Renuncias: Se parecen a ciertas heroínas que ya conocemos pero los personajes de aquí son míos ja!
Subtexto: Pues claro.
Avisos: Es una historia de amor entre dos personas del mismo sexo, si te ofende o eres menor, vete a dar una vuelta, y si no es así no digas que no te lo advertí.
Dedicatorias: Como siempre a mi musa, y a quien se tome la molestia de leerla, y a todas las bardas.


LA VIEJA CASA ENCANTADA A LA ORILLA DEL RÍO

Autora: XenaDena

Quinta parte

Una silueta a altas horas de la madrugada recorría las calles del viejo pueblo, observando detenidamente cada casa, buscando su próxima víctima.
Al horizonte la silueta pudo ver una casa iluminada, cosa que la extraño, por eso se acercó y se asomó por unas de las ventadas, puedo ver que la luz venía de la chimenea, ya no era tan extraño, pues al ser aún verano, por la noche el pueblo era muy húmedo. La silueta tocó la puerta produjo un ligero sonido y la puerta se abrió, se introdujo sigilosamente en el interior de la casa, subió al segundo piso, se escuchaba unos ronquidos, y dos voces infantiles, en la primera habitación la más grande era de donde procedían los ronquidos, en la habitación de al lado se oían las pequeñas voces, la silueta entreabrió la puerta y vio a dos niñas jugando aún juego de cartas, y riendo.

- Ja té he vuelto a ganar-. Decía una de las pequeñas voces. La otra niña la más pequeña puso cara de malhumorada.
- Seguro que has hecho trampa, eres una tramposa-. La otra niña sonrió.
- No se puede jugar contigo a nada no sabes perder-. La otra niña se levantó de la cama y se fue a la suya del al lado.
- Ya no juego más contigo, voy a dormir-. La otra niña más mayor se acostó también en su cama. Se oyó un trueno, y la niña más pequeña salió disparada hacía la cama de su hermana mayor.
- Tania ponte a un lado, déjame dormir contigo-. La niña mayor sin decir nada se puso a un lado, la pequeña entró y se puso a su lado, se oía la lluvia caer, se veía los relámpagos y seguido se oía los truenos.
- Tania tengo miedo, ¿tu no tienes miedo?-. La niña pequeña no dejaba de temblar debajo de las mantas-.
- Como quieres que tenga miedo Sara si tengo diez años, ya soy mayor, anda intenta dormirte y se te pasara todo.

La silueta oculta detrás de la puerta se introdujo en la habitación, "Así que no tienes miedo, por que eres mayor eh!"

- ¿Tania no has oído algo?-. Sara al ver que Tania no le contestaba la movió bruscamente.
- ¿Que quieres Sara? Me estaba quedando dormida, déjame ya quieres-. Dijo Tania rudamente.
- Es que me ha parecido oír algo-.
- Yo no he oído nada Sara, así que duérmete, o al menos déjame dormir-. Tania se tapó más. Y en ese momento la manta se levantó y las destapó. Tania se levantó de un susto-. Sara para ya, o voy a papá y a mamá y le digo que me molestas. Sara estaba llorando, Tania no sé había dado cuenta hasta que encendió una lamparita y la vio, estaba echa un ovillo.
- Sara no llores, ¿que te pasa?-. Sara no contestó pero con un dedo le indico que mirara aún sitio. Los muñecos estaban flotando en el aire.
- ¡AHHHHHHH! PAPÁ MAMÁ-. Tania no paraba de gritar, y se abrazó a Sara que ya no lloraba, sus padres se despertaron con un sobresalto fueron corriendo a la habitación de sus hijas y al abrir la puerta vieron caer los muñecos que flotaban al suelo. Fueron hacia sus hijas y las abrazaron.
- Ya nos volveremos a ver, ya aquí me aburro.
- ¿Papá, mamá de quien era esa voz?
- De una persona malvada, vamos a dormir todos juntos hoy en nuestra habitación, nada os va a pasar.

No pudieron pegar ojo, solo una personilla dormía, la pequeña Sara.

La silueta seguía recorriendo las calles, y nada le divertía de verdad. "Es que no ahí nada interesante por aquí." Decidió volver al bosque y de allí a su casa, pero cambio el camino decidió ir por arriba, la silueta vio una cosa ya casi entrando en el bosque, no le dio importancia a la primera mirada, pero volvió a mirar, así que dio media vuelta para acercarse y comprobar eso que le había interesado.

- Un coche, ¿qué hace un coche ahí?-. La silueta ya empapada decidió echar una ojeada a la casa por las ventadas, todo estaba oscuro. "Si no ahí nadie en la casa que hace un coche enfrente, la gente del pueblo no se acercaría aquí, ni a aparcar el coche" - y si-. Entró en la casa de la misma manera que había hecho en otras, fue subiendo al segundo piso una de las habitaciones estaba entre abierta y una pequeña luz azul asomaba, la silueta se acercó a la cama y vio una pequeña durmiendo, sus cejas se alzaron mientras su cabeza hacía una pregunta, "¿que diablos hace una niña durmiendo aquí? Tiene que a ver más gente, no creo que venga una niña aquí a dormir" se fue hacía otra habitación vio a dos siluetas adultas durmiendo, unas de sus cejas se bajó mientras la otra seguía subida aún le extrañaba algunas cosas, vio otras habitaciones vacías, solo le quedaba la de enfrente donde estaba la pequeña durmiendo, abrió la puerta lentamente, y la puerta hizo más ruido del que quería la silueta.
- ¿Quién anda ahí? ¿Laia eres tu?-. Zaira al ver que nadie contestaba encendió la luz, no había nada fuera de lo normal, solo la puerta abierta. Zaira se acercó a la puerta y la cerró y al volver a su cama resbaló y cayó de culo.
- ¡¡Ahh!! ¿Pero qué es esto?-. Zaira miró al suelo y habían charcos de agua y pisadas de barro, su respiración comenzó a ser más acelerada de nuevo.

La silueta no pudo evitar reírse. "Si sigo a si me entra algo."

- ¿Quién eres?, Mira sé que alguien a entrado aquí y te he oído reír, y no has salido, ¿así qué haz el favor de salir?-.

"Cómo salga me da algo, ¿qué hago ahora, y si salgo corriendo?". La silueta oculta sonreía "mira tu por donde una nueva muñeca para jugar, además parece graciosa, y tiene agallas, todo el pueblo saldría corriendo y chillando despavoridos si estuvieran en su situación, pero ella aún teniendo miedo se queda."

Continuará...


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