Hola mis amigos, denuevacuenta ya estoy aquí, la verdad siento mucho que me apartara por cuestiones ajenas ami, y sobretodo por mis amigas y en especial a Evelyn Chio, mi apoyo, no les prometo nada pero daré todo mi mayor esfuerzo para seguir con esta gran familia.

Y como prueba les traigo esta historia de amor entre dos personas que estan destinada a encontrarse de una o de otra manera, para seguir amándose, y si hay pasión, amor, entre las protagonistas, espero les guste. ya saben algun comentario: belenjulian1@yahoo.com
Por cierto deseo que en este año que llega, todos sus proyectos se hagan realidad.


ANNA Y CRISTIAN
(TODO POR UN VIOLIN)

Por: Belen Julian

Primera parte

Las gaviotas sobrevolaban en el cielo azul, de la mañana del martes, (el lugar no importa, se encuentra en nuestra imaginación) el murmullo de la gente y de los barcos, era ensordesedor, pero, parecía no llegar a los oídos de una joven, que se encontraba en la fila, donde esperaba, para abordar un barco, que le llevaría a su destino. Tenía la mirada perdida, caminada sin caminar, fue sacada de su estado, cuando le pidieron su boleto, la condujeron a su camarote, el área reservada, para los pasajeros que no desean ser molestado.

- Esperamos que disfrute de su viaje en El Merril, y nos placería mucho que nos acompañara esta noche, en el Salón Púrpura.

La chica, solo le sonrió... miró el camarote era realmente agradable, caminó hasta el dormitorio y se dejó caer , en una gran cama, que le pareció tan suave y agradable, pasaron las horas y el día se tranformó en noche, un suave toque, en su puerta, soñolienta acudio al llamado.

J.P- Srita.Bouchot...
A- Si...
J.P- Soy Jonas Palermo, su anfitrión, deseamos, que se nos una en el Salón Púrpura, para la recepción de bienvenida (el joven anfitrión, era un tipo de presencia espectacular, no pasaba de los 30, sus ojos eran color miel, y poseía una agradable sonrisa).
A- Lo lamento, no creo poder asistir... aun no desempaco y como ve, tendría que arreglarme.
J.P- Vamos Srita.Bouchot, anímese, la recepción apenas esta comenzando...

No pudo negarse a la agradable insistencia de Palermo, suspiró profundamente y meditó sobre lo que se pondría, además no era un simple barco cualquiera, era uno de los mejores y mas reservado, después de estar de acuerdo a la ocasión, sus pasos se dirigieron al salón, pero de pronto al pasar por el corredor, que estaba prohibido a los demás pasajeros, escuchó un agradable sonido, el cual pareció ignotisarle, y fue en su búsqueda, el corredor, estaba poco alumbrado, había una escalera, que conducía a otro pequeño corredor que, solo era alumbrado por una luz tenue, y una puerta entreabierta, la cual dejaba, salir el sonido, mas agradable y hermoso, que jamas había escuchado, se asomó un poco por la puerta, sin entrar, aun lado, pudo observar la sombra que proyectaba la luz de una vela, era un tipo, que sostenía un violín, entre sus manos y lograba sacarle las notas mas impresionante, se quedó ahí, escuchando, empezó a sentir una mezcla de nostalgia y de una paz, que fue interrumpida, por un camarero, que la había sorprendido, corrió lo mas que pudo, y solo paró al entrar al Salón Púrpura, ahí, la gente le miró, muchos en forma de interrogación, y otros no pudieron evitar fijarse en su belleza, era una joven rubia, con unos ojos verdes como la esmeralda, de estatura pequeña, su piel blanca, como la espuma del mar, con una gracia casi angelical, respiraba agitadamente, cuando, escuchó su nombre.

J.P- Srita.Bouchot, me alegra que decidiera venir y acompañarnos...

Solo se limitó a sonreír, pues, apenas si podía respirar, fue llevada a una de las mejores mesas, le presentaron a una pareja, Gutierrez Fernandez, estaban de viaje en celebración de 50 años de casados y aun seguían como el primer día, eran adorable, un estirado con abolengo de duque, al cual no le cayó nada bien, la platica, estaba en su punto, cuando el señor Gutierrez, le hizo una pregunta que hizo que dejara caer su cubierto.

SR.G- Y dinos querida, a que vas a México, de placer o de negocios.
SRA.G- Al parecer, querida Anna, puedo llamarte, así... (la chica, movió su cabeza, aprobando que le llamase por su nombre) y por tu semblante veo que no es de placer o me equivoco.
A- Esta usted en lo cierto Martha (sus ojos enrojecieron) llevo de regreso a mi madre a su tierra natal...
DUQUE- Por qué no nos acompaña, acaso esta indispuesta...
A- No Duque Alfaro, ella... (no pudo proseguir, se disculpó y salió rápidamente del salón, ante la mirada atónita de los presentes).

El anfitrión explicó a los presentes la conducta de la chica y se entristecieron por la situación que estaba pasando. Corrió por todo el barco hasta llegar a la proa, ahí se detuvo, no había pasajeros en esa área, estaba sin luces no como la parte principal del barco, que brillaba, se apoyó en el barandal de tubos, sus ojos se estaban perdiéndose en la inmensa oscuridad de la noche, se sintió mareada, llevo sus manos a la cabeza, de pronto una voz la distrajo.

...- Tan mal la ha tratado la vida, que piensa tirarse al mar.
A- Qué!!!??
...- (Un cigarro era encendido y pudo ver unos ojos azules como el mar, imponente y estremecedores) seguro que no hay salida, porque seria una verdadera pena, es usted muy bonita y al menos podría saber el nombre de la próxima suicida, usted sabe, para poder identificarla.
A- Quién es usted!? y que se cree.
C- Yo pregunté primero, pero le diré, me llamo Cristian Iduarte Gohen, y como ve, estaba tranquila cuando usted llegó e intentó aventarse al mar.
A- Yo no intentaba nada... además por que le doy explicaciones a una extraña...

Retrocedió, cuando vio que la joven que le hablaba, salía de la oscuridad, y su boca se quedó sin palabras, aquella mujer, era alta, con ojos azules, cabello negro, que dejaba suelto y el viento jugaba con ellos, su piel morena, atlética, que dejaba boquiabiertos a los que admiraban su belleza.

A- Por qué no se marcha y me deja tranquila, además no saltaré, aun tengo cosas que hacer...
C- Ha!!... entonces admite que si no es por mi presencia usted se habría aventado, y déjeme decirle que sería una pena (la miró de pies a cabeza).
A- (La rubia se ruborizó) es usted una pesada, mejor me marcho.
C- Se va, eso quiere decir que desiste de su idea de suicidio.
A- Rayos... (pasó y empujó a Cristian, la cual le seguía de cerca) por qué me esta siguiendo...
C- Verá señorita, quiero estar segura que llegará a su camarote.
A- Si no deja de seguirme llamaré a seguridad para que la alejen de mi.
M- (Alzando unas de sus cejas dijo) esta en la libertad de hacerlo, pero tendrá que explicar el por qué de su intento de suicidio...
A- Largo de aquí (estaba furiosa y a punto de perder la cordura).
C- Pero que carácter, espero que no lo haya heredado de su madre...

Esas palabras y en el tono burlón de Cristian, resonaron en su mente y perdió su buen juicio, y arremetió su mano contra el rostro de la morena, que se quedó aturdida por un segundo, y su alma se encendió, quiso responderle de igual manera, pero en lugar de eso, la tomó de los brazos, y pegó fuertemente sus labios a la incauta rubia, que al separarse, repitió la acción y lo mismo la morena, pero el segundo beso fue mas agradable, porque ambas por un instante lo disfrutaron, pero la cordura regresó a Anna, y se apartó bruscamente, quiso alzar su mano de nueva cuenta, pero la morena la amenazó.

C- Si me pegas de nuevo te besaré, y al parecer parece que te gustó que lo hiciera.
A- (La rubia tenía tanta impotencia por no poder hacer nada y lo único que salió de su boca temblorosa fueron unas palabras que dejaron en seco a Cristian) mi madre... señorita... esta... muerta...

Se alejó lo mas pronto posible dejando a la mujer, que tallaba sus mejillas, a la mañana siguiente, Anna, no salió de su camarote, no tenía la mínima intención de encontrarse con la pesada de Cristian Iduarte, la cual no salía de su mente.


C- Y bien J.P. que me puede decir....
J.P- Verás la Srita.Bouchot, lleva dos días en su camarote el cual se niega a abandonar, al parecer tuvo la otra noche un incidente con otro pasajero, que tuvo el desagrado de recordar a su difunta madre, la cual lleva una semana de muerta...
C- Entonces no me mintió, no hay manera de hacerla salir.
J.P- Asi es Cristian, me externo su deseo de no ser molestada hasta llegar al puerto de Veracruz, que será hasta mañana... pero creo que hay una manera, la primera noche, me preguntó por un pasajero que habita el corredor azul.
C- Cómo!!!???
J.P- Bouchot, se quedó maravillada, al escuchar la melodía de un violín, que era tocado esa noche en el corredor azul.
C- (Por su cabeza llegaron ciertas ideas) agradezco tu ayuda J.P. podrías hacerme un último favor...

Le dijo algo al oído... llegó la noche, Anna, seguía en su camarote, aún sin poder sacar ese incidente con Cristian, pasaban las 2:00 am, cuando una suave melodía entraba por su ventana, ahí estaba ese violín, salió al corredor, los demás pasajeros dormían, las luces del corredor eran pocas, que hacían un juego perfecto con la melodía, avanzó, sin sentirlo, esta vez llegó hasta la puerta que estaba entre abierta, el sonido era mas fuerte desde ahí, cuando dejó de sonar, intentó marcharse, pero el violín sonó otra vez y en especial esa pieza de la primera noche (Concierto para violín y orquesta No.3 en do mayor II adagio) su curiosidad fue tanta, que quiso saber quien tocaba maravillosamente, que entró en la habitación, solo se podía distinguir la espalda de esa persona, no quería ser descubierta y se pegó a un muro, vió a su alrededor y notó que el camarote solo lo alumbraban velas aromáticas, que le hacían lucir magnífica.
Estaba tan sumergida que no se percató del momento en que ese sujeto dejó de tocar, cuando abrió sus ojos, tuvo que taparse la boca con sus manos, para no dejar salir el grito que dejó escapar, enfrente de ella se encontraba la morena, la cual llevaba una sonrisa marcada en su rostro.

B- (Notó que solo llevaba un camisón) que hermosa eres...
A- Tu!!!!!...

No pudo decir mas, porque sin previo aviso Cristian la haló y atrapó sus labios con los de ella, Anna quiso zafarce, pero cosa mas rara para ella, terminó cediendo y correspondiendo, pues lo que estaba sintiendo en ese momento le agradaba y mucho, no hubo palabras, ni forcejeos, en ese camarote, solo reinaba la pasión, que llevaron a los extremos, menos imaginados por ellas mismas, los gemidos y suspiros que ambas dejaban escapar era lo que se escuchaba, después de largas horas de la entrega se quedaron dormidas y los pequeños rayos de luz del sol, se asomaron por la pequeña ventana, los cuales parecían jugar con el rostro angelical de Anna, que terminaron por despertarle, quiso incorporarse, pero un brazo se lo impedía, sin hacer mucho movimiento y ruido logró liberarse y antes de vestirse y marcharse, no pudo evitar mirar a ese cuerpo desnudo, cuando Cristian logró despertar notó que la rubia se había marchado...

J.P- Que tengan un lindo día...
C- J.P. Busco a la srita. Bouchot, necesito encontrarla.
J.P- Cristian, no la encontrarás, esta mañana desembarcó y subió a un taxi...
C- Me lleva (lanzó un puntapié en el aire) buena la hice.
J.P- Pero que sucede Cristian... cálmate.
C- (Pasaba sus manos en su cabellera) meti la pata J.P. y en grande (como rayo que lanza Zeus, dio un giro de mas de 90 grados) J.P. me harías un favor mas...

Continuará...

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P.D. ESTA ES UNA HISTORIA PARA EL AMOR DE MI VIDA, A TI MI ANGEL DE PIEL CANELA, POR QUE DESDE QUE TE CONOCI Y HASTA EL DIA DE HOY VIVES EN MI... DE QUIEN TE QUIERE... ANA R.


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