Mi vida cambio en aquel momento, en el momento que me mude a aquel raro pueblo de gente
rara.
- Pero padre no me puedes hacer esto -. Unos ojos verdes miraban con furia a su
progenitor.
- Mira Zaira lo siento mucho, la decisión ya esta tomada, nos vamos mañana, allí
viviremos mejor y tendremos una casa como siempre as querido. Fue diciendo mientras
guardaba platos y cuberterías en pequeñas cajas.
- Pero papá aquí no vivimos tan mal y ¿mis amigos?. Zaira no iba a ceder tan fácil
mente.
- Y lo dice la que siempre esta quejando de que quiere más espacio y más intimidad, y
en cuento los amigos, te harás nuevos amigos, y a los de aquí siempre podrás escribir y
llamarles.
- Pero. - Zaira no pudo acabar su frase pues fue interrumpida.
- Hija basta ya que tozuda eres, llevas un mes así desde que te enteraste, ve a tu
cuarto y empaqueta lo restante que té queda.
Zaira se fue a su cuarto protestando, se puso a meter fotos de sus amigos en carpetas y
a guardar la carpeta en una mochilla. Su cuarto lo compartía con su hermana pequeña,
que ahora mismo saltaba alegre en la cama, cantando y dando voces. "No sé como puede
estar tan contenta". En ese momento entraba su madre.
- Zaira guarda la ropa que té queda, Laia deja de saltar y ayúdame a meter tus muñecos
y tu ropa en maletas, y elige la ropa que te pondrás mañana.
- Si mamá, ¿cuándo partiremos?-. Preguntó Laia con sus mofletes colorados de no parar
ni un momento.
- Cariño ya te lo he dicho a las seis de la madrugada, así que a cenar y acostarte
pronto. Las dos se pusieron a guardar cosas, mientras una Zaira maldecía en murmullos,
cuando estuvo todo listo y casi guardado todo en la furgoneta, se pusieron a cenar,
Zaira no hablaba desde esta tarde.
- Vaya que silencio, bueno pequeña tienes todo listo.
- Si papá todo listo mama me ayudó, tengo ganas de llegar y ver la casa.
- No sé si va a poder dormir hoy -. Sonrío, en eso que Zaira se levantó puso su plato
en el lavavajillas y se fue a su cuarto sin decir ni pío.
- Que tozuda es esta niña.
- Pues como tu querido, ¿verdad peque?. La niña solo asentía varias veces riendo.
Zaira mientras tanto se acostó, ya más nada podía hacer lo había probado casi todo y
nada había funcionado, solo le quedaba resignarse, tenía que aceptarlo ellos eran
mayoría y habían ganado, además su voto opinión nunca contaba. Ya se había despedido de
sus amigos esta misma mañana y llorado con sus mejores amigas de toda la vida, los
echaría de menos, echaria de menos todo, se durmió. Ni se enteró cuando entro su madre
y arropó a su hermana.
La noche paso rápida, los despertadores comenzaron a sonar, Zaira escuchó como su
hermana despertaba y comenzaba a saltar en la cama y a chillar un alegre "ya es la
hora" Después pudo sentir como su hermana se le tiraba encima.
- Tata despierta que ya es la hora-. Y la besó, saltó a su otra cama y bajó y fue
directa al cuarto de sus padres con el osito de peluche preferido.
- Zaira comienza a vestirte, no me hagas ir a levantarte-. Dijo su madre desde el
cuarto de baño mientras se acicalaba para estar presentable.
- Ya voy-. De mala gana se levantó se vistió en cinco minutos, se puso unos téjanos
desgastados y un jersey de cuello alto color granate, con las letras en negro "Yo soy
así" se fue al baño se peinó su cabellera dorada, cogió su mochila, fue a la cocina
bebió agua, y volvió a su cuarto a echar su último vistazo, era un cuarto sencillo no
era nada del otro mundo pero ahí había estado siempre, el cuarto contaba con dos camas
una a cada lado y un armario grande que mitad era de ella y la otra de su hermana, dos
mesitas de noche y un pequeño escritorio, nada más, lo echaria de menos, salió y fuera
se encontró a su padre terminado de colocar las cosas, ella subió y se acomodó en la
furgoneta, donde pasaría varias horas, con destino al infierno o eso creía.
Continuará...