Era una buena tarde para comenzar con su propio plan, hacerle caso a Lisa sería una
locura; el método que emplearía, era parecido al anterior, tenía la esperanza de poder
convencer de Irán para que desistiera de su tonta y loca idea.
No la había visto en dos días, pensaba que con ese tiempo, quizá la rubia hubiera
pensado mejor las cosas. Caminó despacio, analizando sus opciones, entró por la puerta
de la cocina y trató de hallar a Tita, pero no la vio por ningún lado; sin esperar más,
subió las escaleras sin hacer ruido.
Para su suerte, la puerta del cuarto de Irán estaba abierta; se paró justo en el marco
de la puerta, para no invadir completamente el espacio de la rubia. La vio sentada en el
suelo al lado de su cama, tenía un libro sobre sus piernas dobladas, el cabello rubio
le caía por la cara. Sintió como aquel sentimiento llamado amor le invadía todo el
cuerpo.
-Hola - dijo en un susurro para no molestar tanto.
Irán levantó la vista y sonrió a Jaaz por unos segundos, hasta que su cara se puso seria
nuevamente. Dejó el libro en el suelo y se puso en pie.
-Hola Jaaz ¿qué tal todo?
Sin decir nada, Jaaz se acercó y le tomó las manos las cuales colocó sobre su pecho,
deseando que ella notara cómo se le habían acelerado los latidos del corazón por el
mero hecho de volver a verla.
-Te he echado de menos Irán.
La rubia tragó saliva y le miró aquellos ojos azules, jaló las manos de Jaaz y la guió
hasta llegar a las sillas que estaban de lado del escritorio.
-Siéntate Jaaz, tenemos que hablar.
-No - contestó con firmeza - no tenemos que hablar; tan sólo tenemos que besarnos.
Con el ceño fruncido, Irán levantó la mano para detenerla cuando se inclinó sobre ella.
-Tenemos que hablar y lo digo enserio - y estaba completamente seria, muy seria,
demasiado seria.
Jaaz se dejó caer sobre la silla.
-Espero que tengas una mejor razón esta vez, que la anterior, que para serte muy
sincera no me ha convencido.
Sin siquiera escucharla, Irán comenzó a caminar por la habitación.
-Siento de veras todo esto. Tenemos que parar antes de que alcance tu sistema nervioso.
-¿Parar el qué? - preguntó Jaaz confusa más que antes.
-Nuestra aventura.
-Ahhh... - dijo con sorna - ya no es un error, sino, que se ha vuelto aventura - cayó en
la cuenta de las palabras de la rubia y la miró más sorprendida que cuando le llamó
error a su relación - ¿nuestra aventura? ¿Es que tenemos una aventura? Eso suena a algo
prohibido y a decir verdad, ya estás en mi sistema nervioso y vas a quedarte allí,
aprende a vivir con ello - concluyó con firmeza.
-Pero...
-No hay peros que valgan, esta vez no me convencerás de que todo esto es un error o una
aventura, así que dejémonos de charla y besémonos, lo necesito de verdad.
-¡No! - apenas pudo exclamar eso, cuando las manos de Jaaz la atraparon y la hicieron
sentarse sobre su regazo.
-Tú has estudiado mucho sobre los besos, Irán - dijo con burla - ahora enséñame, deseo
seguir como Conejilla de Indias.
-Yo no puedo hacerte feliz, Jaaz - aseguró la rubia con voz temblorosa y los ojos
borrosos por las lágrimas que querían brotar.
-Pero si ya me haces feliz, claro, sin tomar en cuenta el anteayer.
-Lo digo en verdad - insistió ella apartándose y sentándose en el escritorio - espero
que podamos volver a ser amigas, pero si no lo logramos, será una pérdida a la cual
tendremos que acostumbrarnos. Tú tenías razón, dos amigas no pueden volverse amantes y
esperar que nada cambie.
-Las cosas van a cambiar para mejor, confía en mi Irán, por favor.
La rubia la miró por unos instantes y abrió la boca para decir algo, pero pronto la
cerró de nuevo, tenía que decidirse, así que sin más preámbulos soltó la frase que tal
vez para Jaaz fuera la más estúpida que le había oído decir en toda su vida.
-Creo... creo que Lisa y tú estarían bien juntas.
-¿Lisa y...? - espetó Jaaz estupefactada por aquellas palabras - ¿es que has perdido la
razón y esa inteligencia tan brillante?
-¿Por qué no? - Prosiguió Irán en tono profesional, como si quisiera convencerla de que
aquello era una idea brillante - es guapa, divertida y muy lista, y os caéis bien,
aunque en algunas ocasiones se la pasen discutiendo. Es perfecta - concluyó con seriedad.
Jaaz frunció el ceño, se puso de pie y caminó hacia la ventana, de la cual apartó las
cortinas para poder mirar fuera, tan sólo para convencerse de que en realidad había
escuchado.
-¿Qué se supone que haces? - cuestionó Irán sin entender tal movimiento de Jaaz.
-Como puedes observar, miro hacia fuera, para comprobar si seguimos en este planeta o
nos has trasladado a tu nave espacial - no la miró.
-¡OH, Jaaz! - gimió la rubia antes de dejar caer su cabeza entre las manos.
-Por los dioses, no llores - dijo Jaaz dándose la vuelta en cuestiones de segundo y
acercándose a ella para tomarla suavemente de los hombros - no lo hagas, no quise
ofenderte.
Odiaba ver llorar a Irán y sobre todo, si la causante era ella misma; pero en aquel
momento no tenía ese sentimiento de protección, no quería consolarla y decirle que todo
estaría bien, deseaba sacudirla hasta lograr que entrara en razón.
-Eso es lo que pasa - dijo Irán en un susurro - ¿no te das cuenta? Soy de otro planeta y
no necesitas a una compañera de otro lugar, sino, de tu propia especie.
-¿Mi propia especie? - repitió la morena mientras soltaba una maldición por lo bajo -
¿cómo una chica inteligente como tú puede llegar a ser tan idiota? Y no es por ofenderte,
pero... eso es lo que pareces cuando dices semejante cosa.
-No serías feliz conmigo - repitió Irán apartándose y caminando hacia el otro lado de la
habitación - soy demasiado rara, extraterrestre; acabarías cansándote de estar
intercediendo entre el mundo y yo.
-No me importa, tan sólo quiero estar contigo en este mundo - se giró y caminó de nuevo
hacia la ventana - yo te quiero Irán, no te imaginas cuanto - y de nuevo, no la miró.
Aquellas palabras no tuvieron el efecto deseado, la mujer que amaba ni siquiera tembló
ante aquello, ni ápice de emoción que provocara que la rubia corriera a ella y la
abrazara para decirle que igual la quería, tan sólo sonrió con tristeza.
-También te quiero Jaaz; desde el primer momento en que me tomaste de las manos y me
llevaste con tu abuela para que me explicara lo de las relaciones sexuales, desde que te
tomaste la molestia de hablarme sobre los cambios que sufría una adolescente a mi edad;
antes de eso sólo te adoraba.
La morena se giró y la miró a los ojos verdes que estaban algo nublados por las lágrimas
que habían derramado. Vio en ellos amor y unas chispas tan brillantes que si las
comparaba con las estrellas que ella había observado cuando volaba, salía ganando la
rubia.
La amaba, eso importaba, acababa de decirlo, sabía que la guerra no había terminado,
pero decidió ser optimista.
-Tú me quieres, yo te quiero, todo está claro, viviremos felices.
-No - interfirió la rubia.
-Irán, estoy harta de escuchar esa palabra - dio un corto suspiro - sabes que no acepto
un <<no>> como respuesta - necesitaba besarla, abrazarla, acariciarla...
-Eso sólo es sexo, así que no cambiaré de opinión.
-¿He? - Se quedó petrificada - ¿el qué es sólo sexo? - "¿es que acaso la rubia había
escuchado sus pensamientos?".
-Está claro que intentabas convencerme a través de tus besos el echarme a la cama - dijo
Irán mientras se acercaba al escritorio y tomaba una libreta de notas. Agarró su
bolígrafo - ¿es que la telepatía funciona entre la gente que tiene química o sólo he
captado tu lenguaje corporal?
Jaaz se acercó de prisa a ella, le quitó la libreta y la arrojó al escritorio; luego,
levantó a Irán y se la llevó a la cama.
-¿Pero que estás haciendo? - protestó la rubia mientras era acostada sobre la colcha.
-Voy a conseguir besarte para que puedas leer mejor mi lenguaje corporal y así puedas
sacar tu conclusión si es la química entre tú y yo o no, me lo debes - dijo mientras se
ponía sobre ella sin soltar todo su peso y así evitar que se le escapara - primero
bésame y luego te quejas.
Irán no podía negarse a eso, la amaba demasiado. Pero a pesar de ello, tenía que lograr
romper el encanto entre ellas para que su amiga dejara de amarla, antes de que la
desilusión llegara y reemplazara al amor, algo que sin duda ocurriría cuando pasada la
novedad, Jaaz se diera cuenta de lo extraña que era la criatura con la que se había
comprometido.
Pero ¿qué tenía de malo un último beso? Sonrió de repente y le echó los brazos alrededor
del cuello mientras unía sus labios con los de Jaaz. Quería que su amiga la besara de
manera feroz y profunda, como un recordatorio de la intensa intimidad que habían
compartido aquella noche juntas.
Jaazanía soltó un gemido y se apretó contra ella mientras sus lenguas jugaban.
-Te he echado de menos - susurró mientras se apartaba medio centímetro.
Besó la frente de Irán y luego fue bajando poco a poco hasta llegar a su cuello, ¡cómo
le gustaba ese lugar! Mordió la garganta de la rubia y escuchó el gemido de ésta. Sus
manos recorrían el contorno de sus caderas. Pronto sintió como las manos de la rubia le
desabrochaban la camisa.
Todo estaba tan bien hasta que el gato Told subió a la cama y pegó un maullo.
-¿Has echado de menos a mi gato? - Preguntó Irán con una mueca de guasa - porque parece
que él a ti sí.
-Vayamos a mi casa - dijo Jaaz apoyando su frente contra la de la rubia allí no nos
molestará nadie, ni siquiera Told y podremos hacer el ruido que queramos.
-¿Hice ruido la otra vez? - preguntó la rubia mirando aquellos ojos azules que tanto le
gustaban.
La morena la besó tiernamente, la deseaba, no le importaba en que posición estuvieran,
mientras no fuera por separado y mientras no hubiera un gato cerca.
-Sólo cuando hacía algo que te gustaba - respondió mientras se ponía de pie.
Eso fue un error. En el momento que Irán se levantó de la cama, volvió a dibujarse el
ceño en su rostro y se apartó de Jaaz mientras ésta se abrochaba la camisa.
Jaaz levantó la vista y entendió lo que sucedía de nuevo; se preparó para lo que se
avecinaba. Al ver a Irán vestirse con manos temblorosas y lentitud, decidió que en ese
momento sería ella, la primera en atacar.
-Supongo que ahora me dirás que no nos va a ir bien juntas y que quieres que me líe con
Lisa y que tenga con ella algunos hijos ¿cierto?
-Algo parecido - susurró mientras asentía tímidamente con la cabeza.
Jaaz la miró profundamente, pero Irán apartó la mirada; se apoyó contra la pared y abrió
la boca para decir algo, si quería guerra, la tendría.
-Cierra los ojos.
Irán la miró y negó con la cabeza.
-¿De qué tienes miedo? - Preguntó Jaaz con impaciencia encogiéndose de hombros - no voy
a tocarte, sólo cierra los ojos.
La rubia se mordió el labio inferior, después de analizar cerró los ojos.
-Bien. Ahora utiliza esa imaginación que tanto te sobra; te describiré esta escena: Lisa
está en mi cama, me besa y yo le correspondo, nos acariciamos, luego poco a poco
comenzamos a hacer el amor tal y como lo hicimos nosotras.
Irán formó una mueca de dolor en el rostro.
-No me hagas esto Jaaz - dijo dándose la vuelta y tratando de ocultar sus sentimientos
sin tener éxito.
-¿Que no te haga? Tú eres la que me envía con Lisa y sin embargo, no quieres que esté
con ella en realidad - se acercó a ella, la tomó de los brazos y le hizo girar para
encararla - de hecho, no quieres que esté con ninguna otra mujer, deseas que esté
contigo y no lo niegues.
-Pero no puedo tenerte Jaaz - gimió Irán - sabes que soy diferente, siempre lo he sido
y así siempre seré, me pasaré la vida diciendo cosas equivocadas en el momento que no
debo y terminarás avergonzándote de mi, no mereces a una chica así, mereces algo mejor -
concluyó mirándole implorante - entiendo que precisamente ahora te resulte imaginable,
pero en el fututo te darás cuenta que Lisa es la mujer perfecta para ti, ella es todo
lo que yo no soy.
-Admito que esa rubia a la cual quiero es guapa, divertida, encantadora y algo loca,
pero no es a la que amo - dijo con los dientes apretados - y también es inteligente como
tú pero no es tú ¿entiendes eso? Tanto si te gusta como sino, ya estás atada a mí.
-No - dijo la rubia muy seria - no, Jaaz.
Sintió un sentimiento de dolor que luego pasó a ser un escalofrío que le recorrió la
espina dorsal al escuchar lo terminante de aquellas palabras.
-¿Por qué demonios te acostaste conmigo? - preguntó con un tono cortante mientras
soltaba a Irán y se alejaba de ella.
-Quería... quería... quería hacerlo antes de que te fueras - susurró.
-¿Qué? Espera... ¿marcharme? ¿A dónde se supone que me voy?
-A Florida Jaaz, ¿te acuerdas del pedido que hiciste para tu traslado? Pues bien, te lo
han concedido.
-Pero... - estaba confundida - no me han dicho nada, ningún oficio me ha llegado - negó
sacudiendo la cabeza.
-¿Has mirado ya el correo? - cuestionó la rubia encogiéndose de hombros - me he enterado
por Lisa.
-No me digas que tu virginidad era mi regalo - casi pudo sentir el tono de sarcasmo que
había empleado.
-Sí, algo parecido. Lo siento Jaaz - dijo sin mirarla a los ojos azules - tenía las
ganas, mas bien la necesidad de estar contigo antes de que te fueras y todo acabara.
-¿Acabar? - casi gritó la morena - pero Irán, tú has sido mi otra mitad desde que nos
conocimos ¿realmente crees que lo que sentimos la una por la otra se pueda acabar algún
día?
-¿Recuerdas cómo conocí a Lisa?
-Claro. Fue después de la cita que tuvimos, de eso hace ya dos años, pero, ¿qué tiene
que ver esto con aquello?
-Porque la conocí en tu casa, después de la primera y única cita que tuvieron.
Pudo sentir muy bien la enfatizada que le puso Irán a sus palabras como si esas fueran
la clave del asunto. Levantó la vista hacia el techo, tratando de calmar sus
sentimientos y así poder obtener esa paciencia extra que siempre empleaba con la rubia
o de lo contrario terminaría por salir corriendo de la habitación y gritaría hasta que
quedara afónica o loca para no recordar ya nada más.
-Repito una vez más Irán, ¿qué tiene que ver eso con lo que estamos hablando?
-Podría haber pasado algo entre ustedes si yo no hubiera estado ahí ese día.
-No hubiera pasado nada - le contradijo Jaazanía con firmeza - acordamos quedarnos en
casa a mirar un programa que a las dos nos interesaba en lugar de andar por la ciudad
sin rumbo fijo, preferimos unas palomitas y una televisión.
-Lo recuerdo - comentó Irán poniendo un rostro que indicaba que ya estaba recordando lo
sucedido - tenía algo importante que contarte, se trataba del concurso de química que
llevaría en primer nivel; te busqué y no estabas en casa, así que me colé por tu ventana
y me quedé a esperarte y para mala suerte, en tu sofá y me desperté cuando Lisa se sentó
sobre mí.
-Eso lo recuerdo bien - respondió Jaaz con una sonrisa al recordar cómo había sucedido.
Ella estaba en la cocina preparando las palomitas cuando un grito le heló la sangre,
corrió hacia la sala y vio a Irán sentada en el sofá con una manta en la mano, la ropa
arrugada y el cabello revuelto, luego, miró a Lisa y ella estaba en shock, como si
hubiera visto una aparición.
-Lisa regresó contigo a casa y ¿qué es lo que encontró? A una chica en tu sofá y por
ello su relación se volvió platónica.
-Para nada se volvió platónica, porque entre Lisa y yo nunca hubo nada, además, era mi
sofá no mi cama; y poniendo otro punto de referencia, yo le había hablado de ti muchas
veces.
-Ella dice que siempre supo que yo estaba enamorada de ti.
-¿En verdad? Pues debió decírmelo hace mucho tiempo, no hubiéramos malgastado tantos
años.
-No seas tonta Jaaz.
Jaaz en su desesperación, volvió a acercarse a la ventana para respirar un poco más de
aire ¿de verdad Irán creía que ella era la tonta?
-Lisa no está interesada en mí, si así fuera, ¿no crees que hace tiempo hubiéramos
formalizado algo?
-Siempre he estado yo por en medio - aseguró la rubia con mucho ápice de seriedad y
verdad.
-Que no es así.
-Por los dioses Jaaz, siempre estoy en medio de ti y tus citas, tan sólo recordemos que
lo mismo sucedió con Hanna, sino hubiera estado ahí ese día, entre Hanna y tú habría
habido algo, al igual que como con Lisa.
*****
Tres horas más tarde, Irán se sentía agotada y Jaazanía no estaba en su mejor momento.
La morena había hablado, discutido, bromeado e intentado cualquier vía de ataque. La
rubia se había resistido a esa mirada azul, a aquel sentimiento de correr hacia Jaaz y
abrazarla para tranquilizarla.
La rubia miró a Jaaz, estaba callada, tenía los hombros caídos y parecía haber entendido
por fin lo firme que era su postura en aquel asunto, la estaba sintiendo rendirse.
Aquel pensamiento no le proporcionó ningún alivio. Tenía una punzada en el corazón al
ver lo perdida que estaba.
-Me voy a casa a dormir un rato - dijo Jaaz dirigiéndose a la puerta.
Antes de salir, se giró y miró a Irán, se sacó un sobre que traía en el bolsillo
trasero de su vaquero.
-Por cierto, te he traído una cosa - murmuró dejando el sobre su escritorio - espero que
te guste; me hubiera encantado que te sirviera pero ahora, sólo deseo que te parezca
bien - comentó con tristeza - aseguran que tiene un éxito de 99 % y te doy el porcentaje
porque sé como te gusta comprobar las cosas - sin más, siguió su trayecto.
La rubia tan sólo pudo asentir con la cabeza, ya no le funcionaban las cuerdas vocales.
Los pasos de que Jaaz que indicaba su descenso por las escaleras resonaban como eco en
su cabeza. Pasaron varios minutos hasta que se acercó al escritorio y tomó el sobre
entre sus manos, sentía curiosidad por saber el contenido, pero lentamente, lo abrió y
sacó un documento; era la inscripción a un curso para superar el miedo a volar.
Ya sin poder contenerse, unas lágrimas brotaron de sus ojos y recorrieron sus mejillas,
tenía el nudo en la garganta. Se sentó sobre el escritorio y se abrazó así misma para
que no doliera tanto. Se repitió una y otra vez que lo que hacía era lo correcto, estaba
salvando a Jaaz de un desamor.
Tal vez algún día podrían volver a ser amigas, tal vez más adelante se reirían juntas
de todo aquello, tal vez la distancia curara las heridas... <tal vez. Pero
seguramente no>.
*****
Lisa se encontraba frente al espejo arreglándose el cabello; sonrió al ver entrar a
Jaazanía a cabina sin siquiera saludar. Se acercó en el marco de entrada y miró a su
amiga con compasión.
-Tienes un aspecto espantoso Jaaz.
La morena que se había acomodado en su asiento de copiloto se giró y la miró algo
avergonzada.
-Buenos días Lisa, siento no haber saludado antes, pero siendo sincera, no quería
responder a tus cuestionamientos antes de comenzar con la rutina de vuelo.
-¡Hey! - Exclamó Lisa con una sonrisa mientras se sentaba en el asiento de acompañante -
¿es que crees que no tengo corazón?
-No he dicho eso.
-Ya lo sé, sólo estoy intentado preguntarte cosas no muy dolorosas.
-Gracias.
-No me lo agradezcas aún, porque eso sólo era de introducción, ya comienzo.
-Vamos Lisa, sal de aquí, te cuento más tarde.
-De eso nada Jaaz, me dices ahora ¿Es que nuestra alienígena personal ha jugado con tu
cerebro otra vez?
-Más que eso, ha logrado agotarme.
-Puedo suponer que tu plan de ataque no ha servido de nada, lo que da lugar a mi plan
¿cierto?
-No Lisa, no comiences de nuevo con eso, no intentaré nada con Irán por esa ruta, no con
experimentos metodológicos.
-Bien, ya pensaremos en algo que pueda ser efectivo. Ahora, ¿me contarás que pasó?
-No tienes ni idea, creo que no te lo imaginas.
-Pruébame - su sonrisa de triunfo se dejó ver.
-A ver que te parece esto... quiere que tú y yo estemos juntas y vivamos felices para
siempre y si se puede, tener algunos hijos.
-¡¡¿Qué?!! - Exclamó Lisa mientras se paraba como movida por un resorte - no estarás de
broma ¿verdad? ¿Tú y yo? - Luego de eso, soltó una carcajada que se dejó escuchar por
todo el avión - por mucho que me encante tu cuerpo y tu maravillosa personalidad, tengo
otros planes para mi vida, planes que quizá incluyan a otra científico que esconde un
cuerpazo bajo su bata blanca.
-¿Catrina? - Preguntó Jaazanía con asombro - ni se te ocurra, seguro que te obligará a
realizar experimentos que incluirán posturas, besos y quién sabe cuanta cosa más para
luego anotar en su cuaderno sus conclusiones... hazme caso, te lo digo por experiencia.
La rubia alta le dio un codazo en el brazo derecho - deja de sentir lástima por ti misma -
lo que tienes que hacer es atacar a Irán en su propio terreno y ya te he dicho como.
-Y yo te he dicho que no, pero regresando con lo de tu relación con la científico, creo
que habría otro impedimento para con ella.
-¿Cuál? ¿Acaso es que pueda llevarme a un bosque o selva para cazar insectos?
-Créeme, algo más fuerte que eso, Irán me ha comentado que está saliendo con una chica,
una que se encontró en el antro aquella noche que fuimos todas.
-¿En serio? - Se rió de forma cómica para luego decir - no importa, no soy celosa ni
egoísta, puedo compartir. Pero ya hablando seriamente, si anda con otra, todavía me
queda el monísimo ¿recuerdas?
-¡¡Dioses Lisa!! ¿Qué dices? - le sonrió Jaaz - ahora dejemos esto para luego.
-Sí, pero créeme, en el trayecto idearé otro plan para atrapar a la rubia nuestra.
-No quiero pensar en tu nuevo plan - dijo Jaaz mientras se giraba hacia sus controles
de mando y tomaba el alta voces para anunciar el lugar al cual irían - pero necesito a
alguien de mi lado.
-¿Tan desesperada estás? - fue lo último que dijo la rubia alta mientras se iba y daba
otra carcajada al ver el ceño fruncido de su amiga.
*****
Era muy bueno tomarse algunas copas de vez en cuando según el criterio de Jaaz que por
ese momento ya llevaba dos. No se encontraba sola, a su lado se encontraba su rubia y
alta amiga.
Llevaba dos días sin ir a visitar a Irán después de regresar del vuelo. Simplemente no
quería estar enfrente de la rubia hasta que no tuviera un plan listo y perfecto. Así
que gracias a Lisa, en ese momento se encontraban en una disco donde todo tipo de gente
se mezclaba, desde héteros, gays, lesbianas, etc.
Su mesa se encontraba alejada de casi toda la gente, pero no podían huir de la música
que estaba a reventar. El motivo de tal salida era el dejar claro el nuevo plan de Lisa.
Pero hasta ese momento para Jaaz todo estaba opaco.
-Tienes que entender Jaaz - decía Lisa con cansancio - suena perfecto y fácil.
-Para ti sí mi querida Lisa, pero para mi que soy yo la que lo hará, créeme que no es
nada fácil.
-¿Así de cobarde te deja la rubia? - se mofó la rubia alta.
-No, no y no - Jaaz la miró con los ojos entre abiertos - pero lo que me propones es
algo descabellado.
-No trates de opacar tu cobardía con la palabra descabellado. Te he dicho que debes de
demostrarle a Irán que eres fuerte y no vulnerable. - Le tomó las manos - demuéstrale
que no te rendirás, por mucho que ella lo intente no la dejes, es tuya Jaaz y de nadie
más ¿captas eso?
-Lisa eres...
-¿Soy...?
-Una gran amiga, creo que no pudo poseer más suerte al tener en mi vida una amiga loca y
a otra que proviene de un planeta diferente.
-¿No que no la creías de otro planeta? - preguntó seriamente la rubia.
-Sólo era broma Lisa - dijo Jaaz poniendo los ojos en blanco.
-Pero volviendo al plan ¿sí o no?
-¿Por qué quieres que le da celos a Irán con Catrina? Es más, siquiera sabemos si
Catrina aceptará.
-Tú confía en mi Jaaz, Catrina aceptará y seguirá mis órdenes, lo único que debes hacer
tú es poner de tu parte y lanzarte de lleno al plan.
-Creo que el que arriesga no gana aunque eso contradice lo de juicioso es el que cree
que no existe partida en la que no haya que arriesgar para vencer.
-¡¡OH Jaaz!! Deja de escuchar esa música, te está haciendo daño.
-Claro, dejar a Mago de Oz ¿por unas románticas? Ni en sueños Lisa.
-Vale, vale, no te me pongas cursi - se levantó de la silla - y ahora, ven conmigo a
bailar, sólo espero que no se ponga celosa Irán.
-Creo que estaría feliz de vernos juntas - Jaaz hizo una mueca de guasa.
-Lo dudo, creo que moriría de celos, pero es que, alguien debe aprovechar ese cuerpo
tuyo.
-Hey Lisa, cierra la boca y limítate a bailar ¿quieres? O dejaré que bailes sola.
-Mmm... - murmuró la rubia - creo que te harán competencia, la chica de esa mesa me
mira demasiado.
Jaazanía miró a la dirección que le indicaba su amiga.
-Para nada rubia - dijo Jaaz tomándole de la mano y llevándola a la pista - tú bienes
conmigo, bailas conmigo, te vas conmigo y no me abandonas.
-Mira que mandona me saliste.
-Algo se pega - le contradijo Jaaz con una sonrisa.
-OH, mira que tanto te ha pegado la rubia alienígena.
-Sí, claro, culpa a Irán.
-¿Me estáis llamando mandona Jaaz?
-Tú lo has dicho Lisa y ya calla y baila.
*****
Irán tomó un sorbo de su taza de café, tenía más de 8 horas estudiando su libro de
Genética. Sentía la columna entumida al igual que su trasero. Miró su reloj y marcaban
las diez de la noche. Hacía ya tres días desde la última vez que había visto a Jaaz;
cada vez que pensaba en su amiga le daba cierta tristeza todo lo sucedido. Extrañaba
tanto ver a Jaazanía entrar por la puerta de su habitación y tirarse en la cama para
observarla estudiar, deseaba tanto poder salir de nuevo con su alta amiga a comprar sus
libros que tanto le gustaban.
-Ya Irán - se dijo así misma - déjala ser libre, bien has dicho que quieres librarla de
un desamor, aunque eso te duela más a ti - soltó un suspiro y trató de concentrarse de
nuevo en su libro. Sin embargo, un sonido muy conocido la sacó de su lectura. El sonido
era producido por el acordeón de Jaaz.
Se levantó de la silla del escritorio y fue rumbo a la ventana, la abrió y salió al
espacio que quedaba, el cuarto de Jaaz estaba a oscuras pero sabía que su amiga estaba
ahí dentro tocando la sinfonía de Lady Di que tanto habían aprendido. Sin esperar corrió
a su armario y sacó su flauta, regresó con flauta en mano y no pudo evitar tocar al
ritmo que llevaba Jaaz.
La rubia vio encenderse la luz del cuarto de su amiga, supo en ese momento que Jaaz ya
había escuchado que estaba siendo acompañada. Luego, miró esos ojos azules que miraban
a través de la ventana. Irán detuvo su tocar y le sonrió, levantó la flauta en señal de
que deseaba acompañarla.
Casi suelta un grito cuando la morena alzó el acordeón y le indicó con la cabeza que era
un placer, fue entonces cuando la ventana corrediza de Jaaz se abrió y salió. Llevaba
puesto un short de algodón con una blusa sin mangas, con el cabello suelto, estaba
encantadora al gusto de Irán que no pudo evitar recorrerla con los ojos.
-Pensé que habías olvidado las notas de la sinfonía - confesó Jaazanía con una sonrisa.
-Para nada, es una de las preferidas de tu abuela ¿recuerdas cuando nos sentaba a las
dos y nos mostraba cómo hacerle?
-Sí, y recuerdo cuando nos ponía a tocarlo cada vez que mis padres llegaban de visita.
-¡Que días aquellos Jaaz! - Confesó Irán - ¡como extraño a tu abuela!
-La extraño demasiado todos los días Irán, a veces me parece verla sentada en su
mecedora junto a la chimenea.
-Jaaz... - susurró Irán a su amiga que no la escuchó a pesar de la corta distancia de
separación que tenían sus ventanas - seguro nos estaría regañando por los problemas en
que estamos metidas - confesó.
-Quizá estaría regañándote por hacer realidad esos problemas - dijo Jaaz con una mueca,
a pesar de mantener esa pequeña lejanía con Irán, sabía que nunca podría odiarla pasara
lo que pasara con ellas y su relación.
-¿Tocamos de nuevo? - preguntó Irán esperanzada de poder volver a acompañar aquella
sinfonía con Jaaz después de tanto tiempo.
-Claro - contestó la morena mientras colocaba bien su instrumento y comenzaba con la
melodía.
Irán puso la boquilla de la flauta entre su labio y comenzó a soplar haciendo que la
flauta sonara, cerró sus ojos y no los abrió hasta que la melodía estuvo finalizada por
la última nota que Jaaz empleaba con el acordeón.
-Con el tiempo ha mejorado ¿cierto? - preguntó Jaaz.
-Créeme que sí, tu abuela estaría orgullosa de las dos.
-Lo estuvo, lo está y sé que lo estará rubia - no pudo evitar sonreír.
-¿Crees que estaría bien si dejas ese acordeón tuyo a un lado y te cruzas ese árbol y
pasas a mi ventana para que nos sentemos aquí un rato? - Preguntó Irán con algo de pena -
en estos días he extrañado a mi mejor amiga.
-Irán, no sé si será buena idea, pero confieso que también extraño a mi mejor amiga -
al decir esto, se quitó la cinta del acordeón y lo dejó en el suelo; trepó en la rama
gruesa del árbol y brincó hasta caer en el pasillo de la ventana de Irán.
La situación que tenían no estaba finalizada, pero era verdad que las dos extrañaban la
compañía de la otra. Jaaz no estaba segura de si estaba bien estar precisamente ahí en
ese momento, pero si de algo estaba segura, es que nunca podría decirle un no a su mejor
amiga de ojos verdes.
-¿Has estado estudiando mucho? - preguntó Jaaz en un intento por entablar una
conversación, dándose cuenta de que a pesar de estar cerca, todo lo acontecido las ponía
lejos y tímidas para hablar como solían hacerlo. Había preguntado algo incoherente, era
obvio que Irán había estado estudiando mucho ¿es que había un día en que no lo hiciera?
Se maldijo por dentro al percatarse de su pregunta errónea, con lo que demostraba
nerviosismo e inseguridad al no saber que otra cosa decir o preguntar. Si Lisa hubiera
estado cerca, capaz le hubiera dado un golpe en el brazo como reproche a su estupidez.
-Ha decir verdad, más de lo normal, no había otra cosa que hacer - contestó Irán
mientras apartaba algunas hojas caídas al suelo y se sentaba.
-Bueno... - susurró Jaaz mientras se sentaba alado de su mejor amiga - ya sabes lo que
pienso al respecto de que estudies más de lo que necesitas.
-No lo olvido - dijo Irán mientras levantaba la vista y miraba la luna llena que esa
noche regalaba el cielo - ¡que bonita está! - exclamó Irán emocionada.
-Es preciosa - le respondió Jaaz cuando levantó la mirada hacia el cielo tal y como
había hecho la rubia - habíamos olvidado esta tradición - volvió a comentar Jaaz.
-¿Extrañas el no sentarnos a mirar la luna como cuando teníamos menos edad?
-¡OH, vamos Irán! - Jaaz le dio un leve empujoncito con la mano - si aún estamos bien
jóvenes.
-Jajajajaja - Irán se echó a reír - es verdad, es sólo que en ese entonces yo tenía 18
y tú 22, no sé como soportabas mis locuras - siguió riendo.
-Porque te quiero Irán - la morena no pudo evitar decirlo, pero como lo había dicho, así
lo había terminado - ¿no lo extrañas tú?
-Sí, es sólo que a veces creo que ya no tenemos edad para ello.
-¡Hey! Nunca se es demasiado grande para mirar una luna como ritual.
Irán miró a Jaaz y ésta a su vez hizo lo mismo, las dos se perdieron en esa mirada azul
contra verde, tenían aquella sonrisa cómplice. En ese momento Jaazanía comprendió que
nunca podría querer tanto a alguien como amaba a Irán, si tenía que convencer a la rubia
con experimentos metodológicos o planes macabrosos como los de Lisa, estaba dispuesta a
luchar por esas vías, no la dejaría escapar, estaba segura que la rubia la amaba y con
esa esperanza iría a por ella.
-Es tarde Irán, si mañana quieres despertar temprano tienes que dormir ya - se levantó
y comenzó a caminar en dirección al árbol - ¿y sabes? Extraño que me despiertes muy
temprano - diciendo esto se trepó de nuevo en la rama, llegó hasta su ventana, se lanzó
al piso, entró a su cuarto y cerró la ventana sin mirar a la rubia.
*****
-¿A dónde iremos a cenar? - preguntó la rubia mientras se subía al coche de Lisa.
-A Benedettis Pizza mi estimada Irán - contestó Lisa mientras se acomodaba en el asiento
del conductor.
-¿Por qué nunca puedo manejar el coche tuyo Lisa? - cuestionó la rubia.
-Muy fácil - la rubia alta la miró con picardía mientras el auto avanzaba - eres tan
pija que si condujeras, acabarías provocando un choque de los grandes.
-No digas eso Lisa, si ya he hecho la prueba y obtuve la licencia.
-Recuerda por qué se te dio dicho papelito rubia. Terminaste por sacarle canas verdes a
tu instructor cuando chocabas cada auto en el que practicabas que terminó por darte la
licencia así sin más.
-Mmm... - dijo Irán mientras enarcaba una sonrisa - pobre tío.
-Y como verás, no quiero que esta preciosura acabe en un taller.
-Ya vale, he captado - dijo la rubia mientras miraba por la ventana.
-Aunque no sé porque teniendo tanta inteligencia no tienes sentido común para manejar un
simple auto.
-¡Ah ya! - Exclamó Irán con sorna - una científico no puede seguir contaminando el
medio ambiente.
-¿Y eso que tiene que ver con que no sepas manejar? Una cosa es contribuir y otra el
que no sepas, ya que si sabes y no contribuyes... - no pudo continuar cuando una mano
le tapó la boca.
-Vale Lisa, he dicho que no dijeras más.
-Hnjfhrhrnrpietre ssagvshsnhtgs.
-¿Qué has dicho? - cuestionó Irán.
-Jhyervdmkuvafgjk,rfhgdrbnllogd kd.
-No te entiendo.
Lisa quitó rápido las manos del volante y apartó las manos de Irán y volvió a tomar el
control.
-Dije que si quitas tu mano de mi boca te lo agradecería porque podíamos chocar.
-Jajajajajaja - La rubia se rió - pensé que de pronto ya hablabas otro idioma.
-¡Jo! La de idiomas eres tú científico, no yo ¿está bien a donde iremos a cenar?
-Me parece genial, no has tenido mejor idea que esa de llevarme a cenar una rica pizza.
-Créeme Irán, tengo muy buenos planes - y sonrió para sí misma cuando recordó el motivo
por el cual se iban a Benedettis.
20 minutos más tarde se encontraban en el centro de la ciudad, exactamente en central
park, debido a que la pizzería estaba a un costado. La mesa que habían escogido estaba
en un rincón, a la rubia alta le gustaba estar al fondo, según su teoría, estar al fondo
le permitía ver quien entraba y quien salía, de esa forma si el amor de su vida entraba
no con facilidad lo dejaría salir. Irán creía que eso no era lógico pero si Lisa lo
decía... vale... podía funcionar.
No tardó más de 15 minutos cuando les llevaron una pizza de carnes frías; Irán no pudo
resistir y tomó un pedazo, pero antes de poder llevar acabo su osadía de dar el primer
bocado, Lisa la interrumpió. La rubia alta no podía permitir que ésta comiera, sabía
como devoraba Irán al igual que conocía cuan frustrada se podía poner si en su mesa
había comida y no podía probarla. Necesitaba el estado de ánimo más bajo de la rubia
pequeña para que sus palabras calaran, conocía la filosofía de "barriga llena corazón
contento", así su plan no funcionaría.
-Comemos primero ¿vale Lisa? Luego me dices todo lo que queráis - dijo Irán mientras se
volvía a llevar la pizza a la boca para volver a ser interrumpida por una mano que le
quitaba el trozo de cena.
-Una de las razones por la cual estamos acá, es que deseaba hablar contigo Irán -
mencionó Lisa mientras en su interior se moría de risa al ver el rostro de su amiga.
-Bueno, está bien. ¿Qué se supone que hablaremos?
-¿Qué te parece el tema de una chica llamada Jaazanía?
-¿Jaaz? - preguntó sorprendida.
-Sí, he dicho J-A-A-Z.
-No sé que quieras decir Lisa, pero escucharé - mencionó mientras alejaba la pizza de
su lado, era mucha tentación.
-¿Cómo está eso de que quieres que Jaaz y yo nos liemos?
La rubia pequeña levantó la vista y miró a Lisa con vergüenza, no sabía que decir, pero
algo debía de mencionar, su rubia amiga para nada era tonta, así que la verdad era lo
mejor.
-Como bien has dicho, me gustaría que Jaaz y tú se liaran.
-No entiendo, sin embargo, Irán, desde ya te digo que para mi esa morena no es más que
una gran amiga, la quiero, eso es verdad, pero no hay nada entre nosotras.
-No hay nada porque siempre estoy entre ustedes, si tan sólo me apartara un poco, quizá
ustedes se darían cuenta de que si hay más.
-Irán, Irán, Irán - Lisa le sonrió con afecto - podrías alejarte cuanto quisieras, Jaaz
terminaría con cualquier otra chica menos conmigo - era hora de comenzar a atacar según
el criterio de la rubia alta.
-No lo permitirías ¿o sí?
-¡¡Claro que sí!! Si a ti no te interesa, hay muchas chicas que morirían estar con ella
por el resto de sus vidas, hay hasta personas que ni imaginamos y están interesadas en
Jaaz, pero una de esas no soy yo.
-Ella tiene que ser feliz - contradijo Irán - yo soy una chica diferente y lo que menos
necesita Jaaz es eso, nada de científicos que le arruinen la vida a una piloto.
-Y muy guapa - le espetó Lisa con sorna - entonces... ¿estás segura que dejas a nuestra
amiga? ¿Permitirás a Jaaz ser feliz con otra chica mientras no seas tú para no
arruinarle la vida?
-Sí - dijo la rubia pequeña con firmeza.
-Perfecto Irán, porque quiero que gires tu rostro y veas quien acaba entrar por esa
puerta - dijo Lisa mientras agarraba un pedazo de pizza y le daba un mordisco.
La rubia obedeció, pudo observar a las chicas que acababan de cruzar la puerta de
entrada con las manos agarradas, las vio sentarse y para nada le sorprendió ver a
Jaazanía con Catrina, sino, fue el hecho de que la chica le rozara la mano con la suya
en forma de caricia.
Sintió que le hacía falta aire. Había dicho que dejaría a Jaaz ser feliz con cualquiera
que pudiera hacerle la vida fácil, pero Catrina no era la indicada, a pesar de no
ejercer como científico, Catrina tenía un perfil que pronto ejercería cuando terminase
de ser ayudante del laboratorio.
Dejó de mirar y trató de no pensar en ello, ¿en qué momento Jaazanía se había acercado
demasiado a Catrina? Podría ser que la quería en verdad, tanto así que la morena tuvo
que buscarse a otra científico. ¡Pero que idiota era! Claro que Jaazanía la quería, de
eso no había duda y como ella igual sentía eso por su amiga, no podía permitir que se
liara con catrina por el mero hecho de que también era científico. ¿O quizá era porque
no quería verla con otra?
*****
-¿Ha sido idea tuya de rozarme la mano? - cuestionó Jaaz mientas se sentaba - ¿o de
Lisa?
-Chica... - comenzó a responder Catrina - todo lo que en este restaurante pase ha sido
idea de esa rubia y culpa de Irán.
-Explícame como está eso.
-Por culpa de Irán, estoy aquí y por otra parte, Lisa fue quien me orilló ha esto, así
que pensándolo bien las dos tienen la culpa ¿vale? No obstante me alegra ayudar.
-Genial - susurró Jaazanía - gracias por decir que al menos querías cooperar, creí que
Lisa te había obligado.
-Al principio sí, pero luego entendí que Irán podía volverse una pesadilla - la chica
morena pero un poco más baja de Jaaz le sonrió.
Como se había acordado en el plan, Irán debía que darse de espaldas a la mesa que
compartirían y Jaaz también debía quedar de espaldas a ellas, Lisa tenía que disfrutar
ese momento viendo como le daba tortícolis a su amiga rubia y necesitaba a catrina de
frente para indicarle en que momento atacar.
Jaazanía frunció el ceño cuando Catrina comenzó a hacer muecas de disgusto.
-¿Qué se supone que haces?
-Es que Lisa me indica que te tome las manos.
-¡OH venga! ¿Tan malo es?
-No Jaazanía, pero Irán puede matarme, recuerda que estamos en el mismo laboratorio -
sin más rechistar, tomó las manos de Jaaz.
Otra vez las muecas aparecieron y Jaazanía se sintió exasperada y muy imbécil.
-¿Ahora qué?
-Tengo que acariciarte el rostro.
-Pues vas comenzando, cuanto antes mejor.
*****
La rubia había mirado y no le gustó ver las manos de Catrina sobre el rostro de Jaazanía.
-¿Qué pasa Irán? ¿Quieres ir a esa mesa y compartir con ellas? - cuestionó Lisa con
intención.
-Para serte sincera no, sólo que... ahhh... ¿en qué momento se liaron?
-Quizá Jaazanía tenga un amor único hacia la ciencia.
-Lisa - exclamó la rubia pequeña con dolor.
-Vayamos con ellas - iba a pararse cuando recordó - ¡¡espera!! - Miró a Irán - ¿vas a
comerte la pizza?
-Ya no tengo hambre - fue la respuesta sincera que pudo dar.
-Entonces, vamos con ellas - su sonrisa de triunfo no pudo evitar surgir mientras se
levantaba para ir con sus cómplices.
La rubia sentía que el corazón le latía tan fuerte que tuvo miedo de que en un momento
a otro se le saliera del pecho. Caminó lo más lento posible, pero sabía que hiciera lo
que hiciera acabaría sentada en la misma mesa que Jaaz y catrina. No pudo evitar
sentirse mal al recordar que anteriormente Jaaz era la de los celos hacia Catrina;
ahora, era ella la que tenía celos a la ayudante de laboratorio.
-Pero mira que hay por aquí - dijo Lisa llegando a la mesa de sus amigas y guiñándole
el ojo a Jaaz para luego dedicar una sonrisa de complicidad a Catrina.
-Hey Lisa - habló Jaaz - que coincidencia - y fingió una sonrisa.
-Lo mismo digo. ¿Qué tal estás catrina? ¿Te la estás pasando bien? ¿Y ese milagro que
sales con Jaaz?
-Bueno... - Catrina no supo que decir, así que miró a Irán - hola Irán.
-Hola Catrina - apenas pudo decir - hola a ti también Jaaz - miró a su amiga alta.
-Hola Irán - pero Jaazanía no la miró a los ojos, en el fondo sentía que no era justo
esa táctica, pero ya daba lo mismo, había entrado y tenía que terminarlo para poder
salir de él.
-Me preguntaba si podríamos sentarnos con ustedes ya que estamos aquí - cuestionó Lisa
mientras se sentaba sin esperar respuesta.
-Me parece que si puedes quedarte - dijo Jaaz con sarcasmo al verla sentada.
-OH, Gracias - miró a la rubia pequeña - vamos Irán, siéntate.
La tensión se podía sentir en aquella mesa, pero a Lisa le encantaba ver a Irán sufrir
internamente, de hecho, las tres sabían que la rubia estaba sufriendo. Pero no pararían
hasta darle una lección.
Habían comido hasta ese momento en silencio; algunas veces Jaaz miraba a Irán y se
percataba que ésta sabía que la miraba pero no levantaba la vista. Sintió tanto gusto
que al menos la rubia sintiera celos de Catrina.
-¿Y eso que andan juntas? - Lisa habló para matar el silencio y luchar para que el plan
funcionara.
-A quién sabe - fue la respuesta sarcástica que Jaaz dio - ¡auchhh! - exclamó la
morena con dolor cuando por debajo de la mesa recibió una patada y sabía que era Lisa
la que le había propinado tal recompensa por aquella contestación que podía arruinar el
"gran plan" según la rubia alta.
-¿Estás bien Jaaz? - cuestionó catrina al ver la cara de dolor de Jaaz.
-OH sí... - susurró Jaaz - sólo recuérdame matar más tarde a un animal salvaje.
-¿He? - Catrina no entendió el comentario de la morena.
-Sólo recuérdamelo - dijo con los dientes apretados. Se suponía que debía estar metida
de lleno en el plan, sin embargo no le gustaba hacerle eso a Irán.
-Creo que es hora de irnos - dijo Jaazanía parándose.
-¿Tan pronto? - cuestionó Lisa formando una mueca que indicaba que se sentara y dejara
acabar bien en plan.
-Sí, estoy cansada de esto - dijo con una mueca que para nada fue de guasa.
-Ahora no - volvió a crear una mueca la rubia alta.
-¿Pasa algo? - preguntó Irán al ver las miradas que emitía Lisa a Jaaz.
-Chicas... chicas - dijo Catrina interviniendo - amor y paz - miró a Lisa - creo que es
mejor irnos Jaaz - tomó su bolso y miró a Irán - es hora de marcharnos, nos vemos en el
laboratorio.
Irán sintió una punzada de celos que esta vez no analizó, sólo sabía que ahí estaba ese
sentimiento. Con una lentitud impresionante, asintió con la cabeza mientras veía a su
mejor amiga salir de la pizzería con la ayudante de laboratorio.
-¿Crees que van para casa de Jaaz? - cuestionó Lisa quitándole importancia. Si Jaaz no
quería colaborar, ella lo haría a su manera, no podía permitir que esas dos terminaran
alejándose. Su plan tenía buena pinta y estaba segura que funcionaría - "de eso, no hay
duda mis queridas amigas" - pensó - vayámonos ya Irán, tienes que descansar, mañana es
un largo día - dio un suspiro y tomó su cartera para sacar el dinero y pagar.
De regreso a casa de Irán, la rubia pequeña estaba callada más de lo normal. Lisa la
miró de reojo y ésta, tan sólo miraba a través de la ventana, Lisa creyó que se veía
hermosa con esa mirada, por algo Jaaz se había enamorado de ella. Sonrió al darse cuenta
de que su plan si daba el efecto deseado y si tenía suerte, alcanzaría a Jaaz y Catrina
en casa de la morena para que por fin diera por terminado el plan. Todo lo que pasara
después, dependía de los sentimientos de Irán.
-¿Celos Irán? - se atrevió a preguntar la chica alta.
-¿Cómo? - Irán la miró con cara de no entender la pregunta.
-He preguntado si tienes celos de ver a Catrina con Jaaz.
-Ah, eso - dijo con desánimo - no, para nada - miró de nuevo hacia la ventana del auto.
-NEes que... - comenzó a decir - no son tanto los celos - se quedó callada por unos
momentos que parecieron eternos.
-Entonces, ¿qué es?
-Se supone que dejé a Jaaz para que fuera feliz con una chica normal y mírala - sonrió
con tristeza - está con Catrina que puede ser tan rara como yo.
-En ese caso mi querida amiga - sonrió con indulgencia - tu plan ha fallado y tienes que
salvar a Jaaz de liarse con una persona como tú; aclaro, según tú.
-¿Salvar? Pero si ella sabe lo que hace, no volveré a meterme en las relaciones de Jaaz.
-¡OH! Entonces prepárate para ver a Jaaz ser utilizada como Conejilla de Indias.
-¡Hey, Lisa! - Le golpeó en el brazo derecho - eso sólo lo hago yo - utilizó un tono
posesivo.
-Seguirá así, si te quitas la loca idea de alejarte de nuestra bellísima amiga, pero si
te alejas ya no digas eso, porque no será tuya, sino, de Catrina.
-Mmm - fue lo último dijo Irán con un suspiro mientras su mente cavilaba las palabras de
Lisa. Sabía que debía separar a Jaaz de Catrina pero ¿lo haría también si no fuera
Catrina y la chica con la que saliera Jaaz fuera "normal"?
*****
-No debimos salir tan así - mencionó Catrina mientras tomaba la mano que Jaaz le ofrecía
para salir del auto.
-Tenía que hacerlo - mencionó Jaaz con una sonrisa - Lisa debe estar odiándome por
arruinar el plan.
-Creo que apenas te vea, te matará. Aunque debo admitir que todo estaba saliendo bien.
Comenzaron a caminar rumbo a la puerta de entrada de casa de Jaazanía.
-Te invito a tomar algo - dijo la morena - para agradecerte que me hayas ayudado esta
noche en la locura de Lisa.
-Bueno, una rica malteada de frutas que me invites no le hace daño a nadie.
-Adelante - Jaaz le abrió la puerta para que pasara - pero no sé si haya fruta, aunque
podríamos tomar otra cosa.
-Ya me imaginaba que dirías eso - Catrina le sonrió mientras entraba y veía cerrarse la
puerta tras ella.
-Toma asiento - le indicó la morena antes de dirigirse a la cocina haber si encontraba
alguna fruta, aunque ya estuviera a punto de pudrirse - algo es algo.
-Bonita casa Jaazanía - gritó Catrina mientras se sentaba en el sofá pequeño - esa
chimenea ayuda mucho para la época de frío - volvió a comentar.
-Créeme que sí - contestó Jaaz desde la cocina.
Catrina puso más atención en las fotos que veía encima de la chimenea. Vio que todas
eran de Jaazanía con Irán y una señora que tenía aspecto de abuela y pocas fotos que
parecían ser de sus padres. Sin limitarse, se paró del sofá y caminó hacia la chimenea
para poder visualizar mejor aquellas fotos. Tomó una que le llamó la atención, era Irán
que estaba disfrazada de un hada y Jaazanía de árbol, le dio tanta gracia que comenzó a
reír de forma exagerada, se percató de la presencia de la chica alta cuando tosió.
-Lo lamento - se disculpó cuando giró y vio a Jaaz parada con dos vasos de vidrio en la
mano - me ha llamado la atención esta foto - confesó - y no me he aguantado la risa.
-No te preocupes - dijo Jaaz con una sonrisa; dejó los vasos sobre la mesita de centro
cerca del círculo de sofás.
-¿Siempre Irán te ha hecho esto? - le mostró la foto en particular.
Jaazanía no pudo evitar reírse al ver la foto.
-Me ha hecho peores - respondió con una mueca de guasa - pero cosa que se podía soportar.
En aquella ocasión, me llevó a una obra de teatro que los del área de botánicos y
zoólogos realizaban para lograr juntar dinero que sería donado a un vivero. Irán tenía
el papel del hada que explicaba la importancia de los bosques y selvas. A mi me dio el
papel del árbol. ¡Fue divertido! - dijo esto último con sarcasmo.
-Pero te ha gustado y has aguantado todo, eso significa que te importa demasiado y sobre
todo, que la quieres.
-La amo - respondió al instante Jaazanía - pero ya, tomémonos el licuado o se quedará
caliente.
*****
Irán llevaba 20 minutos sentada en las escaleras del porche de su casa por la parte de
enfrente. Había llegado con Lisa en el momento en que Jaazanía y Catrina entraban a la
casa de su mejor amiga. Sintió la punzada de celos pero lo ignoró, todo estaba bien
controlado hasta que su amiga la rubia alta había dicho comentarios que la pusieron a
pensar.
-Entonces ¿te quedarás aquí sentada toda la noche mientras permites que Catrina y Jaaz
estén a solas?
-No puedo hacer nada - volvió a decir con cansancio - ella sabe lo que hace.
-Te he dicho que en parte tienes la culpa, has orillado a Jaaz a buscar a otra científico
para olvidarte.
-Genial, simplemente genial - cubrió su rostro con las dos manos - me tengo que ir a
descansar.
-Claro, ve - dijo Lisa con derrota, después de todo su plan no había dado resultado -
"si me hubieras hecho caso con lo de la metodología Jaaz, a esta hora, Irán ya estaría
de nuevo contigo - pensó.
-Hasta mañana Lisa, te veo luego - dijo Irán sacándose los lentes de la bolsa de la
blusa, se los puso y se paró para comenzar la entrada hacia su casa.
-Cuídate Irán - dijo mientras la veía marcharse - espera - volvió a insistir - ¿de
verdad vas a dejar que Jaaz ande con otra?
-Lisa, no interferiré esta vez - respondió para luego seguir su ida.
-Bueno... - susurró la rubia alta mirando hacia el cielo - al menos se intentó.
La rubia pequeña entró y visualizó la sala que estaba iluminada por la luz que emitía
la lámpara. Tita ya debía estar durmiendo. Sin otra cosa en que pensar, su mente
repetía una y otra vez las palabras de Lisa, no tenía ningún sentido alejarse de Jaaz
si ésta terminaría con otra como ella. Su mente le decía que se fuera a dormir y dejara
seguir su marcha a las cosas, ella así lo había decidido; pero su corazón le dictaba
que salvara a Jaaz de otro desamor.
-¿Qué hago? - le preguntó a la sala vacía - no puedo dejar que... - no pudo terminar de
hablar cuando un maúllo y una caricia en sus pies la interrumpieron. Bajó la vista y
era el gato Told que hacía su aparición - hay Told - le dijo al gato mientras lo tomaba
en brazos - me gustaría poder obtener tu ayuda esta vez, pero la que está con Jaaz no es
Hanna. Aunque pensándolo bien, podría ir a casa de ella con al excusa de que algo tienes
o que te cuide - de repente cayó en la cuenta - ¡¡dioses!! - Exclamó con sorpresa -
estoy pensando como Lisa - se confesó para luego terminar riéndose - wow... - acarició
la cabeza del gato - ni modos, no puedes ayudarme - puso de nuevo a Told en el suelo y
comenzó a subir las escaleras.
-Momento - volvió a decir para ella misma - puedo mirar al menos para saber que pasa,
tengo que salvar a Jaaz - con más determinación subió rápido los últimos escalones que
le faltaban e ingresó a su cuarto.
Después de haber encendido la luz, corrió hacia su ventana y quitó las cortinas para
observar mejor el panorama, la luz del cuarto de Jaaz estaba encendida, lo que
significaba que estaban ahí. Sin ponerse a analizar sus pensamientos e ideas como siempre
hacía, salió por la ventana y se trepó en la rama del árbol para llegar a la ventana de
Jaaz.
Bajó de la rama y se acercó a la ventana de vidrio, la cortina estorbaba, pero tenía las
esperanzas de visualizar algo, al menos "algo", cuando la cortina se movió vio a Jaaz
sentada de la cama y Catrina sentada aún lado ¿qué demonios se suponía que hacían? La
cortina se volvió a mover y tapó toda visualización.
-¡OH rayos! - se dijo - tengo que saber que pasa ahí dentro - trató de volver a subir a
la rama pero una parte del pantalón se le atoró - dioses, ahora no - susurró mientras
trataba de mover su pie y desatorar su pantalón, no podía usar las manos - genial -
exclamó por lo bajo cuando ya no pudo sostenerse más y se fue para abajo, cayéndose
encima de unos matorrales pequeños y frondosos que le impidieron tener una caída dura y
dolorosa.
-Por eso amo a la naturaleza - dijo con los dientes apretados por el pequeño dolor que
sintió en la espalda.
*****
-¿Has escuchado eso? - preguntó Catrina a Jaaz que estaba sentada a unos 50 cm de
distancia.
-Sí, creo que han sido los gatos.
-Ese ruido no pudo ocasionarlo los gatos.
Se levantaron de la cama, Jaaz abrió la ventana corrediza y asecharon por donde había
surgido el ruido.
-¿Ves? No hay nada, te digo que fueron los gatos.
-Bueno, el ruido no era precisamente de aquellos que provocan los gatos.
-¿Quizá un perro? - bromeó Jaaz.
-Tampoco, un humano - explicó mientras entraba de nuevo a la habitación de Jaaz - es
tarde Jaazanía, gracias por charlar conmigo y enseñarme tu casa.
-De nada Catrina y pensar que te llegué a creer mi rival.
-¡OH! Desde el día en que te conocí me di cuenta de ello.
-Ahora sé que eres una buena persona y no es que lo dudara pero un placer conocerte un
poco más.
-El placer es mío Jaazanía. No sé como Irán te está dejando libre, lamento que el plan
no haya funcionado esta noche.
-Ya funcionará - dijo con una sonrisa - te acompañaría a casa, pero el auto es tuyo, así
que te acompaño a la puerta.
Bajaron en silencio los escalones, para cuando catrina estuvo fuera, Jaaz le saludo con
la mano a modo de despedida. Segundos después vio marchar el auto de catrina calle a
bajo.
Estaba a punto de entrar cuando una rubia apareció ante ella, con el cabello lleno de
hojas, la ropa arrugada y los lentes rotos.
-¡Pero Irán! - Exclamó la morena - ¿qué te ha pasado? Mira que te ves chistosa.
-Yo... - dijo a penada - sólo trataba... - no pudo terminar.
-El ruido fue ocasionado por ti, dime que pasó - la miró con el ceño fruncido.
-Me he caído - confesó la rubia baja.
-¿Caído? ¿De dónde?
-Del árbol.
-¿Del árbol? ¿Qué rayos hacías en el árbol? No creo que persiguiendo una ardilla ¿o sí?
-Claro que no - espetó dándose cuenta de que hubiera sido mejor la respuesta de un sí.
-Estoy esperando la respuesta - siguió Jaaz al notar en silencio de la rubia.
-Estaba tratando de llevar a cabo una misión imposible.
-¡¡Joder!! Una misión imposible - dijo con sarcasmo - ¿es que no has visto que esto es
la vida real? Haber... ¿a quién se supone que salvarías?
-A ti - dijo clavando sus ojos verdes en esa mirada azul llena de confusión.
-A mi - repitió Jaaz para luego caer en la cuenta - ¿qué? Espera, ¿Por qué yo?
-Esto me parece un interrogatorio.
-Es que lo es Irán, creí que el ruido fue por los gatos y no, fue ocasionado por un
humano como bien dijo Catrina.
-De eso quiero hablar - espetó Irán recordando su misión y llenándose de valor dejó
atrás a Jaaz e ingresó a la casa de ésta.
Jaaz se quedó pasmada, el plan de Lisa estaba dando resultado, quizá con efecto
retardado, pero se estaba dando, ahora la que tenía que aplicarse era ella. Ya estaba
la rubia dentro de su casa, tenía que luchar contra viento y marea para que se quedara
ahí, luego en su cama y sobre todo en su vida.
Cerró la puerta tras ella y siguió a Irán hasta el estudio donde ya había entrado su
amiga.
-Tenemos que hablar Jaaz - dijo con seriedad la rubia pequeña al verla llegar.
-Dime lo que me tengas que decir Irán, porque sinceramente no entiendo nada - mintió.
-Se supone que te dejé para salvarte de un desamor y que te lograras buscar a una chica
de tu especie.
-¿Cómo Lisa?
-Sí como ella, y mira con que sales hoy, con nada más y nada menos que Catrina, no puede
ser con ella.
-¿Y quién ha dicho que entre ella y yo hay algo? - cuestionó acercándose a Irán.
-Parecía que sí y no puedo permitir que eso suceda, tú tienes que estar con Lisa no con
Catrina, porque ella es como yo.
-Antes que nada Irán - habló Jaaz con una voz sumamente suave - te recuerdo que fuiste
tú la que supuso que yo no necesitaba a una chica de tu especie, en mi opinión no tienes
nada de malo así como Catrina no lo tiene.
-No puedes estar con ella - dijo con determinación.
-¿Por qué? - Jaaz llegó hasta Irán y se quedaron a pocos centímetros de lejanía.
-Porque... - bajó la mirada - porque tú debes de estar con Lisa, ya lo he dicho.
La morena le levantó el rostro con su mano derecha, le sonrió y se acercó más para
besarle, pero no pudo cuando Irán se alejó un poco.
-¿Qué haces?
-Estoy tratando de demostrarte que aunque fuera Lisa la que hubiera estado esta noche,
igual habrías espiado.
-Eso no es cierto - dijo Irán con nerviosismo.
-No lo has comprobado Irán, pero sé que es así porque no quieres que esté con nadie mas
que contigo; también sé que quieres besarme en este momento.
Diciendo esto acercó sus labios a Irán y los rozó con una lentitud que no creyó capaz de
poseer teniendo en cuenta la pasión que venía reprimiendo por aquella rubia. Pero no
podía darse el lujo de presionar de nuevo, tenía que ser Irán la que diera el gran paso
como la primera vez que estuvieron juntas, era la rubia quien tenía que reconocer que la
amaba y que no quería dejarla para que estuviera con Lisa u otra chica.
-Diablos Jaaz - susurró Irán utilizando por segunda vez una maldición - quiero besarte -
y sin esperar más, aceptó los labios que Jaaz le proporcionaba.
Continuará...