Laura respiró hondo y lentamente dejó salir el aire.
"Creo que comenzaré cuando volvió Paulina... ella volvió porqué recordó algo, un pasado
que compartió con Gerardo, al volver ella, él también recordó y trató de evitar que yo
lo hiciera, aunque no creo que lo haya hecho concientemente... sin embargo como te dije
antes, hoy recibí una visita que me hizo recordar todo.
Puede sonar extraño, pero creeme que es verdad. El alma de Gerardo aceptó su pasado
temiendo perder de nuevo, por eso es que tuvo ese cambio de actitud hacia todas... sobre
todo hacia ti y hacia mi. Es por eso que su alma cambio, junto con su personalidad y su
unión con la mía.
Los destinos han predeterminado que tipo de almas son compatibles como 'almas gemelas',
generalmente una de mujer y la otra de hombre. Tu alma y el alma original de Gerardo
eran casi idénticas. Justo como la mía y la de Dante.
El alma de Gerardo y la mía, ya no son compatibles, pues el trata de ser una copia
exacta de tu alma original, pero por lo mismo es que él y yo ya no estamos unidos como
al principio." - Un nudo se formó en su garganta y con dificultad lo tragó.
"Aún estamos destinados a vivir juntos por muchos siglos más por un error que cometí en
el pasado creyendo que mi corazón me mentía con respecto a mi verdadera alma gemela,
pero ambos estamos destinados a amar a otra persona, él a Paulina... Cuando hablé esta
noche con Dita..."
"Espera, ¿Quién demonios es Dita?"
Laura sonrió ante la pregunta de Alma, quizá al decirle recordaría. - "Una amiga nuestra."
"¿Nuestra dices? Yo no conozco a nadie con ese nombre, ni con un apodo similar..."
"Te estas desviando del tema Alma, déjame terminar de contarte el resto y después te
diré quien es ella, ¿de acuerdo?" - Al recibir como respuesta un asentimiento de cabeza,
Laura prosiguió. - "Verás... Dita me ayudo a recordar que estoy casada con Gerardo" -
Los ojos de Alma se abrieron como platos pero permaneció callada. Laura al ver su
reacción se apresuró a agregar. - "No yo Laura, sino yo Gabrielle... en el pasado
Gabrielle se casó con Perdicas, el día de esa boda, Apolo nos bendijo con una unión
eterna, sin embargo puedo modificar ese lazo si mi alma gemela me acepta y si Gerardo
esta de acuerdo."
Alma observaba ahora intensamente al otro lado de la habitación. Laura tomó gentilmente
el rostro de Alma en sus manos obligándola así a mirarla a los ojos. - "Porque quiero a
Gerardo y creo firmemente que todos merecen amor verdadero y una oportunidad de
felicidad duradera, creo es mi deber modificar el lazo y no volver a unirme en
matrimonio con él. Quizá mi alma gemela pueda encontrar felicidad también."
Alma observó a Laura a los ojos por unos segundos antes de voltearse nuevamente y
responder amargamente. - "Así que, todo esta claro, ¿hmmm? Como Gerardo ya no es una
opción, 'recordaste' o más bien sentiste mi atracción por ti y pensaste en venir a mi
como tu último recurso para sentirte amada, ¿no es así? ¡Incluso pensaste en usar mi más
reciente decepción y usarla como ventaja para seducirme! ¿Pensaste que con mi debilidad
y dolor, podrías entrar de nuevo a mi vida y yo me arrojaría a tus pies agradecida?
¡Por Zeus! ¿Por qué clase de tonta me consideras? ¿Qué te hace creer que volveré
contigo después de lo que me hiciste antes, aún siendo mi alma gemela?
Me das asco, deberías avergonzarte de ti misma.
¡¡¡EXPLÍCAME POR QUÉ ES QUE DEBO PERMITIRME SER LA SEGUNDA OPCIÓN, LA OTRA!!!"
Laura estaba petrificada. Sus pulmones y garganta parecían oprimirse dolorosamente
mientras luchaba por aire... apenas pudo susurrar.
"Alma, no es así. Gerardo... ha formado parte de mi destino y es mi deber, y sí... lo
quiero... pero es él quien siempre ha sido MI segunda opción, tanto para compañero como
para amante. TÚ eres MI destino, no solo parte de él...
No me avergonzaré jamás de lo que siento, pero si eso te incomoda, te aseguro y te juro
por todos los Dioses del Olimpo que lo que pasó hoy aquí, jamás se repetirá... si ese
es tu deseo.
Por favor perdona mi intromisión... Jamás desee insultarte. No debí tratar de besarte
Alma, pero quería que recordaras... Lo siento... es solo que estaba llena de alegría
por lo que Afrodita me dijo..."
Al decir esto Laura se encontraba sollozando nuevamente y se le dificultaba hablar, bajó
la mirada y no se dio cuenta de la reacción de Alma al escuchar el nombre de Afrodita...
Alma sintió una extraña sensación de familiaridad y lentamente imágenes comenzaron a
dispararse en su cabeza, activando el gatillo de su memoria. Mientras, Laura prosiguió
su monólogo, el cual a pesar de las imágenes en su mente, era escuchado atentamente por
Alma.
"Me temo que el deseo de completarme con mi alma gemela siempre arderá dentro de mi.
Entenderé si ya no puedes ni quieres ser mi amiga, no quiero obligarte a una relación
que te hace sentir incómoda" - Laura respiró profundamente y suspiró pesadamente. Había
apostado todo y lo había perdido. Enderezó su porte y enfrentó cara a cara a Alma.
"Um, me parece que ya te encuentras bien, así que ahora me iré, le avisaré a Fer que se
quedarán nuevamente solo ustedes dos para que no se sorprenda ni preocupe por la mañana." -
Laura se levantó tambaleándose un poco y se dio la vuelta para salir, sin embargo sus
rodillas la traicionaron y cayó. Se quedó llorando de rodillas en el suelo tratando de
levantarse sin éxito, exhausta y sin valor para ver a alguna otra parte que no fuera el
suelo.
Alma se sentó y en silencio extendió su mano. Sintió como ardientes lágrimas caían en
su brazo. - "Espera" - susurró aún sin creer lo que estaba haciendo. - "¿Siempre he
sido la primera en tu corazón?"
Laura contestó con el más débil de los susurros. - "Siempre."
La ligera presión y la electricidad proveniente de los dedos de Alma mientras tocaban
su antebrazo, la obligaron a parar sus intentos por levantarse. Se giró en sus rodillas
y se perdió en el mar azul frente a ella.
Alma se sintió la peor persona del mundo cuando vio el dolor en los ojos verdes que
tanto amaba. Tomó las manos de Laura en las suyas y entrelazó sus dedos.
"Dios, Laura" - Alma dijo secamente, aún recibiendo imágenes en su cabeza. Laura tragó
con dificultad y trató de aclarar su garganta.
"Alma, vine hoy sola porque sentí tu alma llamándome. Sentí tu dolor, no tu atracción.
No vine a seducirte, me he sentido tan confundida como tú. Cuando mis recuerdos de
Gabrielle volvieron a mi, solo me torturaron. Sentí tu atracción por mi después de
recordar, entonces todo tomo sentido.
Quería... necesitaba confirmar de tus propios labios que tú eres mi alma gemela y que
me amabas. ¡Jamás quise jugar con tus sentimientos! Créeme cuando te digo que te
necesito.
Quiero que entiendas que mi deseo de amarte, cuidarte y hacerte feliz, es real... si me
aceptas. Te quiero a mi lado como mi pareja, del modo que antes no pudo ser, no porque
seas mi última opción, sino porque estoy enamorada de ti. Mi amor por ti jamás cesó, te
amaba antes de que Perdicas volviera a mi vida, pero tenía miedo Xena..." - Laura paró
en seco al darse cuenta que Alma aún no recordaba.
"Recuerdo cuando te conocí Xena, aquel día en el que me salvaste cerca de mi aldea,
recordé que te convencí de que me permitieras viajar contigo, recuerdo como me enamoré
de ti... y recuerdo el primer beso que me diste." - Alma tomó con delicadeza la barbilla
de Laura, quien no pudo esconder una gran sonrisa.
"Que los Dioses me ayuden... te amo, incondicionalmente, con todo lo que soy."
"Tú fuiste mi primer amor... Alma, y... te quiero de vuelta. Quiero retomar lo que
teníamos antes. He superado las veces que Gerardo me ha dejado y engañado principalmente
porque mis amigas estaban ahí para mi... pero jamás te he olvidado, jamás has salido de
mi corazón... no puedo vivir sin ti, ya no." - Su voz se quebró pero continuó. - "No
tienes una idea de la desesperación e impotencia que sentí cada vez que te perdí, las
veces que moriste como Xena... siempre fue tu rostro al cual me aferré en los peores
momentos de mi vida, la idea de volver a estar juntó a ti, sobre todo al llegar el
momento de mi muerte."
Laura pausó un momento y después agregó sinceramente. - "Si en esta vida, he logrado
perderte y no te es posible amarme, lo entiendo... respeto tu posición Alma."
Los ojos de Alma nadaban en lágrimas mientras escuchaba en silencio la declaración de
amor de Laura. Sus propios recuerdos comenzando a brotar por si solos... junto con
viejas heridas.
'Soy Xena, la Princesa Guerrera... antes fui conocida como La Destructora de Naciones
pero Gabrielle, la luz y el amor de mi vida me ayudo a pelear con mi lado oscuro' -
Cuando por fin logró emitir palabras, estas sonaban drenadas de intención.
"Parece que has ocasionado que mis propios recuerdos vuelvan a mi" - Entonces sonrió... -
"Recuerdo que cometí muchos errores y recuerdo lo que pasó cuando nos reencontramos con
Perdicas, y tu decisión de casarte con él, me sentí abandonada. Observé como creció el
deseo en ti por él y como se tornó en pasión... anhelaba que me vieras a los ojos con
la misma pasión que le mostrabas a él... justo como lo hacías antes de que lo viéramos
en Troya. Vi como estuviste a punto te perder tu brillo cuando Callisto lo mató... me
dolía verte así y desee poder cambiar lugares con él
De cualquier forma, a mi me parecía que te habías olvidado de mi, y de lo que habíamos
vivido juntas, así que me resigné y con ese ligero beso el día de tu boda, me rendí y
te mantuve en mi sueños. Di a Ares rienda suelta pero jamás sentí nada por él después
de conocerte, incluso cuando conocimos a Ulises, eras tú la dueña de mi corazón.
Francamente, no quiero volver a pasar por eso ni nada similar de nuevo."
Laura se obligó a levantar la mirada para hablar con su alma gemela. - "Oh Xena, nunca
te olvidé. ¡Jamás podría! Pero tenía miedo de arriesgarme y que tú no sintieras lo mismo
que yo, Perdicas estaba ahí, ofreciéndome lo que deseaba que tú me ofrecieras. Aunque
me devastó su muerte, me sentí aliviada, y eso me hacía sentir peor. Así que me resigné
a la idea de no tenerte."
"¿Qué hay de mi como Alma? Te olvidaste de mi cuando conociste a Gerardo, te vi con él
muchas veces y por más que trataba no podía evitar sentir celos, pude haber sido yo
quien ocupara su lugar. ¿Sientes algo por mi como Alma, o solo por el recuerdo de Xena?"
"No Alma, estaba confundida por lo que estaba sintiendo... si lo recuerdas, en ese
tiempo mi familia y yo vivíamos con mi tía Abuela en su casa... ella se enteró de lo
nuestro y amenazó con corrernos de la casa, me prohibió verte como pareja, incluso el
tener cualquier tipo de relación contigo, ni siquiera quería que fuéramos amigas, yo
tenía miedo así que accedí a no verte como lo había hecho, mi tía se resignó a que
aunque no lo quisiéramos tendríamos que vernos tu y yo en la escuela así que cedió a
que fuéramos solo amigas, pero me vigilaba muy de cerca, Gerardo de hecho es nieto de
una de las amigas de toda la vida de mi tía. ¡Ante el mundo, siempre fuiste mi amiga,
pero no era así en mi corazón ni en mis sueños donde soñaba con el día en que mi familia
y yo volveríamos a nuestra casa y la vida que deseaba compartir contigo!
Sufría cada vez que te miraba y veía en tus hermosos ojos la tristeza y la traición
escrita en ellos" - Laura dijo entre lágrimas y con un gran dolor en su corazón, en
esta vida, ella había sido una mala persona en el pasado. - "Jamás me di cuenta de que
éramos observados, creí que éramos bastante discretos. Jamás te lastimaría
concientemente con una demostración pública de afecto. Lo siento si lo hice."
"Laura, como tu mejor amiga jamás debí espiarte, pero... tenía la oportunidad y bueno,
pues me herí a mi misma. Obtuve lo que merecía, Fer solía decirme que 'La curiosidad
mató al gato, pero que El perro que busca, encuentra el hueso que quiere'... pero eso
es historia ahora, ¿cierto? Lo que importa es el presente." Laura se aclaró su seca
garganta y continuó.
"Mira, Laura. No soy Xena y por ahora soy introvertida y un tanto tímida en cuanto
relaciones concierne. Quiero creerte, pero no puedo. Creo que si tu lazo con Gerardo
fuera restaurado, volverías con él... y deberías hacerlo. Yo continuaría siendo lo que
siempre he sido, tu amiga. También creo que harás exactamente lo que se espera de ti,
con o sin tu alma gemela." Alma remarcó secamente.
"No tengo futuro contigo... sin importar cuan real nuestro amor pueda ser. De haber
venido a mi antes de que tu lazo con Gerardo fuera roto, o incluso antes de recordar tu
vida como Gabrielle, quizá estaría más inclinada a creerte... pero no lo hiciste" - Su
tono extrañamente se suavizó.
"Lamento haber tratado de acabar con mi vida hoy... fue un acto de debilidad y no
volverá a suceder. Quiero ser tu amiga, Laura. Tu amistad ha sido una de las pocas
cosas buenas en mi vida. El hecho de que seamos almas gemelas no debería de cambiar
nada."
"Alma, el descubrimiento de que seamos almas gemelas, SÍ hace una diferencia, al menos
para mi. Aún si hay forma de restaurar mi lazo con Gerardo tal como era antes de que
Helena... Paulina volviera, no regresaré con él.
Necesitaba la verdad, no solo por mi propia felicidad sino por elegir el camino correcto
para el destino de todos nosotros. Las conclusiones a las que hayas llegado sobre mi
amor, son tuyas únicamente y no me conciernen... si no puedes confiar en mi, no hay
esperanza de que tengamos una relación más cercana.
De cualquier forma, necesito descansar ahora, Alma. Si hay alguna manera en la que
pueda ayudarte a aliviar tu dolor, dímelo. Estoy aquí para ti." - Laura se dirigió hacia
su colchón en el suelo y se acostó en él, después de pensarlo por unos segundos, se
cubrió con la sábana. Cerró sus ojos y trató de contener el llanto que amenazaba con
salir de nuevo. Se sentía terrible, por un momento había recuperado la esperanza pero
acababa de perderla nuevamente.
La habitación estuvo bañada en silencio por un rato. Laura había enterrado su alma.
Lazos que habían ordenado su vida durante milenios, habían sido rotos, y el negado amor
verdadero, había sido expuesto. Alma había destrozado a su luz y lo sabía. Comenzó a
sentirse claustrofóbica mientras las paredes del remordimiento parecían cerrarse en
ella.
"Laura, ¿estas dormida?"
"No" - Respondió Laura somnolienta.
"¿Aún me amas?" - La voz de Alma sonaba tensa. Laura suspiró.
"Sí" - Fue la seca y triste respuesta.
"Lau..." - Comenzó Alma de nuevo.
"¿Mmmmh?" - Laura podía sentir la presencia de Alma acercarse.
"Si tu decisión está basada en mi lazo y amor por ti, creo que debería reconsiderar tu
futuro conmigo.
Tengo mucho orgullo con el cual lidiar, y mucho perdón que pedir. He hecho de todo para
poder alejarte de mi en esta vida; incluso con eso, jamás ha habido nadie que me
muestre tanto amor incondicional como tú, aún siendo solo tú amiga, ni nadie que me
haya enseñado más acerca de sacrificios o lo que es el perdón.
Creeme... me has dado más alegrías de las que he ganado Laura. Simplemente no te merezco,
ni tu amor... ¿No lo ves?" - Alma se inclinó y limpió las lágrimas del rostro de Laura.
"Por los Dioses... No lo ves... tu amor es completamente ciego ¿no?. Tú no ves a la
gente, solo ves almas, ¿cierto? ¡Tú eres un ángel, una diosa en la tierra, y jamás
entenderás lo diferente que eres! - Alma besó suavemente los labios de Laura.
"Mientras yo he estado ocupada tragándome en mi propia lástima y autocompasión por
asuntos del pasado que ya no tienen consecuencia alguna, tu has estado debatiéndote
sobre el futuro. Con todo y tus propios problemas, entregaste tu alma y corazón en mi
bienestar viniendo a reconfortarme y velando por 'mi' felicidad. Pusiste mis necesidades
primero, y yo... yo me ofusqué contra ti tratando de protegerme.
¿Cómo podría no hacerlo... como cualquiera podría no amarte? Eres tan dulce y cariñosa...
solo un tonto no te querría, Lau. Yo te amo y te necesito. También te quiero físicamente,
y lamento lo que dije antes. Tengo una cierta obsesión con supervivencia. Siempre ha
sido todo por mi y es un viejo hábito que no estoy segura de poder romper fácilmente.
Me... me han llamado por nombres toda mi vida, Lau, y se que volver contigo ahora que
somos adultas no hará más que empeorar ese asunto. Pero es algo en lo que estoy
dispuesta a trabajar.
Laura, no sé si algún día podrás perdonarme por lo de hoy, pero si encuentras en tu
corazón la capacidad de hacerlo, me encantaría tener otra oportunidad para expresar mi
amor por ti... incluso si es inadecuado." - Alma observó como Laura se desarmaba por
completo.
"Sabes... sabes que te perdono... ¡y tú nunca podrías ser, inadecuada! Eres el más
profundo deseo de mi pasión y mi corazón." - Laura sonrió a Alma a través de las
lágrimas - "Y si supieras las cosas que he pensado mientras te observo, 'Ángel' no
estaría en tu lista de descripciones mías, Alma."
Los ojos de Alma estaban llenos de felicidad pero su voz aún estaba llena de contenida
emoción mientras miraba los ojos de Laura, entonces negó con la cabeza.
"Honestamente aún no comprendo como o por qué puedes seguir amándome después de todos
estos años. Preguntaste que podías hacer para aliviar mi sufrimiento, Gab... No quiero
volver a perderte jamás."
Las lágrimas de Laura se congelaron mientras Alma se deslizaba bajo la sábana y se
recostaba junto a ella en el colchón para después atraerla a ella. Dentro del fuerte
abrazo de Alma, encontró por fin la comodidad que tanto anhelaba. Después de unas cuantas
respiraciones la voz de Laura respondió a la pregunta.
"Te amo tanto que deseo unirme a ti en el más alto orden de uniones más allá del
matrimonio... el juramento de unión de sangre, ¿considerarías un lazo conmigo que nos
uniría en cuerpo, mente y alma? ¿es tu amor por mi tan fuerte como para ese compromiso?" -
Esperó un momento tensándose, después agregó susurrando. - "Yo tampoco quiero perderte
de nuevo."
"No sé de que me estas hablando, pero mi amor por ti es más grande que eso, y si eso
deseas hacer, eso haremos."
"Es una unión bendecida por los dioses, la más fuerte de todas... Afrodita la mencionó...
necesitamos nuestros respectivos avatares estén de acuerdo y yo necesito el permiso de
Gerardo primero, pero no creo que se interponga en el camino de mi felicidad...
Estoy segura de que Artemisa estará de acuerdo."
"Espera, ¿qué no habían muerto todos menos Dita y Ares? Además, ¿en verdad crees que
Ares acceda?"
"Lo mismo le pregunte a Dita yo, me contó que todos quedaron en una especie de limbo
por medio milenio, tiempo suficiente para ser considerados mito y no realidad." - Laura
sonrió antes de agregar. - "En cuanto a Ares... citando a Afrodida 'Ares no es el único
Dios de la guerra... Puede que hayan dejado de creer en nosotros, pero no nos olvidaron'
y la misma cara que tienes tú en este instante, la puse yo."
Laura no pudo contener la carcajada que surgió hasta que un almohadazo le golpeo el
rostro.
"¡OYE! ¿Por qué me maltratas, no dices amarme?"
En esta ocasión la que no pudo evitarlo fue Alma. Ambas sufrieron de un ataque de risa,
cuando se calmaron Alma sonrió dulcemente a su amada.
"Si en verdad estamos destinadas a estar juntas, todo saldrá bien Ángel." - Le aseguró.
'Ángel' fue enfatizado con un brillo en los ojos. - "¿Estás segura de querer pasar el
resto de la eternidad con alguien tan bizarra y testaruda como yo?"
Laura rió algo nerviosa. - "Sí, lo deseo con todo mi ser, mi adorada guerrera."
"Gracias por tu amor Laura. Me has hecho sentir mucho mejor acerca de mi misma y la
vida el día de hoy. TÚ, en verdad vives lo que crees" - Alma besó cada ojo esmeralda. -
"¿Sabes? Te he amado por tanto tiempo de lejos y en silencio... ahora que te tengo
cerca, ya no estoy segura de que hacer contigo" - Alma rió. Le parecía irónico, pues
sabía que antes, como Xena, sí habría sabido, pero ya no era Xena... su oscuro ser aún
habitaba en ella y siempre lo haría, pero ya no era esa persona, ahora era Alma, y
Gabrielle, aunque seguía teniendo el mismo corazón, era ahora Laura.
Laura sonrió. Le encantaba escuchar la melódica risa que raramente Alma regalaba.
"Oh, estoy segura de que pensarás en algo. Además, no importa, solo quiero sentirte
cerca de mi." - Los ojos de Laura brillaron como gemas a la luz de la luna, el cielo ya
limpio de nubes.
Alma estudió los delicados rasgos del rostro de Laura, y sostuvo la mirada en los ojos
que reflejaban ventanas a su alma. Se inclinó y suavemente comenzó a besar los bellos
labios que le sonreían tan generosamente.
Olvidando el cansancio, Laura respondió con fervor y su corazón volaba mientras la
lengua de Alma, rítmicamente masajeaba su boca tratando de llegar hasta su garganta.
Sintió una punzada entre sus piernas, las cuales se estiraron en respuesta.
Alma arrastró húmedos besos de las mejillas de Laura hacia su garganta. Presionó su
lengua contra la carótida y sintió el fuerte y nada estable pulso.
Luego notó los moretones por primera vez. Eran demasiado regulares, casi como sí...
Algo embonó dentro de Alma y ahora plenamente entendía el dolor de su amiga. Besó cada
uno tiernamente.
"Estos no son moretones ocasionados por besos llenos de pasión, ¿o sí Lau? Gerardo ha
sido rudo contigo, ¿cierto?" - Alma presionó y Laura asintió insegura la cabeza.
"Él ha desquitado sus frustraciones y enojo físicamente en mi... no es el mismo que era
antes. Esos fueron ocasionados por su mano mientras me sostenía. Era para mantenerme
inmóvil y evitar que golpeara o gritara mientras entraba en mi cuando aún estaba seca." -
Laura confirmó agachando la cabeza.
Claramente enojada, Alma se sentó y levantó consigo a Laura. Comenzó a desvestir a su
compañera. Laura tragó con dificultad mientras Alma le quitaba el camisón. Un
escalofrío le recorrió cuando sintió el aliento de Alma en su hombro. Cuando abrió los
ojos se encontró con un par de ojos azules que la penetraban llenos de cólera.
"¡¡¡¿Por Zeus Lau, le permitiste que te violara... solo porque era TÚ destino?!!!" - La
voz de Alma era tan callada y tersa que parecía un gruñido. - "Quiero examinarte...
toda. ¡No puedo creer que no me hayas dicho nada, ni a nadie, el daño que te ha hecho,
especialmente después de lo que hablamos!" - Perdió el aliento y le costó trabajo
continuar. - "¿Por qué?"
Laura miró tímidamente a la furiosa chica de cabellos negros. - "Acabo de decirte. No
quería que te enfrentaras a él, Alma... solo olvidalo. Ya pasó, ¿de acuerdo?"
"Me lo dijiste solo después de que lo descubrí... ¡Probablemente después de semanas de
abuso! ¡No ibas a decirme nada!" - Alma no sabía si estar molesta con Gerardo, con Laura
o con ambos. - "Y puedes apostar a que ya pasó. Si él 'vuelve' a tocarte de ese modo,
haré que se arrepienta hasta de respirar. El Tártaro parecerá un día de campo."
El rostro de Laura se tornó rojo. - "Prométeme que no lo castigarás ni lastimarás Alma." -
Susurró temerosa de la intensidad y vehemencia de la morena. Alma estaba callada pero
asintió levemente la cabeza. Laura se relajó.
Alma dejó el camisón a un lado y enojada arrojó la sábana al otro colchón. Se sentó en
sus talones y observó a Laura. Suspiró y sintió su fuego interno comenzar a reaccionar.
El calor le provocó un sonrojamiento inesperado.
'Por Dios... Laura es tan magnífica que te hace perder el aliento. Tan agraciada
complexión... como una muñequita de porcelana.' "Eres increíblemente hermosa y
deseable Laura. ¿Cómo pudo hacerte esto?" - Alma dijo triste. Laura mordió su labio
conciente de que los ojos de Alma la estudiaban.
A través de sus lágrimas, Alma pudo ver los moretones alrededor de los pezones de Laura.
Se inclinó y con su lengua tocó suavemente cada uno, luego frotó sus labios contra ellos.
Laura acarició el cabello de Alma. Pensó que jamás había sentido algo más delicado o
lleno de amor que el toque de Alma. La emocionaba hasta el núcleo de su alma.
"Lamento que esto te pasara Laura... especialmente por alguien en quien confiabas y a
quien amabas. Necesito quitarte tu ropa interior y ver. Prometo no lastimarte ¿de
acuerdo?" - Alma dijo suavemente mientras la rubia afirmaba con la cabeza.
Laura tembló mientras los dedos de Alma hicieron un camino por sus costillas hacia
abajo. Los labios de Alma continuaron dejando suaves besos en el valle entre sus senos.
Luego, pulgada por pulgada, Alma bajó y saboreó cada beso... amaba su olor, su sabor.
La piel de su ángel era tan increíblemente suave... como pétalos de rosa expuestos
frente a ella.
Alma recorrió el ombligo de la rubia con su lengua y gentilmente lo succionó mientras
acariciaba sus firmes caderas. Laura gimió el nombre de la morena suavemente mientras
su deseo por Alma comenzaba a tomar control sobre ella.
Perdió el aliento al momento en que Alma capturó el resorte de sus calzoncillos y
lentamente los deslizaba por sus piernas. Laura podía sentir como la respiración de
Alma se entrecortaba y se aceleraba. Sintió escalofríos cuando Alma pausó sobre los
rubios cabellos entre sus piernas.
Alma percibía el olor de Laura y se sentía responder, pero mantuvo control sobre su
lujuria. Laura no necesitaba eso en este momento, necesitaba ser tratada con guantes de
seda y respetada como una reina, la reina amazona que alguna vez había sido. De la
manera que 'ÉL' debió recordar hacerlo.
El cerebro de Laura reaccionó impulsivamente en cuanto la morena le abrió las piernas,
Alma se tensó ante tal acto.
Alma paró en seco ante el suave sonido y acción provenientes de Laura, miró hacia arriba
y vio el miedo en los ojos esmeralda. Maldijo a Gerardo... realmente había lastimado a
su ángel. Alma deseaba llorar, pero debía ser fuerte para su amiga.
"Preferiría morir ante que lastimarte, Laura. Puedo prometerte, que jamás te lastimaré
sexualmente. Sé lo que se siente y jamás te tocaré de ese modo si tú no lo deseas, pero
por esta vez, en verdad necesito ver si necesitas ayuda.
Tu boca se siente caliente cuando nos besamos, puede que tengas algo más que un
resfriado. Podrías tener una infección también. ¿Podrías confiar en mi y permitirme ver
si te encuentras bien?" - Laura se mordió el labio y finalmente accedió.
Alma separó suavemente las piernas de Laura, y se hincó entre ellas. Primero vio los
oscuros moretones en su interior, como si sus piernas hubieran sido mantenidas en esa
posición por algo. Los dedos de Alma tocaron suavemente esa área y con ello envió
nuevos escalofríos.
Levantó las piernas y las separó un poco mas, deseó destrozar a Gerardo mientras sus
ojos se posaron en lo que veía. El área estaba roja, hinchada y se veía doloroso.
Alma sintió náuseas y tuvo que controlarse tomando aire profundamente, luego se inclinó
y muy suavemente besó el clítoris de la rubia. Laura tembló llena de miedo y necesidad
al mismo tiempo... pero Alma gentilmente bajó las piernas de su amada.
Sin mediar palabras, Alma volvió a vestirla. Laura probablemente no se había sentido
bien por un largo tiempo y jamás había dicho nada. Se sintió molesta y traicionada.
Alma se recostó con Laura y luego la abrazó y besó gentilmente.
"Antes de dormir, Laura... tengo unas peticiones que hacer. Primero, mañana iremos al
ginecólogo, sin discusiones. Segundo, quiero que me prometas que no verás a Gerardo
hasta que él reciba ayuda. Tercero, y el más importante para mi, me gustaría que
consideraras vivir aquí conmigo. ¡De repente nos hemos quedado sin ayuda por aquí!"
Laura levantó el rostro para mirar de frente a Alma. - "De acuerdo, sin discusiones, lo
prometo y... ¡creí que jamás lo pedirías!"
Los ojos de Alma se llenaron de un brillo y sonrió. Giró sobre Laura y la besó un par
de veces antes de regresar a su lado. Se levantó y con piernas temblorosas se dirigió
al baño.
Cuando volvió, Laura ya se había dormido con una gentil sonrisa en su rostro. Había
logrado de alguna manera, apoderarse de toda la cama. Alma sonrió y se puso su pijama,
luego habló a la oficina de la doctora Fuentes, la ginecóloga que le había ayudado
cuando era una niña; y dejó un mensaje en la contestadora. Observó su vacía cama y
luego a su inconsciente ángel.
Alma apagó la lámpara del escritorio, tomó una sábana de la vacía cama, reacomodó a
Laura y se acurrucó junto a ella. Con las sábanas las arropó a ambas. Suspiró...
pareciera que cada una tenía sus propios demonios contra los cuales luchar. Pero a
pesar de todo... habían encontrado el amor.
*****
Alma se despertó tres horas más tarde cuando sintió a Laura temblando junto a ella, se
movía agitadamente y moqueaba. Pero aún más preocupante que eso, fue el hecho de que
Laura, inconsciente, le golpeó el estómago con su codo ocasionando con ello que se
sintiera nuevamente mal, se levantó como ráfaga al baño y desesperadamente rezó porque
Laura no la escuchara.
Alma limpió el sanitario y se dirigió a beber agua, luego cepilló sus dientes. Cuando
iba de regreso con Laura, decidió traer pañuelos desechables con ella y un par de
aspirinas. Llenó un vaso con agua y lo llevó todo al colchón.
"Lau." - Alma suavemente despertó a su amiga. Laura se giró alejándose se su tormento.
"Mamá, necesito dormir... no quiero ir... mi garganta se siente rasposa." - Tosió
suavemente y Alma sonrió.
"Laura... soy Alma y creí que querrías pañuelos y medicina con agua." - Alma se sintió
extraña, no estaba en contacto con su yo maternal y se sonrojó cuando Laura se estiró.
"Agua." - La rubia repitió y estornudó. Abrió sus ojos. Cualquier sensación que Alma
experimentara en ese momento, la perdió cuando Laura la miró extrañada. - "¿Alma?"
"Esa soy yo. Siéntate." - Alma dijo suavemente. - "Parece que tu caritativa naturaleza
se ha tornado en contra tuya. Creo que oficialmente tienes el peor resfriado que he
visto en un tiempo. O quizá pescaste el virus que yo tenía." - Alma rió ante sus
comentario.
"Toma esto... te ayudará a dormir, quizá entonces YO pueda dormir" - Alma sostuvo las
pastillas para Laura y le ofreció el vaso con agua. Laura observó molesta a Alma pero
tomó agradecida lo que se le ofrecía.
"Lo siento, no fue mi intención despertarte. Gracias por tus cuidados Alma.
Probablemente debería ir a dormir en tu cuarto de invitados así no te mantendré
despierta por más tiempo, ni te contagiaré. Creeme... no quieres este resfriado." -
Laura tomó otro pañuelo, se levantó, tomó uno de los colchones y luego procedió a
llevárselo por la puerta. Pero no llegó lejos antes de que Alma la detuviera.
"¡Espera Laura! ¿Qué acaba de pasar? No quise molestarte, solo jugar un poco. Por favor
quédate conmigo... estoy preocupada por ti. Yo ya estoy bien después de 8 horas de sueño.
Tu no has dormido nada. Si debo estar despierta por el resto de la noche para
asegurarme de que estés cómoda, de acuerdo. No quiero que empeores, Lau." - Alma tomó
el colchón y lo colocó de nuevo en el suelo.
Laura protestó mientras Alma la levantaba y llevaba con ella de vuelta al colchón y la
recostaba gentilmente. Alma la miró fijamente.
"No me preocupa un tonto resfriado. Estoy expuesta a ellos todo el tiempo cuando aún
con lluvia debemos entregar trabajos a tiempo. Me he enfermado varias veces y aún estoy
aquí.
Así que si tratas de escapar de nuevo, no me hago responsable de las consecuencias que
un termómetro donde no brilla el sol, pueda ocasionar." - Alma levantó la ceja de modo
que parecía hablar seriamente. Laura le picó suavemente las costillas.
Alma estaba satisfecha. Acomodó de nuevo las sábanas sobre ellas y suavemente besó el
expuesto hombro de Laura.
"Te amo." - Susurró, pero Laura jamás la escuchó. Alma escuchó el respirar de Laura por
un rato antes de caer rendida ante Morfeo también.
Continuará...
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NOTAS FINALES:
Solo dos, primero que nada lamento la tardanza pero por fortuna (buena o mala según se
vea) he estado bastante ocupada entre la escuela y el trabajo. Tengan paciencia,
prometo terminar el fic.
Por otro lado, en esta ocasión no mandé esto primero a mi editora pues es una sorpresa...
¡FELIZ CUMPLEAÑOS GUILLE!
Solo espero que actualicen a tiempo para el 25, de otro modo llegará tarde.