Disclaimers: Este es un fanfic Uber de Xena: Warrior Princess. Los personajes principales pertenecen a mí, aunque su apariencia y ahora vidas pasadas no. Se hace mención a personajes de la serie creada por Schulian y Tapert y a su pasado, espero nadie trate de demandarme por usarlos (No es como si fuera a recibir dinero de ellos.)

La mayoría de los lugares, escuelas Y empresas a los que hago mención son reales, son de por aquí de mi Rancho. Area Metropolitana en el DF. México.

Puede que haya escenas íntimas entre las protagonistas, y advierto que si alguien tiene problemas hacia la violencia física de cualquier tipo sugiero no lean esta historia...
(Esto es que se hace referencia relaciones sexuales entre dos mujeres y contiene temas como abuso sexual y abuso sexual de menores, lo cual puede perturbar a algunos lectores... no quiero que alguien muera de un paro cardiaco o algo así.)

Quiero además hacer un RECONOCIMIENTO OFICIAL y ESPECIAL a Guille a quien he adoptado como editora. GRACIAS.

Intenté ahora con un estilo diferente de escritura... espero me digan sinceramente qué opinan. Y ya saben que todo es recibido en cualquiera de mis mails...
s_healer@hotmail.com
healer_yaten@yahoo.com.mx


DEMONIOS DEL PASADO

Healer

Segunda parte

Laura encontró al abuelo de Alma junto a la chimenea, que más que calentar servía de adorno. Fer barría la casa y levantó la mirada cuando la vio de reojo entrar a la sala.

"¿Y bien? ¿Cómo se encuentra mi testaruda nieta?" - Preguntó preocupado. - "Dante habló con Alma cuando ella llegó a casa ayer por la noche y luego él empacó sus cosas y me dijo que se iría a provincia con su familia para trabajar en el negocio familiar.
Alma hizo sus deberes y luego me preguntó si podía irse a dormir sin cenar, no suele hacer eso. Dijo que no se sentía bien y quería recostarse, después se encerró en su alcoba. Salió sin desayunar pero regresó temprano... le pregunté si se sentía mejor. Me respondió que se sentía como si le fuera a dar gripe pero no me permitió acercarme y se rehusó a ir al doctor" - Fer suspiró ampliamente.

Fer ciertamente no necesitaba saber que su adorada nieta había tratado de suicidarse... eso podría matarlo a él. Laura sonrió antes de responder.

"Bueno, Alma está realmente mal del estómago y tiene un terrible dolor de cabeza, pero imagino que mañana se sentirá mejor, si no temprano, a lo largo del día. Ya se durmió. Um, si no te molesta, me gustaría quedarme con ella esta noche. Está deshidratada así que necesitaré que beba agua en cuanto despierte." - Fer parecía aliviado y señaló hacia un cuarto que era usado como closet.

"Hay colchones extra y sábanas ahí. En el cuarto de Alma, en su closet, podrás encontrar cobijas. Deberías llamar a tu casa y avisar, ya esta oscuro y no queremos que se preocupen, ¿o sí?" - Sus grises ojos brillaron extrañamente. Laura aceptó que tenía razón.

Mientras Laura estaba al teléfono, Fer respondió a la puerta, desapareció en la cocina y volvió con dos bolsas de harina y un kilo de manteca Inca y algunas otras cosas. En cuanto colgó el teléfono Laura preguntó a Fer si le permitiría cocinar algo para ellos.

Fer sonrió deleitado por eso. - "Claro, me gustaría eso."

Laura se dirigió hacia su maleta que estaba cerca de la entrada y recordó la sopa que Magda había enviado. Sirvió el consomé en un plato y lo metió al microondas. Fer observó con hambre, más bien antojo, y Laura lo miró reprochante.

"¡A no! Magda envió esto para tu nieta. ¡No es la cena! Nuestra cena esta aún por ser descubierta."

El abuelo de Alma logró verse como un niño indignado pero abrió el refrigerador para Laura, después de seleccionar algunos vegetales y otras cosas Fer los lavó y desinfectó. Mientras Laura sacó recipientes, tabla y cuchillo, platos y tenedores.

Laura no era exactamente la mejor cocinera o tan buena como Magdalena, pero podía hacer milagros con lo que encontrara. Pronto Fer se encontraba feliz cenando empanadas de carne con queso y tocino y ensalada de aguacate, también había ensalada de atún.

"Mmmh, creo que a Alma realmente le hubiera gustado esta cena. No tenía idea de lo que podías hacer carne molida, atún, aguacate, lechuga, cebolla, queso, tocino y jitomate!!!!"

"Dudo que Alma pueda mantener algo en su estómago por ahora." - Laura comentó secamente. Lugo más seria continuó. - "Fer, si algo te pasara a ti... ¿has tomado medidas preventivas para que alguien ayude a Alma en el taller? ¿O algo así? Esta es su casa y su vida, dudo que quiera dejarla."

"Sí... de hecho, tengo dos planes de contingencia. Si yo hubiera muerto antes de que Alma cumpliera 18, quería que tuviera un hogar estable... Estuve sin opciones de tutores legales por mucho tiempo, hasta que Alma comenzó a llevarse bien contigo y las demás." - Fer jamás podría terminar de explicar lo agradecido y feliz que estaba de que Alma tuviera amigas, que hubiera personas para apoyarla en su vida. Aclaró su garganta y continuó. - "Antes de ustedes, Alma recorrió varias escuelas era popular en algunas, pero cada vez que una de sus 'amigas' llamaba y se enteraba que vivía en un taller mecánico, rompían la amistad. Tú sabes, gente elitista.
Cuando cumplió 14 le pedí a tus padres que consideraran la posibilidad de ser ellos sus tutores legales, y más considerando que tú y ella eran como hermanas casi inmediatamente después de conocerse años atrás. Afortunadamente tus padres accedieron pero me pidieron que si algo me pasaba antes de que cumpliera su mayoría de edad, querían adoptarla, ya que ya la amaban como a una hija." - Fer limpió sus húmedos ojos que estaban a punto de llorar.

Laura perdió repentinamente el aliento... ¿sus padres 'querían' adoptar a Alma? ¡¿Quién lo diría?! Y ellas realmente eran como hermanas, Fer continuó.

"Un amigo mío accedió a que si yo moría el vendría a ayudar a Alma en el taller y le terminaría de enseñar lo que le falta por aprender siendo él quien se encargaría de las finanzas. Pero como ya es mayor de edad, si algo me pasa él sólo vendría a ayudar bajo el mandato de Alma, como un empleado más. Hasta que ella decida que ya no es necesario. Ya no necesita aprender nada, bien podría ella manejar sola el taller y arreglar cualquier vehículo que llegue aquí." Fer dijo con una sonrisa, orgulloso de Alma.

"No le digas, pero ahora ella podría hacer un mejor trabajo que el mío. Podría tomar ahora el control pero quiere ganarse más respeto de nuestros competidores antes... Solo Alma detiene a Alma"

Después de cenar Laura estaba pensativa mientras lavaba los trastes. ¿Realmente por qué sería que Alma no quería tomar control del taller?

'Jamás se ha avergonzado de ello, sé que no es para lo que esta estudiando pero podría contratar chalanes y listo, ocuparse de las finanzas.' - Laura hizo el resto de los deberes de Alma en casa y luego esparció sus cuadernos frente a la chimenea, lamentablemente tenía tarea que hacer. Cuando 'terminó' con ello, le preguntó a Fer si Dante había dejado alguna de sus guitarras, necesitaba liberar un poco el stress.

Fer sonrió. - "No, pero si quieres puedes usar mi vieja guitarra. Alma nunca la toca... dice que prefiere el piano. Vuelvo en seguida." - Fer salió entusiasmado y volvió casi tan rápido como se había ido. Laura observó el viejo estuche y levantó una ceja como generalmente veía a Alma hacerlo, por supuesto le faltaba un pequeño toque para verse igual.

"¿Hiciste dinero en los autobuses? O como yo, ¿gorroneaste aventones?"

"No... a la gente le gustaba oírme tocar pero deseaban que me callara." - Fer respondió con un guiño de ojo.

Laura levantó la tapa y observó. Ella tenía un electro acústico de cuerdas de acero. Esta era una clásica de cuerdas de nylon y vaya, Fer no bromeaba al decir que era vieja.

Laura movida por la curiosidad observó la etiqueta que decía 'Sakurai Kohno'. Sabía que él había muerto por cáncer renal en 1998 y sus ojos se llenaron de lágrimas mientras cuidadosamente levantaba el instrumento de su 'hogar'. Fer observó la reacción de Laura mientras estudiaba la guitarra y no se decepcionó. Luego hizo una reverencia a Laura.

"Laura, para mí, sería un honor si aceptaras esta Kohno como un regalo mío." - Dijo suavemente. Laura se quedó sin habla unos segundos y luego se enderezó respetuosamente mientras Fer seriamente continuaba.

"De hecho la compré para mi esposa quien gustaba de la música. Ella enseñó a nuestra hija, Sylvia, a tocarla y eventualmente se la regaló cuando constantemente la encontraba en su cuarto. Desde la muerte de mi hija, solo ha sido tocada por el polvo. Pienso que mis dos niñas estarían también honradas si tú la tocaras y lo disfrutaras tanto como ellas." - Terminó con sinceridad. Laura formalmente regresó su reverencia.

"Si eso honra a tu familia, humildemente acepto." - Laura respondió sorprendida.

Necesitaba nuevas cuerdas y esperaba que ninguna de las que tenía se rompiera mientras afinaba. Un suspiro escapó de ella mientras abrazaba con cariño su guitarra 'nueva'. Luego volvió a trabajar, tenía que terminar una partitura para su clase de música.

Fer observaba maravillado mientras la bella niña rubia escribía acordes para piano en un pentagrama y luego arriba de las notas escribía letras, después en otro pentagrama escribía los acordes para guitarra. Luego tocaba.

"Jamás he escuchado a esa guitarra sonar tan maravillosamente... tú realmente posees un don. Esa canción que escribes esta llena de... alma. ¿Cómo la llamarás?" - Preguntó curioso. Laura respondió sin dejar de tocar.

"Gracias. Pienso llamarla 'Promesas', aunque tal vez cambie de opinión más tarde." - Fer alargó su cuello lo más que pudo para ver cual era la letra.

"Le queda bien. Es sobre mi nieta, ¿cierto? Realmente la amas, ¿no es así?" - Fer apresuró las palabras sin darse cuenta que había hecho una pregunta sin esperar respuesta. Laura rió un momento.

La canción más bien era sobre como se sentía ella con los recientes eventos en su vida. Era acerca de una vida de mentiras escrita como una canción de amor. Levantó la mirada para ver a Fer.

"Sí, en cierta forma lo es... Y sí, si la amo. Es difícil no hacerlo. Se da a querer" - Contestó sencillamente.

Fer guiñó un ojo y dijo. - "Yo no diría que 'se da a querer', no muchos la quieren, ella es testaruda y más necia que una mula sin mencionar sumamente orgullosa. Me da gusto que puedas amarla a pesar de todo eso. Ha sufrido mucho y necesita a alguien que cuide de ella además de mí."

Laura se inclinó como para decirle un secreto a Fer quien se inclinó también en respuesta acercando su oreja a la joven.

"¿Es esta tu forma de pedirme que me quede y cuide de ella... o de te ti?" - Laura preguntó y Fer parecía algo avergonzado.

"¿Soy tan obvio? Bueno, tenía que tratar, ¿no? ¿Qué tan buena eres en hojalatería? Podría enseñarte si te quedaras." - Fer comentó bromeando solo parcialmente.

"Me parece que bien considerando el tiempo que paso aquí en vacaciones. Gracias... Y si bien accedo a tolerar a Alma, me rehúso a tolerarte a ti." - Continuó colocando su dedo índice incriminatoriamente el pecho de Fer. - "Y por cierto, tu nieta cree que soy de lo peor y no me soporta, así que es altamente improbable que me quede aquí."

'Improbable, más no Imposible mi niña' - Fer pensó en decirle eso a Laura pero ella siguió hablando.

"Además, ¿por qué querría someterme voluntariamente al abuso que seguramente recibiría de parte de ambos?"

"Bueno..." - Fer derrotado decidió retirarse. - "Creo que iré a mi habitación a leer un poco antes de dormir, Alma me regaló un libro y ya me piqué. Que descanses Laura."

"Tú también Fer, gracias. Te veré en la mañana, yo prepararé el desayuno." - Laura dio un beso en la frente a Fer y se rió al verlo sonrojarse. - "No me quedaré despierta por mucho tiempo más."

*****

Laura disfrutaba tocando una melodía que no era para la escuela en su Kohno, una melodía que simplemente llegó a su mente, jamás la había escuchado pero tocó gustosa, sin parar hasta que la canción pareció llegar a su fin, después guardó todo en su lugar.

Abrazó sus piernas, cerró sus ojos y descansó su adolorida cabeza en las rodillas. Ya tenía rato con el dolor de cabeza y parecía que este no desistiría, ni el frío que le calaba sus huesos. Su corazón que se sentía cansado y apesadumbrado se rehusaba a ayudar. Se concentró en su madre quien siempre había estado ahí para ayudarla, pensó que de estar en casa seguramente ella la atendería, pero hoy era ella quien la haría de madre, ella cuidaría de Alma.

"Estoy muy confundida... confundida sobre Alma y Gerardo. ¡Desearía que alguien me ayudara!" - Realmente no esperaba respuesta alguna pero decir en voz alta lo que le acongojaba generalmente le ayudaba.

Inesperadamente y sin que ella lo notara una figura de cabellos rubios y rizados apareció en el cuarto entre chispas doradas, sus ropas rosas y seductoras dejaban claro que no era mortal. La mujer se acercó a Laura sabiendo que no la vería a menos que ELLA decidiera lo contrario. Luego le susurró en el oído... TRANQUILA FRIJOLITO, TODO ESTARÁ BIEN, AQUÍ ESTOY PARA ESCUCHARTE ASÍ QUE DESAHOGATE.

Laura sin saber la razón comenzó a soltar todo lo que tenía en su mente, como si alguien le hubiera dicho que hablara, como si su mejor amiga o su madre estuvieran ahí escuchándola.

"Ese lazo, esa unión que tenía con Gerardo, de algún modo cambió. Por extraño que parezca aún puedo sentirlo y sé si está en problemas, pero no sus emociones, 'el lazo' ya no está. Desde que Paulina volvió es como si él fuera una diferente persona... otra alma. Se ha vuelto egocéntrico y parece que ya no hay espacio para mí en su vida, aunque dice que es algo temporal.

Él me asegura que aún me ama, pero cuando quiere... uhm, dormir conmigo es más 'tener sexo' que 'hacer el amor' y él... me lastima. Aún lo encuentro atractivo pero el deseo de pasar el resto de mi vida a su lado... ya no existe." - Laura comenzó a llorar.

"Me siento... me siento tan egoísta y culpable, y no sé que hacer al respecto." - Laura comenzó a moquear y buscó un Kleenex mientras seguía hablando. - "Y luego está Alma" - Laura se limpió las lágrimas y se frotó los ojos. - "Siempre he sentido algo por ella, algo que jamás he podido entender. Me afecta como nadie más lo hace. Es como si su alma, ja, su espíritu fuera similar al Gerardo. Siempre me sentí atraída por ambos, hasta ahora... Cuando abrazo a Alma siento... un gran calor en mí y una ternura inexplicable. Se siente bien, como si fuera lo correcto, familiar de algún modo... como si fuera una vieja amiga que ha vuelto después de tiempo, desde que la conocí he sentido así... Ahora quiero... quiero amarla, amarla y protegerla con todo mi ser, todo lo que soy. Pero no creo que ella se sienta del mismo modo que yo... siempre me hace a un lado y me aleja." - Laura continuó llorando amargamente por lo que acababa de descubrir, aceptar de sí misma.

Entonces una visión vino a su mente, más que visión fue un recuerdo, un recuerdo de vidas pasadas... En este pudo ver claramente a una hermosa joven de cabellos rubios y rizados vestida de rosa, muy alegre, le pareció a Laura que la conocía y que eran amigas, y un nombre vino a su mente... 'Afrodita'

Cuando levantó la vista, la misma mujer de su visión, la misma que había llegado a escucharla, estaba frente a ella. Laura no creía lo que sus ojos veían, la acababa de ver en un... en un sueño sin sentido ¿y estaba frente a ella?

"Aa... a... a ¿Afrodita?" - Fue lo único que atinó a decir, y más considerando que era el nombre que la había llegado a la mente.

"Si chicharito... ¿de qué te sorprendes?" - Afrodita preguntó incrédula, Gabrielle, Laura en esta vida, no había recordado pero ciertamente la había llamado, y no podía simplemente ignorar el llamado de una de las únicas dos mortales que a ella le importaban. - "Bueno, has llegado a una encrucijada en tu vida. Esperaba que me llamaras en algún momento." - Continuó misteriosamente mientras con sus dedos acariciaba la mejilla de la confusa Laura. '¿cómo es posible que después de tanto tiempo se sigan tardando? Esta tan... perturbada... Pobre Gabby.'

Afrodita sonrió afectuosamente a su confundida amiga. - "Tal vez pueda ayudarte un poco si te explico lo que pasó en tu pasado Ga... Laura... Pero primero quiero darte algo que encontré en tu antiguo hogar." - Afrodita continuó mientras aparecía de la nada y le entregaba a Laura, una pequeña caja de metal. - "La hizo Hefi para mí pero yo te la regalé, se que no puede estar contigo siempre, es por eso que te la vuelvo a dar."

Laura movida por la curiosidad tomó la caja y la inspeccionó buscando una cerradura.

"Se activa con la voz..." - Ofreció Afrodita - "Con una contraseña que TÚ le diste." - Afrodita sonrió sabiendo cual era la contraseña, pero no se la diría, eso lo tendría que averiguar ella misma. Entonces observó como Laura asentía con la cabeza como si en verdad hubiera comprendido.

"Bien, imagino que la abriré luego..." - Laura se dio cuenta de lo que acababa de decir, ¿acaso en verdad tenía idea de lo que acababa de pasar? 'No, probablemente estoy soñando'

"No estas soñando Laura" - Afrodita interrumpió sus pensamientos dejándola aún más confundida.

"De acuerdo, entonces preferiría escuchar TUS explicaciones ahora." - Miró expectante a Afrodita quien asintió y luego comenzó su historia.

"Hace muchos siglos... Dos milenios aproximadamente..."

*****

Mientras Afrodita le contaba a Laura esa increíble historia, la rubia no podía creerlo pero extrañamente comenzaba a tener sentido y poco a poco le fue pareciendo menos increíble.

"Luego Callisto asesinó a Perdicas, Gerardo y..." - Laura seguía escuchando y cuando nuevas lágrimas brotaron de sus ojos, algunos recuerdos comenzaban a volver, recuerdos de viajes por el bosque, pueblos, caballos, cabañas, y rostros... rostros con los que ahora vivía que eran aparentemente rostros del pasado... y nombres... 'Ephiny' Afrodita al notar que sus recuerdos volvían decidió pausar...

"¿Ephiny?" - Laura ya recordando, le parecía difícil imaginar su vida sin Ephiny, ella había sido de gran ayuda para ella, una excelente amiga y un gran apoyo... en esta vida no había sido diferente... Magda... y ahora por fin parecía estar con Terreis. Los dedos de Afrodita limpiaron las lágrimas de las mejillas de Laura y continuó.

"Sé que Gerardo te ama Laura, jamás lo dudes, pero con el regreso de Paulina, quien también estuvo en su pasado, él ha recordado su vida como Perdicas y desea tu felicidad... aunque ahora no lo parezca, él también está confundido chicharito."

Laura lloró en silencio por lo que le acaba de ser revelado. "Afrodita, ¿qué debo hacer?" - Tratando de controlar su llanto continuó. - "Todo parece estar fuera de control."

"Gabrielle, como tu bien sabes, Los Destinos son quienes se encargan de decidir que almas son compatibles para formar un lazo. Recuerda que siempre fueron caprichosas en ese sentido, y ni Era, ni Zeus ni nadie puede controlarlas, aun cuando mi querido hermano haya tratado de manipularlas." - Afrodita observó esos brillantes y verdes ojos, tan parecidos a los de Apolo, y tan únicos, como siempre han sido, luego acarició su cabello rubio.

"Como también has de saber, los lazos del destino también existe, tú lo dijiste antes, esas personas con las que te topas en tu viaje vuelven a encontrarse contigo. Ese es el que aún tienes con Gerardo. Estos lazos son como juramentos, o votos, concedidos a ustedes mortales por algún Dios o Diosa, comúnmente Atena, Artemisa, Apolo o por mí misma. Una vez concedidos son sagrados y eternos, tratar de quebrantar uno de ellos puede ocasionar la ira de quien lo haya concedido, lo cual puede significar que te podrías correr peligro o incluso una muerte segura. En tu caso, el lazo que compartes con Perdicas, Gerardo, fue concedido a ustedes por Apolo el día en que se casaron..."

Laura no estaba segura de que pensar, recordaba su vida como Gabrielle, pero no era ella... ella era Laura. Pero pensar en el hecho de tener que casarse con Gerardo solo porque en una vida pasada había sido así, no le hacía sentido. Afrodita continuó.

"Siempre estarás conectada con él, Perdicas siempre te complementara de alguna forma y tú a él, Gabrielle."

"Entonces, ¿estoy destinada a casarme y vivir por el resto de mi vida con alguien cuya alma en realidad le pertenece a otra persona? ¿Aún cuando mi alma no esta destinada a estar con él?... Gerardo ya no puede realmente amarme, no si en verdad recordó su vida como Perdicas como tú dices... Y además tengo miedo... de que él siempre me lastime." - El espíritu de Laura comenzó a romperse mientras aceptaba su 'destino'. 'Así... así debe ser como Alma se siente, impotente.' - Pensó Laura amargamente, Afrodita también se sintió triste y miserable, aparentemente Gabrielle no había entendido.

"No, no porque en el pasado haya sido de un modo tiene que volver a ser igual, dos ejemplos son que Terreis sigue con vida y que aún no se topan con Joxer, o su reencarnación de cualquier forma."

A Laura se le iluminaron sus ojos de repente.

"Tienes razón... Xena siempre dijo que cada quien forja su destino." - Comentó sonriente.

"Y en parte tiene razón... solo en parte. El futuro no esta escrito en piedra Gabrielle, pero el destino sí... puedes cambiar tu futuro, el como ocurren las cosas, pero no puedes cambiar ni retar al destino."

La expresión de Laura volvió a tornarse triste. Si Afrodita estaba en lo cierto, su alma y la de Alma estaban destinadas a estar juntas... pero de ser así, ¿por qué tantas trabas? ¿Por qué tanto dolor en el pasado y en el presente? ¿Acaso entonces debía escoger el celibato o algo similar?

"¡En el nombre de Zeus! ¡NO GABRIELLE! Sigues sin entender el punto... al no casarte con Gerardo, deshacer el compromiso que tienen ahora, a pesar de siempre estar unidos, podrías estar con la persona a la que realmente amas, con tu alma gemela."

"Espera... ¿como sabes del compromiso? No se lo hemos dicho a nadie, bueno, solo en casa." - Gerardo había pedido oficialmente la mano en matrimonio de Laura hacía algunos meses... antes de que Paulina reapareciera.

"Vamos... soy la Diosa del Amor... ¿en verdad crees que se puede ocultar algo así de mí?" - Viendo que Laura no sabía como responder, Afrodita decidió seguir planteándole una solución. - "La forma de estar con tu alma gemela es por medio de un juramento de unión de sangre. Sin embargo... ella y tú solo serán realmente libres si sus contrapartes masculinas están de acuerdo, o si han sido arrebatados de la vida... como pasó la primera vez."

"Pero yo no voy a permitir que alguien muera solo para poder ser feliz."

"Lo sé Gabrielle pero si él está de acuerdo, no habrá necesidad de que alguien pierda su vida."

Laura lo pensó por un momento, visiblemente estaba de acuerdo pero algo no cuadraba... Afrodita continuó.

"Además de que sus contrapartes accedan, deben de contar con la bendición de sus avatares, por lo menos uno cada una... sus dioses o diosas protectoras, y aunque yo soy un avatar suyo, como yo precedería la unión, mi aprobación no cuenta."

Laura siguió pensándolo... luego algo vino a su mente... '¿cómo vamos a obtener la bendición de los dioses si ellos están muertos, y Ares seguramente no accederá?' Laura pensó para sí... Afrodita escuchó sus dudas.

"En realidad no están muertos, bueno, solo Zeus, Era sigue desaparecida... los demás quedaron en una especie de limbo... no murieron... volvieron hace 1500 años... estuvieron 500 en ese limbo... tiempo suficiente para que se formaran los cimientos del cristianismo moderno... esa fue el plan del Dios de Eli... no matarlos, solo hacer que el mundo nos olvidara."

"Bien... si Alma es Xena... lo recuerde o no... jamás accederá... primero, no le gusta estar en deuda con los Dioses, tiene un estricto sistema de valores... Además, aún si ella me amara, jamás accedería a dejarse llevar en un acto de amor conmigo... no después de que la herí como lo hice hace años." - Laura bajó tristemente la mirada, sabía que había hecho mal en no defender sus sentimientos en secundaria, pero Gerardo acababa de llegar a la escuela y realmente se sentía atraída por él. Pensaba que su 'relación' con Alma había sido un error, y aún cuando ésta última jamás le reclamó ni lo mencionó, sabía que la había herido.

Afrodita gentilmente puso su dedo índice en el mentón de Laura y le levantó el rostro para que la viera a los ojos.

"Laura... no estés tan segura de sus convicciones sin antes averiguar la verdad." - Afrodita le sonrió dulcemente. - "Tu corazón jamás te ha traicionado... Alma es tu otra mitad, la que te complementa al ciento por ciento, es tu alma gemela. Recuerda como era Xena, y en cuanto ella recuerde, ya verás que será como antes, tu protectora, tu campeona. En cuanto aprenda a confiar plenamente en ti, será la más apasionada y a la vez gentil amante que exista en la faz de la tierra. Tu amor y paciencia serán recompensadas Gabrielle... esta vez yo estoy interviniendo por ustedes."

Afrodita parecía estar pensando algo, haciendo gestos que desconcertaron un poco a Laura.

"Lo que te dije de que yo precederé la ceremonia es por supuesto solo si ambas están de acuerdo, para mi sería un honor hacerlo. Ya sea si decides tu matrimonio con Gerardo o tu juramento de unión de sangre con tu alma gemela. El destino puede completarse de cualquier forma, pero tú debes decidir el camino que quieras tomar.
Ahora debo irme chicharito... Escoge sabiamente."

"Espera por favor Afrodita... ¿quienes son nuestros avatares entonces?... imagino que Artemisa es mi avatar, pero si Ares es el avatar de Alma... dudo que el acceda."

"Por supuesto que Artemisa es tu avatar, siempre fuiste su consentida, incluso antes de ser Amazona... en cuanto a Xena... Ares no es el único 'Dios' de la guerra... Puede que hayan dejado de creer en nosotros, pero no nos olvidaron..." - Afrodita sonrió ante la confusión de Laura, y con un destello dorado abandonó la habitación dejando sola a Laura.

"Afrodita!!! No estoy para adivinanzas." - Entonces como si un recuerdo le hablara, Laura alcanzó a escuchar. 'Libros de historia y Mitología griegos... Eris, Atenas...'

A Laura se le cerró la garganta y apenas y podía respirar... Eris era hermana gemela de Ares, siendo también ella Diosa de la guerra... por otro lado estaba Atenas, quien era la protectora de Amphipolis, pueblo en cual Xena había crecido... además era también Diosa de la Sabiduría y...

"La guerra" - Pero ¿por qué accedería Atena a algo así? Después de todo, ella y Xena habían tenido sus diferencias con la Diosa a causa de Eva, ¿por qué aprobaría Atena su unión?

El carrusel de emociones giraba cada vez más aprisa en ella mientras el calidoscopio de recuerdos e imágenes olvidadas del pasado volvían a ella... Dahak, Hope, Ming-tien, Livia... Japón...

Agotada, confundida y con mucho dolor, Laura se desmayó.

Continuará..


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