Advertencia: esta historia tiene subtexto, por supuesto que los personajes se parecen a nuestras heroínas. Así que si eres menor de 18 años y este tipo de historias, entre personas del mismo sexo, no te gustan, pues ¿qué haces aquí? Mejor ve a leer otra cosa. Pero si eres de las personas que aceptan esto, entonces te doy la bienvenida y espero que les guste.
Por cualquier duda o comentario me escriben a enya_3c@yahoo.com.mx
Nota: creo que a esta hora (2:30 PM) escribir es algo bueno: has comido, platicado, ayudado a un compañero para su examen extraordinario en química, salido a comprar tu CD de Camilo Sesto y sobre todo porque has asimilado que tu amiga de la adolescencia ha vuelto a tu ciudad después de tres largos años y te has dado cuenta de que su voz no ha cambiado a pesar de escucharla por el teléfono sin haberla visto sino hasta dentro de 2 días. Eso es genial para mí, ¡¡una buena tarde de miércoles (5 de enero de 2005)!!


SOY CONEJILLA DE INDIAS

Autora Livia

Segunda parte

Jaaz golpeó suavemente la cabeza por dos veces sobre la mesa antes de incorporarse, estirarse y resignarse a lo que le esperaba. Se fijó entonces en los labios de Irán, eran un tono rosa, aunque nunca los llevaba pintados porque nunca se maquillaba y eso hasta cierto punto le gustaba.

De acuerdo - pensó - puedo hacerlo - se dijo interiormente. Llevaba toda la vida haciendo cosas raras con Irán, ¿qué importancia tenía un beso o dos? Se tomaría aquello con frialdad y asepsia. Si ella podía ser solo una boca, Irán también lo sería y nada más.

-¿Jaaz? - volvió a preguntar Irán.
-¿qué pasa? - contestó Jaaz asustada echando la silla para atrás.
-me parece que todo esto te da mucho reparo.

La morena soltó una carcajada. O tal vez fue un sollozo, en aquel momento era fácil confundirlos.

-muy bien Irán, vamos para allá - dijo señalando las escaleras.

Tenía que actuar con decisión, no debía parecer temerosa. Vio a Irán levantarse y caminar.

-¿de pie?

Todo había parecido fácil en el momento en que decidió actuar con firmeza, pero ahí estaba esa pequeña protesta ¿de pie? ¿Es que acaso quería otra posición? Jaazanía no estaba segura de querer una posición diferente.

-¿qué tiene de malo estar de pie? - reprochó Jaaz.
-¿no suele besarse a la gente sentada o tumbada?
-No. Sé de buena tinta que el cincuenta y tres por ciento de los besos tienen lugar con al menos uno de los miembros de la pareja en posición vertical y así se disfruta mejor.
-eso no puede demostrase, ya que si uno está acostado y el otro en posición vertical, ¿en qué momento se besan? - Comenzó a argumentar Irán antes de caer en la cuenta - ¡vaya! Me estás tomando el pelo... - Reconoció soltando una pequeña risa - me gustan tus bromas Jaaz, aunque tarde un poco en entenderlas.
-está bien - dijo con resignación la chica alta caminando hasta llegar a las escaleras junto con Irán. La miró y preguntó - ¿qué quieres que haga?

Aunque ya no eran unas chiquillas, Irán seguía siendo pequeña. La cabeza de la rubia le llegaba a la altura de los hombros y tenía que inclinarla para atrás y poder mirarla a la cara.

-¿puedo hacer una prueba antes? Tú solo tienes que quedarte ahí.

Y Jaaz obedeció, se quedó inmóvil como una estatua. Solo inclinó muy levemente la cabeza hacia delante para que su amiga pudiera llegar más fácilmente a sus labios. Jaaz se dispuso a contar en forma regresiva los números de mil al cero cuando los labios de Irán comenzaron a moverse lentamente sobre los de ella. La rubia tenía sus manos sobre sus hombros y podía sentir la seguridad de Irán mientras que ella solo podía sentir como por su cuerpo recorría un calor no muy familiar.

Sorprendida, Jaaz tuvo que reconocer que la técnica de Irán aprendida en los libros funcionaba, la rubia no estaba siendo tan torpe como esperaba y la suave inocencia de sus besos la estaban conmoviendo, aunque tratara de seguir concentrada en el conteo de los números, Irán la estaba perturbando.

-estás muy tensa Jaaz, ¿estás de acuerdo con seguir? - preguntó la rubia separándose unos centímetros.

Jaaz aprovechó para tomar oxígeno. De acuerdo, hablaría claro, aquella sería la única manera de que su pequeña amiga entendiera dónde la estaba metiendo.

-no sé si sabes que esto me puede excitar. Ese es el efecto que tienen los besos sobre la gente. ¡Qué diablos! Para eso se besan.

La rubia asintió con la cabeza, tenía las mejillas ligeramente sonrojadas, ¿comenzaría todo aquello a avergonzarla? Jaaz esperaba que así fuera, al menos que de que ella misma hiciera la idiota por completo.

-¡¡Irán!! No puedes pedirle a ninguna persona que te bese, ya sea hombre o mujer solo para practicar, porque siempre habrá una reacción y tú no puedes pedir que no lo haya. Hasta sin querer puedes llegar a insinuar algo que si al final no haces, estarás siendo una farsante.
-¿tú crees eso?
-no, yo te conozco - aseguró ella dando un paso hacia atrás y pasando su mano por su frente - conozco tu mente loca y tus ideas extrañas y sobre todo tu absoluta determinación por comprobar las cosas por ti misma. Pero no puedes hacer esto con nadie más, al menos de que lo hagas de verdad. ¿Me entiendes?
-sí - dijo pensando por unos instantes. - Y ahora ¿podemos seguir?

¿Seguir? ¿Es que acaso no había captado la idea? Jaaz se resignó a que su amiga no dejaría el experimento por más explicaciones que le diera. Y ahí estaba ella, totalmente encendida tras un roce de los labios de su amiga. Una pregunta surgió para ella, en ese momento ¿cuál de las dos era la novata?

Irán subió un escalón colocándose a la altura de la morena - así no me doblaré el cuello - explicó.

Apenas pudo asentir cuando los brazos de Irán se colocaron sobre su cuello y se inclinaba sobre ella para besarla. Sorprendida una vez más por las arrebatadoras sensaciones que le produjo al sentir el cuerpo de Irán, la agarró por la cintura y la apartó suavemente sin dejar de besarla, pero la rubia la abrazó del cuello con más fuerza, Jaaz se rindió y dejó que sus cuerpos se tocaran. No quería cerrar los ojos para no provocar que a su mente llegaran imágenes, pero comenzaba a cerrarlo cuando sintió que la lengua de Irán trataba de invadir en su territorio donde estaba su propia lengua, en ese momento echó la cabeza hacia atrás ante la oleada de deseo que la invadía.

-¿encuentras dificultad en respirar durante un beso de tornillo? - Preguntó la rubia con calma.

La morena ya no tenía voz, sus cuerdas vocales se habían paralizado. Irán se encogió de hombres al ver a su amiga en estado de parálisis.

-bueno, ya lo averiguaremos - aseguró mientras se abalanzaba de nuevo sobre los labios de Jaaz.

La chica alta consiguió mantenerse con pasividad mientras recitaba ahora el alfabeto al revés. Aquello estaba funcionando hasta que Irán puso más énfasis a su beso. Jaaz no pudo más y la rodeó con los brazos, atrayéndola casi de forma brusca hacia sí. Hundió su mano en los cabellos semi largos y rubios de Irán.

<<Irán, Irán>> repetía el ritmo de su corazón, expandiendo ese nombre hacia cada rincón de su cuerpo. Eso dejó de ser suficiente, pero en ese momento la mano de Irán fue apartando los rostros suavemente con determinación.
La rubia sonreía, mientras que Jaaz estaba apunto de pedir perdón, pero la disculpa se le murió en los labios cuando la escuchó reír.

-lo siento Jaaz, pero soy apenas una novata, me estaba ahogando, no podía respirar.

Y ella tampoco, su respiración se había vuelto agitada y todo su cuerpo seguía ardiendo ¿quién podría culparla sin en esos momentos tomaba a Irán y se la llevaba a la cama, reteniéndola ahí hasta que el infierno se congelara? ¿Sería posible que el beso tan increíble no le hubiera afectado a su amiga? Jaaz la miró y se fijó en el tono sonrojado de sus mejillas, en su respiración agitada y en la mancha furiosa de su pulso en el cuello. Colocó su dedo en la palpitante base de su garganta y le contó los latidos mientras ella misma se calmaba lo suficiente para poder hablar.

-¿entiendes ahora lo que se siente al excitarse? - le preguntó Jaaz mirándola a los ojos verdes muy seriamente.
-sí - susurró la rubia con una sonrisa - lo siento en distintas partes del cuerpo, es maravilloso.
-¿entiendes ahora, por qué no es bueno hacerlo entre amigos, mucho menos siendo amigas? - continuó la morena exhalando un suspiro.
-creo que sé a que te refieres - aseguró Irán asintiendo con la cabeza - no podré volver a mirarte a los ojos sabiendo que puedes hacerme sentir de esta manera. Pero no siempre es así ¿verdad?
-no - afirmó Jaaz - tiene que haber química.
-entonces entre nosotras hay química ¿no?
-eso parece - susurró Jaaz.
-Jaaz...
-¿sí? - preguntó temiendo lo peor.
-¿podemos seguir experimentando?

Jaaz sacudió la cabeza en forma negativa. Tenía que detener aquella locura al instante. Ya habían cruzado una frontera invisible, pero tal vez aún estaban a tiempo de salvar su amistad.

-creo que no es buena idea si queremos seguir siendo amigas y tú quieras seguir siendo heterosexual. - se resistió la tentación de besar la línea de decepción que se dibujó en el rostro de su pequeña amiga. La rubia había aprendido la lección. Ambas habían tenido que pagar un precio por ello, pero había aprendido la lección.

-Irán... - musitó agarrándola del brazo cuando ella abría la puerta de la calle.
-¿sí?
-no... no busques otra boca para practicar, busca a alguien que en verdad te importe o de plano, no busques a nadie.

Irán sonrió, provocando un renovado y agridulce deseo en el centro de su corazón.

-gracias Jaaz.

*****

¿Gracias? ¿Es que siempre iba a dar gracias cuando hiciera experimentos con ella? ¿Por qué no mejor se disculpaba y ya? Se quedó varios minutos cerca de la puerta viendo como se iba la rubia. Ya no tenía movimiento en los pies. Estaba paralizada. Pronto como si su alma regresara al cuerpo fue cayendo al suelo lentamente; no fue un desmayo, solo que estaba demasiado cansada como para llegar hasta un sofá y sentarse, realmente comprendía en ese momento lo que era enamorarse - ¿enamorarse? - preguntó a la sala vacía mientras miraba su propio techo de color blanco - no puedo enamorarme de Irán Hamilton, es mi amiga de toda la vida, yo... - puso su mano derecha sobre su frente y cerró los ojos - yo debo estar confundida, he estado mucho tiempo con ella durante los últimos años - sin sentir emoción alguna, dejó que su cuerpo se relajara.

Unos diez minutos después se levantó y fue directo a la cocina, se prepararía algo para comer; visualizó sus opciones y tenía pollo congelado, varias verduras, fruta ya a punto de pasarse de maduro, pastas, sopas instantáneas leche y jugo - al menos merezco un almuerzo decente para tener energías al rato en el juego - diciendo esto sacó el jugo y tomó una sopa instantánea para ponerle agua y meterlo al microondas - decente tal vez, pero si Irán viera esto, me mandaría a comprar lechuga, tomates, cebolla y quién sabe que más para un caldo de pollo - una sonrisa apareció de sus labios al recordar a su rubia amiga.

*****

-parece que tenemos la cara sonrojada, como si nos hubieran besado bien besadas - aseguró Lisa con los brazos en jarras en medio del sendero.
-¿qué estás haciendo aquí? - Preguntó Irán desorientada limpiándose la boca con el dorso de la mano, convencida de que Jaaz le había dejado impresa la marca de sus labios.
-hace un día precioso. Vine para ver si querías ir al parque y entonces os pillé entrando de la mano en casa de Jaaz. Pensé que valdría la pena quedarse por aquí y esperar a ver que pasaba y esto promete que así es. Tienes un buen brillo en las mejillas; ¿has llevado a cabo el experimento? Cuéntamelo todo ¿has sentido como si la tierra moviera?
-tal y como puedes comprobar por la tonalidad de mi rostro, mis niveles de adrenalina subieron de modo significativo.
-traducción: la tierra se movió - aseguró Lisa dando un aplauso - ¿y qué me dices de Jaaz, también sintió el terremoto?
-se le aceleró el pulso de forma significativa. También aumentó su temperatura corporal, bloqueando además sus canales de respiración. Besarse debe ser una actividad peligrosa para las personas que tienen la tensión alta.
-mmm - emitió la rubia alta - ¿dijo algo?
-me pidió que practicara con alguien a quien en verdad deseara besar.
-¡sí que está ciega! Y aparte testaruda - casi gritó Lisa frunciendo el ceño - ¿no se da cuenta de que es eso exactamente lo que estás haciendo?
-de todas maneras ya no lo vamos hacer más - mencionó Irán mientras se dejaba caer de rodillas al lado de su amiga - Jaaz dice que no quiere estropear nuestra amistad, ni que yo deje de ser heterosexual, y estoy de acuerdo.
-los dos estropearéis mi amistad y mi verdadera sexualidad si no entráis en razón. Estáis hecho la una para la otra. Os adoráis y Jaaz parece la única persona que puede seguir el curso de tus pensamientos. Y además cuando estáis juntos echáis chispas ¿qué más quieres?
-amistad.
-ser amantes no excluye el poder ser amigas - su límite había llegado - está bien. Daremos por terminada la lección y pasaremos al plan B.
-no sabía ni que hubiera un plan A - contestó Irán sujetándose las rodillas - todo se ha complicado. Jaaz ya no me besa en la frente y la echo de menos. Creo que en verdad estoy enamorada de ella - concluyó mirando al cielo - y tengo que superarlo, porque ella no está enamorada de mi y porque si no lo supero pronto, acabaré estropeando la amistad que tenemos.
-yo creo que hacéis muy buena pareja, pero aunque quisieras ¿cómo podrías dejar de estar enamorada de Jaaz?
-me mantendré alejada de ella durante un tiempo - repicó Irán al instante.
-eso es lo peor que puedes hacer - afirmó su amiga rubia negando con la cabeza - recuerda que la ausencia hace crecer los sentimientos. Si de verdad quieres olvidarte de ella, tienes que pasar mucho más tiempo a su lado.
-eso tiene sentido Lisa - aseguró Irán tras repasar mentalmente la última estadística de divorcios - la realidad puede hacer que se nos caiga la venda de los ojos. La gente acaba saturada de la presencia del ser amado. Te refieres a eso, ¿verdad?
-verdad - rumió Lisa sacando una barrita de chocolate del bolsillo y llevándoselo a la boca - y es urgente, si de verdad quieres acabar con esto, debes hacerlo antes de que te enamores más profundamente. Veamos... ¿qué excusa puedes dar para pasártela en casa de Jaaz?

Como si Irán leyera la mente de Lisa, pensó en ese instante que el gato Told sería usado como pretexto.

-¡el gato! - Exclamó la rubia alta - pídele que te lo cuide durante una temporada. Así podrás pasártela por ahí cuando quieras, ya sea para darle de comer o jugar con él.
-lo sabía - dijo Irán con una mueca - pero no tiene mucho sentido Lisa - reflexionó tomando a Told entre sus brazos - ¿por qué iba a pedirle que cuidara al gato?
-¿qué te parece contarle que tienes una visita alérgica? - Sonrió con una malicia en la cara - la pobre de Jaaz ha quedado traumada con lo de Hanna que a estas alturas dudo que no sepa lo peligroso que puede ser una alergia.
-creo que puedo arreglar eso. La prima Eleanor estará por acá en una semana, así que solo sería media mentira.
-estoy segura que saldrá a la perfección - sonrió con triunfo - te lo garantizo.
-siempre me garantizas cosas horribles Lisa - dijo en tono de burla.
-¿y qué? Siempre dan resultado ¿no? Eso es lo que importa a fin de cuentas.
-Lisa... - dijo Irán apretando los dientes.
-bueno ya, me marcho a casa, puede que tenga una visita - comenzó a marcharse pero tuvo que decir su última frase - te lo garantizo.

*****

Dos días más tarde se encontraba a fuera de la universidad esperando a las chicas de quinto grado a las cuales les enseñaría algunas cosas sobre volar aviones. Jaazanía era buena para ello y por estar en el último grado, le habían encargado semejante práctica con unas novatas. No tenía miedo de enseñar, para nada, era solo que tenía malos recuerdos de cuando ella estuvo en su primera visita a bordo de un avión para ver el pilotaje, había escuchado a sus amigas exclamar palabras de emoción como si hubieran visto a Brad Pitt y en caso de ella como si hubiera visto a Julia Roberts sin ropa, la única diferencia entre ella y sus compañeras de aquella ocasión, es que no había gritado ni nada de eso, solo había sonreído.

Vio acercarse a un grupo de chicas y un grupo de chicos - por cualquier Dios, que me toque el de los chicos - rogó, aunque de nada le sirvió porque otra piloto había llamado a los chicos mientras las chicas eran mandadas con ella - ¡oh no! - acomodó su traje y se presentó - bueno chicas - hizo una pausa y las miró - subamos al auto y les explicaré las reglas en el aeropuerto - dijo caminando rumbo a la camioneta donde todas irían - "no importa que lo explique ahora o después" - pensó - "estarán tan emocionadas que me ignorarán" - resopló mientras se acomodaba al volante y ponía en marcha la camioneta - será un día muy largo - se dijo a si misma.

*****

Tomó agua de un charco para la muestra y entró lo más rápido posible al laboratorio. Colocó una gota de agua sucia en un porta objetos cubriéndolo con su cubre objetos, lo colocó dentro del microscopio óptico y enfocó para poder observar a su protozoario deseado.

-hola.

Irán levantó la vista para ver quien la hablaba y se encontró con Catrina mirándola - hola - respondió volviendo su vista a los oculares.

-¿cómo va tu trabajo? - cuestionó la chica de ojos marrones.
-bien, ahora mismo me topo con un flagelado - lo decía mientras sonreía al ver a su protozoario de estudio moviéndose con rapidez - que bello es esto.
-bueno, lo imagino, pero me refería a... - no pudo terminar de hablar cuando Irán la interrumpió.
-¡ni lo menciones!
-¿el qué?
-no me apetece hablar de ello - le dijo con media sonrisa.
-supongo que has tenido problemas con ello ¿he? Si es porque no encuentras a tus ayudantes, en verdad que puedo hacer algo para eso.
-¿puedes? - dijo con una sonrisa al tener en cuenta que si no tenía como ayuda a Jaaz, al menos podría conseguir a otras personas para experimentar, pero un recuerdo invadió su mente "no lo hagas con nadie más", esas eran las palabras de Jaaz - creo que dejaré el proyecto - dijo en tono serio quitando la emoción que había mostrado.
-no comprendo, creí que era algo importante para ti - dijo la otra chica acercándose más - ¿en verdad quieres dejarlo y no aceptar mi ayuda?

Lo pensó por unos instantes - no, no deseo dejar mi proyecto, ¿por dónde podemos empezar? - dijo con otra sonrisa olvidando las recomendaciones.

-por donde tú quieras - fue la respuesta que dio mientras pactaba con Irán al estrechar sus manos.

*****

Jaaz se sintió con fuerzas suficientes cuatro días después; tanto así que después de la llegada de su vuelo, había decidido pasar por casa de Irán. Tenía la intención de reestablecer la antigua y sólida amistad que habían compartido desde siempre.

Vio a Irán sentada en el jardín con el ceño fruncido por la concentración mientras escribía en una libreta.

No se había dado cuenta de su llegada y se detuvo para estudiarla. Verla de nuevo le produjo una sensación ya familiar en el pecho, una sensación que se iba haciendo más y más fuerte. Era una mezcla de cariño e instinto de protección, una necesidad no solo de protegerla, sino de hacerla feliz.

Jaaz abrió la portilla de la valla y avanzó hacia ella sobre la hierba. No tenía ninguna intención de analizar sus sentimientos, pero cuando Irán levantó la vista y la recibió con una sonrisa de oreja a oreja, lanzándose sobre ella para abrazarla, le pareció que de pronto era urgente saber qué le estaba pasando en verdad.
Trataba de convencerse de que se trataba de un abrazo entre amigas, como los que se habían dado ciento de miles de veces. Jaaz inclinó la cabeza para besarle la frente, pero lo pensó dos veces y no lo hizo. Era mejor no correr riesgos.

Irán levantó la vista para mirarla y Jaaz reconoció en sus ojos la desilusión. Estaba esperando su beso habitual, lo sabía, pero no estaba preparada aún para dárselo.

La morena exclamó una maldición para sus adentros cuando la rubia dio un paso atrás y metió sus manos en los bolsillos traseros. Tenía que encontrar la manera de hablar sobre esa postura, porque le resultaba difícil mantener la vista apartada de ella cuando se ponía así.

-¿qué tal por Londres? - preguntó Irán mirándola fijamente en la ropa.

Jaaz se puso derecha. Estaba acostumbrada a sentir las miradas de interés de las mujeres cuando iba de uniforme, pero Irán nunca antes se había mostrado impresionada. Ahora parecía estarlo y por alguna extraña razón aquello la halagó más que todas las miradas de interés que había recibido de otras mujeres a lo largo de los años.

-lluvioso y nublado - contestó - no lo he visto mucho desde la ventana del hotel.

Irán estaba sonriendo, pero ese gesto no iba dirigido a ella, sino a alguien que estaba a sus espaldas. Jaaz se giró para mirar.

Su primera reacción fue de golpear a la chica que tenía enfrente, pero se contuvo. Era la misma chica con la que la había visto en la cafetería, con lentes de igual forma que Irán solo que más alta y de tes morena. Y para colmo de males, también tenía labios.

-Catrina - exclamó Irán apartándose de Jaaz para aceptar el taco de papeles que llevaba la chica con labios - gracias por traérmelos. Me di cuenta de que los había olvidado en cuanto llegué a casa.
-eso pensé - dijo Catrina - tendiéndole la mano a Jaaz - soy Catrina Rogers, una de las ayudantes en el laboratorio, como una ratona del laboratorio de Irán - repuso.

Jaaz ni se esforzó para sonreír ante la broma. Sabía muy bien lo que Irán hacía con sus ratones de laboratorio, porque precisamente ella había sido utilizada como conejilla de Indias. De seguro Irán debiera ponerlas juntas para ver que tal les iba, miró fijamente a Catrina, sí podría vencerla. Instintivamente le pasó el brazo a Irán por los hombros con aire posesivo. Algo le ardía en la boca del estómago y Jaaz lo etiquetó como instinto de protección. No permitiría que aquella mujer le hiciera daño a Irán.

Catrina miró a la alta y luego a la rubia y se le dibujó una sonrisa en los labios. No parecía incómoda en lo absoluto. Jaaz apartó el brazo del hombro de Irán, maldiciéndose a si misma mentalmente. Estaba precipitándose en sus conclusiones y además, ella no tenía ningún derecho sobre su amiga. Eran amigas y nada más, sólo amigas.

Irán le dio un codazo suave a la morena que cayó en la cuenta de que Catrina seguía tendiéndole la mano.

-Jaazanía Benford - dijo finalmente estrechando la mano.
-encantada de conocerte Jaazanía - contestó Catrina con educación - Irán me ha hablado mucho de ti.

Jaaz la miró con desconfianza antes de posar los ojos sobre su rubia amiga. ¿Qué le habría contado sobre ella? Tal vez compartían las notas de la investigación. ¿Estarían en algún lugar del maletín de Catrina los apuntes sobre los besos que se habían dado?
Los paranoicos pensamientos de Jaaz incluían un plan sobre agarrar el maletín y salir corriendo, fueron interrumpidos por la llegada de una nueva invitada a aquella fiesta improvisada en el jardín.

-Catrina ¡qué alegría verte de nuevo! - gritó Lisa desde la portilla de la valla.
-¿os conocéis? - preguntó Irán extrañada.
-me ayudó a encontrarte en el laboratorio la vez que fui - respondió la rubia alta mientras se acercaba y la tomaba del brazo - me perdí por los pasillos del bendito laboratorio y ella amablemente me ayudó a localizarte.
-bueno... - dijo Catrina mirando a Irán - creo que me voy, te veo luego en la universidad - se soltó con suavidad del agarre de Lisa - y las veré a ustedes también - dijo mientras se daba la vuelta y se iba.
-¿verdad que es mona? - Dijo Lisa con una sonrisa - está loca por mi, sólo que aún no lo sabe.
-¿mona? - Replicó Jaaz - no sé que le ves de mona con ese vestuario.
-¿crees que por que tú llevas ese uniforme te ves mejor que ella? - dijo Lisa mirándola con severidad y burla para hacerla enfadar.
-no he dicho que me vea mejor que ella, además, tú eres la que siempre dice que con este uniforme atraigo hasta a las moscas.
-ahhh... no me vengas con cuentos Jaaz. Que ella no sea tu tipo y no te guste, no significa que no le guste a Irán o a mi, ¿vale?
-¡¡hey!! - trató de interferir Irán pero no pudo hablar más.
-a Irán no puede gustarle - dijo Jaaz en tono seco.
-¿por qué no?
-porque... porque... porque no es homosexual, ¿estamos?
-¡no! - a Lisa comenzaba a gustarle aquella discusión, pocas veces tenía el privilegio de discutir con la morena y de sacarla verdaderamente de sus casillas - a Irán puede gustarle un chico como una chica, ¿qué hay de malo en ser bisexual?
-ella no estará con una mujer - más bien quería gritar que no estaría con ninguna otra mujer que no fuera ella.
-pues si Catrina sigue así de guapa, me la ligo o se la liga Irán.
-¿qué hay de tu cita caliente con el Monísimo?
-¿qué con él? Él es otra historia.
-creí que tú también experimentabas - ya no sentía fuerzas para seguir discutiendo con esa rubia testaruda, pero de alguna manera debía quitar los celos que le traspasaban todos sus sentidos.
-sí experimento, él no teme ayudarme como tú le temes a Irán y eso te costará dejar de ser su ratón de laboratorio y comenzará Catrina - al menos si lograba darle un buen de celos a Jaaz, por fin aceptaría que estaba enamorada de Irán.
-¡basta! - dijo la morena - no voy a discutir eso contigo Lisa - reprochó Jaaz - además no soy una ratón de laboratorio, me han utilizado como conejilla de Indias - dijo por último mientras se dirigía a su casa.

*****

-¿no crees que te has pasado Lisa? - preguntó Irán mientras se sentaba en la sala.
-no - dijo sin importancia - Jaaz es una gran chica y una de mis mejores amigas aparte de ti, todo lo que dije fue para que se diera cuenta de que no debe perder más el tiempo en pensamientos tontos, ella lo sabe, dudo que se enoje, al menos conmigo o contigo, no puede, eso te lo aseguro - le sonrió - pero ¿te diste cuenta? Jaaz si tenía celos, cuando te abrazó parecía que te había puesto en la frente "mía".
-la verdad es que se ha mostrado muy posesiva - reconoció Irán sin saber como tomar todo aquello.
-¿le has comentado ya lo del gato?
-no - contestó la rubia pequeña - he estado pensando... ¿y si Jaaz siente lo mismo por mí? Eso sería lo peor... tiene que enamorarse de una persona de verdad.
-¿no recuerdas que prometiste a mi y a Jaaz no volver a referirte ti misma como si no fueras una persona de verdad?

Irán miró hacia otro lado, muchas veces le fallaba la confianza en sí misma. La última vez que había expresado en voz alta sus pensamientos, Jaaz y Lisa le habían insistido en que ser diferente formaba parte de su individualidad y que era tan de verdad como cualquier otra persona. Y ella sabía que tenían razón, pero de igual forma sus sentimientos la traicionaban. Y cuando pensaba en la posibilidad de tener una relación con Jaaz, lo primero que se le venía a la mente era lo difícil que sería para su amiga, ya le había causado demasiados problemas durante toda la vida. Y Lisa tenía razón, si Jaaz sentía lo mismo por ella, pasaría más tiempo a su lado para que se rompiera el encanto. Jaaz nunca aceptaría su amor, puesto que siempre le había dicho que era heterosexual y no creía que se enamorara de ella.

*****

Después de quitarse de la casa de la rubia pequeña, se dirigió a casa de Jaaz, sin tocar la puerta de entrada, Lisa se introdujo, cerró la puerta con sumo cuidado y caminó de puntitas hasta llegar a las escaleras y comenzó a subir. Llegó al cuarto de Jaaz y abrió la puerta. Miró más a fondo y escuchó ruido en el baño, la morena se estaba bañando.

Miró a Jaaz salir con la toalla cubriéndole la mayor parte del cuerpo y sonrió cuando se dio cuenta de que Jaaz se vestiría y ni se había percatado de que estaba sentada en la cama.

-creo que los celos te han ofuscado tu sentido de alerta amiga mía - habló por fin Lisa.
-¿qué rayos? - Dijo Jaaz mientras se volteaba y observaba a Lisa bien sentadita en su cama - no te he oído entrar.
-lo sé - dijo Lisa con cara de triunfo - te ibas a quitar esa toalla de encima sin darte cuenta de que te miraba, eso significa que tus pensamientos volaban muy alto y no te has percatado de nada.
-¡ah ya! - dijo Jaaz mientras se dejaba caer la toalla.
-¿qué carajos crees que haces? - Regañó la rubia alta sin apartar la mirada del cuerpo de Jaaz - ¿es que acaso te estás vengando de mi?
-eso te mereces por lograr poner mis defensas bajas - mencionó mientras se vestía.
-lo que quiere decir que lo logré ¿verdad? - casi grita del triunfo.
-¿es que puedo decirte otra cosa? - dijo por fin terminando de vestirse y girándose para ver a Lisa directamente, la cual no se había inmutado al verla desnuda.
-es un privilegio verte desnuda, tal y como Dios te trajo al mundo - dijo la rubia alta con una sonrisota.
-y yo que creí que lo que te daba era un castigo - se sentó a lado de Lisa y sin más que decir, observó el suelo y se quedaron calladas por un momento que les pareció eterno.
-lamento haber sido tan exagerada - por fin habló Lisa.
-no lamentes nada - la miró a sus ojos cafés - entiendo el mensaje subliminal de tus palabras - le sonrió - por eso eres una de mis amigas.
-mejor dicho, una de las pocas amigas.
-¿con que pocas he? - dijo mientras empujaba Lisa de la cama para que cayera, pero esta se agarraba lo más fuerte que podía de la sábana.
-¡¡ya!! - decía entre risa y risa. Hasta que por fin logró que Jaaz dejara de empujarla.

Se levantó y caminó rumbo a la puerta del cuarto - me voy Jaazanía - dijo echándole una mirada con cariño - entiende que no debes apartar el sentimiento que sientes por Irán, tú y yo sabemos que la amas - le mandó un beso volado mientras cerraba la puerta y se marchaba.

Jaaz se quedó sentada en la cama escuchando como los pasos de Lisa iban cesando.

*****

-necesito que me hagas un favor.

Jaaz la miró con desconfianza, sintiéndose un tanto incómoda, tendría que habérselo imaginado, después de las posturas, los besos ¿qué más seguía? Su mente estaba haciendo mucho trabajo al imaginarse un sin fin de nuevos escenarios. Al menos había tenido el sentido común de no haberle dejado pasar, aunque bien mirado, el umbral de la puerta también tenía muchas posibilidades...

-¿qué tipo de favor? - preguntó con cautela, dirigiéndole una oración mental al Dios de los amores platónicos.
-necesito que te encargues de mi gato durante un par de semanas. Viene la prima Eleanor y es alérgica - aseguró Irán mirándole directamente a los ojos azules.
-sin problemas - respondió Jaaz, suspirando aliviada - aunque ya sabes que no me gusta mucho los gatos.
-no tienes que preocuparte de la comida - comentó Irán haciendo caso omiso al comentario - yo pasaré todos los días por aquí para dársela, si a ti te parece bien.

Jaaz se dio la vuelta para entrar a la casa, haciéndole un gesto con el dedo para que la siguiera. Entró a la cocina y sacó algo de la alacena.

-toma esta llave - dijo abriendo la palma de la mano - ésta abre la puerta de entrada, puedes entrar y salir cuando quieras.

Una chispa de electricidad saltó entre ellas cuando Irán cogió la llave de su palma.

-es una cosa extraña, la electricidad ¿verdad? - Dijo la rubia con una sonrisa - la física es fascinante.
-supongo que si - murmuró Jaaz.

Pensaba que aquella chispa no tenía nada que ver con la física, sino con la química. La química que estaba claro existía entre ellas.


Era de noche cuando Irán se despertó algo agitada, estaba acostumbrada al calor de su gato en la cama. Salió al pasillo de su cuarto con tan solo abrir la puerta corrediza, miró al cuarto de Jaaz pero las luces estaban apagadas y miró hacia abajo en dirección de la cocina, observó la luz y movimientos, cerró la puerta y bajó rápidamente las escaleras.

Se dirigió a la casa de la morena a toda prisa y llamó con los nudillos antes de meter la llave.

-estoy en la cocina - dijo la voz de Jaaz.

Irán entró a toda velocidad y se encontró con su gato jugando con algún enemigo invisible al lado de la puerta.

-cuánto te he echado de menos - dijo mientras le rascaba la cabeza - te quiero mucho Told - y así era, amaba a ese gato de color amarillo, siempre cuando escuchaba pelea de gatos rogaba a cualquier Dios que no fuera la de ella - ¿te has portado bien?

Jaaz puso una mueca y sin decir una palabra, dejó su taza sobre la mesa, se sacó la camiseta de los pantalones y se la subió, dejando al descubierto un estómago plano y bronceado.

Irán tuvo que apoyarse en la pared al sentirse débil, Jaaz era muy atractiva. A pesar de haberla visto cientos veces, aquella visión no le había golpeado tanto como hasta en ese momento.

-no me he quitado la camiseta para que me comas con los ojos - aseguró Jaaz al darse cuenta de cómo la miraba esos ojos verdes - esto es lo que quiera que veas.

Irán se obligó a si misma para dejar de contemplar de esa manera a su amiga y poder ver lo que realmente señalaba. Tenía dos feas cicatrices rojas ocupando la parte inferior de su pecho y su procedencia le resultaba familiar.

-¿eso te ha hecho mi gato?
-esa bestia entró a mi habitación en algún momento de esta noche y me saltó encima.
-lo siento - se disculpó la rubia - tienes que desinfectarte el arañazo, nunca se sabe que porquería puede haber caído dentro la herida - le tomó la mano y la guiaba hacia el cuarto de baño de la parte de arriba.

-siéntate en el taburete - ordenó la rubia mientras habría el botiquín que estaba encima del armario del baño.

Después de abrirlo, se giró de nuevo hacia Jaaz y le agarró la parte inferior de la camiseta para quitársela.
Mientras la colocaba sobre el toallero, Irán se recordó que no le quitaba la camiseta para mirarle los hombros fuertes, el pecho y el abdomen, sólo era para desinfectar la herida de su amiga.

Pero su cuerpo, su mente y su corazón eran muy traicioneros, porque cuando se giró para verle se quedó paralizada ante la visión más amplia que tenía. Cuantas veces había apoyado su rostro contra ese pecho sin sentir lo que en ese momento sentía.

Dio un suspiro y rogó porque el plan de Lisa diera resultado. Colocó la mano sobre el hombro de Jaaz y sintió un respingo, pero lo ignoró.

-esto te va a escocer un poco - susurró mientras presionaba el algodón que contenía el líquido sobre la herida. Jaaz tenía la piel suave y se moría por recorrerla y acariciarla en lugar de presionar clínicamente.
-¿escocer un poco? - Musitó Jaaz con los dientes apretados - siento como si me estuvieras clavando una cerilla encendida.
-¿quieres saber por qué quema? - preguntó para ponerse una excusa de hablar de algo mientras curaba a su amiga.

La morena asintió con la cabeza y la rubia comenzó su explicación. Jaaz la escuchaba a medias, tenía toda su atención puesta en las delicadas manos de Irán, en el rubio cabello y en el rostro, deseaba cubrirle el cuello de besos y cuando Irán la miró con aquella mirada irresistible llena de inocencia y curiosidad podría incluso...

-gracias por la cura - gruñó entonces dándose la espalda bruscamente - creo que sobreviviré.

Cuando giró de nuevo para encarar a Irán y demostrarle que no estaba enojada, se topó con esa mirada a través de los ojos verdes, la cual la observaban con curiosidad y algo de chispa. Sin saber que decir, tomó su camiseta y se la puso. Casi juraba que había escuchado mal decir a su rubia amiga. Estaba claro que algo raro pasaba entre ellas y sobre todo que algo ya había cambiado.

*****

No tenía ni idea que hacer para que sentir que regresaba hacer la misma amiga de la rubia. Se sentía fatal cada vez que la miraba y sentía cosquillas en el estómago, no podía evitar desear besarla cada vez que se acercaba demasiado. Aquel maldito proyecto de Irán había abierto una puerta desconocida entre ellas; llevaban años siendo amigas, que nunca creyó que algo tan simple como un trabajo de escuela podría romper esa gran amistad. No deseaba sentir nada por su rubia amiga, puesto que la quería mucho pero ya no bastaba con eso, ahora la deseaba como nada en el mundo y no creía ser tan fuerte para soportar verla con otra persona.

Bajó de su habitación y caminó rumbo a la cocina, salió por la puerta de la cocina y avanzó por su patio, llegando así a la valla y saltándola para entrar a la casa de Irán. Tenía la opción de entrar por la entrada o por la puerta de la cocina, prefirió la última opción e ingresó a la casa.

Al entrar observó a Tita tejiendo unos paños, estaba tan concentrada que solo sonrió y cruzó la cocina con cautela, no era la primera vez que lo hacía, así que no se sintió culpable por no pedir permiso.

Subió las escaleras y vio la puerta del cuarto de Irán abierto, asomó la cabeza y se encontró con Irán sobre cama platicando animadamente con su prima Eleanor.

-hola - dijo Jaaz para que se percataran de su llegada.
-hola - fue la respuesta de la rubia con una sonrisa - pasa Jaaz, estoy charlando con Eleanor sobre algunos temas de la escuela.

Jaaz entró y le sonrió a Eleanor - hola Eleanor, me da gusto verte de nuevo, la última vez que lo hice, fue cuando apenas tenías unos 18 años, de eso hace ya dos años.

-lo recuerdo bien - dijo Eleanor bajando de la cama y saludando a Jaaz con un beso y un abrazo - me da gusto verte de nuevo.
-¿qué te trae por aquí Jaaz? - cuestionó la rubia interrumpiendo a las dos chicas que se habían quedado mirando más de la cuenta, no le simpatizaba ver a su prima muy cerca de Jaaz, por alguna razón su sentido le decía que su familiar le traería a conocer muy bien los celos.
-yo - dijo apartándose de Eleanor y caminando un poco más cerca de Irán, quería ver si esta noche tendrías algo que hacer, porque si no es así, podría invitarte a cenar una pizza o comida china, o bien... Aquellos pastelitos de cajeta - decía esto mientras ponía una mueca de asco.
-¡Jaaz! - Irán se había puesto de pie y le dio un codazo en el brazo - no te dirijas así a mi comida.
-esta bien - dijo sonriendo con malicia - ¿puedes?
-la verdad es que no - dijo - precisamente quedé en salir con Catrina.

¿Catrina? Jaaz se quedó de piedra al escuchar eso, ¿es que acaso iban a salir en la noche? Miró su reloj y marcaban las siete, no podía asimilar que aquella chica se la llevara.

-ella está ocupada - al fin habló Eleanor - pero yo no ¿qué tal si voy contigo?
-bueno... - fue tan de sorpresa que Jaaz no supo que decir, ella quería ir con Irán y ahora sabiendo que iría con su nueva amiga, hasta las ganas había perdido - sería genial - mintió. Si su amiga rubia se iría a divertir, ella no se quedaría atrás.
-bien - dijo Eleanor con una sonrisa - ¿puedo saber a dónde me llevarás?
-nada en especial, dime el lugar que quieres y estaremos ahí.
-en ese caso tengo un lugar perfecto - voy a arreglarme - dijo mientras salía del cuarto.

Cuando se giró Jaaz se percató de la parte trasera de su blusa, donde estaba estampado un gato gris, hizo una mueca, no entendía del por qué lo llevaba si era alérgica. Cuando por fin desapareció de su vista miró de Irán.

-¿es que es masoquista? - preguntó con la ceja izquierda levantada.
-¿quién? - Irán no entendió la pregunta.
-Eleanor Irán, ¿quién más? He visto el gato que llevaba en la parte de atrás de su blusa.
-eso - dijo la rubia tratando de inventar algo, no había pensado sino hasta ese momento que Jaaz podía descubrir la verdad - verás... - puso un dedo en su barbilla mientras daba vueltas por su habitación tratando de encontrar algo que decir. Por fin se detuvo y miró a Jaaz con seriedad, tratando de no ser descubierta - a Eleanor le encantan los gatos, pero para su mala suerte le dan alergias, y no le gusta que lo mencionen, la última vez que una de sus compañeras le preguntó algo sobre su alergia terminó estampada en el suelo por una buena bofetada... así que Jaaz, si yo fuera tú, tendría cuidado de no mencionar nada al respecto, al menos que quieras tener la cara con un moretón... y...
-vale Irán, que capto bien la idea de tus palabras - dijo Jaaz fingiendo estar calmada, pero en el fondo había tragado con fuerza, ¿es que acaso Eleanor se ponía en plan loca cuando se trataba de gatos?
-en todo caso, te recomiendo seriedad - tuvo que contener la risa por dentro mientras observaba el rostro de su amiga.

Jaaz la miró y recordó que aquella noche saldría con Catrina, dio una maldición para sus adentros - ¿puedo saber a dónde piensan ir?

-aún no lo sé, se supone que vamos a estar con nuestra población y luego delimitar la muestra.
-¿población? ¿Muestra? - Enarcó una ceja al recordar el proyecto - ¿es que acaso ustedes piensan ir a un antro gay? - casi grita al mencionar sus últimas palabras.
-sí, creo que ahí es donde estaremos.
-pero Irán... no creo que sea bueno eso.
-¡¡vamos Jaaz!! - Le sonrió - que tendré mucho cuidado.
-creo que estás más loca que antes - dijo mientras retrocedía lentamente tratando de llegar hasta la puerta, cuando la hubo tenido cerca, se giró y salió de aquella habitación con incertidumbre y pánico, no se imaginaba a Irán rodeada de todas esas chicas y sobre todo en compañía de Catrina.

*****

-¡¡oh vamos!! - rogó Eleanor a la morena que tenía enfrente con los brazos en jarras.
-no me vas a convencer de hacer eso - reprochó Jaaz - ¿es que acaso viene en los genes? - Sabía que Eleanor no le entendía pues se refería a que a Irán se le había dado la loca idea de ir a un antro gay y precisamente la prima le estaba rogando que fueran a uno - ¿es que hoy es el día de los antros gay? - replicó moviendo la cabeza negativamente.
-¿qué tiene de malo? Además, ¿cómo que viene en los genes? - cuestionó la chica baja, pues tenía la misma estatura de Irán, solo que ésta tenía unos ojos negros a pesar de ser rubia.
-a Irán le ha dado también por ir a un antro gay, precisamente hoy.
-¡¡wow!! - Exclamó Eleanor - ¿qué esperas entonces? ¿Qué tal si nos la topamos?

Jaaz cerró los ojos y dio un largo suspiro, lo que menos deseaba en ese momento era encontrarse a Irán con su nueva compañía. Abrió los ojos y vio aquella cara triste, ¿cuántas veces había visto una en el rostro de Irán? Nunca se había podido resistir. Una vez más comprobó que si provenía de familia.

-vamos, conozco uno, alejado para permitir intimidad a las chicas que aún no salen del closet pero fuera de eso, bonito y de buena calidad.
-conozco uno también - dijo precipitadamente la rubia baja.

Está bien - mencionó con resignación y subieron al auto que Jaazanía había rentado.


Había conducido en silencio, realmente miraba de reojo a la otra chica, no tenía nada que hablar con ella, mucho menos sobre su alergia, no quería terminar estampada en la puerta del coche. Su mente cavilaba sobre Irán y Catrina, no sabía a que antro irían, de haber sabido que terminaría en uno, hubiera acabado acompañando a su amiga rubia con su nueva amiga, no importaba, el caso era vigilar de cerca, Catrina no parecía peligrosa y mucho menos mala, pero sus celos le hacían ver cosas que no eran.

-estamos ya en uno - dijo Jaaz saliendo del auto - vamos - cerró la puerta y comenzó a caminar mientras se le unía Eleanor.
-esto es genial - habló la rubia de ojos negros - muy espectacular.
-te dije que era bonito.

Llegaron a la entrada, habían dos chicas de guardia, las cuales pedían identificación para permitir pasar. Instintivamente Jaaz tomó la mano de Eleanor, solía hacerlo con Irán, era para protección.

-sus credenciales - dijo una de las guardias que iba vestida como una rockera.
-no creo que necesitemos unas - dijo Jaaz.
-no pueden pasar entonces - refutó de nuevo la chica que cuidaba la puerta.
-¿qué no podemos? - Jaaz frunció el ceño - ¿quién va a impedírnoslo? - su voz sonaba molesta.
-nosotras - se escuchó la voz de la otra chica.
-eso quiero verlo - su voz era en tono altivo.
-¡basta Jaaz! - Por fin intervino Eleanor - es política del club, ellas hacen su trabajo, no lo hagas difícil.

Jaaz se sintió estúpida, Eleanor tenía razón, las chicas solo hacían su trabajo, y si seguía molestando de esa manera terminaría en problemas y ¿todo por qué? Quizá los celos que estaban en ella le ofuscaban de verdad su cordura.

-lo siento - habló la morena - debo estar algo confundida - realmente no quería decir eso pero fue lo que en su mente estaba. Sacó su credencial y la enseñó.
-ahora si pueden pasar - la rockera se quitó de en medio - de una vez que me detienen la fila.

Jaaz no había soltado para nada a la chica que la acompañaba. El lugar estaba lleno de chicas y alguno que otro chico gay despistado. Las luces daban buen reflejo y permitía ver el camino. La música estaba hasta reventar los oídos.
La morena comenzó a observar con detenimiento a cada chica por si veía a Irán, en el fondo tenía esa esperanza.
Algunas estaban bailando, otras platicaban en los rincones o en sus mesas, otras de plano se encargaban de conocerse muy bien.
Jaazanía agradeció que no hubiera tanto humo de cigarro. Caminó hasta llegar a la barra con Eleanor que mientras caminaba bailaba al ritmo de la música.

-una cerveza - habló Jaaz mirando a la chica que despachaba, esta estaba vestida a la onda vaselina.
-¿cerveza Jaaz? - Cuestionó con burla Eleanor - a mi dame la bebida más fuerte de este lugar - decía mientras le guiñaba el ojo a la barman.

Chiquita pero picosa pensó Jaaz mirando a Eleanor con una sonrisa - ¿qué es eso de andar coqueteando con la barman?

-quizá nos regale unas cervezas más - sonrió y miró a la chica que estaba preparando la bebida fuerte - además, tiene un buen trasero.
-¡vamos Eleanor! - Gruñó Jaaz - cierra la boca, solo limítate a mirar.
-jajajaja - la chica de ojos negros se puso a reír - debiste ser monja en lugar de piloto.
-mmm - musitó la morena con una sonrisa - si supieras niña - recalcó la última frase para que sonase a insulto.
-entonces baila conmigo.

Eleanor jaló a Jaaz hasta la pista. Comenzó a moverse al ritmo de catalaga.

-¿qué demonios se supone que dice? - gritó Eleanor sin dejar de bailar.
-no lo sé y para serte sincera no me interesa - le dedicó una sonrisa.
-¿es que esto es una reunión? - preguntó Lisa parada en la pista cerca de ellas.

Jaaz se detuvo y miró a su amiga rubia que estaba bien acompañada.

-¿Lisa? - dijo Jaaz entendiendo que el mundo puede llegar a ser muy pequeño.
-la misma que viste y calza - sonrió Lisa.

Dejaron de bailar y se sentaron alrededor de una mesa.

-¿dónde se supone que anda Irán? - cuestionó Lisa tomando de la cerveza de su acompañante que se quedó bailando con Eleanor.
-con Catrina - contestó la morena con decepción.
-¿y lo permitiste? - más que a pregunta sonó a afirmación.
-no podía hacer nada, es amiga de Irán y precisamente vendrían a un antro gay para experimentar.
-¿y por eso has venido también no? - dijo con una mueca.
-¡claro que no! - refutó la morena.
-¿así? Entonces ¿qué haces aquí?

Abrió la boca para contestar pero rápido la cerró de nuevo, nada de lo que dijese convencería a Lisa de lo contrario, en el fondo sabía que esa era la razón de estar ahí, sino fuera así, jamás hubiera estado en ese lugar. Que le gustaran las mujeres no le hubiera llevado a parar a un club gay nada más porque sí pero estaba enamorada de una entre todas y ese si era motivo suficiente para dejarse arrastrar por la prima Eleanor.

-sólo no hables Lisa y toma tu cerveza - mencionó Jaaz.
-y si te dijera que ellas vienen conmigo.

La morena levantó la vista y miró a Lisa confusa, ¿qué quería decir realmente? ¿Qué propósitos tenía en mente? Conocía a esa chica que tenía enfrente, sus locuras podían ser extremas.

-¿a qué te refieres exactamente? - agudizó su mirada azul.
-¿versión larga o versión corta?
-la que más te acomode Lisa - rezongó Jaaz.
-en ese caso la larga - la apuntó con el dedo - pero estate paciente porque ya te conozco y me harás llegar al final rápido. Recuerda que me hiciste elegir a mí.
-vale Lisa, ¿puedes comenzar y dejar de darle vueltas al asunto?
-te diré que Eleanor me pidió la dirección de un lugar bonito, creí que te haría bien traerte a un antro para que veas a muchas chicas y vieras cual te gusta. Tiempo más tarde pasaba a la casa de Irán para ver si la podía traer conmigo hasta aquí y me topé con ella y Catrina con el plan de ir a un antro gay - lisa se tocó la cabeza con autosuficiencia - y ¡¡BAM!! Mi idea se había perfeccionado sin que yo lo deseara. Les dije que las acompañaría y las traje a este club para estar todas reunidas. Claro que ustedes ya estaban en pareja, así que llamé a una amiga y vino conmigo. ¿Captas?
-fue una trampa desde el principio cuando Eleanor me dijo este lugar - bajó la mirada y sonrió - sí que estás maniática querida Lisa.
-no me digas que no te gustó mi plan, aunque te diré que Catrina no entraba en él, pero al fin se ha colado.
-ni lo menciones - Jaaz se mordió el labio para no mal decir en voz alta - estoy que me reviento de...
-¿celos? - cuestionó Lisa con picardía.
-¡sí ya! - exclamó Jaaz.
-ellas están del otro lado, observan a las chicas y anotan lo que ven - se burló - recuerda que vienen en plan de trabajo - le guiñó el ojo a Jaaz - vamos con ellas.

Caminaron en la dirección opuesta de donde habían estado. Jaaz localizó a Irán que se encontraba sentada mientras escribía en su libreta de notas. Tenía el cabello rubio suelto, una blusa sin mangas y una falda hindú que le cubría toda, pero a pesar de eso se veía hermosa. Si tan solo se quitara las gafas y... movió la cabeza con desapruebo para alejar sus pensamientos. El pensar en esas cosas solo empeoraba la situación de saber que se había enamorado de su mejor amiga.

Irán levantó la vista y vio a Jaaz acercarse con Lisa, una sonrisa se formó en sus labios. Dejó sus apuntes y se levantó, fue hasta donde estaban sus amigas.

-¡¡hey!! Creí que estabas paseando con Eleanor - dijo Irán mientras abrazaba a Jaaz por la cintura.
-es una larga historia Irán, ya luego te contaré como fui a parar en este sitio.
-me alegra que estés - levantó la mirada y posó su vista en la mirada de aquellos ojos azules.
-me alegra también estar aquí - mencionó sin apartar la mirada, no quería hacerlo.
-Jaaz.

Se escuchó la voz de Eleanor detrás de la morena de ojos azules, estaba agitada y sudorosa.

-¿te has cansado de bailar? - preguntó Jaaz con una ceja levantada.
-chispas Eleanor - dijo Irán mirando a su prima con una sonrisa amplia - si que has bailado esta noche he.
-la verdad es que sí - dijo tratando de que su voz se calmara - estaba bailando con la amiga de Lisa - apuntó a la rubia alta - pero me encantaría bailar con otra persona - miró a Jaaz y luego a Lisa - no te ofendas Lisa, pero Jaaz baila mejor que tú amiga Rubina - miró de nuevo a Jaaz - ¿bailas de nuevo conmigo?

Irán que tenía una sonrisa de oreja a oreja, se le fue disminuyendo conforme escuchaba las palabras de Eleanor ¿había bailado? En su vida Irán había visto bailar a Jaaz, siempre se negaba y ahora llegaba su prima y movía su cuerpo con ella y enfrente de toda esa gente. Miró a Jaazanía y bajó la mirada, los celos eran una cosa extraña, lo sabía, pero aquello que sentía en el pecho en ese momento era más que celos, era decepción, no sabía cómo definir aquello, siempre tenía una respuesta para todo, ahora se le habían agotado las ideas. Además, no podía culpar a Jaaz, ni a Eleanor, mucho menos se culpaba a ella misma, eran cosas que pasaban, como cuando un científico descubría algo por accidente mientras en realidad buscaba encontrar otra cosa.

-claro - dijo Irán en tono apagado - bailen, yo seguiré en el experimento - se soltó a Jaaz del abrazo y caminó a la mesa donde estaba Catrina observando lo que pasaba en el club.

-¿qué tal todo? - Irán había preguntado algo cerca de Catrina para que esta la escuchara.
-¿cómo? - acercó su rostro a Irán para que pudiera escuchar, la música estaba a todo volumen en el lugar.
-¿qué tal todo? - volvió a preguntar.
-muy bien, estaba observando a esas dos chicas - le señaló - y notaba en general que al ser lesbianas, cuando una chica te tira la onda se acepta más rápido que cuando lo es entre parejas heterosexuales.
-no estoy muy de acuerdo con ello - replicó Irán en tono serio.
-bueno, eso he notado yo, tendríamos que buscar a personas bisexuales para encuestar en todo caso.
-no es necesario, lo que has comentado no entra en el proyecto - miró muy de cerca a Catrina - pero tu comentario ha sido bueno - le sonrió y le revolvió el cabello - sigue mirando y anotando lo que puedas. Que ya me di cuenta de la mirada que esa chica te pone encima.

Catrina se sonrojó y bajó la mirada tan de prisa para que no viera el rubor que surgía de sus mejillas.

-¡¡hey!! - Irán le dio un codazo en el brazo - es bueno tirarle la onda a alguien mientras trabajas.
-suena poco profesional.
-no si la persona te gusta.
-¿segura? Sé que no inmiscuyes trabajo con placer.
-lo sé, es solo que tengo que averiguar que ha cambiado en ello - sonrió mientras ahora ella bajaba la cabeza.

Jaaz había visto a Irán marchar hasta su lugar anterior, vio en aquellos ojos un reproche cuando se enteró que había bailado, sabía de memoria las veces que Irán le había dicho que bailara y ella se había negado rotundamente. Entendía eso. Miró a Eleanor que esperaba con impaciencia su respuesta, miró de nuevo a Irán, no dejaría que Catrina le quitase a Irán, iba a luchar en ese momento.

-lo siento Eleanor - dijo Jaaz - creo que bailaré con ella - señaló a la rubia de ojos verdes.
-claro, como gustes - respondió Eleanor viendo marchar a Jaaz.
-esto ha salido mejor de lo que esperaba chica - dijo Lisa a la chica rubia de ojos negros con una sonrisa - se ha dado cuenta que debe bailar con Irán. Buen plan, ¿no crees?
-sí que lo es - susurró la rubia baja - ¿bailas conmigo?
-¿dónde metiste a mi acompañante? - cuestionó Lisa.
-la dejé tan cansada que de seguro ya se buscó a otra.
-te dije que me la cuidaras.
-soy tan buena bailarina que tú también saldrás huyendo.
-habladora - reprochó Lisa con sarcasmo.
-averigüémoslo - dijo por último Eleanor llevándose a Lisa a bailar.

*****

Bajó de prisa del automóvil y abrió la puerta trasera para que con la ayuda de Irán lograran sacar a Eleanor. Se había puesto una borrachera tan inmensa que había olvidado donde estaba y se había dormido en el club.

Jaaz logró levantar a la chica menuda y entró a la casa de su rubia amiga mientras ésta abría la puerta de entrada. Subió las escaleras con cuidado para no caerse y de nuevo ingresó a la habitación de Eleanor instantes después de que Irán abriese la puerta; dejó acostada a la chica de ojos negros y resopló con cansancio. Escuchó una risa detrás de ella para encontrarse con Irán en la entrada de la puerta de la habitación con su habitual sonrisa.

-¿qué hay de gracioso en que traiga a tu prima a su habitación? - se tocó su hombro izquierdo haciendo una mueca de dolor.
-es que... - volvió a sonreír - me ha dado risa la forma en que ponías la cara cuando subías a la borracha esta - dijo apuntando a su prima - se supone que tú eras la del ejercicio, la de los músculos y la fuerza.
-mmm - Jaaz puso una mueca de cansancio - me voy a mi casa, estoy cansada - diciendo esto salió de la habitación de la prima, bajó las escaleras y salió por la puerta de entrada sin hacer ruido para no despertar a la mamá de Irán.
-Jaaz.

Escuchó su nombre y volteó para mirar a Irán - ¿SÍ?

-¿sabes que bailas muy bien? - dijo Irán con tono de burla.
-no, nunca me lo habían dicho.
-¿será porque nunca has deseado bailar?
-tal vez sea por eso.
-pues ya te digo yo que has bailado muy bien hoy, gracias por hacerlo conmigo.
-no es nada - dijo en tono altivo - tengo muchas habilidades.
-¿te han dicho que sueles ser engreída?
-no - puso un dedo en su mentón - nunca lo han hecho.
-pues precisamente ahora lo estás haciendo.
-¿en serio?
-¿es que no has escuchado mi comentario?
-¿has dicho algo? - se estaba burlando de Irán y sabía que no tardaría en rendirse.
-¿es que vas a responder con preguntas?
-¿lo estoy haciendo Irán?
-Jaaz... - dijo Irán en tono amenazante mientras le sacaba la lengua - me las pagarás Jaazanía Geraldin Benford - bufó la rubia.
-ah... eso si que no - dijo Jaaz retrocediendo por si necesitaba correr más duro de lo normal - ya no quiero pagas contigo Irán Heli Hamilton.

Se miraron por un instante sintiendo que algo se calmaba entre ellas, como si los dioses se hubieran cansado de jugar y se iban a dormir dejándolas tranquilas.

-¿tienes sueño? - preguntó Jaaz interrumpiendo el silencio.
-a decir verdad no - al decir esto se quitó los lentes que llevaba puestos y Jaazanía tuvo que tragar con fuerza al verla sin ellos.

Había decidido tomar la iniciativa para poner las cosas en su lugar con respecto a su amistad, pero en el momento de verla quitándose los lentes y sintiéndose como condenadamente se sentía en ese momento deseó no haber preguntado nada.

-¿quieres venir a charlar un rato? - preguntó en un susurro.
-estupendo - la rubia cerró la puerta entrada con llave, se giró y tomó las manos de Jaaz para hacerla andar. Hablarían de todo, sería una noche estupenda ¿o no?

*****

Ahora se encontraban en la habitación de Jaaz. La chica alta se encontraba sentada en la cama con las piernas cruzadas mientras observaba a Irán moverse por su habitación. Primero había abierto el closet para verificar que tuviera la ropa acomodada, había ido al baño de la habitación para observar que tal estaba. Sabía que su rubia amiga amaba la limpieza y el orden, en cambio ella era una completa desordenada. Recordó los primeros años de amistad en la adolescencia, siempre que Irán entraba a su habitación la regañaba por tenerla de manera revuelta, decía que su abuela se mataba ordenando para que ella en unos instantes lo dejara todo de cabeza. Se había vuelto una costumbre que cada vez que entraba aquella rubia a la habitación checara cada rincón.

Ya tenía algunas semanas que Irán no entraba a su cuarto y creyó que olvidaría su costumbre, pero no fue así. Sintió una alegría surgir en su interior, provocando que sonriera. Observó con curiosidad a la rubia que se había detenido más de lo suficiente en su colección de discos.

-¿hay algún problema con eso? - cuestionó Jaaz.

La rubia se giró y miró con curiosidad a Jaaz, en su mano tenía un CD, lo miró de nuevo y luego regresó la mirada hacia su amiga.

-¿música gregoriana? - preguntó la chica de ojos verdes con una sonrisa.
-ERA - respondió Jaaz - ¿qué tiene de malo? Tiene buena música.
-se supone que lo tuyo es la música celta.
-ENYA - volvió a comentar la morena.
-bueno, he estado leyendo sobre cosas subliminales como los mensajes en la televisión, la música, los libros - decía mientras metía el CD dentro de el aparato de música.
-¡joder Irán! - Gruñó Jaaz - no creerás lo que piensa la gente religiosa.
-sabes que soy escéptica. Una científico se permite dudar de todo, pero... - miró interrogante a su amiga alta - ¿qué número?

-pon el número 2.

Irán leyó el tema - ¿don´t go away?

La música sonó inundando lo sentidos de ambas, Irán tenía que admitir que su amiga tenía buenos gustos.

-suena bien.
-claro que suena bien, es sólo música, pero te diré que hay personas que cuando escuchan esta música, creen que son para gente satánica empedernida o de dementes que necesitan ser exorcizados.
-jajaja - Irán se echó a reír - ¿experiencia hablando? - le guiñó el ojo.
-no exactamente. Pon la 14.

La rubia obedeció y la música comenzó a sonar por lo bajo, tenía buena pinta después de todo. Siguió la letra de la canción por unos momentos, era rara, eso era verdad, pero ¿qué más daba? Era solo música, después de todo, dependía de la mente de cada persona. Levantó la vista y visualizó a Jaaz que se había tumbado en la cama y tenía los ojos cerrados, su respiración era lenta y pausada.

-¡¡vamos Jaaz!! - dijo Irán acercándose a ella y tocándole el brazo para que se despertara, pero no lo logró, solo obtuvo un susurro.

Sí que era hermosa, fuera la música o no, sintió las ganas de acariciar su rostro relajado. No se contuvo y extendió la mano, rozando la mejilla de su amiga, se sentó al borde de la cama y no apartó su mano, sino que recorrió todas sus facciones, sentía su propia piel erizarse, pronto llegó a la comisura de los labios y se detuvo, observó con más detenimiento ¿cuántas veces había estado en esa posición y nunca había hecho lo que en ese momento llevaba acabo? Suspiró cerrando los ojos. Algo no estaba bien, ya lo sabía, lo supo desde el momento en que estuvo en la cama con Jaaz experimentando cosas. Se sentía diferente, amaba a aquella chica, a su mejor amiga, a la piloto, aquella joven que había llegado al pueblo, la que no tenía amigos y tenía un aspecto duro pero a la vez encantador. Unas lágrimas bajaron por su rostro, ella no era una chica fácil, siempre hacía locuras y le causaba en cierta forma problemas a su mejor amiga que siempre había estado ahí para ella. Abrió los ojos y le sonrió, se inclinó de modo que quedó cerca de los labios de la chica de ojos azules, apenas los rozó, aún recordaba el beso que se habían dado para experimentar. Con cierta melancolía se apartó de aquel cuerpo y caminó rumbo a la puerta para salir de ahí, dejando su corazón junto a esa cama donde yacía dormida Jaazanía.

Unos ojos azules se abrieron lentamente al momento en que Irán se iba.

Continuará...


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