Jaazanía creyó que se desmayaría en ese momento por la descarga de placer que le
provocaba el beso intenso que su rubia amiga le proporcionaba; el sentir la boca de
Irán besar con fuerza la excitaba como nunca un beso lo había hecho.
A pesar de que le hacía falta el aire dentro de sus pulmones, se resistió a la idea de
dejar de besar, lo que quería era tirar a Irán al suelo y hacerle el amor hasta que
ésta olvidara la loca idea de dejarla.
Sin pensarlo más, tomó a la rubia en brazos y la llevó hacia el sofá que estaba en la
sala, hubiera llevado a Irán a la cama, pero quería algo más excitante. Después de
depositarla en el sofá se quedó parada enfrente de Irán, mirando aquellos ojos verdes,
tratando de buscar en esa mirada algún arrepentimiento. Grande fue su sorpresa cuando
la rubia le tomó las manos y la obligó a tirarse sobre ella.
-Irán yo... - Jaazanía intentó hablar pero unos dedos le callaron.
-No Jaaz, creo que hemos hablado demasiado en los últimos días - dijo con una sonrisa.
-Pero no ha sido culpa mía - reprochó la morena devolviendo la sonrisa - no fui yo la
que tuvo la idea de liarme con Lisa.
-Era por tu bien, yo sólo quería que fueras feliz - mencionó con cierta melancolía.
-¡Hey Irán! No hablemos de Lisa esta vez ¿vale? No quiero terminar metiendo a esa rubia
en una caja y enviándola por correos a un país muy lejano.
-¿Tanto así la quieres?
-Sí, tanto así, y lo más importante - habló Jaaz con voz ronca - es que has utilizado
la palabra "querías" ¿es verdad eso? ¿Ya no quieres que ande con Lisa? ¿Ni que tenga
hijos con ella?
-Jaaz esa es una idea que... - ahora la que no pudo terminar era ella.
-Ni lo digas - espetó Jaaz - si vas a salir con lo mismo creo que - hizo amago de
levantarse cuando de nuevo unas manos la detuvieron.
-No, no - la rubia obligó a su amiga alta a quedarse sobre ella - no quiero que te líes
con Lisa y mucho menos con Catrina, si es posible, con nadie, porque...
-... porque me amas.
-Sí - aceptó - además tú...
-... eres la chica de mis sueños - continuó Jaaz por ella.
-Sí y yo...
-... quiero estar contigo para siempre - la morena no supo si había acertado y miró
intensamente a Irán esperando un "sí".
La rubia no pudo decir más, miró aquellos ojos azules y encontró en ellos amor y un
miedo, ese miedo que pocas veces había conocido en una mirada de su mejor amiga. Ella
misma amaba a Jaaz y no quería dejarla estar con nadie más, deseaba compartir su loca y
atareada vida con esa chica que tenía enfrente.
-Sí Jaaz - dijo lentamente - quiero estar contigo para siempre; si tú crees poder con
una chica extraterrestre, yo creo poder con una chica como tú.
-¿Y cómo soy yo? - quiso saber Jaaz mientras depositaba un beso en la mano que le
acariciaba el rostro.
-Eres... especial, antes simplemente te adoraba, ahora te amo, siempre estuviste ahí.
Creo que nuestras almas se pertenecieron en el momento que te vi llegar y bajar de ese
auto. Como he dicho ya Jaaz, te amo - cerró sus ojos al terminar de confesar sus
verdaderos sentimientos.
-Yo también te amo Irán - dijo Jaaz. Cerró sus ojos y dejó caer su rostro en el pecho
de su amiga, sentía el latir del corazón de ésta; la amaba, de eso no había duda, nunca
más la habría, ya lo había dicho y eso la hacía feliz.
Recordaba el día en que había llegado por primera vez a la casa de su abuela, había
insistido tanto para que sus padres la dejaran ir sola, pero al final éstos terminaron
acompañándola. Había bajado del auto con una maleta en mano y una sonrisa al contemplar
el sitio. Enfrente de ella estaba una casa bonita, un jardín pequeño y limpio. Lo que le
había llamado la atención era el árbol grandote que sus ramas daban hacia una ventana.
*****
Mientras recorría con la vista el lugar, su mirada se centró en una rubia pequeña que
estaba parada en el porche de la casa de alado con un libro en manos, llevaba unos
pantalones cortos con una blusa sin mangas, resaltaba sus gafas por la luz del sol que
reflejaba. No creyó haber visto nunca a una chica tan bonita como ella. Sin poner más
atención giró su rostro y vio a su abuela salir. No pudo evitar las ganas de salir
corriendo y caer en brazos de aquella mujer que ya poseía canas en todo el cabello.
-Abuela - dijo Jaaz con alegría y unas lágrimas en el rostro - he venido para estar
contigo.
-Me encanta la idea Jaazanía. Hace mucho tiempo que no te veía hija, has crecido
bastante, ya te pareces a tus padres - la abuela miró a su hija y a su marido - ¿cuánto
tiempo?
-Los que ella decida - dijo la mamá - es su gusto el estar aquí.
-Siempre que necesite ella algo, pueden tomar dinero de la cuenta de Jaaz - dijo el
papá con una sonrisa - ¿sabes ya todo el movimiento cierto Jaaz?
-Sí papá - mencionó Jaaz con recelo - me has enseñado lo necesario.
-Pueden estar tranquilos mientras ella esté conmigo - habló la abuela - la cuidaré
mucho.
-Lo sabemos mamá - dijo la madre de Jaaz - pero ahora nos vamos, hay un barco que
abordar - se acercó a su madre y le dio un abrazo para luego subir al auto.
-Llámenme si necesitan algo ¿vale Jaaz? Pórtate bien y cuida a la abuela. Nos vemos
cuando quieras ir a visitarnos.
-Vale - apenas dijo la chica con una sonrisa triste.
Vio subir a su padre en el auto y a los pocos segundos alejarse calle abajo, sabía que
nunca más estaría con ellos por tanto tiempo.
-¿Qué ha sido todo eso? - Preguntó la abuela - ¿es que se tratáis así todo el tiempo?
-Abuela - gruñó Jaaz mientras se echaba a llorar.
-Ven adentro hija - le pasó los brazos por los hombros y la obligó a caminar hacia la
casa.
Entraron y Jaaz se quedó con la boca abierta al contemplar el interior de la casa.
-Está muy bonito - comentó mientras miraba la chimenea - mejor que la casa donde estaba
viviendo.
-¿Qué ha pasado Jaazanía? - preguntó la abuela llamando la atención de su nieta para
que se sentara.
-Ha sido horrible abuela - por fin contestó Jaaz mientras se sentaba en el suelo al lado
de la silla mecedora de su abuela que estaba junto a la chimenea.
-Platícame hija, algo me dice que estaremos juntas de ahora en adelante - le sonrió con
sentimiento.
-Abuela - susurró la chica morena - todo ha sido un calvario, mis padres viajando de
aquí y allá. En cada ciudad que llegábamos nos establecíamos por un tiempo y luego yo
tenía que dejar las escuelas a las cuales ingresaba. Mis padres me dedican poco tiempo
y eso me ha cansado, no quiero tener una vida nómada.
-Has visto ya esta pequeño lugar hija, si deseas estudiar tendrás que tomar el camión
para llegar a la ciudad, por lo pronto creo que un auto no te serviría, eres menor de
edad.
-Pero estoy grande, abuela - reprochó Jaaz.
-De estatura sí hijita, mas de edad no, quince años aún no es suficiente para manejar.
-Abuela... pero.
-Sin peros Jaazanía, tómalo o déjalo.
-Lo tomo abuela, es mejor estar sin auto que sin vida propia.
Abuela y nieta comenzaron a reírse mientras se tomaban de las manos.
*****
Se levantó con pereza, durante toda la tarde del día anterior se había pasado limpiando
la habitación de la parte de arriba en la que había acomodado sus cosas y ahora
utilizaba como suya.
Recorrió el cuarto con la vista, era cómodo, tenía baño propio y sobre todo una ventana
corrediza. Se acercó y la abrió, vio el árbol que había contemplado un día antes y su
vista llegó hasta la ventana de enfrente. Grande fue su sorpresa cuando un pequeño
cuerpo apareció con el cabello recién lavado y despeinado.
-Lo siento - dijo mientras se daba cuenta que había sido descubierta mirando - no era mi
intención verte.
Pero no obtuvo respuesta cuando la pequeña rubia cerró la ventana de golpe.
Llevaba tres horas agarrando el bat, practicaba sola su béisbol, le fascinaba batear a
pesar de que nunca había tenido la oportunidad de jugar en un equipo.
Dejó su deporte un rato y se acercó a su abuela que estaba arreglando un par de
margaritas que tenía sembrado.
-Miraré por los alrededores abuela - dijo Jaaz.
-Puedes hacerlo hija, pero ¿no mirarás antes la escuela?
-Hay tiempo para eso abuela, aún falta medio año para que concluya este ciclo escolar y
yo pueda ingresar a tercero.
-Entonces, días libres para ti - de repente se quedó callada y volvió a hablar- Hey Irán
Heli ¿cómo ha estado la escuela?
La rubia pequeña que iba cruzando se detuvo y caminó en dirección de la voz que le había
hablado.
-Buenas tardes Margareth. Mire que la escuela ha estado bien, hoy tuve un concurso de
preguntas y he obtenido el primer lugar.
-Perfecto niña - dijo la abuela acercándose a Irán - ¿vendrás esta tarde a comer? Hay
que celebrar tu triunfo.
-Sí, usted prepara unos panecillos con cajeta que están buenísimos - Irán sonrió
dejando ver la blancura de sus dientes.
-Por cierto - miró a Jaaz - esta es mi nieta Jaazanía Geraldin Benford que va a vivir
conmigo.
-Hola Jaazanía - dijo Irán posando su mirada verde tímida en la chica alta que tenía
enfrente - gusto en conocerte - extendió su mano para saludar.
-El gusto es mío Irán Heli - la llamó por el nombre que había usado su abuela mientras
tomaba la mano ofrecida.
-Creo que vosotras chicas - dijo la abuela poniendo sus manos encima de aquel saludo -
serán las mejores amigas de toda una vida.
*****
-¿Jaaz, estás bien? - preguntó Irán al escuchar la respiración entre cortada de la
morena - ¿qué sucede? - volvió a cuestionar al no obtener respuesta. Acarició la cabeza
que tenía encima de su pecho - puedes decirme, trataré de decir algo apropiado.
Una cabeza con cabello largo y negro se incorporó, dejando ver aquellos ojos azules que
por ese momento estaban siendo opacados por unas lágrimas que luchaban por salir.
-¿Te he ofendido? - Irán se sintió mal al ver a su amiga apunto de llorar, era cosa
rara que Jaaz lo hiciera.
-No, Irán - Jaaz le tomó las manos - es sólo que no lamento el haber dejado a mis
padres para venir a vivir a este lugar, en el cual, he obtenido lo mejor.
-Jaazanía, no tienes que llorar por eso, porque me harás llorar a mí también.
-Te ves hermosa cuando lloras, pero no me gusta que lo hagas.
-Pues estamos en las mismas, en todo mi vida me has visto llorar que ya has de estar
cansada, pero yo nunca te vi llorar como hoy y me duele.
-No pasa nada, estoy feliz es todo ¿es que no puedo llorar?
-No seas tonta Jaaz - la rubia le sonrió - puedes hasta gritar, por mi no te preocupes
que si me rompes los lentes me compras otro.
-¿Tan fea voz tengo? Además, los lentes ya están rotos y no fui la que lo rompió.
-Jajajaja - se echó a reír - es verdad y Créeme, no es nada fea, se parece a la dueña.
-Tomaré eso como un cumplido - dijo la morena mientras se acercaba de nuevo a la rubia
y le besaba en el cuello.
-Jaaz... - susurró Irán.
-¿Sí? - contestó ésta mientras se apartaba un poco.
-Quiero estar contigo en la misma cama.
-¿No te gusta un sofá? - preguntó Jaaz con sorna.
-¡¡Jaazanía!! - exclamó la rubia mientras le daba un codazo a su amiga.
-¿Qué tiene de malo un sofá? Es bonito, cómodo, sirve, etcétera.
-No me importa donde estemos mientras estemos juntas - Irán jaló a la morena y las dos
cayeron al suelo.
-¡Ouch! En ese caso, no te importará si probamos en todos los lugares de la casa.
-Te refieres a las recámaras, baño, cocina, estudio...
-Mírale el lado positivo, puede entrar en tu proyecto, indicarías el mejor lugar para
hacer el amor de dos chicas... - Jaazanía cayó en la cuenta de su error al ver el brillo
en aquellos ojos verdes que la miraban con una sonrisa - ¿sabes Irán? Era broma, no
toméis en cuenta mis pala... - no pudo terminar de hablar cuando unos labios cubrían la
de ella.
-Apúrate Jaaz - dijo agitadamente la rubia al dejar de besar a la morena - tenemos más
lugares donde probar - hizo una mueca de guasa y le quitó la blusa - le harás un bien a
la ciencia.
-Creí que hacía un bien para ti - dijo con sarcasmo mientras ella trabajaba de igual
manera con la blusa de la rubia.
-Te amo, Jaaz - Irán tomó la iniciativa cuando se recostó sobre la chica alta y la besó
para hacerla callar y así poder empezar.
*****
La mañana llegó más rápido de lo normal según el pensamiento de Jaazanía, que llevaba
una hora despierta observando dormir a la chica que amaba más de lo que un día pudo
imaginar.
Sonrío al recordar la noche que habían pasado; una que jamás olvidaría mientras
estuviera viva. Irán había sido una amante estupenda, los libros que había estado
leyendo aquella rubia, sirvieron de mucho. El último lugar en el que hicieron el amor
fue en la cama de la recámara de Jaaz donde se encontraban en ese momento.
La chica alta se levantó con mucho cuidado, tratando de no despertar a la rubia que
estaba más que cansada. Se puso la ropa y se encaminó al baño para alistarse, cuando
salió de aquel lugar miró por última vez a Irán y caminó a la puerta para luego ir
bajando las escaleras hasta llegar a la cocina, donde se sirvió un vaso de agua. Su
sonrisa no se le borraba ¿qué diría Lisa al saber que su plan había funcionado? Le
debía eso y más a aquella rubia alta.
Tenía mucho que hacer en ese día, una de las prioridades era preparar el desayuno para
cuando Irán se despertase. No era tan mala cocinando pero la rubia lo hacía mejor; sin
embargo, no era buena opción ir a despertarle tan sólo para que cocinase.
-Unos panecillos con cajeta le agradarán - se dijo mientras se ponía en marcha, tiempo
después buscaba otras opciones - veamos si hay jugo - fue directo al refrigerador y
miró dentro, descubriendo que quedaba una caja del judo de mango - eso está bien -
regresó junto al horno - ¿qué más? - se preguntó.
-En mi opinión eso está bien - habló Irán mirando con una sonrisa a Jaaz - has elegido
un buen desayuno.
-¿Pero qué haces levantada Irán? - La morena le devolvió la sonrisa y se acercó a ella
dándole un beso en la frente - deberías estar durmiendo.
-¿Es que estás loca? No podría dormir más sabiendo que la chica Jaazanía por fin me
prepara unos panecillos con cajeta por gusto.
-Siempre lo he hecho con gusto rubia - le espetó Jaaz con broma - no te pases de
listilla que puedo no darte.
-No serás capaz de eso, morirías en el intento - la rubia la tomó por la cintura y la
abrazó, recostando su rostro en el pecho de Jaaz.
-Quería complacerte con el antojo igual - confesó Jaaz. Abrazó a Irán con cariño.
-Pues mira que lo has hecho desde anoche y si antes hubiera sabido que en la mañana me
harías panecillos con cajeta, créeme que desde antes habría pasado esto.
-¿En serio? - preguntó sorprendida.
-No, era broma - comenzó a reír cuando Jaazanía quedó colorada por el rubor que le
provocó el comentario.
-Vale Irán, que te estás pasando de chistosa - se separó de ella y se dirigió al horno
para sacar los panecillos que estaban listos - a desayunar Irán, no vaya a ser que
termines por desesperarte y comértelos crudo.
-Si ya lo decía yo - se mofó - para chistosa tampoco te quedas atrás.
Dos horas más tarde las dos se encontraban en la sala tratando de ponerse de acuerdo
sobre que parte de la casa limpiaría cada una. Jaaz tenía un pantalón corto y una blusa
ajustada al cuerpo. Irán en cambio llevaba encima una blusa grande de color blanco y un
short; habían decidido limpiar la casa de la morena después del regadero que dejaron
por la noche.
-Tu el salón y yo la sala - dijo Jaaz - luego, tú la cocina y yo el baño, sucesivamente
después, tú mi cuarto y yo la de mi abuela.
-Me parece justo, creo que terminaremos antes de que tenga que marcharme al laboratorio.
-Vale - Jaaz iba a tomar su aspiradora cuando golpearon en la puerta principal.
-¿Es que esperas a alguien?
Jaaz se encogió de hombros - la verdad es que no, deja veo quien es - caminó en
dirección de la puerta de entrada y abrió.
-Hola Jaaz - saludó Lisa.
-Mira nada más, buenos días Lisa ¿qué viento te ha traído por aquí en esta mañana? Se
supone que tenías un vuelo.
-Se suponía, pero se ha cancelado así que aproveché para venir y hacerte pagar.
-Hacerme pagar... - siguió Jaaz - ¿el qué? - le tomó el pelo a la rubia alta.
-¿El qué? - Espetó - creo que debes de tener amnesia mi querida Jaaz.
-Te invito a que pases y hablemos dentro, no me apetece pagar en el marco de la puerta
de entrada.
-Me temo que hoy la gente está más chistosa que nunca - habló Irán llegando junto a
ellas.
-¿Irán? - Lisa quedó sorprendida - la última vez que os vi fue entrando a tu casa.
-La última vez que yo vi a esta rubia - Jaaz la abrazó por la cintura - fue enfrente de
mi casa con los lentes rotos y la ropa llena de hojas.
La rubia alta miró a Jaaz con asombro luego posó su mirada en Irán y contempló la manera
en que la morena tenía abrazada a la científico. En su rostro se comenzó a dibujar una
sonrisa de triunfo.
-No me digan que... - se tapó la boca con la mano - en verdad es lo que... - volvió a
taparse la boca - es que apenas anoche...
Jaazanía miró a Irán con una sonrisa y luego miró a Lisa, parecía que le iba a dar un
ataque.
-Vale Lisa, cálmate, pasa, siéntate, te traigo agua y cuando estés ya más calmada nos
dices concretamente lo que tienes en tu cabeza.
-¡¡Chicas!! - exclamó con euforia y se abalanzó sobre ellas, abrazándolas con una
sonrisa de triunfo. Se separó y por fin estaba segura de lo que pasaba - es la mejor
noticia que me han dado esta mañana, pero tendréis que contarme lo ocurrido.
La morena y rubia se pusieron a reír por aquel comentario tan sincero que les daba
Lisa.
-Se omitirán detalles estimada colega de vuelo - habló Jaaz - pero se te contará lo
ocurrido, pasa ya - cerró la puerta tras de si cuando Lisa estuvo adentro y caminando
rumbo al primer sofá para escuchar el relato que pensó no escucharía nunca.
*****
Irán entro corriendo al laboratorio con unas hojas en mano, llevaba 10 minutos de
retraso, cosa que no se permitía nunca. Al menos hasta ese día, había brincado una de
sus reglas: no llegar tarde a la Universidad por nada. Pero en su opinión, aquel retraso
valió la pena. Habían limpiado la casa con la ayuda de Lisa, almorzaron un poco más
tarde y para cuando la rubia alta se había marchado, Jaaz y ella habían compartido un
momento más de intimidad. Algo que con el tiempo se volvería una adicción.
-Por eso tener una es malo - se dijo mientras se acomodaba en el asiento y encendía su
ordenador de laboratorio.
-Han sido 10 minutos si no me equivoco - habló Catrina llegando a su mesa de trabajo.
-No lo haces, han sido 10 - se rió y saludo animada - hola Catrina.
-Hola, Irán - ésta se dio cuenta del estado de ánimo de su amiga, como iban las cosas,
se suponía que debería estar triste o hasta molesta - ¿sucede algo?
-¿Cómo qué? - la rubia le sonrió.
-Te ves, ¿cómo decirlo? Feliz, alegre, y más...
-La verdad es que estoy muy bien Catrina. Pero no sé si tú lo estarás - la rubia pequeña
aún creía que a Catrina le interesaba Jaaz.
-Haber, haber, habla ya.
-Jaazanía y yo... - no pudo terminar de hablar cuando la ayudante de laboratorio ya
estaba dándole un abrazo de felicitación.
-Por fin andáis juntas ¿he? Eso me alegra por vosotras Irán, de verdad.
-Creí que tú estabas, bueno, ya sabes, - devolvía el abrazo.
-¡Claro que no, Irán! Sois la mejor pareja que he visto y Jaaz es muy bonita pero te
ama a ti, además yo estoy bien como estoy, para nada quería liarme con Jaazanía Benford.
-Menos mal, de pronto quise matarte anoche - confesó con timidez.
-¿En serio? Bueno, en todo caso deberías matar a una rubia... - pero también fue
interrumpida.
-¡¡A callar ya!! - Exclamó Lisa con mirada amenazante - y suéltala que te la acabas.
Hola chicas - saludo Lisa. Llegó junto a ellas.
Catrina dejó de felicitar a Irán - hola Lisa ¿qué tal todo?
-Después de la noticia que recibí esta mañana, estoy igual de feliz que ustedes. - Miró
de manera amenazante a Catrina - en cuanto quieras abrir esa boca tuya prometo que te
encuentro y te meto en una botella esas de vidrio duro que tienen en este sitio.
-Se llama matraz Lisa - le corrigió la rubia pequeña.
-Si lo sabré yo que soy piloto. Pues bien, te meto en un matraz y te pongo un tapón y a
ver quién te encuentra.
-Mi boca está sellada, con tal amenaza ni ganas de cantar tendré - se mofó Catrina
mientras les daba adiós con la mano y se marchaba a otro lado del laboratorio.
-¿Qué haces aquí Lisa? Te vi por última vez hace una hora y media.
-Bueno estimada genio, en frente de Jaaz no iba a hacer que me contaras todo, pero
ahora, tenéis que decirme más, es que en verdad rubia - le dio un golpe suave a su
hombro derecho - estoy feliz porque andan ya.
-También estoy feliz Lisa, gracias por todo.
-Nada, nada - le quitó importancia a eso, Irán no debía saber que fue sometida a uno de
sus planes o la que terminaría en un matraz sería ella por bocazas - ¿Cómo fue todo?
-Espié por la ventana subida en la rama del árbol - se le puso colorada la cara al
confesar aquello.
-Interesante - sonrió Lisa - todo lo que provoca el amor; sigue.
-Me caí del árbol.
-Jajajaja - Lisa se burló - ¿dolió mucho?
-Lisa - la regañó la rubia.
-Está bien, continúa.
-Me enfrenté a Jaaz en la sala y terminamos andando por toda la casa.
Lisa se quedó pasmada con los ojos bien abiertos, miró interrogante a la rubia pequeña
y sonrió.
-Después de todo, no me equivoqué al decir que Jaaz es una buena amante.
-Debí decírtelo desde la primera vez, tenías razón. Pero Jaaz me pidió que omitiera
detalles.
-Haz hecho bien - le guiñó el ojo - el saber que estuvieron por toda la casa me hace
volar la imaginación y es mejor así, no más.
-Estás roja Lisa, ¿estás bien?
-Estoy caliente - confesó con una sonrisa - me liaría en este preciso momento con
cualquier científico que pasara enfrente mío.
En ese instante pasaba un chico de bata blanca con gafas grandes, barros por toda la
cara y el cabello a mal peinar.
-Ahí está tu hombre Lisa - se mofó Irán.
-Dejadlo así rubia - espetó Lisa al ver al chico feo - prefiero agua fría ¿tienes algo
de ello? Apúrate.
-Vale Lisa, sal de aquí y mira enfrente, hay un estanque donde guardan a las crías de
los peces en experimentación.
-Ya vuelvo - la rubia alta salió disparada del laboratorio mientras escuchaba las risas
de Irán tras ella.
*****
Jaazanía bajó lo más rápido que pudo del avión en el que había volado por dos días.
Todo ese tiempo le sirvió para pensar en tantas cosas, su vida junto a Irán. "Irán" -
pensó. No la había alcanzado a ver en la noche después que se había marchado en la
tarde a la universidad, puesto que recibió una llamada para reemplazar el vuelo a uno
de sus compañeros que se había enfermado.
Había dejado una nota en la sala para que cuando la rubia llegara lo viera. Siguió su
andar por el aeropuerto lo más rápido que podía, deseaba llegar a casa y besar a Irán,
dos días era mucho. En aquel hotel de Barcelona se dio cuenta de que no podría vivir
sin Irán. Estaba más allá de su sistema nervioso.
Se subió al primer taxi que vio para que la llevara a la ciudad y ahí poder tomar el
camión que la llevaría a casa, en ese momento deseó tener a Lisa cerca para ir a prisa
con su auto.
-No más retraso - se dijo - esta vez me compro el coche.
-¿Dijo algo señorita? - preguntó el señor conductor.
-OH, no - se disculpó - hablaba para mi, disculpe.
-Sin problemas, bella - dijo el conductor que debía tener no más de 55 años.
-Gracias.
Jaazanía se relajó en aquel asiento, cerró los ojos en la espera de su llegada. No pudo
evitar abrirlos de golpe cuando aquella canción sonó por la radio del carro; algunas
veces la había escuchado cuando estaba en la preparatoria, ahora que lo escuchaba de
nuevo sonrió: "You and me were meant to be Walking free in harmony, One fine day we'
ll fly away Don' t you know that Rome wasn' t built in a day".
Cerró los ojos de nuevo y sonrió al recordar la cara de Irán, era como si estuviera en
un sueño del que no quería despertar. Por fin esa rubia científica era de ella y así iba
a ser siempre.
"5 minutos más" - pensaba mientras caminaba por el jardín de casa de la rubia. Llegó
hasta la puerta de entrada y tocó. No hubo respuesta así que volvió a insistir, iba a
tocar de nuevo cuando la mamá de Irán salió.
-Hola Jaaz - saludó Tita - ¿cómo estuvo el viaje?
-Buenas tardes - contestó cordialmente - ha estado bien, como siempre - sonrió.
-Me alegro de escuchar eso ¿vienes por Irán?
-Sí, ¿está ella en casa?
-Salió por unos libros ¿quieres pasar? No ha de tardar tanto.
-Claro - dijo mientras se adentraba a la casa.
-Toma asiento Jaaz, igual quiero hablar contigo.
Jaazanía de pronto se sintió nerviosa, ¿qué le había contado Irán a Tita? Al menos
esperaba que nada malo.
-Dime Tita.
-Bien, mirad hija - comenzó la mamá - Irán me había hablado de vosotras, en esa ocasión
le dije que no había mejor mujer que tú para ella.
-¿Ha cambiado eso? - interrumpió Jaaz con nerviosismo completo por el tono de voz que
empleó.
-No Jaaz, cálmate hija - Tita le acarició el hombro de manera maternal - sigo pensando
que eres la chica que hará feliz a mi hija Irán.
-Por tus palabras sé que has hablado con ella y eso me alegra.
-Cuando llegó a casa por la noche no pregunté nada aunque ya sabía que había estado toda
la noche del día anterior, día y tarde del día siguiente, no quise parecer meticona y
no tomé el tema, sin embargo, Irán es una chica muy inteligente y sabía que me merecía
eso.
-Pero me has dicho que no te parece mal, eso es bueno también.
-Muy bueno Jaaz, siempre me has parecido una buena chica, aunque pensaba que sólo eras
la amiga de mi hija, ahora que eres más que eso nada cambia.
-Gracias.
En ese momento la rubia entraba con un libro en mano y un gato en brazos. Cuando levantó
la mirada se topó los ojos azules más bellos que conocía.
-Jaaz - exclamó con emoción, sin soltar a Told, llegó a ella e hizo amago de abrazarla
hasta que se dio cuenta de que Told estorbaba el abrazo. Sonrió a Jaaz cuando ésta puso
una mueca - vale, que ya lo suelto.
Apenas dejó al gato en el suelo, abrazó a la chica alta. Recibió un abrazo igual de
fuerte y un beso en la frente.
-Te he echado de menos.
-Igual te he extrañado a montones - dijo la rubia separándose un poco - estás muy
atractiva con ese uniforme ¿podrías quitártelo? - preguntó con seriedad.
-Pensé que te gustaba - confesó Jaaz.
-Y me gusta, lo que no me gusta es que te vean con ello puesto, estás demasiado
irresistible.
Escucharon la risa de Tita detrás de ellas y la miraron con sonrisa en boca.
-Os dejo para que platiquen a gusto, cualquier cosa estoy en la cocina.
Cuando Tita estuvo en la cocina, Jaaz miró a Irán con una mueca de guasa.
-He venido hasta aquí para recibir mi beso - al decir esto, se acercó a la rubia y la
besó con pasión y ternura. Apenas se separaron, Irán habló.
-Ven, deseo hablar contigo - dijo Irán haciendo caminar a Jaaz hacia la puerta de
entrada, apenas estuvieron ahí, se sentaron en las escaleras.
-¿Y bien?
-Nos han invitado a una fiesta - comentó.
-A una fiesta, suena bien, ¿de qué? O ¿de quién?
-Es del área de biología, celebran la restauración de un zoológico en la ciudad.
-Mientras no haya teatro y no me toque el papel de un árbol sin raíz, entonces iremos.
La rubia sonrió y le dio un manotazo en el brazo a Jaaz. La chica alta la miró de
manera retadora.
-Vuelve a hacer eso y te aseguro que no alcanzas a correr.
-¿En serio? - preguntó Irán acariciando el rostro de Jaaz.
-Sí, te aseguro que no miento - contestó ésta cerrando los ojos al sentir el contacto
de su rostro con aquellas manos.
-Compruébalo - gritó Irán mientras le daba otro manotazo y arrancaba a correr.
-Pilla - exclamó Jaaz con una mueca de dolor - creo que no me cansaría de esto - se dijo
antes de comenzar su ida en busca de la rubia y hacerle pagar por su osadía.
*****
-Espero que no hayas puesto alguna nota en mis bolsillos - comentó Jaaz recordando la
vez que la rubia lo había hecho. Cuando Irán comenzó a reír, Jaazanía agregó - te
diviertes de mi trauma, eso no es muy justo.
-¡Jaaz! El error no se comete dos veces.
-Dímelo a mí - la morena estaba parada frente al coche que Lisa les había prestado.
Abrió la puerta del acompañante e invitó a Irán a subir. Luego, se dirigió a su parte
del auto y entró para poder conducir.
-No puedo respirar - Irán trataba de dejar ancho el vestido que le quedaba muy pegado.
La morena no apartó su vista de la carretera pero pegó una carcajada ante el comentario;
sabía que Irán no usaba ese tipo de ropa así que en ese aspecto Lisa había interferido.
No dejó en paz a la rubia pequeña hasta que ésta aceptó ir con un vestido de noche.
-Te recomendé que vistieras como sueles hacerlo.
-Es que... - volvió a tomar aire - ¿se ve bien? - quiso saber.
-Claro que se ve bien, pareces un pan francés embutido en una bolsa pequeña.
-Graciosa - regañó Irán recordando que en ocasiones no debía hacerle tanto caso a Lisa;
aquella rubia había dicho que era para seguir conquistando a Jaazanía y que ésta no se
apartara de su lado, pero al pensar que no podía ni caminar imaginó que lo más seguro
era que Jaaz terminaría apartándose de ella con la excusa de que no la conocía.
-Es este el sitio - habló Jaaz tiempo después - hemos llegado - anunció estacionando el
coche.
Irán apenas puso los pies sobre el suelo se fue de lado; gracias a los buenos reflejos
de Jaaz y a su rapidez, no terminó estampada en el suelo.
-¿Crees poder llegar hasta la puerta sin ayuda? -preguntó la morena con una sonrisa
mientras la sostenía.
-Sí, no es la primera vez que hago cosas como esta - dijo con autosuficiencia.
-¿Segura?
-No, no estoy segura ni de poder respirar - confesó con pena.
-Tenemos dos opciones.
-Pues te estás tardando en decirlas.
-Bueno, la primera es tratar de caminar o bien, quitarte las zapatillas, al menos así
podrás caminar aunque el respirar te cueste trabajo.
-Ya te digo que la segunda me agrada más.
Irán se quitó las zapatillas y pegó un salto, el suelo estaba algo frío.
-Era más doloroso tratar de caminar con las zapatillas que sin ellas - rió por lo bajo
y miró a Jaaz - ¿en verdad no te importa que entre así?
-Si te soy sincera, te digo que no, vamos.
Ingresaron al lugar donde se llevaba a cabo la fiesta, la rubia iba del brazo de
Jaazanía, sabía que todos la miraban; miró sus pies y luego levantó la vista al frente.
-Bienvenidas chicas - dijo Catrina detrás de ellas.
Irán y Jaaz voltearon a la par para poder saludar a su amiga.
-Hola catrina - dijo Jaaz saludándola con la mano.
-Que gusto verlas - miró a Irán - que bonita te ves con ese vestido - dijo mientras la
recorría con la vista - pero Irán... ¿qué le ha pasado a tus zapatillas? - preguntó con
asombro al ver los pies descalzos de la rubia.
-Me han lastimado, tuve que quitármelos con la opción de Jaazanía.
-Vale, cúlpame - Jaaz se mofó.
-¡Vaya! - Dijo Catrina - pues ten cuidado de que no te pisen, las veo luego - tocó el
hombro de Irán con cariño y se fue.
-Pero Jaazanía - dijo de repente una voz que pertenecía a Hanna - que bueno es verte
por aquí.
-Hanna - apenas susurró Jaaz mirando a la pelirroja que tenía enfrente - ¿qué haces tú
en una fiesta de Biólogos?
-Bueno, tengo un par de amigas en la carrera, me han invitado y eme aquí.
-¡Ah, ya!
-Que gusto verte Irán - le echó una mirada a la rubia - ya veo porque te han mirado
tanto al entrar, creí que era por otra cosa - se burló.
La rubia se mordió la lengua para no contestar ante esto, además ella le había hecho
cosas peores a esa pelirroja engreída, tuvo que sonreír ante esto.
-Hola Hanna - al menos Jaazanía ya era suya, no se preocuparía en llenarse de celos.
-Quiero platicar contigo sobre un asunto del pasado Jaaz, es por si ya no te alcanzo a
ver más adelante.
-Bien - se giró y apartó un poco a Irán - tengo que ir con ella, no me tardo nada, voy
a aclarar unas cuantas cosas ¿está bien?
-Sí Jaaz, ve - dijo la rubia. Los celos después de todo era un sentimiento extraño que
por más que te controlases siempre estaba presente. - Pelmazo - dijo la rubia al ver
como Hanna la tomaba del brazo.
Cuando un mesero pasó a su lado y le ofreció una copa, ésta optó por tomar una que en
su opinión era ninguna. Aunque tomar no era lo suyo, creyó que por una vez en su vida
no le hacía daño a nadie siquiera a ella misma.
-¿Qué tipo de chicos te gustan? - se escuchó la voz de una chica.
Irán se giró para verle, era alta, con pecas en la cara, una nariz respingada y no más
grande de edad que ella. La chica llevaba dos copas en cada mano y bebía de las dos.
-No piensas contestarme rubia - aquella chica le sonrió - no tienes que estar tan sola,
hay chicos del otro lado.
-No sé que tipo de chico me guste - confesó Irán por lo bajo.
-Pues mira, ahí vienen dos.
Y era verdad, eran dos chicos que venían del lado izquierdo, pasaron a lado de ellas,
pero en ese mismo instante Jaazanía y Hanna se sentaban un poco más al frente y sus
ojos siguieron el curso de ellas.
-¿Cuál te ha gustado? ¿El más alto esta guapo verdad?
Irán dejó de observar y miró a la chica que estaba a su lado.
-Me parecieron lo mismo.
-¿Es que no sentiste nada? - la joven parecía sorprendida.
-¿Qué se supone debería sentir?
-Lo que quieras. Bueno, somos dos podemos ir a por ellos.
-No lo creo, no me interesa.
-¿Es que eres gay? - La chica la miró interrogante - eres gay.
< ¿Gay?> esa palabra resonó en su cabeza con eco, le agarró una copa a la chica y se
quitó de ahí, pasó a lado de mucha gente sin poner atención, tenía que pensar un poco.
Se había enamorado de su mejor amiga, y antes de estar con Jaazanía, ésta se lo había
dicho. Pero hasta ese momento no se había puesto a pensar en su sexualidad. Sin querer
la respuesta a su pregunta del proyecto se contestó; se suponía que aparecía y era
verdad, para ella había aparecido en el momento en que se enamoró de Jaaz, en ese
momento se volvía Gay. Sonrió ante esto, debía decírselo a Jaaz. "por los Dioses" -
pensó - "Hanna la intentará hacer caer".
Iba a ir en dirección de ellas pero no quería hacer una tontería a Jaaz, ésta no lo
merecía. Así que sin preámbulos caminó rumbo a la cocina, quizá encontraría a sus
compañeras de área y laboratorio. Cuando estuvo ahí, no hubo nadie, se disponía a salir
cuando unas manos le cerraron la puerta de golpe.
-¿A dónde crees que ibas rubia? - Nadia estaba frente a ella con una mueca de sorna.
-Pero Nadia, ¡vaya! Tú te me apareces cuando menos deseo y donde menos espero - dijo
sonriendo.
-Cree que es la última vez que me dices una imbecilidad.
-¿Es que estás de amnesia hoy? No soy la que ha dicho una tontería, eres tú la que todo
el tiempo hace y dice estupideces.
-Ya ratón sucio, cállate ¿te pagan por hablar?
-No, pero aunque me pagaran por hablar contigo, en verdad que no lo haría.
-Debes aprender a mantener esa boca cerrada, porque te voy a hacer sufrir.
-¿Qué te he hecho yo? En mi vida me he metido contigo al menos que tú te lo buscases.
-Todo es por la venganza hacia una chica alta y guapa.
-¡Ah, vamos! ¿Es que el hacerte gemir fue tan malo? - no supo en que momento se le
escapó tal comentario que Jaaz le había dicho, pero desde que lo había sabido, todo
encajaba.
-Mira que la muy zorra te ha hablado sobre ello ¿he? Pues mal por ti.
-Déjalo Nadia, ya cálmate tía
Jaazanía estaba detrás de Nadia con una cara de seriedad, le echó una mirada rápida a
Irán para comprobar que estaba bien y pronto regresó su mirada a Nadia que podía ser
traicionera.
-Bien, todos reunidos - dijo con sarcasmo.
-No sé que tanto rollo contigo Nadia, pero me estoy cansado de estos juegos ¿qué es lo
que quieres? ¿Es que no te cansas de molestar a tu prójimo? Vámonos Irán.
-Ella no se va de aquí - le tapó el paso a Irán - no hasta que sepa la clase de amiga
que tiene.
-¿Ahora de que rayos estáis hablando? - preguntó la chica alta con cansancio.
-¿Sabes que andas con una mujer lesbiana Irán? ¿Es que te ha platicado de sus
preferencias? Es todo lo que quiero, que lo sepas y te des cuenta de que no te conviene
estar con ella, puede abusar de ti.
-¡Tonterías! - Exclamó Jaaz enfadada - el que sea lesbiana no me induce a ser una
violadora. Vete al diablo - le espetó la morena.
-Dime Irán, ¿Lo sabías?
La rubia no sabía si reír o enojarse. Así que optó por mejor no mostrar expresión alguna.
-No lo puedo creer Nadia - habló de nuevo Jaaz ya sin enojo - todo este tiempo que nos
has molestado, perseguido, amenazado y más ¿era tan sólo para decirle a Irán que soy una
lesbiana? ¡Por los Dioses! - se rió.
-¿De qué te ríes imbécil? - cuestionó Nadia confundida.
-Ella es mi mejor amiga desde hace mucho tiempo, ¿crees que no sabe de mis preferencias?
Creo Nadia, que en lugar de perder tu tiempo molestándonos, deberías comenzar de nuevo.
Te pido que me disculpes si en aquel beso desperté algo en ti, vale, ya pasó mucho
tiempo, deberías seguir con tu vida como quieras. Con una chica o un chico ¿a quién le
importa? Es tu vida, deja vivir y vive tú también.
-¿Lo sabías ratón? - Nadia preguntó con voz apagada.
-Bueno - Irán se fue al lado de Jaazanía y le tomó las manos - creo que has perdido en
verdad tu tiempo Nadia, sé eso. Nada de lo que me digas me apartará de esta chica que
es mi mejor amiga y más.
-¿Sois también lesbiana? - gritó.
-Vale Nadia, calla esa boca tuya, no queremos hacer público esto - dijo Jaaz - te lo
hemos dicho porque si todo tu rollo era fregar para luego decirle esto a Irán te has
equivocado. Ya lo sabe y puedes seguir tu camino. Vamos Irán - la morena le indicó a
Irán que caminase, antes de salir de la cocina Jaaz le habló de nuevo a Nadia que tenía
cara de sorpresa - y en verdad te digo, sin rencores - salió de ahí con la rubia.
-¿Ha estado bien decirle? - Irán miró el rostro relajado de Jaaz.
-Sí, creo que no volverá a molestarnos de ahora en adelante.
-Me parece perfecto - sonrió mientras acariciaba las manos que le agarraban las de ella.
-Por cierto, vi a una chica a lado tuyo y no alguien a quien conozca.
-Era una joven despistada, en busca de tragos, relaciones y chicos.
-¿Perdón? - dijo Jaaz confundida.
-Me ha llamado gay - la rubia se echó a reír.
-Espera - Jaaz la detuvo - ¿cómo que te ha llamado gay una desconocida?
-Me vio sola y me invitaba a ir a buscar compañía con unos chicos, no le tomé
importancia y me ha llamado gay.
-¿Qué le has contestado?
-Para ya los cuestionamientos Jaaz - regañó Irán - no importa lo que le contesté puesto
que no puedo negar lo que soy, aunque en mi humilde opinión da igual el género que la
sociedad nos haya puesto.
La morena sonrió ante tal declaración, el saber que Irán no tenía prejuicios sobre su
sexualidad era de gran ayuda. Por fin todas sus dudas se iban con una sola respuesta de
aquella científico que amaba y amaría toda su vida.
-¿Bailas? - preguntó Jaaz con una sonrisa.
-Claro que sí, he esperado toda la noche para que me pidieras eso.
-Pues no esperemos más Cenicienta.
-¡Jo! Si es por lo de las zapatillas ya me los pongo.
-Estás bien así, el ser tu príncipe me gusta mucho, sobre todo cuando llega la parte del
beso.
-Esa es la Bella Durmiente Jaaz ¿qué no tuviste infancia?
-Mira quién me lo pregunta, la chica que se la pasaba leyendo y no miraba siquiera la
tele. Además, tú eres la Bella y Cenicienta; no hay diferencia.
-¿Quién es la bestia entonces? - se mofó de la chica alta.
-Claro está que yo no, tan sólo tu príncipe, tómalo o déjalo - puso cara de indignada.
-Lo tomo, no me importaría que fueras la bestia; te amo, Jaaz - confesó Irán una vez
más.
-Te amo, Irán - respondió ésta mientras baja el rostro y besaba a la rubia sin importar
el sitio. Todos podían mirar o evadirlas, daba igual, eran libres de vivir como ellas
deseaban.
*****
Apenas eran las 6 de la mañana cuando la rubia se despertó, tenía que ir a la universidad
y el ser jueves indicaba que Jaazanía también tenía que estar temprano.
Se levantó de la cama y caminó rumbo a la ventana para observar si había movimiento en
la casa de su amiga, pero como siempre, no hubo nada. Se dirigió al baño y pronto estuvo
lista para ir a despertar a Jaaz.
Saltó la valla que separaba sus casas y llegó hasta la puerta de la cocina, donde abrió
y entró. Miró su reloj y aún faltaba media hora para las siete así que preparó el
desayuno antes de despertar a Jaaz.
Minutos más tarde se encontraba frente a Jaazanía que dormía, tenía un aspecto de niña
y al percatarse de esto sonrió.
-Es tarde ya Jaaz, levántate - dijo la rubia. Le movió las sábanas.
-¡Hey! - Contestó la morena mientras se frotaba la cara - ¿qué hora es?
-Son diez para las 8 de la mañana, algo tarde si queremos llegar en el camión a la
universidad.
-Me apuraría si ya hubiera recibido mi beso de buenos días, pero como no has hecho eso
creo debo dormir algo más - intentó volver a dormir.
-Recuerda que el que madruga hace las cosas más rápido y termina pronto.
-Y dale con ese refrán cambiado - protestó Jaaz que se incorporó - siento un aroma
agradable.
-Quizá sea el desayuno que está servido en la mesa, si te apuras también desayunaremos.
-Bueno - dijo Jaaz quitándole importancia al asunto - al menos no me has levantado a
las seis de la mañana, eso ya es ganancia - se levantó de la cama de un salto y abrazó
a Irán haciendo que ésta dejase de tocar el suelo con sus pies por unos instantes - te
ves hermosa este día.
-Pues tú te ves bien todos los días - le sonrió - pero bájame Jaaz que tenemos que
llegar temprano.
-He tenido mucho privilegio ¿sabes? - Comentó la chica alta dejando a la rubia en el
suelo de nuevo - me he dado cuenta de tu retraso el otro día, he de suponer que
llegaste tarde.
-Sí, pero no lamento haberlo hecho, tan sólo espero que no vuelva a pasar, además me
quedé un poco más de tiempo para recompensar eso.
-¡Aja! - Exclamó Jaaz como cuando se descubre que una persona ha engañado - ¡que raro!
-Dijo con sarcasmo - ya debía imaginarlo.
-Calma Jaaz, que fue sólo por ese día, no vuelve a pasar.
-Me temo que no cumplirás tu palabra, si se trata de los estudios, universidad, etcétera,
siempre así será. Así que déjalo ya, mejor vamos a desayunar - le robó un beso rápido y
la llevó hasta la cocina.
Las dos entraban por la reja principal de la universidad. Como siempre, la rubia se
dirigía hacia el área de biología mientras que Jaazanía tomaba otro rumbo. Se
despidieron con una sonrisa.
-Jaaz - gritó la rubia antes de que se fuera por completo.
-¿Sí? - La morena esperó a que Irán llegara - ¿qué sucede?
-Tan sólo quería que supieras que por fin hoy entrego el trabajo, se me ha olvidado en
la mañana pero antes de llevárselo a la maestra quería que estuvieras enterada.
-¡OH, sí! - Exclamó Jaaz - eso es una buena noticia, lo malo es que ya no podremos
experimentar más, no ayudaré más a la ciencia - sonrió.
-No seas tonta Jaaz ¿es que te gusta ser Conejilla de Indias?
-Confieso que al principio no, pero ahora, si experimentar implica besar, tocar, hacer,
probar, comprobar y más, creo que podría acostumbrarme.
-Muy cooperativa. Gracias por el detalle señorita Benford, será tomada en cuenta para
el próximo experimento humano - le guiñó el ojo y se giró para seguir su andar.
-Creo que podría ganar una medalla de oro por ser la Conejilla de Indias más buena que
posee un buen comportamiento - gritó Jaaz y se rió cuando Irán se giró y la miró
frunciendo el ceño.
*****
Epílogo
Jaazanía se encontraba sentada en el suelo del estudio, leyendo un manual para
construir un avión de metal en miniatura. Podría concentrarse si la rubia que estaba
cocinando no hiciera tanto ruido, sonrió al pensar que aquellos meses viviendo juntas
había sido algo magnífico y estupendo.
¿Cómo había logrado pasar eso? Esa era la pregunta que siempre tenía Jaaz en la mente y
sólo se limitaba a decir que eran almas gemelas y por ello debían estar juntas, la vida
así se los demostraba al tener una felicidad completa.
La chica alta había cancelado su traslado a Florida con sus padres, al principio les
costó a ellos entender el por qué su hija no iba a ir, pero al enterarse de la razón
principal no pudieron reprochar nada, ellos mismos la habían dejando apartada en un
lugar lejano; sabían que su hija era una mujer con buenos pensamientos, una gran
educación y sobre todo muy inteligente como para saber lo que hacía.
La rubia y ella habían decidido establecerse juntas, la casa de Jaaz era perfecta,
puesto que sólo ella lo habitaba. Creyeron que Tita se opondría pero se llevaron una
gran sorpresa cuando dijo que la idea le parecía bien; así que cada día que podía iba a
visitarlas y en ocasiones les preparaba la comida o les ayudaba en algo de la casa
cuando ellas no tenían tiempo.
Lisa por fin había logrado encontrar su verdadera vocación como ella misma lo decía; se
había hecho pareja de Catrina ¿quién diría que acabarían así? Jaazanía había dicho en
broma que aquella rubia alta deseaba una vida como la de ellas, Lisa le había dado un
buen codazo por ese chiste.
La morena seguía leyendo aquel manual sin tener éxito de concentración y entendimiento.
-¿Debo suponer que aún no le entiendes? - Preguntó Irán parada en el marco de la puerta
del estudio - tendría que habérmelo imaginado - dijo de nuevo soltando una carcajada.
Jaaz le sonrió con ternura y la rubia sintió que el corazón se le retorcía de amor
hasta chocar casi con el hígado y otros órganos.
-Jaaz.
-Dime, Irán.
El sonido de la voz de Irán era una mezcla de disculpa y anhelo. Con eso le dijo todo
lo que la chica alta necesitaba saber, pero se mantuvo expectante para escuchar lo que
la rubia quería decirle.
-Cuando me miras así... haces que se me derrita el corazón y toda razón del cerebro.
-Me encanta tu cerebro Irán - musitó ella halagada de saber que causaba eso en Irán -
me encanta derretido y sin derretir.
-No puedo evitar decirlo - dijo la rubia - debe tratarse de algo biológico. Esto del
amor se mezcla con mis hormonas y ha causado un problema mayor en la corteza cerebral.
Y puede que sea irreversible.
Jaaz extendió su mano derecha indicándole que se acercara; en el momento que estuvo
cerca, la sentó en su regazo.
-¿De verdad? - Preguntó Jaaz besándola en la frente - eso suena muy romántico.
Imagínate, una pareja de chicas amándose con intensidad mientras se provocan daños
irreversibles en el cerebro la una de la otra...
-Algo que no puedo revertir es el hecho de que me encantas con tu uniforme - confesó
Irán de nuevo - te ves irresistible.
-Creo que tienes una fijación por los uniformes Irán - aseguró Jaaz con una mueca.
La rubia se sonrojó y Jaaz no pudo resistir la tentación de besarla. Cuando se separaron
unos centímetros, Irán bajó la cabeza de la manera en que siempre solía hacer cuando se
sumía en sus pensamientos.
-Tú también tienes una fijación fetichista, Jaaz.
-¿Eso crees? Yo opino que no - replicó abrazándola con más fuerza - a no ser que te
refieras a ti misma puesto que eres mi fetiche.
-No, no me refiero a mi - dijo Irán con una sonrisa - pero inténtalo de nuevo.
Jaazanía pensó y pensó y cuanto más pensaba más sonreía.
-De acuerdo - murmuró finalmente - lo admito. Tengo una cierta fijación por tu bata de
laboratorio ¿cómo lo has sabido?
-¿Lo dices en verdad? - Preguntó Irán algo sorprendida - no me refería a eso...
-¿Cómo? - Gruñó Jaaz frunciendo el ceño - ¿quieres decir que he confesado para nada?
-Yo no diría que ha sido en balde, desde mañana traeré mi bata para que puedas jugar
con ella.
-No quiero jugar con ella. Quiero jugar contigo dentro de ella y sin nada más debajo.
-Por mí, está bien.
-Pero dime cuál es el otro fetiche que crees poseo.
Irán se incorporó y dio unos pasos atrás. Luego se puso las manos en los bolsillos
traseros y por primera vez, Jaaz no apartó la mirada de ella.
-¿Lo ves? Tenéis una fijación fetiche por esta postura.
-Bueno, pero yo no lo llamaría un fetiche - se defendió Jaaz.
-Lisa me dijo que no podrías resistirte si me ponía así - aseguró la rubia pequeña
mientras daba una vuelta en círculo con esa postura.
-¿Eso dijo?
-Dijo que te quedarías atontada y que podría usarlo a mi favor.
-¿Te he hablado de mi plan de arrojar a Lisa por la ventanilla en nuestro próximo vuelo? -
preguntó Jaaz levantando un dedo.
-Espero que con paracaídas.
-No haría falta. Seguro que engatusaría a un pájaro que pasara cerca para que llevarla
hasta abajo.
-Ella es muy simpática. A ti te cayó bien desde siempre.
-Y me hubiera caído mucho mejor si no hubieras intentado liarnos.
-Aquello fue un poco estúpido por mi parte.
-¿Solo un poco?
-De acuerdo, fue muy estúpido.
-Y ahora, ¿podemos dejar de hablar Lisa?
-Bien - contestó Irán con voz mimosa mientras se sentaba de nuevo en el regazo de Jaaz.
Le echó los brazos alrededor del cuello y miró aquellos ojos azules y con esa mirada
supo que le robaba de igual manera el corazón a Jaaz.
-Pasemos a otra fase, en donde no hablamos más y comenzamos a hacer algo más interesante.
-¿Algo relacionado con mi bata de laboratorio y yo en ella?
-Podría ser - contestó Jaaz mientras tomaba el rostro de Irán con las manos y la besaba
en la frente para luego ir bajando hasta llegar a sus labios.
-Espera - dijo Irán - se me olvidaba comentarte una proposición, pero tienes que decir
que sí.
-Pues pídemelo.
-¿Me prometes que dirás un sí?
-No me lo has pedido todavía.
-No te lo voy a pedir hasta que me prometas que vas a contestar un sí.
-De acuerdo, lo prometo.
Durante unos instantes no se escuchó ninguna palabra mientras sus bocas se manifestaban
su amor de otra manera.
-¿Qué pasa con la petición, Irán?
-Estoy intentando llegar a ese punto.
-Pues siento decirte que por este medio no vas a llegar nunca.
-Vale, ya lo digo.
-¿Es algo que está a la vanguardia de la ciencia? - preguntó Jaaz esperanzada.
-Totalmente. Investigación de última generación.
-Estoy intrigada.
-Bien. Porque tengo la intención de hacer un estudio sobre la materia.
-Si me explicas entenderé mejor tu proposición.
-¿Qué tal una inseminación artificial?
-¡¡¿qué?!! - exclamó Jaaz sorprendida, si no hubiera estado sentada en el suelo, seguro
habría terminado de bruces contra él.
-No me digas que tan descabellada es el experimento.
-No, no. Es el mejor que me han propuesto. Aunque el anterior también era bueno.
-Claro que vamos a esperarnos un poco más, pero quería que supieras la idea para
prepararte.
-Me parece perfecto Irán, adoraré aquella investigación tan interesante - le dio un
beso tierno.
-Vale, Jaaz - habló Irán mientras recostaba a la chica alta en el suelo para luego
subirse sobre ella - aunque te confieso que siempre serás mi Conejilla de Indias -
apenas dijo esto, besó a Jaazanía con toda la intensidad que sentía y todo el amor que
eso conllevaba.
FIN
Jueves, 2 de junio de 2005
****** (L and N) ******