Laura observaba el cielo gris desde el balcón del departamento de Magdalena. Le
intrigaban los cambios recientes de su novio. El humor de la chica ahora era como el
cielo y para acentuar sus males estaba adolorida por la noche anterior... especialmente
entre sus piernas.
Desde que Gerardo entró a 4º semestre de Medicina (estudiaba en CU) descidió estudiar
al mismo tiempo una segunda carrera, siendo esta Ciencias Políticas, puesto que quería
entrar a la política por la estabilidad económica que esto ofrece. Pasaba la mayor parte
del tiempo en la bibilioteca de la escuela o trabajando.
Laura se dió cuenta de que la única manera de verlo era correr con él por las mañanas y
llevar su ritmo o bien estudiar en la misma mesa que él.
Correr jamás había sido un problema, corría todas las mañanas para llegar a tiempo a
clase desde que estaba en primaria... justo en esos años conoció a sus mejores amigas;
Magda, Alma, Connie y Fabiola, conocío a Gerardo el último año de secundaria e
iniciaron su relación el primer año de preparatoria.
Laura aún estando en la universidad, se preguntaba con frecuencia como es que las 5 se
llevaban tan bien siendo tan diferentes... su mayor duda era su relación con Alma.
Laura era baja para su edad, cabello rubio, hermosos ojos verdes y un caracter siempre
alegre y dispuesta a brindar una sonrisa a los demás. Buena estudiante aunque era un
poco floja, no hacía tareas y era raro que se levantara a tiempo para ir a clases. Ahora
estudiaba Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM y era parte del
equipo de atletismo.
Magda desde pequeñas era la experta en el arte culinario, ahora estudiaba Turismo en la
Escuela Internacional de Turismo en la Cd. de México, tenía prácticas como era de
esperarse pero desde un principio entró a Mexicana de Aviación y gracias a eso se
independizó de su familia. Ella era un poco más alta que Laura, su cabello castaño claro
y ojos color miel.
Connie era la responsable del grupo, la más estudiosa, a la que muchos llamarían
'machetera'. Entró a estudiar medicina becada en la Universidad Anahuac. Seguía los
pasos de su madre que curiosamente había sido la pediatra de las cinco chicas cuando
niñas. Ella era de estatura media, ojos café oscuro y cabello del mismo color.
Fabiola era la que podría se considerada la líder de las chicas, o lo fue hasta que Alma
se integró al grupo... Faby estudiaba baile desde que aprendió a caminar y soñaba con
llegar a ser una bailarina profesional y coreografa famosa es por eso que estudiaba en
el CUD, Centro Universitario de la Danza en Lomas Verdes.
Alma, bueno Alma era un misterio, un misterio para todos a su alrededor... vivía con su
abuelo y le ayudaba en el taller mecánico desde los 9 años que fue cuando entró a la
misma escuela que las demás. Ahora ella estudiaba Sociología en la UAM, Universidad
Autonoma del Estado de México.
A excepción de Alma las chicas conocían a Laura desde que tenían uso de razón, entre
ellas no se llevaban bien, lo único que tenían en común era Laura y la colonia en la
que vivían... cuando cumplieron 6 años y las metieron a la misma primaria fue cuando
Laura comenzó a unirlas como equipo...
Jugaban juntas, salían a todas partes, se defendían unas a otras y cada quien tenía sus
actividades despues de la escuela... Alma se unió a la escuela en 4 año de primaria y
no hablaba con nadie... Laura poco a poco se logró acercar a ella y se convirtieron en
las mejores amigas, aunque Alma no salía con las demás respetaba el tiempo que Laura
decidía dedicarles...
Comenzó a tratarlas mejor cuando entraron a secundaria, ya que las 5 formaron el equipo
de Basquet Ball Femenil de la escuela, eran el único equipo que jugaba y ocasionalmente
ganaba, pero no les importaba eso, sino jugar, el que hubiera competencias con otras
escuelas les autorizaba a faltar a clases los días de juegos y la verdad es que se
divertían mucho.
Al iniciar 2º de secundaria Laura y Alma eran más unidas que nunca, incluso llegaron a
tener varias citas y en una ocasión se fugaron de la escuela, en realidad a Laura la
regresaron por no ir con el uniforme de diario y Alma decidió fugarse para hacerle
compañía, pero eso fue antes de que llegaran Gerardo y Dante... ahora eso era parte del
pasado y ninguna de las dos hablaba de ello.
Laura no era madrugadora como ya se mencionó antes, sin embargo constantemente se
quedaba a dormir en el departamento de Guerd, que era como llamaba a Gerardo.
En cuanto ambos cumplieron 21 años Gerardo aceptó que compartieran cama. Sus noches de
amor últimamente se habían tornado intensas, violentas y tan miserables como su vida...
eso sin mencionar dolorosas. Laura lo amaba pero no de este modo. Desdeaba al Gerardo
que la hacía sentirse segura de si misma, el que siempre estaba ahi cuando lo necesitaba.
Anhelaba que Guerd volviera a ser el de antes.
Cuando lo observa dormir solía preguntarse si el cambio en el había sido ocasionado por
el estrés de estudiar dos carreras tan opuestas una de otra como los Polos o si había
sido su reencuentro con Paulina, chica con la que ahora Laura se llevaba bien y a quien
estimaba, pero quien había iniciado los rumores de la relación entre Alma y Laura... No
le molestaba que lo hubiera hecho, sino que ninguna de las dos se hubiera enfrentado al
hecho y haber decidido dar por concluído y olvidado ese asunto. Tal vez el cambio en
Guerd lo habían ocasionada ambas cosas. Por primera vez en su vida sintió temor, no
miedo, temor, sentía temor de él... temor de Gerardo.
Tembló de frío a causa del viento otoñal que sopló. Varias risas la devolvieron a la
realidad y entró a la sala donde Magda, Fabi y Connie comparaban y charlaban de sus
nuevos maestros mientras comían botana con dip de espinaca que había preparado Magda
especialmente para ellas, una vieja receta que curiosamente les encantaba.
Estaban en casa de Magda esperando a que Alma llegara, ella les pidió a todas que se
vieran para ensayar... tenían algo así como una banda, cada una tocaba un instrumento,
lo hacían desde prepa, cuando entraron a la estudiantina... fue de las cosas que más
les gustaron, por eso querían seguir con ello, no para vivir de la música pero sí para
pasar el tiempo.
El aire fresco no ayudó en nada a aliviar el dolor de cabeza de Laura pero aún así se
acercó a sus animadas amigas.
- "Imagino que me toca llamar a Alma para ver que es lo que su abuelo le hizo hacer
esta vez para ayudarlo y evitar que viniera a esta reunión. Probablmente le pidió
limpiar bujías con cepillo de dientes de nuevo." - Laura dijó resignada.
- "Alma lo llama disciplina... no entiendo como es que limpiar bujías le ayuda con las
artes marciales... ¿tendrá algo que ver con limpia y encera?."
- "Yo estaría aburrida si tuviera que hacer las cosas tan... tan... bueno, las cosas
que Alma tiene que hacer."
Connie elevó la vista al cielo... - "¿Sabes Fabiola? Si tuvieras la clase de disciplina
que Alma muestra no tendrías tantos problemas con tus presentaciones, eres más
inpuntual que Laura. La concentración que Alma posee es lo que la hace una combatiente
tan confiable y hábil."
- "No olvides lo fuerte... Sabes perfectamente que fue por ella que ganamos tantas
veces cuando jugabamos. Era nuestro punto fuerte."
- "Ella y el gran equipo que hacían ella y tú Laura."
- Magda sonrió ante la reaccion de Laura. - "Además tambien esta su dulce caracter." -
Sus brazos simularon un volcán en erupción. Laura le dirigió una mirada molesta mientras
se acercaba al teléfono para marcar a su amiga, por algún motivo sentía que algo no
estaba bien.
"Buenas tardes... Taller Birabent." Cuando la voz del abuelo de Alma, Fernando, se
escuchó al otro lado de la línea Laura alejó un poco el teléfono de su oido, las chicas
rieron pues esperaban un arrebato del parte de Alma. Laura solo las observó un momento
hasta que Fernando dejó de gritar en el auricular.
- "Um... Hola Fer, habla Laura, ¿podría for favor hablar con Alma?."
- "Alma no se siente bien en este momento y me pidió que nadie la molestara."
A Laura se le seco la boca. Laura recordó la vez en que por tratar de cargar ella sola
un motor este le cayó encima y terminó con dos costillas y un brazo roto,
inhabilitandola para ayudar en el taller... Las chicas iban a ayudar en sus ratos
libres pero el mal genio de Alma las alejaba a todas a excepción de Laura. Alma
sintiendose inútil hacía miserable la vida de los demás, no es que lo hiciera
intencionalmente, solo no le gustaba la lástima ni autocompadecerse.
- "Fer... ¿se lástimó o algo así?... ¿cómo?... ¿Un... resfriado?... Bueno, porfavor
dile que llame a casa de Magda o a la mia cuando se sienta mejor... Sí... Hasta mañana."
- Laura volvió extrañada a su lugar en la sala. - 'Que extraño... Alma se veía bien en
la mañana.' - Se volvió para ver a sus amigas quienes habían vuelto a su animada charla.
- "Alma no podrá venir hoy, y considerando que había sido ella quien nos llamó imagino
que si lo desean ya podemos irnos... Sé que te estamos haciendo perder una audición
Faby."
- "De cualquier forma no alcanzo a llegar, solo espero que Jessy no se moleste y me
avise de la próxima... Oigan.. ¿porque no vamos a Plaza Satélite? Podríamos comprar los
regalos de Navidad o ver una película o ambas..."
- "No... si quieren ustedes vayan. Iré a casa de Alma a ver si hay algo... mmmh, en lo
que pueda ayudar."
- "¿No deberíamos de ir todas? Podrías necesitar nuestra ayuda."
- "No te preocupes Magda, Fer dijo que estaba bien, que solo tiene gripa. Recuerdo lo
que pasó la última vez que se enfermó y no creo que sea necesario que nos grite a todas.
De cualquier forma si necesito ayuda las llamaré, solo quiero ir a ver como esta."
- "Bueno. Pero ella realmente necesita calmarse y liberar el estres de otro modo... no
es bueno gritarle a tus únicas amigas." - Magda dijo eso pretendiendo que sonora como
broma pero todas sabían que era verdad, incluso Laura... La única razón por la que
seguían hablándole era porque Laura lo hacía a pesar de las majaderías y desplantes que
constantemente les hacía. Magdalena tomó la mano de Connie y la besó antes de levantarse
y dirigirse a su cocina, acto que Connie agradeció, ellas estaban juntas como pareja
desde la graduación de 3º de secundaria.
Cuando Magda volvió traía consigo dos termos de café, de los que son para viaje y
mantienen el calor. - "Toma Laura, es consome de pollo para Alma, en caso de que
realmente tenga gripa esto la ayudará sentirse mejor. Aunque ayer por la noche se veía
bien, tal vez le afecto el cambio de clima."
- "Tal vez Magda, pero me preocupa, ella es la más sana de las 5. Gracias por el
consome, estoy segura que lo disfrutara y si no es el pollo lo que la haga sentir mejor,
seguro será el sabor." Laura batalló un poco para colgarse su mochila, su bolsa con su
muda de ropa y no tirar los termos... Al ver eso Connie se levantó a ayudarla.
- "Yo pienso que no deberías enviarle de tu consome, mejor deberiamos comerlo nosotras."
Fabiola se quejó.
- "Vamos, aquí hay más, Magda hizo bastante. ¿Además cual es tu problema?"
- "Que seguramente tendremos que ir a trabajar al taller."
- "Tranquilízate Fabiola, la última vez el trabajo no fue tan malo."
- "¿No!? ¡Usaste vendas en tus manos por una semana Connie! Y tienes razón, el trabajo
no fue tan malo, lo malo fue tener que soportar el mal genio de Alma."
Laura, molesta, dió un manotazo en la mesa y las chicas callarón... - "¡Que vergüenza!
¡¡¡Alma trabaja, estudia en Xochimilco, mantiene excelentes calificaciones, nos ayuda
con nuestros problemas, va a tus presentaciones, y además ayuda a Fer en el Taller...
no recibe ayuda más que de Dante y Fer... tiene que hacer ella sola todo el trabajo que
nosotras hicimos juntas!!!! ¿Se han puesto a pensar que tal vez no tendría tan mal humor
si le ayudaramos más seguido? No se ustedes, pero si necesita ayuda yo la ayudaré
porque es mi amiga." - Laura dejó que sus propios problemas y su preocupación tomaran
control de ella por un momento. Aún molesta por como hablaban de Alma, Laura se dió la
vuelta y se marchó.
*****
Al tiempo que Laura caminaba hacia al taller; cosa que le tomaría más tiempo que tomar
el pesero; comenzó a llover tan fuerte que pensó que granizaría... Los rayos iluminaban
extrañamente su camino y los truenos hacían eco en su cabeza...
Comenzó a temblar incontrolablemente tanto por frío como por miedo, finalmente decidió
correr. La verdad era que las tormentas no le agradaban en lo más mínimo, le hacían
recordar pesadillas que tenía desde que conoció a Alma, pesadillas en las que se veía a
si misma bajo una tormenta angustiada y sufriendo por la perdida de alguien a quien
amaba, en ocasiones llegaba a ver el rostro sin cuerpo, era obvio que había sido
decapitado y eso la asustaba aún más que reconocer la cabeza, no podía permitirse
aceptar a quien veía... por supuesto jamás había hablado con nadie sobre su temor por
las tormentas, no tanto por quien protagonizaba sus sueños sino porque le parecía
infantil.
Para cuando llegó al taller, Laura estaba empapada. Atravesó el taller y se detuvo un
momento justo frente a la entrada de la casa. Sabía que Alma no la mandaría a su casa
en ese estado.
Su corazón palpitaba rápidamente y el respirar lastimaba su garganta. Entró y comenzó a
recuperar su ritmo de respiración, caminó hacia la cocina sabiendo que seguramente Fer
se estaría preparando un bocadillo antes de continuar con su trabajo pendiente en el
taller.
- "Buenas tardes Fer." - Alegre como siempre saludó a Fernando mientras gotas de agua
caian de su cuerpo al suelo.
- "¿Tú no escuchas bien verdad?"
- "Nop... simplemente nunca obedezco los deseos de Alma."
Fernando suspiró al ver la sonrisa en el rostro de Laura. En cuanto ella estornudó Fer
se dió cuenta del estado en que venía.
- "Vamos jovencita... pasa al baño a secarte antes de te resfries. Hay más toallas en
el closet que esta a un lado del baño principal... Alma esta en su cuarto... tal vez
puedas hablar con ella."
Laura dejó su mochila y su maleta en el suelo en la esquina de la cocina, tambien se
quitó sus tennis y los dejó sobre el boiler para que se secaran. Comprobó que con el
ajetreo los termos no se hubieran abierto. Subió por las escaleras y alegremente
encontró las toallas en donde Fer dijó que estarían.
No veía a Dante por ninguna parte; Dante llegó a la escuela en 3º de secundaria y entró
a trabajar al taller para estar más cerca de Alma, cuando sus padres decidieron mudarse
a otro estado, Fer le ofreció alojamiento en su casa y Dante aceptó.
Cuando Laura pasó por su habitación notó que había sido vaciada, literalmente vaciada,
no había nada adentro.
El baño principal contaba con tina, regadera y por supuesto un gran espejo que cubría
toda una pared, tambien contaba con boiler propio. Esta casa contaba con dos boilers,
uno para la casa que se encontraba en el baño, y otro para el taller, que se encontraba
en el cuarto de lavado junto a la cocina. Alma tenía su baño propio, Fer delegó su
cuarto en cuanto cumplió 15 años, y ahora la habitación principal era la de Alma.
Laura vió su reflejo en el espejo y se sobresaltó.
- "Rayos... Me veo como 'Sonriente' despues de un baño." - Laura recordó a Sonriente,
era su perra, callejera, Alma y Laura la habían encontrado fuera de su casa el día que
regresaron de su primer cita y Laura no tuvo el corazón para abandonarla a su suerte.
Era una hermosa perra mediana con cabellera color miel, Laura se encargaba de cepillarla
a diario. El nombre de 'Sonriente' se le quedó porque curiosamente mordía a todos
aquellos que se le acercaran a excepción de Alma y Laura, despues de la mordida parecía
que la perrita sonreía.
Laura se soltó el cabello de su coleta y este cayó hasta media espalda, lo secó lo más
que pudo con la toalla y lo cepilló, no se molestó en volver a amarrarlo.
Su hermosa blusa blanca ahora mojada se transparentaba y dejaba visible su brasier del
mismo color, y su pantalón de mezclilla se encontraba en el mismo estado. Más adelante
tendría que bajar por su maleta por otra muda de ropa.
Abrió el gabinete de la medicna y buscó un termómetro, encontró tambien un recipiente
que llenó con auga fria. Sonrió, a Alma no le gustaba esa clase de cuidados pero siempre
los aceptaba de Laura. Tambien tomó una tela limpia y se dirigió con cuidado a la
habitación de Alma. Haciendo un maravilloso acto de malabarismo con la mano izquierda,
con la derecha abríó la puerta.
Alma estaba recostada de lado viendo a la pared en posición fetal, con las rodillas
fuertemente abrazadas a su pecho. Su cuerpo temblaba ligeramente mientras trataba de
ahogar el llanto. Si se dió cuenta de la presencia de Laura no dió indicios de ello.
Laura dejó todo sobre el escritorio y frunció el ceño cuando el olor a alcohol llenó sus
sentidos. Se asomó al bote de basura a un lado del escritorio, vió las medicinas que le
habían recetado a Dante para dormir y una botella de Whiskey, Black Label. - "¡DEMONIOS
ALMA! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿SIMPLEMENTE NO PUEDES PEDIR AYUDA CIERTO?!!!!!!!!" - Laura suspiró, le
dolía ver a Alma así y le dolía que Alma no hubiera tenido la confianza de llamarla. -
"Tu abuelo se sentirá destrozado si se entera que hiciste esto."
Laura tomó el recipiente con agua y lo depositó en silencio en el suelo al tiempo que
se arrodillaba a un lado de la cama de Alma. No se necesitaba ser un brillante científico
para deducir que había pasado. La pregunta era '¿Por qué?'. Laura realmente deseaba que
Alma hubiera tomado prestado el bote de basura de Dante y decidió darle el beneficio de
la duda.
- "Alma" - Susurró mientras retiraba cabellos húmedos de la cara de su amiga. Presionó
su palma contra la frente de la chica y en parte esperaba que tuviera fiebre. Estaba
caliente pero no al grado de tener alta la temperatura. Laura no sabía que hacer... -
"¿Cuántas pastillas tomaste?" - Le preguntó dulce y suavemente.
Alma giró un poco la cabeza, solo lo suficiente para ver de reojo al intruso en su
alcoba... 'Genial. Es ella... ¿por qué tenía que venir ELLA?' Alma gruñó algo
incomprensible.
- "Sholounspocs" - Sus labios temblaban mientras se separaban para hablar y Laura con
cuidado de no lastimarla metió el termometro en su boca, debajo de la lengua. Sostuvo
firmemente la barbilla de Alma con su mano derecha y se aseguró de que Alma no abriera
la boca cuando estvo a punto de protestar. Señaló en ademán de enfado con su dedo indice
izquierdo la cara de Alma.
- "Ah no. Es de mala educación hablar con la boca llena señorita." - Le hizó burla y
le giñó un ojo mientras acercaba su mano izquierda a la muñeca de Alma para checar su
pulso. Tenía pulso estable, débil y lento, pero estable. Sacó su llavero que tenía una
lamparita de pilas de reloj en caso de emergencia y la utilizó para checar la respuesta
de las pupilas de Alma. Suspiró aliviada. 'Creo que estará bien... Espero que este
bien. Me habría gustado que Connie estuviera aquí para checarla, ella seguramente sabría
que más hacer. Pero en este estado Alma se enfadaría demasiado.' Laura no entendía
muy bien porque es que estaba bien Alma, cualquier otra persona despues de haber hecho
lo que ella hizó seguramente necesitaría ser hospitalizada.
Los hermosos ojos azul de Alma se tornaron dos dagas de hielo dirigidas a Laura, quien
como respuesta a ello solo sonrió, se inclinó y dió un beso a la húmeda frente de Alma
mientras volvía a retirar los cabellos que estaban en su rostro.
Alma cerró sus ojos cuando sintió esos sueves labios y las dulces caricias. Su sangre
comenzó a elevar su temperatura curiosamente y se sonrojó un poco. Una extraña calma
caia sobre ella. '¡¿Por qué me afecta de este modo?! No debería sentirme así. Lau,
por favor... no me beses... No sabes lo que me estas haciendo.'
Laura humedeció el trozo de tela con el agua del recipiente y lo colocó sobre la frente
de Alma y tomó aire profundamente, lo dejó salir lentamente en un intento por controlar
el tumulto de emociones que estaba experimentando. '¿Qué rayos me pasa?'
- "Alma." - Laura comenzó y volvió a tomar aire. - "Eres todo un enigma. La mujer en
la que te has convertido es hermosa, segura de si misma, una excelente guerrera y una
persona realmente talentosa... Te admiro tanto, y creo en ti. Hasta el día de hoy
siempre he confiado en tu juicio..." - Laura hizo una breve pausa. - "Tambien sé que
dentro de ti hay una pequeña niña asustada, realmente molesta, y herida."
Laura quitó el termómetro de la boca de Alma, lo observó y lo colocó en el suelo.
Indicaba una baja temperatura, fiebre pero afortunadamente no parecía tan grave.
- "Tienes fiebre, pero probablemente es por tu estado de ánimo. Me sorprendería que un
resfriado evitara que llegaras a un ensayo. Eso significa que hay algo más que te
molesta... Lo que sea que te este molestando, me rehuso a dejarte morir por ello." -
Laura apretó la mano derecha de su amiga con la suya propia, Alma retiró su mano y
lentamente habló.
- "Por favor vete Laura. No quiero que me rescaten. Nadie puede ayudarme de todos
modos... ni siquiera tú... Y odió los termómetros y estoy cansada Laura, muy, muy
cansada. Estoy agotada de trabajar arduamente todo el tiempo, cansada de la presión,
cansada de pelear esta guerra dentro de mi y a mi alrededor. ¡Solo quiero que me dejen
morir en paz!"
Laura mostró una sonrisa forzada, luego refresco la tela y la volvió a poner en la
frente de Alma.
- "¿Sabes Alma? Si realmente quisieras suicidarte, hay mejores y más efectivas formas
de hacerlo... Como Morfina, o Cianuro. Puedes desear morir, pero realmente no será así."
- Laura sonrió. - "Para tu mala suerte solo parecerás un cachorro enfermo... y para mi
mala suerte lo más seguro es que reciba abuso verbal y un poco de vomito. El termómetro
te mantuvo callada lo suficiente para ver si necesitabas o no una ambulancia." - Alma
logró mostrar una sonrisa propia.
- "Realmente te odio. Como enfermera tienes malos modales y como amiga eres patética.
Y ahora probablemente crees que te has ganado el derecho de meter tu nariz donde no te
llaman. Hmmm?"
Laura ignoró los comentarios y calmadamente respondio. - "Creo que últimadamente, como
tu jefa de banda, me debes una explicación de por qué se canceló un ensayo que tu
convocaste."
Alma giró la cabeza hacia la pared. No quería que Laura supiera lo asustada que estaba
así que respondió rudamente. - "¡No! Si ese es tu problema renuncio. ¡Ahora por favor
vete!" - Casí podía sentir el dolor que le había causado a Laura y de hecho sabía que
había lágrimas en los ojos de la rubia.
- "Como tu amiga, no me iré de aquí hasta que llegue al fondo de esto. No tienes que
cargar con el mundo tu sola Alma. Estoy aquí para ti. ¡Por favor confía en mi! Si
necesitas ayuda en el taller para hacerte la vida más sencilla, las chicas y yo
ayudaremos, pero tendrás que tener un poco más de pasciencia con nuestros errores." -
Dijó mientras acariciaba la espalda de Alma para tranquilizarlas a ambas. - "Por favor
no me hagas a un lado Alma. Me importas, y me importas mucho. Me preocupa tu bienestar
y tu felicidad." - Laura removió nuevamente la tela y la remojó en el reciepente.
Alma sentía que su cabeza estallaría en cualquier momento mientras comenzaba a sentirse
mareada y que el cuarto giraba a su alrededor. Con náuseas, tragó saliva con dificultad
y cerró los ojos resignada. ¿Quién podía resistirse a la sinceridad de Laura? Alma
suspiró pesadamente.
- "No tengo muchas opciones. ¿O sí Lau? No puedo esconderme de ti." - Alma dijo esto
de corazón. Los ojos de Laura se despejarón y se iluminarón.
Laura se sentó con las piernas cruzadas en el cholchón junto a Alma, quien se giró sobre
su estómago para acercarse más a la pared, dando así espacio para su testaruda amiga.
- "Dante se fue de casa, ¿cierto?"
Alma aún miraba la pared y su oscuro cabello caía como sábana sobre su espalda. En parte
cubría su cara, pero Laura pudo ver como casí imperceptiblemente Alma asentía.
- "¿Qué pudo haber ocasionado que finalmente se diera por vencido en su relación
contigo?" - Se preguntó si Alma había rechazado su oferta de matrimonio de nuevo. Alma
respondió lentamente, mientras luchaba contra los efectos de las pastillas y la botella
de whiskey.
- "Él quería hijos, Lau... hijos propios. Yo no puedo dárselos, así que se fue." - A
Laura ya le dolía el corazón pero esto se lo destrozó.
- "¿Por qué no puedes darle hijos? - Laura preguntó intranquilamente. Con sus dedos
acariciaba el rostro de Alma que insitía en ocultarse tras su negra cabellera. Alma
comenzó a llorar y ocultó su rostro en la almohada.
- "¡Simplemente... no puedo!" - Su grito fue ahogado por la almohada. - "Por favor...
No me hagas decirte. No quiero que me trates de diferente manera." - Laura sintió el
dolor de su amiga y el suyo propio. Lágrimas comenzaron a correr por su rostro sin
permiso, pero abrazó a su querida amiga.
- "Alma, nada que me digas dejará esta habitación, tienes mi palabra. Permíteme
ayudarte... ¿por favor? Prometo que te sentirás mejor." - A Laura le dolía ver a la
siempre fuerte y segura de si misma Alma en este estado.
- "No... Yo... yo no quiero hablar de ello." - Alma lloró amargamente largo rato, la
única palabra que se entendía era 'mamá'. Laura se sintió inútil.
Cuando Alma finalmente se rodó hacía un lado para enfrentar a Laura, sus ojos estaban
cerrados, apretados con fuerza. Su cara semejaba pasta dental de menta y visiblemente
luchaba por controlar las náuseas. Alma apretó su estómago con las manos y subió sus
rodillas contra su pecho.
Laura observó con horror como Alma se ponía peor. 'Uh oh... No hay forma de que Alma
llegue a tiempo a la taza del baño.' Las patillas y el alcohol comenzaban a mostrar
sus efectos secundarios.
- "Me duele el estómago." - Alma se quejó. Sus labios temblaban y sus ojos suplicaban
por ayuda.
'¿Y como no te va a doler con todo lo que le echaste?' Laura pensó para sí
mientras quitaba cabello de la cara de Alma.
- "Trata de calmarte. Todo esta bien." - Laura trató de tranquilizar y levantar a Alma
tan rápido como podía. Sacó la bolsa de basura de su lugar y acercó el bote vacío al
colchón. - "Aguanta ahi Alma."
Laura ayudó a Alma a sentarse y le brindó apoyó para que se recargara en ella. Sujetó el
cabello de Alma con una de sus manos y con la otra sostuvo el bote mientras Alma vaciaba
su estómago. Cada vez le costaba más trabajo respirar y temblaba como una niña asustada.
Laura vació y limpió el bote por Alma. Le parecía que la chica no había comido nada en
un buen rato. Laura volvió a dejar el bote junto a la cama, donde fuera fácil para Alma
alcanzarlo en caso de ser necesario. Procedió a limpiarle la y boca con una toalla.
Luego colocó sus brazos alrededor de la alta pero demacrada figura de su amiga. Alma se
sonrojó entre los brazos de Laura.
'¿Cómo es posible que quiera tocarme en este momento? Me doy asco.' Alma tragó
con dificultad. - "Gracias... Lo siento mucho Lau." - Susurró agradecida. Laura abrazó
fuertemente a Alma y le picó suavemente las costillas al romper el abrazo mientras
lágrimas rodaban por sus mejillas.
- "Shhh... esta bien Alma... No estoy ofendida. No puedes evitar sentirte así en este
momento, por favor, no te avergüenzes. Deberías saber y entender despues de tanto tiempo
Alma, que no hay nada, nada que puedas hacer que logre hacerme amarte menos... Además,
soy yo quien debe disculparse, no tú. Tienes razón Alma. Soy una amiga patética" - Laura
despejó su garganta pues estaba formandose un nudo ahi. - "Te fallé en el minuto que no
pudiste confiar en mi lo suficiente como para venir y hablarme de lo que te atormenta...
Tomaste una desición en base a tu falta de esperanza. Probablemente sentiste que morir
era tu único recurso. ¡No te culpo de nada!... Lamento mucho haberte defraudado Alma."
- Laura lloraba ahora abiertamente y Alma estaba incrédula mientras Laura hablaba.
- "Pude haberte perdido hoy Alma, y eso me aterra hasta morir... yo... yo jamás habría
podido perdonarme si algo te hubiera pasado." - Laura terminó con dificultad pues las
lágrimas y el nudo en la garganta le dificultaban la tarea de hablar.
Alma suspiró. Sabía que Laura tenía todo el derecho de estar enojada, pero su princesa
había elegido perdonarla. Laura se había declarado culpable y la había perdonado a ella.
Siempre lo hacía. Sus suaves palabras y caricias la afectaban tanto como una herida
profunda. Las lágrimas que salían de esos claros ojos verdes, limpiaban su espíritu y
comenzaban a derretir algunas de las barreras.
- "No llores Laura... tú no me fallaste, me fallé yo sola... y tú..." - Alma murmuró
en el cuello de Laura. Se sentía cómoda y amada... como si perteneciera ahi. Comenzó a
relajarse y devolvió el abrazo acurrucandose más en la comodidad del abrazo de Laura.
Alma se preguntó si su madre habría sido tal vez tan tierna... había necesitado tanto a
alguien como Laura mientras crecía... alguien que fuera su Ángel, su Ángel Guardian.
Laura sostenía firmemente y cerca de ella a Alma, su mejilla presionada contra la frente
de la chica. Acarició nuevamente la espalda de Alma lenta y deliberadamente mientras
contemplaba como poco a poco emergía la niña dentro de su feroz guerrera. La pequeña
ciertamente necesitaba lidiar con algunos asuntos y Alma estaba decidida a ser quien la
ayudara.
- "Alma... ¿podrías decirme que tiene que ver tu madre con tu incapacidad para tener
hijos? ¿Puedes hablar de ello conmigo pequeña?" - Laura insitó a Alma a hablar.
Con su cabeza aun enterrada en el cuello de Laura, Alma se dejó relajar en la calidad
del abrazo unos minutos más. Finalmente abrió parte de su corazón a Laura.
- "Tienes razón Laura, necesito hablar con alguien de mi pasado. Probablemente debí
haber confiado en ti hace mucho tiempo. Dios sabe que has provado que eres digna de
confianza una y otra vez. No creí que alguien necesitara saber porque el pasado es el
pasado. No quiero que nadie sienta lástima de mi, no necesito ni quiero que se
compadezcan. Obviamente viejas heridas pueden volver a abrirse y causar que se tomen
desiciones estúpidas." - Alma sonrió cuando Laura la abrazó con más fuerza.
- "Gracias Alma, esto significa mucho para mi, más de lo que te puedas imaginar." -
Laura sonrió. - "Sin confianza, el amor simplemente no puede florecer y una relación es
imposible. Yo soy quien soy porque confío en mis amigas. Todas estamos unidas, no
entiendo bien porque pero estamos unidas y el cariño que sentimos una por otra es lo que
nos hace el equipo tan formidable que somos. Quiero que sepas que puedes poner tu
confianza en mi y jamás dudar de mi amor por ti." - Laura concluyó dignamente.
- "De acuerdo... princesa... dejaré que mi niña interior te cuente su historia."
Alma finalmente se dió por vencida. Su princesa era tan especial que lograba hacer que
todos a su alrededor se sintieran especiales también. Remojó sus labios y aclaró un poco
su garganta, luego comenzó a hablar.
*****
"Despues de que nací, mi madre tuvo varios abortos. Por la forma en que mi padre me veía
yo obtuve la impresión de que de alguna manera era mi culpa, me hacía sentir culpable.
Cuando tenía 5 años mi madre por fin logró tener dentro de su vientre un bebe por más
de 5 meses.
Un día mi madre me dijo que necesitaba ir al hoapital... ya era hora de dar a luz a mi
hermano, Daniel." - Sus lágrimas comenzaron a correr de nuevo pero Alma continuó.
"Pero algo salió mal, había mucha sangre... no, no podían parar la hemorragía y e...
ella murió. Daniel sobrevivió solo 3 días." Alma se detuvo un momento para tomar aire,
sus ojos hinchados por el llanto.
"Después de eso mi padre se dió a la bebida y cambió... Estaba amargado y definitivamente
no quería cuidar de una niña, sobretodo una NIÑA." - Laura tomó la mejilla de Alma con
su mano derecha y con la izquierda retiró nuevamente cabellos oscuros de sus llorosos
ojos. Alma no estaba segura de continuar. La ternura del toque de Laura y de su voz
habían ganado.
"¿Qué pasó Alma?" - Laura preguntó suavemente y Alma tomó aire.
"Al principio los cambios fueron pequeños, casí insignificantes. Papá dijo que como mamá
se había ido ahora yo tendría más obligaciones. Así que lavaba los trastes, la ropa y
cualquier trabajo doméstico que él decía que necesitaba hacerse. Me castigaba si no
cumplía con sus parámetros.
Mi padre tenía que irse temprano a trabajar y me despertaba antes de irse para que yo
fuera a la escuela. Me tocaba estar lista por mi cuenta. Yo servía mi cereal, me vestía
y luego tomaba el autobus. Todos los días."
Laura estaba incredula. "¡Pero sólo tenías 5 años!"
"No. Para ese momento ya tenía 6." Alma dijó mientras ordenaba sus pensamientos para
proseguir con su historia. "Para cuando cumplí 8 ya estaba acostumbrada a que él siempre
decía que yo era una niña que no valía nada, buena solo para trabajo doméstico... Dijo
que nunca era demasiado temprano, demasiado pronto, para aprender a satisfacer a un
hombre. Solía decirme que deseaba que fuera yo quien hubiera muerto y no mi hermano...
porque un hijo varón significaba algo. Un varón podría cargar con el nombre de la
familia y ser alguien importante de quien se podría estar orgulloso." Pausó de nuevo
pues su garganta comenzaba a cerrarse, se rehusaba a seguir.
"Un día, cuando acababa de cumlir 9, unos meses antes de conocerte, papá entró molesto a
mi cuarto. Apestaba a alcohol y me despertó rudamente." - Alma se encogió al recordar
eso, recordar el increíble e insoportable dolor de la primera vez. Peleó de nuevo por
contener las náuseas.
"Él empezó a tocarme el pecho y entre mis piernas... dijó 'VOY A ENSEÑARTE PARA LO ÚNICO
QUE SIRVE UNA NIÑA'... según él, en base a que estaba atrapado comigo, él... él
necesitaba que le diera placer de la forma en que mamá solía hacerlo. Me dijo que
aprendería a disfrutarlo, justo como ella." - Alma tomó el cesto de basura y nuevamente
vació su estómago en él. Era bilis lo que se veía en el bote y eso preocupó aún más a
Laura, quien también comenzaba a sentirse enferma.
"¿No le dijiste a nadie?" - Laura preguntó temblorosa. Odiaba al padre de Alma por
haberle hecho eso a su propia hija, ¿qué clase de padre desnaturalizado haría eso?.
Alma negó con la cabeza y levantó su rostro para ver a Laura. "Quería hacerlo pero...
¿quién me creería a mi sobre la palabra del Presidente municipal de Cuatitlán Izcalli,
el gran genio político?... Además, me juró que si yo arruinaba su carrera política,
encontraría la manera de acabar con mi vida sin que alguien más lo supiera... Yo le
creí." - Alma dijo esto amargamente, desde su perspectiva hubiera sido mejor morir
entonces en lugar de soportar la vida que se vino despues - "Yo quería morir y se lo
dije... me golpeó por mi insolencia, pero jamás donde pudieran verse la marcas, era muy
cuidadoso de ello."
"Curiosamente, poco despues de que mi madre muriera, yo comenzé a tener extraños sueños
una y otra vez, noche tras noche. Oía una voz en mi cabeza que era muy similar a...
bueno, la voz me era familiar y me decía que tenía que permanecer con vida y así lo
hice. Jamás expuse a mi padre por ser el monstruo en el cual se había convertido." Alma
colocó su cabeza en el hombro de Laura.
Laura se tragó dolorosamente otro nudo que tenía en su garganta. Quería creer que los
sueños que Alma había tenido eran debido al destino que creía las unía. Su voz temblaba
cuando logró hablar.
"Oh Alma, desearía tener una varita mágica y usarla para volver en el tiempo y de algún
modo salvar a tu madre. Tu padre estaba equivocado, tu vida jamás ha sido, y jamás será
inútil ni sin valor. ¡Tu eres única y lo eres todo para mi! No sé que haría yo sin ti,
y jamás quiero averiguarlo."
"¡Sé que es tu padre Alma, pero espero que vaya a prisión y se pudra ahi por lo que te
hizó!" - El exabrupto de Laura sorprendió a Alma, Laura solía ser piadosa y perdonar
a todos por cualquier error que hubiesen cometido. Alma sonrió brevemente antes de
continuar.
"Una noche hubo una terrible tormenta y cancelaron clases al día siguiente porque la
directora había tenido un accidente. Tal vez lo recuerdes porque salió en las noticias.
Bueno, mi padre esperaba que limpiara la casa como siempre y además el jardin de
enfrente pues varias ramas se habían caido, se suponía que debía hacerlo antes de que
él volviera a casa. Estaba haciendo mucho frío pero descubrí que si trabajaba rápido y
me mantenía en movimiento me mantenía caliente.
Eventualmente me cansé y me dió hambre, estaba adolorida y mis manos eran lo que más
dolía. Mientras más me dolía más lento trabajaba y mientras más lento lo hacía más frío
sentía... esto me hacía trabajar aún más lento así que decidí entrar a calentarme un
poco. Me puse curitas en mis espinados y lastimados dedos y comí algo, luego volví a
salir a terminar de limpiar la banqueta frente a la casa." - Alma se removió en los
brazos de Laura y volvió a colocar su cabeza en el cuello de rubia de ojos verdes.
"A los pocos minutos de haber vuelto a salir, mi padre volvió a casa. Se le veía de un
peor humor que el usual cuando se bajó del auto y olía fuertemente ya que no había ido a
trabajar sino a beber a algún bar. Se quejó en voz alta de como conducía la gente sin
cuidado hoy en día y luego volcó su atención en mi.
"Como había vuelto temprano a casa, yo no había terminada con mis labores. Su rostro se
oscureció y se llenó de ira, me quitó la escoba de las manos. Me aterrorizó la idea de
que me fuera a golpear con ella así que me hize a un lado. En lugar de eso me aventó la
bolsa del mandado y me ordenó entrar a la casa y comenzara a preparar la comida
mientras el terminaba el trabajo."
"Cuando entró, su ira explotó y comenzó a golpearme sn piedad. Yo estaba tan agotada
que no opuse ninguna clase de resistencia y pude sentir como algunos de mis huesos
tronaban. Luego me desmayé. Cuando recobré la conciencia, ya estaba en mi cama y él
estaba... encima de mi, lastimándome por dentro. Estaba tan cansada y adolorida que no
me importó, afortunadamente volví a desmayarme."
Laura cerró sus ojos con fuerza. Sabía lo que se sentía el ser lastimada por dentro y
Alma había sido solo una niña cuando le pasó. Laura apretó la mano de Alma y la abrazó
con más fuerza.
"Temprano en la mañana, como siempre antes de irse a trabajar, él gritó a traves de mi
puerta para despertarme. Cuando no contesté el entró a obligarme a que me levantara.
Cuando se acercó a mi y vió la condición en la que estaba su mano se congeló a medio
camino, a solo unos centímetros de mi rostro. Luego me dijo molesto que yo no podría ir
a la escuela por unos días y llamó a la escuela para avisar que estaba enferama. Cuando
colgó el teléfono me dijo que lidiaría conmigo más tarde y me advirtió que no dejara
entrar a nadie. Luego se fue y me dejó."
"Me sentí tan sola y desprotejida y todo me dolía, comencé a sentir náuseas y despues
de un rato comencé a vomitar sangre, sabía que necesitaba ayuda. La voz en mi cabeza
estaba desesperada así que deshonré a mi padre y logré arrastrarme hasta el teléfono.
Marqué me parece a los bomberos, mi papá tenía los números de emergencia grabados en la
memoria del teléfono. Creo que les dije que había sido arrollada por un carro... luego
volví a perder el conocimiento." Alma pausó para remojar sus secos labios. Laura sintió
un peculiar deseo de besarlos tiernamente... pero se contuvo. Alma tragó con dificultad.
"Cuando desperté estaba en el hopital. Mi abuelo sostenía mi mano y estaba recostado
cerca de mi. Me susurró al odio que nunca volvería a estar sola, y que jamás alguien
volvería a lastimarme. No le creí. Sabía que mi padre encontraría la manera de hacerlo,
iría por mi, luego me llevaría a casa y me golpearía, como siempre que me encontraba en
alguna otra parte que no fuera la escuela o la casa."
"Sólo que esta vez seguramente me mataría puesto que yo había ido al hopital a sus
espaldas. Si los médicos no habían creído mi historia del 'carro que me atropelló camino
a la escuela', la carrera política de mi padre definitivamente se iría por el caño." -
Alma limpió con su mano lágrimas de la mejilla de Laura.
"Fernando trató de asegurarme que nada pasaría. Me prometió que en cuanto me sintiera
mejor, me llevaría a vivir con él y que jamás dejaría que mi padre me llevara consigo.
Quería creerle, quería creerle con todo mi corazón." - Alma tragó y luchó de nuevo
contra una nueva oleada de náuseas.
"Entonces vino la enfermera. Me dijo que estaría internada por un tiempo. Tambien dijo
que yo estaba muy, muy enferma y con heridas internas, huesos rotos y que tenía... otras
infecciones. La enfrmera no sabía como es que había logrado sobrevivir y llamó a mi
recuperación un milagro. Recuerdo lo feliz que me puse al saber que estaba tan enferma,
porque estaría a salvo ahí." - Alma tomó el bote de basura y lo volvió a llenar.
Laura sobó su espalda en gesto de comprensión. Cuando los espasmos de Alma terminarón,
colocó su mareada y adolorida cabeza de nuevo en el hombro de Laura, se sentía segura
de ese modo. Cerró sus ojos para detener el constante movimiento de la habitación y
continuó.
"Mientras estuve internada, me vieron varios pediatras, psicólogos, psiquiátras y
'especialistas'. De hecho me parece que tu mamá estuvo ahi, recuerdo claramente a la
mamá de Connie pero tengo la idea de que la tuya tambien estaba presente. No recuerdo
haber tenido jamás tanta atención antes, o desde entonces." - Alma sonrió, recibía
mucha atención de parte de Laura, eso la hacía sentirse especial.
"Cuando ya estaba mejor, una de las especialistas que me había estado examinando
regularmente mientras estuve ahi, vino a hablar conmigo en privado. Ella me dijó que
realmente lo sentía pero que en su opinión profesional, yo había sufrido una gran
cantidad de daño en los tejidos de mi útero. Probablemente sería muy difícil para mi
tener hijos, y más teniendo el historial médico de mi madre."
"Cuando me dieron de alta, Fernando me trajo a vivir con él como lo prometió, y me
enseñó a trabajar en el taller, tambien me inscribió en la misma escuela en la que había
estudiado mi madre, que es donde te conocí."
"Le pregunté por qué es que mi papá no había ido por mi y me dijó que la policía estatal
lo había arrestado. Le pregunté por qué ya que yo jamás mencioné a nadie que había sido
él quien me golpeó. Fer dijo que la evidencia en contra suya hablaba por si misma, y que
de no ser porque en México no hay pena de muerte seguramente lo hubieran condenado al
ataúd, máxime cuando las pruebas que me hicieron fueron positivas respecto a la
violación."
"Mi padre murió cuando cuando tenía 14 años, pocos meses antes de... en fin,
aparentemente lo asesinarón en prisión, entre los delincuentes no soportan violadores
de menores, o eso dijeron los medios, claro que no hay pruebas de quien fue pero no
importa en realidad. Conoces el resto de la historia." - Alma terminó quedamente. Laura
estaba en shok cuando Alma terminó su historia y lágrimas volvieron a correr por su
rostro.
"Yo no sabía que tu padre había muerto Alma." - Laura lloró amargamente y abrazó a Alma,
el darse cuenta de que Fernando era literalmente lo único que quedaba de la familia de
Alma en el mundo le cayó con un balde de agua fría. Sabía que su padre estaba en la
política y pensaba que viajaba por el país, que por eso vivía con Fer.
"Esta bien Lau... créeme. No quiero que nadie más lo sepa, ¿de acuerdo? Sólo tú lo sabes."
*****
Laura podía sentir temblar el cuerpo de Alma contra el suyo. Estaba débil y exausta.
Colocó el bote de basura de nuevo en el suelo y sin desearlo realmente, recostó la
cabeza de Alma en la almohada. La observó un momento y suspiró. Sentía una extraña
calidez dentro de ella al abrazar a Alma. Laura tocó la mejilla de Alma, aparentemente
se estaba volviendo adicta a ello, y volvió a retirar cabello oscuro de su bello rostro.
Su rostr parecía una frágil muñequita de porcelana, de color apiñonada, eso en
contraste con su oscura cabellera la convertía en un imán para sus ojos.
"Volveré enseguida Alma." - Laura susurró en su oído. Se levantó y tomó el bote sucio,
se dirigió al baño y lo volvió a limpiar. Alma apenas estaba despierta cuando salió del
baño y colocó el bote a un lado de la cama de nuevo.
En el escritorio Alma tenía siempre una jarra con agua y un vaso, así que Laura
procedió a llenarlo.
"Alma, ¿quieres un poco de agua?"
Alma observó el vaso dudosa pero asintió con la cabeza. Laura sostuvo el vaso por ella
pero notó lo temblorosa que estaba su amiga.
"Ven, dejame ayudarte" - Laura dijo al tiempo que ayudaba a Alma a sentarse derecha y
le sostenía el vaso mientras bebía. Alma tenía sed y se la bebió de un jalón, antes de
que alguna pudiera darse cuenta de lo que venía Alma volvió a sentir naúseas y no hubo
tiempo de agarrar el bote.
"Cielos... ¿Ves lo que te dije Alma? Ahora sí tendré que cambiarme. A ver si vuelvo a
ayudarte ingrata." - Laura comentó juguetona pero notó que Alma no lo vió así. -
"Tránquila grandota... todo esta bien tontita, es solo agua." - Laura limpió las
lágrimas de las mejillas de Alma. - "Lo siento Alma, debes sentirte realmente mal y
aquí me tienes molestándote. Tal vez despues de unas horas de sueño te sientas mejor y
puedas intentar de nuevo. ¿Sí?" - Laura besó con cariño la mejilla de Alma y suavemente
continuó hablando mientras se levantaba. - "Necesito usar tu baño para limpiarme y el
resto de las cosas que usamos, pero me quedaré aquí contigo hasta que te duermas si así
lo deseas."
Los párpados de Alma ocultaron sus ojos mientras susurraba - "Quédate."
Laura sonrió y recostó a su amiga en el colchón, la arropó y se arrodilló a su lado en
el suelo al tiempo que tomaba la mano izquierda de Alma entre las suyas. Laura la
obsservó hasta que Morfeo se apoderó de Alma y la mano que sostenía con firmeza dejó de
devolver el gesto.
Laura recogió el termómetro, el recipiente con agua y la tela... dejó ahí el bote en
casó de que Alma despertara repentinamente y lo necesitara. Bajó por su maleta y entró
al baño de Alma cerrando la puerta con su cadera.
Se recargó contra la puerta por un minuto minetras sus pensamientos viajaban caóticamente
por su mente. Su propia cabeza comenzaba a palpitar. 'Por Dios, que horrible vida
para un niño'. Los horrores de la vida cotidiana en realidad no eran nada en
comparación. Solo Alma podía haber soportado tanto dolor dentro de su ser sin que nadie
lo supiera jamás.
Limpió el termómetro y lo guardó en el gabinete del baño de Alma... Pensó en los hombres
en la vida de Alma... primero estuvo Roberto quien la abandonó al terminar secundaria...
Gerardo quien la había cambiado por Laura y finalmente estaba Dante...
A Alma le tomó tres años para tener el valor de confiar en él lo suficiente para
aventurarse a tener una relación y al final había resultado que él no la amaba despues
de todo. Aparentemente la veía como el medio para lograr su propósito. Laura entendió
por qué Alma estaba tan molesta. 'Oh Alma... como desearía poder ser yo quien llenara
el vacío en tu vida.'
Laura se quitó su blusa mojada y la lavó, luego la colgó en el tubo destinada a la
toalla. Lavó el trapo de tela y se limpió con este, luego se cambio y volvió a lavar y
humedecerlo. Al salir paró en el portal de la puerta para estudiar la figura de Alma y
disfrutarla por un momento. Su invensible amiga parecía derepente tan frágil e
increiblemente vulnerable.
Se acercó al escritorio y volvió a llenar el vaso con agua, se dirigió a la cama y
depositó el vaso en el suelo a un lado del bote. Se arrodilló y con el trapito de tela
comenzó a limpiar dulcemente el rostro de Alma. Con mucho cuidado limpió sus cejas,
mejillas y labios.
Laura rodó a Alma hacia un lado de modo que no se fuera a ahogar en caso de tener que
volver el estómago de nuevo. Notó como si fuera por primera vez algunas cicatrices en
su cuerpo, principalmente en su fuerte espalda. Siempre había pensado que eran por el
karate o las diversas actividades que Alma realizaba.
Curiosa, Laura lentamente bajó los pants de Alma lo suficiente para notar una cicatriz
en su abdomen, la recorrió con su dedo. Peleó con todo su ser para no volver a llorar
mientras volvía a subirle el pantalón de nuevo a su lugar.
Laura volvió al baño para lavar la tela de nuevo. La colgó a un lado de su blusa. Al
salir del baño y volver a un lado de Alma, besó suavemente su mejilla.
"Duerme bien... Espero que te seintas mejor pronto Alma." La observó un momento más y
luego en silencio dejó la habitación en busca de Fernando.
Continuará...