No tardaron en subir su hermana y detrás su madre, que se dispuso a atarla en la
sillita, Laia no dejaba de sonreír para ella todo era una aventura. Zaira se puso un
cojín con la intención de dormir algo, su padre no tardó en subir, y arrancó ya estaban
en marcha.
Zaira no supo cuánto durmió, pero cuando despertó ya era bastante de día y su estómago
comenzaba a protestar, su hermana dormía apaciblemente al igual que su madre, por un
momento se cruzó con los ojos de su padre que miraba por el retrovisor.
- ¿Todo bien hija? Ya pronto vamos a parar para comer algo es casi medio día.
- No sé lo que significara ir todo bien para ti. Ya no habló más comenzó a ver el
paisaje, la verdad es que era bonito. Parecía interminable que su padre parara en
alguna área de servicio para comer algo su estómago ya no podía más, despertó a su
hermana y a su madre, estuvieron comiendo, volvieron a subir a la furgoneta, pero esta
vez era la madre la que conducía, para que así el padre pudiera descansar.
Era un largo trayecto, y ese pueblo ni sabía dónde quedaba, y menos aún sabía como lo
había encontrado su padre, ni se acordaba del nombre que tenía, y ahora que recordaba
no se lo habían dicho. Pasaron dos días agotadores de trayecto sin parar a dormir en
ningún hotel o motel, estaban todos cansados, Zaira vió el letrero que decía en letras
grandes "Massachussets 50 km"
- Ya casi estamos, queda poco-. Dijo el padre. Al rato vieron otro cartel que te hacía
girar a la derecha por un camino de tierra y decía "Salem".
- ¿Nos has traído al lugar de las brujas?.
- No te creerás esas cosas verdad hija, además lo médicos han descifrado que tenían una
enfermedad llamada Huntington-. A los minutos comenzaron a ver casitas algunas cercas
de otras, y otras retiradas, Zaira también pudo ver un puente donde había unos chicos
hablando, y poca más gente se veía. "Vaya nos vamos de un pueblo más o menos normal
y nos vamos a un pueblo muerto, pues vaya cambio".
Pararon justo enfrente de una casita que estaba a la orilla del río.
- ¿Bueno que os parece nuestra nueva casa?.
- Es maravillosa querido-. Zaira estaba sorprendida en verdad era una casa maravillosa
pero no podía decirles la verdad de lo que pensaba a sus padres, al menos no tan pronto,
tenía su orgullo.
- No esta mal, supongo-. Fue lo único que dijo.
- Vamos a entrar, la vemos y elegimos nuestro cuarto y venimos a coger las cosas, ven
aquí peque que té coja.
- ¿Tendré un cuarto para mi sola papa?-.
- Claro hija, tendrás un cuarto para ti solita.
Comenzaron a subir dos escalones y entraron, la casa estaba fría, en la entrada había
un pequeño mueble y un espejo, a la izquierda esta el comedor y allí estaban sus cosas
que anteriormente habían enviado. Subieron las escaleras y pudieron ver que había 4
cuartos y un cuarto de baño.
- Bueno ya sabéis cual es él nuestro ahora entre los tres que faltan elegid. Y puso la
niña en el suelo que de inmediato salió corriendo. Zaira se detuvo enfrente de una
puerta y la abrió era un habitación bastante espaciosa, tenía un cama mediana de madera
clara y había una mesita también de madera que hacía juego con la cama y el armario.
"Me gusta" Zaira entró del todo y se sentó en la cama, "es cómoda, voy a tener
que comprarme un escritorio de madera". Se levantó y salió en busca de sus cosas,
cogió sus cosas y las llevó hacía el nuevo cuarto, ya casi al entrar en el cuarto vio
que su hermana había cogido el cuarto de enfrente.
- ¿Que Laia tu nuevo cuarto?
- ¿Si a que es bonito? ¿Tú has elegido alguno?
- Si es bonito, y si tengo cuarto justo delante, Bueno ahora voy a meter las cosas.
Pasaron todo el día arreglando las cosas, cada uno en lo suyo, iban parando para comer
y descansar unos minutos, y se fue haciendo de noche, sería el primer día en este
pueblo y en esta extraña casa.
- Buenas noches mamá, buenas noches papá, que duermas bien peque-. - Zaira se metió en
su cuarto y se acostó en su nueva y cómoda cama, se durmió en segura pues estaba agotada
y despertó por oír unos ruidos de lo más extraños, el cuarto comenzó hacerse más frío,
no podía hablar no podía moverse, quería pedir ayuda pero no le salía la voz.
Continuará...