Laura encontró al abuelo de Alma junto a la chimenea, que más que calentar servía de
adorno. Fer barría la casa y levantó la mirada cuando la vio de reojo entrar a la sala.
"¿Y bien? ¿Cómo se encuentra mi testaruda nieta?" - Preguntó preocupado. - "Dante habló
con Alma cuando ella llegó a casa ayer por la noche y luego él empacó sus cosas y me
dijo que se iría a provincia con su familia para trabajar en el negocio familiar.
Alma hizo sus deberes y luego me preguntó si podía irse a dormir sin cenar, no suele
hacer eso. Dijo que no se sentía bien y quería recostarse, después se encerró en su
alcoba. Salió sin desayunar pero regresó temprano... le pregunté si se sentía mejor. Me
respondió que se sentía como si le fuera a dar gripe pero no me permitió acercarme y se
rehusó a ir al doctor" - Fer suspiró ampliamente.
Fer ciertamente no necesitaba saber que su adorada nieta había tratado de suicidarse...
eso podría matarlo a él. Laura sonrió antes de responder.
"Bueno, Alma está realmente mal del estómago y tiene un terrible dolor de cabeza, pero
imagino que mañana se sentirá mejor, si no temprano, a lo largo del día. Ya se durmió.
Um, si no te molesta, me gustaría quedarme con ella esta noche. Está deshidratada así
que necesitaré que beba agua en cuanto despierte." - Fer parecía aliviado y señaló hacia
un cuarto que era usado como closet.
"Hay colchones extra y sábanas ahí. En el cuarto de Alma, en su closet, podrás
encontrar cobijas. Deberías llamar a tu casa y avisar, ya esta oscuro y no queremos que
se preocupen, ¿o sí?" - Sus grises ojos brillaron extrañamente. Laura aceptó que tenía
razón.
Mientras Laura estaba al teléfono, Fer respondió a la puerta, desapareció en la cocina
y volvió con dos bolsas de harina y un kilo de manteca Inca y algunas otras cosas. En
cuanto colgó el teléfono Laura preguntó a Fer si le permitiría cocinar algo para ellos.
Fer sonrió deleitado por eso. - "Claro, me gustaría eso."
Laura se dirigió hacia su maleta que estaba cerca de la entrada y recordó la sopa que
Magda había enviado. Sirvió el consomé en un plato y lo metió al microondas. Fer
observó con hambre, más bien antojo, y Laura lo miró reprochante.
"¡A no! Magda envió esto para tu nieta. ¡No es la cena! Nuestra cena esta aún por ser
descubierta."
El abuelo de Alma logró verse como un niño indignado pero abrió el refrigerador para
Laura, después de seleccionar algunos vegetales y otras cosas Fer los lavó y desinfectó.
Mientras Laura sacó recipientes, tabla y cuchillo, platos y tenedores.
Laura no era exactamente la mejor cocinera o tan buena como Magdalena, pero podía hacer
milagros con lo que encontrara. Pronto Fer se encontraba feliz cenando empanadas de
carne con queso y tocino y ensalada de aguacate, también había ensalada de atún.
"Mmmh, creo que a Alma realmente le hubiera gustado esta cena. No tenía idea de lo que
podías hacer carne molida, atún, aguacate, lechuga, cebolla, queso, tocino y jitomate!!!!"
"Dudo que Alma pueda mantener algo en su estómago por ahora." - Laura comentó secamente.
Lugo más seria continuó. - "Fer, si algo te pasara a ti... ¿has tomado medidas
preventivas para que alguien ayude a Alma en el taller? ¿O algo así? Esta es su casa y
su vida, dudo que quiera dejarla."
"Sí... de hecho, tengo dos planes de contingencia. Si yo hubiera muerto antes de que
Alma cumpliera 18, quería que tuviera un hogar estable... Estuve sin opciones de
tutores legales por mucho tiempo, hasta que Alma comenzó a llevarse bien contigo y las
demás." - Fer jamás podría terminar de explicar lo agradecido y feliz que estaba de que
Alma tuviera amigas, que hubiera personas para apoyarla en su vida. Aclaró su garganta
y continuó. - "Antes de ustedes, Alma recorrió varias escuelas era popular en algunas,
pero cada vez que una de sus 'amigas' llamaba y se enteraba que vivía en un taller
mecánico, rompían la amistad. Tú sabes, gente elitista.
Cuando cumplió 14 le pedí a tus padres que consideraran la posibilidad de ser ellos sus
tutores legales, y más considerando que tú y ella eran como hermanas casi inmediatamente
después de conocerse años atrás. Afortunadamente tus padres accedieron pero me pidieron
que si algo me pasaba antes de que cumpliera su mayoría de edad, querían adoptarla, ya
que ya la amaban como a una hija." - Fer limpió sus húmedos ojos que estaban a punto de
llorar.
Laura perdió repentinamente el aliento... ¿sus padres 'querían' adoptar a Alma? ¡¿Quién
lo diría?! Y ellas realmente eran como hermanas, Fer continuó.
"Un amigo mío accedió a que si yo moría el vendría a ayudar a Alma en el taller y le
terminaría de enseñar lo que le falta por aprender siendo él quien se encargaría de las
finanzas. Pero como ya es mayor de edad, si algo me pasa él sólo vendría a ayudar bajo
el mandato de Alma, como un empleado más. Hasta que ella decida que ya no es necesario.
Ya no necesita aprender nada, bien podría ella manejar sola el taller y arreglar
cualquier vehículo que llegue aquí." Fer dijo con una sonrisa, orgulloso de Alma.
"No le digas, pero ahora ella podría hacer un mejor trabajo que el mío. Podría tomar
ahora el control pero quiere ganarse más respeto de nuestros competidores antes... Solo
Alma detiene a Alma"
Después de cenar Laura estaba pensativa mientras lavaba los trastes. ¿Realmente por qué
sería que Alma no quería tomar control del taller?
'Jamás se ha avergonzado de ello, sé que no es para lo que esta estudiando pero
podría contratar chalanes y listo, ocuparse de las finanzas.' - Laura hizo el resto
de los deberes de Alma en casa y luego esparció sus cuadernos frente a la chimenea,
lamentablemente tenía tarea que hacer. Cuando 'terminó' con ello, le preguntó a Fer si
Dante había dejado alguna de sus guitarras, necesitaba liberar un poco el stress.
Fer sonrió. - "No, pero si quieres puedes usar mi vieja guitarra. Alma nunca la toca...
dice que prefiere el piano. Vuelvo en seguida." - Fer salió entusiasmado y volvió casi
tan rápido como se había ido. Laura observó el viejo estuche y levantó una ceja como
generalmente veía a Alma hacerlo, por supuesto le faltaba un pequeño toque para verse
igual.
"¿Hiciste dinero en los autobuses? O como yo, ¿gorroneaste aventones?"
"No... a la gente le gustaba oírme tocar pero deseaban que me callara." - Fer respondió
con un guiño de ojo.
Laura levantó la tapa y observó. Ella tenía un electro acústico de cuerdas de acero.
Esta era una clásica de cuerdas de nylon y vaya, Fer no bromeaba al decir que era vieja.
Laura movida por la curiosidad observó la etiqueta que decía 'Sakurai Kohno'. Sabía que
él había muerto por cáncer renal en 1998 y sus ojos se llenaron de lágrimas mientras
cuidadosamente levantaba el instrumento de su 'hogar'. Fer observó la reacción de Laura
mientras estudiaba la guitarra y no se decepcionó. Luego hizo una reverencia a Laura.
"Laura, para mí, sería un honor si aceptaras esta Kohno como un regalo mío." - Dijo
suavemente. Laura se quedó sin habla unos segundos y luego se enderezó respetuosamente
mientras Fer seriamente continuaba.
"De hecho la compré para mi esposa quien gustaba de la música. Ella enseñó a nuestra
hija, Sylvia, a tocarla y eventualmente se la regaló cuando constantemente la encontraba
en su cuarto. Desde la muerte de mi hija, solo ha sido tocada por el polvo. Pienso que
mis dos niñas estarían también honradas si tú la tocaras y lo disfrutaras tanto como
ellas." - Terminó con sinceridad. Laura formalmente regresó su reverencia.
"Si eso honra a tu familia, humildemente acepto." - Laura respondió sorprendida.
Necesitaba nuevas cuerdas y esperaba que ninguna de las que tenía se rompiera mientras
afinaba. Un suspiro escapó de ella mientras abrazaba con cariño su guitarra 'nueva'.
Luego volvió a trabajar, tenía que terminar una partitura para su clase de música.
Fer observaba maravillado mientras la bella niña rubia escribía acordes para piano en
un pentagrama y luego arriba de las notas escribía letras, después en otro pentagrama
escribía los acordes para guitarra. Luego tocaba.
"Jamás he escuchado a esa guitarra sonar tan maravillosamente... tú realmente posees un
don. Esa canción que escribes esta llena de... alma. ¿Cómo la llamarás?" - Preguntó
curioso. Laura respondió sin dejar de tocar.
"Gracias. Pienso llamarla 'Promesas', aunque tal vez cambie de opinión más tarde." -
Fer alargó su cuello lo más que pudo para ver cual era la letra.
"Le queda bien. Es sobre mi nieta, ¿cierto? Realmente la amas, ¿no es así?" - Fer
apresuró las palabras sin darse cuenta que había hecho una pregunta sin esperar
respuesta. Laura rió un momento.
La canción más bien era sobre como se sentía ella con los recientes eventos en su vida.
Era acerca de una vida de mentiras escrita como una canción de amor. Levantó la mirada
para ver a Fer.
"Sí, en cierta forma lo es... Y sí, si la amo. Es difícil no hacerlo. Se da a querer" -
Contestó sencillamente.
Fer guiñó un ojo y dijo. - "Yo no diría que 'se da a querer', no muchos la quieren,
ella es testaruda y más necia que una mula sin mencionar sumamente orgullosa. Me da
gusto que puedas amarla a pesar de todo eso. Ha sufrido mucho y necesita a alguien que
cuide de ella además de mí."
Laura se inclinó como para decirle un secreto a Fer quien se inclinó también en
respuesta acercando su oreja a la joven.
"¿Es esta tu forma de pedirme que me quede y cuide de ella... o de te ti?" - Laura
preguntó y Fer parecía algo avergonzado.
"¿Soy tan obvio? Bueno, tenía que tratar, ¿no? ¿Qué tan buena eres en hojalatería?
Podría enseñarte si te quedaras." - Fer comentó bromeando solo parcialmente.
"Me parece que bien considerando el tiempo que paso aquí en vacaciones. Gracias... Y si
bien accedo a tolerar a Alma, me rehúso a tolerarte a ti." - Continuó colocando su dedo
índice incriminatoriamente el pecho de Fer. - "Y por cierto, tu nieta cree que soy de
lo peor y no me soporta, así que es altamente improbable que me quede aquí."
'Improbable, más no Imposible mi niña' - Fer pensó en decirle eso a Laura pero
ella siguió hablando.
"Además, ¿por qué querría someterme voluntariamente al abuso que seguramente recibiría
de parte de ambos?"
"Bueno..." - Fer derrotado decidió retirarse. - "Creo que iré a mi habitación a leer un
poco antes de dormir, Alma me regaló un libro y ya me piqué. Que descanses Laura."
"Tú también Fer, gracias. Te veré en la mañana, yo prepararé el desayuno." - Laura dio
un beso en la frente a Fer y se rió al verlo sonrojarse. - "No me quedaré despierta por
mucho tiempo más."
*****
Laura disfrutaba tocando una melodía que no era para la escuela en su Kohno, una melodía
que simplemente llegó a su mente, jamás la había escuchado pero tocó gustosa, sin parar
hasta que la canción pareció llegar a su fin, después guardó todo en su lugar.
Abrazó sus piernas, cerró sus ojos y descansó su adolorida cabeza en las rodillas. Ya
tenía rato con el dolor de cabeza y parecía que este no desistiría, ni el frío que le
calaba sus huesos. Su corazón que se sentía cansado y apesadumbrado se rehusaba a
ayudar. Se concentró en su madre quien siempre había estado ahí para ayudarla, pensó
que de estar en casa seguramente ella la atendería, pero hoy era ella quien la haría de
madre, ella cuidaría de Alma.
"Estoy muy confundida... confundida sobre Alma y Gerardo. ¡Desearía que alguien me
ayudara!" - Realmente no esperaba respuesta alguna pero decir en voz alta lo que le
acongojaba generalmente le ayudaba.
Inesperadamente y sin que ella lo notara una figura de cabellos rubios y rizados
apareció en el cuarto entre chispas doradas, sus ropas rosas y seductoras dejaban claro
que no era mortal. La mujer se acercó a Laura sabiendo que no la vería a menos que ELLA
decidiera lo contrario. Luego le susurró en el oído... TRANQUILA FRIJOLITO, TODO
ESTARÁ BIEN, AQUÍ ESTOY PARA ESCUCHARTE ASÍ QUE DESAHOGATE.
Laura sin saber la razón comenzó a soltar todo lo que tenía en su mente, como si alguien
le hubiera dicho que hablara, como si su mejor amiga o su madre estuvieran ahí
escuchándola.
"Ese lazo, esa unión que tenía con Gerardo, de algún modo cambió. Por extraño que
parezca aún puedo sentirlo y sé si está en problemas, pero no sus emociones, 'el lazo'
ya no está. Desde que Paulina volvió es como si él fuera una diferente persona... otra
alma. Se ha vuelto egocéntrico y parece que ya no hay espacio para mí en su vida,
aunque dice que es algo temporal.
Él me asegura que aún me ama, pero cuando quiere... uhm, dormir conmigo es más 'tener
sexo' que 'hacer el amor' y él... me lastima. Aún lo encuentro atractivo pero el deseo
de pasar el resto de mi vida a su lado... ya no existe." - Laura comenzó a llorar.
"Me siento... me siento tan egoísta y culpable, y no sé que hacer al respecto." - Laura
comenzó a moquear y buscó un Kleenex mientras seguía hablando. - "Y luego está Alma" -
Laura se limpió las lágrimas y se frotó los ojos. - "Siempre he sentido algo por ella,
algo que jamás he podido entender. Me afecta como nadie más lo hace. Es como si su alma,
ja, su espíritu fuera similar al Gerardo. Siempre me sentí atraída por ambos, hasta
ahora... Cuando abrazo a Alma siento... un gran calor en mí y una ternura inexplicable.
Se siente bien, como si fuera lo correcto, familiar de algún modo... como si fuera una
vieja amiga que ha vuelto después de tiempo, desde que la conocí he sentido así... Ahora
quiero... quiero amarla, amarla y protegerla con todo mi ser, todo lo que soy. Pero no
creo que ella se sienta del mismo modo que yo... siempre me hace a un lado y me aleja."
- Laura continuó llorando amargamente por lo que acababa de descubrir, aceptar de sí
misma.
Entonces una visión vino a su mente, más que visión fue un recuerdo, un recuerdo de
vidas pasadas... En este pudo ver claramente a una hermosa joven de cabellos rubios y
rizados vestida de rosa, muy alegre, le pareció a Laura que la conocía y que eran
amigas, y un nombre vino a su mente... 'Afrodita'
Cuando levantó la vista, la misma mujer de su visión, la misma que había llegado a
escucharla, estaba frente a ella. Laura no creía lo que sus ojos veían, la acababa de
ver en un... en un sueño sin sentido ¿y estaba frente a ella?
"Aa... a... a ¿Afrodita?" - Fue lo único que atinó a decir, y más considerando que era
el nombre que la había llegado a la mente.
"Si chicharito... ¿de qué te sorprendes?" - Afrodita preguntó incrédula, Gabrielle,
Laura en esta vida, no había recordado pero ciertamente la había llamado, y no podía
simplemente ignorar el llamado de una de las únicas dos mortales que a ella le importaban.
- "Bueno, has llegado a una encrucijada en tu vida. Esperaba que me llamaras en algún
momento." - Continuó misteriosamente mientras con sus dedos acariciaba la mejilla de la
confusa Laura. '¿cómo es posible que después de tanto tiempo se sigan tardando? Esta
tan... perturbada... Pobre Gabby.'
Afrodita sonrió afectuosamente a su confundida amiga. - "Tal vez pueda ayudarte un poco
si te explico lo que pasó en tu pasado Ga... Laura... Pero primero quiero darte algo
que encontré en tu antiguo hogar." - Afrodita continuó mientras aparecía de la nada y
le entregaba a Laura, una pequeña caja de metal. - "La hizo Hefi para mí pero yo te la
regalé, se que no puede estar contigo siempre, es por eso que te la vuelvo a dar."
Laura movida por la curiosidad tomó la caja y la inspeccionó buscando una cerradura.
"Se activa con la voz..." - Ofreció Afrodita - "Con una contraseña que TÚ le diste." -
Afrodita sonrió sabiendo cual era la contraseña, pero no se la diría, eso lo tendría
que averiguar ella misma. Entonces observó como Laura asentía con la cabeza como si en
verdad hubiera comprendido.
"Bien, imagino que la abriré luego..." - Laura se dio cuenta de lo que acababa de decir,
¿acaso en verdad tenía idea de lo que acababa de pasar? 'No, probablemente estoy
soñando'
"No estas soñando Laura" - Afrodita interrumpió sus pensamientos dejándola aún más
confundida.
"De acuerdo, entonces preferiría escuchar TUS explicaciones ahora." - Miró expectante a
Afrodita quien asintió y luego comenzó su historia.
"Hace muchos siglos... Dos milenios aproximadamente..."
*****
Mientras Afrodita le contaba a Laura esa increíble historia, la rubia no podía creerlo
pero extrañamente comenzaba a tener sentido y poco a poco le fue pareciendo menos
increíble.
"Luego Callisto asesinó a Perdicas, Gerardo y..." - Laura seguía escuchando y cuando
nuevas lágrimas brotaron de sus ojos, algunos recuerdos comenzaban a volver, recuerdos
de viajes por el bosque, pueblos, caballos, cabañas, y rostros... rostros con los que
ahora vivía que eran aparentemente rostros del pasado... y nombres... 'Ephiny'
Afrodita al notar que sus recuerdos volvían decidió pausar...
"¿Ephiny?" - Laura ya recordando, le parecía difícil imaginar su vida sin Ephiny, ella
había sido de gran ayuda para ella, una excelente amiga y un gran apoyo... en esta vida
no había sido diferente... Magda... y ahora por fin parecía estar con Terreis. Los dedos
de Afrodita limpiaron las lágrimas de las mejillas de Laura y continuó.
"Sé que Gerardo te ama Laura, jamás lo dudes, pero con el regreso de Paulina, quien
también estuvo en su pasado, él ha recordado su vida como Perdicas y desea tu felicidad...
aunque ahora no lo parezca, él también está confundido chicharito."
Laura lloró en silencio por lo que le acaba de ser revelado. "Afrodita, ¿qué debo hacer?"
- Tratando de controlar su llanto continuó. - "Todo parece estar fuera de control."
"Gabrielle, como tu bien sabes, Los Destinos son quienes se encargan de decidir que almas
son compatibles para formar un lazo. Recuerda que siempre fueron caprichosas en ese
sentido, y ni Era, ni Zeus ni nadie puede controlarlas, aun cuando mi querido hermano
haya tratado de manipularlas." - Afrodita observó esos brillantes y verdes ojos, tan
parecidos a los de Apolo, y tan únicos, como siempre han sido, luego acarició su cabello
rubio.
"Como también has de saber, los lazos del destino también existe, tú lo dijiste antes,
esas personas con las que te topas en tu viaje vuelven a encontrarse contigo. Ese es el
que aún tienes con Gerardo. Estos lazos son como juramentos, o votos, concedidos a
ustedes mortales por algún Dios o Diosa, comúnmente Atena, Artemisa, Apolo o por mí
misma. Una vez concedidos son sagrados y eternos, tratar de quebrantar uno de ellos
puede ocasionar la ira de quien lo haya concedido, lo cual puede significar que te
podrías correr peligro o incluso una muerte segura. En tu caso, el lazo que compartes
con Perdicas, Gerardo, fue concedido a ustedes por Apolo el día en que se casaron..."
Laura no estaba segura de que pensar, recordaba su vida como Gabrielle, pero no era
ella... ella era Laura. Pero pensar en el hecho de tener que casarse con Gerardo solo
porque en una vida pasada había sido así, no le hacía sentido. Afrodita continuó.
"Siempre estarás conectada con él, Perdicas siempre te complementara de alguna forma y
tú a él, Gabrielle."
"Entonces, ¿estoy destinada a casarme y vivir por el resto de mi vida con alguien cuya
alma en realidad le pertenece a otra persona? ¿Aún cuando mi alma no esta destinada a
estar con él?... Gerardo ya no puede realmente amarme, no si en verdad recordó su vida
como Perdicas como tú dices... Y además tengo miedo... de que él siempre me lastime."
- El espíritu de Laura comenzó a romperse mientras aceptaba su 'destino'. 'Así...
así debe ser como Alma se siente, impotente.' - Pensó Laura amargamente, Afrodita
también se sintió triste y miserable, aparentemente Gabrielle no había entendido.
"No, no porque en el pasado haya sido de un modo tiene que volver a ser igual, dos
ejemplos son que Terreis sigue con vida y que aún no se topan con Joxer, o su
reencarnación de cualquier forma."
A Laura se le iluminaron sus ojos de repente.
"Tienes razón... Xena siempre dijo que cada quien forja su destino." - Comentó
sonriente.
"Y en parte tiene razón... solo en parte. El futuro no esta escrito en piedra Gabrielle,
pero el destino sí... puedes cambiar tu futuro, el como ocurren las cosas, pero no
puedes cambiar ni retar al destino."
La expresión de Laura volvió a tornarse triste. Si Afrodita estaba en lo cierto, su
alma y la de Alma estaban destinadas a estar juntas... pero de ser así, ¿por qué tantas
trabas? ¿Por qué tanto dolor en el pasado y en el presente? ¿Acaso entonces debía
escoger el celibato o algo similar?
"¡En el nombre de Zeus! ¡NO GABRIELLE! Sigues sin entender el punto... al no casarte
con Gerardo, deshacer el compromiso que tienen ahora, a pesar de siempre estar unidos,
podrías estar con la persona a la que realmente amas, con tu alma gemela."
"Espera... ¿como sabes del compromiso? No se lo hemos dicho a nadie, bueno, solo en
casa." - Gerardo había pedido oficialmente la mano en matrimonio de Laura hacía algunos
meses... antes de que Paulina reapareciera.
"Vamos... soy la Diosa del Amor... ¿en verdad crees que se puede ocultar algo así de mí?"
- Viendo que Laura no sabía como responder, Afrodita decidió seguir planteándole una
solución. - "La forma de estar con tu alma gemela es por medio de un juramento de unión
de sangre. Sin embargo... ella y tú solo serán realmente libres si sus contrapartes
masculinas están de acuerdo, o si han sido arrebatados de la vida... como pasó la
primera vez."
"Pero yo no voy a permitir que alguien muera solo para poder ser feliz."
"Lo sé Gabrielle pero si él está de acuerdo, no habrá necesidad de que alguien pierda
su vida."
Laura lo pensó por un momento, visiblemente estaba de acuerdo pero algo no cuadraba...
Afrodita continuó.
"Además de que sus contrapartes accedan, deben de contar con la bendición de sus
avatares, por lo menos uno cada una... sus dioses o diosas protectoras, y aunque yo soy
un avatar suyo, como yo precedería la unión, mi aprobación no cuenta."
Laura siguió pensándolo... luego algo vino a su mente... '¿cómo vamos a obtener la
bendición de los dioses si ellos están muertos, y Ares seguramente no accederá?'
Laura pensó para sí... Afrodita escuchó sus dudas.
"En realidad no están muertos, bueno, solo Zeus, Era sigue desaparecida... los demás
quedaron en una especie de limbo... no murieron... volvieron hace 1500 años...
estuvieron 500 en ese limbo... tiempo suficiente para que se formaran los cimientos del
cristianismo moderno... esa fue el plan del Dios de Eli... no matarlos, solo hacer que
el mundo nos olvidara."
"Bien... si Alma es Xena... lo recuerde o no... jamás accederá... primero, no le gusta
estar en deuda con los Dioses, tiene un estricto sistema de valores... Además, aún si
ella me amara, jamás accedería a dejarse llevar en un acto de amor conmigo... no
después de que la herí como lo hice hace años." - Laura bajó tristemente la mirada,
sabía que había hecho mal en no defender sus sentimientos en secundaria, pero Gerardo
acababa de llegar a la escuela y realmente se sentía atraída por él. Pensaba que su
'relación' con Alma había sido un error, y aún cuando ésta última jamás le reclamó ni
lo mencionó, sabía que la había herido.
Afrodita gentilmente puso su dedo índice en el mentón de Laura y le levantó el rostro
para que la viera a los ojos.
"Laura... no estés tan segura de sus convicciones sin antes averiguar la verdad." -
Afrodita le sonrió dulcemente. - "Tu corazón jamás te ha traicionado... Alma es tu otra
mitad, la que te complementa al ciento por ciento, es tu alma gemela. Recuerda como era
Xena, y en cuanto ella recuerde, ya verás que será como antes, tu protectora, tu
campeona. En cuanto aprenda a confiar plenamente en ti, será la más apasionada y a la
vez gentil amante que exista en la faz de la tierra. Tu amor y paciencia serán
recompensadas Gabrielle... esta vez yo estoy interviniendo por ustedes."
Afrodita parecía estar pensando algo, haciendo gestos que desconcertaron un poco a
Laura.
"Lo que te dije de que yo precederé la ceremonia es por supuesto solo si ambas están de
acuerdo, para mi sería un honor hacerlo. Ya sea si decides tu matrimonio con Gerardo o
tu juramento de unión de sangre con tu alma gemela. El destino puede completarse de
cualquier forma, pero tú debes decidir el camino que quieras tomar.
Ahora debo irme chicharito... Escoge sabiamente."
"Espera por favor Afrodita... ¿quienes son nuestros avatares entonces?... imagino que
Artemisa es mi avatar, pero si Ares es el avatar de Alma... dudo que el acceda."
"Por supuesto que Artemisa es tu avatar, siempre fuiste su consentida, incluso antes de
ser Amazona... en cuanto a Xena... Ares no es el único 'Dios' de la guerra... Puede que
hayan dejado de creer en nosotros, pero no nos olvidaron..." - Afrodita sonrió ante la
confusión de Laura, y con un destello dorado abandonó la habitación dejando sola a
Laura.
"Afrodita!!! No estoy para adivinanzas." - Entonces como si un recuerdo le hablara,
Laura alcanzó a escuchar. 'Libros de historia y Mitología griegos... Eris, Atenas...'
A Laura se le cerró la garganta y apenas y podía respirar... Eris era hermana gemela de
Ares, siendo también ella Diosa de la guerra... por otro lado estaba Atenas, quien era la
protectora de Amphipolis, pueblo en cual Xena había crecido... además era también Diosa
de la Sabiduría y...
"La guerra" - Pero ¿por qué accedería Atena a algo así? Después de todo, ella y Xena
habían tenido sus diferencias con la Diosa a causa de Eva, ¿por qué aprobaría Atena su
unión?
El carrusel de emociones giraba cada vez más aprisa en ella mientras el calidoscopio de
recuerdos e imágenes olvidadas del pasado volvían a ella... Dahak, Hope, Ming-tien,
Livia... Japón...
Agotada, confundida y con mucho dolor, Laura se desmayó.
Continuará..