Advertencia: esta historia tiene subtexto, por supuesto que los personajes se parecen a nuestras heroínas. Así que si eres menor de 18 años y este tipo de historias, entre personas del mismo sexo, no te gustan, pues ¿qué haces aquí? Mejor ve a leer otra cosa. Pero si eres de las personas que aceptan esto, entonces te doy la bienvenida y espero que les guste.
Por cualquier duda o comentario me escriben a enya_3c@yahoo.com.mx
NOTA: escribir es el mejor arte que he conocido, por ello espero que esta historia que hoy comparto con ustedes les guste al leerlo. He de decirle a las personas que anteriormente leyeron esta historia (Laoma Sam y Fema) que se ha modificado a las autoras por cuestiones de tiempo, es decir, estoy en una etapa donde se deja el todo por la carrera y no podía seguir reuniéndome con mi ayudante (NAJARA) así que te digo Najy que tus ideas son buenas y gracias por intentar estar conmigo en esta historia que ha sido idea de las dos y la cual he continuado solaL. ¿¿¿Y sabes NIÑA???: si me gustas... pero... recuerda que soy "la desconocida", un día pienso algo y al otro me retracto, eso es algo que deseo cambiar.

Comedia Romántica


SOY CONEJILLA DE INDIAS

Autora Livia

Primera parte

Un grito la sacó de sus pensamientos, acaba de sentarse a descansar cuando se sobre salto -- ¿qué demonios? - salió disparada rumbo al lugar donde el grito había surgido.

Con severa precaución ingresó a el bosque donde los árboles impedían el paso total del reflejo solar. Sus ojos azules se agudizaron mientras miraba a todos lados tratando de visualizar a la persona que había gritado.

-¡¡¡aquí!!! - la chica rubia gritó para que la mirara.

La morena levantó la vista y observó a su amiga de cabeza colgando por una cuerda gruesa -- ¿qué haces ahí? - preguntó con algo de disgusto.

-supongo que admirar la belleza del suelo en esta posición - dijo girando los ojos con vergüenza.

-¿y bien? - la chica de cabello negro le preguntó conteniendo la risa por dentro.

-¿y bien qué? - cuestionó molesta la rubia.

-¿es bonito o no? - su sonora carcajada no se puedo esperar más y resonó el eco por el bosque.

-no te rías Jaaz, por favor ayúdame a bajar - su voz era dulce, como siempre había sido.

-espera - caminó rumbo al árbol con un tallo realmente grueso y colgó de él, escalando hasta llegar a una rama donde caminó lo más despacio y con las manos se sostenía por otras ramas; pronto estuvo cerca de la cuerda -- voy a desatar la cuerda Irán, y caerás al suelo, ten cuidado con el porrazo.

-¡¡no, no!! - Suplicó Irán con angustia - levanta la cuerda y veme jalando hasta donde estás.

-no puedo hacer eso - dijo Jaazanía con seriedad - aunque eres pequeña, no es por nada, pero pesas.

-¡¡qué cobarde eres!! ¿de qué te sirve tanto ejercicio sino puedes con una chica como yo?

-¡¡Irán abajo!! - exclamó la morena soltando a su amiga de la cuerda y viendo el trancazo que se pegaba en el suelo. -- ¿estás bien? - preguntó desde el árbol, pero no hubo respuesta alguna, sintió miedo y no esperó más, saltó de la rama donde estaba y se acercó con paso rápido a Irán que estaba de bruces contra el suelo -- ¿Irán? - comenzó a girarla con miedo, no puedo reaccionar cuando unas manos pequeñas la empujaban hasta atrás y sin poner apoyo cayó sentada ahora ella en el suelo.

-quien llegue de último invita la cena esta noche - gritó la rubia mientras corría de prisa.

-¡¡tramposa!! - le gritó Jaazanía mientras se levantaba y corría a toda prisa tras su amiga que le había jugado una broma. Ella era alta y su amiga baja a comparación, sabía que con algo más de esfuerzo podría ganar aquella carrera, pero creyó justo que de vez en cuando Irán le ganara. Llegó a su destino y su amiga rubia ya estaba sentada en las escaleras de su porche. Sonrió mientras se acercaba; se quedó para frente ella.

-¿sabes que deseo cenar Jaaz? - puso cara de pensativa colocando su dedo índice en su mejilla.

-o no... - la morena entendió esas palabras - no te haré de cenar panecillos con cajeta, odio eso.

-pero perdiste, sé una buena perdedora - le apuntó con el dedo - así como eres buena en todo lo que haces.

-hey, hey, hey - le dio un beso en la frente - te veo al rato en mi casa - diciendo esto se dió media vuelta y comenzó a caminar rumbo a su hogar, vivía a lado de la rubia, solo un árbol tupido separaba las dos casas. Jaazanía giró para mirar de nuevo a su amiga que ya se había entretenido con el gato. La quería mucho, a pesar de tener 20 años aún conservaba su alegría, era inteligente y en algunas ocasiones muy inocente y buena, era de esas chicas que estudiaban más de lo que debieran y era despistada, era por eso que la estimaba mucho, por ello mismo desde que se conocieron siendo apenas unas adolescentes, se había prometido cuidarla de todo lo que pudiera dañarla o de la gente que lo intentara hacer.

Siguió su camino entrando a su casa, solo ella lo habitaba, cuando se había mudado de su lugar de origen eligió la ciudad, pero pronto anheló un lugar más calmado y así escogió ese donde vivió con su abuela desde los 15 años, un poco alejado de la ciudad, era verdad que tenía que esperar el autobús que las llevaba a la ciudad, pero no era la única así que con el tiempo se acostumbró y obtuvo el mejor regalo, su mejor amiga.

Se sentó cerca de la chimenea y fijó sus ojos en el fuego que brillaba y alejaba la oscuridad que tanto le gustaba sentir cuando estaba cansada, levantó la vista y contempló la foto de ella con Irán, estaban en el porche de casa de la rubia cuando la mamá tomó la fotografía, ella tenía 17 años en ese entonces. Tomó el portarretrato y lo acarició - como pasa el tiempo - susurró.

*****

Unas manos frías le tocaban las manos, sabía quien era la persona que trataba de levantarla a las 6 de la mañana, pero hizo caso omiso y siguió durmiendo.

-levántate ya - Irán le sacudía las sábanas.

-¿qué ganas con despertarme a esta hora? - cuestionó la morena dando un largo bostezo.

-ya sabes lo que dice el refrán, "el que madruga hace las cosas más rápido y terminas pronto".

-ese no es el refrán; se supone que es "el que madruga Dios lo ayuda".

-sí eso - respondió con una sonrisa - pero dime tú, ¿no es verdad que si empiezas las cosas desde temprano terminas más temprano?

-es verdad, pero deja ya de cambiarle a los refranes - colocó su cobija en su closet y entró al baño para cambiarse.

Estaban paradas en la esquina de la parada del autobús, pero este no llegaba, tenía 20 minutos de retraso.

-¡¡por el Hades Jaaz!! - Irán maldecía por lo bajo - voy a perder la primera clase.

-¿cuál te toca? - le preguntó con una ceja levantada.

-taller de investigación - sonrió - no puedo perderme esa clase hoy.

-¿qué hay de bueno? A mí nunca me gustó esa materia.

-hoy se eligen los temas que se van investigar y será tema abierto, y yo tengo uno en mente.

-¿de qué trata esta vez? Espero que no sea de averiguar cuantas especies de insectos existen en el bosque porque no voy a ir contigo de nuevo, esos moscos si que picaban duro.

-no será eso, es algo más experimental, y tú me vas a ayudar Jaaz - el camión se asomaba - ahí viene el tipo del autobús.

-¿cómo serviré yo en tu experimento? - pero no consiguió nada solo una sonrisa.

Caminaban rumbo a la Universidad, por el mismo camino de siempre.

-te veré más al rato - dijo Jaazanía tomando otra dirección, puesto que era ya de noveno grado mientras que Irán era de tercero.

Irán subió las escaleras lo más rápido que pudo y entró al salón, sus compañeros la saludaron.

*****

-hola Jaaz - una compañera de la morena la interceptó.

-hola Hanna.

-¿vas ya al aula?

-no en realidad, iba por ti.

-que bien, porque yo venía por ti -- la chica de cabello rojizo castaño la tomó de las manos y la dirigió hacia el área de los baños.

Apenas entraron Jaazanía la empujó hacia la pared y la besó sin contemplaciones, después de todo Hanna era su chica, podría besarla hasta enfrente de todos, no le importaba, pero recordaba a su pequeña amiga y todo su valor se borraba, era decidida, fuerte y valiente, pero con Irán todo era diferente.

Se separó lentamente de Hanna y la miró -- ¿estás bien?

-creo que necesito un baño de agua fría -- respondió abrazando a Jaaz.

-creo que mejor salimos de acá o de plano las dos necesitaremos agua fría - diciendo esto salió de ahí y las dos se dirigieron al aula que les pertenecía.

*****

-¿puedes volver a repetir tu tema elegido Irán? - la maestra cuestionaba a la rubia.

-he dicho "el lesbianismo no se pega ni se nace, solo aparece", es como la ley de la conservación de la materia "la materia no se crea ni se destruye solo se transforma" - cuando se trataba de clases, su aspecto era serio.

-¿por qué ese tema?

-porque mente brillante ha quedado loca - se escuchó la voz de uno de sus compañeros.

-sabías que la locura puede llevarte al descubrimiento de cosas, que estando cuerdo no ves - le cuestionó.

-basta chicos - habló la maestra -responde a mi pregunta Irán.

-he escuchado comentarios sobre ello en la escuela, algunos libros hablan sobre el tema, yo quiero comprobar y llegar a la verdad.

-en ese caso, el tema es tuyo y espero que logres algo al respecto y ustedes - miró a sus alumnos - dedíquense a su propia investigación, nada de comentarios.


Jaazanía estaba en el área de deportes con su grupo que era la selección femenil de béisbol, aquel día nadie había optado por llevar short, estaba pronosticado frío y algo de nieve.

Como siempre sucedía, Irán tomaba lugar en las bancas de la tribuna en el área de deportes para observar a su amiga entrenar. Sonreía cada vez que Jaaz bateaba y la bola se iba más allá del límite.

-¿Qué ves tan gracioso en el juego?

Se escuchó una voz que siempre que la oía sentía ganas de golpear a la tipa, ella era baja a comparación pero eso no impediría que en una ofensa más le estampara el puño en la cara como Jaaz le había dicho, pero también le había recomendado contar hasta 10 antes de actuar.

-no entenderías - no la miró - tu cerebro es tan pequeño que si te explico, dudo que me entiendas.

-¡¡ratón estúpido!! - Gritó la chica haciendo que todos los presentes en el lugar las miraran - voy a callarte la boca - intentó empujar a Irán de la banca donde estaba, pero Irán se paró lo más rápido posible y con el puño izquierdo le dio en la cara.

No tenía más que hacer ahí, bajó corriendo las escaleras, pero la chica corría más duro que ella que la alcanzó tirando de la manga de su playera - vas a desear no haber tocado mi rostro.

-si yo fuera tú, no haría eso - Jaazanía estaba detrás de ella - es más, si la sueltas te lo agradeceré y me lo agradecerás.

-vete al infierno - le espetó Nadia - solo cuida al ratón de biblioteca.

-guarda tus amenazas o trágatelas Nadia, tú la tocas y ya verás que no lo cuentas.

-al diablo con ustedes dos, ya verán - la chica comenzó a caminar tapándose la nariz que se había hinchado.

-¿por qué el pleito? - la morena miró a su amiga que estaba sonriendo.

-nada en especial - la rubia abrazó a su amiga por la cintura - solo tenía ganas de probar que tan resistente era mi brazo.

-todo bien entonces - la miró y le sonrió - vamos, ya pronto termino y nos vamos en el camión de las 3.

*****

-Irán - Jaazanía entraba a la casa de la rubia por la puerta de atrás donde estaba la cocina.

-está en su cuarto estudiando - la mamá le respondió sin mirarla pues estaba concentrada en la comida que preparaba.

-pasaré a verla Tita.

-eres bien recibida. ¿Cenarás esta noche acá? He preparado sopa.

-claro - apenas dijo entrando a la sala y subiendo las escaleras para llegar hasta su amiga. Tocó la puerta y nada, entonces la abrió y buscó a Irán para hallarla dormida sobre su libreta en el escritorio donde siempre solía hacer su tarea. Sonrió ante esto, con aquellos lentes parecía una doctora, siempre lo había pensado así; contempló la habitación, todo ordenado y limpio, lo que más resaltaba en las paredes eran los diplomas de concursos ganados desde la secundaria hasta los de la universidad.
Estaba apunto de salir cuando una voz somnolienta la hizo voltear.

-creí que estabas dormida.

-no, ¿cómo crees? Es que yo así estudio - se mofó de Jaaz.

-ohhhh, con que así estudias he - alcanzó la almohada de la cama y se lo tiró encima.

-tranquila, tranquila solo era una broma - se acomodaba el cabello revuelto -- ¿qué pasó?

-solo había terminado el reporte del vuelo de mañana y quería saber si iríamos al centro por el libro nuevo que me dijiste.

-¿la de mitos y leyendas? - se levantó de inmediato de la silla.

-ese mismo.

-claro que vamos, voy a avisar a mi madre.

La vio bajar las escaleras y la siguió. Salieron de la casa y caminaron por la calle principal que estaba alumbrada de luz fosforescente, algunos niños jugaban con la nieve que caía en ese momento, hacían bolas de nieve y se lo lanzaban a sus compañeros.

-¿Recuerdas esos juegos? - la morena acabó con el silencio.

-wow... sí, era divertido tomar una bola de ello y lanzarlo sobre nosotras y las compañeras ¡¡qué días aquellos!! - suspiró la rubia y tomó la mano de Jaaz entre las suyas sin detener su andar.

-joder, que frío hace - mencionó la chica alta.

-no puedo creer que aún te sigas quejando de eso, hay cosas que nunca cambian - se burló la chica pequeña.

-graciosa - le reprochó.

Tomaron el autobús para llegar hasta el centro, apenas bajaron llevaron el camino que daba hacia la librería. Irán se entretuvo mirando cada uno de los libros hasta que encontró el deseado, lo tomó entre sus manos y fue directo a la caja.

Apenas salieron del local, el frío les azotó en la cara -- ¿quieres tomar algo?

-vamos por un capuchino bien caliente - dijo la rubia.

Entraron al lugar y tomaron asiento, el clima era caliente y olía a cafés recién hechos, pidieron lo deseado y fueron a sentarse una frente a la otra cuando el café les fue dado.

-¿has hablado con tus papás de nuevo? -- la rubia tomó un sorbo de su taza.

-la semana pasada, pero como siempre no estaban en casa, sino, de viaje en un barco que fue a pasear a Brucellas, nada en particular - dijo con tranquilidad.

Jaazanía levantó la vista y en la otra mesa topó con unos ojos color café que solo la miraban; no era la primera vez que eso le sucedía, pero no le gustaba cuando estaba con Irán. Bajó su mirada y tomó su café con sumo cuidado, volvió a levantar la mirada y la chica la seguía mirando ahora con una sonrisa, si hubiera estado sola, hubiera ido hasta allá.

-o no - exclamó Irán.

-¿qué sucede?

-supongo que si le rompí el orgullo a Nadia - dijo sin quitar la vista de la calle.

La morena giró su rostro y pudo ver a Nadia con otras tres chicas en la esquina del local - están esperándonos - dijo cerrando sus ojos azules y moviendo la cabeza en forma negativa - nunca aprenden.

-vámonos, no quiero volver a golpearle el rostro, ya ves que tengo un buen puño - dijo burlándose de ella misma.

-ven - Jaaz salió del local con Irán y comenzaron a caminar calle abajo haciendo como que no las habían visto.

El paso que llevaban era lento - ¿caminan tras nosotras verdad? - cuestionó Irán.

-así es. Agarra bien tu libro; cuando yo diga tres comenzamos a correr hasta llegar al autobús, ahí no se atreverán a buscarnos pleito las muy montoneras. -- ¿lista?

-sí.

-tres - cuando dijo eso, comenzó a correr, pero Irán no lo hizo, ya que tenía que hacer una de sus locuras.

-¡¡montoneras hijas de bacantes!! - les gritó la rubia.

-¿qué haces? Corre... - le indicó la morena, que al ver a Irán correr comenzó su huida de nuevo.

Las 4 chicas iban de prisa tras ellas, una cargaba un bat y la otra una navaja que brillaba con las luces del centro. Mientras tanto la rubia y la morena corrían lo más rápido posible, esquivando a la gente que pasaba, estaban a punto de llegar al autobús cuando Irán tropezó con la acera cubierta de hielo y cayó al suelo, no pudo levantarse, veía estrellitas y de pronto vio unos dientes sonriéndole.

-así te quería tener ratoncito sucio - dijo Nadia levantándola.

-oye - reprochó la rubia - la blusa me costó - a pesar de todo su humor no se iba.

-espero que sigas estando feliz después de la paliza que te demos.

-no creo que seas buena pegando - volvió a contestar.

-eso ya lo veremos - la jaló más fuerte.

-¡¡vamos!! De una vez - la retaba Irán impidiendo que la hicieran caminar - dale Nadia, golpea, golpea, saca tu puño de tigre aunque más bien sería un gatito - comenzó a reír.

-ya cállate - le gritó Nadia deteniéndose -- ¿qué nunca puedes estar callada rubia?

-no puedo y si no te gusta solo déjame ir.

-eso ni de broma.

-creo que si debieras dejarla ir - Jaazanía había llegado a la parada cuando se percató de que su amiga había sido atrapada, sin pensarlo dos veces fue por ella - no quiero lastimar tu lindo rostro otra vez - le advirtió.

-esta vez no podrás - señaló a sus amigas - ellas no te dejarán.

-eso es lo que crees - contestó mientras lanzaba una patada al bat de una de las chicas que se estrelló contra la mano de Nadia y la rubia quedó liberada - corre - le ordenó a Irán.

Las dos comenzaron a correr y no fueron alcanzadas, llegaron al autobús y se subieron lo más rápido posible, estaban sudando a pesar del frío.

*****

-viste sus rostros de sorpresa cuando pateaste el bat? - Preguntaba Irán sin poder dejar de reírse - por un pelo de gato y se le caía los ojos a Nadia.

-wow... es que... no te imaginas cuanto miedo me tiene - respondió Jaaz con una sonrisa.

Las dos se encontraban sentadas en el porche de la casa de Jaaz, no habían parado de reír por lo acontecido aquella noche.

-hey!! - de pronto Irán habló.

-¿qué? - preguntó con precaución la morena, ya conocía esa expresión.

-el proyecto, no te he hablado de ello.

-¿tiene que ser ahora? Presiento que algo no estará bien.

-tan grande y con miedo, ¿qué más te puedo hacer yo?

-mejor pregúntame que no me puedes hacer.

-vamos, tengo que prepararte para que seas mi ayudante.

-¿ayudante?

-sí, ven - le extendió una mano para que se levantara y pudieran entrar a la casa.

*****

-¿qué qué? - Jaazanía se levantó del sofá donde Irán la había sentado para que asimilara el proyecto.

-lo que has escuchado, estoy probando cosas sobre el lesbianismo - dijo de la forma más natural, como si hablara de comida.

-pero... ¿por qué de ello?

-no lo sé, solo un día me levanté con la idea de saber que se sentía y por qué el gusto por las mujeres y para ello tengo que experimentarlo, si lo experimento puedo llegar a comprobar mi hipótesis.

-estás loca Irán, no voy a ayudarte con eso - se había sonrojado sin querer.

-te estás poniendo roja Jaaz - se burló la rubia - además a ti te gustan las chicas y eres mi mejor amiga, ¿qué podría pasar?

-Yo... - como explicarle que aunque le gustaban las chicas y ella era una muy bonita, la respetaba - no puedo ayudarte.

-por favor, eres la única persona que puede ayudarme, simularemos todo, por favor, te lo ruego, te necesito mucho esta vez.

-he dicho no y es no.

-en ese caso tendré que buscar ayuda de otras personas - mencionó sin enojo - creo que ya tengo candidatas - sacó su libreta de apuntes del bolsillo del pantalón y anotó algo - te veo mañana - iba a salir cuando Jaaz le habló.

-espera - no podía dejar que aquella chiquilla intentara probar ese tipo de cosas con cualquier persona, la podrían lastimar, así que como su mejor amiga que era había decidido decir que si, además, ¿qué podría pasar?

*****

-¿y bien? - preguntó Irán aunque apenas se le entendía, porque las palabras parecían surgirle de algún lugar cercano a los dedos de los pies -- ¿crees que funcione?

-creo que habría algunos problemillas para que las partes... digamos "relevantes" del cuerpo se mantengan en contacto.

-¿por qué?

-bueno, verás... con la anatomía de dos mujeres en esta posición se corre el riesgo de perder el contacto por decirlo de alguna manera - si la postura se lo hubiera permitido, Jaaz se habría palmeado la espalda por aquella buena respuesta.

Irán se separó y se puso de rodillas sobre la cama mientras apuntaba la opinión de Jaaz en su libreta.

-¿lo que me has dicho es una suposición o ya lo has experimentado?

Ella no contestó y la rubia la miró con impaciencia, golpeándole suavemente con el bolígrafo - ¿Jaaz?

Jaazanía Benford se sentó y se pasó la mano por el cabello revuelto, preguntándose y no por primera vez, cómo se había metido en aquella situación - es solo una suposición. Todavía no he salido con una acróbata de circo, pero no te apures, que te informaré puntualmente de ello si lo hago.

-bien - contestó Irán con la mente en otro sitio.

-¿alguna otra cosa que pueda hacer? - se dio cuenta de su error y corrigió - es decir, creo que es todo por hoy - se levantó y trató de caminar sin lograrlo, porque sus piernas le fallaron y se tuvo que volver a sentar en la cama - creo que tu peso me ha dañado - comentó a su amiga pero la rubia estaba inmersa en sus apuntes que no le hizo caso, algo molesta por ello exclamó con más fuerza -- ¡¡creo que has subido de peso!! - Pero aún así no hubo ninguna actitud de cambio - maldición... - susurró por lo bajo y se levantó saliendo de su cuarto.

Llegó hasta la cocina y tomó un vaso con agua, su corazón latía tan fuerte que creía que se podía salir del pecho - calmate Jaaz, es solo tu amiga, una chiquilla que quiere jugar a "la sabelotodo" - se dijo así misma para tranquilizarse.

-me has ayudado mucho hoy - la interrumpió Irán entrando a la cocina con una sonrisa, aquella que siempre tenía cuando algo había salido a su gusto o perfección.

-no deberíamos hacer eso - Jaaz intentó entablar una conversación seria con ella.

-por favor Jaaz, es solo mi proyecto, luego te dejaré - la miró angustiada - ayúdame en lo preliminar, luego prometo dejarte.

-es lo que me temo - asentó el vaso - que después de mi, andes haciendo lo que hicimos hoy con otras personas, no quiero que lo hagas.

-lo intentaré con personas de confianza - le volvió a sonreír - pero gracias por preocuparte por mi - se dirigió a la puerta y salió, se giró y miró a su amiga que la observaba desde el marco - y Jaaz, no he subido de peso - diciendo eso se fue andando lo más rápido posible.

A través de la ventana de la cocina, Jaaz la observó atravesar casi saltando el jardín como la niña que aún era, a pesar de su edad y de sus grandes conocimientos. Sacudió la cabeza y deseó que la sangre se le enfriara cuanto antes. Ya eran demasiado mayores para seguir jugando a los científicos. A pesar de lo precoz que era Irán en algunos aspectos, estaba muy retrasada en otros y Jaaz temía por ella cuando le tocara el traslado a Florida.

Sentía debilidad por su amiga desde que la había conocido pero sobre todo un gran respeto. A través de los años, había estado con ella en todo, desde aprender a manejar la bicicleta hasta conducir un coche y sus hombros habían servido para secarle las lágrimas.

Su pequeña amiga había hecho un master en química, estudiaba la biofísica y además de estudiar la carrera de química fármaco bióloga en la universidad, trabajaba también como investigadora en su institución.

Jaaz movió la cabeza negativamente al recordar que su amiga quería experimentar sexo homosexual. Recordó de pronto que se le había olvidado preguntar el propósito de aquella investigación. Sabía que su proyecto estaba relacionado con la biología de las emociones pero y si sólo la estuviera utilizando para luego confesarle que le gustaban las chicas... de pronto deseó nunca haberle contado nada sobre sus preferencias.

*****

Irán escribía lo último en su libreta de notas. No pudo evitar sentir un escalofrío en su espina dorsal al recordar el cuerpo de Jaaz sobre ella, pero pronto lo alejó de su mente. No había esperado una reacción química de su propio cuerpo, pero si analizaba bien, era algo normal. Lo que le indicaba que su sistema hormonal funcionaba perfectamente.

Sin embargo, le resultaba curioso no haber caído hasta entonces en lo profundo que era el azul de sus ojos y había deseado recorrer la oscuridad de su cabello negro para comprobar si era tan suave como parecía.

*****

Estaba recostada en el asiento del copiloto con su uniforme de piloto, en aquella ocasión volaría hasta Pórtland. No estaba tan concentrada en lo que haría ese día, pero debía reponer el mal sueño de la noche anterior. Sintió un beso en su mejilla y supo que su acompañante de vuelo había llegado.

-buenos días Jaazanía - mencionó Lisa apartándose con una sonrisa -- ¿puedo saber por qué la mala noche?

-dudo que quieras saberlo - respondió Jaaz con disgusto.

-¿de qué se trata? Una cita acabó mal supongo.

-peor que eso.

-¿una cita a ciegas? - insistió Lisa.

-no, y no quiero hablar de ello - se acomodó el cabello que llevaba en una coleta.

-¿Irán? - cuestionó con picardía.

Jaaz supo que no podía engañar a Lisa, aquella rubia, era la primera amistad verdadera que Irán tenía y de hecho que no fuera ella misma.

-¿qué hizo ahora? - Levantó una ceja en forma interrogativa sin borrar su sonrisa -- ¿criar abejas genéticamente modificadas y soltarlas por descuido en tu casa?

-no seré yo quien te lo cuente - miró los controles que tenía enfrente para comenzar con el vuelo de prueba.

-¿vas hacerme volar sin contarme que sucedió con la genio? - preguntó algo enfadada.

-te aseguro que vale la pena esperar. Mejor cuéntame lo tuyo, ¿qué tal tu cita?

-caliente - respondió con una mueca jocosa y bromeando a la vez, ya que aún bromeaba con la primera cita que ellas habían entablado para conocerse y al final ninguna se atrevió a decir más y quedaron como amigas.

-¿va la cosa en serio? - quiso saber Jaaz.

-es demasiado pronto para saberlo, pero él es simpático y muy mono.

-¿él? - miró a su amiga interesada -- ¿cambio de planes supongo?

-digamos que pruebo, pero a decir verdad, me ha gustado esta prueba.

-¿qué tiene él que no tenga yo? - cuestionó de broma ya sabiendo la respuesta.

-pues aparte de lo que ya sabemos, nada en particular, él es tan guapo, como tú eres de hermosa - le sonrió con vehemencia.

-no creo ser hermosa - dijo quitándole importancia al asunto.

-¿qué no lo eres? Creo que no has escuchado a todas las compañeras en debate discutiendo sobre cuanto músculo ocultas bajo el uniforme. De hecho, hemos hablado en llevar a cabo una misión de llevar más allá tus líneas de defensa.

-es el uniforme que me hace esta apariencia, las atrae y los atrae como moscas.

-pues yo opino que todas y todos te quisieran ver sin él. ya estamos acostumbradas a verte con ese uniforme y aún así te ves atractiva, pero no saben lo irritante que puedes llegar a ser.

-¿cuándo dices "todas y todos" a quién te refieres exactamente?

-¿interesada? te diré que la chica Roíz te ha echado el ojo.

-ya lo sé, pero no es mi tipo.

-también está el chico que arregla los motores.

-sigue sin ser mi tipo - dijo sin emoción - además está Hanna.

-en fin, por haberme rechazado, no descansaré hasta buscarte al amor verdadero por no haber podido ser yo.

La morena ya no contestó pero con una sonrisa le indicó que había sido una buena opción. Pronto llevó a cabo los preparativos para el despegue. Ya estando en el aire, la tensión desapareció y sus pensamientos flotaron con más libertad, podía recordar a Irán preguntándole -¿qué es tener una relación sexual? - en esa ocasión no se sintió preparada para decirle y la tomó de la mano, llevándola con su abuela para que le explicara, creyó que si la dejaba con la duda, iría con su mamá y esta le hubiera dado un libro para que se informara. En su situación actual, con la pregunta de ¿qué se siente amar a una mujer siendo mujer?, ya no sabía con quien llevar a su amiga para que la ayudaran, temía que si no era ella, podría ser cualquiera y no lo deseaba así.

*****

Irán se encontraba tumbada en el pasto verde de su jardín, ese día parecía que el sol estaba feliz, pues había salido y el calor había entrado. Tenía miedo de haber disgustado a Jaaz, y como ella siempre se quejaba de que no tomaba sol, aquella mañana había decidido hacerlo antes de ir a clases y así complacer a su amiga. No sabía si estaba bien o no, su cerebro parecía trabajar muy lento cuando se trataba de relaciones humanas y no cuando tenía que interpretar ecuaciones químicas o los principios de la física.

Escuchó unos pasos y observó a Lisa entrar a su jardín. No era a quien esperaba ver, pero era algo al menos.

-sin preámbulos amiga - dijo la rubia apenas entrando por la reja de entrada al jardín -- ¿qué le hiciste a Jaaz?

-solo le pedí ayuda - murmuró Irán.

-suelta la sopa - la miró inquisidoramente.

Le habló de lo que había sucedido, desde el plan hasta el momento en que se despedía de la morena.

-¡¡Pobre Jaaz!!

Irán espero unos momentos para que Lisa parara de reírse - ¿y qué hay de ti, sentiste algo?

-¿algo como qué? - preguntó confusa.

-no sé, por ejemplo las ganas de quitarle la ropa y besarle...

-puede que haya habido respuesta física pero es algo que los científicos debemos separar de la investigación ya sea nivel físico o emocional.

-a veces pareces tonta Irán - le dijo con cariño Lisa - deberías saber que Jaaz no puede separar eso.

-¿qué quieres decir? - cuestionó confundida.

-que es posible que hayas excitado a Jaaz y no puedes culparla amiga mía - le guiñó el ojo y se sentó junto a ella en el pasto - pero eso es bueno, creo que hacen una magnífica pareja.

-¡¿qué?! - exclamó irán levantándose del suelo y caminando en círculos - Jaaz y yo siempre hemos sido amigas, no la miro de otra manera.

-¿estás segura? Hoz conozco desde hace tres años y por la forma en que hablas de ella o la miras, dudo que solo la veas como amiga.

-me confundes Lisa - admitió Irán con disgusto.

-de verdad Irán, a veces me pregunto sino ¡¡vienes de otro planeta!!

-mmm... -- apenas pudo decir mientras se sumergía en sus pensamientos, recordando la cara de Jaaz.

-pero tenemos que encontrar la manera de terminar tu proyecto.

-¿sabes del proyecto?

-¡¡claro!! El de seducir a Jaazanía.

-¡no quiero seducir a Jaaz! - mencionó casi gritando con los ojos bien abiertos.

-la próxima vez que intentes algo con ella, me avisas, me gustaría grabar todo - comenzó a reír a carcajadas mientras se despedía de Irán y se marchaba.

Corrió a su casa y subió las escaleras lo más pronto que pudo, entró a su recámara y marco al número de celular de su amiga.

-¿qué sucedió Irán? - se escuchó la voz de Jaaz.

-¿vendrás a casa hoy verdad? Necesito hablar contigo urgentemente.

-¿es para otra locura? No creo llegar sino hasta tarde.

-te esperaré hasta la hora que sea necesario, por ahora te diré que he tomado el sol y me marcho ya a la escuela - sin más que decir, colgó - tengo que probar otra idea.

*****

-ya era hora de conocer tu casa Jaaz - mencionó Hanna bajando del auto.

-bueno, pues adelante - hizo caminar a la pelirroja hasta llegar a la puerta - ya abro - dijo sacando la llave de su bolsa de pantalón.

Entraron a la casa, pero Jaazanía no tuvo tiempo de abrir bien y de encender la luz cuando su chica se había abalanzado sobre ella, apenas cerró la puerta. Llegaron hasta el sofá y Jaaz la recostaba.

-¡¡Dioooooseeeeeesssss!! - se escuchó el grito de una chica.

-¡¡haaaaaaaaaaaaaaaa!! - exclamó Hanna apartándose del sofá, mientras Jaaz encendía la luz.

Visualizó a su amiga levantándose del sofá con la cara somnolienta y asustada.

-Irán - dijo Jaaz por lo bajo -- ¿qué haces aquí?

-bueno - la rubia no sabía que decir, si ella estaba enojada, con eso se enojaría más - llegué de la escuela, te esperé toda la tarde y no habías llegado, quise esperarte y pasé pero me quedé dormida, lo lamento - y miró a la compañera de la morena, que tenía la blusa desabotonada -- ¿ustedes iban a...?? - no terminó su frase.

-creo que es hora de irte a casa - intervino Jaaz para que no hiciera comentarios al respecto, al menos no en ese momento - te acompaño - dijo tomando de las manos a la rubia y llevándola por el jardín para hacer que saltara la valla.

-siento haberte interrumpido ese momento - mencionó con pena.

-no te disculpes Irán, solo ve a dormir a tu casa - su reacción era de calma y paciencia.

-no quise...

-por favor ve - le ordenó.

-lo siento - dijo por último saltando y caminando en dirección de su puerta trasera.

Regresó a su casa y encontró a Hanna ya vestida correctamente - lamento lo que pasó, ella tiene esa costumbre - se disculpaba.

-no pasa nada Jaaz, es tu mejor amiga, todos lo sabemos y en verdad que no hay problema - mencionó sentándose en el sillón para intentar hacer otra cosa, ya que se había acabado en momento mágico.

*****

Tomó sus notas y se dirigió a la computadora para pasar sus apuntes a su archivo del laboratorio. Estaba algo molesta con ella misma por la ridiculez que le había causado a su amiga. Hacía dos días que no iba a su casa y que no iba con ella a la escuela, Jaazanía por ser de noveno no tenía clases más que juegos de béisbol y vuelos de práctica. En cambio ella si tenía muchas cosas en que ocupar su mente y no quería ya preocuparse por su amiga.

Apenas estuvo terminado su reporte, se preparó para marcharse a casa. Se quitó la bata blanca y puso su chaqueta azul que hacía juego con sus jeans y su blusa.

-eres tú la del proyecto - le dijo una voz femenina.

-así es - respondió con cortesía, agradeciendo que alguien platicara con ella -- ¿por qué? - le preguntó al darse cuenta que nunca la había visto por la escuela.

-soy Catrina - le extendió su mano - vengo como ayudante en este laboratorio, para repartir matraces erlenmeyer, y todo eso, reactivos y un sin fin de objetos.

-mucho gusto, soy Irán, la chica del proyecto - le sonrió.

-lo sé, me han comentado algunas chicas de tu trabajo y quisiera decirte que si en algo ayudo a tu trabajo, puedes confiar.

-gracias - le sonrió de nuevo - ahora me marcho, yo solo tengo turno hasta antes de las tres y ya son las tres - le mostró su reloj.

-hasta luego entonces - le volvió a extender la mano para que lo tomara y la saludara de nuevo.

Caminaba con rapidez por el pasillo que la llevaba directamente por las canchas de béisbol, se detuvo al pasar por el campo y contempló a su amiga en posición de bateo, quiso hablarla y saludarla pero temía distraerla. Acomodó su mochila en su espalda y siguió su camino sin mirar atrás.

-no creo que sea bueno seguir evitándome.

Se detuvo al escuchar la voz de Jaazanía detrás de ella y a corta distancia. Giró lentamente y la miró, se veía agitada y su aspecto era serio pero no molesto, así que sin otra opción habló - no es que te evitara... bueno sí, pero era porque... tú sabes, cuando me da pena yo suelo... es decir, me conoces desde hace tiempos y... -- ninguna frase había terminado.

-hey Irán!!! - Jaaz le puso un dedo en los labios evitando que siguiera hablando con rapidez y sin coherencia - sé que cuando te apenas y te sientes mal contigo misma sueles alejarte, pero también sabes que nunca me enojaría contigo y mucho menos debes de pensar en alejarte de mi - le tomó las manos entre las de ella y la miró profundamente - no te alejes de mi, creo que hemos sido amigas durante años y este pequeño accidente no debe separarnos.

-lamento haber interrumpido - dijo alzando los ojos y viendo como Hanna se acercaba a ellas - pero ahora, debo irme - dándole un beso a su amiga en la mejilla se giró y comenzó a caminar rápidamente.

Jaaz sintió la presencia de alguien tras ella y miró para encontrarse con su chica - hola - saludó tomándola del brazo haciéndola caminar en dirección al campo.

-¿cuándo le dirás que tú y yo andamos? - mencionó Hanna señalando la dirección en que Irán se había marchado.

-en verdad no lo sé, estoy dudando hacerlo - su mirada era perdida.

-¿pero por qué? Me habías dicho que de esta vez no pasaba, no crees que ¿es demasiado inteligente como para no entenderlo?

-es inteligente, pero ella no es como tú o como las demás personas - respondió con sequedad mientras se detenía y la miraba.

-no entiendo cuando dices que es diferente a los demás, ¿es que acaso su inteligencia le ofusca su sentido común?

-no lo entenderías Hanna, ella ha sido así siempre, con esa mente tan abierta pero tan cerrada a la vez - levantó su mirada al cielo - a veces pido que tan siquiera tuviera un poco de sentimiento de rencor, maldad, odio, justicia. Que hiciera lo de "ojo por ojo y diente por diente".

-lo hace - le espetó Hanna.

-cree que lo hace, pero no es verdad, es ahí donde puedo jurar que su mente de científico la ha perjudicado - comenzó a caminar sin esperar a su chica.

*****

-así - ordenó Irán a Jaazanía que se encontraba sentada en el suelo de su habitación - el libro menciona que la otra persona debe estar en posición vertical pero creo que es correcto esta posición - decía mientras le enseñaba el dibujo.

-¡¡por los dioses!! - Jaaz le arrebató el libro a su pequeña amiga - no querrás intentar esta posición - intentaba asimilar lo que esa vez practicaría o más bien le harían practicar.

-no veo cual es la inconveniencia Jaaz, parecería que tienes miedo, se supone que sabes de esto y debes ayudarme - no entendía el comentario.

-¿debo? Estás insinuando que crees que yo he hecho todas estas posiciones - tomó el libro y se lo puso enfrente de la cara - no conocía siquiera la que querías intentar - mintió.

-jajajajaja - se echó a reír la rubia con todas las fuerzas que tenía.

-¿qué se supone que da risa? - Jaaz intentaba entender ahora el ataque de felicidad de su amiga.

-es que mírate - la tomó de la cintura y la obligó a mirarse por el espejo - estás sonrojándote - le sonrió con dulzura - no voy a creer que no lo hayas practicado antes.

-supongo que me has espiado - afirmó.

-nunca - comenzó a retroceder lentamente.

-lo has hecho - volvió a mencionar mientras seguía a Irán.

-no, eso es levantar falso - ahora retrocedía lo más rápido que podía, no tendrías escapatoria, había llegado a las escaleras.

-creo que si Irán y no lo niegues - dijo por último mientas corría detrás de su amiga que ya estaba llegando a la puerta de entrada por donde escapaba para poder ir libremente por la calle.

Se detuvo en la puerta observando como su amiga corría calle abajo, muchas veces se preguntó por qué a pesar de no entender la forma de ser de Irán, le gustaba y disfrutaba con ella las locuras que surgían, en esas ocasiones había llegado a la conclusión de que la amistad es así, se aceptaba a los amigos como eran y no importaba las opiniones de los demás; ese mismo día ella había dicho que deseaba que su amiga fuera diferente, pero una vez más llegó a la conclusión de que la quería tal y como era, solo deseaba que por su forma de ser los demás no la dañarán - en ese caso que cambie el mundo - pensó mientras corría lo más rápido que podía.

Se detuvo en la avenida que daba rumbo a la pastelería y supuso que se encontraría a Irán comiendo. Cruzó la calle y entró al local, agudizó su mirada y visualizó a su amiga sentada en una mesa bien servida de bocadillos.

-creo que todo eso te hará mal - le regañó sentándose a su lado.

-vas a ayudarme - le cedió de su postre.

-lo dudo Irán - le regresó el plato.

-por favor, luego vas y haces 100 lagartijas y bajas las calorías - decía con trabajo por el pastelillo que le impedía hablar.

-solo unos cuantos - tomó el pan que solo tenía nueces y unas almendras.

Las dos terminaron comiendo la misma cantidad de postres - quiero reventar - exclamó Irán poniendo sus manos en su estómago.

-te dije que no comieras tanto.

-pero si comimos lo mismo.

-sí, pero no todos... - no pudo terminar de hablar cuando fue interrumpida.

-disculpa - dijo aquel chico.

-¿sí? - respondió Jaaz.

-deseo hablar contigo - dijo señalando a Irán.

-dime -- Irán lo miró con cordialidad.

-te he observado en la universidad desde hace meses - se atrevió a confesar aquel chico que llevaba unas gafas que le hacían mostrar sus ojos del tamaño del fondo de una botella, su cabello pegado a su cabeza con mucho gel - y no me había atrevido hablar sino hasta hoy que no he aguantado - miró a Jaazanía que emitió una risa de burla.

-pues... -- Irán dirigió su mirada a su amiga que con un movimiento de cabeza le indicó que podía resolver esa situación.

-¿cuánto obtuviste en química en tu último examen?

-¿cómo? - la pregunta había sido tan fuera de lugar para él, pero aún así contestó - obtuve 80. Pero ¿qué tiene que ver?

-te diré algo - dudó antes de seguir hablando - solo saldría con un chico que obtiene 100, pero gracias por lo que has dicho.

-yo - el chico quiso hablar.

-¿sabes amigo? - dijo Jaaz - creo que cuando obtengas el 100 regresas, ¿estamos? - vio al chico alejarse -- ¿en verdad saldrías solo con alguien que obtuviera 100? - era algo que hasta ese momento desconocía.

-sí - fue la respuesta que Irán dio con determinación.

*****

-el avance maestra - decía Irán a su clase que estaba pendiente de su proyecto - es que las emociones humanas, sobre todo, si se trata de relaciones entre dos personas, puede llegar a estimularte, sin importar de que sexo seas - miró a su maestra de taller tratando de obtener la aprobación.

-eso es correcto Irán, has seguido todos los pasos para poder tener esa conclusión general, sin embargo te falta mucho para comprobar - le explicaba a la rubia mientras anotaba su calificación - ¿preguntas? - le propuso al grupo.

-sí - se escuchó la voz de un compañero -- ¿buscarás a tu población lésbica?

-¿experimentarás con ellas? - se escuchó la voz de otro alumno.

-¿no te sirve algún chico de apoyo en comparación? - dijo otro con morbosidad.

-¿utilizarás a tu amiga? - dijo una compañera.

-basta - exhortó la maestra - se supone que son preguntas constructivas para disipar las dudas con base a como se realiza el proyecto.

-con respecto a tu pregunta - miró a la chica que había preguntado de último - si te interesa saber si utilizaré a mi amiga, te diré que no te importa - le sonrió mientras se sentaba en su banca y guardaba sus hojas.

-estúpida - le dijo la chica por lo bajo para que la maestra no escuchara.

-no fui yo la que preguntó - y le volvió a sonreír.

*****

Tenía la bandeja en su mano izquierda, mientras que con la derecha tomaba lo que comería, de repente una presencia ya conocida se unió a ella, no tuvo que mirar solo habló -- ¿qué tal el deporte?

-tuve que cancelarlo - respondió Jaaz mientras terminaba de acomodar su alimento y comenzaba a caminar con su amiga rubia para ocupar alguna mesa.

-¿qué sucedió? - preguntó Irán mientras se sentaba y destapaba su emparedado.

-tengo un vuelo a Heathrom en el aeropuerto de Londres dentro de unas horas, tengo que acomodar mis cosas, nos vamos por tres días - miró a su amiga con disgusto - son muchos días para mi gusto, no quiero dejarte sola.

-¡¡hey!! No deberías preocuparte por mí, ya estoy grande - le palmeó su mano.

-prométeme que no te meterás en líos y que no andarás experimentando cosas raras con personas - le tomó las manos y se propuso tener toda le seriedad posible - promételo.

-lo prometo - quitó sus manos y tomó una patata que le ofreció a Jaaz.

La morena abrió la boca y aceptó con gusto el aperitivo, sus labios toparon con el dedo de Irán y sintió algo extraño en su estómago y de manera rápida se apartó -- ¿por qué siempre para prometerme algo usas la comida? - dijo bromeando tratando de olvidar el cosquilleo en sus labios y en su estómago.

-es mi forma de decirte que no te fallaré - extendió otra patata -- ¿gustas otro?

-contigo engordaré - le reclamó Jaaz con un levantamiento de cejas - se paró - me voy Irán, te veo dentro de tres días, para el fin de semana estoy de regreso - le dio un beso en la frente y comenzó a caminar en dirección a la cafetería para dejar su charola y retirarse; iba de manera distraída cuando por instinto se alertó y levantó su charola protegiendo su cabeza contra una salsa de tomate que había ido a parar encima de la bandeja, miró con cuidado y visualizó a Nadia y su grupito a lo lejos, supo que era ellas pues sus miradas habían cruzado y se burlaban.

-deberías tener cuidado con lo que comen señoritas - les exclamó Jaaz en tono fuerte para que la escucharan, mientras aventaba la salsa de regreso.

Ninguna de las 4 chicas había visto el llegar de la salsa y gritaron cuando les pringó la salsa de tomate. Jaaz sonrió con burla y siguió su caminar.

-¡¡no huyas gallina...!!

Se detuvo en seco mientras en su cabeza retumbaba aquella frase, nunca le gustaba ser llamada gallina, dio media vuelta y su mirada fue fulminante, le callaría la boca a Nadia con un puñetazo y después le haría retractarse. Caminó con lentitud pero su seguridad se sentía. Sabía que todos los universitarios presentes la miraban estupefactados y también sabía que quizá se vería ridícula armando un lío solo por ser llamada gallina, pero tenía una frustración desde días atrás que deseaba eliminar, así que decidió que olvidaría su contar hasta diez mientras golpeaba un rostro.

-creo que alguien debe retractarse - dijo deteniéndose enfrente de ellas - al menos tú - señaló a Nadia y sus ojos azules la miraron con repugnancia.

-¿no crees que ya estamos grandecitas para estas escenas? -- preguntó con sorna.

-eso debo preguntarte a ti Nadia, si no soy yo, es Irán pero nunca dejas de molestar.

-creo que el andar con ese ratón de laboratorio te daña la forma de ser y te vuelve estúpida.

No pudo decir otra cosa cuando unas manos fuertes la levantaron de la banca con un tirón de su chaqueta de piel.

-te volveré a fracturar la nariz si vuelves a llamar estúpida a Irán.

-no creo que seas tú - se río sin realmente poder hacerlo pues no podía respirar bien - creo que Irán tendrá a otra persona - dijo señalando en dirección a Irán que se encontraba en otra área de la cafetería y no se había dado cuenta del problema.

Jaaz miró hacia la mesa de su amiga y vio a una chica alta y tes morena sentada con ella charlando amenamente, su angustia fue al no reconocer a aquella mujer, nunca la había visto en la escuela e Irán no le había contado de su nueva amiga, al menos que fuera otra para su experimento... ¿otra para el experimento?, sintió una punzada en el pecho y soltó a Nadia mientras regresaba su mirada a ella. Sin decir nada más, siguió la dirección que desde un principio debió tomar... la salida.

Miró varias veces la cafetería, caminaba y volvía al mismo punto, no quería dejar sola a Irán por tres días y menos sabiendo que ya había otra persona que la supliría - creo que voy a vomitar - se dijo a si misma mientras se alejaba por fin del lugar y se marchaba a casa.

*****

-¡¡¡emergencia!!! - dijo Lisa entrando con el uniforme de piloto aún puesto y jalando a Irán que se encontraba en el laboratorio mirando por el microscopio compuesto.

-¿cuál es la emergencia Lisa? Estoy observando estomas de una hoja para un reporte de esta semana - dijo disgustada Irán quitándose la bata.

-¿crees que lo que te voy a decir no es importante? Sino fuera así no vendría hasta aquí para evitar que siguieras mirando a tu amada hematoma.

-es estoma Lisa, no hematoma, eso es un moretón, en cambio la estoma es...

-no vine a hablar de tu estoma querida amiga, me da igual que sean, soy piloto, ¿recuerdas?

-¿qué es más importante que mi estoma? - preguntó Irán poniendo los brazos en jarras.

Lisa miró alrededor y se dio cuenta de que la media docena de investigadores y estudiantes del laboratorio habían dejado de trabajar para mirarla fijamente.

-hola a todos pandilla. Yo soy Lisa - saludó cortésmente mientras arrastraba a Irán por el pasillo.

-dime que pasa.

-esto es algo serio - mencionó agarrándola del antebrazo como preparándola para oír lo peor - Jaaz tiene una cita formal esta noche.

-vaya...

Por supuesto que Jaaz salía con chicas y ella a pesar de que no estaba acostumbrada a saberlo, había ignorado la punzada de celos que sentía cuando eso ocurría. Los celos eran una emoción muy extraña. Había tratado de analizarlos, pero era algo absurdo en su situación, Jaaz no era nada más que su amiga de toda la vida, pero se preguntó una vez más ¿por qué sentía celos de cualquier mujer que se le acercara a Jaaz?

-tenemos problemas pequeña amiga. Conozco a esta chica y es Hanna, es pelirroja, es una buena chica, pero no creo que sea la correcta para nuestra querida amiga.

-estoy segura de que Jaaz puede cuidar de si misma.

-entonces... ¿vas a dejar que te la quite? - levantó las manos al cielo como rogando piedad a Dios para Irán y le espetó -- ¿crees que soportarás ver a Jaaz alejada de ti por su novia que será formal y toda la cosa? - ¿quién te defenderá de todos si ella se dedicará a cuidar a su chica? ¿Con quién irás a patinar? ¿a quién correrás para contarle tus cosas si ella estará preocupada por sus nuevos asuntos? - quizá se había excedido de ejemplos pero no quería que Jaaz e Irán se siguieran negando su amor por solo creer que al ser amigas no podían ser más que eso.

-no lo sé - dijo Irán en un susurro mientras sus ojos verdes miraban a todos lados menos a Lisa.

-¿tienes siempre a tu gato verdad? - dijo Lisa tomándole el rostro a la rubia para que la mirara.

-sí - contestó la rubia con cautela - aún tengo a Told.

-verás... Hanna es alérgica a los gatos, tienes que asegurarte de que Jaaz acaricie a tu gato antes de marcharse.

-yo no... -- balbuceó aquellas palabras sin emoción alguna.

-esto es importante - mencionó la piloto sacudiendo la bata de lisa que llevaba en el brazo - esta es la oportunidad para evitar que Jaazanía se quede con alguien o bien perderla para siempre.

-pero Lisa, Jaaz no es mía, así que no la puedo perder. Estás sobreactuando y sacando la situación de quicio.

-yo te aviso - anunció Lisa omitiendo los comentarios de la rubia pequeña - pasará a buscarla a las 6 de la tarde así que trata de estar con ella a las cinco y media y has que abrace a tu gato así no tendrá tiempo de cambiarse de ropa, y también súbete al auto y pon al lindo gatito en el asiento del acompañante por un instante, con eso bastará.

-no.

Irán sacudió la cabeza y le dio la espalda a su amiga mientras se ponía la bata blanca y regresaba al laboratorio. En su humilde opinión aquella idea era una locura, y decidió actuar como si nunca la hubiera escuchado.

-recuerda, es a las cinco y media - le gritó Lisa por última vez mientras la observaba marcharse.

*****

-bien, ya son las cinco y media, hora de mi programa favorito - mencionó la madre de Irán.

-¡mamá!

-¿qué he dicho? - preguntó su madre mirándola sorprendida.

-no quiero saber que hora es - gruñó Irán.

-lo siento cariño, pero no lo sabía - dijo sentándose en el sillón mientras que con el control remoto encendía la televisión.

Irán llevaba un buen rato sentada en la mecedora del salón con la nariz pegada al libro de biología, tratando de concentrarse para no pensar en Hanna, en Jaaz, en el gato y en ninguna de las posibilidades combinaciones entre los tres. Para librarse de cualquier tentación había dejado el reloj en su dormitorio y estaba sentada de espaldas al reloj de pared. Pero no había contado con su madre y sus programas de televisión y en aquel momento era conciente de cada segundo que pasaba.

Exhaló cuando se dio cuenta que por más que intentaba leer de nuevo, las letras ya no tenían sentido en su cabeza. Sabía que Jaaz saldría a su cita en cualquier momento. Sintió en el estómago un nudo de lo más molesto, entendía que se trataba simplemente de una acidez provocada por la respuesta de su sistema nervioso, pero como fuera esa sensación era muy desagradable.

En su cabeza llegaron muchos pensamientos, Lisa tenía razón, si Jaaz se unía a una chica formalmente, ella pasaría a segundo término y quizá hasta llegaría a perder a su única gran amiga. No quería quedarse sin amiga y no dejaría que Hanna se la arrebatara sin haber dado la lucha. Pero no creía muy correcto el utilizar a Told para provocar una alergia a una chica alérgica a los gatos, pero no encontraba otro método, quizá se haría a la enferma y haría que la morena se quedara con ella en vez de salir, pero sabía que no sucedería eso, además, estaría fingiendo -- ¿qué no es lo mismo con el gato? - se preguntó, de repente sintió algo peludo acariciándole su tobillo desnudo y al instante miró a su gato que la miraba como preguntándole ¿y bien? ¿No tenemos que ir a algún lado?.
Sin pensar en lo que estaba haciendo dejó su libro y tomó a Told entre sus brazos y salió de la casa sin siquiera ponerse los zapatos, comenzó a caminar con rumbo a casa de Jaaz sin ponerse a pensar de nuevo si estaba correcto o no.

*****

No se hacía ilusiones con respecto a que por fin aceptaba tener a una novia formalmente, había aceptado aquella propuesta de Hanna, por el simple hecho de que si la quería y no deseaba dañarla si se hubiera negado. Se miró al espejo y se contempló, cuando sus ojos visualizaron su propia mirada azul aceptó que estaba comprometiéndose con Hanna para no tener en mente a Irán, su pequeña amiga que había despertado en ella algo más que el deseo de tenerla, ¿sabría Irán lo que le había provocado? No conciliaba el sueño desde aquella vez que probaron una posición erótica, había soñado con ellas dos juntas en la cama... a Irán sin gafas y sin ropa y ella... - será mejor que me apure - se dijo a si misma. No había visto a su amiga desde aquel día en la cafetería, bueno, la había visto pasando en bicicleta ese sábado por la mañana, pero Irán no se había detenido en su casa como solía hacerlo y para ser sinceras, ella tampoco había ido a su casa desde su llegada del vuelo, pero aquello debía de terminar. Si Irán no regresaba a visitarla por que quizá ya tenía a otra persona con quien probar, sus celos y su deseo no se interpondrían entre su mejor amiga y ella así que terminaría yendo a visitar a la rubia.

Sonó el timbre y Jaaz automáticamente miró su reloj, había quedado en ir a recoger a Hanna media hora más tarde, así que no podría ser ella. Bajó de su habitación con rapidez y abrió la puerta. Jaaz pensó con sarcasmo que de seguro estaba ahí para confesarle que ya no deseaba su ayuda.

-Hola Jaaz - dijo en tono bajo.

-Hola Irán.

-Lisa me ha dicho de tu cita.

-¿en serio? -- Ahora se le quitaba un peso de encima pero otro pensamiento de reproche llegó, quizá Irán no solo quería aprender probando, sino observando también a dos personas ¿a dos personas? No quería escuchar decir a Irán que deseaba acompañarla - pues en verdad tengo la cita - dijo con una sonrisa sin saber por qué rayos sonreía, entendió que trataba de dar ¿celos?

La rubia se apoyó sobre sus talones y la miró fijamente. Jaaz conocía ya las facetas de cambio de su amiga pero aquella expresión mezclada de inocencia, ternura y culpabilidad no la había visto junta, pudo contemplar bien esos ojos verdes y lo hermosa que se veía sin sus gafas. Se apoyó contra el quicio de la puerta mientras en su mente cavilaba la posibilidad de que también todo ese embrollo hubiera provocado una reacción en Irán y por eso no había ido a verla, se sintió débil, en ese instante rogó y deseó que todo fuera como antes.

Irán no había dicho nada más y de pronto le extendió el animal a la morena -- ¿me lo sujetas un momento?

Jaaz no tuvo tiempo de replicar, en unos instantes ya tenía al gato Told de color amarillo ronroneando sobre sus brazos.

-¿ocurre algo Irán?

-no, nada, estoy preocupada por él ¿no te da la impresión de que está enfermo?

La morena miró al animal, le seguía pareciendo el mismo bicho de siempre, no había cambiado más que en cuerpo, hace un año y medio atrás era un cachorrito, ahora era un gato adulto. Se apartó al gato del pecho y volvió a colocarlo en los brazos de Irán con gesto torcido. Tenía la blusa roja llena de pelos, así que sacó su pañuelo de sus jeans y se limpió.

-yo lo veo bien - contestó guardándose de nuevo el pañuelo - pero si te preocupa, podemos llevarlo mañana al veterinario, yo te acompaño, pero ahora tengo una cita.

-ya lo sé - contestó Irán con cierta tristeza y le dio un ligero abrazo, en medio de las protestas del gato que se veía aplastado en medio de los dos.

-te veo mañana - dijo Jaaz besándole la frente como solía hacer. Pero aquella vez la piel se impregnó en sus labios y su aroma en su olfato.

Irán se dio la vuelta para marcharse mientras escuchaba a Jaaz maldecir por lo bajo, no comprendió a que venía tal cosa.

La chica alta caminó rumbo al coche que había rentado, siempre supo que un auto estaría mejor para ir a la universidad o donde quisiera, pero no quería dejar de ir con su amiga rubia ya que a esta no le gustaban tanto que prefería ir en bicicleta al trabajo y en autobús. Se sintió cansada de tanto pensar que razonó una vez más que no podía tener tales sentimientos por su amiga, Irán confiaba en ella y no iba a defraudarla.

Subió al auto y en unos instantes unas pequeñas manos habrían la puerta del otro lado y veía subir a su mejor amiga con el gato en brazos.

-¿se supone que vienes conmigo? - dijo en forma de sarcasmo con una sonrisa que no podía evitar cada vez que Irán hacía cosas que para su parecer rebasaban el límite de su paciencia.

-no, yo solo venía a decirte que tengas cuidado con todo lo que digas y hagas - acarició la cabeza del gato Told sin mirar a Jaaz.

-no entiendo tu recomendación - le tomó la barbilla y obligó a mirarla.

-tú más que nadie sabe que el pez por su propia boca muere.

-¡por fin! - Anunció Jaaz con alegría - has dicho un refrán sin cambiarle.
-por favor Jaaz - la rubia la miró seriamente mientras contemplaba aquellos ojos azules que estaban delante de ella -- lo digo en serio, cuídate mucho y no hagas nada que no quieras hacer.

-Irán... -- susurró la morena con cariño mientras la invitaba a salir - tendré en cuenta tus palabras del año pasado cuando intenté odiar a mis padres y no me dejaste - "que lo que pienses, así sean tus palabras y como tus palabras, así sean tus hechos". Nunca lo olvido, ¿OK? Ahora... me esperan y me estoy tardando.

La rubia bajó del auto y sentó a Told por unos instantes mientras agregaba - y te ves bonita con ese vestuario - por último abrazó a su gato amarillo y cerró la puerta. Vio a Jaazanía alejarse por aquella calle con cierta nostalgia.

*****

Hanna recibió a Jaazanía en la puerta vestida con un traje color escarlata y un brillo de labios aún más intenso. La morena tuvo que admitir que estaba impresionante aunque no fuera tanto su tipo, además ¿en qué momento había tenido tipos? Hanna le dio la bienvenida con un beso que no tardó tanto pues la morena apartó su rostro lo más rápido posible con una delicadeza para que su chica no se sintiera ofendida. Cuando la tomó del brazo para dirigirla se sintió como una mosca que iba derechito a una telaraña.

-te he manchado los labios con mi pinta - dijo Hanna en tono coqueto.

Jaaz apenas pudo poner una mueca educada y rebuscó su pañuelo en su pantalón, cuando lo sacó se le cayó un papelito junto con el pañuelo, antes de que pudiera levantarlo, Hanna ya lo había hecho.

-no me habías dicho que fuiste una boy scout - susurró mirándola con ojos acaramelados mientras le mostraba el contenido en aquel papel.

La morena tragó saliva, ella nunca había escrito algo como eso, sintió como Hanna le ponía el papel en su bolsa izquierda y le limpiaba por último los labios con el pañuelo. Dio un paso atrás y abrió su boca para decir su inocencia, pero pronto lo volvió a cerrar, nada de lo que dijera podría volver esa escena menos vergonzosa. Se conformó con sonreír y tratar de que fuera enigmática. ¡Irán... Irán! ¿Cómo se atrevía a darle tal consejo erótico? Quizá había ingresado el papel en el momento del abrazo. Frunció el ceño pero en lugar de pensar en el castigo adecuado, comenzó a preguntarse como Irán sabía de esas cosas, tal vez habría leído ya todo eso pero es que acaso ¿ya lo había practicado y por eso no había ido a su casa? ¿Estaría experimentando con aquella nueva amiga? No podría ser cierto...

Más le valía que no fuera así, más le valía. Se propuso pensarlo más adelante, no en ese momento, tenía otros problemas en que lidiar en ese momento. Hanna ya tenía el ego por lo cielos, creyendo que ella deseaba llevársela a la cama, tendría que ingeniárselas para no acabar ahí.

Siguieron su camino rumbo al coche. Le abrió la puerta para que entrara con una enorme sonrisa. Iban a asistir a una galería en un centro cultural, apenas y había puesto atención a los detalles cuando Hanna se lo había mencionado. Mientras se enfilaban por la carretera Hanna comenzó con su charla de siempre, en cierto sentido se parecía a Irán, pero eran tan diferentes a las vez ¿era por eso que estaba con ella? Mejor trató de concentrase en el conducir del auto.

Cuando llegaron al primer semáforo Hanna estornudó una vez y al ponerse el pañuelo en la boca para taparse estornudó cuatro veces sucesivamente.

-salud - le dijo Jaaz mirándola de reojo.

Hanna volvió a estornudar y comenzó a toser mientras buscaba con frenesí algo en su bolso, sacó su propio pañuelo para tratar de cesar los estornudos y dejó el de Jaaz aún lado. En unos segundos más tarde parecía que se iba a morir entre toses, jadeos y estornudos.

-¿estas enferma? - cuestionó la morena que comenzaba a estar realmente preocupada -- ¿qué necesitas, agua, pastillas?

-un... médico - rogó agarrando con desesperación el brazo de Jaaz - el... asma.

-bien - contestó Jaaz mientras bajaba la velocidad para intentar pensar con calma.

Estaban cerca de la salida por el aeropuerto y recordó que había un hospital muy cerca. Giró el coche en el momento adecuado y en unos minutos más tarde estaban entrando al estacionamiento del hospital.

Por el estado de Hanna fue admitida a toda prisa. Por lo pronto Jaaz llevaba una hora leyendo revistas antiguas. Las opciones se limitaban a la jardinería o las revistas femeninas, así que aprendió a combatir las plagas del césped de manera ecológica y conoció también cientos de maneras de complacer a un hombre en la cama.

Pronto vio venir a Hanna sin rastro de maquillaje, estaba completamente pálida, Jaaz caminó en su dirección y antes de poder acercarse una mano lo detuvo.

-¿no tendrás gato verdad? - preguntó con voz nasal.

-¿gato? - Dijo confusa - no, pero Irán tiene uno - sintió como su corazón se encogía al recordar - y lo tuve en brazos antes de pasar por ti. Dioses... -- susurró mientras se pasaba las manos por el largo cabello que se había dejado suelto -- ¿esto ha sido una reacción alérgica al pelo del gato?

Con los labios apretados y el enojo subiendo y bajando por todo su cuerpo asintió con la cabeza, comenzó a caminar con rumbo a la salida del hospital, llegó a la parada de taxis y se subió a uno. Jaaz la siguió y no pudo evitar detenerla.

-ya nos veremos Jaaz - dijo Hanna mientras cerraba la puerta.

Se quedó ahí parada por unos instantes con las manos en sus bolsillos mientras veía salir el taxi. Todo había resultado un desastre. Pensó en mandarle un ramo de flores por la mañana a modo de disculpa, pero cambió de opinión al instante, no se las enviaría, tal vez Hanna fuera también alérgica a las flores.

Se encogió de hombros y se dirigió a su coche. Una vez al volante, se sacudió los restos de pelo que aún tenía su blusa. El reloj del salpicadero indicaba que apenas eran las ocho y media. Arrancó el motor - quizá pueda llevar a esa odiosa criatura y a su gato al veterinario - pensó.

*****

Irán llevaba ratos conectada a Internet leyendo información médica con respecto a alergias felinas. Lo que descubrió la había dejado aterrorizada, y cada minuto que pasaba estaba más asustada. Se había comportado como una irresponsable. Aquella alergia podía llegar incluso a causar la muerte, en el peor de los casos. Era posibilidad muy remota, pero aún así real.

Se quitó las gafas y se limpió el sudor de la cara con su mano derecha. ¿qué podría hacer? Jaaz no le había comentado donde iban a ir, así que no podía seguirles la pista y averiguar qué hospital les quedaba más cerca. Tal vez debería llamar a todas las urgencias y preguntar si alguien había ingresado por un ataque de alergia a los gatos.

El timbre sonó en la planta de abajo pero lo ignoró, ya su madre abriría. Unos minutos más tarde, unos nudillos tocaron en su puerta y alguien entró.

-¡Jaaz! - Exclamó -- ¿va todo bien? - preguntó avanzando hacia su amiga con ansiedad esperando la mala noticia.

-bueno... -- comenzó a decir Jaaz frotándose la barbilla - tu gato le ha provocado una alergia a mi cita, pero se pondrá bien.

-lo siento mucho.

-no es culpa tuya, Irán. No podías saber que sucedería una cosa así.

Irán dudó unos instantes. Estaba deseando confesar, pero si lo hacía, causaría más problemas que otra cosa. Y además, metería a Lisa en un lío.

-¿está enfadada contigo? - quiso saber la rubia pequeña.

Jaaz se dejó caer sobre la cama y nada más hacerlo, recordó que la situación entre ellas había cambiado, pero aún así no se levantó. Durante muchos años se había tumbado en cama de Irán, y aquel estúpido incidente no iba a arruinar su amistad.

-no lo sé, pero para serte sincera no me importa demasiado. No quiero volver a salir con ella. No es mi tipo.

-se supone que andas con ella - mencionó Irán no entendiendo por qué si a Jaaz no le interesaba, era su novia -- ¿cuál es tu tipo Jaaz?

-parece que es la pregunta más importante que me pueden hacer tú y Lisa. De todas formas, creo que me has arruinado el futuro con las mujeres - dijo mientras la miraba de una forma que no deseaba pero que su mismo cuerpo le ordenaba hacer.

Irán pensó que Jaaz quedaba perfectamente en su cama. Tenía el cabello negro revuelto, la blusa arrugada. Los dedos de la rubia se morían por tocarle el rostro, se suponía que debía tomar nota de aquella subida hormonal, pero lo ignoró. Solo tenía ganas de mirar esos ojos azules. Sabía que no debía hacer nada o Jaaz saltaría por la ventana.

-he venido para saber si todavía quieres llevar el gato al veterinario.

-no, creo que ya está bien - aseguró ella negando con la cabeza y maldiciendo a Lisa por sus locas ideas.

A la rubia no se le daba bien mentir y aunque podría hacerlo bien delante de todos, Jaaz era la única persona que la conocía a la perfección. Desesperada por cambiar de tema rebuscó en su cabeza algo que decir, pero la morena se lo impidió con un comentario.

-ya sé por qué viniste antes a mi casa.

El corazón de Irán estuvo apunto de pararse, pero luego comenzó a funcionar de nuevo tras el alivio de verse descubierta. Era mejor que ella lo supiera.

-así que lo sabes...

-sí... espera un momento - dijo de pronto hablando más despacio - el gato Told fue solo una excusa ¿verdad? No le pasaba absolutamente nada...

-no, nada de nada... lo siento Jaaz yo...

-¿te has tomado tantas molestias solo para darme tu comentario erótico para que lo hiciera y luego te hablara de los detalles que servirían para tu experimento? - no era eso lo que quería decir, pero no podía preguntar si ella ya lo había experimentado.

Irán puso una mueca que Jaaz interpretó como una expresión de vergüenza y no de culpabilidad.

-no sé si estarte agradecida o enfadarme contigo, Irán. Sé que hacer en mis citas - dijo sacándose el papelito y poniéndolo encima de la cama -- ¿has estado experimentando con alguien? - Jaaz se contuvo para no rematar la frase <<con alguien más>>

-no, aún no.

-¿para qué me lo diste entonces? - insistió mientras guardaba en su memoria el <<aún no>> para analizarlo más adelante.

-quizá para que... no lo sé exactamente, solo quería ayudarte y darte un consejo.

-no estarás pensando experimentar eso ¿verdad? ¡¡Por los dioses Irán!! No estarás pensando en llegar tan lejos conmigo ¿cierto? - preguntó horrorizada.

-¡por supuesto que no! - Contestó con vehemencia - pero soy una científico y debo estar preparada para todo.

-preparada para todo... -- repitió y se tapó la cara con las manos y cuando las quitó pudo seguir diciendo - Irán, estás completamente loca... tú no quieres practicar sexo conmigo.

A pesar de lo extraño de esa conversación, Irán tuvo que morderse el labio para evitar una mueca de guasa ante el terror que se había dibujado en la cara de Jaaz.

-¿y por qué no?

-porque... porque no quieres - aseguró la morena haciendo aspavientos.

-tendré que iniciarme en algún momento y tú serías la mujer perfecta para llevar a cabo la comprobación e ilustrarme.

-tú... yo... sexo...

-¡estás tartamudeando Jaaz!

-¡ya sé que estoy tartamudeando! - Explotó -- ¡eso es lo que ocurre cuando mezclas el tú con el yo y el sexo! ¡Es absurdo! ¡Completamente absurdo!

-¡vaya! Teniendo en cuenta la manera como respondiste la semana pasada no hubiera imaginado que la idea te resultara tan repugnante.

-no me resulta repugnante - aseguró Jaaz soltando una palabrota - Irán, ya sabes que odio que pongas en mi boca palabras que no he dicho.

-¿así que podrías llegar a imaginarte acostándote conmigo?

¿Qué si podría? Aquello era lo que no le había permitido dormir. Jaaz cerró sus ojos y trató de calmar el alocado latir de su corazón. Se trataba de Irán, estaba acostumbrada a sus excentricidades y a que la sacara de quicio. Tenía que calmarse y explicarle que los buenos amigos no se metían juntos en la cama solo porque sí. ¿o sí? La morena abrió los ojos de golpe.

-¿y qué me dices de ti Irán? - preguntó de sopetón Jaaz, pillándola desprevenida -- ¿lo has estado pensando en serio?

La rubia se sonrojó. Se le puso su cara colorada y miró hacia otro lado. Jaaz sintió como si le hubieran pegado un puñetazo en el estómago.

-así consta el proyecto. He estado estudiando la biología y la psicología del sexo - comenzó a decir escogiendo cuidadosamente sus palabras - y ya que lo preguntas, te diré que mentalmente te he situado a ti como ayuda hipotética desde un principio.

En otras palabras, había fantaseado con las dos.

Sintiéndose muy débil, Jaaz sacó sin embargo fuerzas de flaqueza para saltar de su cama. Aquel sitio era el que menos le convenía para estar.

-¡TU CONEJILLA DE INDIAS! - Gritó - se trata de una broma ¿verdad? -- la miraba fijamente, con los ojos azules apunto de cambiar de color por todo lo que en ese momento sentía.

Irán quiso abrir la boca para decir que no quería tratarla como su conejilla de indias pero tocaron a su puerta en el mismo momento en el que se abría.

-me ha abierto tu madre, ¿qué tal ha ido el...? Vaya: hola Jaaz - dijo Lisa cambiando de tema al mirar a la morena.

-hola Lisa - apenas contestó Jaazanía.

Lisa los miró a los dos seguidamente. Irán supo que la rubia alta estaba dudando si dejar que las cosas siguieran su curso o dar ese empujoncito que tanto deseaba.

-pensé que esta noche saldrías con Hanna.

-así es. Pero ha sido muy rápido. Las veré más tarde - dijo saliendo de la habitación.

la rubia pequeña salió corriendo detrás de Jaaz y la siguió escaleras abajo hasta la puerta principal.

-gracias por preocuparte por el gato. Te lo agradezco de veras y siento lo de Hanna, la nota y todo lo demás. - dijo atropelladamente.

-has sido muy amable preocupándote por mi, pero puedo cuidar de mi misma - aseguró con dulzura mientras le colocaba un mechón de cabello rubio detrás de la oreja - y guarda bien tu nota para... bueno... Sólo guárdala - concluyó confusa saliendo a toda prisa sin mirar atrás.

Irán la observó pensativa y luego subió las escaleras - me siento fatal - dijo abriendo la puerta de golpe con el ceño fruncido - creo que debería confesar.

-¡ni se te ocurra! - le ordenó Lisa mientras se retocaba el maquillaje mirándose en un espejito de bolsillo - las cosas están saliendo muy bien.

-¿muy bien? ¡Podría haber matado a la cita de Jaaz!

-tonterías - aseguró Lisa con firmeza mientras se aplicaba el rimel en las pestañas - Hanna estará perfectamente. Ahora doctora Hamilton - dejó sus cosas y miró de frente a la rubia pequeña - planeemos el paso número dos en la seducción de Jaazanía Benford.

-creo que no quiero -suspiró Irán - estaba muy enfadada después de mi experimento. No creo que esté dispuesta a someterse a nuevos intentos.

-me parece que no te das cuenta de la influencia que ejerces sobre Jaaz. Si juegas bien tus cartas, lograrás que esa buenísima mujer haga lo que tú quieras - afirmó mientras sacaba ahora su pintalabios de color rojo. - ahora, solo tienes que averiguar que quieres de ella.

Irán sintió que tenía las manos sudorosas y se las secó en sus pantalones vaqueros y luego las colocó en los bolsillos de atrás.

-¡no te muevas! - gritó Lisa, dejando a Irán paralizada - seguramente no te habrás dado cuenta, pero esa postura es la que tiene loca a Jaaz. No sabe ni a dónde mirar cuando te pones en esa posición.

-¿cómo?

-quiere mirar ahí - aseguró Lisa señalándole el pecho - pero no se atreve porque te respeta mucho. Y también por supuesto, porque ambas queréis convenceros de que lo vuestro es una amistad platónica entre hermanas. Así que utiliza esa postura. Acabará con su capacidad de pensar con coherencia y lo que queremos es dejarla atontada.

Irán miró los pequeños montículos que formaban sus pechos bajo la camiseta de algodón y parpadeó ante la idea de que tuviera el poder de atontar a Jaaz.

-repasemos -continuó Lisa - aquel día ustedes estaban en la cama porque tú buscabas información para tu proyecto.

-así es - dijo Irán asintiendo con la cabeza - trata sobre el por qué una mujer se enamora de otra, yo creo que el amor es el amor sin importar el sexo, bien podría enamorarme de cualquier chico como de una mujer.

-vale, ¿crees que tu investigación está completa solo experimentando superficialmente?

-por supuesto que no, pero no volveré a hacerle eso a Jaaz.

-¿estuviste experimentando con posturas no? - por la cara de Lisa parecía que ya había buscado una idea brillante - lo siguiente que vas a investigar son los besos.

-¿besos?

-ya sabes, eso que hace cualquier pareja juntando las bocas, ya sean heterosexuales u homosexuales.

-pero es que...

-necesitas saber que se siente el besar a una mujer.

-eso implica besar después a un hombre para comparar el sentir.

-pues lo comparamos, ¿cuál es el problema? ¿Aquel día besaste a Jaaz? - siguió cambiando de tema.

-no, ¡claro que no!

-pues ese será tu misión mañana, pedirle que te ayude a investigar los besos.

-no puedo hacer eso.

-vamos Irán, es algo completamente inocente - le dijo Lisa con cara de paciencia - no le estás pidiendo que te arranque un órgano vital y se lo done a la ciencia.

-es... poco ético, ¿no crees? - preguntó dudativamente.

-¿cómo puedes saber el sentir de las personas homosexuales si no experimentas lo que sienten?

-¿crees que Jaaz me ayudaría en eso?

-estoy totalmente segura de que sí.

*****

Unas horas antes estaba sometida a un estrés extraño, no había podido dejar de pensar en la locura de Irán sobre acostarse, al menos su rubia amiga lo había mencionado. También estuvo pensando en la pobre de Hanna, todo esos pensamientos la llevaron a someterse a un ejercicio sumamente durativo hasta el grado de terminar tirada en el suelo de su habitación con los ojos clavados en el techo sin poder moverse.

Miró su reloj de pared y marcaban la una de la mañana, por la calle no había ningún ruido, ni siquiera el de los perros peleándose. Solo escuchaba el silbar del viento que indicaba un frío más delante de la madrugada. Sabía que era hora ya de dormir o terminaría durmiéndose en pleno juego de béisbol. Se levantó del suelo y caminó a su cama, se tumbó boca abajo y trató de que el sueño llegara. De pronto una música muy conocida para ella comenzó a sonar a todo volumen en la casa de al lado, en la casa de Irán.

Se paró de la cama e instintivamente sus labios comenzaron a moverse siguiendo la letra de la canción, ¿cómo no hacerlo? Desde hacía mucho que Animal Instinct de Cranberries era su preferida, no sabía por qué Irán lo tocaba si a ella le gustaba más el de Dreams. Sin esperar más abrió la ventana con cristales transparentes que parecía una puerta y salió al balcón, sus pies pisaron algunas hojas secas que habían caído del árbol pero no le dio importancia, ya mañana las quitaría.

Buscó a la rubia y la vio sentada enfrente del computador muy entretenida. Corrió a su ordenador y lo encendió, con suerte estuviera en línea. Para cuando estuvo conectada su canción había terminado y comenzaba Dreams a sonar aún mucho más fuerte. Irán si estaba en línea, lo pensó por unos segundos y saludó.

-¿puedo saber que haces a estas horas? - se puso impaciente al ver que Irán no contestaba.

-¡¡¡hey!!! Hola...

-he preguntado ¿qué tanto haces hasta estas horas?

-estoy escribiendo algunas cosas del proyecto.

-no quiero saber nada de tu proyecto.

-no te iba a decir nada sobre ello.

-¿y qué hay de la música?

-¿qué tiene la música? Es Cranberries, las favoritas.

-lo sé, pero ¿no crees que está demasiado fuerte? Vas a despertar a todos.

-lo dudo, de todas formas si hay quejas que vengan y me lo digan.

-no bromees Irán, recuerda que el respeto al derecho ajeno es la paz, esas son tus propias palabras.

-y bien que las has aprendido.

-las cosas se pegan, por ejemplo, dime con quién andas y te diré quien eres.

-claro, seguro por eso te dirán tonta, porque yo suelo serlo.

-no me refería a eso, has puesto un sentido diferente a mis palabras.

-como sea... ¿y eso que no has dormido?

-¿cómo iba a hacerlo? Si en este momento suena Linger a todo volumen, así no se puede dormir.

-creí que te gustaría, es una manera de disculparme por todo lo que ha pasado en este día.

-no hay nada que disculpar
- sintió que caerían en la misma plática de hace unas horas que prefirió cortar ya - es hora de que me vaya a la cama.

-nos vemos mañana.

-sí.

-mira por la ventana.


Jaazanía se levantó del ordenador y miró a Irán que la saludaba. Ella levantó su mano derecha y saludó mientras cerraba la ventana y corría las cortinas, luego regresó a su máquina y la apagó. De nuevo se tumbó y ya sin quejarse por la música se quedó dormida.

*****

Ni hablar, cuando Irán la miró desde el otro lado de la mesa, sus ojos tenían el color verde más bonito. Dos segundos antes habían estado sentados juntas codo a codo en la mesa del jardín de atrás, compartiendo un paquete de galletas y un cartón de leche, un ritual que mantenían desde cuando se conocieron. No había mencionado nada con respecto a la música de la madrugada, Irán había dicho que era para disculparse y ya no quería saber más. Jaaz se sintió relajada y segura con ese ritual familiar, e Irán parecía haber vuelto a ser su amiga de siempre.

Pero de pronto había saltado con esas ideas tan locas, haciéndole levantarse para buscar refugio al otro lado de la mesa de madera. Jaaz se sentía más protegida con esa barrera entre ellas.

-pensé que ya habías terminado con esa tontería de utilizarme para practicar. -dijo la morena sin respiración.

-¿se te ocurre alguien más con quien pueda hacerlo?

-¡no! - aunque quiso gritar <<¿qué tal tu nueva amiga?>>.

La idea de que Irán practicara con otra persona le resultaba más turbadora que el hecho de ser ella misma.

-no dudo de que cualquier persona estaría encantada de besarte -- aseguró Jaaz dulcificando su voz - pero no es algo que deba hacerse para investigar.

-no te entiendo Jaaz - aseguró la rubia confusa - has probado posturas conmigo, comparado con esto es coser y cantar. Se trata solo de besarse.

-olvídalo Irán. No vas a practicar besos conmigo. De ninguna manera.

Jaaz se sentó y trató de tranquilizarse. Tenía que encontrar palabras exactas para explicárselo y ella se daría cuenta qué tan ridícula era su idea.

-escucha, besarse es algo... íntimo. No es algo que se practica, es algo que surge entre dos personas cuando el momento es adecuado y existe química entre ellos.

-de acuerdo - dijo ella finalmente tras una pausa poniéndose de pie. - gracias de todas maneras Jaaz. Te agradezco que me hayas escuchado.

Irán comenzó a irse con la cabeza baja y las manos en los bolsillos de sus jeans, una señal de que estaba sumida en sus pensamientos. Cuando desapareció tras la valla, Jaaz sintió una oleada de inseguridad seguida de un sentimiento creciente de pánico ¿qué iba a ocurrir ahora? ¿Se lo pediría a otra persona?

-maldita sea - murmuró para sí saltando la valla a su vez -- ¿Irán? - no la veía por ningún lado, pero por suerte su madre estaba en la ventana de la cocina.

-está en la parte de adelante Jaaz, acabo de verla pasar.

Le dio las gracias a Tita y salió corriendo detrás de Irán. La pilló justo cuando se estaba montando en la bicicleta.

-¡espera! ¿A dónde vas?

-al laboratorio - contestó pausadamente mirándola extrañada - he pensado que podía adelantar algo de trabajo.

El laboratorio, el trabajo, los experimentos y la investigación adquiría un significado espantoso para Jaaz, ¿qué iría a hacer Irán exactamente en el laboratorio?

-¿habrá más gente allí?

Tú nueva amiga realmente quería decir, aquella que podía utilizar para los locos propósitos. La rubia se bajó de la bicicleta y se encogió de hombros, metió las manos en los bolsillos traseros y se inclinó hacía atrás, provocando que la atención de la morena se fijara en sus pechos. Pero esta desvió la vista hacia arriba a toda prisa, pero no lo suficiente. Jaaz no podía creérselo, estaba sonrojada de los pies a la cabeza.

-no sé cuanta gente habrá. Muchos entran y salen durante el fin de semana. Depende del trabajo que tengan.

La morena apostaba que las personas de ahí estarían encantadas de pasar horas extras ayudando a Irán en su trabajo, sobre todo la chica esa que aún no conocía. Una marea de instinto protector la invadió por completo. Nadie se aprovecharía de la inocencia de su amiga, menos una desconocida. La protegería a toda costa, aunque para ello tuviera que perder la dignidad y la cordura en el proceso.

-he cambiado de opinión - dijo rápidamente antes de arrepentirse - yo te enseñaré... hoy.

-gracias Jaaz - dijo Irán tras una pausa que se le hizo eterna -- ¿cuándo podríamos empezar? ¿Ahora? ¿Esta noche?

La noche estaba descartada. Las sombras y la oscuridad también estaban descartadas, igual que el dormitorio y el sofá, la hierba, el jardín. De hecho quedaba fuera todo aquello que pudiera contribuir a sucesos no deseados como las posturas practicadas, al menos en ese momento. Lo cierto era que Jaaz era incapaz de pensar en lugar seguro.

-aquí no puede ser - dijo la chica alta cruzándose de brazos sintiéndose estúpida.

-vayamos a tu casa, así mi madre no va a interrumpirnos.

Sintiéndose como una quinceañera de manos sudorosas y corazón nervioso se dejó guiar a través del jardín de Irán mientras la madre de esta las saludaba desde la ventana. Atravesaron la valla y llegaron a la casa. Una vez dentro, Irán soltó la mano de su amiga. Se sentía nerviosa, era lo menos que podría sentir al saber que su amiga rubia estaba jugando con su corazón, cuerpo y cerebro. En ese momento comprendió lo que era sentir mariposas en el estómago.

-Por todos los malditos Dioses - dijo Jaaz - tenemos que hablar Irán - volvió a tomar la mano de la rubia y la guió a la cocina, se sentó frente a ella para guardar distancias. - esto me asusta. Eres mi mejor amiga. Te conozco de toda la vida y no quiero que esto estropee nuestra amistad.

-¿por qué tendría que estropearla?

¿Cómo podría explicárselo? Jaaz bajó la vista a sus manos que estaban sobre la mesa, las muy traicioneras querían acariciar a la rubia y besarla también ya lo demás no tendría que planteárselo siquiera.

-mira Jaaz, he leído mucho sobre el tema, solo necesito una boca para practicar.

La morena sentía deseos de gritar, de dejar caer la frente sobre la mesa y aullar hasta que llegaran unos hombres de bata blanca y se la llevaran a un manicomio, eso era lo que necesitaba, un cuarto tranquilo que la guardara de genios que deseaban besar bocas solo para practicar.

-¿Jaaz?

Continuará...

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Nota final: creo que al terminar de escribir esta parte de la historia, siendo las dos y media de la madrugada del día miércoles 29 de diciembre aún del 2004, con el frío calándome los huesos mientras estoy sentada enfrente de mi computadora y escuchando una canción de Cranberries, me deja satisfacción, es decir, las ideas surgían sin detenerse y escribía como una maniática despistada que termina su tarea un día antes de entregarlo cuando se lo han dejado muchos días atrás; por ello, le pido a las personas que lean esto, me den su opinión, de manera gentil, grotesca, dura, cruel, como sea... pero que me la den. Sin más que añadir gracias por leerme.


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