Zaira miraba desde la ventanilla del coche a la gente que empezaba aparecer en el pueblo
por arte de magia, un pueblo que parecía ayer casi desabitado, estaba lleno de energía
y voces hoy. Llegaron y pasaron la mañana terminando de poner las cosas al gusto de todos.
Ya era la tarde cuando acabaron de colocar casi todo, al menos lo que más se hace
servir. Era hora de explorar el pueblo conocer a alguien ser sociable.
- Mamá, Papa me voy a dar una vuelta por aquí cerca-. Los padres asintieron, hacía
frío fuera por lo que cogió el abrigo y la bufanda y se la puso antes de salir.
Zaira se acercó al río de enfrente de su casa, era cristalina y parecía ser agua buena.
"Debe ser agradable mojarse aquí en verano". Siguió caminado sin darse cuenta que
se había alejado mucho más de lo que quería, estaba al lado de una plaza donde había una
fuente de un pez y de un niño que echaban agua. Y vio venir aquella chica pelirroja que
había visto en la tienda.
- ¿Hola me recuerdas? Nos vimos esta mañana-. Dijo la chica sonriente.
- Hola, si me acuerdo-. Zaira le devolvió la sonrisa.
- Ya he plegado y me pareció verte, y me dije vamos a decirle hola-. Zaira pudo ver que
la chica no deja de sonreír ni un momento.
- Estaba dando una vuelta, para conocer un poco esto-. Zaira no sabía que decirle la
acababa de conocer hoy.
- ¿Conoces a alguien aquí?-. Preguntó la chica de nuevo con su curiosidad.
- No, a la primera que he conocido es a ti-. Contestó Zaira.
- Si quieres damos una vuelta juntas, y te cuento cosas del pueblo y esas cosas.
- Me parece bien, gracias.
- No hay de que.
Estuvieron caminado bastante, Madelyn le enseñó donde quedaba la universidad, era un
centro muy grande, Zaira le preguntó por el tamaño y Madelyn le contestó que una parte
era el instituto. Llegaron a la misma plaza de antes y Madelyn se sentó, Zaira también,
había caminado muchísimo.
- Sabes Zaira, aún no sé tu edad.
- Tengo diecinueve ¿y tu?
- ¿Cuántos me pones?-. Sonrío Madelyn.
- Te pongo veinticuatro-. Zaira se sobresaltó por la risa de Madelyn.
- Tengo veintiuno. Que mal ojo tienes para estas cosas-. Zaira se la quedó mirando y
al final sonrío. " Pues si que es rara esta chica".
- Es tarde tengo que volver, mis padres estarán preocupados, no les dije que tardaría
tanto-. Zaira se levantó seguida por Madelyn.
- Es verdad es tarde, quieres que te acompañe, ¿por dónde cae tu casa?
- Es subiendo por aquella calle, la que esta al lado del río-. Zaira señaló hacía
arriba, y cuando se giró vio que la cara de la chica esta desencajada.- ¿Te encuentras
bien?
- Tenéis que tener cuidado, no puedo acompañarte, lo siento pero tengo que marcharme-.
La chica se fue alejando poco a poco.
- Por qué tenemos que tener cuidado, no lo entiendo Madelyn-. Ya muy lejos la chica
gritó.
- ¡¡¡Esta encantada!!!-. La chica desapareció corriendo, como si hubiera visto un
perro con tres cabezas. Zaira caminó hasta su casa y se veían las luces encendida desde
fuera.
- Ya he llegado.
- Estamos en la cocina, ven-. Zaira fue su madre estaba preparando la cena fuera lo que
hiciera olía bien.
- ¿Qué ya has conocido a alguien?-. Preguntó el padre mientras tomaba su cerveza y
leía periódico.
- He conocido a la misma chica del supermercado, se llama Madelyn, me enseñó bastantes
cosas del pueblo, me contó cotilleos, y después cuando nos despedíamos y supo donde
vivía se puso muy extraña y cuando le pregunté que si estaba bien me dijo que tuviéramos
cuidado, le pregunté por qué y me dijo que esta casa esta encantada y salió corriendo.
- No te creas esas cosas, que una casa no puede estar encantada.- El padre río- seguro
que te ha tomado el pelo-. Zaira pudo ver que su madre se tensaba.
La cena fue en familia como siempre, comentando sobre lo que habían hecho hoy, o sobre
lo que harían mañana. Pero una cabeza de la sala le daba vueltas a otro tipo de cosas.
La noche resultó tranquila y serena, ningún sonido extraño se escuchaba, Zara pudo
dormir esa noche, sus miedos se esfumaron. "Quizá fuera mi imaginación, mi malestar
de estar aquí".
Esa misma noche, en esa misma hora en el bosque algo sucedía
Un grupo de mujeres y hombres prendieron una fogata en el bosque, y se sentaron, el
mayor de ellos se quedó de pie, y comenzó hablar.
"Abro la sesión de luna llena, como ya sabéis tenemos más libertad, pero aún nos tenemos
que ir escondiendo, pues los del pueblo no lo acaban de aceptar".
- Pues convirtámoslos en ranas-. Gritó uno de los chicos jóvenes, otros rieron, otros
lo miraron con cara severa.
- No eso nunca, no hacemos el mal, hay que respetar a todo el mundo y si no opinas
igual que el resto te pido que te despidas del grupo y vayas a uno con tus mismos
pensamientos-. Respondió el sabio que así lo llamaban todos por su avanzada edad y por
su gran sabiduría.
- Perdóneme sabio, fue de broma, opino como usted, pero no cree que eso no es justo,
los del pueblo nos han hecho sufrir desde hace muchísimos años, nunca los convertiría en
algo pues no poseo tanta fuerza, pero escarmentarlos sí-. Sé oyó muchas voces a favor.
- Algunos utilizan las cosas que sabemos para el mal, nosotros para el bien, no hacemos
nada a nadie solo aprendemos, ellos se sienten avergonzados por como nos trataron hace
bastantes años-. Ahora fue una mujer la que habló.
- Tiene usted razón, pero muchos de los del pueblo que sospechan, nos miran raro nos
hacen comentarios que están fuera de lugar, nos humillan, algunos nos tiran cosas cuando
no los vemos, y otros se burlan, sinceramente no creo que todos se avergüencen del
pasado, si por ellos fuera la persecución seguiría.
- Tienes que tener paciencia, tienes que sentirles lástima, no odiarlos, tampoco los
necesitan para nada esas personas, y ahora empecemos hablar del tema más importante para
nosotros y es parar los pies a la bruja Xelian-. Algunos al oír el nombre se
estremecieron, era una bruja joven pero cruel, tenía unos profundos ojos azules, que te
dejaban en el sitio en cuanto los mirabas, era una bruja con mucho poder y con mucha
maldad, se divertía con los sufrimientos de los demás.
- Yo no la conozco sabio, ¿pero tan peligrosa es? ¿Tanto nos tenemos que preocupar por
ella?
- Se nota que no la ha visto-. Dijo otra mujer del grupo resoplando.
- Si hay que estar con los ojos bien abiertos, pues ellas los tiene, tiene la
capacidad de observar y escuchar todo como los animales, ahora mismo nos podría estar
escuchando, primero observa a su presa, como una leona, como una águila y cuando la
tiene donde la quiere, la ataque sin piedad-. Hubo un profundo silencio.
- ¿Y qué tenemos que hacer gran sabio?-. Preguntó una mujer de mediana edad.
- Solo estar atentos, sé que trama algo, esta todo demasiado tranquilo, no os dejéis
engañar, algo sucederá, y ahí intentaré estar yo para evitarlo.
- ¿Ahí estaremos todos verdad?-. Dijo la misma mujer que antes, todos respondieron con
un si o con un claro, pero muchos de ellos, los que la conocían de verdad no estaba del
todo seguro, porque quien se enfrentaba a ella nunca lo volvían a ver. Todo el grupo se
fue yendo en silencio, en la oscuridad, por diferentes caminos, asta llegar a su hogar.
No muy lejos de allí
- Que aburrimiento, seguramente que están reunidos de nuevo, que patéticos son, uf me
cansa ir a verles, solo de verlos me producen arcadas-. Una silueta se movía en la
oscuridad de su mansión.
- No hay ninguna cucaracha para divertirme, ah ya sé, Bernie ven.
- Si mi señora, ¿qué desea?-. Un hombre con traje impoluto y aspecto cansado se
presentó.
- Me aburro, te he llamado porque quiero divertirme-. Río y le apuntó con el dedo
diciendo unas palabras, el hombre se había convertido en un mono, volvió a darle, y lo
convirtió en el mismo hombre pero vistiendo un tutu. La chica puso cara de fastidio.
- Ya te puedes retirar Bernie, saldré a divertirme fuera, tengo gente que atormentar
jaja.
- Si mi señora, vaya y diviértase-. Dijo marchando el hombre ahora vestido con tutu.
Continuará...