Renuncias: Se parecen a ciertas heroínas que ya conocemos pero los personajes de aquí son míos ja!
Subtexto: Pues claro.
Avisos: Es una historia de amor entre dos personas del mismo sexo, si te ofende o eres menor, vete a dar una vuelta, y si no es así no digas que no te lo advertí.
Dedicatorias: Como siempre a mi musa, y a quien la lea, y a todas las bardas.


LA VIEJA CASA ENCANTADA A LA ORILLA DEL RÍO

Autora: XenaDena

Segunda parte

No tardaron en subir su hermana y detrás su madre, que se dispuso a atarla en la sillita, Laia no dejaba de sonreír para ella todo era una aventura. Zaira se puso un cojín con la intención de dormir algo, su padre no tardó en subir, y arrancó ya estaban en marcha.
Zaira no supo cuánto durmió, pero cuando despertó ya era bastante de día y su estómago comenzaba a protestar, su hermana dormía apaciblemente al igual que su madre, por un momento se cruzó con los ojos de su padre que miraba por el retrovisor.

- ¿Todo bien hija? Ya pronto vamos a parar para comer algo es casi medio día.
- No sé lo que significara ir todo bien para ti. Ya no habló más comenzó a ver el paisaje, la verdad es que era bonito. Parecía interminable que su padre parara en alguna área de servicio para comer algo su estómago ya no podía más, despertó a su hermana y a su madre, estuvieron comiendo, volvieron a subir a la furgoneta, pero esta vez era la madre la que conducía, para que así el padre pudiera descansar.

Era un largo trayecto, y ese pueblo ni sabía dónde quedaba, y menos aún sabía como lo había encontrado su padre, ni se acordaba del nombre que tenía, y ahora que recordaba no se lo habían dicho. Pasaron dos días agotadores de trayecto sin parar a dormir en ningún hotel o motel, estaban todos cansados, Zaira vió el letrero que decía en letras grandes "Massachussets 50 km"

- Ya casi estamos, queda poco-. Dijo el padre. Al rato vieron otro cartel que te hacía girar a la derecha por un camino de tierra y decía "Salem".
- ¿Nos has traído al lugar de las brujas?.
- No te creerás esas cosas verdad hija, además lo médicos han descifrado que tenían una enfermedad llamada Huntington-. A los minutos comenzaron a ver casitas algunas cercas de otras, y otras retiradas, Zaira también pudo ver un puente donde había unos chicos hablando, y poca más gente se veía. "Vaya nos vamos de un pueblo más o menos normal y nos vamos a un pueblo muerto, pues vaya cambio".

Pararon justo enfrente de una casita que estaba a la orilla del río.

- ¿Bueno que os parece nuestra nueva casa?.
- Es maravillosa querido-. Zaira estaba sorprendida en verdad era una casa maravillosa pero no podía decirles la verdad de lo que pensaba a sus padres, al menos no tan pronto, tenía su orgullo.
- No esta mal, supongo-. Fue lo único que dijo.
- Vamos a entrar, la vemos y elegimos nuestro cuarto y venimos a coger las cosas, ven aquí peque que té coja.
- ¿Tendré un cuarto para mi sola papa?-.
- Claro hija, tendrás un cuarto para ti solita.

Comenzaron a subir dos escalones y entraron, la casa estaba fría, en la entrada había un pequeño mueble y un espejo, a la izquierda esta el comedor y allí estaban sus cosas que anteriormente habían enviado. Subieron las escaleras y pudieron ver que había 4 cuartos y un cuarto de baño.
- Bueno ya sabéis cual es él nuestro ahora entre los tres que faltan elegid. Y puso la niña en el suelo que de inmediato salió corriendo. Zaira se detuvo enfrente de una puerta y la abrió era un habitación bastante espaciosa, tenía un cama mediana de madera clara y había una mesita también de madera que hacía juego con la cama y el armario. "Me gusta" Zaira entró del todo y se sentó en la cama, "es cómoda, voy a tener que comprarme un escritorio de madera". Se levantó y salió en busca de sus cosas, cogió sus cosas y las llevó hacía el nuevo cuarto, ya casi al entrar en el cuarto vio que su hermana había cogido el cuarto de enfrente.

- ¿Que Laia tu nuevo cuarto?
- ¿Si a que es bonito? ¿Tú has elegido alguno?
- Si es bonito, y si tengo cuarto justo delante, Bueno ahora voy a meter las cosas.

Pasaron todo el día arreglando las cosas, cada uno en lo suyo, iban parando para comer y descansar unos minutos, y se fue haciendo de noche, sería el primer día en este pueblo y en esta extraña casa.
- Buenas noches mamá, buenas noches papá, que duermas bien peque-. - Zaira se metió en su cuarto y se acostó en su nueva y cómoda cama, se durmió en segura pues estaba agotada y despertó por oír unos ruidos de lo más extraños, el cuarto comenzó hacerse más frío, no podía hablar no podía moverse, quería pedir ayuda pero no le salía la voz.

Continuará...


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