Laura recuperó la conciencia lentamente y estornudó suavemente. Se dio cuenta de que la
habitación se había tornado incómodamente fría. Se sentó y estaba helada hasta los huesos.
Se preguntó si se había quedado dormida y todo había sido un sueño, pero le dolía la
cabeza, justo en donde se había golpeado al caer inconciente.
Se dirigió al baño principal, se lavó los dientes y lavó su rostro, luego tomó un par de
aspirinas. Sacó un colchón y un par de sábanas del closet y los llevó a la alcoba de
Alma. Se quitó su ropa y encontró un pijama de Alma para dormir. Ciertamente ese había
sido un largo día, y nada le habría gustado más, que acostarse en una reconfortante
cama y dormir. Sonrió feliz anticipando su próximo encuentro con Morfeo.
Un quejido proveniente de Alma le hizo cambiar de opinión. Alma había dormido casi 8
horas ya, pero parecía que lo había pasado mal.
Laura encendió la lámpara del escritorio y se acercó a su amiga. Tomó el bote de basura
de los brazos de Alma y notó que había agua en él. Suspiró. 'Pobrecilla. Tal vez Alma
realmente esté enferma del estómago.' Laura estornudó y recordó cuanto odiaba la
época de epidemia de gripe y tos.
En su movimiento y poco descanso nocturno Alma había logrado deshacerse de la sábana,
pero estaba sintiendo escalofríos. Sus labios estaban resecos y Laura preocupada apartó
los mechones de cabello que le cubrían el rostro a Alma, luego colocó su palma en la
mejilla de la morena.
"Lo siento mucho, debí venir... debí venir y revisarte antes. Tienes mucha fiebre y te
estás deshidratando..." - Laura tenía un gran sentimiento de culpa el cual no lograba
apartar de su mente. Tras un suspiro volvió a cubrir a Alma con la sábana, metió su mano
bajo esta y tomó la muñeca de su amiga para checar su pulso y ver si en ese aspecto
había mejoras. Iba un poco rápido pero nada grave.
Finalmente la lluvia había cesado y la temperatura del aire no pasaba de los 18º C. El
cielo comenzaba a despejarse y una ligera brisa entraba por la ventana. Laura tiritó...
Se levantó y cerró la ventana, luego volvió a lado de su amiga.
"Alma, despierta corazón" - Laura sacudió gentilmente a la morena para que ella
despertara.
Los ojos de Alma se abrieron pero su visión era borrosa. Solo distinguía la delicada
forma de un ángel con hermoso rostro sobre ella. Se sintió... no sabía como explicar la
sensación pero era muy agradable. 'Estoy muerta.' Pensó. 'No.' Se dio
cuenta de que ¡El ángel estaba usando su pijama favorito! Era Laura, Laura en toda su
gloria. Perdió el aliento.
"¿Lau?"
"Sí. ¿Te sientes mejor? Necesito que trates de ingerir líquidos. Estas deshidratándote
rápidamente. Me gustaría evitar ir al hospital si a ti no te molesta." - Laura comentó
bromeando un poco.
"Bien, veamos... siento como si un camión me hubiera arrollado y luego se hubiera dado
a la fuga; un martillo golpea insistentemente en mi cerebro para convertirlo en puré de
materia gris y me parece que el Desierto del Sahara se esta formando en mi lengua...
¡Me siento genial!" - Respondió Alma débilmente.
Laura rió un poco. "¿Crees que puedas retener líquidos y unas galletas?, ¿Te gustaría
algo para tu dolor de cabeza?"
"Estoy tan sedienta que... me arriesgaré... y me encantaría que me dieras algo para mi
cabeza." Alma no estaba pensando únicamente en analgésicos pero se tendría que
conformar. Laura sonrió y luego fue por agua y un par de aspirinas que le ofreció a Alma,
pero notó que aún estaba muy débil y mareada así que le ayudó a sentarse.
La mano de Alma tembló mientras aceptaba el vaso y cuando se tomó la medicina;
lentamente se bebió el agua, un trago a la vez, paranoica por el malestar.
Laura tomó el vaso vacío y lo colocó en el suelo junto al colchón y colocó su mano en el
bote de basura. 'Oh por favor, retenlo en tu estómago.' Pidió Laura mientras
observaba detenidamente a Alma por algún indicio de náusea. Alma se recostó y volvió a
cerrar los ojos.
"¿Estás bien?" - Preguntó a Alma gentilmente mientras la abrigaba.
"Eso creo... solo me siento como maltratada. ¡Recuérdame jamás hacer esto de nuevo!" -
Sonrió débilmente. - "¿Sabes? Tal vez sí pueda comer galletas o algo después de todo."
- Laura sonrió y besó la frente de Alma.
"Esa es mi chica... Vuelvo en seguida." - Respondió sonriente. Laura encontró la bata de
Alma y se la puso. Caminó de puntillas por el pasillo pasando frente a la habitación de
Fernando y esperó no estornudar.
Llegó a la cocina y puso agua a hervir mientras buscaba tés que ayudaran a asentar el
estómago de Alma. También puso a calentar la sopa que había enviado Magda. Alma
necesitaba nutrirse urgentemente, ya se había saltado cuatro comidas y había perdido
muchos líquidos. Laura estaba preocupada por la condición de su amiga.
Tomó tres de las pequeñas tazas del estante y dos teteras, luego las colocó en una
bandeja. Cuando el agua comenzó a hervir apagó el fuego de la estufa. Introdujo dos hojas
de hierbabuena y un pedazo pequeño de jengibre en una de las teteras, luego vertió agua
dentro. En la otra tetera puso unas hierbas para ayudar a quitarle su malestar y
ahuyentar los síntomas de la gripe. Después colocó el consomé de pollo también en la
charola junto con un plato hondo y una cuchara. Finalmente vino un paquete de galletas.
Laura se limpió su nariz de nuevo, lavó sus manos de nuevo y cuando terminó, maniobró
para llegar a la habitación de Alma. 'No tropieces, no tropieces, no tropieces... no
estornudes, no estornudes, no estornudes.'
Alma abrió sus ojos al momento en que Laura entraba a la alcoba y observó con su
respiración entrecortada como le daba la vuelta al colchón vacío y colocaba con sumo
cuidado la bandeja llena de líquidos a un lado de su cama. '¡Admirable!'
Laura notó satisfecha que Alma no había vuelto a dormir y estaba aún más contenta por el
hecho de que no había vuelto el estómago, lo cual era clara señal de que se sentía mejor.
Laura observó triunfante a Alma y Alma solamente pudo sonreír a su alegre amiga.
"Disfrutas de mi miseria ¿no? ¿Es esa la famosa y milagrosa 'cura-todo' sopa de Magda?
- Alma preguntó mientras se incorporaba lentamente. Laura colocó un par de almohadas en
su espalda para que pudiera recargarse y sentirse cómoda. Ambas se sonrieron.
"Sip a ambas preguntas. Tú... y las demás siempre cuidan de mí, así que esta es una
remuneración digamos, de la Realeza. ¡Por supuesto puedo llamar a Faby si lo prefieres!
- La voz de Laura tembló, no pudo evitarlo pues aunque lo decía en guasa, le preocupaba
que Alma le tomara la palabra. Alma parecía estar considerando hacerlo, mientras le tomó
la temperatura. 'YAY!! Está bajando la fiebre.' Sonrió por inercia, le alegraba
que Alma estuviera mejor.
"No gracias, eres una buena niñera." - Alma dijo secamente mientras estiraba su mano
por una galleta.
Cuidadosamente Laura sirvió té para ambas. Observó atentamente a Alma mientras ésta
última comía y bebía lentamente. Ocultó de Alma sus expresivos ojos por un par de
párpados unos minutos, en silencio mientras se debatía si comentar 'parte' de lo
sucedido, a Alma, no estaba segura de que en el estado en que se encontraba fuera a
soportarlo.
El silencio fue roto repentinamente cuando una picazón invadió su nariz y le hizo
estornudar violentamente. Tomó un pañuelo desechable de la caja de Kleenex de Alma y se
limpió su nariz. "Lo siento Alma" - Laura se disculpó una y otra vez mientras Alma
desesperadamente trataba de salvar su té, una vez a salvo Alma la observó molesta pero
su boca sonriendo la delató.
"Solo era cuestión de tiempo bobita... no puedes evitarlo." - Alma bromeó y Laura hizo
puchero por unos segundos, después ambas soltaron carcajadas.
Laura se quedó callada de nuevo, pensando, mientras la atención de Alma volvía a su
comida. Laura llegó a una conclusión, tal vez heriría a Alma pero si eso significaba
poder sacarle la verdad, ¡Valdría la pena! Reunió el valor necesario y vio directamente
al mar que representaban los hermosos ojos azules de Alma.
"Bien, parece que finalmente estás los suficientemente bien para mantener tu estómago
lleno. Me alegra que te sientas mejor Alma, me tenías preocupada." - Laura dijo
gentilmente y estaba realmente complacida mientras Alma, hambrienta, arrasaba con el
consomé de Magda. Laura volteó y alcanzó un pañuelo desechable antes de estornudar de
nuevo. Aclaró su garganta un poco y continuó.
"Hmmm, ¿Te molestaría responder solo unas preguntas más mientras sigues despierta Alma?" -
Laura observó interrogante a la morena por encima de su taza de té mientras simulaba
beber un sorbo.
Alma gruñó. - "Lau, ¡es casi la 1 de la mañana! ¿No pueden tus preguntas esperar hasta
que hayamos tenido algo de sueño REAL?" - Alma preguntó cansada. - "Debes de estar
exhausta" - Su mirada se suavizó y gentilmente añadió. - "Y me parece que has pescado
un resfriado." - Laura iba a protestar pero en ese instante estornudó de nuevo. Alma
cruzó los brazos frente a su pecho y arqueó la ceja mientras observaba a Laura.
"Creó que es solo eso, un resfriado, y lo pesqué mientras estuve bajo la lluvia... nada
serio. Estoy cansada, pero me sería imposible dormir con todo eso en mi mente. Necesito
tener pronto las respuestas de unas preguntas muy importantes Alma, para poder resolver
unos problemas que nos afectan a todos." - Laura trató de justificarse.
"Verás, he llegado a una encrucijada en mi vida. Alguien me hizo una visita esta noche y
me habló de mi futuro... sé lo que piensas, que lo soñé o algo así, pero es verdad...
bueno, no de mi futuro, sino de mis posibles futuros." - Laura comentó quedamente y
volvió a limpiarse su nariz.
Alma lentamente había terminado su sopa, luego comió unas galletas. Extrañamente
satisfecha dio a Laura toda su atención, intrigada por saber que tendría 'ella' que ver
con sus 'posibles futuros'. Alma suspiró audiblemente.
"Oh de acuerdo... lo siento Gabr... Lau. No debí tratarte así. ¿Qué es lo que deseas
saber?" - Alma preguntó y sonrió de lado mientras balanceaba su taza de té en la sábana
sobre su rodilla. '¿Gabrielle? ¿De dónde rayos saqué ese nombre?'
Mientras Alma esperaba que no hubiera sido muy obvio ese cambio de nombre, Laura, quien
la observó detenidamente un momento antes de suspirar sonrió pues de algún modo Xena
volvería, incluso tal vez ya estaba ahí pues la iba a llamar Gabrielle. - "Alma, debes
responderme honestamente, sin importar cuan difícil o dolorosas sean las preguntas,
¿confías en mí?" - Alma asintió con la cabeza, su curiosidad comenzaba a tomar control
de ella.
"Quiero saber que sentiste dentro" - Comenzó Laura señalando su corazón. - "Cuando Dante
se fue"
Esa era la última pregunta que Alma esperaba, pero no estaba muy sorprendida. Se
preguntó vagamente hacía donde podría estarse dirigiendo Laura, decidió conceder a la
rubia su petición, y perdió su mirada en las esmeraldas que tenía frente a ella.
"Me sentí traicionada, sucia y rechazada. Como si nadie pudiera amarme jamás, o si fuera
imposible agradarle a alguien... me sentí usada y destrozada. ¿Feliz?" - Alma sorbió de
su té y esta vez evitó la pensativa mirada de Laura.
Laura estuvo en silencio mientras su orgullosa guerrera luchaba con un espíritu roto.
Esperó a que Alma retomara el control antes de continuar con sus preguntas. Cuando los
ojos de Alma finalmente la vieron, estaban vacíos y sin emoción alguna. Laura prosiguió
cuidadosamente.
"Alma, crees que él es tu última oportunidad de felicidad, ¿no es así? Erick ya no está
tampoco así que sientes que estás destinada a vivir atrapada en una vida privada de amor
y sin tu 'alma gemela', ¿no?" - Las palabras de Laura tomaron desprevenida a Alma quien
afirmó con su cabeza.
"Sí, eso suena muy acertado. Me siento increíblemente sola. Ni siquiera en mis sueños
logro que se me muestre quien es o era mi Alma Gemela."
Laura tomó la vacía taza de té de las manos de la morena y la colocó en la charola para
rellenarla. Tomó las manos de Alma en las suyas y decidió arriesgar su amistad y...
"Sabes, Alma... puedes tratar de engañarte a ti misma, pero no permitiré que me mientas
a mi. ¿Hay alguien más?, o ¿me equivoco?"
Alma levantó su mirada sorprendida y demasiado cansada como para tratar de recuperar sus
manos, de cualquier forma no tenía caso. Su mirada parecía la de un animal atrapado,
rápidamente volvió a bajar su mirada.
"La verdad es que SÍ sabes quien es tu alma gemela... y es alguien a quien amas
profundamente. No necesitas de adivinos, tarot ni de nadie más para decirte algo que
realmente ya sabes en tu corazón. Has rezado una y otra vez esperando que tu corazón
esté equivocado, ¿no Alma? No es Erick, ni Gerardo, ni Dante de quien estas enamorada,
¿cierto?"
La verdad que ardía en el corazón de Alma, ahora era conciente. Alma jamás levantó la
mirada mientras negaba con la cabeza. Laura prosiguió.
"Dime Alma, ¿quién ha llenado tus sueños desde que tienes uso de razón? Háblame de la
negación, de todas esas emociones prohibidas y pensamientos que tratas de enterrar tan
fervientemente disfrazándolos de enojo y críticas... solo para protegerte de un posible
y muy temido rechazo. ¿A quién amas tan intensamente Alma, que preferirías morir en su
lugar una y otra vez a vivir una vida sin esa persona a la que amas?" - Laura contuvo
sus lágrimas.
"¿Por qué estas haciéndome esto?" - Alma lloró angustiada.
"Alma, ¡POR FAVOR MÍRAME! Dijiste que confiarías en mí... ¡ASÍ QUE RESPÓNDEME!" - Laura
lloraba también. - "¿De quién estás enamorada? ¿A quién desea tu alma más que a nadie en
el mundo?" - Laura preguntó suavemente.
Alma levantó sus azules y llorosos ojos lentamente para encontrarse con la mirada
determinada pero comprensiva esmeralda de Laura.
"Es a ti a quien amo Laura, estoy enamorada de ti. ¡Qué Dios me perdone! Mi corazón me
dice que tú eres mi alma gemela. Tu alma completa a la mía y no entiendo por qué." -
Suspiró suavemente y de nuevo bajó la mirada.
"Desde el primer día que te vi en la escuela, había algo en ti... una cierta conexión.
Estaba confundida por las extrañas emociones que experimentaba cuando estabas cerca...
luego..." - Alma rompió en llanto. Laura sabía que luego ella había traicionado a su
alma gemela.
"¿¡De cualquier forma cómo ayuda esto a tu futuro!? ¡No tiene caso! Jamás podremos
estar juntas, incluso si tú sintieras lo mismo que yo, lo cual es obvio considerando lo
que me hiciste en secundaria. ¡Esto no tiene sentido!" - Alma gritó exasperada.
Laura no pudo evitar sonreír mientras su corazón se regocijaba y brincaba de arriba
abajo una y otra vez. '¡SÍ! ¡Me ama, Me ama! ¡Mi testaruda guerrera sí me ama!'
"Sí tiene sentido. Por favor escúchame Alma." - Laura acercó su rostro al de la morena. -
"Debo escoger entre una vida de amor y una vida de deber para completar mi destino.
Necesitaba escucharte decir que me amas para poder tomar la decisión correcta." - Laura
miró tímidamente a Alma.
"Verás Alma, sé que no lo recuerdas pero esa conexión que tenemos, existe desde antes de
que el cielo fuera cielo... Siento la conexión del mismo modo que tú. Yo siento tu alma
cerca de la mía, dentro de mí..." - Dijo suavemente, acercando sus labios a los de Alma.
"... mi corazón también me dice que TÚ eres mi alma gemela." - Alma podía sentir el
cálido aliento de Laura mientras este acariciaba sus labios suavemente. Laura siguió
acercándose y eso la estremecía por completo.
"... tu alma completa a la mía..." - Laura susurró.
Comprensión golpeó dentro de ella. Alma se sentó quieta y en silencio, temiendo que de
nuevo fuera un sueño, el más cruel hasta el momento. Se repetía constantemente que eso
no era real... sino un extraño momento mágico que se desmaterializaría de un momento a
otro, como una ilusión. ¿Cómo podría ser esto posible? Alma decidió no aceptar lo que
estaba pasando, era más seguro. Ni siquiera podía permitirse desear, creer... ¡Estaba
mal! '¿Qué se supone que debo hacer? DIOS, creo que quiere <besarme> Yo no debería
desear esto pero... lo deseo, he esperado tanto tiempo.' Lágrimas de confusión
llenaron sus fervientemente cerrados ojos haciendo un camino por sus mejillas.
"... y yo... estoy... enamorada de ti." - Laura decía esto suavemente, su voz aún
temerosa.
Laura entreabrió sus húmedos labios al tiempo en que colocaba suavemente su mano en la
mejilla de Alma. Luego cerró sus ojos y acercó los secos pero suaves labios de Alma a un
tierno beso.
OH DIOS, Alma había extrañado eso. Sus dedos temblaron mientras buscaron un camino por
el rubio cabello de Laura. Alma pudo escuchar los gritos de auxilio de la pequeña Alma
pidiéndole que se alejara. Laura definitivamente NO era su padre. Este beso era suave y
estaba lleno de amor para... Alma.
Su mente sabía que no debía responder, pero se sintió tan hambrienta por un gesto de
afecto que no podía parar... no podía apartarse. Alma se recostó suavemente en las
almohadas, su cabeza ahora envuelta y cuidada en la mano izquierda de Laura. Alma dudó
pero luego tentativamente comenzó a responder el tierno beso con su propio fuego.
Laura lenta y cuidadosamente deslizó su mano derecha dentro de la pijama de Alma y
acarició tiernamente el seno derecho de la morena quien jadeó ante el inesperado toque,
sus labios se separaron ligeramente. La rubia aprovechó esta oportunidad para
introducir su lengua en el húmedo ambiente dentro de la boca de Alma, su corazón se
agitó rápidamente.
Alma masajeó la lengua de Laura con la suya propia y saboreó la nueva sensación. Dante
¡jamás la había besado de este modo, ni siquiera Laura cuando habían estado juntas en
secundaria! Sucumbió ante el tierno ardor de Laura. Este maravilloso ángel la trataba
con tanto amor y ternura, como si fuera las cosa más hermosa e importante en el mundo
entero. Alma sabía en su corazón, que Laura siempre la trataría así. Lágrimas frescas
comenzaron a recorrer sus mejillas mientras una serie de imágenes extrañas recorrían su
mente...
Se probaron mutuamente y mientras la pasión crecía en ambas, comenzaron a explorarse una
a la otra. Suaves gemidos de placer escapaban de sus unidas bocas. Intoxicadas por sí
mismas, renuentemente rompieron el beso. Sus respiraciones eran rápidas y entre cortadas.
Juntaron sus frentes y miraron dentro de sus respectivos ojos, ese mar y esas esmeraldas.
"Lau, yo no... ninguna de nosotras puede permitir que esto pase... Nuestro deber debe
preceder a nuestros deseos. Esto es una irresponsabilidad de nuestra parte. ¡No puedes
amarnos a ambos, a Gerardo y a mí, al mismo tiempo! Alguien va a sufrir y te aseguro que
no quiero ser yo." - Alma comentó temblando la voz. - "He tenido suficiente dolor para
durarme la vida entera." - Lágrimas continuaron brotando del mar de sus ojos.
Laura detuvo a Alma con un dedo en sus labios y se acerco a besar las húmedas mejillas
de la morena. - "Shhh, Alma. No quiero que bases tus decisiones en una hipótesis. En tu
'infinita sabiduría', has asumido que como creíste y como yo en realidad también creía
que él y yo estábamos destinados a estar juntos... tú estabas destinada a vivir sin
amor y rechazada.
Eso es todo lo que has conocido durante años después de todo, ¿no? Aceptaste que tu
alma sería torturada y lentamente consumida por un deseo prohibido. Pienso que a la
larga o comenzarías a resentirme y te alejarías de mí o bien tratarías de suicidarte de
nuevo, y te puedo asegurar Alma, que si lo lograras, buscaría la forma de alcanzarte."
- Laura dijo con una seriedad que las sorprendió a ambas. Alma sintiéndose incómoda
cambió violentamente de posición y se mareó.
"¿Te estás sintiendo mal de nuevo?" - Laura preguntó preocupada en cuanto notó la
ceniza complexión de Alma, su mano ya en el cesto de basura.
Alma negó con la cabeza. - "No... solo... necesito recostarme." - Lo hizo y cerró
fuertemente sus ojos. Laura la cubrió con una sábana y suspiró; tras observar el rostro
de Alma decidió recostarse a su lado, sobre la sábana.
"Alma, es mi turno de ser honesta y destrozar tu conjetura con algo de verdad." - Dijo
mientras abrazaba a la morena quien volteó su rostro hacia Laura y abrió sus azules ojos.
Laura se acercó y la besó tiernamente, le gustaba hacerlo, después de todo, habían sido
no solo años sino siglos de separación.
Al separarse acomodó su cabeza en su mano izquierda mientras que con su brazo derecho
seguía abrazando a Alma. - "Esta no es una historia de cuna, así que no te duermas, ¿de
acuerdo Alma?" - Laura advirtió juguetonamente.
"Te prometo que no lo haré." - Respondió Alma sin aliento. Había pensado que el beso de
Laura de antes había sido maravilloso, pero la forma en que acababa de hacerlo la
debilitó por completo. Le robó el aliento y la llenó de una inmensa alegría. '¡¿A
quién le importan unos cuantos gérmenes?!'
Continuará...