Cáp. 1: Su sueño, su forma de ser
Abrió los ojos encontrándose en un cuarto blanco y sonrió con ironía. "vaya un
psiquiátrico" pensó mirando a su alrededor aun deslumbrada hasta que sus verdes ojos se
acostumbraron al brillo intermitente del cuarto al parpadear un par de veces. Intentó
incorporarse pero algo en su brazo le obligó a quedarse como estaba y volvió a sonreír.
Cerró sus ojos y aspiró el horrible olor a medicamento en todo el lugar haciendo un
gesto de desagrado abrió sus pupilas de nuevo a aquel lugar. No había duda era un
hospital.
La puerta frente a ella se abrió, en el espacio entre la puerta y la pared algo se asomó,
un chico, unos dos años mayor que ella. Él entró con una gran sonrisa en los labios, un
ramo de rosas en las manos y una gorra con la leyenda "Ángeles" cubriendo sus ojos. Se
acercó a ella, a la altura de la cabecera de la cama con la mirada baja.
-Hey.
-Hola.
-¿Por qué esa cara?
-Yo... Ian, lamento... es culpa mía.
-Vamos Tom, tu me lo advertiste aun no estaba lista, ahora pago las consecuencias por mi
atrevimiento.
-Serás tonta.
-Lo se, pero lograré hacerlo, ya verás, te lo prometo.
-Jaja, chiquilla, yo se que lo lograrás, pero no con chicos como Matéu.
-¿A no?
-No, necesitamos a un experto... alguien que por lo menos sepa de que va la rutina.
-Hablas como si tuvieras a alguien en mente.
-Jeje.
Tom dejó las flores en la mesita junto a él, acarició el rostro de la chica y besó sus
labios de manera tierna.
-Me diste un susto de muerte.
-Jeje, eso creo, te hubieras visto, estabas pálido y temblando.
El médico tocó la puerta antes de entrar y sonrió al ver a la pareja. Tom se levantó de
su lugar y saludó cortésmente al médico quien por igual contestó el saludo. Luego una
enfermera llamó a Tom, había recibido una llamada de la madre de Ian avisándole sobre
la aceptación de un tal Anthony. La noticia le hizo dar un brinco y correr en dirección
de la chica, no podía esperar para darle la noticia.
-Calma chico, ¿ahora qué pasa?
-Será mejor que te repongas pronto preciosa.
-¿A si?
-Si, asi es.
-¿Puedo saber la razón?
-Jaja es una sorpresa.
-Sabes que no me gustan las sorpresas.
-Vale, te lo diré entonces.
-Pues anda.
-Viajaremos en dos semanas.
-¿Qué dices?, ¿a dónde?
-A conocer a la persona que te ayudará con la rutina.
*****
-Alison... ¡¡¡Alison!!!!
Un hombre blanco, de ojos verdes y pelo rubio, casi blanco gritaba desde las gradas a
la chica que en la pista se dedicaba a perfeccionar un par de movimientos sin prestar
mucha atención al hombre en cuestión.
-¡¡¡¡¡Alison!!!!!
-Ya te oí Anthony.
-Serás...
-¿Solo has venido a molestar?
-... no, no he venido solo a eso.
-Habla entonces.
-Ya tienes pareja para el torneo.
-¿Qué dices?, ¿quién es?
-Ya lo sabrás.
-Serás...
-Cálmate ¿si?, llegará en dos semanas, deberías verla patinar, es un don innato en ella.
-¿Ella?, ¿innato?, no hablarás de una amateur ¿verdad?
-Puessss...
-No me interesa si nació con el don, solo te pedí a alguien que pudiese realizar la
técnica conmigo, y consigues una AMATEUR... no sirves para nada.
La chica dejó a Anthony desanimado en la banca solo mirándola realizar una rutina que
parecía la cosa mas fácil del mundo y que muy fuera de los parentescos, necesitaba de
una gran concentración.
Cuando terminó tomó su toalla y limpió el sudor que recorría su rostro e intentaba
relajarse, tomó aire, lo retuvo un par de segundos y lo liberó para sentirse un poco
mas repuesta. El rubio se le acercó y le miró de manera suplicante.
-Solo mírala patinar ¿si?, si no te gusta, pues seguiremos buscando a alguien que sea
capaz de llevarte el paso.
-Esta bien, pero si no me convence la despedimos.
-Seguro.
-Recuerda lo que le pasó a tu chica maravilla.
-Lo se, ¿creerías que después de esa caída dejó el patinaje?
-Como tu no te caíste.
-Pero cayó sobre ti.
Los ojos verdes del muchacho siguieron la dirección de la mirada de Alison que a su vez
miraba aun hombre vestido muy elegantemente entrar a la pista y caminar intentando no
caerse en el curso. Llegó hasta los otros dos y con esa sonrisa de un apostador que
sabe el resultado de la carrera les interrumpió.
-Es la última vez Alison, si no lo logras, si no ganas esta vez tendrás que renunciar a
esto.
-Lo se, se los términos del contrato Álvaro.
-Bien, solo venía a hacerte un recordatorio.
-No tenías por que molestarte.
Álvaro miró de reojo a Anthony guiñándole un ojo, dándole a entender que después del
torneo el ganador sería él y el chico de cabello rubio le devolvió la mirada
espetándole que no sería tan fácil hacerse de él, no mientras Alison tuviese esa sed de
ganar.
Alison y Anthony se miraron, ya era hora de terminar con todo eso, ya era tiempo.
*****
-Ian, con calma, ¿apenas saliste y ya estas con ganas de volver al hospital?
-Estoy bien, ya te lo dije, a ti y a todos, además descansé demasiado alli.
-Aja, seguro.
-Deberías entenderme, fuiste tu quien me metió en todo esto.
-¿Ahora soy yo el culpable?
-Pues claro, debiste decirme que sería pareja de Alison Accer.
La chica paró los calentamientos y miró al chico que tenía enfrente, con esa mirada de
niña insegura, a decir verdad le temblaban las piernas, estaba muy nerviosa y pensar
que ya solo tenia 2 días para practicar antes de pararse frente a la señorita Accer.
Después de todo Alison Accer no era cualquier patinadora, había ganado ya tres olimpíadas
consecutivas, mas hacía cuatro años que había dejado de patinar en torneos, después de
que su pareja terminara internada por un golpe en la cabeza que le dejaría inconsciente
mucho tiempo.
-Una mala caída... solo una mala caída...
-¿Qué... qué dices?
-No, nada.
-Bien pues empieza por dar unas tres vueltas al lago.
-De acuerdo entrenador.
El chico se sentó en la banca junto a él para mirar los movimientos de Ian. La chica
por otro lado no dejaba de pensar en la imagen que alguna vez miles de personas vieran
por televisión, había sido aterrador, no sabia si de verdad querría conocer a aquella
persona, mucho menos sabía si de verdad querría hacer alguna rutina con ella... ¿y si le
pasaba lo mismo?, no, no debería pensar en eso, no ahora que tenía la oportunidad de
sobresalir en lo que mas le gustaba hacer, y sobre todo por aquel sentimiento que le
llenaba de felicidad cada vez que recibía de vez en cuando las ovaciones de las personas
que se detenían un momento para mirarla patinar, se sentía bien cuando recibía aquellos
aplausos y no se dejaría vencer por el temor.
Intensificó los movimientos, aumentó la velocidad y comenzó con las piruetas y los
brincos hasta que por el cansancio cayó de sentón al frío, húmedo y duro piso.
Tom corrió hacia ella mientras un par de niños aplaudían por el esfuerzo de la rubia.
El chico llegó justo a su lado, pero en un descuido cayó justo igual que había caído la
rubia, se miraron y comenzaron a reír a carcajadas, si, definitivamente aquello era lo
que le gustaba.
-¿Estas bien Tom?
-Pues un poco magullado en la parte trasera, pero si, estoy bien ¿y tu?
-Pues un poco magullada de la parte trasera, pero si, estoy bien.
Y las risas regresaron desde sus gargantas para ser el eco de un día de entrenamiento
mas.
-Será todo por hoy linda.
-Bien.
-Será mejor que vayas haciendo maletas.
-Están hechas.
-O.ó?, nunca antes te vi con tanta prisa por algo.
-Lo se, pero solo un día mas, y...
-... tu sueño se cumplirá... solo tengo miedo a una cosa...
-¿A sí?, ¿a qué?
*****
-¿Sabes?, deberías descansar
La chica morena quito la toalla de su rostro y miró a su compañero interrogante.
-Eso hago, ¿no lo vez?
Hizo un gesto de "toalla, banca, respiro" pero dejó de "bromear" cuando notó esa
preocupación en el rostro de Anthony.
-Lamento haberte metido en todo esto, tu no querías patinar mas y yo...
Alison hizo callar a su amigo colocándole su dedo índice sobre sus labios, y negando
con la cabeza.
-Me he metido yo en este lío, de no haber querido, simplemente me hubiera negado, así
de sencillo.
-Si, seguro que con cualquiera te hubieras negado. (sarcasmo)
-Anthony, ¿hace cuánto me conoces?
-Mucho tiempo ¿por qué?
-Me sorprende que aun no me conozcas bien, es verdad que después de lo de Miriam, sufrí
una depresión, y para salir de ella, necesitaba esto.
Señaló la pista, las bancas y lo señaló a él, era su único amigo, en la única persona
en quien podía confiar y desde luego había aceptado por él, como dijo, no habría hecho
eso por cualquiera.
-Jaja, yo si que se sacar tu lado sentimental, señorita "no siento nada por nadie".
-Oh, ya cállate rubio descolorido.
-Ah con que a esas vamos patinadora de pacotilla.
Ambos empezaron a reír, el bien sabia que eran pocas las veces que Alison sonreía con
esa soltura y de esas pocas veces el se deleitaba a llenar, nunca se sabría si ella
volvería a reír de aquella forma.
-Mañana llegara la chica.
-Si, soquete, y me dejas solo semana y media para entrenarla y practicar.
-Oye hago lo mejor que puedo.
-Lo vez, por eso digo que eres un soquete.
Alison tomó sus cosas, las acomodó en su mochila, limpió el filo de sus patines y los
metió en la maleta igual, le pidió unos minutos a su amigo, y fue a cambiarse a los
vestidores. Salió con un pans color negro con una franja delgada color rojo, una
playera negra y la chamarra a juego del pans con un escudo con letras "ángeles"
bordadas sobre el.
-Aun no entiendo por que lleva bordado "Ángeles" si los colores del conjunto no le
pegan nadita.
-Por eso mismo, no me gusta encasillar las cosas, ya sabes, como, el diablo, bueno pues
de rojo, los Ángeles pues de azul y cosas de esas.
-Pues que le voy a hacer, esa es tu forma de ser.
Salieron del edificio y cada quien tomó la dirección hacia sus respectivos hogares.
-Descansa Alison, te necesitaré al 100 % mañana.
-Si, seguro, mañana nos pones un entrenamiento de friega, lo siento por la chica...
To Be Continued...
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Vale, vale, pues nada que aquí a ver que les parece esto, comentarios por favor a:
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