Ahuu chic@s aqui os presento a una Bardo-Guerrera que quiere devorar el mundo. Yo Lobezna del Bosque doy credito de ello, y os recomiendo que leais este FF, tiene mi mayor apoyo.

Disclaimers: Creo, que ya han oído esto como unas mil veces, los personajes en los que me base, no son propiedad mía sino de los Estudios Universal y Reinassent Pictures, todo eso, no lo hago con fin de lucro, solo trato de motivar mi loca imaginación. Eso no impide que diga que las acciones de los personajes de esta historia si son míos, ja!
Advertencia de violencia o sexo: he... pues en esta primera entrega no hay nada de eso pero en si el origen de esta historia es subtextual, así que, si, en algun punto entraran esas 2 pequeñas características. Así que si te molesta de alguna manera, nadie te pide que la leas, lo olvidaba, no puedo evitar que leas esto si eres menor, pero confío en el criterio amplio de todos.
Dedicatoria: ... (por donde empezar) a las bardos que me apoyaron dandome consejos sobre como podia quedar mejor esto, o sea, a La Bardita y a Lobezna, a aquellas bardos que escriben tan genial,... a todos los xenites que aun siguen escribiendo y haciendo convenciones y cosas de la serie (cosas por el estilo), A mis padres por inculcarme el gusto por la lectura, aunque no tengan ni idea de que estoy haciendo esto, a mis amigos que me aguantan aun siendo tan loca, y por último a cualquier persona que gaste un poco de su tiempo leyendo esto... gracias y ahuuu!!!

Cualquier comentario bueno o malo, pueden mandarlo a warriorblood_bardlsoul@hotmail.com (si ya se que es un poco largo) pero de verdad me gustaria que lo hicieran, despues de todo las criticas son para mejorar, pero sin insultos por favor, ahora si eso es todo... Pam espero que leas esto... Yap!! a leer.


LIBERTAD SOBRE UNA HARLEY

Por Izkallis

Capítulo 1 - Oportunidad

La brisa salada de mar llenaba los pulmones de Morgan, esa tarde el cielo estaba tomando matices naranjas y amarillos, se veía verdaderamente hermoso, tanto que las nubes estaban formando un paisaje celestial, digno de cualquiera de esos cuadros caros que solían exponer en New York, ahora estaba demasiado lejos, pero ella estaba totalmente absorta en sus pensamientos como para notarlo, llevaba algunas horas subida en ese ferry que la llevaría a Inglaterra, apoyada en el barandal de la cubierta, con la mirada perdida en el mar.

"Dos meses, dos meses desde que escapé, de aquel maldito lugar, todos lo dicen, y no es para menos, soy una sobreviviente, ja, pero aprendí mucho mas de lo que sabia entrando, todas esas peleas, los insultos, los golpes, lo típico, pero ya, escape, de hecho... fue demasiado fácil, nadie hubiera pensado que con algo tan sencillo volviera a respirar la libertad, mal ganada lo acepto, pero salir es salir y lo que sea para dejar de estar en esa maldita cárcel..."

En realidad lo único que había hecho había sido esperar a que alguno de los guardias jóvenes se acercara para darle la acostumbrada y odiada comida, y ella solo introdujo un pequeño clip, que de hecho le costo mas trabajo que la misma escapada, robar el clip de la oficina de archivos había sido el verdadero dilema, en la cerradura, el guardia no se dió cuenta ni nada, se le hizo fácil burlar alarmas y códigos de seguridad y así, simplemente nadó hacia la libertad.

Esa misma noche, la noche de su escape, recogió su adoradísima moto, una Harley, con ligeras llamas rojas y azules a los costados, era un vehículo que intimidaba, como su dueña, la misma Morgan causaba aveces miedo con su sola presencia, pero era algo que ya era parte de ella, tenia ojos azules, fríos y penetrantes, con una mirada electrizante, alta con una melena negro azabache larga y algo desordenada, no era raro que adonde fuera llamara tanto la atención, sacó su motito de ese sucio garaje donde la había dejado dos años antes, "pues fueron bastante amables en dejármela aquí un tiempo mas de lo previsto" recordó haber pensado divertida.

Después de eso y con miedo de ser encontrada (no tenia noticias aun de que hubiera un precio por su captura pero aun así, era una fugitiva de la ley, "que cómico suena eso") Tenia que alejarse un poco, asi tal vez la olvidarian mas facil.

Entonces en lo que iva de esos 2 acelerados meses, yendo de aquí para aya, esta era ya la segunda vez que sé subía a un ferry, la primera vez había llegado a Francia desde New York, pero solo pasó poco tiempo ahí, con su moto para alejarse de todo el obscuro pasado que debía, por fuerza, de dejar atrás. En realidad lo que ha ella le llamaba mas era Grecia, pero por razones del destino ahora estaba subida en un ferry con dirección a Inglaterra, o más precisamente a Londres,... ¿Por qué a Londres? Debía cumplir un asunto no zanjado del todo en ese lugar, últimamente le importaba muy poco a donde la llevara el destino, pero eso era algo que debía terminar, como fuera sabría que saldría, confiaba en ella, así que no le preocupaba.

Desde que sabía todo lo que podía pasarle con faltas a la sociedad, había decidido volverse más fría y racional, y no dejarse llevar por la ira o el coraje, seguía robando pero solo para subsistir, y generalmente a gente que sabía que no le haría mucha falta, así ella tenía para seguir por donde fuera y los peces gordos a los que timaba ni siquiera se daban cuenta que le faltaban algunas monedas, aunque la razón por la que ella hubiera estado en una cárcel no fue injusta, tampoco se alegraba de lo que había hecho, sintió simplemente que así debía ser.

"En realidad creo que solo voy a Londres para olvidarme de ese trago amargo por completo y deslindarme de este paquetito, Escocia hubiera sido mejor, lástima que este del otro lado de la isla, aun recuerdo cuando de niña soñaba con descubrir a Nessy, el monstruo de ese tan famoso lago ness, igual de famosa iba a ser yo, tanto que le hubieran puesto mi nombre a una nueva especie o algo, Ah si... lástima que en realidad no haya nada, aunque no creo que haya estado bien dejar morir todas mis esperanzas... en fin, siempre fui mejor en otras cosas que estudiando biología marina en una fría butaca a miles de kilómetros del verdadero océano, aunque no estuvo bien desistir"

Tan perdida en su nostalgia estaba que no había notado que el bello atardecer que estaba frente a ella hace unos momentos, ahora había cambiado para ser un cielo con una cantidad generosa de estrellas y una luna muy apetecible de contemplar.

"Si, y que ahora pretende hacerme sentir como un puntillo bastante insignificante, con este lucero sobre mi,... uoah... de todas maneras los ojos me escocen, que sueño... ¿a qué horas se habrá hecho de noche? Si yo estaba aquí,... y nadie me avisó, oh como sea Morgan mañana tienes muchoo que hacer" y casi tambaleándose a causa del sueño fue, a lo que se suponía, era el camarote que había rentado para su travesía. Abrió la vieja puerta, bastante escarapelada por la humedad, se recostó y cerró sus ojos de un azul electrizante, para dormir mientras la marea la arrullaba.

Gritos... Luz... Obscuridad... respiración alterada... dolor... paz... de nuevo obscuridad.

¡¡¡¡HOOOOONK!!!!

¿¡¡AH!!?- Morgan despertó de golpe al escuchar la sirena, toda bañada en sudor y respirando con dificultad "¡Demonios! No de nuevo, si no dejo de tener esos sueños extraños terminaré gastando parte del dinero de mi comida en un loquero o psiquiatra o ¡cómo quiera que se llame " y comenzó a vestirse, a sabiendas que la sirena significaba que había llegado ya.

*****

"Me bajé del cacharro ese que se hacia llamar ferry, bajando la Harley por una rampa y pagándole al hombre que me había vendido el viaje, después de asegurarme que aun tenía el tanque casi lleno me alejé del muelle, feliz de sentir la brisa en mi rostro como tantas veces, iba a una velocidad muy baja, demasiado baja para ser yo, y la gente parecía notarlo, ya que no dejaban de lanzarme miradas y de susurrar por lo bajo, pero, nunca lo ha hecho y nunca lo hará, no me preocupe de eso, si no de cuanto tardaría para estar en definitiva en Londres, según yo, y algunos letreros estaba en un lugar llamado Dover, y la verdad no tenía ni la menor idea de cómo llegar, de hecho, ja, lo único que sabía era que, si, Londres estaba a algunas horas del lugar ese, pero es que nunca fui buena para pedir explicaciones y mucho menos de hablar con la gente... y este momento no era la excepción.

Muy bien, lo admito me baje a esa cafetería para pedir referencias, sobre cual era el camino mas corto y todo eso... (aunque yo sospechaba ligeramente de que todos hacían el mismo tiempo) pero también fue por que no tenía ni bocado en mi exigente estómago. Bajo las miradas escrutadoras de todos, me senté en la pequeña barra y no tuve que hacer prácticamente ningún esfuerzo por llamar la atención de alguien."

- ¿Si?- me preguntó la mesera con un peculiar acento.
- Emm... quisiera...- alcancé a decir con mi acento de New York.
- ¿La carta?- pareció completar por mi.
- Si...- (supongo)

y puso algo que parecía como una pequeña cartulina frente a mi nariz, la agradecí con voz entrecortada, era extraño encontrarme intimidada, ante absolutamente nada, ah, nuevo país, acento extraño, espero que solo sea eso, pense mientras recorría con la mirada los alimentos disponibles... hot cakes... café... pan francés (¡uagh! ahora no, estoy hasta el cogote de pan francés)... ¿fruta?... o... Huevos y tocino... mm a lo mejor eso me convencía un poco mas.

- El número 7, por favor- dije ya mas despabilada pensando en el alimento.
- Si, en un momento- contestó y se metió tras una puertita, de la cual un momento después volvió a aparecer, para tomar nuevas órdenes, creo.

Unos momentos después, yo comía animadamente, creo que hasta con ritmo, quiza fue muy notorio porque la susodicha mesera me habló:

- No eres de aquí, verdad?
- Umpf, (tragué con dificultad por la sorpresa) pues, no- respondí y volví a mi plato.
- ¿Y qué haces en un lugar así?- volvió a molestar.
- ... (¿es que acaso esta mesera es detective? De ser así podría ser peligrosa)... de negocios- fue lo único que atine a responder.
- Disculpa, pero no tienes pinta de empresaria- (¡¡¡qué demonios le importaba a esta tía si yo era una condenada empresaria!!!) aun así contesté.
- ¡Ja! no soy empresaria, pero negocios son negocios.- dije apresurándome a comer y antes de darle oportunidad de preguntar de nuevo me arriesgué (a que de verdad fuera detective... em ¡bueno nunca se sabe!), en parte para ver si se callaba y me decía algo útil, y por que ya iba a terminar y aun no sabia cual camino tomar.
- En realidad, voy hacia Londres pero no se por donde- dije con una sonrisilla estilo "em, si bueno, ayúdame y... cállate". Al principio creo que se quedó pensando en ese, por donde, y después volvió a retomar su expresión y dijo.
- Ah,... pues... ¡aguarda!- y volvió a desaparecer por la puertilla.

Yo esperaba ahí, recapitulando mis últimas horas... bien... salir del muelle de París, estar en ese apestoso ferry los 2 últimos días, desayunando en una cafetería, esperando ayuda y tratando de ahogar una risilla producida por su forma tan rara en la que hablaban estos inglesillos. Regresó con un papel gastado de tanto doblar y se dispuso a examinarlo frente a mi, arqueando y bajando las cejas graciosamente.

- Mira...- dijo poniendo el papel (que era un mapa) frente a mis ojos.- Ahora estas mas o menos aquí... ¿ves? Dover... y Londres... no esta muy lejos... por Arviats Way... y solo hay un pueblo mas que deberás pasar antes de llegar.
- ... (me dejó francamente sorprendida ) vaya, muchas gracias, de verdad, has sido de mucha ayuda,... de casualidad sabes ¿dónde puedo comprar uno de esos?
- Creo que no habrá problema si que te quedas con este, ¿cierto Loui?- preguntó hacia la puertita, de donde yo solo oí salir un gruñido.
- ¿Lo vez? (dijo con una sonrisa que... yo hubiera tachado de bobalicona, pero yo no era tan ingrata)- y me extendió el mapita.
- Oye de verdad muchas gracias, pero creo que ya me has ayudado bastante y no quisiera abusar- dije con una mirada (o eso intenté) de agradecimiento.
- Vamos,... ¡ya se!, lo usas y cuando vuelvas, me lo devuelves.
- Bien,- dije sonriendo también (aunque no fuera usual en mi, pero bueno, una extraña estaba ofreciéndome ayuda, sin nada a cambio). Y lo tomé.
- Ya esta- dijo, parecía burlarse de mi fingido orgullo.
- Perfecto, te lo agradezco demasiado, no se como podría pagarte,- hice una graciosa reverencia.
- En primero, en efectivo, ja y el mapa es prestado,- volvió a sonreír.
- Bien, prometo devolverlo, y pagaré si me dices cuanto te debo- sonreí yo también.
- Supongo que solo tienes dólares- (¡y ahora ¿cómo demonios sabia eso?!)
- Eh... yo... tu,... pero ¿cómo?...- empezaba a sospechar.
- Tu acento, así de fácil- y soltó una carcajada.
- Si, supones bien - dije tanteando mis bolsillos.
- Entonces...( dijo checando la cajita de registro y haciendo cuentas) 14 dólares.
- Bien- dije poniendo 20 consciente de lo que hacia.
- Eh...
- Hey, me darás el cambio cuando te regrese el mapa.

Sonrío una vez mas

- Esta bien.

Me estaba levantando de el banquillo ese, con el estómago lleno y con referencias de hacia dónde debía seguir mi destino y me giré de nuevo.

- Otra vez, muchas gracias (ya era extraño en mi, mostrarme tan amable con la gente).
- No hay problema, buen viaje- dijo agitando una mano en señal de despedida.
- Gracias- y salí de la pequeña cafetería directo a donde había estacionado mi moto, vi el mapa una vez mas,... a la izquierda, Lemon Road... Bien, salí a toda velocidad, internándome en lo que supuse era una autopista, sobre los acantilados blancos de Dover, y pensé que, como no tenía un lugar fijo ni algo como un hogar, pasarme un tiempo en aquella isla no me sentaría tan mal, ya que paisajes como estos, eran de dejar de verdad sin aliento.

"Mm... luego lo pensé mejor... y si iba a estar huyendo no podía estar en un solo lugar mucho tiempo, y aunque la isla no era muy grande, tal vez si podría ir a Escocia, como era mi sueño, aun así, segura de que nunca olvidaría lo acantilados blancos de Dover, junto a ese mar que parecía sacado de el mas bello sueño de un poeta, con esa atmósfera de años y años de la nostalgia, de la sabiduría de esa cultura ancestral, en realidad yo sabia poco de ese país, pero siempre me había fascinado, sus costumbres y su forma de actuar.

Y ahí en plena felicidad, respirando, tan solo feliz de respirar,de existir... sentí algo... sabia que en realidad me faltaban muchas cosas en el mundo... y que como a toda persona nunca dejarían de faltarle (vamos, hasta el magnate mas rico del mundo debe desear algo ¿no?) Pero en ese instante sentí que de verdad algo me faltaba, ese hueco que siempre había sentido se intensificó mas que nunca, desee sentirme completa, y no sabiendo como saciar ese sentido de la impertenencia deje de observar el paisaje y volví a montarme en mi moto para seguir adelante."

"Mmm... un chorromil de horas después (hey, ¿qué querían? no era yo una de esas personas que acostumbraba a llevar reloj) seguía yo en esa condenada carretera que, a pesar de que ya había visto el mismo panorama por un montón de horas no dejaba de parecerme hermosa (aunque pensándolo bien...) estaba yo mas dormida que despierta, si es que a eso le puede considerar despierta, la brisa tampoco ayudaba mucho, no era un paraje muy transitado y tal vez por eso empezaba a aburrirme, de seguir en tanta línea recta"

... árbol... árbol... árbol ¿lo ven? era aburridisimo, por eso era que estaba cayéndome de sueño. Y además ya había obscurecido así que... como no había ningún hotel cerca (no, ni siquiera de mala muerte ¡ja!) ni una posada ni nada, y yo ya no podía seguir, me interne entre uno de los tantos árboles, estacioné mi moto, extendí una de las mantas que llevaba en las bolsas a los costados de la misma moto, y me dormí, no sin antes predeterminarme una hora para levantarme, siempre lo había hecho, era algo natural, y poner esa pequeña daga entre mis ropas, por cualquier cosa, así de rápido como se oye, dormí en menos de un santiamén (aunque no se que signifique esa palabra).

*****

Gritos... Dolor... Luz... Obscuridad... Calma... Paz... Confusión... Despertar.

- Ahem... zzzzzz...- (boztezo) jaaa... zzz.

Morgan había vuelto a tener uno de esos sueños, que se estaban volviendo tan frecuentes, siempre pasaba lo mismo, era algo difícil de contar, pero era fácil de reconocer cada noche cuando cerraba los ojos, como sea, la mayoría de las veces (si no es que siempre) casi al despertar, veía a alguien de espaldas y a la hora de querer ver quien era se desvanecía.

"Oh, deje la manta toda babeada... hora de lavarla, si supiera donde esta el próximo pueblo."

Sacó de su bolsilllo el mapa todo arrugado y lo estudio por un momento.
"... se supone, que no muy lejos de aquí, así que, a la carga! además no he comido nada mas que el desayuno de ayer."
Volvió a montarse en su moto de un salto después de estirarse, de manera muy parecida a la de un perrillo, y arrancó tomando la misma dirección que seguía desde ayer, el pelo al viento con una sonrisa a causa de la velocidad, que amaba.

Mientras tanto, no muy lejos de allí, una joven de profundos ojos verdes también se levantaba, a causa de los gritos de su madre, salió de la cama con una sonrisa, ella solo sonreía a causa del nuevo día, se vistió con rapidez y bajo las escaleras saludando a su hermana.

- ¡Vaya!, hasta que la princesita se digna a bajar- dijo ésta.
- Ah! cállate Lían, como si tu fueras tan madrugadora- dijo la chica cuyo nombre era Amy.

Era menudita, con una melenilla rubia que le daba un toque de inocencia, era de poca estatura y sus rasgos infantiles la hacían verdaderamente hermosa y encantadora, con un carácter muy jovial y alegre, conocía a todos los clientes que acudían al negocio familiar que por cierto atendía, junto con su hermana y su madre. Y todos ellos le estimaban enormemente por el carácter tan dulce de la muchacha, muchos de ellos solo acudían a comer y a comprar víveres allí por encontrarse con la chica.

- Me alegro que al fin hayas bajado- le dijo a modo de saludo, su madre.
- Si, buenos días a ti también- respondió y le dio un beso en la mejilla.
- Conmigo no utilices truquitos, que te conozco- le dijo fingiéndose enojada.
- Oh esta bien- dijo esperando escuchar la orden.
- Vete y atiende algunas mesas, Lían esta algo ocupada.
- Muy bien- dijo y se fue.

Saludó algunos clientes que frecuentaban el famoso local, iba adentrándose mas para poder observar las mesas recién ocupadas, en verdad algunas veces el sitio se aglomeraba exageradamente, tenia fama de ser uno de los lugares donde mejor se comía en todo Camburry, y Lian y su madre estaban realmente orgullosas de eso, ya que era verdad, a Amy en verdad no le importaba mucho, estaba contenta con su vida tranquila, pero sentía que la vida de verdad para ella estaba en otro lado, sabia que ni su hermana ni su madre lo entenderían, así que procuraba no mencionarlo demasiado.

- Hola, buenos dias, que desea- recitó el acostumbrado diálogo sonriendo.
- Lo de siempre Amy, ¿es qué tienes que preguntar siempre?- respondió el anciano.
- Si señor Duds, debo hacerlo, ¿qué tal si un día viene con una de sus extravagantes ideas, y quiere algo diferente?- respondió cariñosamente.
- Ah niña, ya sabes que no, además muero de hambre- respondió.
- Bien, enseguida señor Duds- y fue entonces cuando la vio entrar, se quedó paralizada, creyó escuchar a lo lejos al señor Duds reclamando por su comida, pero ella estaba absorta contemplando a la chica que acababa de entrar, alta de pelo negro, no podía ver sus ojos, la vio buscando un lugar algo aislado, hasta que un jalón por parte del anciano la despertó.
- ¿Eh?...- dijo algo atontada.
- Que si estas bien, ¿qué te pasa niña?- preguntó el anciano.
- Oh, nada lo siento en seguida vuelvo con su orden- respondió y se fue.
- Ah esta juventud loca- se quedo hablando el anciano.

Amy se fue algo turbada a la cocina, no sabía que le había pasado, no sabía por qué se había sentido así cuando vio entrar a esa chica, que al final de cuentas ni había visto nunca y era una total y completa extraña.

- ¡Uff!
- ¿Qué? haber te escucho- Lían la había sorprendido.
- Ah si, el desayuno para el señor Duds- respondió.
- Y que mas.
- Ah no se, fue la única mesa que vi.
- ¿Tanto tiempo solo para que el señor Duds te dijera "lo de siempre"?
- Si, ya dije que no fui a otra mesa.
- ¡Ahs! menos mal que no te pagan, porque si así fuera de plano ¡no lo harían!
- ¡Ah!- respondió a su hermana, que salía fastidiada.
·
Momentos después Lian regresó, con algunas notitas, que eran pedidos.

- Ya esta, floja, ahora prepáralas tu.
- Pero si sabes que todo te queda mejor a ti.
- ¡No puede ser! y supongo que también quieres que los entregue yo ¿no?
- ...
- ¡Hasta crees niña!- dijo y le cerró la puerta le la cocina en la nariz.
- ¡Auch!- chilló Amy frotándose la zona golpeada.

Aunque si era muy dulce, también a veces se portaba algo rebelde, sobretodo con su hermana, le hacia gracia hacerla enfadar, ya que sabia que de verdad nunca se molestaba, bastaba con poner sus típicos ojillos de perro y tenía el mundo a sus pies, pero esta vez, aunque había conseguido lo que quería, le había dolido el golpe.

Se quedó un rato afuera de la cocina, recorriendo con la vista el local buscando a la chica que había visto, y que la había dejado medio atontada. La vio con la nariz metida en un papelito arrugado, se quedó asi un rato, hasta que oyó los gritos de Lian que reclamaban su presencia.

- Toma niña, esta para la 4, esta para la 12 y... esta para la 16 ¡rápido!
- ¿La 16...? llévala tu ¿valee?- Morgan estaba en la 16.
- ¡No!- dijo dejándola con la charola, y afuera de nuevo.
- Al menos ahora no me golpeo- dijo para sí misma.

Obedeciendo las órdenes de lian (como la tercera vez que lo hacia en toda su vida) caminó lento, para no tirar nada, dejó la primera... y la segunda... y se iba acercando a la mesa de Morgan, trató de no verse muy tonta, aunque en ese momento asi se sentía, y solo dejó el pedido en la mesa, y escuchó un "gracias", viendo por primera vez los ojos de Morgan, se quedó paralizada otra vez, pero tuvo que agradecer a su sistema nervioso que esta vez solo fuera por un momento, solo esbozo un "no hay de que" con la voz entrecortada, no había cumplido su objetivo de no verse nerviosa.

Regresó mas turbada de lo que había estado antes, recargándose en la puerta y dejándose caer, bajo la mirada divertida de Lían, que se burlaba por lo tonta que debía parecer, hizo una mueca de indiferencia, ya se levantaba cuando un sonido perforo sus oídos, abrió la puerta y vió a un tipo con una máscara y con arma apuntando al techo mientras otros 2 habían cerrado la puerta del local.

- ¡Solo entreguen todo y esto ira bien! ¿¡Entienden!?- dijo el tipo apuntando con el arma a la madre de Amy, generalmente esta no era muy osada, ni mucho menos, pero creo que en momentos como esos es cuando demostramos de verdad de lo que somos capaces de hacer, asi que Amy impulsada por el miedo de que le hicieran algo a su madre se lanzó contra el tipo, algo francamente tonto pero bueno, en esos momentos tampoco se piensa mucho.

- ¡Genial! ¡ahora que si no lo hacen!... ¡la rubita se muere!- dijo tomando a Amy de rehen, ante las miradas de por si asustadas de todos.

No, nunca supo por que lo hizo, nunca, de hecho hasta el dia de hoy, Morgan sigue preguntándose por qué se levantó de la mesa, sigilosa cual depredador tras su presa, y llegó tras el tipo asestándole un golpe tan fuerte en la cabeza que le dejo inconsciente, esquivando por pura suerte la bala de uno de los hombres que estaban cerrando la puerta del local, nunca en su vida, había tenido conciencia de que era tan rápida, tomando el arma del sujeto al que estaba en el suelo y disparando al la pierna de este y en el tobillo al otro, nunca en sus 26 años de vida había sabido que tenía tanta puntería, y tanta fuerza al patear en la cara a los dos tipos que estaban en el piso por si el dolor de las balas no fuera suficiente para dejarlos inconscientes también.

Todo esto había pasado como en cámara lenta frente a los ojos de Amy, que ya no estaba hecha un ovillo en una esquina, si no que había salido del local para ver que dirección llevaba la chica que era su salvadora, Morgan por su parte después de haber tomado conciencia de lo que acababa de hacer, dejó unos dólares encima de la repisilla, creyendo poner la cantidad que seguramente debería, saliendo de la tienda rápidamente, por miedo a que tal vez cuando llegaran los policías, les hubieran llegado noticias de ella y la reconocieran.

Cuando Amy salió, tan solo alcanzó a ver el polvo de la motocicleta de Morgan que salía hecha la mola de ahí, "no importa como, debo encontrarla" se propuso Amy, aunque no tenía ni un auto, ni algún otro vehículo ni nada, cuando se le metía algo lo cumplía, solo tenia como pista esa Harley con flamas, y a la Morgan misma, y Cambury, a pesar de no ser del tamaño de Londres, no era una ciudad pequeña.

De eso se dio cuenta Morgan un rato después, cuando presintió que le tomaría un día mas llegar a Londres, buscaba un lugar para dormir, aunque fuera plena tarde, si alguien había dado sus datos, había cierta posibilidad de que pudieran reconocerla.

"¡Pero claro! solo a ti se te ocurre jugar a la heroína ¿no Morgan? No puedo creerlo, ni siquiera pude terminar mi comida ¡bubu! pero la pistola de ese mal nacido estaba cargada, y no creo que tuviera muchas normas de ética como para no matar a la chica, entonces... ¿estuvo bien? si eso creo, pero entonces ¿por qué demonios huyo? porque eres una fugitiva." Morgan podía hablar con ella sola durante horas, hasta se respondía, o tal vez la que le respondía era su conciencia. "¡Oh! ahí hay un hotel que se ve bien" y se acercó.

Amy se desvanaba los sesos sentada en una acera, pensando cómo demonios iba a encontrar a la chica de la que ni siquiera sabía su nombre, había conseguido una pista mas, no era inglesa, puesto que había pagado con dólares, nada se le ocurría, pero el darse por vencida, no era una opción.

- Oye Am ¿qué sucede?

La voz de Axel la sacó (por enésima vez en ese día) de sus pensamientos.
Axel era su amigo desde que era niña, desde que estudiaban, le llevaba algunos años y ella bien sabia que estaba enamorado de ella, pero aunque Amy lo quería también, no como él, ella lo tomaba mas bien como un gran cariño y ya, pero el la adoraba y hubiera hecho cualquier cosa por ella, aprovechando esta información Amy habló.

- Oye, ¿podrias prestarme tu bicicleta un rato?- pidio con desgano.
- ¿Cuál, esta? no puedo es de la oficina- parecía apenado.

Axel era mensagero, pero tambien desempeñaba la labor de cartero.

- Solo será por un rato, lo prometo- puso sus ojillos.
- Es que... sabes... no pongas esa mirada... oh esta bien- y se bajó.

Lo habia vencido, siempre sabía como hacerlo, aunque a veces se sentía culpable por no corresponderle, pero lo habia intentado y simplemente no podia...

- Ten cuidado, te espero en un rato ¿si?- dijo Axel viendola subir.
- Si- le dio un beso en la mejilla y se fue.

Axel se quedó sentado ahí todo atontado justo como Amy había estado hacia unos momentos.

Camburry era una ciudad demasiado bonita como para pasar el tiempo que hubiera que estar ahí, encerrada en una, aunque agradable y acogedora, pero aburrida habitación de hotel, Morgan olvidó el miedo de la policía motivada por la curiosidad de ir a recorrer la ciudad que parecía aun un pueblillo antiguo, no del tipo medieval, pero con una arquitectura impresionante que encerraba años de historias, a Morgan le atraía, y estaba decidiendo que esa parte de Inglaterra le gustaba cada vez mas.

Aunque no era la primera vez que ponia un pie ahi, esta pequeña ciudad le resultaba totalmente desconocida, y como todo lo desconocido, sería una aventura recorrerla, aunque estaba bastante bien familiarizada con otros lugares de la isla.

Salió con su moto, aunque no habia muchos autos, había mas bien bicicletas, esto le daba un aire de la edad de la inquisicion o algo asi, ya que habia modernidad puesto que no faltaba nada, pero era apacible y calmado, por eso le sorprendió, después de haberlo pensado, la intrución de esos ladrones al local donde habia desayunado.

Iva solo paseando, le gustaba hacerlo aunque últimamente, y debido a las circustancias, no había tenido muchas oportunidades de hacerlo, "oh diablos, se me termina el combustible".

Amy muy por el contrario, no se fijaba demasiado en el paisaje, la buscaba, casi con desesperación, sentía ese vértigo incómodo, que llega con la ansiedad, tubo que esquivar en varias ocaciones otras bicicletas, hasta que se acercó a un pequeño despachador de gasolina, y reconoció la moto, en realidad no habia muchas de ese modelo, la estaban aseando y llenándole el tanque, al fondo había una especie de minisuper... se le ocurrió que tal vez la chica podria estar ahí.

Entró no muy segura de que era lo que iva a hacer, a fin de cuentas solo estaba siguiendo un instinto, no algo racional, algo como un impulso, era lo que la obligaba a tratar a acercarse, aunque no conociera a la chica... dudó... pero de pronto a su mente vino una excusa mas que excente para la posible locura que estaba a punto de cometer. La vio, se acercó por detrás y olvidando su timidez musito un debil:

- Hola...

Morgan se giró con sorpresa y solo por impulso respondió.

- ... hola... ¿qué no eres tu...?- dijo con los ojos muy abiertos.
- Si lo soy, y por eso te he buscado durante un rato.

Morgan seguía algo confundida, y sin palabras, en parte por los ojos de esa chica que la habían dejado sin habla, pero antes de que le diera tiempo a confundirse mas se escuchó una especie de gruñido proveniente del estómago de ésta.
Amy había hecho una mirada de sorpresa, al oir el gruñido pero Morgan se dió cuenta.

- Ah lo siento, es que no he comido desde... pues...
- Si, esta bien, mira ahi hay un pequeño restaurante, ¿te parecería ir?
- Si, si claro- dijo pagando lo que llevaba y caminando con rapidez hacia allá.

Entraron, parecía que todos lo lugares de Camburry eran igual de apacibles y agradables, se oia una suave música de fondo, Morgan no perdió el tiempo y se sentó esperando a ver si alguien le tomaba la orden, Amy estaba algo impresionada de lo decidida que parecia Morgan, ésta pareció despertar y dijo:

- Ah disculpa lo olvidaba, me llamo Morgan- ("¿lo olvidaba? Vaya si que eres lista")
- Ja, no hay problema me llamo Amy, mucho gusto- Morgan le extendió la mano pero Amy se levantó de la silla y se inclinó.
- En Inglaterra asi se saluda- dijo Amy ante la clara confusión en la cara de Morgan.
- Jaja, esta bien, lo recordaré- dijo riendo despues.

Al fin llegó el chico que pedía las órdenes, Morgan pidió una comida bastante grande y Amy solamente pidió un te, aunque ya había pasado la hora.

- Asi, te iba diciendo que te buscaba para darte las gracias, en nombre de mi hermana y de mi madre, pero especialmente por mi- dijo Amy inspirada.
- Mjum- musitó Morgan que estaba algo ocupada comiendo.
- Creo que tal vez si no hubieras estado ahí, tal vez me hubieran matado.
- Pues (Morgan tragó) no te preocupes- dijo y volvió a comer.
- Estoy en deuda contigo, y me gustaria pagártelo.
- ... en realidad, no tienes por que estarlo, creo que cualquiera lo habria hecho en mi lugar- dijo Morgan que casi terminaba su plato.
- Pero me sentiria mucho mejor si hicera algo- dijo Amy, con ganas de hablar mas.
- Podrías, pues... no se me ocurre nada que pudieras hacer- dijo intentando pensar.
- ¿Por qué pagaste con dólares?- la pregunta sorprendió a Morgan.
- ... disculpa... ¿qué?- dijo, algo confundida aun.
- Si, ¿que por qué dejaste los dólares?- repitió Amy como si fuera una niña.
- Pues porque habia pedido la comida y dabes pagar cuando pides algo aunque no lo termines- dijo abriendo mucho los azules ojos y explicándole como si fuera algo que no supiera.

Amy estalló en carcajadas.

- Eso lo se- dijo calmándose un poco.
- A lo que me refiero es, ¿que por qué no euros? - planteo mejor su pregunta mirándola.
- Pues por que no tengo euros, dólares son todo lo que tengo.
- O sea que no eres de Inglaterra.
- Nope- definitivamente ya habia terminado de comer.
- ¿De dónde vienes?- Morgan iva a responderle cuanto recordó que era peligroso que alguien supiera quién era y de dónde habia salido.
- Eh, ¿por qué tendría que decírtelo? -dijo con media sonrisa.
- ¿Por qué no?- dijo he hizo su mirada mas conmovedora, esa que siempre resultaba.
- Ah ah ah, ni asi, te lo diré, no noo, -dijo luchando contra los curiosos ojillos verdes de Amy, por un momento estuvo a punto de hacerlo.

- Mira, no puedo decirte, pero... no sientas que me debes nada.
- En serio, no me sentire bien hasta que no haga algo.
- Muy bien, ¿puedes explicarme este mapa? por que a partir de aquí no entiendo.
- Déjame ver,- Amy le echó un vistazo.- Pero si es muy facil.
- Ah gracias por burlarte de mi- dijo fingiéndose dolida pero sonriendo.
- Ja, no no es eso, es que solo debes tomar una desviación.
- ¿Cual?- dijo entornando sus ojos azules.
- Phylmouth Avenue, es un camino muy bello con castillos y campos y todo.
- ¿Es otra autopista?- dijo medio fastidiada Morgan.
- Oh, si pero te gustará, te lo aseguro.
- Eso espero, generalmente las autopistas me aburren.
- ¿Vas a Londres?- dijo volviendo a abrir sus ojos.
- Ya que,... lo has descubierto- dijo poniendo los ojos en blanco.
- ¿Para qué?-
- No te parece, ¿qué eres demasiado curiosa?
- Esta bien. ¿Puedo acompañarte?
- ... ¿Es en serio? ¿o de veras te burlas de mi? - preguntó divertida.
- No, en serio, puedo serte útil, conozco Londres- dijo tratando de convencerla.
- Eh... gracias, pero no gracias- dijo poniendo la cantidad que marcaba la cuenta.

Y levantándose, Amy se levantó tambien para seguirla.

- Oye ¿a dónde vas?
- Supongo que a dormir, ademas mi moto ya quedo- dijo señalando al lugar.
- ¿De veras no puedo ir?
- Jaja es que... ¿cómo crees que te llevaré? apenas te conosco.
- ¿Y eso qué? Seré de utilidad.
- Por tu seguridad será mejor que no y ahí queda terminado todo, ya me has pagado explicándome el mapa, ¿si?
- Pero, pero...- dijo Amy viéndola subir a la moto y pagando por el servicio.
- Cuidate mucho y suerte Amy- dijo arrancando la moto y dejando a una Amy toda confundida y paralizada,
- Si...- fue lo único que alcanzó a susurrarle al viento, al menos ahora sabia donde podia encontrarla.

"Despues de esa extraña charla, con esa chica que, no se porque demonios me parecia tan familiar, lo cual tambien era extremadamente extraño, ya que yo en mi vida había pisado Camburry, ahora lo único que queria hacer era llegar a mi habitación en el hotel, y dormir en esa confortable camita, cosa que hice tras unos minutos de andar en una Harley reluciente y segura"

Morgan pasó una noche bien y tranquila, a diferencia de Amy que no sabía cómo, ni por qué medios, ni con quién he incluso un momento dudo del por qué, lo único que sabía era que debía ir a Londres a como diera lugar, no importando todo lo que debiera arriesgar, solo para ver a Morgan de nuevo, razón por la que casi no pego un ojo en toda la noche y se la pasó dando vueltas en su cama.

Gritos... Dolor... Luz... Obscuridad... Paz... Encontrar una razón para vivir... Despertar.

Esta mañana había sido diferente, hoy había cambiado algo, ella lo sentía, ese dia no seria igual a ningun otro, de hecho, ya ninguno lo sería, en absoluto, el universo había cambiado, hasta sus ojos parecían de un distinto tono, y era porque ese día Morgan al fin habia podido ver lo que desde hace meses se le negaba, lo que desde hace meses venía atormentandola en un susurro, y le preocupaba en un grado menor, pero aun asi existía, ese día por fin Morgan había visto el final de su sueño, y por tanto quien se ocultaba tras el final incompletado de este.

Aun algo turbada, por haberse encontrado de golpe con esos ojos, que hubiera jurado, no era la primera vez que veía, se dió una ducha y terminó de volver a guardar todo en su sitio, aunque no era mucho, para poder entregar la habitación, e irse a Londres para completar su misión de una vez por todas. En otro lugar ciertamente no muy lejos Amy escribía una nota de despedida no muy segura de lo que en realidad hacía, lista para partir con los suplementos básicos en una backpack negra, y saliendo de lo que había sido su casa los últimos 19 años, casi de puntitas, y aguantándose las ganas de desistir, ahora tendria lo que queria.

*****

"Si, así era, iba a dejar mi hogar por seguir un impulso loco y extraño, tan solo un instinto, pero no iba a dejar que la razón me detuviera con facilidad, se me ocurrió el único lugar donde tal vez consiguiera una ida a Londres, que desde ese momento se convertiría en parte de mi meta, una palabra vino a mi mente,... Axel.

En la oficina donde él trabajaba sabía y esta vez con razón que había algunas furgonetas que salían cada 3 o 4 días para Londres para entregar correspondencia y si tenía suerte tal vez hubiera alguna que saliera hoy para alcanzar a Morgan, antes de que partiera a otro lugar o me perdiera en la inmensidad de esa ciudad. La oficina estaba un poco lejos a pie, pero aun era demasiado temprano, suponiendo que si me daba prisa, alcanzaria a llegar a una buena hora."

"Despues de caminar tanto que sentia que no tenia fuerzas ni para respirar, al fin alcanzé a distinguir la oficina, me pareció que nunca en mi vida habia caminado tanto... llegué, entré, recuperé el aliento y pregunté por Axel, me dijeron que aun no iniciaba su ronda asi que en un momento lo llamarían, tras unos minutos de espera, le platiqué muy resumidamente mi problema, y su rostro pareció ensombrecerse cuando le dije que me iva, pero accedió a ayudarme."

- Bien Am, si hay una que se supone debe partir justo hoy.

Dijo mientras saliamos, y al no ver ninguna furgoneta estacionada, mi corazón pegó un brinquito que me produjo algo de dolor.

- De hecho la unica furgoneta era esa...

No le di tiempo de decir nada mas, me lancé corriendo tras el pequeño auto que ya había arrancado y llevaba buena velocidad, me parecía increíble que aunque estuviera yo tan cansada sacara fuerzas de sabe dios donde y lograra alcanzar a la furgoneta con mi poca condición física, me trepé a la carrocería de un salto y solo me dió tiempo de despedirme con la mano de Axel que miraba con la boca abierta de pura sorpresa en la distancia... lo habia conseguido.

A pesar del constante dolor que se traducía en unas punzadas insoportables sobre mis costillas, recuperé la respiración, y pude reacomodarme (si es que estaba acomodada ya) y entré decentemente en el pequeño auto. Dándole una explicación no muy convincente al hombre que conducía aquel carrillo, me confundí un poco cuando dijo que haría una parade en Sittingbourne, ya que dijo que llegar a Londres directamente era muy precipitado, no resongé mas y me quedé dormida junto a los bultos de cartas mientras me arrullaba por los saltitos que daba el auto, a causa del camino.

Algunas horas mas tarde, en una estación de gasolina de paso ( Highway cerca de Sittingbourne)

Morgan descansaba un poco sus ojos, el camino a esa endemoniada ciudad se le estaba haciendo eterno, "me parece que, o comprendi mal ese condenado mapa, o... era cierto eso de que no es tan fácil como parece abrirse paso entre tanto campo inglés... bien pero deja de maldecir" se respondió a si misma como ya era costumbre.

- Demonios...- susurró por lo bajo.

Contemplaba una vez mas, como estaba siendo llenado el tanque de su vehículo "pero igual hubiera dado si hubiera tenido un auto, incluso hasta menos práctico... gasolina por aquí, por allá... pero ni modo de ir a pie."

Parecía que esa actividad había sido la que con mas frecuencia había realizado, se estaba cansando un poco, entró a una tiendilla barata anexa a la gasolinería, necesitaba comer (y dormir) pero esto último no lo haria hasta dentro de unas horas mas. Pero Morgan no estaba ni siquiera la mitad de adormilada que estaba Amy, la furgoneta tambien nescesitba combustible asi que al no sentir los saltitos despertó un poco, para luego sobresaltarse bruscamente al reconocer por segunda vez en un mismo punto de encuentro la motocicleta con flamas de Morgan, dándole gracias a su suerte, le indicó al conductor de la furgoneta que podia dejarla ahí, el hombre no comprendió en un principio pero despues solo se alejó despidiéndose, encendiendo de nuevo el auto y marchándose.

Morgan mientras en la tiendilla revisaba sin ganas los precios de algunos embutidos, cuando Amy se cruzó en su campo visual "oh no ella de nuevo, no" fue la primera reacción de su cerebro, pero la segunda, que esta vez correspondió a su corazón, fue expresada como una serie de latidos desenfrenados y locos, que despues su cabeza traduciria con el recuerdo de ese sueño, esa misma mañana, la misma turbación que habia sentido, el mismo sentimiento extraño y dificil de explicar, como si hubiera visto a Amy cientos de veces, como si la conociera completamente, como si la hubiera visto ya en otra vida (contando que casi aun era una extraña). No sabiendo de que manera, ni en que momento su cerebro llegara a esa conclución, la tenía, no, no era una explicación lógica, pero era sólida y en ese momento estaba segura, y reconoció esos ojos y su corazón dejó de latir por unos instantes.

Amy era la chica del sueño...

Continuará...

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(¡¡¡Ahuuuuu!!!, vaya al fin terminé algo, que genial, tal vez esta un poco largo pero por favor si lees esta historia y te gusta o te desagrada, manda una critica para saber si debería escribir mas al mail que esta arriba, gracias a las bardos que me brindaron un poco de su tiempo).


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