Renuncias: Se parecen a ciertas heroínas que ya conocemos pero los personajes de aquí son míos ja!
Subtexto: Pues claro.
Avisos: Es una historia de amor entre dos personas del mismo sexo, si te ofende o eres menor, vete a dar una vuelta, y si no es así no digas que no te lo advertí.
Dedicatorias: Como siempre a mi musa, y a quien se tome la molestia de leerla, y a todas las bardas.


LA VIEJA CASA ENCANTADA A LA ORILLA DEL RÍO

Autora: XenaDena

Sexta parte

La silueta, tenia ganas de divertirse, y sabía que esta chica nueva la iba a divertir, se fijó que en la mesita, había un libro y un pensamiento se le pasó por la cabeza y lo realizó, lo removió y lo tiró al lado de Zaira.

- ¡Ahh! Mira no medas miedo seas quien seas, que te quede claro eh- "Joder que no tengo miedo, pero como es que no veo a nadie, esto no puede ser imaginación mía, las pisadas están ahí esa voz el libro, no puedo estar volviéndome loca, pero nadie puede ser invisible ¿no?"
- ¿Y qué vas a hacer si salgo eh niñata?- "Vamos a ver que contesta la cría."
- Pu... Pues si sales nada, si no ni lo quieras sa saber, y como vuelvas a llamarme niñata te parto la boca- "Por que no puedo seguir el consejo de mi madre, ha veces tienes que tener la bocota cerrada Zaira, bueno es mujer como yo ¿bueno Zaira te dice algo de que sea invisible?"
- JAJA, sabes hace tiempo que no río con ganas, niñata rubita, dudo que llegues a partirme la boca, además tu estatura sería un problema jajaa. "Me estoy divirtiendo como una cría, ¿cuándo fue la última vez que divertiste así Xelian?"
- ¡¿NO ME LLAMES RUBITA NI NIÑATA?! No te rías de mi estatura, ¿qué eres más alta? ¿Quizás unos centímetros más y por eso te crees superior? Sabes que creo que eres de esas que se te creen superiores a los demás, y seguro que tu tienes más defectos, y que por eso te metes con la gente y les sacas sus posibles defectos, para hacerte sentir a ti misma mejor. "Ya me tiene hasta arriba, quien se creerá que eres."

Xelian río y se quitó la capa, su silueta se hizo visible, media más de un metro ochenta, tenía una gran cabellera negra, su flequillo tapaba los ojos, pero se veía una gran sonrisa.

- ¡Te paso solo unos centímetros de nada eh!- Xelian río más alto. "Ya no importa que me vea, además vale la pena por ver esa cara."

Zaira tenía la boca abierta, sus ojos recorrían a Xelian para acabar mirando la capa, su boca sé abría y se cerraba no daba crédito.

- Vaya, vaya la rubita sea quedado sin palabras, cierra la boca que te acabaran entrando moscas- "¿Por qué no puedo dejar de sonreír?"
- Bueno vale eres alta y eso no te da derecho de meterte con la gente, además no se puede entrar en casas ajenas sin permiso. "Pues si que es alta, pero no le veo mucho la cara, Zaira pellízcate que seguro que estas soñando, no puede ser lo de la capa."
- Casa ajena, ¿vives aquí, desde cuándo niña?- Su sonrisa desapareció la última frase de la chica llamó su atención y su curiosidad, levantó más la cabeza y dejo ver sus fríos y vacíos ojos azules.
- ¡Oh! Quiero decir si vivo aquí, solo hace dos día, y no soy una niña, ya soy grandecita "Como pueden ser unos ojos a la vez hermosos y aterradores, tiene una manera de mirar intimidante que te dejan clavada en el suelo, ¿sabrá la poder que tiene? si lo sabe."

Eso último volvió a sacarle una sonrisa, que de seguida se esfumó, quería saber más cosas, eso era lo primero para Xelian el saber te da poder y eso nunca lo olvidaba, pero se permitió un pequeño comentario para hacer enfadar a la chica.

- A así que eres grandecita perdón por ofenderte, ¿qué tienes quince? Y ahora dime ¿cómo que habéis venido a vivir aquí?
- Para tu interés tengo diecinueve, y a ti que te importa por qué hemos venido a vivir aquí, por qué tendría que decírtelo, además no me has contestado.
- O vaya y yo que creía que tenias esperanza de crecer, el porcentaje baja de cero a diez de posibilidades de que crezcas un centímetro, te diría entre cinco pero no quiero que pierdas la ilusión, me da igual que no me lo cuentes, se meda muy bien descubrir cosas, y hasta si quisiera haría que me lo dijeras aunque no quisieras no lo podrías evitar, y en cuanto a lo de contestar ¿a qué preguntas? "Me esta gustando este juego de información y diversión."
- Pero que graciosilla eres eh, tu crees que soy tonta, me estas dando largas, pero te preguntaré claramente, hasta un bebe podría contestar, ¿cómo has entrado aquí?¿ Y por qué? "No le mires directamente a los ojos."
- Me han llamado muchas cosas, pero graciosilla no esta en el repertorio, y en cuanto lo de tonta tú lo has dicho- Sonrío- Entrado aquí por curiosidad, y como he entrado, especifica más la pregunta. "Deja ya de sonreír que la cara se te va a quedar rara."
- Mmmuunn tengo mucha paciencia pero tu me la haces perder, como que especifique la pregunta. Haber, en las casas se entra con llave o se fuerzan o hasta se entra por la ventana, ¿tu como lo has hecho? Vamos más claro el agua-. Zaira estaba ya de los nervios.
- Pues yo he entrado por la puerta- Zaira puso una cara rara, cosa que casi hace sonreír a Xelian, pero en vez de reír cogió la capa y continuó- y si te dijera que soy bruja, una bruja malvada, que se divierte con el sufrimiento de la gente-. Se fue acercando a Zaira, y Zaira a cada paso que daba Xelian hacia ella daba un paso hacia atras, hasta tocar la pared.- ¿Queda contestada tu pregunta?-. Estaba a un paso solo de Zaira.
- Creo que siii.
- Bien ahora me tengo que ir no puedo perder más el tiempo, tengo cosas importantes que hacer-. Con eso se puso la capa y desapareció, Zaira no se movía de donde estaba, sintió una respiración cerca de su oído izquierdo.- Un placer-. La respiración desapareció, Zaira consiguió moverse y pasar por la puerta ya abierta, se asomó a la escalera y con la poca luz de su habitación consiguió ver como la puerta de la entrada se abría y se cerraba, enseguida fue a su habitación y cerró la puerta.
- Esto no es real, joder pero donde me ha llevado mi padre a vivir.

Se sentó sobre su cama, y acabó tumbándose, estuvo tumbada hasta que vio pasar la claridad del amanecer, fue cerrando los ojos hasta entregarse en los brazos de Morfeo. Ni siquiera oyó la voz de su madre que la llamaba para desayunar, al ver que no bajaba y eso era raro en Zaira, subió y abrió la puerta.

- ¿Pero qué es ésto?, Zaira, Zaira despierta que ya es tarde, va que el desayuno esta preparado.

Se acercó a la cama y le tocó el hombro, Zaira se sobresaltó y pegó un pequeño chillido.

- ¿Zaira estas bien? Ya esta el desayuno preparado y esperándote en la mesa, ¿me podrías decir que es este desastre en el suelo hija?-. Le dijo mientras señalaba al suelo.

Zaira medio dormida, se enderezó un poco y miró a donde le señalaban y vio el barro de las pisadas y charcos de agua.

- Oh no era un sueño, bueno la verdad creo que no te la vas a creer, así que no sé que decirte-. Bajó la cabeza ya más despejada.
- Por qué no te voy a creer anda empieza a contar que me tienes preocupada, no has bajado a desayunar, no hablas eso es muy raro, que tienes fiebre-. Rió.
- Madre que esto es serio, pues veras, ayer entró alguien en casa y vino a mi cuarto, le pregunté que como había entrado y me dijo que era bruja, básicamente paso eso, de ahí las pisadas, anoche llovía.
- Hija creo que lo has soñado, lo que no entiendo es lo del suelo, bueno levanta desayunas y limpias esto de aquí-. Se fue dirigiendo a la puerta.
- Sabia que no me creerías ves, ahora mismo voy.
- Hija tienes que entender que es difícil de creer, se que este cambio te afecta, pero esto no esta tan mal, te acostumbrarás ya lo veras, te espero abajo.

Continuará...


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