Capítulo 0. Alisson Fouche
Era un poco después de las 6 am, el día empezaba un poco nublado, húmedo y frío. La vida
en el Colegio empezaba desde muy temprano. El aire golpeaba los edificios y las ventanas
de los dormitorios. A pesar del viento, todo parecía tan tranquilo como todas las
mañanas.
-¡Es la única habitación disponible que tenemos!
Se oía la desesperación en una de las oficinas.
-¡Lo sé!- decía Lucia, la coordinadora del Colegio, a la hermana Clara- y esa habitación
la ocupa la señorita...
-¡Podemos dejarla con ella!- dijo la hermana exaltada.
-¡Hermana Clara! ¿Pero que es lo que esta diciendo?, sabe que no podemos dejarla con
ella.
-No tenemos otra salida.
Lucia pensó por mucho rato la proposición de la hermana Clara.
-No creo que su padre este muy a gusto con esto.- suspiró.
-No lo sabrá... y sólo será por un tiempo.
Ambas quedaron en silencio, mientras una niña de 14 años con un aspecto humilde en sus
ropas, de piel pálida y ojos azules las observaba desde la pequeña ventana en el
exterior de la puerta, escuchaba la charla que tenían las dos mujeres, no entendía por
qué tanto drama por encontrarle un dormitorio.
-Esta bien, sólo será por un tiempo- dijo Lucia y salió.
Agarró a la niña del brazo y la dirigía por los pasillos, mientras la hermana Clara las
seguía pasos atrás de ellas.
-Tenías que llegar en un mal momento- decía Lucia y veía a esa pequeña con desprecio,
lo que le molestaba era su condición social y la forma tan inesperada que llegó al
Colegio.
Llegaron rápido a un dormitorio, tocaron y entraron sin esperar respuesta. Adentro se
encontraron a una niña de 13 años, piel clara, ojos verdes el cabello largo y rubio,
portando el uniforme azul tan distinguido de aquel Colegio, estaba lista para tomar sus
clases.
-Perdone la molestia señorita- decía Lucia- Esta niña acaba de llegar hoy en la mañana...
y pues no, no...
-Esta bien, puede quedarse aquí- dijo la niña, su lenguaje era muy educado para la edad
que tenía.
-Gracias- dijo Lucia y antes de salir le envío una mirada de pocos amigos a la niña de
ojos azules.
-Aquí estarás sólo por un tiempo- le decía la hermana Clara a la niña asustada.
Se quedaron solas después de que la hermana salió, se miraron por mucho tiempo; había
una gran diferencia en ellas, porte y elegancia en una, mientras que en la otra...
-¡No veo nada extraordinario en ti para no permitirme quedarme contigo!- dijo la niña
de ojos azules un tanto molesta y veía a la otra chica de arriba a bajo.
-¡Pues no veo nada ordinario en ti para no poder hacerlo!- le contestó la de ojos verdes.
Se miraron con cierta desconfianza por los comentarios que acababan de hacer, pero
después apareció una pequeña sonrisa en las dos, la niña de ojos verdes se acercó y le
extendió la mano y dijo:
-Hola, mi nombre es Mariana Durkeim.
La niña de ojos azules tomó su mano y cuando estaba apunto de decir su nombre la hermana
Clara tocó a la puerta y llamó a Mariana, su padre la estaba esperando en el teléfono,
Mariana salió corriendo de la habitación dejando a lo otra chica con la mano extendida.
-Alisson Fouche... mucho gusto- dijo la chica mirando la puerta por donde había salido
su nueva compañera y una pequeña sonrisa acompañaba su rostro.
En la oficina.
-Hola papi... si, si estoy bien... tooodo como siempre.
Hablaba la pequeña Mariana a su padre, Lucia la veía y le suplicaba en silencio que no
dijera nada a su padre sobre la pequeña que había llegado y que ahora ocupaba el mismo
dormitorio. El padre de Mariana por razones de modales les había prohibido que su hija
tuviera una compañera de habitación.
-Oye papi...- Mariana miró a Lucia, la cara de sufrimiento que tenía le causó risa a
Mariana y aun así no le importó- Hay una niña... acaba de llegar... ¿puede quedarse
conmigo?... es muy agradable... no... aun no se como se llama... ¡!¿si?!!... gracias
papi te quiero.
La coordinadora dio un suspiro de alivio al ver colgar el teléfono y una gran sonrisa
en el rostro de Mariana, pero aun así había rencor por parte de Lucia hacia la pequeña
de ojos azules.
Así, Mariana tuvo una compañera de dormitorio como cualquier chica de aquel Colegio...
cuatro años mas tarde en ese dormitorio ya sólo se ocupaba una cama.
-Mariana- decía Alisson en un susurro- vamos, tienes que levantarte.
Alisson sabía que todo ese ruego era en vano, Mariana siempre tardaba mucho en dejar de
abrazarla.
-Sabes que si llego tarde a mi clase Lucia se pondrá furiosa... claro siempre esta
enojada conmigo- pensó Alisson- desde que llegué, siempre me culpa de todo.
Mariana seguía aferrada al cuerpo de Alisson, se dio cuenta que lo que decía era en
vano y como pudo se soltó de sus brazos. Se vistió rápido porque ya era tarde.
-Si, la niña consentida puede quedarse acostada a la hora que quiera- decía mientras la
tapaba- Como yo no tengo un padre millonario que pueda dar fuertes donativos a este
Colegio, tienen que fregarme todo el día con regaños.
Dejó de molestarse consigo misma. Miró a Mariana, recordó todo ese tiempo que han pasado
juntas y se dió cuenta que las dos ya habían crecido.
-Hay un regalo para ti, en la cómoda junto a mi cama- dijo, y beso sus labios.
Mariana sólo sonrío al sentir esa calidez en sus labios, tenía curiosidad de saber que
era lo que Alisson le regaló, dió vuelta hacia la cómoda al lado de su cama, sus ojos
se abrieron y esa pequeña sonrisa desapareció, se levantó furiosa y empezó a vestirse.
-Alisson, Alisson- decía furiosa mientras se ataba los zapatos- ¡¡Alisson me las pagarás!!
Salió rápido del dormitorio.
-¡¡¡Alisson Fouche!!!- gritó con fuerza al cerrar la puerta de su dormitorio.
-¿Qué modales son esos señorita Durkeim?- decía la hermana Clara que se encontraba
detrás de ella.
-Lo siento hermana- decía apenada- estoy buscando a Alisson.
-De eso me doy cuenta... usted duerme con ella, debería saber dónde esta.
Mariana se atragantó con su propia saliva al escuchar a la hermana diciendo eso y empezó
a toser sonrojada.
-¿Le pasa algo?- se acercó la hermana dándole leves golpes en la espalda.
-No, nada... es que... ella... yo... usted... se oyó muy gracioso como dijo "Usted
duerme con ella".
-Pues no le veo la gracia... y la señorita Fouche esta en su clase de violín como todas
las mañanas, usted sabe eso señorita Durkeim.
Mariana dejó de toser y amablemente le dijo a la hermana.
-Porque... ya no soy una señorita, no, no, quiero decir, ya no me digas señorita Durkeim,
puedes decirme Mariana y a Alisson pues Alisson.
-Pero son las reglas.
-Pero nada, te conozco desde hace tiempo y tú a mi, entre tú y yo sólo hay ocho años de
diferencia, no puedes tratarme como si fuera mayor o mejor... ¿queda claro?, así que
soy Mariana y Alisson... Alisson es una chica muerta cuando la encuentre.
Mariana se alejó dejando a la Hermana Clara confundida.
Alisson tomaba clases de violín todos los días desde que llegó al Colegio, era un
talento innato, su pasaporte para estar dentro de ese prestigiado Colegio, ya que su
padre tenía un salario demasiado bajo.
Mariana caminaba furiosa hacia el salón de música que se encontraba en la parte mas
oculta del Colegio. Abrió la puerta del enorme salón y la observaba desde a fuera,
deleitaba sus oídos con las majestuosas notas que Alisson hacia salir del violín.
Alisson miró a Mariana recargada en la puerta con la cara furiosa. Ya sabía lo que le
esperaba, pero le sonreía divertida por lo que había hecho. Dejó las notas que estaba
tocando y las cambió por la melodía favorita de Mariana. La tocaba mientras lentamente
se acercaba a ella.
A pasos de llegar a ella terminó con la melodía e hizo una reverencia para su único
publico.
-Hola- se acercó Alisson con la cara más tierna que había en ella.
Mariana la miró con los ojos entre cerrados con enojo.
-¡¡¿Dígame señorita Fouche, por qué se atrevió a cortar mi rosa?!!
-Porque te gustan- dijo con ternura.
-Sabías que era la primera rosa que crecería en el invernadero... sabes el trabajo que
me costó cuidarla... y así, sin mas la cortaste.
-Mira niña bonita, no sea exagerada, tienes 10 más de esas y quien sabe cuantas
especies de rosas y flores en ese invernadero... no te molestes por una.
-Alisson, era la primera rosa en abrir... ¡la primera!.
-No te enojes, no me gusta verte así...- decía arrepentida- ya no cortaré mas tus flores.
-La primera Alisson- dijo Mariana con dolor.
Al ver la cara de sufrimiento de Marina Alisson le plantó un beso rápido y fugaz en los
labios.
-¡¿Alisson qué haces?!- dijo asustada y mirando a todos lados.
-No hay nadie, no te preocupes.
-Y que tal si alguien hubiera entrado.
Alisson emitió una risa pequeña.
-Soy la única que se para por aquí- dijo- ... a este colegio le hace falta talento
artístico.
Mariana se dió cuenta que Alisson tenía el listón desatado como siempre lo acostumbraba,
y por esa razón siempre se llevaba muy serios regaños de Lucia y las hermanas del
Colegio. Mariana se acercó para acomodarlo en forma de moño como debía estar, Alisson
aprovechó ese acercamiento y le dió un beso, esta vez no fue rápido ni fugaz, fue
profundo y dulce. Escucharon que alguien se acercaba y se separaron.
-¡Hola!- dijo la hermana, veía a Mariana sonrojada y Alisson con la vista fija en las
cuerdas de su violín.- Así qué encontraste a Alisson.
-¡¡Heyy!!... ¿Me llamaste Alisson?... y los modales de monja recatada, ¿dónde quedaron?.
-¡¡Alisson!!- se quejó Mariana por su comentario.
-Es broma... me alegra que ya no me llames señorita Fouche... me hacías sentir vieja y
casta- miró a Mariana pícaramente.
-¡¡Alisson!!- volvió a quejarse Mariana.
-¿¿Qué??... es otra pequeña broma... jajajajaja.
-¡¡¡Señorita Fouche!!!- gritó la hermana Clara callando la diversión de Alisson.
Mariana y Alisson se sorprendieron por la forma tan brusca de su tono de voz. Alisson
se esperaba lo peor, ella siempre se llevaba los regaños de por medio.
-Veo que tiene el listón en su lugar- continuó tranquilamente- la felicito.
-Yo también me felicito- dijo sonriendo y mirando a Marina con ternura- ... tengo buenas
recompensas por llevarlo así.
Todas las tardes, después de la comida que se servía obligatoriamente a las 2 de la
tarde, subían al invernadero, era su lugar favorito y una de los pocos lugares donde
podían sentirse libres.
-No entiendo, ¿por qué regresan?- decía Alisson a las palomas que ella cuidaba mientras
Mariana atendía sus flores. Tomó a una entre sus manos- Tiki, si fuera tú, ya estaría
lejos, muy lejos, pero me llevaría a Mariana, ¿por qué tú y tus hermanas no se van?...
cuantas veces he dejado esta jaula abierta intencionalmente para que salgan... se van y
regresan, ni siquiera unas horas están libres... ¿no les gusta la libertad?.
-¡¡¡Alisson, deja esa paloma, necesito tu ayuda!!!- Decía Mariana gritando desde el
invernadero.
-Tengo que irme Tiki- le decía a la paloma blanca que tenía en sus manos- la dueña de mi
corazón me necesita... pero no tanto como yo a ella, pero no se lo digas, es un secreto.
-Y dime, para qué puedo servirte- Decía sin despegar los ojos de la jaula.
-Es tonto, pero muy tierno lo que intentas hacer- dijo Mariana mirando la puerta abierta
de la jaula- son palomas mensajeras... siempre regresan al mismo lugar, te lo he dicho
muchas veces Alisson, jamás se irán.
-Mira cuantas flores tienes, y tu llorando por una- Dijo y se metió al invernadero.
-No me la recuerdes.
-Dentro de unos días será tu cumpleaños, ya se que regalarte- y un brillo apareció en
sus ojos al ver tantas flores.
-¡¡¡Ahh no!!!... ni siquiera lo pienses Alisson Fouche, no cortarás ni una flor mas de
este invernadero- le dijo mientras le acercaba unas tijeras de jardinero al pecho-
¡¡¿entiendes?!!
-Así por las buenas si entiendo.
-¿Mira cómo tienes ese cabello?
-¿Cómo?- intentó verse su corto y oscuro cabello.
-¡Lleno de plumas!- le decía y quitaba las plumas de su cabello. Mariana vio algo
extraño y viscoso en el suéter de Alisson- ¡¡aagg Dios!!... ¿Qué es eso?
-Jajajaja, creo que es un premio de Tiki.
-¡¡Qué asco Alisson!!
-¡Oye!, yo no me quejo de que me estés tocando con tus manos llenas de tierra.
-¡Pero no es igual!.
-¡Si lo es!- dijo Alisson y su mirada se perdió en la puerta entre abierta del
invernadero.
-¡Claro que no!... ¡Alisson!... Alisson, ¡¡¡hola!!!- Decía Mariana al ver que su amiga
tenía la mirada perdida.
-¡¡¡Mira que bonito!!!.
Tomó la mano de Mariana, la sacó del invernadero y la llevó a la barda.
-Mira el nuevo reloj de la capilla... como los rayos de sol se reflejan en el- decía
maravillada.
-Se ve hermoso, y la frescura que dan los árboles... todo es perfecto.
Alisson miró a Mariana un poco triste, sabía que no todo era perfecto, todo lo que
sentían en ese momento era una felicidad superficial, una felicidad que podían mostrarle
al mundo, pero no era lo que ellas querían.
-¿Sabes?... me gustaría escuchar que me amas.
-Alisson, te amo- dijo Mariana extrañada.
-¡¡¡Así no!!!... ¡me gustaría que lo gritaras!
Mariana hizo una cara de "eso es imposible".
-Es fácil mira- Alisson tomó aire y gritó- ¡¡ Mariana te...
Pero no pudo terminar su frase, las manos de Mariana habían tapado su boca.
-No, por favor no lo hagas- dijo temerosa.
-No lo haré, pero me gustaría que tu lo hicieras, sin importar lo que pasara.
*****
Faltaban pocos días para el cumpleaños de Mariana. Alisson la observaba desde la puerta
del invernadero, y acariciaba a Tiki.
-Mira Alisson, esta flor me recuerda a ti- Dijo y cortó una margarita blanca.
-¿Por qué?- preguntó al ver que podía escoger otra flor mejor que esa.
-Porque es una flor sencilla y simple... pero hermosa.
-Ahh- dijo Alisson.
Dejó a la paloma volar, se metió al invernadero lo recorrió varios pasos, tomó unas
tijeras y ante los ojos de Mariana corto una de sus preciadas rosas blancas.
-¡Oye!- dijo molesta Mariana.
-Pues esta me recuerda a ti- le acercó la rosa- hermosa, pero... ¡simple!
-¡Simple!, ¿soy simple para ti?
-Tu empezaste con las comparaciones.
Entre tanto juego de discusión sus cuerpos se fueron acercando y sus rostros a un más.
-¡Mariana!
Se escuchó una voz acercándose, Alisson y Mariana se separaron lo más rápido posible.
Mariana salió del invernadero.
-¡¡Evan!!... ¿qué haces aquí?
Evan es el hermano mayor de Mariana, están en el mismo Colegio pero eran muy raras las
veces que se veían.
-Papá esta al teléfono... hola Alisson- dijo al verla salir del invernadero.
Es un chico muy apuesto todas las chicas del Colegio lo seguían, excepto una, Alisson,
y eso le hería su orgullo de hombre, y la trataba fríamente, cosa que a Alisson no le
importaba. Mariana bajó y dejó a Alisson con su hermano.
-Espero que estés en la fiesta, Mariana te dará una linda sorpresa.
-¿A qué te refieres con eso?
-Ya lo veras, ya lo veras- sonrío disimuladamente y se fue.
Alisson esperó a que Mariana regresara al dormitorio, ya había tardado mucho.
-¿Malas noticias?- preguntó al ver la cara de preocupación de Mariana.
-No, sólo quiere que este en casa el día de mi cumpleaños.
-¿Y eso te preocupa?... ¿hay algo mas?
-No- decía Mariana pensando.
Alisson esperaba que le dijera algo que aclarara lo que le había dicho Evan.
-Ah.
-¡Pero tu estarás conmigo!
-¿Tu padre te dio permiso?
-Si.
Alisson le dió la espalda.
-Si el supiera que estoy aquí por una beca... y que el salario de mi padre es mas bajo
de lo que pueda imaginar, ni siquiera me dejaría mirarte.
-¡Pero quiero que estés conmigo!
-¿Por qué Mariana?
-¡Sólo quiero estar con la persona que amo!... ¿Eso no te es suficiente?
Alisson dejó todo por la paz, Mariana no le iba a decir nada si en realidad no había
nada que decir.
Estaba amaneciendo Alisson abrazaba a Mariana por la espalda, dormían plácidamente sin
temor después de una noche de amor, hasta que se escuchó el cerrar de su puerta con
fuerza ambas se levantaron rápido y asustadas.
-¿Qué fue eso Alisson?- preguntó Mariana cubriendo su cuerpo desnudo.
-¿Mariana no cerraste la puerta por dentro?
-No, creí que tu lo habías hecho.
Alisson de un salto salió de la cama hacia la puerta, la abrió temerosa, sólo sacó la
cabeza y la giró a ambos lados pero no había nadie en el pasillo. Regresó a la cama y
se sentó junto a Mariana que estaba asustada.
-Tal vez sólo fue el viento- dijo para tranquilizarla.
Mariana miró hacia la única ventana que había en su dormitorio entre las dos camas, era
una ventana grande llegaba desde el piso al techo y era una ventana que no podía abrirse.
Mariana miró a Alisson y lo negó con la cabeza.
-Todo estará bien, te lo prometo- dijo Alisson.
Mariana tomaba una de sus clases sin poner atención, estaba preocupada por lo que había
pasado esta mañana. Tocaron a la puerta y entró la hermana Clara, habló con la profesora
por unos segundos y salió. Mariana miraba como se acercaba a ella y empezó a temblar.
-Te esperan después de esta clase en la coordinación- le dijo y se alejó.
Mariana llegó a la coordinación con el corazón a punto de salírsele del pecho, estaba
tan asustada que su cuerpo no dejaba de temblar, tocó levemente la puerta y esperó
respuesta.
-Puedes pasar- se escuchó una voz desde el interior.
Abrió lentamente la puerta, se encontró a Alisson sentada frente al escritorio y a la
hermana Clara mirando hacia la ventana.
-Puedes sentarte Mariana- dijo la hermana sin despegar los ojos de la ventana.
Mariana miró a Alisson asustada, las dos ya sabían del por qué estaban allí.
-¿Hay algo que quieran decirme?- interrumpió la hermana Clara esa mirada entre las dos.
Ninguna de las dos contestó.
-Lo que vi esta mañana fue, fue...- se dirigió a Mariana- ¿Sabes lo que diría tu padre
de esto Mariana?
-¡¡No se lo dirá!!-contestó Alisson furiosa.
Mariana rompió en llanto, eso era algo que Alisson no soportaba ver, algo que no estaba
acostumbrada a ver.
-No se lo dirá, ¿verdad?- dijo Alisson suplicando.
-¿Qué crees que piense tu padre Alisson?
-Ja, a mi padre no le importó dejarme aquí, en estos años sólo lo he visto dos veces...
¿Usted cree que le importaría?
-¡¡Tú sabias lo que pasaría con el tuyo!!- se acercó a ella- ¡y sabes muy bien cual
será la reacción del padre de Mariana!... ¡¡¿por qué lo hiciste?!!- le gritó desesperada.
-¡¡Porque la amo!!
La hermana miró a las dos, no sabía como salir de esa situación, sabía lo que sucedería
si la coordinadora se enterara, lo que pasaría con el padre de Mariana, no le importaba
si él dejaba de dar donativos al colegio, le preocupaba que intentara separarlas a como
de lugar. Lo primero que tenía que hacer era hacerlas entender que lo que sentían era
una equivocación.
-Piensen las cosas... Tal vez lo que pasa entre ustedes no es verdad.
-¿Por qué no?- preguntó ingenuamente Mariana.
-Son unas niñas, el amor a su edad es... es como los fósforos, arde con facilidad.
-¡¡Eso no es verdad!!- gritó Alisson.
-Esto no le gustara al padre de Mariana... ¡Alisson piensa las cosas!
-¡Yo la amo, y si a su padre no le gusta, podemos irnos lejos!
-¡¡No puedes hacer eso Alisson!!
-Claro que si, soy mayor de edad y Mariana lo será dentro de muy poco.
-¿Y crees que su padre la dejará?
-No importa lo que...
-¿Pasa algo?- preguntó Lucia, al ver a Alisson alterada y a Mariana llorando.
-No- contestó la hermana Clara- ... Mariana esta feliz porque mañana estará con su
familia.
-¿Y tú que haces aquí?- se dirigió a Alisson.
-Ella irá con Mariana.- contestó la hermana al ver que Alisson aun estaba alterada- y
estamos preparando todo para su salida del Colegio.
A la mañana siguiente, Alisson y Mariana se encontraban en la capilla, Mariana tenía
ese hábito desde la muerte de su madre era un lugar que le traía bellos recuerdos, no
era muy común el que dejaran que los padres de los alumnos los visitaran con frecuencia.
Siempre la madre de Mariana la esperaba en ese lugar. Alisson la acompañaba todos los
días porque quería hacerla parte de esos bellos recuerdos. Estaban sentadas sin decir
nada, asustadas porque la hermana Clara sabía lo de su relación.
-¿Recuerdas que aquí prometí estar siempre contigo?- rompió el silencio Alisson.
-¿Crees que la hermana Clara tenga razón?... y lo nuestro sólo es un incendio temporal,
y después al arder ni siquiera dejará rastros en nuestros corazones- dijo Mariana.
-¿Tú crees eso?- sólo se limitó a decir Alisson, pensando que Mariana se dejó llevar
por esas palabras.
-No... lo que no sé es, si estar aquí esta bien.
-Siempre hemos estado aquí todos los días, ¿por qué ahora no tendría que estar bien?
-No lo sé- contestó y sujetó su mano.
-¿Por qué crees que no este bien Mariana?- dijo la hermana Clara detrás de ellas.
Las dos se levantaron asustadas.
-¡Porque todos creen que esto es malo!
-¿Malo?- decía la hermana- ¿Mariana, amas a Alisson?
-Si- contestó con la cabeza mirando el piso un tanto avergonzada.
-Y tu Alisson...
-Si, acepto- bromeo Alisson- ¡si, la amo!... pero que importa lo que sentimos si lo que
sentimos no esta bien... ¿De qué nos sirve amar si no podemos amar así?
-¡Si pueden!, lo están demostrando... pueden contar conmigo... para todo.
-Gracias- contestaron las dos.
-Mariana, tu chofer las espera.
Ambas salieron de la capilla, Alisson miró hacia arriba al edifico de enfrente donde
estaba el invernadero y miró a Mariana.
-No podemos irnos sin que antes veas mi regalo.
Alisson la llevó hasta arriba, pero antes de que llegaran le tapó los ojos a Mariana
con una venda y ella se molestó un poco.
-¿Esto es necesario?
-Si, no quiero que veas tu invernadero sin flores.
-¿Alisson que haz hecho?
-Sólo estoy jugando... recuerda que prometí no tocarlas- le decía mientras la llevaba a
la barda.
Cuando llegaron a ella Alisson se paró justo detrás de Mariana, que aun conservaba la
venda en sus ojos.
-¡Recuerda que pase lo que pase... siempre te amaré!- le dijo al oído y le quitó la
venda de los ojos.
Mariana abrió lentamente los ojos, su vista borrosa empezó a distinguir un corazón
grabado en la barda con su nombre y el nombre de Alisson, no era un corazón muy grande,
pero estaba grabado perfectamente.
-No te preocupes- dijo Alisson- este lugar es nuestro, nadie mas lo vera.
Mariana giró y se encontró con otra pequeña sorpresa.
-¡Dijiste que no tocarías mis flores!- dijo golpeando el pecho de Alisson.
-Promete que me cuidarás como a una flor de tu jardín...- dijo y le dió la margarita
blanca que tenía en sus manos- ¿si lo harás?
-Sabes que vales mucho más para mi... Tú has sido la flor que en tantas primaveras...
vida me dio.
-¡Te amo Mariana!
Sus rostros se acercaron y sus labios se acercaron con ternura, sus miradas tropezaban
en cada movimiento, perdiéndose con el brillo y el fuego de cada una.
-¿Qué te parece si no vamos a la fiesta?... nos quedamos aquí toda la tarde.
-Si, dejaré plantado a mi padre.
Se besaron, escucharon ruidos y se separaron alteradas, cuando vieron quien era se
tranquilizaron.
-Este lugar es nuestro... Nadie mas lo verá- decía Mariana haciendo burla a las palabras
de Alisson.
-Bueno... creo que también la hermana Clara.
La hermana no entendía lo que estaban diciendo. Alisson miró a Mariana, se vieron por
corto tiempo, sonrieron, después se separaron para que la hermana viera el corazón
grabado en la barda.
-Alisson... ¿verdad?- Dijo la hermana Clara, Alisson le sonrió apenada pero con un
brillo de felicidad en los ojos- si, sólo tú tienes el valor para hacer estas cosas...
no se preocupen nadie mas lo verá.
Las dos se acercaron y la abrazaron, estaban felices de que alguien mas comprendiera lo
que ellas sentían.
-Mariana, tu chofer las espera.
Las dos bajaron sin esperar a la hermana Clara, ella se quedó viendo el corazón en la
barda "Mariana y Alisson" leía una y otra vez mientras su corazón se llenaba de una
profunda melancolía "sólo tú tienes el valor para hacer eso".
*****
Alisson no se sentía a gusto en ese ambiente. Había personas de clase muy alta, no
había personas jóvenes, las únicas personas de corta edad eran ellas dos, el hermano
de Mariana y un chico que hablaba con él. Mariana tranquilizaba a Alisson, le decía que
sólo sería por esta noche que no se preocupara.
Fue una cena elegante, en un amplio comedor de madera, el padre de Mariana ocupaba el
lugar mas importante, Mariana junto a él del lado derecho y por obligación Evan tenía
que estar del otro lado. Alisson tuvo que sentarse junto a él, el lugar al lado de
Mariana lo ocupaba Dylan, amigo de Evan.
Se sonreían una a la otra, Mariana trataba de que ella se sintiera bien en ese lugar,
pero esas pequeñas sonrisas sin motivos, fueron interrumpidas por el golpear de una
cuchara en la copa del padre de Mariana, todos se levantaron de su lugar, con la copa
en sus manos para hacer un brindis.
-Hoy brindo por mi pequeña- decía su padre- que ha cumplido 18 años.
Todos alzaron sus copas y bebieron un poco, mientras Mariana y Alisson no dejaban de
verse y sonreír.
-Me gustaría hacer otro anuncio- continuó el padre de Mariana- ... el compromiso de
Mariana con Dylan.
Alisson al escuchar esto soltó la copa de sus manos, Mariana no entendía lo que acababa
de escuchar, su mirada no se apartaba de Alisson, no transcurrieron ni unos segundos,
pero ellas se dieron cuenta que todo había terminado tan rápido, como tanto tiempo duro
su amor.
-Lo siento, perdón... No me siento muy bien... disculpen- Alisson salió del lugar.
Evan la siguió, Mariana iba hacer lo mismo.
-No te preocupes yo iré con ella- le dijo Evan para que se quedara.
Alisson estaba en uno de los balcones de la casa, aguantado las ganas de llorar,
apretaba con fuerza sus manos y sus oídos desesperada intentando borrar lo que acababa
de escuchar, Mariana iba a casarse y eso le partía el alma.
-¿Estas bien?- se acercó Evan.
-Si estoy bien- contestó.
-¿Estas feliz por Mariana?- dijo en tono de burla.
Alisson lo miró enojada.
-¿Qué es lo que quieres?- dijo casi a punto de golpearlo.
-A ti.
-¡Sabes que no me gustas!
-¿Por qué?, si todas las mujeres me desean.
-Si todas ellas supieran la clase de patán que eres se...
-¿Qué?- interrumpió-... ¿Se revolcarían con mi hermana?
-¿Qué dices?
-Vamos Alisson, crees que no sé que entre tú y mi hermana hay algo- se acercó a Alisson-
pero tú no serás mía y Mariana no será tuya.
Alisson ignoró ese comentario y estaba en camino a retirarse.
-Te saliste en el momento menos indicado Alisson- le dijo Evan- ahora están fijando la
fecha de la boda... no sabes cuanto lo siento, Mariana quería deshacerse de ti, pero
que manera tan cruel de hacerlo... ¿no crees?... si le importaras estaría aquí contigo
y no lo esta.
Alisson secó algunas lágrimas que rodaban por sus mejillas y se fue, no sólo de ahí
salió de la casa de Mariana y como pudo regresó al Colegio.
Estaba en su dormitorio, destrozada, pensaba si en realidad Mariana ya no la quería.
"Mariana quería deshacerse de ti, pero que manera tan cruel de hacerlo".
-¿Mariana, por qué?... sólo debiste decirlo... te hubiera dejado en paz- decía Alisson
mirando la cama de Mariana- ¿por qué lo hiciste así?... ¿por qué Mariana?... ¿por qué?
Ya eran las 2am, Alisson estaba recostada en su cama mirando el techo, las lágrimas no
dejaban de salir de sus ojos azules, parecía perdida en sus pensamientos, volteaba a la
cama de Mariana, sabía que ya jamás estaría con ella. Escuchó el motor de un auto en el
patio del Colegio, se levantó y se acercó a la ventana, miraba hacia fuera con la luz
apagada. Vió como Mariana bajaba del coche de la mano de Dylan, se sintió totalmente
vacía, pero todo su mundo terminó por derrumbarse al ver a Mariana despidiéndose de su
prometido con un beso. Alisson regresó a su cama y se cubrió con las sábanas hasta la
cabeza.
Después de poco tiempo Mariana entró al dormitorio, vio su cama vacía, llegó a ella y
se sentó, se quedó mirando a Alisson en su cama y empezó a llorar en silencio, no sabía
lo que esa noche había pasado, se sentía vacía, culpable por lo que ahora Alisson
estuviera sintiendo. Se sentía acabada porque sabía que no podía contradecir a su padre
y tenía que casarse aunque no lo quisiera.
-Alisson... se que estas despierta, quiero hablar- dijo, pero no encontró respuesta.
Se levantó de su cama y se sentó junto a Alisson esperando a que le hiciera caso, sabía
que estaba despierta porque Alisson no dejaba de sollozar.
-No sabía que iba a pasar esto... te lo juro... ¡¡¡no lo sabia!!!... ¡¡¡no, no lo
entiendo!!!, no se que va a pasar ahora... pero no quiero alejarme de ti... por favor
¡¡créeme!!
Alisson se levantó, su rostro estaba demacrado, sus ojos rojos por la lágrimas, le
sonrió a Mariana.
-¡Que seas feliz!- dijo Alisson dándole un beso en la mejilla y volvió a acostarse
dándole la espalda.
Ella quedó helada con ese beso, comprendió que todo acabó, que no había nada mas.
Regresó a su cama y se recostó. Esa noche ninguna de las dos durmió lloraban pero
intentaban que ninguna oyera su llanto.
-¡No puede creer en lo que dice un simple papel!- decía la hermana que iba apresurada
detrás de Lucia.
-Es por eso que lo comprobaré.
"Por favor Alisson, Mariana, espero que hayan cerrado la puerta por dentro"
pensaba la hermana Clara mientras intentaba detener a Lucia.
-Es una simple nota- decía la hermana Clara- juegos de niños, los alumnos de este
Colegio son así, inventan cualquier cosa que...
-Se que esa chica, Alisson, es una escoria... pero, pero hacer esas cosas... no... no...
Llegaron al dormitorio, Lucia tomó la perilla de la puerta y la giró, la hermana al ver
que esta dió la vuelta se mortificó porque eso indicaba que la puerta no estaba cerrada
por dentro.
Lucia no encontró lo que se imaginaba, encontró a Mariana sentada en su cama y con la
vista fija en la cama de Alisson que aun dormía. Mariana tenía los ojos rojos y la cara
pálida, Lucia se acercó a ella preocupada.
-¿Le pasa algo señorita Durkeim?
Mariana nuevamente empezó a llorar.
-¿Te pasa algo Mariana?- le preguntó la Hermana Clara.
Mariana no daba respuesta, su llanto incrementaba y no despegaba los ojos de Alisson.
Alisson escuchaba cada palabra que decían intentando saber lo que tenía, estaba harta
de escuchar a Lucia preguntando lo que había pasado, se levantó de su cama y gritó:
-¡Esta feliz!... ¡va a casarse!
-¿Es verdad?- pregunto la hermana con la misma desesperación de Alisson.
-¿Eso es verdad?- preguntó Lucia.
-¡Es verdad!- contestó Alisson- ... ¡es el mejor regalo de cumpleaños que le dieron!
Lucia se acercó a Alisson y recordó la repulsión que sentía por ella desde que llegó al
Colegio y aprovechó para regañarla.
-Se supone que usted debería estar en su clase de violín como todas las mañanas... ¿no
es así?
-Si- contestó altiva.
-¡¡Pues no la veo salir señorita Fouche!!
Alisson se dirigió a la puerta enojada, estaba furiosa era la única manera de ocultar
su dolor ante Mariana.
-¿A dónde cree que va?- Gritó Lucia.
-Pues a mi clase... ¿no acaba de mandarme allá?
-Si, pero no en esas condiciones- y la miró de arriba a abajo, aun tenía puesta su
pijama- sabe que tiene que usar el uniforme.
-¡Usted dijo que saliera de inmediato!- dijo Alisson para molestar mas a Lucia.
-¿Por qué para todo tiene que contestar?, se cambia y después se retira- dijo Lucia y
salió del dormitorio.
Alisson regresó y se sentó aun costado de su cama dándole la espalda a Mariana, estaba
tan molesta que no quería verla, empezó a desnudarse diciendo palabras que ni ella
entendía.
-¿Alisson qué haces?- preguntó Mariana.
-Cambiándome ¿qué no ves?- dijo enojada, sin atreverse a verla.
-Si, es lo que veo pero...
-No me digas, ¿ahora te da asco verme desnuda?
-Sabes que para mi es un placer, pero no creo que a la hermana Clara le agrade mucho.
Alisson volteo rápido y se encontró con una cara sonrojada y los ojos clavados al piso
de la hermana.
-Lo siento, lo siento mucho- dijo Alisson avergonzada.
-No te preocupes- dijo sonrojada- ustedes dos tiene algo de que hablar.
-No hay nada de que hablar- dijo Alisson, terminó de cambiarse y se fue.
Así pasaron los días, Alisson no hablaba con Mariana, se metía en problemas con Lucia,
la única persona que sentía que no la había abandonado era la Hermana Clara, hablaba
con ella y desahogaba todo el dolor que sentía, pero aun así su orgullo no le permitía
escuchar los consejos que le daba.
Esa tarde Alisson subió al invernadero, sabía que Mariana estaba allí, así que con
cuidado pasó por detrás del invernadero para que Mariana no se diera cuenta, y llegó a
la jaula donde se metió con las palomas.
Las palomas al verla armaron un alboroto, ella hacía gestos para que se callaran,
Mariana se dió cuenta del ruido, sabía que era Alisson, escuchaba con atención el ruido
que hacían las palomas cada que veían a Alisson, le enternecía la conexión que tenía
con ellas, especialmente con una paloma blanca, Tiki, era la primera en posarse en su
brazo y muy difícil de quitarla de allí. Mariana lloraba en el invernadero y Alisson lo
hacía dentro de la jaula, nunca se imaginaron que sus corazones estuvieran tan lejos.
Después de un rato la hermana Clara llegó al invernadero. Alisson las miraba desde la
jaula sin poder escuchar lo que hablaban, la hermana se alejó, Mariana la miró y agachó
la cabeza, sus ojos estaba tristes, desesperada por lo que la hermana le había dicho,
después de unos segundos se fue.
Alisson salió de la jaula con la paloma en sus manos y la puso en la barda, eran un poco
mas de las 2pm al menos eso marcaba el reloj de la capilla. En el patio Alisson vió la
figura de Mariana y a Dylan, Mariana lo besó sólo por compromiso. Alisson trató de
evitar esa escena, miró a la paloma, le sonrió y con la voz entre cortada le dijo:
-¡La cosa mas difícil de hacer es ver a quien amas amando a alguien mas!
Habían pasado ya varios días sin que Mariana escuchara la voz de Alisson al menos no
dirigiéndose a ella, ni siquiera un "hola" ni un "buenas noches" que siempre escuchaba,
pero las palabras que mas extrañaba de Alisson eran "Te amo".
Una mañana Alisson se levantó muy temprano, por primera vez ató el listón azul de su
uniforme sin que nadie le obligara hacerlo, se acercó a Mariana y la despertó, se
miraron por mucho tiempo, fundiendo sus corazones en esa mirada.
-Te amo Mariana- dijo y besó su frente-... siempre estaré contigo.
Alisson acarició con sus dedos el rostro de Mariana, las dos se sonrieron y Alisson se
marchó después.
Mariana se quedó en la habitación por algún tiempo, llevaba varios días enferma. Era
obligatorio que si no tenían clases debían permanecer dentro del dormitorio o en la
biblioteca hasta la hora de la comida, que estaba próxima. No se dió cuenta que en la
cama de Alisson se encontraban una rosa y una margarita ambas del mismo color.
Mariana no aguantó las ganas de ver a Alisson y salió de la habitación, se encontró a
la hermana Clara que estaba a punto de tocar a su puerta.
-¡Aun me ama!- dijo emocionada.
-Mariana- dijo la hermana abatida.
-¡Me lo dijo esta mañana!
-Mariana- dijo una vez mas.
-¡Ya nada podrá separarnos!
-¡¡Mariana!!- gritó la hermana.
-¿Qué pasa?- contestó regresando a su mundo.
-Tu padre y Dylan están aquí... lo saben Mariana, saben lo de tú y Alisson.
Mariana se quedó perpleja ante la noticia, su padre sabía todo, y era obvio el por qué
esta ahí.
-¿Dónde esta Alisson?
-Fui a buscarla a sus clases y no esta, tu padre te espera en la capilla.
Mientras Mariana sufría de camino a la capilla, Alisson lo hacia en el invernadero,
desvanecía su dolor y tristeza destrozando todo lo que había en él, cada flor, cada
rosa, rompió cada cosa que pudiera traerle recuerdos agradables.
Salió del invernadero y miró el corazón que había grabado, volvió a entrar al invernadero,
movía la tierra y macetas rotas hasta que encontró unas tijeras y nuevamente salió, se
acercó a la barda, empezó a recorrer cada línea en el corazón.
-Mariana y Alisson- sus ojos azules no dejaban de derramar lágrimas- Alisson, Mariana
ya no es tuya, jamás volverá a ser tuya- tomó las tijeras con fuerza y borró su nombre
de aquel corazón- ¡¡¡Jamás!!!
-Es mejor que se la lleve a esta hora, serán las 2 de la tarde, los alumnos entran al
comedor y nadie se dará cuenta- decía Lucia al molesto padre de Mariana.
Mariana entró a la capilla, su cuerpo le temblaba al ver a su padre, porque mas que
respeto le tenía miedo por el carácter tan fuerte que tenía.
-¡¡¡Nunca creí que me pudieras hacer esto Mariana!!!- decía su padre molesto- ¡¡te irás
conmigo hoy mismo y te casarás con Dylan!!
-¡¡¡No voy a casarme, y no me iré de aquí!!!- gritó Mariana un poco impresionada porque
tuvo el valor de retar así a su padre.
Discutían con fuerza, Dylan, Lucia y la hermana Clara sólo los veían.
-¡¡Te casarás con Dylan!!- gritó su padre.
-¡No!... ¡¡¡Papá, amo a Alisson!!!- dijo desesperada.
Su padre acortó el poco espacio que había entre ellos y la abofeteó.
-¿Cómo puedes decir eso?
-¡¡¡Es la verdad!!!- decía Mariana intentando no ahogarse en sus lágrimas- ¡¡¡no puedo
negarlo!!!
Lucia hablaba con la hermana Clara, entre ellas también tenían una discusión. Mariana
las veía, no prestaba atención a lo que decía su padre.
-Ella también se irá- dijo su padre, Mariana lo escuchó muy lejos veía a la hermana
llorar.
-¿Qué?- dijo Mariana después de un rato.
-Ella también se irá- dijo su padre- lo que hizo lo sabrán sus superiores y no volverá
¡por aquí!
-¡¡¡No puedes hacerle eso!!!
-¡No merece tener esa posición!
-Es una buena persona... si me voy contigo, la dejarás aquí, y no le dirás nada a sus
superiores- dijo Mariana era lo menos que podía hacer por ella, ya que era la culpable
por esa situación.
-Te lo prometo- dijo su padre y en su rostro se dibujó una sonrisa de victoria.
Mariana caminó hacia la salida de la capilla y su padre la detuvo sujetándola del brazo.
-¿A dónde vas?- preguntó.
-Sólo quiero despedirme de ella.
-Claro que no, ¡¡¡jamás volverás a verla!!!
-¡¡No me puedes negar eso!!- se soltó con fuerza y camino mas rápido.
Al salir de la capilla escuchó el sonido de un violín tocando su melodía favorita,
venía del edificio de enfrente, en el invernadero. Mariana miró hacia arriba y vió a
las palomas volar "Alisson" pensó, sólo pudo dar dos pasos cuando sintió la mano
de su padre sujetándola.
-¡¡Sólo quiero despedirme de ella!!- dijo encarando a su padre.
Los alumnos estaban por entrar al comedor, los gritos los mantuvieron ahí parados,
siendo espectadores de aquel incidente. El padre de Mariana se sentía humillado ante
esos ojos que los miraban.
-¡No dejaré que ensucies mas mi apellido!
-No me importa... ella es lo único que me...- dejó de hablar.
Mariana sintió un escalofrío en su cuerpo, el reloj empezaba a sonar marcando las dos
de la tarde, se dio cuenta que el sonido del violín había desaparecido, miró alrededor
y se dió cuenta de la mirada aterradora de los demás que veían hacia arriba. Mariana
volteó lo mas rápido que pudo, sintió que esa vuelta duró cien años, sus ojos verdes
miraron con terror a Alisson parada sobre la barda, sintió como su corazón se paró,
dejó de latir.
-Alisson- dijo en un susurro apagado.
Todo fue tan rápido pero lento para los ojos de Mariana ver a la persona que amaba caer
desde aquel edifico.
-¡¡No!!- gritó Mariana intentando correr hacia ella pero su padre la detuvo y la abrazó
con fuerza- ¡¡Te odio!!, ¡¡Te odio!!- decía Mariana golpeando el pecho de su padre- ¡¡te
odio!!- dijo una vez mas y terminó por desmayarse en sus brazos.
Pasaron tres días después del accidente Mariana regresó al Colegio por sus cosas,
mientras su padre estaba con Lucia en la oficina.
Mariana se dió cuenta de la rosa y la margarita que ya se encontraban marchitas. Subió
al invernadero y encontró todo destrozado, el corazón en la barda sin el nombre de
Alisson y una jaula vacía, esta ves las palomas no habían regresado, se recargó en la
barda y lloró con desesperación.
-¡¡Alisson te amo!!- gritó con todas sus fuerzas.
-Mariana- decía la hermana Clara tomándola del hombro.
-Ella quería que gritara que la amaba... hubiera sido feliz escuchando esto.
En ese momento una paloma blanca se posó en la barda por un instante y luego se alejó.
-Ten por seguro que ella lo ha escuchado- dijo la hermana.
Mariana sonrió al escuchar eso.
-Tenemos que irnos, este lugar ya no es para nosotras.
-¿Qué?, mi padre prometió que...
-Lo sé Mariana pero regresaré al convento será lo mejor.
-Vamos tu padre te espera.
La hermana tomó la mano de Mariana y cuando se alejaban de el lugar, volteó por última
vez y vió nuevamente a esa paloma blanca "te amo Alisson" pensó Mariana.
-Esas serán las nuevas reglas de este Colegio- decía el padre de Mariana.
-Esta bien señor- decía Lucia- y no se preocupe, Alisson Fouche no existió para este
Colegio.
*****
Años mas tarde.
-¿No crees que es mucho?- decía una chica molesta.
-Son órdenes de su madre.
-Si, pero no me tienes que estar siguiendo a todas partes... eres mi chofer.
-Y digámoslo así, también tu guardaespaldas y tu amigo.
-¡Entonces como mi amigo, ¿puedes quedarte en el auto y esperar?
-¡No!
La chica entró muy molesta a la cafetería e intento suplicar una vez mas.
-¡¡Por favor!!, sólo hazlo, no es muy agradable caminar por este Colegio con un tipo
detrás de mi.
-Son órdenes que debo cumplir.
-¡¡¡Suficiente!!!- gritó desesperada mientras daba un giro a su cuerpo para retar a su
chofer.
Sin darse cuenta en ese giro sus manos toparon con una mesa que estaba junto, ese
contacto hizo mover la mesa y las cosas que se encontraban en ella, derramando una taza
de café sobre una chica.
-Por qué no te fijas por donde caminas ere una...- decía la chica alterada.
-Lo siento, no fue mi intención...- decía mientras se perdía en unos ojos bellos sin
prestar atención a todo lo que la otra chica le decía- ... Verdes- terminó susurrando.
Esa palabra hizo que la chica la mirara sorprendida y terminara con su florido dialogo
de agradables palabras.
-Cálmate, vamonos- decía una amiga de la otra y la tomaba del brazo.
-¿Dijo verdes?- preguntaba conmocionada.
-Que importa lo que dijo, con todo lo que tú le dijiste.
Ambas chicas salieron de la cafetería.
-¡Qué lenguaje!- decía impresionado el chofer de la chica.
-¿Quién es ella?- decía un tanto extrañada.
-Si prestaras atención a tus compañeros de clases, sabrías quien es ella.
Le decía aquel hombre cuando se paraba a su lado y seguía la misma mirada perdida,
siguiendo todavía aquella chica furiosa y confundida.
-¡¡Hey!!, ¡hey!- decía con insistencia para sacarla de aquel estado mágico- Karol...
¡¡¡despierta!!!
-Ah, si, si... ¿qué decías?...
-Que si prestaras atención a tus clas...
-¡¡Ya!!... ¿sabes quién es?
-Mariana, su nombre es Mariana Dux.
FIN