus posibles defectos, para hacerte sentir a
ti misma mejor. "Ya me tiene hasta arriba, quien se creerá que eres."
Xelian río y se quitó la capa, su silueta se hizo visible, media más de un metro ochenta,
tenía una gran cabellera negra, su flequillo tapaba los ojos, pero se veía una gran
sonrisa.
- ¡Te paso solo unos centímetros de nada eh!- Xelian río más alto. "Ya no importa
que me vea, además vale la pena por ver esa cara."
Zaira tenía la boca abierta, sus ojos recorrían a Xelian para acabar mirando la capa, su
boca sé abría y se cerraba no daba crédito.
- Vaya, vaya la rubita sea quedado sin palabras, cierra la boca que te acabaran
entrando moscas- "¿Por qué no puedo dejar de sonreír?"
- Bueno vale eres alta y eso no te da derecho de meterte con la gente, además no se
puede entrar en casas ajenas sin permiso. "Pues si que es alta, pero no le veo mucho
la cara, Zaira pellízcate que seguro que estas soñando, no puede ser lo de la capa."
- Casa ajena, ¿vives aquí, desde cuándo niña?- Su sonrisa desapareció la última frase
de la chica llamó su atención y su curiosidad, levantó más la cabeza y dejo ver sus
fríos y vacíos ojos azules.
- ¡Oh! Quiero decir si vivo aquí, solo hace dos día, y no soy una niña, ya soy grandecita
"Como pueden ser unos ojos a la vez hermosos y aterradores, tiene una manera de
mirar intimidante que te dejan clavada en el suelo, ¿sabrá la poder que tiene? si lo
sabe."
Eso último volvió a sacarle una sonrisa, que de seguida se esfumó, quería saber más
cosas, eso era lo primero para Xelian el saber te da poder y eso nunca lo olvidaba, pero
se permitió un pequeño comentario para hacer enfadar a la chica.
- A así que eres grandecita perdón por ofenderte, ¿qué tienes quince? Y ahora dime
¿cómo que habéis venido a vivir aquí?
- Para tu interés tengo diecinueve, y a ti que te importa por qué hemos venido a vivir
aquí, por qué tendría que decírtelo, además no me has contestado.
- O vaya y yo que creía que tenias esperanza de crecer, el porcentaje baja de cero a
diez de posibilidades de que crezcas un centímetro, te diría entre cinco pero no quiero
que pierdas la ilusión, me da igual que no me lo cuentes, se meda muy bien descubrir
cosas, y hasta si quisiera haría que me lo dijeras aunque no quisieras no lo podrías
evitar, y en cuanto a lo de contestar ¿a qué preguntas? "Me esta gustando este juego
de información y diversión."
- Pero que graciosilla eres eh, tu crees que soy tonta, me estas dando largas, pero te
preguntaré claramente, hasta un bebe podría contestar, ¿cómo has entrado aquí?¿ Y por
qué? "No le mires directamente a los ojos."
- Me han llamado muchas cosas, pero graciosilla no esta en el repertorio, y en cuanto
lo de tonta tú lo has dicho- Sonrío- Entrado aquí por curiosidad, y como he entrado,
especifica más la pregunta. "Deja ya de sonreír que la cara se te va a quedar rara."
- Mmmuunn tengo mucha paciencia pero tu me la haces perder, como que especifique la
pregunta. Haber, en las casas se entra con llave o se fuerzan o hasta se entra por la
ventana, ¿tu como lo has hecho? Vamos más claro el agua-. Zaira estaba ya de los
nervios.
- Pues yo he entrado por la puerta- Zaira puso una cara rara, cosa que casi hace
sonreír a Xelian, pero en vez de reír cogió la capa y continuó- y si te dijera que soy
bruja, una bruja malvada, que se divierte con el sufrimiento de la gente-. Se fue
acercando a Zaira, y Zaira a cada paso que daba Xelian hacia ella daba un paso hacia
atras, hasta tocar la pared.- ¿Queda contestada tu pregunta?-. Estaba a un paso solo de
Zaira.
- Creo que siii.
- Bien ahora me tengo que ir no puedo perder más el tiempo, tengo cosas importantes que
hacer-. Con eso se puso la capa y desapareció, Zaira no se movía de donde estaba, sintió
una respiración cerca de su oído izquierdo.- Un placer-. La respiración desapareció,
Zaira consiguió moverse y pasar por la puerta ya abierta, se asomó a la escalera y con
la poca luz de su habitación consiguió ver como la puerta de la entrada se abría y se
cerraba, enseguida fue a su habitación y cerró la puerta.
- Esto no es real, joder pero donde me ha llevado mi padre a vivir.
Se sentó sobre su cama, y acabó tumbándose, estuvo tumbada hasta que vio pasar la
claridad del amanecer, fue cerrando los ojos hasta entregarse en los brazos de Morfeo.
Ni siquiera oyó la voz de su madre que la llamaba para desayunar, al ver que no bajaba
y eso era raro en Zaira, subió y abrió la puerta.
- ¿Pero qué es ésto?, Zaira, Zaira despierta que ya es tarde, va que el desayuno esta
preparado.
Se acercó a la cama y le tocó el hombro, Zaira se sobresaltó y pegó un pequeño chillido.
- ¿Zaira estas bien? Ya esta el desayuno preparado y esperándote en la mesa, ¿me
podrías decir que es este desastre en el suelo hija?-. Le dijo mientras señalaba al
suelo.
Zaira medio dormida, se enderezó un poco y miró a donde le señalaban y vio el barro de
las pisadas y charcos de agua.
- Oh no era un sueño, bueno la verdad creo que no te la vas a creer, así que no sé que
decirte-. Bajó la cabeza ya más despejada.
- Por qué no te voy a creer anda empieza a contar que me tienes preocupada, no has
bajado a desayunar, no hablas eso es muy raro, que tienes fiebre-. Rió.
- Madre que esto es serio, pues veras, ayer entró alguien en casa y vino a mi cuarto,
le pregunté que como había entrado y me dijo que era bruja, básicamente paso eso, de ahí
las pisadas, anoche llovía.
- Hija creo que lo has soñado, lo que no entiendo es lo del suelo, bueno levanta
desayunas y limpias esto de aquí-. Se fue dirigiendo a la puerta.
- Sabia que no me creerías ves, ahora mismo voy.
- Hija tienes que entender que es difícil de creer, se que este cambio te afecta, pero
esto no esta tan mal, te acostumbrarás ya lo veras, te espero abajo.
Continuará...