Disclaimers: Puedes encontrar ciertos parecidos con los personajes interpretados por Lucy Lawless y Reneé Oconnor, esa ha sido exactamente la intención. No obstante, esta historia sólo está adaptada para ellas, fue creada en forma independiente para darme un gusto.
Advertencias: Contiene aventuras amorosas de dos mujeres y algunos pasajes de sexo, si tenéis menos de 15 años, ya podéis ir tecleando la página de Cartoon Network.
Agradecimientos: A todas las bardos de acá, especialmente a Elora, que con "Ella y yo", hizo que después de 8 años volviera a escribir seriamente.
Nota: acepto toda clase de críticas y comentarios: borellanab@yahoo.es


MI ESTRELLA DE ROCK

Autora: Borel

Primera parte

Levanta la vista lentamente, al parecer sin salir de su abstracción, pues fija las pupilas justo por sobre mí. Luego me mira y parece extrañada. He entrado en su oficina como una exhalación, sin siquiera dejar que le avisara su secretaria, con mis jeans gastados, mis zapatones y mi pelo largo, rubio y desgreñado.

-Hola- le digo a guisa de saludo.- Soy Eva Tayler, tenemos una cita, aunque la verdad no creo que sean necesarios los servicios de un tinterillo, sin ofender, pero la productora puso esa condición para tocar en tu país- continúo, mientras observo la habitación.

No es en absoluto como me la imaginé.
Se me ocurre que no pertenece del todo a ese lugar, a esa oficina color café claro, a la anticuada alfombra o al costoso escritorio tras el cual está, con todos esos cuadros enmarcados, seguramente de pintores locales. También hay diplomas. Se levanta y me estira la mano.

-Mucho gusto, seré la abogada de la banda durante los días que se queden aquí- saluda y me sonríe - Tome asiento- su inglés es bastante bueno.

-"You look so young"- le digo, ella me sonríe.

-No lo soy tanto, pero le agradezco el cumplido- dice, mientras ordena una serie inacabable de papeles -Como Uds. ya están en conocimiento, este estudio legal me asignó su estadía en nuestro país- señala sin darme importancia mientras ojea algo que me parece familiar.

- Nos portaremos bien- digo, siento que empeñezco sobre la silla, recordando el incidente de Rio. Ella me dirige otra sonrisa, pero esta vez me parece un tanto cáustica.

-Mire- señala, acomodándose en su silla -Solicité esta entrevista personalmente con Uds., pues quiero dejar algunas cosas en claro para evitar malos entendidos, me doy cuenta que al resto de su banda no le pareció importante. En fin, con Ud. basta- se aclara la voz antes de seguir -El público espera de Ud. y su banda un determinado comportamiento...

Me voy, le dejo de prestar atención unos segundos, mirando una fotografía sobre el escritorio. En esta aparece ella, con una cría en brazos, riendo y otra mujer, rubia... parecen felices. Reacciono cuando ella toma la fotografía, la mira y la aparta.

- Déjeme repetírselo- la miro atentamente, como si fuera una maestra. Entonces, reparo en lo que al entrar a la oficina me pareció disonante. De su abundante pelo negro y liso, aparecen dos finas trenzas, una al lado de cada oreja.

-Tiene un problema de atención- dice, atrapándome nuevamente en las nubes y al decirlo sus ojos se fijan en los míos. Esta vez somos las dos quienes se distraen. Y es que... nunca antes había visto ese color de ojos, de variados tonos de azul.

Tose, se mesa el cabello, acomoda sus pies y doy cuenta que, a pesar del distinguido traje negro de tela que usa, calza bototos, muy cuidados, eso sí. Sonrío, pensando que para ser abogada, dista mucho de los viejos fósiles que hay habitualmente en estos bufetes. El conjunto se ve bien. Me río pensando en los que mis amigos llaman "mi resfriado".

-Quiero que sepa que mi misión no es impedir o reprimir el comportamiento de su banda, sino que empantanar el que otros se lucren de ello...

-¿Quiénes son?- la interrumpo. Ella me da una ojeada desorientada buscando lo que me refiero, finalmente me mira interrogativamente.

-Los de la foto- le indico.

-Ah, ella es mi hija Sara- me dice y el amarillo de sus ojos se hace mas intenso.

-¿Y la mujer?- bueno, el ser estrella de rock me permite algunas impertinencias o eso creía yo.

Sonríe malévolamente como degustando lo que va a decirme.

-Ella es la otra madre de Sara.- bien, eso es lo que me gano por curiosa. -¿Hay algo mas que desee saber, Srta.?, claro, si no le importa, lo indicado sería que me preguntara sobre mi función junto a Uds.- fija sus ojos sobre los míos, desdeñosa.

-¿Es su novia?- No me voy a amilanar tan fácil. Esperé cualquier respuesta y ensayé, de antemano, el contraataque. Noté un cambio en sus ojos, como si se oscurecieran.

-No... ya no.- diciendo esto se levantó, buscó una tarjeta, entregándomela. -Mañana la espero a las 10 en el lobby de su hotel, firmaremos el contrato de garantía. Cualquier duda, que no sea sobre mi vida privada, llame al número de la tarjeta- miré, se llamaba Antonia.

-Está bien- dije levantándome, dirigiéndome a la puerta. Me volteé para despedirme, sorprendiéndola mirar la mentada foto, ahora francamente triste. Me sentí un tanto culpable, después de todo, quien era yo, aparte de una estrella de rock malcriada, para entrar así en una vida cualquiera y hurgar en las heridas.

-Siento haberte incomodado- dije, como quien ha quebrado el mejor cristal de mamá. No se que cara puse, pero ella me sonrió, cambiando completamente la expresión de su rostro, volvía a ser la abogada que me recibió.

-No se preocupe. So long.

*****

Mi cabeza daba vueltas, o tal vez era la cama. Erick dejó de sacudirme, estaba contento, extasiado.

-Dios, dime que no.- le dije mientras me llevaba las manos a la cara, dejando caer mi cabeza sobre la almohada.

-¿No qué?- me miró perplejo. Luego comprendió el hilo de mis pensamientos -Te gustaría ¿Verdad? Pues no, ayer borrachita como estabas, te viniste a acostar por tus propios medios, claro que hay un olor a vómito en tu baño- me contestó arrugando la nariz. -Vengo a verte por otro asunto.

-¿Cuál sería?- dije, ya mas aliviada.

-La abogada, esa que tuviste que ir a ver ayer, tiene 15 minutos esperándote en el lobby, dijo que si no te veía ahora, se iría y podías irte buscando otro bufete de abogados. She is hot ¿don't you think? (esta que arde, ¿No crees?).

Le pegué un almohadazo, cretino.

-Déjame en paz, me duele la cabeza. Dile que bajo en seguida.- contesté incorporándome y, diablos, mi baño olía a mil demonios.

-No has oído, se iba yendo, así que le dije que subiera, te esta esperando en la puerta- Aló, alguien mas sintió el terremoto.

Y en el momento que Erick abría la puerta de mi cuarto, yo me metía al maloliente baño.

-Hola- grité desde adentro -discúlpame, tuve una noche agitada.- añadí, metiéndome bajo la ducha.

Fue un baño corto, al salir me miré en el espejo de cuerpo completo frente a la tina, demonios, que mal despertar, ojeras, piel demacrada, sólo mis ojos parecían haber salido incólumes de la borrachera de anoche, mis verdes ojos, que tanto gustaban a los fans y a los groupies. Recordé los ojos amarillos de ayer... con tan mala fortuna que al estirarme para coger una toalla, perdí el pie en la tina, cayendo estrepitosamente.

Al despertar, Antonia me sostenía en brazos y lucía preocupada.

-No te muevas- dijo sacando un teléfono móvil de su chaqueta. -te has dado un buen golpe en la cabeza-. Y... después de mucho tiempo, me quedé sin palabras. Era agradable estar así, aunque un poco escandaloso porque yo estaba completamente desnuda y mojada. Antonia sostenía mi espalda con un brazo y con el otro llamaba a algún lugar, en su idioma indescifrable para mí, con voz angustiada.

Empapé completamente su fino traje.

-¿Te duele algo?- me pregunta, mientras sigue al teléfono. -¿Sientes todo tu cuerpo?- vuelve a preguntar, ahora mas exaltada. No acierto a contestar, cierro los ojos y, sin ser invitado, su olor se me cala hasta los huesos, cedo y me confundo con su calor, con su voz, mientras sigue al teléfono. Me inclino sobre su pecho. Siento su corazón acelerado.

- Sólo estoy mareada- respondo finalmente.

No quiero incorporarme, sé que puedo, pero no quiero. Me veo desnuda y ella también lo repara, pues corta el teléfono y me cubre con una toalla, secando rápidamente. Mira mis ojos, su expresión cambia, ya no luce tan preocupada, parece calmada.

-Pronto vendrá un médico, no te preocupes- dice. Tiene unos labios preciosos, pienso y sin darme cuenta los acaricio- Al parecer no hay heridas expuestas- continúa -¿aún estás mareada?- aparenta no reparar en mis caricias.

-No, ya no- dudo un segundo y tomo aire antes de continuar, sé que lo que voy a pedir está fuera de lugar, pero desde hace un rato, todo está fuera de lugar. -Quédate conmigo- pido en un susurro, escondiendo mi cara en su pecho nuevamente.

-Tranquila- me sonríe y siento sus ojos sobre mí. Oigo pasos venir en el pasillo.

-¡¡¡¡¡¡Eva!!!!!!- Es la voz de Indy.

-¡¡Alto ahí!!- grito, aun desde los brazos de Antonia -Estoy desnuda- Siento un tropel de gente entrar al cuarto. Ella se incorpora, levantándome a mi también. Reparo en su fuerza.

-Como si nunca te hubiéramos visto- grita Erick desde el cuarto, perverso fantoche, mi reputación acaba de quedar expuesta.

Antonia busca dentro del baño, sin soltarme de su abrazo, y ve una bata la cual me pone, cuidadosamente.

-Ya estas presentable- indica, acariciando mí la mejilla, mi corazón va estallar, lo sé y puedo sentir que el de ella también. Nuestros ojos, de nuevo.

Afuera, estaban los chicos de la banda, Erick, Indy, Cal y Danish, junto a Cindy, la estilista, el manager, un viejo de anteojos, y un botones.
En vez de soltarme, Antonia me guió suavemente a la cama y me recostó, su cara quedó a escasos centímetros de la mía, sentí su aroma de nuevo, impregnando mi nariz, si no se hubiera levantado, la habría besado. Y debe haberse notado pues escuché la risa de los chicos.

Oí que Antonia, sin inmutarse, decía algo en su idioma al vejestorio de lentes mientras me miraban. Éste se acercó y comenzó a examinarme. Giró mi cabeza, me tomó el pulso y la presión, mientras Antonia explicaba a los demás lo que había pasado. Ella me miraba de reojo y sonreía. No le quité la vista de encima.
Buscó su móvil que había quedado en el baño y llamó a algún lugar, miraba la hora. ¿Se iría?
Cuando terminó de hablar, el médico se le acercó y le explicó algo.

-El doctor dice que sólo ha sido una contusión en la cabeza y me retó por haberla movido, que debe descansar por lo menos un par de horas y no comer durante ese tiempo, mucho menos beber- nos tradujo.

-Ves Eva Tayler, ya estás bien- me dijo cándidamente Cal. Dwaine, el manager meneó la cabeza, mirándome.

- Si, sólo tiene un resfriado- dijo Danish y todos se largaron a reír.

Sentí el calor subiendo a las mejillas y le tiré un cojín. Se rieron con más ganas aún. Yo quedé mosqueada.
Algo dijo el facultativo y por la expresión de rostro supe que me estaba retando, debía tener razón pues sentí una fuerte puntada en la frente. Me recliné.

El doctor se retiró, insistiendo a Antonia sobre algunos puntos, luego el manager y los chicos con una mirada bastante libidinosa. Quedamos solas.

-Eva- fue la primera vez que me llamó por mi nombre- Tengo cosas que hacer, debo irme, ¿quieres algo mas?- ya había decido no dejarla marchar.

-Siéntate junto a mí- ordené. Pareció contrariada pero obedeció.

Tomé el teléfono del velador, y pedí que me comunicaran con el bufete de Antonia.

-Hello, I wanna talk with Pedro Krauss- dije, importante.

-...

-Mira, muñeca, hablas con Eva Tayler del grupo Neverland- ahora si me conoció.

-...

-Pedro, quiero la dedicación exclusiva de Antonia a mi banda en el tiempo que estemos aquí, acabo de tener un pequeño accidente en el hotel y quiero ver las implicancias legales que ello tendrá- Antonia me miraba entre atónita y divertida.

-...

-Claro- respondí y corté, dólares mas dólares menos, esa pareció ser la única preocupación del tal Pedro.

-¿Qué has hecho- me preguntó Antonia, alzando las cejas en señal de enojo.

-Estas empapada, no puedo dejarte ir así, además, dijiste que te ibas a quedar conmigo- la miré como si fuera completamente racional lo que estaba diciendo y pude ver como se ruborizaba.

-¿Dedicación exclusiva, eh?- me miró fijamente, quiso levantarse, mas yo la así hacia mí. Si, mi "resfriado" volvía a hacer de las suyas. Acaricié sus mejillas y su frente. Sentí su respiración, sobre la mía, tomé su mano y la llevé a mi pecho.

-Eva- dijo soltándose bruscamente. -Mira, no te confundas, puede que yo sea lesbiana, pero eso no significa que...- si, soy malcriada, cerré sus labios con los míos. Suavemente. No se resistió. Tomé su cara entre mis manos, tenía una piel suave, inmaculada, al parecer no usaba maquillaje. Presioné con mas fuerza. Y ella respondió, tomándome por la espalda y acercándome a su pecho. Fue eterno. Por lo menos hasta que sonó su condenado móvil.

Continuará...


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